sábado, 26 de septiembre de 2026

Mi familia le falta el respeto a mi cónyuge, ¿qué hago?


pareja-discusión

¿Qué pasa cuando hacen comentarios o bromas incómodas? Si has experimentado esta situación, esta información puede ayudar


Hay momentos en los que toca convivir con la familia política; sin embargo, ¿qué pasa cuando los comentarios en las convivencias familiares están disfrazados de "pequeñas bromas" hacia un cónyuge? Ante una falta de respeto, el problema no debería resolverse obligando a la pareja a "aguantar" para mantener la paz familiar. 

¿A quién defender: a mi familia o a mi pareja?

Quizás te preguntes esto y te sientas en medio de la situación. Principalmente, debes entender que ignorar el mal comportamiento no genera paz, por lo que no debemos minimizar cuando se falta el respeto a alguien, especialmente si se trata del cónyuge. 

No se trata de declarar la guerra a tu familia; sino de atender la situación con prudencia. Es necesario hablar del tema y tomar ciertas medidas para promover un ambiente familiar sano y respetuoso, respaldando a tu cónyuge

Aplica los siguientes pasos para conseguirlo: 

Matrimonio cristiano: ¿En qué se diferencia de otras uniones?

Matrimonio cristiano: ¿En qué se diferencia de otras uniones?

Lea el artículo

1Escucha y valida

cónyuge-respeto-familia

Media_Photos | Shutterstock

El primer paso es conversar con la pareja y saber cómo le hace sentir esta situación. Es importante que, durante el diálogo no se minimice la situación diciendo "déjalo pasar, así es mi familia" o "no lo tomes personal", eso puede ocasionar un distanciamiento emocional. 

Valida los sentimientos de tu cónyuge y no lo dejes pasar.

2Establecer límites con la familia

Expertos en consejería matrimonial recomiendan establecer límites para cuidar su matrimonio y esto no significa romper todo lazo con la familia, pero sí acercarse directamente a la persona que lanzó los menosprecios, comentarios irreverentes o las actitudes con descortesía para dejar en claro que no están dispuestos a aceptar ese tipo de conductas. 

3Tomar distancia cuando sea necesario

terapia de pareja - matrimonio

PerfectWave | Shutterstock

Por otro lado, cuando hablar con la familia no funciona se puede tomar una cierta distancia, puesto que es primordial darle el lugar necesario a tu cónyuge, quien es prioridad, por encima de cualquier discusión. 

La importancia de proteger el matrimonio

La familia política puede no cambiar; pero la manera en que una pareja responde a esas situaciones sí puede cambiar. Amar a la familia de origen no significa permitir que invada o lastime el matrimonio. Así como poner límites tampoco significa dejar de amar a quienes nos dieron la vida. 

El objetivo no es construir un matrimonio contra la familia, sino un matrimonio suficientemente unido para poder relacionarse con ella desde el respeto, sin permitir que los conflictos externos terminen dividiendo a los esposos.

Karen Hutch, Aleteia

Vea también   Vivir y gozar el matrimonio



León XIV a 80.000 jóvenes católicos: “Sois los santos de Francia”


stade-de-france-pope-leo-xiv-prayer-vigil-saint-denis-paris-september

El Papa animó a los 80 mil jóvenes católicos a comprometerse con firmeza con el "camino de la santidad", eligiendo activamente el bien y defendiendo la justicia, la fe y la mansedumbre


"Sois los santos de Francia", exclamó el Papa León XIV durante una gran vigilia de oración y celebración que tuvo lugar en el Stade de France de Saint-Denis el 25 de septiembre de 2026. El Papa animó a los 80.000 jóvenes a rechazar un "estilo de vida que os empuja a tenerlo todo, pero a no ser nadie" durante una velada que alternó entre la gran tradición espiritual francesa y momentos de alabanza pop.

Estudiantes de secundaria, universitarios, jóvenes profesionales, solteros y, en algunos casos, parejas casadas, de entre 17 y 35 años, procedentes de toda Francia acudieron al Stade de France, se sentaron incluso en el césped, como si se tratara de un gran concierto, con el objetivo de encontrarse con el Papa León XIV el viernes por la noche.

La diócesis había anunciado que las entradas para este evento se agotaron "en una hora", y los propietarios de las 80.000 entradas —cifra confirmada por las autoridades francesas— pudieron disfrutar de una velada completa de conciertos de música cristiana y testimonios, en particular el de Benoît Saint-Denis, la estrella de las MMA, quien proclamó su orgullo de ser católico y saber que Dios estaba a su lado, tanto en sus victorias como en sus derrotas.

Tras un momento de alabanza, León XIV llegó finalmente en el papamóvil, aclamado por los jóvenes, quienes estaban encantados de expresar su fe. Al darle la bienvenida, el obispo Étienne Guillet, de la diócesis de Saint-Denis, donde se ubica el Stade de France, afirmó que los jóvenes presentes representaban la diversidad de sensibilidades dentro de la Iglesia Católica, pero compartían la alegría de ser cristianos y el deseo, aunque no siempre sea fácil, de irradiar su fe en sus lugares de residencia. Destacó la presencia, cerca del estadio, de la Basílica de Saint-Denis, donde reposan los restos de los santos Dionisio, Rústico y Eleuterio, enviados por el papa Fabián en el siglo III para evangelizar la región de París.

Los santos de Francia, el leitmotiv de la velada

pope-leo-xiv-arrives-papamobile-stade-de-france-prayer-vigil-saint-denis-paris

ALBERTO PIZZOLI | AFP

Estos santos, y muchos otros que Francia tiene para ofrecer, fueron el tema central de esta gran velada de oración, que incluyó una representación histórica durante la cual el Papa observó el desfile de Santa Juana de Arco con armadura a caballo, San Martín de Tours, San Luis y Santa Teresa del Niño Jesús. Monjes, monjas, misioneros y mártires se sucedieron hasta un gran final con fuegos artificiales. Después, el Papa agradeció a los jóvenes su cálida bienvenida, improvisando unas palabras para decirles: "¡Ustedes son los santos de Francia!".

youth-prayer-vigil-pope-leo-xiv-stade-de-france-saint-denis-paris-september

ALBERTO PIZZOLI | AFP

El Papa escuchó el testimonio de Chloé, una estudiante de farmacia que trabaja en barrios desfavorecidos de la región de París, quien le preguntó sobre la dificultad de dar testimonio de su fe en un mundo que no la comparte. "El hombre se extravía cuando afirma que Dios ha muerto", respondió, asegurándole que el mensaje cristiano "no es un obstáculo para la convivencia fraterna" y nos invita a cultivar un "vínculo fraterno" con los no cristianos.

El Papa escuchó entonces a Francisco, un estudiante de agronomía y líder scout de Borgoña, quien le habló de la ansiedad que afecta a los jóvenes y le pidió ayuda para discernir cómo servir a la sociedad. "No hay fracaso del que Dios no pueda levantarnos: su misericordia es nuestra alegría", respondió el pontífice, reconociendo la ansiedad que la "fatiga de pantalla" puede generar en la generación más joven. "Para superar la ansiedad o la incertidumbre, tengan el valor de decir una sola palabra, sencilla y hermosa: gracias", les aseguró. Aprovechó la ocasión para animar a los jóvenes a responder al llamado a las vocaciones sacerdotales y religiosas. "¡La Iglesia en Francia los necesita mucho!", insistió.

Sigue este "camino de santidad"

Tras esta intervención, se ofreció un momento de oración durante el cual se exhibió la Santa Túnica de Argenteuil. Se cree que esta túnica, conservada en este suburbio parisino desde la Edad Media, es la que Cristo vistió antes de su muerte. Sin embargo, algunos estudios científicos cuestionan su autenticidad, y la Iglesia no garantiza su origen exacto, pero la considera una "reliquia significativa" que invita a la meditación sobre la Pasión de Cristo, al igual que la Sábana Santa de Turín. A continuación, más de 60 reliquias y 150 estandartes con los nombres de santos franceses fueron llevados en procesión circular por el Stade de France mientras la congregación cantaba la letanía.

holy-tunic-of-argenteuil-relic-pope-leo-xiv-prayer-vigil-stade-de-france-paris

LOU BENOIST | AFP

Luego, el Papa y los jóvenes guardaron varios minutos de oración silenciosa antes de dirigirse a toda la asamblea. Tras expresar su deseo de hablar, a través de ellos, a toda la juventud católica de Francia, León XIV los invitó a encontrar en su "relación viva con Jesús" la fuente de la verdadera libertad para iluminar su tiempo. Les recordó que, como "hombres y mujeres de Dios", están llamados a rechazar el egoísmo que enmascara una "soledad aterradora" y a rechazar "este estilo de vida que lleva a tenerlo todo, pero a no ser nadie".

Por ello, animó a los jóvenes a comprometerse con firmeza con el "camino de la santidad", eligiendo activamente el bien y defendiendo la justicia, la fe y la mansedumbre. Según él, estas tres virtudes cristianas ofrecen una "base sólida" para los principios de igualdad y fraternidad que inspiran a la sociedad francesa, recordándoles al mismo tiempo que la lucha cristiana "no es una lucha contra los demás".

"Nuestra única arma es el amor desinteresado", insistió.

Citando como ejemplos a Santa Teresa del Niño Jesús, al beato Marcel Callo, joven mártir del nazismo que murió en un campo de concentración, y a Santa Juana de Arco, "una joven que supo luchar con valentía", el Papa recordó a los jóvenes que "nunca están solos en la Iglesia". Para concluir, los exhortó a ser "testigos luminosos de este Evangelio", contemplando la túnica y la cruz que encarnan el don supremo de Dios para la salvación del mundo.

El final de un intenso primer día en Francia

pope-leo-xiv-greets-crowd-leaves-stade-de-france-prayer-vigil-paris

JULIEN DE ROSA | AFP

El rey León XIV rezó las Completas (oración vespertina) ante una multitud profundamente reverente en el estadio, transformado en una catedral al aire libre. Tras un último himno a la Virgen María y un último espectáculo de fuegos artificiales, León XIV saludó a la asamblea y se despidió, saliendo en coche del interior del Stade de France. Ahora debe dirigirse a la Nunciatura Apostólica, donde pasará la noche. Mañana le espera una agenda apretada, que incluye una misa en la Plaza de la Concordia, antes de partir hacia Lourdes para la segunda etapa de su viaje.

Entre los voluntarios que vestían camisetas amarillas, Henriette, una joven parisina de ascendencia africana, se emocionó profundamente al finalizar la vigilia. "Lo que más me conmovió fue el llamado del Papa a vivir como Cristo", declaró a I.MEDIA. "Eso también me inspiró a comprometerme como voluntaria", afirmó.

I.Media, Aleteia

Vea también     Bienaventuranzas de los jóvenes



Consumió pornografía durante 12 años y logró dejarla: ahora explica cómo romper el hábito

¿Por qué cuesta tanto dejar la pornografía? Javier Alonso lo vivió durante 12 años y ahora ofrece herramientas para comprenderla y salir de ella.

Javier Alonso, es el director del curso online

Javier Alonso, es el director del curso online "Comprender, prevenir y romper con con el contenido sexual explícito"


    «Yo consumí pornografía durante años, en secreto. Lo intenté dejar por fuerza de voluntad. Funcionaba un tiempo, pero no lo dejaba por completo».

    Quien habla es Javier Alonso, y no lo hace desde una teoría aprendida únicamente en libros. Durante 12 años convivió con el consumo de pornografía, intentó abandonarlo, sufrió recaídas y finalmente consiguió dejarlo por completo en 2018. 

    Después dedicó años a estudiar este fenómeno, hablar con personas afectadas y profundizar en los mecanismos que pueden esconderse detrás del consumo.

    Ahora ha reunido buena parte de ese conocimiento y experiencia en Comprender, Prevenir y Romper con el Contenido Sexual Explícito, el nuevo curso online de Aula Mucha Vida, dirigido tanto a quienes quieren abandonar la pornografía como a padres, educadores y personas que acompañan a quienes luchan contra ella.

    Y el punto de partida es incómodo: la pornografía actual tiene poco que ver con la revista escondida en un armario de hace tres décadas.

    Un problema que llevamos en el bolsillo

    Internet, los teléfonos inteligentes, las redes sociales, los algoritmos, las plataformas de contenidos y ahora la inteligencia artificial han creado un escenario radicalmente diferente: contenido prácticamente ilimitado, inmediato, privado y disponible las 24 horas.

    Por eso Alonso intenta responder durante el curso a una pregunta esencial: ¿por qué una persona puede decidir que no quiere volver a consumir pornografía y, horas o días después, terminar haciéndolo de nuevo?

    Para explicarlo aborda de manera sencilla cuestiones como el sistema de recompensa del cerebro, la dopamina, el craving, la tolerancia y los automatismos. Pero el curso no se queda en el funcionamiento cerebral.

    Alonso sostiene, desde su propia experiencia, que detrás del consumo pueden esconderse realidades muy diferentes: estrés, soledad, frustración, inseguridad, heridas afectivas, aburrimiento o necesidad de escapar. En su caso llegó a una conclusión decisiva: muchas veces no estaba buscando simplemente placer, sino alivio.

    Javier Alonso concentra toda su experiencia en la licha contra la adicción en el curso online

    Javier Alonso concentra toda su experiencia en la licha contra la adicción en el curso online "Comprender, prevenir y romper con el contenido sexual explícito"REL

    «¿Por qué cada vez necesitas más para sentir lo mismo?»

    Otra de las preguntas que aborda el curso es por qué determinados consumidores terminan necesitando más estímulos para obtener sensaciones similares.

    Alonso explica el fenómeno de la tolerancia y cómo el cerebro puede acostumbrarse progresivamente a determinados estímulos. También enseña a identificar los «gatillos» que pueden activar automáticamente el deseo: una hora del día, quedarse solo, el aburrimiento, una determinada aplicación o incluso coger el teléfono.

    El objetivo no es solo conocer el problema, sino aprender a reconocer los mecanismos que lo mantienen.

    Y aquí llega una de las partes más prácticas del curso: cómo empezar a salir.

    No existe, advierte Alonso, una fórmula mágica. Propone en cambio aprender a identificar desencadenantes, modificar el entorno, construir alternativas, pedir ayuda, comprender las recaídas y descubrir qué necesidades o heridas pueden estar alimentando el comportamiento.

    Entre las medidas concretas propone observar durante unas semanas los propios patrones, introducir cambios sencillos —como sacar el móvil de la habitación o modificar determinadas rutinas—, hablar con alguien de confianza y construir hábitos y relaciones que ocupen el espacio que antes llenaba la pornografía.

    [Puedes acceder a la información del curso en este link]

    ¿Y si quien está viendo pornografía es tu hijo?

    El curso tiene además un bloque específicamente dirigido a padres y educadores.

    Porque descubrir que un hijo consume pornografía plantea inmediatamente otra pregunta: ¿qué le digo ahora?

    Alonso ofrece una metodología para preparar esa conversación: cómo comenzarla, qué explicar según la edad, qué preguntas formular, cómo escuchar sin convertir el diálogo en un interrogatorio y cómo reaccionar si el menor ya ha accedido a contenidos explícitos.

    Su propuesta parte de una idea sencilla: los padres no necesitan tener todas las respuestas ni pronunciar un discurso perfecto. Necesitan conseguir que sus hijos sepan que pueden acudir a ellos cuando tengan un problema.

    No se trata únicamente de «dejar de verla»

    Alonso dedica también parte del curso a las consecuencias del consumo sobre la pareja, la intimidad, las expectativas sexuales y la confianza, así como a lo que sucede detrás de la industria que produce esos contenidos.

    Pero todo el recorrido desemboca en una pregunta mucho más personal.

    Después de explicar cómo prevenir el consumo y cómo romper con él, Alonso plantea que el verdadero objetivo no puede consistir únicamente en resistir ante una pantalla.

    «Comprender nos hace más libres», explica en la conclusión del curso. Y propone sustituir la pregunta «¿cómo dejo la pornografía?» por otra bastante más ambiciosa:

    «¿Qué tipo de persona quiero llegar a ser y qué tengo que empezar a entrenar hoy para convertirme en ella?»

    ReL

    Vea también    Pornografía, la plaga de la modernidad: Luchemos...





    viernes, 25 de septiembre de 2026

    Por qué la pereza puede convertirse en pecado grave

    El pecado es una falta de amor hacia Dios y pueden tomar muchas formas, pero el pecado de la pereza, que es capital, algunas veces se puede convertir en grave


    Nadie está exento de cometer pecado. Desde la "mentira blanca" hasta un asesinato - o algo peor -, Hay que cuidar nuestros pensamientos, palabras, obras u omisiones porque, dependiendo de las circunstancias, la acción pecaminosa puede convertirse en grave. Ese es el caso de la pereza.

    El “demonio del mediodía” que pone a prueba la fe en Dios

    El “demonio del mediodía” que pone a prueba la fe en Dios

    Lea el artículo

    La pereza

    No hay pecado que sea mínimo El Catecismo de la Iglesia católica cita a san Agustín:

    «El hombre, mientras permanece en la carne, no puede evitar todo pecado, al menos los pecados leves. Pero estos pecados, que llamamos leves, no los consideres poca cosa: si los tienes por tales cuando los pesas, tiembla cuando los cuentas. Muchos objetos pequeños hacen una gran masa; muchas gotas de agua llenan un río. Muchos granos hacen un montón. ¿Cuál es entonces nuestra esperanza? Ante todo, la confesión...» (San Agustín, In epistulam Iohannis ad Parthos tractatus 1, 6) (CEC 1963).

    Así es que, todas nuestras acciones cuentan, para bien o para mal. En cuanto a la pereza, podemos tener una noción bastante cercana a lo que se refiere: puede ser sentir desgano, flojera, tedio, aburrimiento o falta de motivación para hacer las cosas que se nos encomiendan por obligación o, incluso, por gusto - ¿qué adulto no ha sentido pereza para asistir a una fiesta? -.

    Pero para saber a qué se refiere exactamente, el Catecismo define así los pecados capitales:

    Son llamados capitales porque generan otros pecados, otros vicios.  Son la soberbia, la avaricia, la envidia, la ira, la lujuria, la gula, la pereza. (CEC 1866).

    En cuanto a la pereza, menciona que "La acedía o pereza espiritual llega a rechazar el gozo que viene de Dios y a sentir horror por el bien divino" (CEC 2094).

    Combate la pereza cada día con estos diez consejos

    Combate la pereza cada día con estos diez consejos

    Lea el artículo

    De capital a grave

    Ahora bien, ¿qué vicios genera la pereza que puedan convertir en grave este pecado?

    La acedía nos aleja de Dios - ¿qué mal más grande que ese? - porque tenemos flojera para rezar, para ir a Misa -que es en sí mismo un pecado mortal - , o no queremos visitar al Señor en el sagrario para no perder tiempo, o no guardamos los mandamientos porque creemos que han pasado de moda, y menos queremos irnos a confesar.

    Pero con el prójimo ocurre que no queremos cumplir con nuestras obligaciones, o perdemos el tiempo, o descansamos en el trabajo muchas veces, o nos olvidamos de cumplir nuestras responsabilidades con nuestra familia constantemente, o preferimos nuestra comodidad a esforzarnos para que alguien más se beneficie - casi siempre -. Recuerda a san Agustín: muchos pecaditos hacen uno grande.

    O cuando nos da pereza ayudar a alguien en peligro... o nos perjudicamos a nosotros mismos con vicios y acciones en contra de nuestro cuerpo. Cada quien podría sacar su propia lista. Por eso, aunque se trate de perder por un momento nuestra comodidad, aprovechemos para hacer una obra que nos mortifique y ofrezcámosla a Dios para que sirva para nuestra salvación.

    Mónica Muñoz, Aleteia

    Vea también    Pecados Capitales, breve explicación



    ¿Ansiedad por lo que pueda pasar? Santo Tomás señala el error que nos «aplasta y sofoca»

    El sacerdote Ignacio Amorós recupera una reflexión de santo Tomás de Aquino sobre la angustia y propone la magnanimidad como respuesta: dejar de querer controlar el futuro y ocuparse de la «misión» que Dios pone hoy delante.

    Es importante recordarse una y otra vez cuál es el mejor antídoto contra la ansiedad: las promesas inquebrantables que tenemos en la palabra de Dios (foto: Pexels.com).

    Es importante recordarse una y otra vez cuál es el mejor antídoto contra la ansiedad: las promesas inquebrantables que tenemos en la palabra de Dios (foto: Pexels.com).

    Redacción REL

    24.09.2026 | 06:56

    Actualizado:

    La ansiedad se ha convertido en uno de los grandes males de nuestro tiempo. Psicólogos, psiquiatras, medicamentos, técnicas de respiración y estrategias para controlar el estrés intentan hacer frente a un problema que afecta cada vez a más personas.

    Pero ¿puede aportar algo un fraile dominico que murió hace más de 750 años?

    El padre Ignacio Amorós, del canal Se Buscan Rebeldes, ha recuperado una sorprendente reflexión de santo Tomás de Aquino sobre la angustia y la ansiedad que está provocando una enorme repercusión en internet.

    «¿Por qué, teniendo más psicólogos y psiquiatras, más pastillas y más bienestar que nunca, estamos más ansiosos que nunca?», se pregunta el sacerdote.

    Su planteamiento no pretende quedarse únicamente en los síntomas, sino descender a una causa más profunda. Y para ello recurre a la Suma Teológica.

    Cuando el alma se queda sin aire

    Santo Tomás emplea dos conceptos que ayudan a comprender lo que sucede interiormente en una persona dominada por la angustia.

    El primero remite precisamente a la idea de estrechez. La angustia sería esa sensación de encontrarse encerrado, sin salida, especialmente ante la incertidumbre de aquello que puede ocurrir.

    Pero el Aquinate utiliza también anxietas, término relacionado con la idea de sofocar o estrangular.

    La imagen que utiliza Amorós es muy gráfica: «La ansiedad es cuando el peso del futuro te oprime tanto que sientes que te ahogas, que el alma se queda sin aire».

    ¿De dónde procede esa sensación?

    Según explica el sacerdote, muchas veces aparece cuando pretendemos hacer algo imposible: cargar hoy con el peso de lo que todavía no ha sucedido.

    El trabajo que podemos perder, la enfermedad que quizá llegue, un examen que podemos suspender, una relación que puede romperse, las dificultades económicas del próximo mes...

    La mente comienza a vivir anticipadamente todos esos posibles escenarios.

    «El alma humana se hace pequeña, se contrae cuando intenta cargar hoy con el peso de lo que pasará mañana, el mes que viene o dentro de diez años».

    Y Amorós resume el problema con una frase especialmente sugerente: «Sufrimos porque, en el fondo, intentamos ser la providencia de nuestra propia vida».

    Queremos garantías sobre el futuro. Queremos saber qué sucederá y controlar las circunstancias. «Queremos tener las garantías que solo Dios tiene. Queremos controlarlo todo y ese peso nos aplasta y nos sofoca».

    La respuesta: hacer grande el alma

    Frente a ese encogimiento aparece una virtud quizá poco conocida actualmente: la magnanimidad.

    La palabra significa literalmente grandeza de alma.

    «Fíjate qué cambio de perspectiva», comenta Amorós. Frente al alma que se estrecha por el miedo, santo Tomás propone extender el ánimo hacia las cosas grandes.

    No se trata de negar los problemas ni de conseguir una especie de insensibilidad ante el sufrimiento. Tampoco de asegurar que nada malo va a ocurrir.

    La persona magnánima también experimenta dificultades y miedo.

    La diferencia está en dónde coloca su confianza.

    «La paz no viene de saber qué va a pasar, sino de confiar en quien sostiene lo que va a pasar».

    Y aquí aparece una de las claves de toda la reflexión: Dios concede la gracia necesaria para afrontar las dificultades cuando estas llegan, no necesariamente antes.

    «Dios no te da hoy la fuerza para soportar la cruz dentro de un año. Te da la fuerza para hoy».

    El problema surge cuando pretendemos vivir ahora una dificultad que todavía no existe: «Cuando intentas vivir el futuro sin la gracia del futuro, te rompes, te llenas de ansiedad».

    Padre Ignacio Amorós, del canal

    Padre Ignacio Amorós, del canal "Se buscan rebeldes"REL

    «¿Y si ocurre eso tan terrible?»

    La ansiedad, explica Amorós, suele formular continuamente una pregunta: «¿Y si pasa eso tan terrible?».

    ¿Y si pierdo mi trabajo? ¿Y si enfermo? ¿Y si suspendo? ¿Y si me abandona la persona que quiero? ¿Y si no puedo pagar las facturas?

    La persona queda entonces paralizada contemplando un futuro que todavía no existe.

    La magnanimidad propone cambiar la pregunta.

    «Si pasa, tranquilo, Dios proveerá. Pero mientras tanto, ¿cuál es la cosa grande que Dios me pide hoy?».

    Ese desplazamiento es fundamental.

    En lugar de concentrar todas las energías en evitar un posible mal futuro, se trata de descubrir qué bien concreto podemos realizar ahora.

    «El magnánimo no es el que no tiene miedo», explica Amorós. Es quien puede reconocer: «Tengo miedo, sí, pero tengo una misión tan grande que cumplir hoy que no tengo tiempo para quedarme paralizado mirando mis temores».

    La «misión de hoy»

    El sacerdote ofrece una aplicación muy concreta.

    Si alguien teme perder el trabajo, suspender un examen, sufrir una ruptura sentimental o no llegar a fin de mes, puede pasar horas imaginando la tragedia.

    La alternativa es levantarse y preguntarse qué tiene que hacer hoy.

    Ser un buen padre o una buena madre durante el desayuno. Estudiar las próximas horas. Trabajar con excelencia. Atender a la persona que tenemos delante. Cumplir bien la pequeña obligación de este momento.

    «Primero quita la mirada del abismo», propone Amorós. Es decir, dejar de mirar obsesivamente aquello que no podemos controlar: el futuro.

    Después, «pon la mirada en la cima»: aquello que sí está en nuestras manos, nuestra entrega en el presente.

    Por eso propone incluso responder a la ansiedad cuando esta aparezca: «Te escucho, pero ahora estoy ocupado amando. Estoy ocupado en una misión más grande que mis miedos».

    «Señor, el futuro es tuyo»

    El último paso es el abandono.

    Cuando llegue la presión del futuro, Amorós propone hacer un acto de verdad y reconocer que estamos intentando controlar algo que no nos pertenece.

    Y convertirlo en oración:

    «Señor, el futuro es tuyo. Yo me ocupo del presente, que es donde Tú estás. Tú ocúpate del mañana. Confío en Ti. Me abandono en los brazos de mi Padre Dios».

    Frente a una cultura obsesionada con prever, controlar y asegurar el futuro, la propuesta de santo Tomás resulta paradójica: el alma no se libera haciéndose dueña del mañana, sino haciéndose grande para amar y cumplir su misión hoy.

    «Dejemos de intentar ser Dios, de controlarlo todo, y dejemos que Dios sea nuestro Padre», concluye Amorós.

    Quizá, añade, ahí se encuentre una de las formas más profundas de libertad: vivir plenamente el presente, dejar el futuro en manos de Dios y recordar, incluso en medio del miedo, que nuestra misión es más grande que nuestros temores.

    ReL

    Vea también     Espiritualidad de cara a la angustia...