sábado, 22 de agosto de 2026

Desconexión emocional en pareja: cuando algo se apaga

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Crédito: DimaBerlin | Shutterstock

Una mirada, un chiste o un simple "¿cómo estuvo tu día?" Cualquier relación necesita pequeños momentos de conexión, ¿pero qué pasa cuando la relación se enfría? 

Uno de los pilares más importantes que sostienen a una relación con el paso del tiempo es la comunicación asertiva, pues genera un vínculo de conexión fundamental, abriendo el interés por conocer los sentimientos, sueños y del otro, pero ¿qué pasa cuando una pareja puede seguir compartiendo una vida y, al mismo tiempo, comenzar a vivir emocionalmente separada?

Hay una gran diferencia entre hablar sobre quién recoge a los niños de la escuela o de las compras en el supermercado, y conversar sobre temas interesantes, como una canción nueva o una anécdota divertida. Muchas parejas, con el tiempo, empiezan a acostumbrarse a la persona y dejan de compartir detalles de su propia vida, dando paso a una desconexión emocional. 

¿Qué es exactamente la desconexión emocional?

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Los especialistas señalan que no necesariamente significa que se ha dejado de amar a la pareja, sino que la pareja se enfría y ya no pueden hablar de lo que les preocupa, las conversaciones se reducen a asuntos prácticos, o cuando prefieren contarle a alguien más sus preocupaciones, dejando de de compartir ilusiones y proyectos, mostrando indiferencia ante lo que el otro vive, pero sobre todo cuando la pareja aún estando unida se siente sola. 

¿Cómo saber si estás emocionalmente desconectado?

Los expertos recomiendan utilizar un semáforo de la relación para detectar cuando algo en la relación puede enfriarse y saber actuar en el momento adecuado.

Verde - Señales saludables

  1. Podemos hablar de lo que sentimos.
  2. Nos interesa lo que le ocurre al otro.
  3. Tenemos momentos de conversación sin obligaciones.
  4. Podemos pedir ayuda o consuelo.
  5. Seguimos teniendo proyectos compartidos.

Amarillo - Señales de alerta

  1. Casi todas nuestras conversaciones son de logistica.
  2. Preferimos el teléfono a conversar.
  3. Evitamos determinados temas.
  4. Ya no contamos nuestras preocupaciones.
  5. Sentimos que el otro "no nos entiende"

Rojo - Señales de desconexión

  1. Existe indiferencia constante.
  2. Hay desprecio o humillación.
  3. Uno de los dos ha dejado de intentar acercarse.
  4. Existe una vida emocional completamente separada.
  5. Los conflictos nunca se resuelven.

¿Cómo volver a conectar emocionalmente?

1Recuperar las conversaciones de pareja

pareja

MAYA LAB | Shutterstock

Comienza preguntando: ¿Cómo estuvo tu día?, ¿Hay algo que te preocupe en este momento?, ¿Qué es lo que más disfrutaste de esta semana? Así restablecerán la comunicación. 

2Escuchar verdaderamente al otro

Prestar atención en los pequeños detalles y en lo que el otro comparte hacia ti, depositando su confianza. 

3Crear hábitos de conexión

Pueden dedicar uno minutos para caminar juntos, salir a tomar un café, comer sin distracciones, charlar antes de dormir y cerrar el día con la siguiente pregunta: "¿qué fue lo mejor y lo más difícil de tu día?"

Estos puntos harán que se restablezca el vínculo y vuelvan a conectar emocionalmente, para que su relación siga madurando día tras día. 

Karen Hutch, Aleteia

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Policía experta en ciberseguridad: «Si vieran lo que yo veo cada día, no darían móviles a sus hijos»

Del sexting a depredadores y adicciones: una policía revela los peligros que encuentra a diario y pide a los padres retrasar el primer móvil.

Silvia Barrera es agente de la Policía Nacional especializada en ciberseguridad.

Silvia Barrera es agente de la Policía Nacional especializada en ciberseguridad.


    El uso y abuso de los dispositivos móviles por parte de los menores es uno de los grandes retos a los que se enfrentan los padres hoy en día.

    La red es un universo enorme con grandes oportunidades pero también con numerosos peligros: pornografía, ciberacoso, adicción, hipersexualización...

    En muchas ocasiones los padres no saben dar respuestas y cuando se percatan del problema ya es tarde.

    Sobre este asunto sabe mucho Silvia Barrera, inspectora de Policía y experta en ciberseguridad. Persigue el cibercrimen desde 2006. Esta agente especializada publicó en 2020 su libro Nuestros hijos en la Red. 50 cosas que debemos saber para una buena prevención digital y en una interesante entrevista en ABC dio respuesta a algunos de estos interrogantes.

    1- Tiempos más complejos

    -Hay que comprender que los adultos hemos heredado la Red y la utilizamos más con fines profesionales o utilitarios (hacer compras por internet, utilizan la banca online, etc.). Pero los niños no. Para ellos, su mundo gira en torno a lo digital. Su manera de comunicarse es visual: no se llaman por teléfono sino que se envían un vídeo por TikTok. Este es el mundo en el que han nacido.

    »Lo viven con la misma intensidad con la que nosotros vivimos en su momento el mundo físico y, por tanto, hay que entenderlo. Por eso es vital crear una cultura digital desde pequeños. ¡Es lo que van a proyectar en su vida! Es una inversión de futuro. Internet no es un fenómeno que ha venido para irse. No, ha llegado para quedarse, está aquí y va a ir a más. Por eso es tan importante entender este nuevo mundo.

    2-Actúa, no te excuses

    -Es una necesidad que entendamos el mundo en el que viven los menores porque los adultos seguimos viendo internet como un juego. Se piensan que los menores viven en un mundo virtual en el que juegan, se divierten, experimentan... Pero es que estamos hablando de «su mundo», y es un entorno que tiene muchos riesgos.

    »Al igual que en el físico nos preocupamos por no dejarles solos en plena calle, ¿por qué les dejamos solos en el mundo virtual? Cuanto antes nos sentemos con ellos a hablar, a explicarles las cosas, mejor. Es el mundo que nos ha tocado vivir.

    »No hay que olvidar que con 3 años les estamos dejando la tableta para que vean vídeos. Con esa edad no va a chatear y cuando se la quitas, se la has quitado. No lo discute. Pero estamos dándole ya un dispositivo electrónico desde que no saben hablar, están consumiendo información y es solo cuestión de tiempo que quieran independencia, que te pidan un móvil, con sus cuentas, y tener cierta privacidad. Por eso es una inversión de futuro. Lo que no puedes hacer es darle un móvil a la edad que sea y cuando tenga 15, ponerle normas e intentar reconducir la situación cuando antes no les has formado ni has establecido unas normas.

    3-Que sea tu prioridad

    - Es una cuestión de prioridades porque forma parte de la educación enseñarles los riesgos de la Red y estar un poco al día de los que sucede. Es también una inversión de futuro. A los niños les están dejando solos con una herramienta que les abre al mundo. Por eso no se les puede dejar solos. ¡Lo veo todos los días!

    »Hay que configurarles el dispositivo, enseñarles que no pueden estar todo el día conectados y que, a la hora de dormir, se van a su cuarto sin el móvil. En la familia se deben crear unas normas de uso y un clima de confianza porque los niños van siempre a buscar ciertas aplicaciones, redes sociales, o cosas por internet por su cuenta. Pero, al estar educado, sabe que se salta las normas y cuando reciba un mensaje de un extraño o algo peligroso, te preguntará.

    » Es mejor que el niño vaya a ti a que tú tengas que estar detrás de él. Y este tipo de conflictos familiares son asuntos que la familia, no la policía, tiene que resolver en casa.

    4-«Ciberagentes» de los hijos

    - Es que los adultos no son conscientes y, además, ignoran la potencialidad de los niños, que son muy listos: pueden saberse cuál es tu código de desbloqueo del móvil o descargarse «apps» que no deben, usarlas y luego eliminarlas. Los padres tienen que estar muy atentos y no pueden permitir que el niño tenga un móvil cuyo código PIN desconozcan o no sepan qué hace su hijo tanto tiempo con el móvil.

    «Si se lo quito se enfada», me dicen muchos padres. Quítaselo. No hay más. No se les va a crear un trauma por quitarles el móvil durante una semana por un mal uso o por si se saltan las normas. Hay que ser estrictos.

    »De hecho, estoy segura de que si vieran lo que yo veo todos los días, serían conscientes y no darían móviles a sus hijos.

    5-Entender cómo funciona

    -No hace falta que hagan un máster ni nada parecido. Lo explico en el libro. Hace falta solo entender cómo funciona la Red. Son solo cuatro cuestiones muy básicas. Al final, todo se repite. Los padres me siguen haciendo las mismas preguntas que hace 10 años: siguen las mismas dudas y la misma ignorancia. Ves que al final no saben ni lo más básico.

    »¿Cuántos saben que la edad mínima de acceso a las redes sociales es de 13 años? ¿Y 16 en el caso de WhatsApp? Olvidamos que los niños no tienen herramientas emocionales para afrontar una situación de acoso. ¡No las tiene ni un adulto! Los riesgos están ahí y por eso hay que enseñarles.

    6-Ser didácticos con ellos

    -El afán de los menores es tener seguidores o, si no, eres un don nadie. Ellos saben que cuanto mayor impacto genere lo que publiquen, más «likes» y seguidores obtendrán. Entonces no distinguen si el contenido es peligroso, violento, de adultos... Pero saben que llaman la atención.

    »Y además, tienen referentes que, en muchas ocasiones, son adultos. Creen que socialmente está bien visto así que ¿por qué no lo van a hacer ellos? Hay que explicarles, sin embargo, que eso no está bien. Es difícil pero hay que pararles los pies. No se les puede mandar el mensaje de que valen más por lo que publican en sus redes sociales.

    El problema es que ese contenido es accesible y nadie les enseña que lo que un «youtuber» recomienda es falso o que lo que hace no está bien. Y son sus referentes. Todo esto hay que hacerlo a edades tempranas. No hay que hablarles de delitos, sino de límites, y explicarles que no se pueden compartir fotos íntimas, por ejemplo. Por que hay otra cosa: es más fácil cruzar la línea roja en internet que en el mundo físico.

    7-Pendientes de lo que publican

    -Son muchos los conceptos que me planteas. Lo primero que deben saber los padres es qué publican sus hijos por la razón de que si un menor de 12 años está en Facebook compartiendo fotos, vídeos o cualquier otro tipo de contenido... ¿por qué tiene perfil en esta red social cuando no puede?

    »En el caso de que quiera tenerlo, habrá que configurarle una cuenta a través de un email que maneje el progenitor, por ejemplo. El perfil lo tiene que configurar también el padre o la madre aunque «yo te deje usarlo». Y a los niños hay que dejarles muy claro que esa cuenta la gestionas y revisas tú. Nunca hay que dejar que se haga él su propio perfil en una red social.

    »Con respecto a la intimidad, no se trata de leerle todas sus conversaciones de WhatsApp pero sí de supervisar su actividad. Por ejemplo, si vemos que chatea con alguien que no es de su círculo cercano, que se esconde o se aparte de ti cuando está con el teléfono, no quiere que sepas cuál es su PIN... Algo pasa. Por eso siempre se debe supervisar el teléfono.

    »Lo que está claro es que revisarle todo porque sí, no. Pero depende de cada caso, depende mucho de la madurez del menor, de lo que se le inculque... Por eso insisto en la misma idea: es vital enseñarles desde pequeños, establecer un clima de confianza con el menor. Hay padres que consienten todo y cuando es así, tenemos dos opciones: que nunca pase nada o que, cuando pase, sea ya demasiado tarde para encauzar esa situación.

    Entrevista publicada originariamente en el diario ABC , ReL se hizo eco el 6 de febrero de 2020.

    REL

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    viernes, 21 de agosto de 2026

    Antes de dar el «sí, quiero»: 10 tipos de hombre con los que una mujer cristiana no debería casarse

    Una mala elección puede marcar toda una vida: estas 10 señales deberían hacer pensar a una mujer cristiana antes de dar el «sí, quiero».

    No es buena cosa ir con los ojos cerrados por la vida ni en los asuntos del corazón... hay que discernir con sabiduría

    No es buena cosa ir con los ojos cerrados por la vida ni en los asuntos del corazón... hay que discernir con sabiduría


      J. Lee Grady es articulista y antiguo editor de la revista protestante "Charisma Magazine", la más leída en Estados Unidos por lectores pentecostales y protestantes carismáticos.

      Al acercarse la fiesta de San Valentín hace unas semanas publicó un artículo titulado “10 Men Christian Women Should Never Marry” ("Diez hombres con los que las mujeres cristianas jamás deberían casarse"). El resultado asombró a los responsables de la revista porque el artículo se hizo viral en Internet: lo leyeron más de 2 millones de personas, y de hecho 1,5 millones lo reenviaron o compartieron en la red.

      Steve Strang, el fundador y responsable final de la revista, comenta que cuando el artículo llevaba tan "sólo" 300.000 reenvíos, uno de los editores le dijo que probablemente se había difundido no sólo en Facebook sino también en agregadores de noticias "mundanas", quizá con comentarios jocosos. Pero no había forma de demostrarlo.

      Sin embargo, en la web de "Charisma Magazine" se escribieron 1.200 comentarios sobre el artículo, y no eran de gente sin fe ni bromistas o burlones. Casi todos eran personas cristianas seriamente preocupadas por la importancia del matrimonio. Y el articulista cuenta que al difundirse su artículo recibió "toneladas de mensajes privados, la mayoría de mujeres buscando consejo porque se habían casado con alguno de los tipos de hombre con los que yo avisaba que no debían casarse. Ningún bromista mundano me contactó".

      Así que Strang saca una conclusión: "Es como si hubiese un deseo profundo entre los cristianos, decepcionados por tantas personas por adicciones, divorcio, estándares rebajados... que resuena cuando una figura paternal como Lee dice a las mujeres cosas que su padre o su pastor les debería haber dicho".

      J. Lee Grady empieza su artículo señalando que en su casa han criado cuatro hijas de las que tres se han casado, y que quiere a sus yernos, "que obviamente Dios escogió para que encajasen en los temperamentos y personalidad de cada una de ellas".

      Pero la experiencia de Lee es que muchas jóvenes cristianas que quieren casarse no encuentran al hombre adecuado y se impacientan, incluso si buscan sólo en ambientes cristianos. "Se preguntan si queda algún chico cristiano decente en algún lugar. Empiezan a plantearse si deben ponerse menos exigentes para encontrar pareja".

      Lee da su consejo: "¡No aceptes nada por debajo de lo que Dios pide! Estás mejor soltera que con el tipo equivocado".

      Y a continuación da una lista de 10 tipos equivocados "que deberías evitar al buscar un marido".

      1. El no creyente

      "Escribe 2 Corintios 6,14 en un post-it junto a tu ordenador en el trabajo. Dice: “No os atéis a los no creyentes, porque ¿qué tienen en común la justicia y la impiedad, qué compañerismo hay entre la luz y la oscuridad?" Esta no es una norma religiosa caducada, es la Palabra de Dios para ti hoy.

      Lee es muy exigente: según él, no basta con que el candidato se ofrezca a acompañar a la chica a la iglesia. Y las "citas misioneras", dice, "nunca son buena estrategia".

      Más aún, Lee especifica que "si el hombre no es un cristiano nacido de nuevo, táchalo de tu lista. No es bueno para ti. Aún he de encontrar a una mujer cristiana que no se arrepintiese de casarse con un no creyente".

      2. El mentiroso

      "Si descubres que el hombre con el que estás saliendo te ha mentido acerca de su pasado, o que siempre está borrando su rastro para esconderte secretos, corre hacia la salida más próxima. El matrimonio debe construirse sobre el cimiento de la confianza".

      3. El playboy

      "Me gustaría poderte decir que si encuentras a un tipo majo en la iglesia puedes considerar que vive la pureza sexual. Pero no es el caso hoy. He oído historias de horror de solteros que apoyan el equipo de adoración del domingo, pero son Casanovas el resto de la semana. Si te casas con un tipo que iba de cama en cama antes de la boda, ten por seguro que irá de cama en cama tras la boda".

      4. El que no cuida su familia anterior

      J. Lee afirma que "hay muchos cristianos firmes que vivieron en su pasado un fracaso matrimonial. Desde su divorcio han experimentado cómo el Espíritu Santo les restauraba y ahora quieren volver a casarse. Los segundos matrimonios pueden ser muy felices".

      [Desde un punto de vista católico, esto podría aplicarse a viudos, a hombres en uniones civiles no sacramentales y a quienes tuvieron una unión matrimonial nula; los católicos -al contrario que los protestantes- no admiten que se vuelva a casar un hombre que ante Dios está unido a otra mujer en una unión que Cristo decreta como indisoluble].

      Aquí la precaución viene de cómo ha tratado este hombre a su familia anterior, a sus hijos con otras mujeres. "Si descubres que el hombre con el que sales no ha cuidado a sus hijos de relaciones anteriores, has descubierto un fallo fatal. Un hombre que no paga sus errores ni apoya a sus hijos anteriores no te va a tratar responsablemente", dice el articulista.

      5. El adicto

      "Los hombres que van a la iglesia y tienen adicción al alcohol o las drogas han aprendido a esconder sus problemas, pero no deberías esperar a la luna de miel para descubrir que es un borracho. Nunca te cases con un hombre que se niega a recibir ayuda contra su adicción. Insístele en que busque ayuda profesional y aléjate de él. Y no caigas en una relación codependiente, en la que él dice que te necesita para estar sobrio. Tú no puedes cambiarle."

      6. El gandul

      Una amiga de Lee descubrió, después de casarse, que su nuevo marido no tenía ninguna gana de encontrar un trabajo serio y que su plan consistía en estar en casa jugando a videojuegos mientras su esposa trabajaba y pagaba las facturas. Un hombre que no está dispuesto a trabajar no merece una esposa cristiana. Lee recuerda 2 Tesalonicenses 3,10: "Quien no está dispuesto a trabajar, que no coma".

      7. El narcisista

      "Deseo sinceramente que encuentres un chico que sea apuesto. Pero cuidado: si tu novio pasa 6 horas al día en el gimnasio y publica con regularidad fotos de sus biceps en Facebook tienes un problema".

      "Puede que sea ´mono´, pero un hombre tan centrado en su apariencia y sus propias necesidades nunca podrá amarte sacrificialmente, como Cristo ama a la Iglesia [Efesios 5,25]. El hombre que siempre se busca a sí mismo en el espejo no se fijará en ti".

      8. El abusador

      "Los hombres con tendencias abusadoras no pueden controlar la ira cuando hierve en su interior. Si el hombre con el que sales tiene tendencia a levantar la mano sobre ti o sobre otros no te sientas tentada a racionalizar su comportamiento. Él tiene un problema, y si te casas con él tendrás que navegar en ese campo minado evitando detonar más explosiones. Los hombres iracundos dañan a las mujeres, a veces verbalmente, otras físicamente.Encuentra un hombre gentil".

      9. El infantil

      Lee previene contra "un tipo que aún vive con sus padres a los 35 años. Si su madre aún le hace la comida, la limpieza y le plancha la ropa, puedes estar segura de que está atascado en un bucle temporal emocional. Te buscas problemas si crees que puedes ser esposa de un chico que no ha crecido. Retrocede y, como amiga, anímale a que encuentre un mentor que le ayude a madurar".

      No sabemos si Lee diría esto mismo si viviese en España, donde el 56% de los adultos entre 30 y 34 años están en paro, por lo que muchos han vuelto a vivir con sus padres. Con la crisis económica y de vivienda en España la edad de independización de los jóvenes está en los 30 años. Muchos que viven con sus padres por razones económicas pueden ser perfectamente maduros.

      10. El maniático del control

      "Hay algunos hombres cristianos que creen en la superioridad masculina, que citan las Escrituras y suenan muy espirituales, pero tras su fachada de autoridad marital esconden una inseguridad profunda y un orgullo que puede convertirse en abuso espiritual. En 1 Pedro 3,7 se pide a los maridos tratar a sus esposas como iguales". [La cita, que tomamos de la nueva Biblia de la Conferencia Episcopal Española, dice: ´Los maridos en la convivencia con la mujer, sabiendo que ella es más delicada, demuestren estima hacia ellas como coherederas que son también de la gracia de la vida, para que vuestras oraciones no encuentren obstáculo´].

      "Si el hombre con el que sales te habla despreciativamente, hace comentarios insultantes contra las mujeres y desprecia tus dones espirituales, márchate ya. él sólo busca poder. Las mujeres que se casan con maniáticos del control religiosos acaban a menudo en una pesadilla de depresión".

      Conclusión final

      El artículo que se ha reenviado una y otra vez por Internet finaliza con un consejo: "Si eres una mujer de Dios, no entregues tus derechos de nacimiento espirituales casándote con un tipo que no te merece. Tu decisión más inteligente en la vida es esperar a un hombre que realmente esté entregado en Jesús".

      Un tema de debate podría ser hasta qué punto esta clasificación y estos consejos pueden aplicarse también en ámbitos católicos y en países de lengua española. Animar a las mujeres a "esperar" suena distinto en Estados Unidos, donde la media de edad a la que se casan las mujeres es a los 27 años, mientras que en España las chicas se casan, como media, a los 33 años. Y los hombres españoles, a los 36.

      P.J.G., ReL

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      jueves, 20 de agosto de 2026

      Pagó 35 libras y entró en la Cienciología: una semana después cuenta todo lo que vio

      El periodista Tom Ball se hizo pasar por un hombre en busca de ayuda y entró durante una semana en la Cienciología. Esto es lo que descubrió.

      Tom Cruise, uno de los rostros más conocidos de la Cienciología en el mundo.

      Tom Cruise, uno de los rostros más conocidos de la Cienciología en el mundo.

      Un test de personalidad de 200 preguntas, un curso de apenas 35 libras y la promesa de encontrar un nuevo rumbo en la vida. Así comenzó la incursión del periodista Tom Ball, del diario The Times, en la Cienciología, una experiencia que le permitió conocer desde dentro algunas de las prácticas y creencias más controvertidas del movimiento fundado por L. Ron Hubbard.

      Ball relata su experiencia en un extenso reportaje publicado por The Times bajo el título «Lo que vi cuando me infiltré en la Cienciología». 

      Durante una semana se hizo pasar por una persona que buscaba orientación personal y acudió a la sede de la organización en Edimburgo, presentada como Hubbard Academy of Personal Independence (HAPI).

      Lo que comenzó como un aparentemente inocuo programa de «superación personal» terminó introduciendo al periodista en un universo en el que escuchó hablar de vidas pasadas de hace billones de años, supuestas curaciones espirituales, saunas capaces de elevar el coeficiente intelectual y técnicas para identificar a personas consideradas «supresivas».

      El test de personalidad como puerta de entrada

      Ball entró en el centro diciendo que quería conocer mejor la Cienciología. Allí le ofrecieron una prueba gratuita de personalidad diseñada por Hubbard y compuesta por 200 preguntas.

      Tras responderlas, un miembro de la organización le mostró un gráfico que supuestamente describía su personalidad. Según aquel diagnóstico, el periodista era una persona «profundamente deprimida, irresponsable y nerviosa».

      Después de explicarle que acababa de regresar al Reino Unido tras vivir varios años en el extranjero y que no sabía qué hacer con su vida, le recomendaron un curso denominado «Altibajos», uno de los programas de «superación personal» de la organización.

      Costaba unas 35 libras. Ball pagó y comenzó inmediatamente.

      Vidas pasadas de hace billones de años

      El periodista asegura que, a partir de ese momento, entró en «un mundo de fantasía donde las reglas de la realidad convencional dejaban de aplicarse».

      Durante su estancia conoció a un hombre que afirmaba recordar vidas pasadas vividas hacía billones de años y contempló algunos de los ejercicios realizados por los miembros.

      También le explicaron que, si se entregaba completamente a las enseñanzas de la Cienciología, algún día podría alcanzar un extraordinario dominio sobre el tiempo y el espacio.

      La figura de Hubbard estaba omnipresente. Cuando Gillian Brown, responsable de relaciones públicas del centro, negó ante Ball que la Cienciología fuera una secta porque, según ella, estas suelen organizarse alrededor de una figura mesiánica, ambos se encontraban sentados bajo un retrato del fundador y rodeados por libros escritos por él.

      Una sauna de 1.500 libras para elevar el coeficiente intelectual

      Uno de los aspectos que más llamaron la atención del periodista fueron las prácticas de carácter pseudomédico desarrolladas por Hubbard.

      John Gourlay, subdirector del centro y vinculado a la Cienciología desde la década de 1970, le mostró un vídeo en el que se sostenía que el 70% de las enfermedades podían curarse «abordando el espíritu».

      Gourlay aseguró además que había conseguido aumentar su coeficiente intelectual en 17 puntos gracias a una práctica conocida como «ciclo de purificación», que incluía permanecer en una sauna cinco horas diarias durante varias semanas.

      El centro de Edimburgo dispone de una sauna destinada a este programa, cuyo precio asciende, según el relato de Ball, a 1.500 libras.

      Cuando el periodista explicó que padecía desde hacía años un dolor de hombro que no había conseguido solucionar mediante fisioterapia, quiropráctica o acupuntura, le propusieron probar otra técnica ideada por Hubbard.

      El procedimiento, denominado «asistencia», pretende ayudar al organismo a recuperarse de enfermedades, lesiones y traumas mediante la supuesta apertura de los flujos de energía entre el cuerpo y el espíritu.

      Una chica de 15 años practicaba las técnicas

      Fue entonces cuando apareció uno de los aspectos más llamativos de la investigación.

      Gourlay explicó al periodista que una adolescente de 15 años realizaba algunas de estas prácticas. Según relató, existían diferentes técnicas, incluida una destinada supuestamente a conseguir que una persona ebria recuperara la sobriedad.

      Los menores aparecieron también en otros momentos de la estancia de Ball.

      El periodista pasó buena parte de la semana estudiando textos de Hubbard bajo la supervisión de una joven de 18 años, que incluso le telefoneaba cuando llegaba tarde a las sesiones.

      En el aula había además un «e-meter», un aparato utilizado por la Cienciología que registra variaciones de resistencia eléctrica mientras la persona sostiene dos cilindros metálicos.

      Ball asegura que presenció cómo la supervisora utilizaba el aparato con un chico de 15 años mientras leía una serie de palabras y observaba sus reacciones.

      «Personas supresivas»: identificar y desconectarse

      El curso «Altibajos» escondía además un contenido mucho más concreto de lo que su nombre sugería.

      El manual enseñaba a identificar dentro del entorno social y familiar a las llamadas «posibles fuentes de problemas» y «personas supresivas».

      El periodista tuvo que redactar ejercicios señalando a personas conocidas que pudieran encajar en esas categorías. Según su impresión, el método empujaba al alumno a plantearse el distanciamiento de amigos o familiares considerados perjudiciales.

      Ball observó además que buena parte de quienes trabajaban en el centro tenían su vida estrechamente vinculada a la organización: comían juntos, algunos estaban casados entre sí, otros compartían vivienda y varios tenían trabajos externos para complementar sus reducidos ingresos.

      «Nunca has trabajado en periodismo, ¿verdad?»

      A medida que avanzaba la semana, la presencia de Ball comenzó a despertar sospechas.

      El periodista recuerda que Hubbard mostró durante su vida una profunda desconfianza hacia posibles infiltrados de los medios de comunicación y de los servicios de inteligencia y dejó instrucciones sobre cómo identificarlos y combatirlos.

      Ball buscaba continuamente excusas para abandonar el aula, recorrer el edificio y conversar con diferentes miembros. Gillian Brown comenzó a fijarse en su comportamiento.

      Hasta que un día lo miró intensamente y le dijo:

      «Haces muchas preguntas. Nunca has trabajado en periodismo, ¿verdad?»

      Ball trató de quitar importancia a la pregunta con una sonrisa. Pero para entonces tuvo la sensación de que su tapadera estaba a punto de caer.

      Después de una semana dentro, el periodista había pasado de pagar 35 libras por un curso de desarrollo personal a conocer un sistema cerrado de creencias en el que convivían los test psicológicos, las doctrinas de Hubbard, las promesas de capacidades extraordinarias, las prácticas pseudomédicas y la identificación de personas de las que el adepto debería alejarse.

      ReL   Pastoral de la Iglesia católica
      de cara a las sectas






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