sábado, 6 de junio de 2026

El Papa plantea estas preguntas fundamentales para superar la violencia y la guerra que afectan el mundo

.

El Papa León aseguró este sábado que, ante la “lamentable situación” por la que atraviesa la humanidad, marcada por la violencia de la guerra, la polarización y divisiones culturales, el hombre debe volver “a reexaminar las preguntas fundamentales que han conmovido los corazones de incontables generaciones”.

Al darle la bienvenida a los miembros de la fundación Centesimus Annus Pro Pontifice, quienes participaron en la Asamblea General y Conferencia Internacional de 2026, el Santo Padre destacó su compromiso “con el estudio y la aplicación” de la doctrina social católica en el mundo actual, un tema que le resulta “muy querido” y que es “una parte esencial de la misión de la Iglesia en este mundo”.

El Papa remarcó que la presencia de los miembros de la fundación en Roma coincidió con la publicación de Magnifica humanitas, y que su primera encíclica puede iluminar varios de los temas que tocaron durante las jornadas de trabajo.

Las preguntas esenciales

León XIV dijo que ante los mayores retos de la humanidad, en medio de la fragilidad, surge una nueva esperanza y un denominador común “que indiscutiblemente nos une a todos: nuestra humanidad común”.

“De hecho, es precisamente ante las adversidades cuando los seres humanos estamos llamados a reexaminar las preguntas fundamentales que han conmovido los corazones de incontables generaciones, impulsándolas a una reflexión más profunda”, dijo el Papa desde el Palacio Apostólico del Vaticano.

¿Adónde vamos? ¿Hacia qué meta deseamos orientarnos? ¿Qué rumbo debemos elegir como comunidad humana y como pueblos?”, dijo el Santo Padre, citando interrogantes contenidas en su encíclica publicada este 25 de mayo.

“Estas preguntas son una clara manifestación de la búsqueda de la verdad por parte de la humanidad y dan lugar a un anhelo de algo más, una sed de Dios y de un sentido perdurable”, comentó.

“También dan testimonio de los aspectos esenciales de nuestra humanidad: los dones divinos de la razón y la libertad, a través de los cuales podemos conocer la verdad y seguir el bien”, agregó.

Además, remarcó la importancia de “redescubrir un auténtico sentido de libertad”, que no es hacer lo que uno desea, sino que es una con una “dimensión relacional” donde se encuentra “la plenitud de la persona, tanto a nivel individual como social”. Citando a San Juan Pablo II, el pontífice sentenció: “La libertad se usa para amar”.

Como de costumbre, hizo referencia a San Agustín en su discurso, señalando que las dos “ciudades” descritas por el Santo Obispo de Hipona no solo caracterizan el corazón humano “sino también las civilizaciones que creamos”:

“La Ciudad del Hombre, edificada sobre el orgullo y el amor propio, se caracteriza por un individualismo egoísta. La Ciudad de Dios, edificada sobre el amor a Dios hasta el altruismo y el cultivo de las relaciones, es lo que verdaderamente hace posible construir una civilización del amor”, expresó.

Así, desde esta perspectiva, el Santo Padre asegura que “podemos descubrir que lo que subyace a la crisis de las democracias contemporáneas” que es, en realidad, “una crisis antropológica que proviene de haber olvidado en gran medida al Creador”.

“Sin embargo, lejos de sucumbir a la desesperación, estamos llamados a hacer nuestra parte, recordando que ‘la civilización del amor no nace de un gesto único y espectacular, sino de la suma de pequeñas pero tenaces lealtades que actúan como barrera contra la deshumanización’ (Magnifica humanitas)”, dijo.

Por último, destacó la importancia del diálogo “para promover y construir una verdadera civilización del amor”. Un diálogo “basado en la verdad que reconoce y valora la humanidad común de cada persona” y que tenga presente la dignidad intrínseca de cada individuo para “superar el egoísmo y los intereses particulares en aras del bien común”.

Daniel Ibáñez/EWTN.



viernes, 5 de junio de 2026

¿Por qué mis hijos se pelean por el mismo juguete?

niños- peleando- juguete

¿Te ha pasado que cada uno de tus hijos tiene sus propios juguetes, pero aún así se pelean por el mismo juguete? Aquí una explicación y cómo responder

Seguramente hay varios juguetes disponibles en casa; pero aún así, tus hijos comienzan a pelear porque quieren exactamente el mismo juguete justo en el mismo momento. En cuestión de segundos comienzan los gritos, el llanto y la pelea entre hermanos.

Este momento puede parecerte agotador para los padres, que tienen que mediar la situación sin comprender qué tiene de especial ese juguete que, hasta hace unos minutos, era irrelevante para los hermanos. Sin embargo, especialistas en desarrollo infantil explican que estas peleas son de lo más normal y forman parte del aprendizaje emocional y social de los niños. Comprender qué hay detrás de estas conductas puede ayudar a los padres a acompañar mejor a sus hijos y transformar los conflictos en oportunidades de crecimiento.

Un recorrido por la mente del niño

niños- juguete

A la edad de 2 a 5 años, el niño comienza a pasar por etapas de desarrollo egocéntrico. Su cerebro, que está en desarrollo, piensa que "todo es suyo", puesto que está conociendo el sentido de propiedad. 

En esa etapa, el juguete representa mucho más que un objeto para el pequeño. En ese momento, la pelea no es tanto por el objeto, sino por lo que simboliza: la atención de los padres, el control, la curiosidad, la imitación o conexión con su hermano.

El desarrollo cerebral

Especialistas señalan que los niños suelen interesarse más por aquello que otro niño está usando -ya sea su hermano, primo o amigo- puesto que lo percibe como "valioso" o atractivo. 

La pediatra y autora T. Berry Brazelton explica que, durante los primeros años, los niños están explorando constantemente los límites del deseo y la regulación emocional. En esta etapa aún no hay un control total de la situación, lo cual los lleva a responder con impulsos de ego que les hace querer el mismo juguete, a pesar de que haya más opciones. 

Habilidades sociales

Aunque estas riñas pueden ser agotadoras para los padres, son momentos que pueden favorecer al desarrollo del niño, ya que se pueden convertir en espacios de aprendizaje. A través de estas experiencias, los niños comienzan, poco a poco, a:

  • Negociar
  • Esperar turnos
  • Expresar emociones
  • Tolerar frustraciones
  • Resolver problemas

La psicóloga Laura Markham ha señalado que los conflictos entre hermanos pueden enseñar habilidades importantes para la vida, siempre que los adultos acompañen con calma y no únicamente desde el castigo. 

¿Qué puedes hacer por tus hijos, según expertos?

hijos-juguete

1Manten la calma

Si reaccionas gritando o de manera desesperada, el conflicto tenderá a intensificarse. Los niños aprenden mucho sobre el manejo de la frustración observando cómo los padres manejan esta emoción.

2Evita etiquetar

Procura eliminar comentarios como: 

  • "Eres egoísta"
  • "Siempre haces lo mismo"
  • "Tu hermano sí sabe compartir"

Este tipo de frases, pueden afectar la autoestima y aumentar la rivalidad.

3Ayuda a tus hijos a poner nombre a sus emociones

Por ejemplo:

  • "Entiendo que estás molesto porque querías ese juguete".
  • "Tu hermano también quiere jugar y eso puede causar frustración".

Nombrar las emociones ayuda a que los niños aprendan a reconocerlas y sobre todo regularlas.

4Enseña turnos de manera concreta

En edades pequeñas, conceptos abstractos como "compartir" pueden ser difíciles de entender. En cambio, usar temporizadores o turnos breves suele funcionar mejor. 

Detrás de una pelea por un juguete suele haber mucho más que un simple capricho. Los niños están aprendiendo a relacionarse, a expresar lo que sienten y a convivir con otros niños, con tu orientación lograrán entenderlo mejor. 

Karen Hutch, Aleteia 

Vea también      Hay que sacar la TV del cuarto
de los niños