lunes, 17 de agosto de 2020

Estoy a tu puerta y llamo: Abájate para subir

Es como si conversara contigo...                                                                                                      

Estoy a tu puerta y llamo

Gabriela Bossis, Diario 'Él y yo'



1485. 16 de diciembre.
Yo:  Que sea todo por Ti, mi Señor.
El: Incluso tu sangre: que corra en tus venas por Mi Amor.
1486. 21 de diciembre.
Yo:  Señor, haz que sea la que Tú quieres que sea.
Me dijo:
Dirígeme con frecuencia esta plegaria en que se manifieste tu sumisión a Mi Voluntad. Ya sabes que en Ella está el Amor. Tú lo buscas, lo quieres, lo deseas; pero sábete bien que todo buen amor es unión a la voluntad del ser amado y se demuestra con ella. Tu mero deseo de amar más es ya en sí mismo un amor mayor. Tu Esperanza de llegar a amarme sobre toda cosa, a no hacer nada sino por Mí y a no pensar sino en Mí, es como un incienso sobre el altar y su perfume llega a Mí.
Si conocieras Mi Corazón, entenderías que es bien sencillo alcanzarlo. Lo alcanzarás si le dices que estás dispuesta a perderlo todo, a perderte a ti misma para ganarlo a El. Comunícale tus mil y un pensamientos con todos sus matices. Que todo te lleve a El, tu Objetivo único. Incluso que te lleven a El tus propias faltas.
Lo que Me importa es tu amor y tu humildad. Abájate para subir. Tú quieres ser humilde, pero ¿usas los medios necesarios? ¿Consideras con frecuencia tus debilidades? ¿Te asombras todavía de no valer nada? ¿Confías aún en ti misma? "Entrégamelo todo en una plenitud de confianza. No es trabajo ninguno para Mí el conseguir que seas la que Yo he deseado que fueras. Todo lo puedo y es bueno que así lo pienses. Entonces, ven a Mí, Mi pequeña tan querida.
ReL

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