viernes, 15 de mayo de 2026

Berlín: más allá del oficialista y minoritario Camino Sinodal... hay un auténtico despertar católico

Bautismo de adultos o jóvenes que descubren la fe en parroquias (Köpenick o St. Clemens), iniciativas al margen de vías tradicionales...

Procesión eucarística impulsada por una parroquia berlinesa.

Procesión eucarística impulsada por una parroquia berlinesa.P


    En los últimos años, las noticias sobre la Iglesia católica en Alemania que han alcanzado cierta repercusión internacional han girado en gran medida en torno al llamado Camino Sinodal.

    Tanto en su desarrollo como en su pretendida transformación en una conferencia sinodal permanente, este proceso se ha caracterizado por plantear cuestiones canónicas e incluso doctrinales que chocan abiertamente con el Derecho Canónico o con la doctrina tradicional de la Iglesia.

    Sin embargo, como muestran diversas encuestas, el Camino Sinodal apenas suscita interés más allá de un sector reducido de católicos, en particular entre quienes trabajan en instituciones eclesiásticas. Al mismo tiempo, las cifras de abandono de la Iglesia siguen siendo muy elevadas. Pero junto a esta realidad están surgiendo brotes de espiritualidad en la base, que en no pocos casos desembocan en conversiones

    En Berlín, por ejemplo, durante la pasada Vigilia Pascual fueron bautizados unos doscientos adultos, buena parte de ellos en una parroquia del sureste de la ciudad, en Köpenick.

    Hemos conversado con su párroco, Mathias Laminski, así como con varios laicos que impulsan iniciativas de evangelización en la capital alemana por cuenta propia: algunas vinculadas a una iglesia concreta, otras al margen de las estructuras parroquiales tradicionales.

    La parroquia de Berlín-Köpenick

    En la parroquia de Mathias Laminski se bautizaron durante la Vigilia Pascual veinte adultos, a los que se suman otros nueve a lo largo del año

    Köpenick formaba parte del antiguo Berlín oriental, pero el párroco no cree que tenga demasiado sentido preguntarse si se trata de una parroquia “típica” de la antigua RDA, donde muchas personas no fueron bautizadas de niños. A su juicio, las diferencias entre el antiguo Berlín occidental y el oriental se van difuminando cada vez más. Lo que sí subraya es otro dato: en el distrito de Treptow-Köpenick viven unas 300.000 personas, de las cuales solo alrededor de 10.000 son católicas (3,33%).

    En el centro (segundo por la izquierda en la foto), el sacerdote Mathias Laminski.

    En el centro (segundo por la izquierda en la foto), el sacerdote Mathias Laminski.Parroquia de San José de Treptow-Köpenick.

    Laminski creció en la RDA, pero trabajó durante ocho años en Brasil, en la Fazenda da Esperança. Esa experiencia, dice, le abrió los ojos. “Cuando uno vuelve de allí, ve de otra manera a la Iglesia de su tierra”. Muchos problemas internos se relativizan. En su caso, aquella etapa le ayudó a abandonar lo que llama la “mentalidad de los escépticos”.

    El mayor interés por la fe católica en su parroquia comenzó a hacerse visible durante la pandemia de covid-19. Mientras en muchos lugares se cerraban iglesias, Laminski tomó la decisión contraria: “Ahora más que nunca es el momento de abrirla”. 

    Desde entonces, la iglesia permanece abierta todos los días, no solo con un cartel en la puerta, sino con las puertas de par en par y una persona de contacto presente. Algunos días entran pocos visitantes; otros, entre 60 y 100. También durante la pandemia se siguió celebrando la misa dominical, al aire libre.

    De esa apertura surgieron cursos de preparación al bautismo. Los recién bautizados forman un grupo muy diverso: jóvenes, adultos, familias y personas de 30, 40 o 50 años, aunque muchos se sitúan entre los 25 y los 45. Laminski recuerda, por ejemplo, el caso de una joven que se incorporó a los grupos juveniles; más tarde trajo a su madre, después a su padre y finalmente también a una tía.

    El curso de preparación al bautismo lo dirige un diácono. Trabaja de forma estructurada y catequética, dice Laminski. Muchos participantes plantean preguntas clásicas sobre la fe y buscan respuestas claras. Laminiski incide en que no son los órganos eclesiásticos ni el “catolicismo de salón” lo que llevan a las personas a la fe, sino una comunidad viva, una Iglesia abierta y una presencia local de fe firme. También le es importante resaltar que, a pesar de representar a una minoría, la parroquia también está presente en la sociedad: en recepciones, en el ayuntamiento, en el contacto con la política.

    Sin embargo, tras el bautismo es cuando realmente comienza el camino de los nuevos católicos. Aunque no existe aún una estructura fija para los recién bautizados, el diácono convoca a los grupos de vez en cuando. Hay charlas sobre la fe, veladas para jóvenes adultos, adoración eucarística y círculos de conversación.

    Como en otras parroquias berlinesas, también en Köpenick se percibe una elevada movilidad: aproximadamente un tercio de la comunidad se renueva constantemente. “La gente llega, se queda unos años y se marcha”, resume Laminski. Al mismo tiempo, ve la internacionalidad de Berlín como una riqueza. A misa acuden personas de Europa, África, América y Australia, aunque esa diversidad apenas se refleja todavía en los órganos de gobierno.

    “A menudo fingimos ser una Iglesia alemana que ya no existe”, afirma. Pero, precisamente en esa internacionalidad, añade, se manifiesta lo católico: personas de todo el mundo celebran la misma Misa, escuchan la misma Biblia y reciben al mismo Señor. “Es algo realmente emocionante”.

    La iniciativa “fiat” en la iglesia de St. Clemens

    La iglesia católica de St. Clemens fue construida en 1912 por iniciativa de Clemens August Graf von Galen, futuro obispo de Münster y cardenal, cuando trabajaba como capellán en Berlín. Tras ser clausurada y vendida, un grupo de simpatizantes logró recuperarla en 2006. Desde entonces está atendida por padres vicentinos de Kerala, en la India, como Centro de Retiros de la Divina Misericordia.

    La consagración durante una misa del obispo con los sacerdotes de San Clemente.

    La consagración durante una misa del obispo con los sacerdotes de San Clemente.St Clemens Kirche - Berlín

    Hoy acuden a ella muchos jóvenes de distintas partes del mundo, también por su ubicación estratégica en el centro de Berlín, explican Martina, Arturs y Giuseppe, de entre 25 y 35 años. Entre los feligreses se encuentran numerosas personas de todo el mundo: “Dejan a su familia en su país de origen y aquí encuentran una nueva familia”, dice Martina.

    En St. Clemens se constituyó un grupo denominado Fiat. El nombre se debe a que la primera actividad que realizaron fue el rezo del rosario; el “sí” de María a Dios les sirve como referencia espiritual.

    Arturs llegó a St. Clemens hace unos dos años. Antes había acudido a varias iglesias de Berlín en busca de un grupo de adultos jóvenes; lo encontró en Holywins, una vigilia juvenil celebrada en esta iglesia. “Me atrajo que allí hubiera jóvenes que se tomaban en serio la fe. Supe de inmediato: estoy en casa”.

    Lo que atrae a los jóvenes adultos es la combinación de liturgia, música, adoración y una clara doctrina. Los tres jóvenes resaltan que les ayudan los sacerdotes que predican sobre la conversión y la expiación, así como una música que puede ser más moderna y, sin embargo, reverente. Pero, por encima de todo, destacan la Adoración Perpetua: la iglesia está abierta día y noche. “Cuando entras en esta iglesia, sientes algo en tu interior”, dicen.

    Un momento de la Adoración Eucarística en San Clemens, que atrae a numerosos jóvenes.

    Un momento de la Adoración Eucarística en San Clemens, que atrae a numerosos jóvenes.St Clemens Kirche - Berlín

    El grupo Fiat se reúne todos los jueves por la tarde. Por lo general suelen asistir entre 20 y 40 jóvenes. Primero rezan el rosario, después participan en la Misa y pasan un tiempo en adoración. Más tarde hay alguna actividad: una charla, un coloquio, una cena o la organización de otras iniciativas. De estos encuentros han surgido además numerosas amistades.

    Los jóvenes adultos ven St. Clemens como un contrapunto espiritual a la ciudad. Berlín suele asociarse con inquietud, arbitrariedad y desorientación. Precisamente por eso, la iglesia actúa como una “roca en medio de la tormenta”: un lugar donde la verdad no se adapta al espíritu de los tiempos

    Internet también desempeña un papel importante. Muchos volvieron a entrar en contacto con la fe primero a través de la red, por ejemplo, por medio de youtubers católicos o podcasts de apologética. Sin embargo, el paso decisivo conduce a la presencia: a la Misa, a la adoración y a los sacramentos.

    St. Clemens es además una de las iglesias berlinesas más conocidas por la disponibilidad del sacramento de la confesión. Hay largos horarios de confesión todos los días. Para personas que durante años no habían tenido relación con la Iglesia, este templo se ha convertido en un punto de encuentro especialmente significativo.

    Actualidad del cristianismo

    Discord es conocida sobre todo como plataforma para videojuegos. Sin embargo, también alberga un gran servidor cristiano en lengua alemana. A través de él, Maximilian Koch organiza estudios bíblicos, oraciones diarias y encuentros con jóvenes. Por ejemplo, en su serie Actualidad del cristianismo aborda asuntos como la persecución de los cristianos, la libertad de expresión y la presencia del cristianismo en los medios de comunicación.

    Fue en Discord donde Maximilian conoció a William Pick. Tras una conversación durante un estudio bíblico, William invitó a Maximilian a asistir a la misa tridentina en el centro de Berlín. Para Maximilian, aquel encuentro coincidió con un momento en el que estaba redescubriendo la Iglesia católica.

    Maximilian se crió en el protestantismo. La oración, las visitas a la iglesia y la lectura de la Biblia con su abuela marcaron su infancia. Sin embargo, durante la juventud perdió la fe. Sólo pasados los treinta volvió a plantearse si en su vida faltaba algo. Al mismo tiempo, le incomodaba el modo despectivo en que en ciertos ambientes se hablaba del cristianismo, como si fuera algo patriarcal, reaccionario o de extrema derecha. Ese rechazo terminó acercándolo de nuevo a la fe.

    Una experiencia decisiva fue un accidente de moto en Grecia, en 2023. Poco antes, un amigo judío le había aconsejado comprarse una cadena con una cruz. Al día siguiente, Maximilian salió despedido en una curva. Cuando levantó la cabeza, vio un autobús justo delante. Un segundo más tarde, dice, habría chocado contra él. “En ese momento supe: Dios está ahí”. Desde entonces volvió a leer la Biblia, organizó estudios bíblicos y encontró el camino desde Internet hasta la iglesia.

    William también procede de un entorno protestante. Durante la pandemia comenzó a plantearse preguntas fundamentales sobre la vida. Varios amigos católicos de Estados Unidos lo acercaron a la Iglesia. Después de hablar con ortodoxos, protestantes y católicos, alguien le recomendó asistir a una misa en latín. Aquella primera misa, cuenta, le “encantó”. Desde entonces empezó a acudir todos los domingos. Más tarde decidió convertirse al catolicismo.

    De unos pocos contactos nació una tertulia. Al principio, muchos fieles se iban directamente a casa después de misa. William y otros querían crear un espacio donde quedarse, comer juntos, hablar y conocerse. A la primera reunión acudieron seis personas. Luego los amigos trajeron a otros amigos. Al cabo de unos seis meses ya eran unos cincuenta participantes, y en el encuentro más concurrido llegaron a reunirse más de ochenta. La mayoría tiene entre 20 y 30 años.

    Con el tiempo se desarrolló un programa: un breve discurso antes del almuerzo sirve de punto de partida para la conversación. A ello se suman charlas espirituales, estudios bíblicos, grupos de WhatsApp, actividades deportivas, visitas a museos y veladas de cinefórum. Además de católicos, participan también ortodoxos, evangélicos y otros cristianos.

    Muchos jóvenes, dicen Maximilian y William, “sienten algo” cuando acuden a Misa, pero no saben cómo interpretarlo. Por eso la catequesis, aunque necesaria, no basta. Importa también la formación del carácter y el acceso a la cultura cristiana. Koch ve detrás de este nuevo interés por la fe una experiencia de soledad y de decepción con la política, la cultura y las instituciones. Precisamente por eso, sostiene, crece el anhelo de Dios, de tradición y de amistad con personas que comparten las mismas inquietudes.

    José M. García Pelegrín, ReL

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    La paciente que sorprende con su caso: «Me entregué a Dios y vivo en la alegría a pesar de la ELA»

    El libro de Mary Sangalli transmite los sentimientos más profundos de lo que ha vivido personalmente y en familia.

    Mary (Marialuisa) Sangalli ha contado en su libro, publicado este año, cómo afronta su grave enfermedad de ELA.

    Mary (Marialuisa) Sangalli ha contado en su libro, publicado este año, cómo afronta su grave enfermedad de ELA.


      Mary Sangalli lleva 18 años padeciendo ELA [Esclerosis Lateral Amiotrófica], una enfermedad neurológica que acaba paralizando a su paciente. Pero en su enfermedad ha descubierto cómo entregarse a Dios y ha encontrado "una alegría que solo existe en el Paraíso". 

      Ella misma ha contado su historia en un libro y Benedetta Frigerio la entrevista en La Nuova Bussola Quotidiana:

      ¿Es realmente posible vivir sin miedo, en paz y con alegría, ante cualquier drama que pueda surgir? Es la pregunta a la que el siglo en el que vivimos intenta responder mediante manuales, cursos e incluso recurriendo a lo oculto. Sin embargo, la historia de Mary Sangalli demuestra, en el libro recién publicado Ciò che mi sorprende [Lo que me sorprende], que la solución no reside en ninguna práctica ascética, ejercicio virtuoso o camino de catarsis para liberarse del sufrimiento.

      Mary Sangalli cuenta su historia y su vida actual en su impactante libro.

      Mary Sangalli cuenta su historia y su vida actual en su impactante libro.Ares

      También porque Mary no tiene ninguna posibilidad de evitarlo: esposa y madre de cuatro hijos, hace 18 años descubrió que padecía la enfermedad de la motoneurona, en tres letras, la ELA. Y tras una lucha llena de súplicas y enfrentamientos con Dios, al no poder ya valerse por sí misma en nada, en un momento dado, en lugar de vivir en la rebelión y la ira, se encontró rendida a la voluntad de Dios, recibiendo a cambio un corazón nuevo, lleno de alegría

      Y así es como escribe hoy (moviendo los ojos sobre las letras con la ayuda de un dispositivo): 

      • "A veces echo de menos los gestos cotidianos, esos gestos que los demás no se dan cuenta de que hacen, como beber de un trago, levantarme de la cama y ponerme las zapatillas (sin ayuda de nadie), dar un paseo pisando las hojas otoñales. No puedo ocultarlo, echo de menos lo que antes no me daba cuenta de que tenía". 

      Luego, dirigiéndose a Dios, continúa: 

      • "Pero lo que ahora tengo de ti es algo que nunca hubiera pensado que existiera, es una experiencia que creía que solo existía en el Paraíso, tú me regalas la bienaventuranza... en la bienaventuranza estás tú presente, entregándote a mí, es más que amor, es una implicación afectiva en la que me siento en casa". 
      -Hoy en día, el mundo nos ofrece cursos, programas y libros para alcanzar el bienestar físico y espiritual y liberarnos de nuestras limitaciones. Tú, en cambio, hablas de felicidad aunque sufras y no goces de buena salud física. ¿Cómo es posible?

      -Sufro por mis sufrimientos, desearía que no existieran. Sin embargo, en los momentos difíciles, gracias a la oración, recibo del Padre la alegría, la paz y la fuerza para afrontar el día a día. El otro día soplaba un viento muy fuerte que doblaba los árboles, pero no los arrancaba de raíz. Así que pensé que lo mismo ocurre con quien tiene fe en Dios: las dificultades pueden casi ponerte de rodillas, pero estás arraigado en Dios y esto te permite afrontar la vida con la certeza del bien, en la que todo contribuye al bien. 

      »El abandono en el Padre no surgió de un acto de voluntad por mi parte, sino que, gracias a la oración, se creó una relación con Él, a través de la cual me ha moldeado, convirtiendo mi petición de "Cúrame" en "Muéstrate, te necesito, te deseo, te doy las gracias". 

      »Al sentirme amada, he comenzado a amar mi identidad: existir significa ser querida en cada instante. Esta relación me ayuda a superar todos los límites, así la enfermedad no me reduce y me siento libre, ciertamente con una mirada dolorosa sobre la realidad, pero el dolor es lo más sano porque la resurrección pasa por la cruz y por el dolor.

      -Tu vida no ha sido fácil desde el principio: perdiste a tu padre a los 11 años y desde entonces tu madre ya no pudo hacerse cargo de ti y de tus cuatro hermanos, por lo que acabaste en un centro de acogida con tu hermana, separada del resto de tu familia. ¿Cómo conseguiste no caer en una crisis psíquica?

      -No sé cómo lo hice, pero puedo decirte que no sentía ira ni rencor. Sufrí mucho por la muerte de mi padre; al principio no aceptaba el internado, me costó acostumbrarme a una nueva familia, sufrí la enfermedad y todas las dificultades que la vida sigue presentándome. Era una niña que no esperaba mucho de la vida, no tenía pretensiones respecto a la realidad. Sin embargo, todas estas circunstancias difíciles habían minado mi identidad, haciéndola emocionalmente frágil; necesitaba la aprobación de los demás. 

      »Así fue hasta que llegó la enfermedad; entonces ocurrió el gran milagro: había madurado un nuevo sentimiento hacia mí misma, una nueva mirada sobre mí, por lo que la consistencia de mi yo residía en la relación con el Padre. 

      »Para lograrlo, Dios permitió que se produjeran dificultades y renuncias. Tuve que perder las certezas que venían del mundo.

      -Cuando enfermaste tenías cuatro hijos pequeños: no podías abrazarlos, hablarles con cariño ni ayudarles a vestirse, pero les escribes: "Al mirarme, veis a una madre enferma que reza. A menudo me decís: '¿Qué haces? ¡Rezas!'. Más que mis palabras, veis que el amor de Dios me da paz". ¿Qué significa ser padres en un mundo que va en contra de la inocencia y que empuja al rendimiento como medida del éxito en la vida?

      -Miro a mis hijos sin ninguna pretensión ni plan. Son hijos de Dios, que me han sido confiados para que les ayude a descubrir que la única plenitud de la vida reside en el descubrimiento de Dios. Podrán ser ingenieros o simples obreros; lo importante es que, algún día, Dios sea su fundamento.

      »El éxito de la vida consiste en vivir la espera de Dios, vivir deseándolo y esperar el día en que por fin estemos en su abrazo.

      -Vivimos inmersos en una cultura que cree que la libertad de hacer lo que uno quiera equivale a la felicidad, mientras que tú escribes que la alegría proviene de la liberación. ¿Qué es lo que te libera del miedo al futuro?

      -Me sentí verdaderamente libre cuando empecé a vivir la relación con Dios, que es Padre, me creó y me da vida continuamente. Percibir mi dependencia de Dios me ha liberado de las cosas y de las personas. Todo puede estar en tu contra, pero dentro de la relación con el Padre, las adversidades y las carencias se hacen más pequeñas. Cuando las adversidades te abruman, duelen, sientes dolor. 

      »La fe en Dios no es, de hecho, algo mágico que borra el dolor. Este existe y es incluso intenso. Pero si tienes una confianza firme en Dios, todo el malestar, con el tiempo, da paso a la paz, a la serenidad, aunque todo sea peor que antes.

      -El impulso hacia la legislación sobre la eutanasia puede conducir a una práctica en la que, en lugar de luchar junto a los enfermos y a quienes sufren, se les sugiere que, si realmente ya no pueden más, lo correcto es quitarse la vida (como si se dijera: "puedo prescindir de ti"). ¿Qué les dirías a quienes cuidan de los que sufren y a quienes se encuentran en tu misma situación?

      -Cuando se excluye a Dios de la vida, todo se vuelve lícito: el aborto, la gestación subrogada, la eutanasia... La enfermedad es cruel, no deja salida, al igual que todos los sufrimientos que te acorralan. Pero el sufrimiento te plantea dos alternativas radicales, ya no puedes ser mediocre, apático o superficial: 

      • o la vida es una tragedia sin sentido, donde nada tiene ya valor, ni siquiera la vida, 
      • o empiezas a mirar a Dios, te unes a Él, el único que te da sentido, valor y te hace sentir amado cada día. 

      »La cruz y el sufrimiento son grandes temas misteriosos que se quieren censurar, pero después de que Jesús entró en la historia, la cruz se convirtió en signo de esperanza, condición para experimentar la victoria. 

      »La paciencia nace de la relación viva con Jesús, porque comprendemos que no nos hacemos a nosotros mismos; nace de la certeza del propósito, que genera tenacidad en la vida. 

      »Repito, la enfermedad es para todos un terremoto, tanto para quien tiene fe como para quien no cree. 

      »Yo entro de puntillas en las vidas de los demás enfermos; ni siquiera puedo comprender en lo más profundo a otro enfermo de ELA, pero lo que siento que puedo hacer es dar mi testimonio, por eso he querido compartir mi historia. También porque la muerte provocada es una falsa salida: cuando oigo que algún enfermo ha decidido poner fin a su vida, pienso que esa alma seguirá sufriendo los tormentos del purgatorio porque no existe el sueño eterno y probablemente sufrirá más para expiar su elección.

      -¿Cómo vencer la distracción en una situación en la que aún podemos engañarnos creyendo que podemos prescindir de Dios?

      -La ilusión es el intento de reducir la realidad partiendo de uno mismo, ignorando el Misterio, ignorando la relación con Dios. Este es un tema que se presentará a lo largo de toda la vida, es un problema de nuestra libertad. Yo elijo cada día de qué lado estar: o me desespero y me ahogo en la tristeza, o me alimento de Él. Si lo buscamos, Él siempre responde: a su manera, pero responde.

      ReL

      Vea también    Afrontando la Enfermedad





      jueves, 14 de mayo de 2026

      «Necesitamos empresarios con alma», la llamada del cardenal Cobo a los cristianos

       La Fundación Pablo VI acogió del 7 al 9 de mayo el encuentro nacional de empresarios y directivos cristianos.

      El arzobispo insistió en que el discernimiento cristiano no se limita a buscar lo más eficaz, sino a preguntarse por dónde guía Dios.

      El arzobispo insistió en que el discernimiento cristiano no se limita a buscar lo más eficaz, sino a preguntarse por dónde guía Dios.


        La Fundación Pablo VI acogió del 7 al 9 de mayo el encuentro nacional de empresarios y directivos cristianos, una cita especialmente significativa este año en el que ASE (Acción Social Empresarial) celebra su 75 aniversario. 

        Bajo el lema de la sostenibilidad entendida desde la excelencia, el bien común y la solidaridad, los participantes han reflexionado sobre el papel de la fe en la toma de decisiones económicas y sociales.

        Apostar por Cristo

        El sábado 9, los asistentes se reunieron en la catedral de la Almudena para una Eucaristía presidida por el cardenal José Cobo, arzobispo de Madrid. En su homilía, el prelado subrayó la importancia de celebrar la fe junto a personas con capacidad de transformar la realidad, incluso en medio de dificultades.

        Inspirándose en la primera lectura del día, recordó cómo Pablo Timoteo vieron frustrados sus planes hasta que un macedonio se les apareció en sueños, señalándoles un camino inesperado. Para Cobo, esta escena bíblica es una enseñanza para quienes están acostumbrados a planificar: "No todo depende de nuestra capacidad de organización".

        El arzobispo insistió en que el discernimiento cristiano no se limita a buscar lo más eficaz, sino a preguntarse por dónde guía Dios. Para ello, animó a cultivar una actitud de escucha que vaya más allá de datos, informes o indicadores: "Se trata de escuchar a Dios en medio de la realidad"

        También recordó que los proyectos aparentemente perfectos no siempre generan vida, mientras que caminos inciertos pueden responder a una llamada más profunda.

        Cobo invitó a los empresarios a integrar realismo e idealismo, fe y gestión, y a vivir la empresa como un lugar donde responder a una vocación. A la luz del Evangelio del día, advirtió de que optar por decisiones éticas puede implicar incomprensión o pérdida de beneficios a corto plazo, pero afirmó que "no hay mayor excelencia que apostar por Cristo y por la justicia social".

        El cardenal llamó a mejorar las relaciones laborales, promover el diálogo, apostar por condiciones dignas, apoyar a los jóvenes y generar oportunidades de desarrollo humano integral. Les recordó que son "discípulos enviados" y que el mundo necesita "empresarios con alma, con conciencia y artesanos del bien común".

        En la sesión del viernes en la Fundación Pablo VI, Cobo destacó la trayectoria de ASE y su contribución a una visión de la empresa como comunidad de personas orientada al bien común. Reivindicó la excelencia empresarial entendida como ejemplaridad, la solidaridad como vínculo y la fe como motor para transformar la realidad desde dentro.

        ReL

        Vea también    El laico: 'Gigante dormido'
        o Testigo de la Fe




        Adolescente italiano es el santo patrón de los trabajadores

        NUNZIO SULPRIZIO

        El Papa León XIII proclamó al adolescente san Nunzio Sulprizio patrón e intercesor de todos los trabajadores, y fue canonizado en 2018 por el Papa Francisco

        Aunque san José es ampliamente conocido como el santo patrón de los trabajadores, hay muchos ejemplos de santos que trabajaron con diligencia en su oficio y lo santificaron a través de la santidad de sus vidas. Tal fue el caso de san Nunzio Sulprizio, un herrero adolescente italiano que falleció a los 19 años en el siglo XIX. Alcanzó las cimas de la santidad a una edad temprana y dejó que su fe impregnara su trabajo diario.

        El herrero sagrado

        Nacido en 1817, Sulprizio procedía de una familia católica italiana, pero sufrió un profundo dolor y una gran pérdida durante los primeros años de su vida. Pocos años después de su nacimiento falleció su padre y, más tarde, también su madre. Quedó al cuidado de su abuela, pero ella también murió cuando él tenía nueve años.

        Su tío, que era herrero, asumió la responsabilidad de criar al niño. Esto resultó ser otra causa de sufrimiento, ya que su tío no era religioso y le prohibió asistir a la escuela. En su lugar, Sulprizio tuvo que aprender el oficio de herrero.

        Esto supuso una carga adicional para su frágil cuerpo, y su tío maltrataba al joven, obligándole a realizar las tareas más duras. Esto tuvo un efecto perjudicial en su salud, lo que acabó provocando su ingreso en el hospital.

        A pesar de todo el sufrimiento que padeció, todos los que le rodeaban se sorprendían de cómo era capaz de sonreír mientras trabajaba y, en lugar de maldecir o soltar palabrotas, rezaba a la Virgen María: «Virgen mía, ayúdame».

        Tras recibir el alta hospitalaria, otro tío suyo, un coronel adinerado, lo acogió bajo su protección y, movido por la compasión, quiso cuidarlo hasta que recuperara la salud. Desgraciadamente, la salud de Sulprizio ya se encontraba en un estado incurable, por lo que fue ingresado en otro hospital.

        Modelo para los jóvenes

        Su biografía del Vaticano explica cómo, incluso en medio de su sufrimiento, quería cuidar de los demás:

        "También allí, a pesar de la gravedad de su estado, ayudaba a los demás pacientes llevándoles incluso un simple vaso de agua. Muchas veces ayunaba voluntariamente, rezaba por los demás o regalaba su comida —que el coronel le hacía traer del castillo— a quienes estaban más solos y eran más pobres que él. Nada más ingresar en el hospital, Nunzio pidió recibir la Primera Comunión [que no había recibido antes]".

        Falleció el 5 de mayo de 1836, a la edad de 19 años, y fue venerado de inmediato por su santidad. Sus últimas palabras fueron: "¡Nuestra Señora! ¡Mira qué hermosa es!"

        Su proceso de canonización se inició rápidamente y el Papa León XIII le tenía en gran estima, tal y como explica el Dicasterio para los Santos:

        "El 21 de junio de 1891, el Papa León XIII promulgó el decreto sobre el carácter heroico de las virtudes, en el que definía a Nunzio como la viva imagen de san Luis Gonzaga y lo presentaba como modelo para los jóvenes".

        Antes de que el Papa Francisco canonizara a Sulprizio en 2018, destacó su capacidad para ofrecer su sufrimiento a Dios:

        "Pensemos en ese joven —ahora beato y el mes que viene santo— Sulprizio, quien a los 19 años puso fin a su vida en paz, a pesar de tanto sufrimiento y de tantas dificultades, porque su corazón estaba en paz…"

        Philip Kosloski, Aleteia

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