María Pía Adriasola acompañó al mandatario sudamericano en su toma de posesión.

Está casada desde el 6 de abril de 1991 con José Antonio Kast y es madre de nueve hijos y abuela de cinco nietos.
José Antonio Kast fue investido Presidente de Chile este 11 de marzo, y, junto a él, María Pía Adriasola se convirtió en Primera Dama, una figura que no llegó a existir formalmente en el gobierno anterior.
Mujer católica, esposa, madre de nueve hijos, abuela, y miembro activa de Schoenstatt, María Pía Adriasola Barroilhet nació en Santiago el 9 de marzo de 1967, es abogada de la Pontificia Universidad Católica de Chile y tiene un master en Matrimonio y Familia por la Universidad de Los Andes.
Una fe desde niña
Está casada desde el 6 de abril de 1991 con José Antonio Kast y es madre de nueve hijos y abuela de cinco nietos. La web de Schoenstatt en Chile le hizo recientemente una entrevista.
"Mi formación católica es primero una experiencia de mi casa, donde mis padres fueron fundamentales. Recibí formación católica en la etapa de colegio. Vivir en el campo, en contacto con la naturaleza, fortaleció mucho mi propia relación con Dios. En la Universidad entré a la Juventud femenina del Movimiento. Desde entonces, el P. Horacio Rivas fue siempre muy cercano. También mis suegros, junto a los cuales viví durante 24 años, me marcaron mucho por su generosidad y su espíritu de servicio", comenta María Pía.

María Pía y Kast llevan más de tres décadas casados.
La fe apareció en su vida siendo una niña. "Conocí el Movimiento en un retiro cuando estaba en el colegio. Llegamos a Bellavista y me atrajo la atmósfera del lugar y el Santuario, que me hizo sentir que ese era mi lugar. Conocí un sacerdote que era muy alegre, que tocaba guitarra y cantaba. Y lo que más me encantó fue que lo espiritual se trabajaba en familia y en comunidad. Para mí eso fue lo más sorprendente".
Para Pía, la fe ha sido fundamental para sostener su matrimonio. "El cultivo de una relación de amor personal con la Mater y con Dios toma una forma concreta en nuestra relación como matrimonio, como padres y en todos nuestros vínculos en general. Tener una comunidad es un tremendo aporte para acompañarnos unos a otros en este camino".
A partir de ahora, la abogada chilena será un poco "madre" de todos los chilenos. "Recibo este desafío como un encargo especial, como un don y una tarea. Creo que necesito vivirlo con mucha naturalidad, para llevarlo tranquila y dispuesta".

María Pía, el presidente de Chile y su numerosa familia.
"Dios nos ha regalado nuestra misión en todos los sentidos de la vida. Él ha ido marcando el camino con mucha delicadeza. No apura, no exige, tiene sus tiempos perfectos. Así ocurrió con nuestra vocación matrimonial, con la llegada de nuestros niños y con la vocación al servicio público. De alguna manera Él nos ha movido, nos ha preparado y nos ha puesto hoy en este lugar. Le decimos 'Sí' y confiamos".
"Para mí tiene mucho sentido estar juntos en esta tarea y ser un buen complemento para José Antonio. Juntos hemos formado una gran familia. Este encargo me invita a agrandar el corazón para acercarme a todos con cariño maternal. Mi estilo personal son los abrazos, la cercanía", reconoce.
La mujer del político solo desea que Chile auelva a una etapa de estabilidad y bonanza. "Creo que todos los chilenos anhelamos vivir en paz y armonía. La vida espiritual ayuda a ver el amor y el respeto como base de todo diálogo y entendimiento, buscando siempre el bien común. Si todos nos conectamos con esa necesidad profunda de Bien, estoy segura que Dios nos va a ayudar muchísimo a encontrarnos y Entendernos".
La gente presente en la toma de posesión reclamó un beso de la pareja presidencial.
"La presencia de Dios en la vida regala una alegría y confianza especial. Aunque te sientas pequeño ante grandes desafíos, sabes que El y la Mater están ahí. Junto con hacer las cosas lo mejor que puedes, está la certeza de que Él es Quien conduce", asegura.
Pero, si hay una fórmula que les mantiene enamorados hasta ahora, son sus citas románticas de los martes. "La clave está en asegurar lo fundamental. En lo matrimonial, anhelamos mantener los Martes de Pololeo que son más o menos flexibles dentro de una misma semana. En lo familiar, los domingos son días especiales de encuentro, igual que fiestas y celebraciones de cumpleaños. Fuera de eso, hay libertad para que cada uno haga con dedicación lo que tiene que hacer".
María Pía se considera defensora del gran tesoro que tienen las mujeres. "Hoy necesitamos reconocer, valorar y aplaudir a todas las mujeres que acogen, adoptan o cuidan la vida de otros. El corazón maternal de la mujer es insustituible en la sociedad, ya sea en la familia, en el trabajo, o en cualquier otra tarea o lugar donde esté".
ReL
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