viernes, 25 de septiembre de 2026

Por qué la pereza puede convertirse en pecado grave

El pecado es una falta de amor hacia Dios y pueden tomar muchas formas, pero el pecado de la pereza, que es capital, algunas veces se puede convertir en grave


Nadie está exento de cometer pecado. Desde la "mentira blanca" hasta un asesinato - o algo peor -, Hay que cuidar nuestros pensamientos, palabras, obras u omisiones porque, dependiendo de las circunstancias, la acción pecaminosa puede convertirse en grave. Ese es el caso de la pereza.

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La pereza

No hay pecado que sea mínimo El Catecismo de la Iglesia católica cita a san Agustín:

«El hombre, mientras permanece en la carne, no puede evitar todo pecado, al menos los pecados leves. Pero estos pecados, que llamamos leves, no los consideres poca cosa: si los tienes por tales cuando los pesas, tiembla cuando los cuentas. Muchos objetos pequeños hacen una gran masa; muchas gotas de agua llenan un río. Muchos granos hacen un montón. ¿Cuál es entonces nuestra esperanza? Ante todo, la confesión...» (San Agustín, In epistulam Iohannis ad Parthos tractatus 1, 6) (CEC 1963).

Así es que, todas nuestras acciones cuentan, para bien o para mal. En cuanto a la pereza, podemos tener una noción bastante cercana a lo que se refiere: puede ser sentir desgano, flojera, tedio, aburrimiento o falta de motivación para hacer las cosas que se nos encomiendan por obligación o, incluso, por gusto - ¿qué adulto no ha sentido pereza para asistir a una fiesta? -.

Pero para saber a qué se refiere exactamente, el Catecismo define así los pecados capitales:

Son llamados capitales porque generan otros pecados, otros vicios.  Son la soberbia, la avaricia, la envidia, la ira, la lujuria, la gula, la pereza. (CEC 1866).

En cuanto a la pereza, menciona que "La acedía o pereza espiritual llega a rechazar el gozo que viene de Dios y a sentir horror por el bien divino" (CEC 2094).

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De capital a grave

Ahora bien, ¿qué vicios genera la pereza que puedan convertir en grave este pecado?

La acedía nos aleja de Dios - ¿qué mal más grande que ese? - porque tenemos flojera para rezar, para ir a Misa -que es en sí mismo un pecado mortal - , o no queremos visitar al Señor en el sagrario para no perder tiempo, o no guardamos los mandamientos porque creemos que han pasado de moda, y menos queremos irnos a confesar.

Pero con el prójimo ocurre que no queremos cumplir con nuestras obligaciones, o perdemos el tiempo, o descansamos en el trabajo muchas veces, o nos olvidamos de cumplir nuestras responsabilidades con nuestra familia constantemente, o preferimos nuestra comodidad a esforzarnos para que alguien más se beneficie - casi siempre -. Recuerda a san Agustín: muchos pecaditos hacen uno grande.

O cuando nos da pereza ayudar a alguien en peligro... o nos perjudicamos a nosotros mismos con vicios y acciones en contra de nuestro cuerpo. Cada quien podría sacar su propia lista. Por eso, aunque se trate de perder por un momento nuestra comodidad, aprovechemos para hacer una obra que nos mortifique y ofrezcámosla a Dios para que sirva para nuestra salvación.

Mónica Muñoz, Aleteia

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¿Ansiedad por lo que pueda pasar? Santo Tomás señala el error que nos «aplasta y sofoca»

El sacerdote Ignacio Amorós recupera una reflexión de santo Tomás de Aquino sobre la angustia y propone la magnanimidad como respuesta: dejar de querer controlar el futuro y ocuparse de la «misión» que Dios pone hoy delante.

Es importante recordarse una y otra vez cuál es el mejor antídoto contra la ansiedad: las promesas inquebrantables que tenemos en la palabra de Dios (foto: Pexels.com).

Es importante recordarse una y otra vez cuál es el mejor antídoto contra la ansiedad: las promesas inquebrantables que tenemos en la palabra de Dios (foto: Pexels.com).

Redacción REL

24.09.2026 | 06:56

Actualizado:

La ansiedad se ha convertido en uno de los grandes males de nuestro tiempo. Psicólogos, psiquiatras, medicamentos, técnicas de respiración y estrategias para controlar el estrés intentan hacer frente a un problema que afecta cada vez a más personas.

Pero ¿puede aportar algo un fraile dominico que murió hace más de 750 años?

El padre Ignacio Amorós, del canal Se Buscan Rebeldes, ha recuperado una sorprendente reflexión de santo Tomás de Aquino sobre la angustia y la ansiedad que está provocando una enorme repercusión en internet.

«¿Por qué, teniendo más psicólogos y psiquiatras, más pastillas y más bienestar que nunca, estamos más ansiosos que nunca?», se pregunta el sacerdote.

Su planteamiento no pretende quedarse únicamente en los síntomas, sino descender a una causa más profunda. Y para ello recurre a la Suma Teológica.

Cuando el alma se queda sin aire

Santo Tomás emplea dos conceptos que ayudan a comprender lo que sucede interiormente en una persona dominada por la angustia.

El primero remite precisamente a la idea de estrechez. La angustia sería esa sensación de encontrarse encerrado, sin salida, especialmente ante la incertidumbre de aquello que puede ocurrir.

Pero el Aquinate utiliza también anxietas, término relacionado con la idea de sofocar o estrangular.

La imagen que utiliza Amorós es muy gráfica: «La ansiedad es cuando el peso del futuro te oprime tanto que sientes que te ahogas, que el alma se queda sin aire».

¿De dónde procede esa sensación?

Según explica el sacerdote, muchas veces aparece cuando pretendemos hacer algo imposible: cargar hoy con el peso de lo que todavía no ha sucedido.

El trabajo que podemos perder, la enfermedad que quizá llegue, un examen que podemos suspender, una relación que puede romperse, las dificultades económicas del próximo mes...

La mente comienza a vivir anticipadamente todos esos posibles escenarios.

«El alma humana se hace pequeña, se contrae cuando intenta cargar hoy con el peso de lo que pasará mañana, el mes que viene o dentro de diez años».

Y Amorós resume el problema con una frase especialmente sugerente: «Sufrimos porque, en el fondo, intentamos ser la providencia de nuestra propia vida».

Queremos garantías sobre el futuro. Queremos saber qué sucederá y controlar las circunstancias. «Queremos tener las garantías que solo Dios tiene. Queremos controlarlo todo y ese peso nos aplasta y nos sofoca».

La respuesta: hacer grande el alma

Frente a ese encogimiento aparece una virtud quizá poco conocida actualmente: la magnanimidad.

La palabra significa literalmente grandeza de alma.

«Fíjate qué cambio de perspectiva», comenta Amorós. Frente al alma que se estrecha por el miedo, santo Tomás propone extender el ánimo hacia las cosas grandes.

No se trata de negar los problemas ni de conseguir una especie de insensibilidad ante el sufrimiento. Tampoco de asegurar que nada malo va a ocurrir.

La persona magnánima también experimenta dificultades y miedo.

La diferencia está en dónde coloca su confianza.

«La paz no viene de saber qué va a pasar, sino de confiar en quien sostiene lo que va a pasar».

Y aquí aparece una de las claves de toda la reflexión: Dios concede la gracia necesaria para afrontar las dificultades cuando estas llegan, no necesariamente antes.

«Dios no te da hoy la fuerza para soportar la cruz dentro de un año. Te da la fuerza para hoy».

El problema surge cuando pretendemos vivir ahora una dificultad que todavía no existe: «Cuando intentas vivir el futuro sin la gracia del futuro, te rompes, te llenas de ansiedad».

Padre Ignacio Amorós, del canal

Padre Ignacio Amorós, del canal "Se buscan rebeldes"REL

«¿Y si ocurre eso tan terrible?»

La ansiedad, explica Amorós, suele formular continuamente una pregunta: «¿Y si pasa eso tan terrible?».

¿Y si pierdo mi trabajo? ¿Y si enfermo? ¿Y si suspendo? ¿Y si me abandona la persona que quiero? ¿Y si no puedo pagar las facturas?

La persona queda entonces paralizada contemplando un futuro que todavía no existe.

La magnanimidad propone cambiar la pregunta.

«Si pasa, tranquilo, Dios proveerá. Pero mientras tanto, ¿cuál es la cosa grande que Dios me pide hoy?».

Ese desplazamiento es fundamental.

En lugar de concentrar todas las energías en evitar un posible mal futuro, se trata de descubrir qué bien concreto podemos realizar ahora.

«El magnánimo no es el que no tiene miedo», explica Amorós. Es quien puede reconocer: «Tengo miedo, sí, pero tengo una misión tan grande que cumplir hoy que no tengo tiempo para quedarme paralizado mirando mis temores».

La «misión de hoy»

El sacerdote ofrece una aplicación muy concreta.

Si alguien teme perder el trabajo, suspender un examen, sufrir una ruptura sentimental o no llegar a fin de mes, puede pasar horas imaginando la tragedia.

La alternativa es levantarse y preguntarse qué tiene que hacer hoy.

Ser un buen padre o una buena madre durante el desayuno. Estudiar las próximas horas. Trabajar con excelencia. Atender a la persona que tenemos delante. Cumplir bien la pequeña obligación de este momento.

«Primero quita la mirada del abismo», propone Amorós. Es decir, dejar de mirar obsesivamente aquello que no podemos controlar: el futuro.

Después, «pon la mirada en la cima»: aquello que sí está en nuestras manos, nuestra entrega en el presente.

Por eso propone incluso responder a la ansiedad cuando esta aparezca: «Te escucho, pero ahora estoy ocupado amando. Estoy ocupado en una misión más grande que mis miedos».

«Señor, el futuro es tuyo»

El último paso es el abandono.

Cuando llegue la presión del futuro, Amorós propone hacer un acto de verdad y reconocer que estamos intentando controlar algo que no nos pertenece.

Y convertirlo en oración:

«Señor, el futuro es tuyo. Yo me ocupo del presente, que es donde Tú estás. Tú ocúpate del mañana. Confío en Ti. Me abandono en los brazos de mi Padre Dios».

Frente a una cultura obsesionada con prever, controlar y asegurar el futuro, la propuesta de santo Tomás resulta paradójica: el alma no se libera haciéndose dueña del mañana, sino haciéndose grande para amar y cumplir su misión hoy.

«Dejemos de intentar ser Dios, de controlarlo todo, y dejemos que Dios sea nuestro Padre», concluye Amorós.

Quizá, añade, ahí se encuentre una de las formas más profundas de libertad: vivir plenamente el presente, dejar el futuro en manos de Dios y recordar, incluso en medio del miedo, que nuestra misión es más grande que nuestros temores.

ReL

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miércoles, 23 de septiembre de 2026

20 consejos del Padre Pío para los que están sufriendo, y su esperanza flaquea

San Pío de Pietrelcina, religioso capuchino venerado en todo el mundo, ofreció cientos de consejos ante momentos de sufrimiento y desesperanza.

El Padre Pío experimentaba en la Eucaristía los sufrimientos de Cristo en el Calvario a través de los estigmas que llevaba en su cuerpo

El Padre Pío experimentaba en la Eucaristía los sufrimientos de Cristo en el Calvario a través de los estigmas que llevaba en su cuerpo


    Cada cierto tiempo Dios envía a nuestro mundo algunos hombres extraordinarios que hacen de puente entre la tierra y el cielo, y ayudan a que miles de hombres puedan gozar del Paraíso eterno. 

    El siglo XX nos dejó uno especialmente singular: el Padre Pío de Pietrelcina, un religioso capuchino nacido en ese pequeño pueblo del sur de Italia y muerto en 1968 en San Giovanni Rotondo. 

    San Juan Pablo II lo elevó a los altares en 2002 en una canonización que batió todos los récords de asistencia. Hoy se puede decir que es el santo más venerado en Italia.

    El Padre Pío recibió unos dones especiales por parte de Dios como el discernimiento de las almas y su capacidad para leer las conciencias; curaciones milagrosas; la bilocación; el don de lágrimas; el perfume a rosas que desprendía y, sobre todo, los estigmas en pies, manos y costado que padeció durante 50 años.

    A lo largo de su vida escribió miles de cartas a sus dirigidos espirituales que son una fuente de sabiduría cristiana práctica y de gran actualidad.

    Pensamientos para afrontar el sufrimiento

    Religión en Libertad ofrece a sus lectores esta pequeña selección de pensamientos del Padre Pío ante el sufrimiento, extraídos, precisamente, de esas cartas. 

    No tienen desperdicio. Dan esperanza y elevan el alma:

    1.- "Si puedes hablar al Señor en la oración, háblale, ofrécele tu alabanza; si por mucho cansancio no puedes hablar, no te disgustes en los caminos del Señor. Detenté en la habitación como los servidores en la corte y hazle reverencia. El te verá, le gustará tu presencia, favorecerá tu silencio y en otro momento encontrarás consuelo cuando él te tome de la mano”.

    2.- "Cuanta más amargura tengas, más amor recibirás”.

    3.- "Jesús quiere llenar todo tu Corazón”.

    4.- "Dios quiere que vuestra incapacidad sea la sede de su omnipotencia”.

    5. - "La fe es la antorcha que guía los pasos de los espíritus desolados".

    6.- "En el tumulto de las pasiones y de las vicisitudes adversas nos sostenga la grata esperanza de la inagotable misericordia de Dios”.

    7.- "Ponga toda la confianza sólo en Dios”.

    8.- "El mejor consuelo es el que viene de la oración”.

    9.- "No temas por nada. Al contrario, considérate muy afortunado por haber sido hecho digno y participe de los dolores del Hombre-Dios”.

    10.- "Dios os deja en esas tinieblas para su gloria; aquí está la gran oportunidad de vuestro progreso espiritual”.

    11.- "Las tinieblas que a veces oscurecen el cielo de vuestras almas son luz: por ellas, cuando llegan, os creéis en la oscuridad y tenéis la impresión de encontraros en medio de un zarzal ardiendo. En efecto, cuando las zarzas arden, todo alrededor es una nubarrada y el espíritu desorientado teme no ver ni comprender ya nada. Pero entonces Dios habla y se hace presente al alma, que vislumbra, entiende, ama y tiembla”.

    12.- "Jesús mío, es el amor que me sostiene”.

    13.- "La felicidad sólo se encuentra en el cielo”.

    14.- "Cuando os veáis despreciados, haced como el Martín Pescador que construye su nido en los mástiles de las naves es decir, levantaos de la tierra, elevaos con el pensamiento y con el corazón hacia Dios, que es el único que os puede consolar y daros fuerza para sobrellevar santamente la prueba”.

    15.- "Ten por cierto que cuanto más crecen los asaltos del demonio tanto más cerca del alma está Dios".

    16.- "Bendice el Señor por el sufrimiento y acepta beber el cáliz de Getsemani”.

    17.- "Sé capaz de soportar las amarguras durante toda tu vida para poder participar de los sufrimientos de Cristo”.

    18.- "El sufrimiento soportado cristianamente es la condición que Dios, autor de todas las gracias y de todos los dones que conducen a la salvación, ha establecido para concedernos la gloria”.

    19.- "Recuerda que no se vence en la batalla si no es por la oración; a ti te corresponde la elección”.

    20.- "La oración es la mejor arma que tenemos; es una llave que abre el corazón de Dios”.

    Álex Rosal, ReL

    Vea también      Vocación a la Santidad




    lunes, 21 de septiembre de 2026

    Finanzas en pareja: ¿un reto o su mejor aliado?

    Las finanzas, son, sin duda, un tema que todos debemos hacer parte de nuestra vida y más dentro del matrimonio, ya que llevar la administración del dinero en pro de la pareja facilita muchas cosas, e incluso influye en la relación


    Una de las mejores recomendaciones es que toda persona lleve sus finanzas personales, puesto que muchos creen que la educación financiera solo es importante cuando se casan y llevan sus finanzas de pareja. 

    Sin embargo, no es necesario esperar a que esto suceda para organizar tus ingresos y egresos. Ya que además, si llevas un cuidado de tus finanzas personales, esa habilidad te ayudará a que, cuando necesites hacerlo con alguien más, te sea más fácil, pues ya tendrás una idea clara de lo que son las finanzas. 

    fizkes | Shutterstock

    Paulina Saavedra, consultora en finanzas para parejas, compartió para Aleteia la importancia de saber si tu novio o novia tiene una educación financiera y cómo administra sus recursos.

    Ya que, desde el noviazgo, es recomendable poner atención en este punto, teniendo conversaciones con la pareja, pues, no se trata de postergarlo con el pensamiento de "A ver qué pasa después", ni de dejarlo hasta que surgan dudas o ya que empiecen las discusiones. Esto tampoco quiere decir que, en los primeros meses, le pedirás que te expliqué sus metas financieras. 

    La experta señaló que, estadísticamente, las finanzas son una de las principales causas por las que los matrimonios terminan separándose. Entonces, ¿Cuál sería el mejor momento para platicar con la pareja y empezar a trabajar en ello?  

    Lo ideal es que sea entre 8 o 12 meses de relación, en donde ya se puede ir visualizando si van encaminados a las mismas metas y/o sueños”.

    Además, Paulina Saavedra nos comparte algunos consejos para una buena administración de las finanzas en pareja, toma nota:

    1Ordénate en lo individual 

    No puedes llegar a exigir y hablar de planes financieros en pareja si no ordenas tus propias finanzas. 

    2Tengan metas y objetivos claros 

    Antes de vivir juntos, cada uno tiene sueños que desea cumplir, por lo que es esencial que lo hablen para que puedan ir planeando, y sobre todo conociendo el impacto económico que conlleva; así, lo que deseen juntos, también lo construirán desde la inteligencia financiera. 

    Tijana Simic | Shutterstock

    3Consulten a un experto financiero 

    Ya sea con una asesoría presencial u online, de forma que puedan encontrar mucho material acorde a sus metas. 

    También pueden sacar provecho inscribiéndose a talleres, conferencias o cursos que les ayuden a tomar las mejores decisiones.

    A continuación un bonus que se convertirá en la regla de oro: 

    Di no a la infidelidad financiera

    La infidelidad financiera ocurre cuando no hay claridad en los ingresos y egresos de cada uno, ya sea porque se miente sobre los ingresos, se gasta a escondidas, se esconde alguna factura o hay mentiras sobre alguna deuda. 

    Esto genera problemas dentro de la relación porque se va perdiendo la confianza, de tal manera que comienzan ciertas rupturas en la relación, lo que puede ocasionar un problema mayor con el paso del tiempo. 

    Nunca es tarde para comenzar de nuevo, si te has dado cuenta que hace falta tener una mejor educación financiera, estando ya en el matrimonio o en una relación de noviazgo, puedes comenzar a aplicar estos consejos, o bien consultar en Internet, a algún matrimonio que tenga experiencia o, mejor aún, a un especialista que los ayude a organizarse mejor y así reconciliarse con sus finanzas.

    Karen Hurch, Aleteia

    Vea también    El Matrimonio en el Plan de Dios


    domingo, 20 de septiembre de 2026

    “Somos un equipo”: cómo un ultimátum salvó su matrimonio

     

    Miha Nastja Hliš

    Una profunda crisis provocada por la negligencia, que pudo haber terminado en divorcio; una historia de la que tenemos mucho que aprender


    Iha y Nastja llevan 14 años casados haciendo equipo, y la familia Hliš está formada, además de ellos, por sus cinco hijos. El hecho de que, como pareja, hoy miren en la misma dirección y que el vínculo entre ellos sea cada vez más valioso —a pesar de que, según dicen, se pelean en promedio dos veces al día— se debe también a la comunidad Familia y Vida.

    La entrevista, en la que los cónyuges hablan de manera directa y sincera sobre el crecimiento de su relación, da testimonio del gran papel que Familia y Vida desempeña entre las parejas casadas. Ha mejorado las relaciones de muchas parejas y, para muchas, se ha convertido en una compañera insustituible.

    Miha Nastja Hliš

    Fotografija je last družine Hliš.

    Aleteia: ¿Cómo describirían su relación matrimonial? ¿Cómo se fue desarrollando y cómo es hoy?

    Nastja: Todo empezó con el típico enamoramiento; éramos bastante jóvenes. Fue una bendición que nos enamoráramos tan profundamente, que eso nos uniera tanto. Incluso cuando más tarde surgieron pruebas, al recordar aquellos tiempos, la llama volvía a encenderse. Me parecía que alguna bendición nos protegía. Lo cual también se lo debemos a las personas que estuvieron a nuestro lado.

    Y luego comenzó la vida real, para la cual, me parece, no estaba preparada. Es cierto que asistimos a un curso prematrimonial, donde se trataban temas muy serios; en teoría nos parecía sencillo, nos llevábamos bien, especialmente en lo que respecta a la crianza de los hijos, teníamos ideas similares.

    Pasamos los primeros años en una prolongada etapa de enamoramiento, y luego empezamos a distanciarnos poco a poco. Yo trabajaba, nacieron los hijos, surgieron los primeros retos de la crianza, las noches sin dormir, la depresión posparto. No me di cuenta de cuánto me había cambiado eso, para peor. Y no supimos ayudarnos mutuamente.

    Miha: Yo, como hombre, no sentía que algo anduviera mal.

    Nastja: Así fue como, cuatro años después de casarnos, nos encontramos en una crisis matrimonial que duró entre tres y cuatro años. Luego quedé embarazada por tercera vez y llegué a un punto de inflexión. Les di un ultimátum: teníamos que hacer algo. Ese matrimonio no era un matrimonio para mí, era un vacío. No quería ser parte de eso. Pero no sabíamos cómo podríamos ayudarnos.

    Ya en ese entonces asistíamos a reuniones de pastoral matrimonial. Allí siempre sentía que los demás tenían algo que nosotros no teníamos. Un vínculo que a nosotros nos faltaba. Eso me dolía. ¿Qué nos faltaba? En teoría, todo "encajaba". En ese momento, la pareja que dirigía el grupo nos contó que habían asistido al seminario básico de Familia y Vida. Nos arriesgamos: fuimos a la reunión y, con alivio, descubrimos que no estábamos solos. Otros también tenían problemas.

    Allí descubrí una visión: mi papel como esposa. Poco a poco, empezamos a trabajar de manera más consciente en nuestra relación; fuimos a otro taller. Comenzamos a mirar en la misma dirección. Desde entonces, las cosas van cada vez mejor. Siento que somos un equipo, que nos mantenemos unidos. Aunque a veces discutimos.

    Miha: En promedio, dos veces al día. (risas)

    Esa noche, cuando nos conocimos, todavía no me había enamorado. Hablamos mucho sobre la vida. Ella me intrigó mucho. Sentí que Nastja buscaba algo más en la vida, especialmente en las relaciones. Poco después, yo también me enamoré perdidamente. La química fue muy fuerte. Todavía lo consideramos una bendición.

    En el camino surgió una crisis más grave. Mi esposa me dio un ultimátum para que hiciera algo. ¡¿De dónde salió eso ahora?! En ese momento me parecía que todo estaba bien. Desafortunadamente, no me di cuenta del sufrimiento de mi esposa. El ultimátum me hizo bajar de las nubes. Como una vida familiar ordenada significa mucho para mí, mi ego masculino se vio muy afectado: ¿cómo es posible que no me diera cuenta de esos problemas?

    En los talleres nadie nos sermoneó, y como los testimonios eran auténticos, eso fue para mí un apoyo, un estímulo que luego escuché con gran alegría. Empecé a trabajar en mí mismo. Descubrí que debía ser más atento y compasivo con mi esposa, llevarle una flor de vez en cuando…

    ¿Podrían explicar con más detalle cómo fue ese proceso de transformación hacia un mejor matrimonio para cada uno de ustedes?

    Miha Nastja Hliš

    Fotografija je last družine Hliš.

    Nastja: En mi caso, tuve que dejar de lado la actitud de mujer dominante que controlaba todo, incluso a mi esposo. Comencé a aprender a ser servicial. Ahora puedo apoyarme en él y eso me hace sentir aliviada. Puedo expresar otras de mis fortalezas, otros aspectos de mi feminidad. No sé si ese es el papel adecuado de una esposa, pero me di cuenta de que eso era lo que me faltaba. Gracias a eso, soy más cariñosa con los niños, y Miha asumió el papel de quien hace cumplir los límites. Eso me devolvió la vida y me alivié.

    Como nos hemos acercado el uno al otro, nos resulta más fácil comunicarnos, resolvemos los malentendidos más rápido y no caemos en el círculo vicioso de demostrar quién tiene la razón ni de lanzarnos acusaciones.

    Urška Leskovšek, Aleteia

    Vea también    Los cónyuges hacen de su matrimonio
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