Queremos llevar el amor del Hijo de Dios a todos los hombres. Ha permitido que le abran el Corazón con una lanza para que esté abierto para todos. Que el Corazón de Jesús nos ayude a ser sus testigos. Para ello invocamos la ayuda de la Madre de Dios, Nuestra Señora del Sagrado Corazón de Jesús.
Isabel Gómez, española de 48 años, comparte su sorprendente camino desde una vida completamente alejada de la fe y vinculada a movimientos de extrema izquierda, el feminismo y posiciones proaborto, hasta su conversión al catolicismo.
El primer gran cambio llegó con su maternidad: durante la ecografía de su primer hijo, escuchar su corazón a las ocho semanas la hizo cuestionar profundamente lo que hasta entonces creía sobre el aborto.
Manuel López-López nació y creció en la posguerra española, con todo lo que implica su impacto en aquella generación, marcada por una profunda fractura social. En su juventud, centrada en el deporte y una prometedora carrera como ingeniero naval, irrumpió una joven mexicana, Lita.
La conexión entre ambos fue inmediata, y sus vidas empezaron pronto a recorrer un largo viaje juntos. Se casaron, tuvieron tres hijos y viajaron por todo el mundo, pero su principal objetivo siempre fue crear una familia y educar a sus hijos en los principios morales y éticos que habían recibido. Principios y sentido de trascendencia.
Cuando la carmelita Irén Szita tenía 25 años la encarcelaron los comunistas... en su celda, vivió una experiencia mística
La persecución comunista contra los cristianos no fue en Hungría tan dura como en Checoslovaquia y, desde luego, no llegó a los niveles de horror de Rumanía, pero pese a ello envió a miles de clérigos a las cárceles. Entre ellos, a la hermana Irén Szita, a la que encerraron con 25 años.Sobre esas persecuciones, los libros del sacerdote historiador Gyula Havasy daban una primera retahila de cifras ya en su edición de 1990: 600 sacerdotes encarcelados bajo los regímenes de Rákosi (1945 a 1956) y Kádár (1956 a 1965), 2.000 monjas y 800 monjes detenidos, 59 órdenes religiosas disueltas, prohibición de los movimientos católicos de laicos, 10.000 religiosas y 1.500 monjes dispersados o exclaustrados...
Pero detrás de los números, hay historias de fe de personas concretas, como la de Irén Szita, carmelita que contó su testimonio en 2020 en una serie de vídeos preparatorios para el Congreso Eucarístico Internacional de Budapest. Habla de su experiencia en prisión, de cómo Dios le dio ánimos y de la hermosa experiencia mística que vivió más adelante estando en aislamiento.
Presa con 25 años, otras mujeres acudían a ella
"Yo tenía 25 años. Primero me sentenciaron a un año de prisión, y cuando pasó el año el guardián me dijo que la Seguridad Estatal me había sentenciado a otros 5 años", explica Irén Szita, cuya única culpa, ante el régimen comunista, era ser religiosa contemplativa.
"Siempre sentí que si lo soporté no fue por mi frágil voluntad sino porque el Buen Dios me dio la fuerza", añade.
"Dormíamos en literas y por las noches las presas se reunían a mi alrededor porque, no se cómo, notaban algo en mí, y yo les decía que se mantuvieran firmes y que el Buen Señor les ayudaría", recuerda.
En la incertidumbre, acudió a Jesús
Hubo un día en prisión en que se despertó en ella la incertidumbre. ¿Todo su sufrimiento servía para algo? ¿Así debía sacrificar su vida? "¿Había sido llamada a sufrir toda esa injusticia por amor a Jesús? Sentí un poco de incerteza", detalla, eligiendo las palabras con cuidado. "Entonces le pregunté a Jesús".
Como respuesta, recibió de nuevo "una gran fuerza y certeza, estaba segura de que Jesús estaba conmigo y no me dejaría". Irén Szita cree que Dios le dio ese don para poder luego fortalecer ella a las otras mujeres que la acompañaban.
Pero aún le faltaba una experiencia más de Dios que impactó en su estancia en prisión y para el resto de su vida.
Con la Virgen, José y el Niño, en la celda
"Pasé la Navidad más feliz de mi vida en estricto confinamiento solitario", señala.
"Sentí como si mi celda se convirtiera en el Cielo. La Santa Virgen, San José y el Niño Jesús vinieron a mí desde el Cielo. Sentí como si estuvieran realmente allí. Estando a su lado hay una cascada de amor que fluye de ellos... las palabras no bastan para explicarlo", asegura.
"Vinieron a mí sin que lo pidiera. Yo no les llamé, solamente pensé en ellos. Todo empezó cuando estaba pensando sobre la desgracia que tenía que soportar allí y me sentía muy descorazonada. Me pregunté cómo podría ser en el Cielo, cuando todos los santos están juntos", detalla.
Y añade una frase parecida a la que han dicho otras muchas personas que han experimentado una experiencia mística: "Me gustaría que todo el mundo pudiera sentir ese amor, porque entonces no habría gente mala en el mundo", afirma.
"No os olvidéis de Jesús"
Su enseñanza en la prisión, y también hoy, fuera de la prisión, es que ninguna fuerza externa puede sacar a Jesús de la vida de los hombres: sólo cada hombre puede decidir abandonarle, dejarle fuera.
"Jesús está en nuestras vidas, con nosotros, sufre, goza, todo... con nosotros, vive en nosotros. Sólo nosotros podemos dejarle. Os pido, queridos hermanos y hermanas, no os olvidéis de Jesús. Él es piadoso, tiene un corazón amoroso, y si le buscamos siempre estará con nosotros y nunca nos dejará", asegura con firmeza.
El régimen comunista cayó en Hungría en 1989. János Kádar, su último jerarca, murió ese año y antes se confesó con un sacerdote. Después de 30 años sin comunismo, según el Eurobarómetro 2019, el 62% de los húngaros se declaran católicos, otro 13% son cristianos de distintas confesiones.
El popular youtuber relata cómo un sueño con Dios transformó su vida, su manera de comunicar y hasta el significado de los tatuajes que cubren su cuerpo.
René ZZ, un joven que descubrió a Dios y la fe desde presupuestos impensados.
Tiene casi dos millones de seguidores en YouTube y su conversión está dando mucho que hablar.
René ZZ cuenta en una interesante entrevista con José Beltrán en La Razón cómo un misterioso sueño con Dios cambió su vida, por qué sus tatuajes reflejan su búsqueda espiritual y cómo ha descubierto el amor de Jesús.
René explica que aquel sueño fue completamente diferente a cualquier otro que hubiera tenido. Al despertar sintió la necesidad inmediata de escribir lo sucedido.
«Había experimentado por completo una emoción que no existe –o que, al menos, yo nunca había sentido– en este plano terrenal», recuerda.
Al principio dudó de lo ocurrido. Pero aquella experiencia comenzó a perseguirle y decidió «tirar del hilo».
Empezó entonces una búsqueda que le llevó a la Biblia, la teología y la figura de Jesucristo.
«Unos años después, estoy convencido de que sí era Dios», afirma.
«Dios estaba detrás de mí todo el tiempo»
René procedía de una familia católica poco practicante. Estaba bautizado, había hecho la Primera Comunión y acudido ocasionalmente a misa, pero la fe no ocupaba un lugar importante en su vida.
Mirando hacia atrás, sin embargo, descubre pequeños indicios de aquella búsqueda. Durante una época comenzaba sus emisiones en Twitch leyendo un versículo de la Biblia e incluso compró en una tienda de segunda mano un pequeño cuadro de Jesús sosteniendo a la oveja perdida.
«Tengo la sensación de que Dios estaba detrás de mí todo el tiempo, esperando a que me diera la vuelta y lo mirase a los ojos», asegura.
Su encuentro con la fe también le ha llevado a reinterpretar su propia historia. Incluso los numerosos tatuajes que cubren su cuerpo tienen ahora para él otro significado.
«Mis tatuajes son un mapa que forma parte de esa búsqueda. Están enraizados en un dolor profundo, que era ese vacío de Dios», explica.
René considera que detrás de ellos existía una búsqueda de trascendencia y un deseo de entregarse a algo superior a sí mismo.
El descubrimiento de un amor diferente
Si tuviera que ofrecer una prueba personal de la existencia de Dios, René menciona dos: su propia historia y Celia, su prometida.
Su acercamiento a Jesús le permitió descubrir «un amor incondicional» muy diferente al que había conocido anteriormente: «De repente se presenta ante ti un Dios misericordioso, benevolente y extraordinariamente bueno».
Exponer públicamente su fe le ha generado nuevos detractores, pero también numerosos seguidores.
Mientras tanto, su testimonio continúa llegando a miles de personas. Su libro, Encontrar un hogar (Alienta), ha alcanzado ya su quinta edición en apenas cuatro meses.
Jaime Montoya, autor detrás del himno para la visita de León
XIV a Perú, cuenta a Aleteia cómo nació la canción que estuvo a punto de no
escribir
Cuando Jaime Montoya se enteró de que había
ganado el concurso con una canción dedicada al Papa León XIV, para su visita a Perú, apenas podía creerlo. Detrás del
reconocimiento no estaban solamente unas semanas de composición y ensayos a
distancia, sino más de 30 años dedicados a la música católica.
Lo más curioso es que, por poco, decide no participar.
Jaime vio la convocatoria “León de la Esperanza”, impulsada
por el Instituto Nacional de Radio y Televisión del Perú (IRTP), la Conferencia
Episcopal Peruana y el Arzobispado de Lima, a finales de mayo. Y aunque le
interesó, sabía que había una dificultad: actualmente reside en Barcelona,
España. Al saber que tendría que estar en Lima en caso de ser finalista,
decidió no continuar.
Sin embargo, apareció la posibilidad de trabajar con un coro
a distancia. Nuevamente dudó, hasta que una de sus integrantes, Carla,
insistió: “Nosotros nos arreglamos. Tú dinos y lo hacemos”. Así fue como empezó
a trabajar en la melodía junto al Coro Aguchita.
“Lo veo como oportunidades que a veces el Señor te da: te da
la primera y la rechazas, la segunda y la rechazas, y en la tercera te agarra y
te manda a estar ahí, como Jonás”.
Una canción a contrarreloj
Aunque lleva décadas haciendo música, reconoce que escribir
letras suele ser la parte que más se le dificulta. Una canción puede tomarle
tres o cuatro meses, pero esta vez tendría apenas un par de semanas para
completar todo el proceso.
Primero terminó la melodía. Para crear la letra imaginó a
los fieles viendo pasar al Pontífice y gritando “¡Papa León!”, seguido por una
respuesta: “hermano del camino”.
A partir de ahí, las palabras comenzaron a fluir y escribió
la canción en tres o cuatro días. La grabó y la envió al coro para que pudieran
ensayarla y grabar sus voces. Como ellos estaban en Perú y Jaime en Barcelona,
la diferencia horaria convirtió los ensayos en todo un reto: cuando el coro se
reunía a las ocho de la noche, para él eran las tres de la madrugada.
“Nos conectábamos [por videollamada] para repasar y luego
entrar a un pequeño estudio a grabarlo y enviarlo. Decidimos probar suerte.
Nosotros los compositores tenemos fe en nuestra canción porque nos gusta y
sabemos que puede ser elegida. Fue muy intenso. La disponibilidad de los chicos
y tener esa disposición para dar el talento que Dios te da al servicio ayuda
muchísimo”.
“Hermano del camino”
Para escribir la letra, Jaime investigó la vida de Robert
Prevost y su labor misionera en Perú. Le llamaron especialmente la atención las
imágenes del entonces misionero recorriendo caminos difíciles y atravesando
zonas inundadas para llevar ayuda a las comunidades.
Aquello le mostró a un pastor dispuesto a salir de la
comodidad para encontrarse con los demás. Por eso quiso presentar al Papa, no
como una figura distante, sino como alguien que camina junto a los demás
cristianos.
“A veces tenemos la tentación de ver que el sacerdote -o
Dios- solo está en el templo, pero es el sacerdote y es Dios quien va a la
búsqueda y a la ayuda del pueblo. Esto es un poco lo que veía de la vida del
ahora Papa León”.
Musicalmente también quiso conservar sus raíces. Hijo de
padre ayacuchano y madre piurana, Jaime eligió la saya, un ritmo del altiplano
de Perú y Bolivia que conoce bien tras décadas fusionando música católica con
sonidos andinos. Encerrado en su cuarto en Barcelona, armó la maqueta
instrumental integrando quena, zampoña, charango y bombo.
Todo este proceso fue dando forma a la intención detrás de
la canción: transmitir a quien la escuchara que el Papa León y los fieles
forman parte de una misma familia.
“Eres mi hermano, somos iguales ante Dios; no es solo que
nos indiques el camino, estás en el camino y nos ayudas y empujas a caminar”.
Un camino que comenzó a los 14 años
El premio es más que una hermosa melodía de tres minutos: es
el reflejo de toda una historia.
Cuando Jaime tenía 14 años participaba en el coro de su
parroquia. Más adelante, su párroco le ofreció asistir a un curso de
preparación de coros. Allí conoció al Grupo Siembra, cuyos músicos ya admiraba.
Al terminar el taller, su director le comunicó que buscaban
un nuevo integrante. Meses después, Jaime fue elegido. Él no podía creerlo.
Con Siembra llegaron los viajes por Perú, las grabaciones,
los festivales y las giras internacionales. En 1995 recorrieron durante dos
meses España, Italia, Suiza y Francia. “Esa ha sido mi formación y mi vida
musical”, explica.
Décadas después, aquel recorrido culminó en una canción que
casi no llega a escribir. Sin embargo, aquella melodía parecía destinada a ser
escuchada: terminó por ganar el concurso.
Ahora, a unos meses de la llegada de León XIV a Perú, Jaime
alista su regreso a su país, donde espera reencontrarse con sus raíces y
participar en las actividades en torno al himno.
“Tenía fe en la canción, pero saberte ganador entre tantas
canciones presentadas te da un regocijo enorme, una alegría inmensa y un
agradecimiento a Dios”.
Y quizá por eso su canción habla precisamente de caminar: de
un Papa que acompaña, de una Iglesia que sale al encuentro y de una fe que,
para Jaime, se vive junto a los demás.
Pablo de Maio es un católico argentino que experimentó una impresionante conversión gracias al arcángel san Miguel. Tal fue la potencia de lo que vivió que ahora vive entregado en recuperar la devoción al príncipe de la milicia celestial. Sobre esta conversión y la importancia del arcángel en la vida de los cristianos habla en esta interesante entrevista con Isabel Molina en la revista Misión.
Usted tuvo un cambio radical de vida. ¿De qué manera intervino san Miguel en esa transformación?
Yo venía de un estilo de vida pernicioso, en situación de pecado grave permanente, cuando el arcángel san Miguel entró a mi vida en abril de 2010. Estaba abocado a la lujuria, a las relaciones informales. Pero mi incongruencia era tal que, aunque estaba alejado de Dios, iba a Misa. No comulgaba, pero iba a la iglesia. Y en un momento determinado comencé a rezar el Rosario todos los días, porque algo me decía: “Por aquí te estás perdiendo”.
¿Qué le ocurrió exactamente?
Un día me desperté para ir a trabajar y el pensamiento de san Miguel me martillaba la cabeza. Tal es así que cuando llegué a la oficina fui a una tienda de imágenes católicas y compré la primera imagen de san Miguel que tuve. Ahí empecé a investigar sobre el papel preponderante de este arcángel en la economía de la salvación humana y en la historia de la humanidad.
¿Había tenido contacto con san Miguel Arcángel de niño?
Nunca. Antes de que san Miguel llegara a mi vida yo buscaba a la Santísima Virgen María para tener un encuentro personal con Ella. Por eso comencé a rezar el Rosario. Ella me llevó al Arcángel para iniciar mi proceso de conversión, porque yo vivía en un vicio del que es muy difícil salir. Hay personas que viven en situación de adulterio o de fornicación y creen que es normal, pero los pecados de la carne carcomen el alma y arrastran a muchas almas a la perdición.
¿Qué efecto tuvo el rezo de la Coronilla de san Miguel en este proceso?
Tan pronto empecé a leer sobre san Miguel, me encontré con la Coronilla Angélica y comencé a rezarla por mi cuenta. Esta oración fue pedida por el propio san Miguel a la carmelita portuguesa Antonia d’Astonac. Aunque mucha gente no la conoce, después del Rosario, esta coronilla es fundamental para fortalecernos en el combate espiritual hasta el día en que cerremos los ojos definitivamente. Consiste en nueve salutaciones angélicas en honor de san Miguel y de todos los ángeles.
Hubo otra intervención de san Miguel en su conversión, más radical y definitiva. ¿Cómo ocurrió?
El 29 de septiembre de ese mismo año, fiesta de los santos arcángeles san Miguel, san Gabriel y san Rafael, fui a la Parroquia de san Miguel Arcángel en Bartolomé Mitre, un templo de más de 225 años aquí en Buenos Aires. Esa visita fue el sello de oro. Yo ya venía investigando sobre san Miguel, pero aún no me había metido de lleno. Cuando entré en la iglesia y miré a la derecha, donde está la imagen de san Miguel en una pintura bellísima y antiquísima, sentí una fuerza que me hizo ponerme de rodillas automáticamente. Y algo me decía: “Reza, reza, reza”. Fue un antes y un después.
¿Qué experimentó en ese momento?
Comprendí cuánto había ofendido a Dios y al prójimo, porque el cuerpo es templo del Espíritu Santo, como dice san Pablo, y si ya estaba mal dañar mi propio cuerpo, era peor dañar el cuerpo de los demás. Me puse a llorar. Era como si san Miguel me metiera su espada y me extirpara un tumor maligno; me hizo una cirugía espiritual. Ese fue el inicio de mi conversión hacia una madurez espiritual, que es una de las funciones de este arcángel.
¿Qué otras funciones tiene san Miguel en nuestra santificación?
Cuando uno comienza un proceso de conversión tiene que dar un paso inicial: poner lo suyo para hacer una renuncia a todo lo viejo y putrefacto para abrazar lo nuevo y santo que viene de Dios, porque Él es misericordioso y justo, pero no hace “magia”. En ese proceso, san Miguel se encarga de educarte y de darte fuerza para el combate espiritual incluso mientras duermes porque la tentación va a seguir estando y cuanto más quieras acercarte a Dios, puede hacerse más fuerte. El demonio no quiere perder un alma. Él es astuto y sabe cómo tentarte. Cuando yo empecé este proceso se me aparecían mujeres bellísimas. Para combatir la tentación recomiendo leer El combate espiritual del padre Lorenzo Scupoli, una lectura obligada para todo cristiano. Es un libro maravilloso que san Francisco de Sales llevaba consigo.
¿De qué otras maneras lo engañaba a usted el demonio?
Tras mi conversión comencé a ayudar al padre Carlos Mancuso, un exorcista muy reconocido que fue mi director espiritual hasta que falleció. Colaboré con él en más de 2.000 exorcismos, y recuerdo que en uno de ellos un demonio me dijo: “Si dejas de hacer esto, te doy oro”, porque durante muchos años yo también corrí detrás del dinero.
¿Cómo nos protege san Miguel?
Él es muy celoso de sus devotos y los defiende. Por eso está representado como un guerrero, con espada y hábito romano; también es celoso de que cumplamos los mandamientos y las bienaventuranzas; y es maestro de obediencia, una virtud que es protección, porque todo lo que se aleja de Dios se corrompe. Yo me alejé de Dios y fui corrompido por el espíritu de la lujuria y de la mentira. El demonio, que desobedeció por soberbia, te promete independencia, pero lo que te da es separación. En cambio, san Miguel, siempre que lo invoques con recta intención, te acerca a Dios y a la Virgen María, Reina y Señora de todo lo creado, también del mundo angélico.
¿Qué define al devoto de san Miguel?
Que está íntimamente ligado a la Eucaristía, en la sagrada comunión y en la adoración eucarística. El mismo san Miguel te lleva a la Eucaristía. Poco tiempo después de abrazar la devoción, sin darme cuenta, estaba adorando la Eucaristía y comprendí el sentido de la Santa Misa. Hoy la Misa y la Adoración no me pueden faltar.
¿Algo más?
El devoto de san Miguel es firme en la oración y en la confesión frecuente. Muchas personas me dicen: “Yo le pido perdón a Dios y ya está”. Y les respondo: “Entonces dile a Dios que te dé la comunión”. La soberbia nos hace creer que no necesitamos de este sacramento, pero sin la reconciliación no habría salvación. Por eso, para iniciar un proceso de conversión, recomiendo hacer una confesión general: prepararla con un buen examen de conciencia y escribir la propia historia de vida desde el punto de vista espiritual. Y, por último, el devoto propaga la devoción a san Miguel, porque al abrazarla no puedes quedártela para ti mismo.
Para concluir, ¿le gustaría compartir algún mensaje con nuestros lectores?
En 2014 llevé a Roma una petición, respaldada por muchísimas firmas, para que se restableciera la oración a san Miguel al final de la Misa. Me gustaría reiterar esta petición al Santo Padre León xiv, pues es un deseo que nace de lo más hondo de mi corazón. Estoy convencido de que recuperar esta oración sería un golpe decisivo contra Satanás. También quisiera invitar a todas las parroquias a tener una imagen de san Miguel porque él protege no sólo el sagrario, sino también a toda la comunidad parroquial. Si se encomiendan a él verán que muchas cosas comienzan a cambiar.
¿Interactuar y estar constantemente activo en redes sociales
puede afectar el vínculo con tu pareja? Esto dicen los expertos
No siempre es una gran pelea lo que afecta una relación, a
veces son pequeñas interrupciones repetidas: mirar el celular mientras el otro
habla, comparar la relación con lo que vemos en Instagram, revisar
constantemente a quién sigue nuestra pareja o buscar en redes sociales la
atención que falta en casa.
El celular se ha convertido en nuestro asistente, y las
redes sociales nos mantienen al tanto de los demás y de las noticias más
relevantes; sin embargo, también pueden ser un medio de distracción si no se
usan adecuadamente.
Cuando el celular abarca el lugar del otro
Un estudio de la Universidad de Montreal, publicado
en 2023, detectó un deterioro de las relaciones provocado por el celular,
debido a la vigilancia electrónica de la pareja y de los celos digitales.
Además, el estudio muestra un dato alarmante: el 70% de las
personas que mantienen una relación sentimental admitieron que el dispositivo
móvil de su pareja ha provocado una o varias discusiones, afectando así el
vínculo entre ellos.
Desconexión en la vida offline de pareja
NDAB Creativity | NDAB Creativity
Es aquí donde nos cuestionamos, ¿en qué momento las redes
sociales dejaron de ser una herramienta de conexión para convertirse en una
fuente de desconexión dentro de la pareja?
Sin embargo, es necesario saber que las redes sociales y las
pantallas no son necesariamente el problema; el problema es saber cómo
utilizarlas y qué lugar ocupan en la relación.
El dilema del phubbing
Phubbing viene de phone + snubbing y describe
la acción de ignorar o desatender a alguien por prestar atención al
celular.
Señales de alerta:
Revisar
Instagram mientras la pareja está hablando.
Contestar
mensajes durante una cita.
Mirar
constantemente las notificaciones durante la cena.
Sacar
el teléfono cada vez que aparece un momento de silencio.
Estar
físicamente juntos, pero cada uno inmerso en su pantalla.
Cuando estas acciones ocurren de forma repetida, la pareja
comienza a experimentar la sensación de competir por la atención del
otro.
Para evitar que el celular se convierta en un tercer
integrante en la relación, sigue estas cinco recomendaciones para conciliar el
tiempo de calidad con tu pareja y el uso de las pantallas.
1Establece un tiempo fuera
Durante las comidas, mientras están en una cita, en los
primeros 30 minutos al llegar a casa y antes de dormir. Estos espacios harán
que sus mentes se despabilen del trabajo y de los pendientes diarios para
conectar profundamente.
2No utilicen las redes para resolver conflictos
Si existe un problema, hablen directamente. Nada de
indirectas, publicaciones pasivo-agresivas o buscar aliados entre los
seguidores.
3Comunicar y acordar
La comunicación es la base de cualquier relación
interpersonal; por lo tanto, hablen de aquello que les hace sentir incómodos o
ignorados. Después lleguen a un acuerdo en el que establezcan una estrategia
para mejorar.
4Preguntar y evaluar
we.bond.creations | we.bond.creations
Hagan un pequeño análisis de cómo es su tiempo cuando están
juntos y que tanta atención le prestan a sus redes sociales. También pueden
evaluar otros factores que influyen como el cansancio, el estrés, la fatiga
mental, así como preocupaciones.
5Recuperen pequeños momentos de presencia
Preparen momentos de conversación sin pantalla, como una
caminata, una comida juntos o un picnic en su parque favorito, también las
muestras de afecto como como los abrazos largos y reconfortantes o un tierno
beso, otra forma de demostrar cariño y atención es preguntarle al otro
"¿cómo estás?" y realmente escuchar la respuesta. Recuerda que la
conexión no siempre necesita wifi.