domingo, 19 de julio de 2026

«Los pequeños gigantes de Monterrey», el equipo de béisbol que soñó un cura... y logró una hazaña

Aquellos niños del coro de la Iglesia del padre Esteban se proclamaron campeones de la Little League World Series.

Fotograma de la película 'El juego perfecto' de 2009.

Fotograma de la película 'El juego perfecto' de 2009.


    Utilizar el deporte como fórmula magistral para llevar a la gente a Dios. Es lo que se propuso, y consiguió, el Padre Esteban en el México de 1957. Una historia apasionante recogida en la película El juego perfecto (2009). Un grupo de niños de Monterrey, México, que logra participar en la liga infantil de béisbol de Estados Unidos y, tras superar todo tipo de obstáculos, gana el campeonato.

    El libro Dios es deportista, de Javier Trigo, recoge esta increíble hazaña que tuvo a un sacerdote como gran artífice

    El padre Esteban atendía una parroquia en una de aquellas colonias populares de Monterrey en el México de 1957. Era un sacerdote joven, alegre y entregado, que llevaba pocos años al frente de aquella iglesia grande, de aspecto colonial, construida hace más de un siglo.

    Un cartel arrancado

    La vida de aquellos habitantes del barrio no era fácil. La mayoría de los hombres trabajaba en las factorías del metal. Jornadas largas de diez horas soportando pesadas cargas en un entorno muy caluroso. Sus casas eran humildes, sin comodidades. Tampoco había grandes diversiones. Una vieja cantina era el principal punto de encuentro de los lugareños.

    Aunque, la misa de doce de los domingos también era cita obligada para todos. Asistían pequeños y mayores, y el padre Esteban aprovechaba para hablarles de Dios. Los más pequeños hacían de monaguillos o formaban el coro, del que el párroco estaba muy orgulloso. Después de misa los mayores se retiraban y los niños se quedaban para recibir la catequesis. Al terminar, los chicos se reunían en un campo cercano y jugaban al béisbol.

    En medio de piedras y restos de chatarra, los niños jugaban con bates hechos de ramas de árboles y pelotas trenzadas de cuerdas viejas fijadas con pegamento. Los partidos eran divertidos para los jugadores, pero un sacrificio para las madres, ya que todo se convertía en una enorme polvareda. El padre Esteban presenciaba los partidos emocionado. Antes de entrar en el seminario, había sido jugador. Era un fan de los Dodgers de Los Ángeles.

    Un día de ensayo del coro de la Iglesia, los niños llegaron con un cartel que habían arrancado de una farola de la ciudad. En él se anunciaba la organización de una competición de béisbol en Monterrey, y se invitaba a formar equipos para participar. A los chicos se les veía muy ilusionados y el sacerdote sabía que aquella era una ocasión para luchar por un reto, por un proyecto común en los que estrechar los lazos de amistad.

    Un encuentro crucial

    "Necesitaríamos un entrenador, pero no conozco a nadie", dijo el padre Esteban. "¿Quién mejor que usted?", replicó Ángel, uno de los niños. "Yo solo soy un sacerdote pero no se entrenar", incidió el cura. "Para empezar, es suficiente", comentó Suárez, otro de los chavales. Esteban aceptó y los convocó al día siguiente para empezar a entrenar. Eso sí, esa misma tarde, se los llevó a todos a la capilla de la Virgen de Guadalupe y le encomendó el proyecto y encontrar un entrenador.

    Ángel volvía a su casa corriendo, sin poder quitarse de la cabeza el equipo de béisbol que iban a formar. Se imaginaba lanzando la pelota desde el montículo y haciendo strike tras strike. Metido en sus sueños se chocó contra un joven que venía de frente. El niño se llevó una reprimenda de aquella persona, que se dirigía a la fábrica de hierros con un bate de béisbol en la mano. El pequeño le preguntó si sabía jugar y este le respondió que había sido varios años asistente de los Cardinals de San Louis.

    Emocionado por aquel fortuito encuentro, Ángel le preguntó si quería ser el entrenador. Como acababa de instalarse en los barracones de la fábrica, César Faz, como se llamaba, le pidió al niño que volvieran la mañana siguiente. Al día siguiente los nueve niños del coro se fueron a la iglesia para hablar con el padre Esteban. "La Señora nunca falla", dijo el sacerdote, que acompañó a toda la cuadrilla a ver a ese nuevo entrenador.

    César estaba descansando, tumbado en su catre, cuando llamaron a la puerta. Salió desaliñado, con una camiseta blanca de tirantes y un pantalón arrugado. El padre Esteban le saludó y le propuso de primeras ser el entrenador. César no puso ningún impedimento. "No tengo nada que hacer, no conozco a nadie en este pueblo y el aburrimiento no va conmigo", comentó. Al día siguiente tendrían su primer entrenamiento. Necesitaría conseguir cinco o seis chicos más para llegar a 14.

    Hazaña increíble

    Los niños regresaron a sus casas y el padre Esteban se quedó un rato más charlando con César. El sacerdote quería ayudar a los trabajadores de la fábrica en lo que pudieran necesitar y dejarle claro a aquel joven, que el deporte para los niños debía servir para que fueran mejores personas. Lo de ir a la Iglesia era algo que no motivaba mucho a César, pero aquella propuesta del sacerdote para ser buenas personas le conquistó.

    Al día siguiente, los chicos habían limpiado el campo, retirado las piedras y la chatarra, incluso marcaron las líneas con surcos. Así empezó la historia del equipo que ganaría la liga de béisbol más importante del mundo. No disponían de material ni de zapatos, pero tenían alma. César llamó a un amigo de San Louis para que le consiguiera una franquicia y participar en el Campeonato Estatal de béisbol. También contactó con conocidos que le enviaron dos sacos con bates, guantes y zapatos.

    El padre Esteban disfrutaba viendo entrenar a sus chicos, y se encargaba de hablar con sus padres para que les dejaran viajar y poder jugar sus primeros partidos de competición, nada menos que en Estados Unidos. Las madres se encargarían de confeccionar la ropa de juego: unos pantalones blancos y unas casacas del mismo color en las que iría bordado en rojo el nombre de la ciudad, Monterrey.

    Aquí puedes ver el trailer de la película 'El juego perfecto' de 2009.

    Así nacieron "Los pequeños gigantes de Monterrey", que en el verano de 1957 cogieron un autobús desvencijado y se presentaron en Estados Unidos. Aquellos niños del coro de la Iglesia del padre Esteban se proclamaron campeones de la Little League World Series de aquel año, ganando la final con un "juego perfecto", cuando el equipo contrario no gana ni una sola base. César Faz y el padre Esteban lograron que unos niños de 12 años consiguieran su sueño, superando humillaciones, problemas burocráticos y falta de medios. El sacerdote sabía que "a veces, Dios nos da la capacidad de conseguir lo imposible".

    Juan Cadarso, ReL

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    Premios Nobel y líderes con el Papa sobre IA, armas y poder nuclear

    En los espacios vaticanos del Borgo Laudato si’ se reunieron personalidades de la ciencia, la política y la fe, incluyendo varios Premios Nobel, y lanzaron la "Declaración de Roma", de 6 puntos, a favor del desarme y el desarrollo responsable de las nuevas tecnologías en nuestra época de armas inteligentes, drones y potencias nucleares que ignoran el derecho internacional.

    «La humanidad se encuentra en un momento decisivo de su historia». Así comienza la «Declaración de Roma por una paz desarmada y desarmante en la era de la inteligencia artificial, las armas nucleares y autónomas, los nuevos protocolos digitales y los modelos emergentes de desarrollo digital», firmada en la mañana de 16 de julio, en el Campidoglio, en Roma.

    El evento previo, de dos días se llamaba «Asamblea Global de los Premios Nobel sobre Inteligencia Artificial y Guerra Nuclear».

    La inteligencia artificial ofrece grandes oportunidades, pero es probable, advierten, que «provoque una pérdida masiva de puestos de trabajo y acentúe la competencia económica entre las potencias nucleares». Puede provocar profundas asimetrías de poder.

    Por su velocidad de desarrollo, producirá "transformaciones económicas, militares y sociales de gran alcance".

    En la declaración también se subraya que la creciente carrera armamentística nuclear va de la mano de «una carrera por la inteligencia artificial igualmente peligrosa».

    El documento recoge la invitación del Papa León a perseguir «una paz desarmada y desarmante», combatir la idea de que la seguridad se base en el miedo, el dominio, la amenaza y la destrucción mutua.

    En los seis puntos que componen el texto se invita a «desactivar la próxima carrera armamentística, tanto en el ámbito de la inteligencia artificial como en el nuclear, antes de que sean estas las que determinen el rostro del próximo siglo».

    Se hace un firme llamamiento a los desarrolladores de sistemas de inteligencia artificial para que actúen en interés de la humanidad, «respetando el derecho internacional y los derechos humanos».

    Se pide a los gobiernos que supervisen los procesos totalmente automatizados en los sistemas de inteligencia artificial.

    Por ejemplo, "la decisión final de emplear un arma nuclear —se lee en la declaración— nunca debe confiarse a un sistema automatizado".

    Se pide evitar un uso malintencionado de la IA en operaciones cibernéticas y en ataques contra infraestructuras nucleares.

    Plantean buscar "nuevas vías institucionales hacia una gobernanza global de la inteligencia artificial".

    Se apoya al Panel Científico Internacional Independiente de las Naciones Unidas sobre Inteligencia Artificial.

    El llamamiento de los firmantes es crear «un bien común digital» (digital commons) que favorezca la recopilación y el intercambio de los datos necesarios para profundizar en el conocimiento y respaldar acciones eficaces en materia de armas nucleares e inteligencia artificial.

    Animan a lograr «la eliminación verificable e irreversible de las armas nucleares». Se reafirman, por tanto, los compromisos suscritos en el Tratado de No Proliferación de las Armas Nucleares (TNP) y en el Tratado sobre la Prohibición de las Armas Nucleares (TPAN).

    «Las naciones que poseen armas nucleares —se lee— deben promover políticas y doctrinas que reduzcan progresivamente el papel de dichas armas, refuercen la estabilidad estratégica y disminuyan el riesgo de su primer uso y de una guerra con consecuencias catastróficas». [2 min 40 s]

    ReL

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    sábado, 18 de julio de 2026

    Tips infalibles para no dejar de ir a Misa en vacaciones (o estando de viaje)

    Ir a misa durante las vacaciones de verano

    ¿Preparando las maletas y ultimando detalles para disfrutar del verano? Estos consejos te ayudarán a disfrutar al máximo de la mejor temporada del año sin descuidar la vida espiritual de toda la familia

    Con la llegada del verano, muchas familias hacen maletas y disfrutan de sus vacaciones en un nuevo destino, en la casa de los abuelos o en esa casa de campo que durante meses desearon visitar. Y aunque en la Biblia podemos encontrar varias referencias sobre la bondad y necesidad del descanso, con el cambio de rutina podemos llegar a olvidarnos del momento más importante de la semana: la misa dominical.

    Aleteia te presenta algunos consejos para demostrarte que incluir la celebración eucarística en tu plan de viaje puede ser más sencillo, divertido y enriquecedor de lo que imaginas.

    1Busca Iglesias históricas o representativas

    cristianismo- iglesia

    Aunque la Santa Misa es la misma en cualquier lugar, ir a Misa en la Basílica del Sacré Cœur (París) o en la Sagrada Familia (Barcelona) puede ser una experiencia totalmente diferente.

    Cada ciudad tiene un templo emblema, que generalmente tiene un gran valor cultural o histórico. Así que puedes convertir tu visita en algo más y llevarte, además de hermosas fotografías, un fruto espiritual.

    Tip: Busca los santuarios más importantes de tu destino y asiste para conocerlo y participar de la Misa. Esto te permitirá vivir una experiencia doblemente enriquecedora.

    2Busca Misas en zonas turísticas

    Cuando viajamos, sobre todo si no contamos con vehículo, la movilidad dentro del destino suele ser un tema importante. Por eso, la mejor recomendación es crear una ruta de atractivos que se encuentren en la misma zona para que puedas desplazarte a pie o en una misma ruta del metro.

    En esa ruta ¡puedes incluir la Misa! 

    Sin importar si está cerca del hotel, de las tiendas que planeas visitar, o detrás de un museo para el que ya has reservado tus entradas, la mejor opción es buscar un templo que no requiera de largos y costosos desplazamientos. 

    Tip de experto: Busca horarios que no se crucen con otras atracciones; por ejemplo, opta por ir a medio día si tu destino tiene altas temperaturas que impidan estar en el exterior por tiempos prolongados. También puedes elegir las primeras Misas del día, aprovechando que tiendas y museos siguen cerrados.

    3Confirma el horario antes de asistir

    En todo el mundo existen aplicaciones móviles que reúnen los horarios de los oficios de casi cualquier templo, algunas incluso funcionan con GPS. Investigar los horarios te permitirá ir a la segura y ahorrarte el estrés de tener que improvisar en un lugar desconocido. 

    Tip: también puedes consultar la página web del obispado o del santuario que planeas visitar. No olvides preguntar en tu hotel sobre la parroquia más cercana.

    Tip extra: algunos hoteles ofrecen Misas dentro del mismo complejo. Esta puede ser una excelente opción si no cuentas con vehículo o si viajas con niños pequeños y es complicado salir a tiempo. ¡Participas de la Eucaristía y reduces el estrés!

    4Conoce la devoción local

    apariciones de nuestra señora de guadalupe

    A lo largo de más de dos mil años, la Iglesia Católica ha reconocido una inmensa cantidad de santos y apariciones marianas; y algunas de ellas forman parte importante de la historia e identidad de esa población.

    Conocer la devoción local de un lugar te permitirá comprender un poco más de su cultura y desarrollar una mirada mucho más amplia de ese destino. 

    Tip: Ve al santuario de la devoción local e investiga si existe una tradición arraigada entre los peregrinos de la que te gustaría participar. Lee sobre su origen y significado.

    5Agenda un domingo tranquilo

    Cuando viajamos, sobre todo a grandes ciudades, queremos verlo todo. Pero un itinerario exigente nos deja poco margen para retrasos, cambios de clima, tráfico y, sobre todo, momentos espontáneos. 

    Es común que no alcancemos a abarcar todo lo que desearíamos por imprevistos que no dependen de nosotros; por eso, prevé un ritmo más lento en domingo.

    Tip: Diseña un plan holgado, con largos espacios de comida, descanso y transporte. De esta manera, si necesitas hacer un ajuste a tu plan del día, tendrás tiempo de realizarlo todo y no dejar fuera lo más importante.

    6Comienza por lo importante

    Y muy en sintonía con el punto anterior: ¡procura ir temprano!

    Entre más avanza el día, más probable es que te retrases o te sientas cansado. Si comienzas el día con la Misa, habrás asegurado lo más importante desde temprano y podrás disfrutar del resto del día sin un plan rígido; y sin que nadie se sienta demasiado indispuesto como para regresar al hotel antes de la celebración.

    Pero el mejor consejo de todos es: ¡disfrútalo! Cuando los doce regresaron de la misión encomendada por Jesús, Él los escuchó y les dijo: “Vengan ustedes solos a un lugar deshabitado, para descansar un poco” (Mc 6,31). Esto nos recuerda la importancia de hacer una pausa después de largas jornadas de trabajo.

    Recuerda que quizá estas vacaciones sean el primer recuerdo que tendrán tus hijos, nietos o tu pareja cuando hablen de su juventud o niñez. Vívelo con entrega, amor y caridad

    Majo Frias, Aleteia

    Vea también   La Misa Dominical Centro de la Vida Cristiana en América Latina