Ha comenzado el 37º Mladifest en el Festival Internacional de Oración de Jóvenes allí celebrado, con dos nuncios representando a León XIV.

Decenas de miles de jóvenes procedentes de decenas de países se han congregado en Medjugorje para rezar en el Mladifest.
Del 1 al 6 de agosto tiene lugar en Medjugorje el 37º Mladifest (Festival Internacional de Oración de Jóvenes), que congrega a decenas de miles de jóvenes procedentes de 73 países del mundo bajo el lema en latín Ad fontem [A la fuente]. Las jornadas incluyen misas, confesiones, catequesis, conferencias y testimonios.
El visitador apostólico Cavalli
El párroco fray Zvonimir Pavicic les dio la bienvenida y luego recibieron un mensaje de León XIV a través del visitador apostólico para la parroquia, el arzobispo Aldo Cavalli, un nuncio de larga experiencia en todo el mundo y ahora consagrado en buena medida a la tarea de visitador apostólico en dicho lugar.
"Su Santidad anima a los jóvenes a buscar sinceramente la Verdad que los hace libres, sin dejarse seducir por los engaños de una felicidad pasajera. De este modo, siguiendo a Jesús, cada uno podrá acoger incluso las preguntas más difíciles y las inquietudes del corazón como una oportunidad para discernir y crecer en la fe", dijo monseñor Cavalli.

Cientos de sacerdotes y miles de fieles en el arranque del encuentro en Medjugorje.
Y añadió que el Papa "exhorta a los jóvenes a dejarse guiar por el Espíritu Santo y a confiarse a la intercesión de la Santísima Virgen María, Madre de la Iglesia, para convertirse en testigos luminosos de la Buena Nueva, promotores de la fraternidad y constructores de la paz en la sociedad".
El nuncio Chullikatt
Luego se celebró la misa y en ella el nuncio apostólico en Bosnia-Herzegovina, Francisco de Asís Chullikatt, añadió un reconocimiento al espíritu que lleva a tantos miles de personas hasta allí en estas fechas y su valor para la labor de la Iglesia:
- "Quiero expresar un especial signo de cercanía y afecto a ustedes, queridos jóvenes... Su presencia es un signo luminoso de esperanza para la Iglesia: ustedes representan su rostro joven, su vitalidad y su futuro. Con su entusiasmo, su fe y su generoso deseo de seguir al Señor, testimonian que el Evangelio sigue hablando al corazón de las nuevas generaciones y que la Iglesia se renueva constantemente por la fuerza del Espíritu Santo".
Hasta 518 obispos y sacerdotes concelebraron la misa, en cuya homilía monseñor Chullikatt recordó a Jeremías, San Juan Bautista y San Alfonso María de Ligorio como coincidentes en que "poner a Dios en el primer lugar significa llegar a ser verdaderamente libres y profundamente felices".

Monseñor Chullikatt, durante su homilía a los fieles congregados en Medjugorje.
La verdad y la vocación que nos hacen libres
"La Palabra de Dios nos plantea una pregunta decisiva: ¿qué es lo que realmente hace libre nuestra vida? ¿El éxito? ¿La aceptación? ¿El bienestar? ¿La imagen que los demás tienen de nosotros? ¿O la fidelidad al Evangelio?", añadió en su homilía.
Y recordó que la "fuente" citada en el lema del encuentro es Cristo y por eso "el Santo Padre los invita a redescubrir, mediante la oración, la escucha de la Palabra de Dios y los sacramentos, la alegría del encuentro personal con Jesús, el único que puede saciar la sed del corazón humano y dar siempre la fuerza para comenzar de nuevo". Para ello no hay que buscar una felicidad pasajera sino "sinceramente la verdad, la única que hace libres".
En ese sentido sostuvo que muchos de los presentes escucharán en Medjugorje "la voz del Señor que los llama al sacerdocio, a la vida consagrada o a dar un generoso testimonio cristiano en el mundo".
El recuerdo a la blasfemia recién vivida
Y todo ello, con una "fidelidad se hace aún más necesaria cuando la fe es objeto de burla, cuando los símbolos religiosos son profanados y cuando los lugares de culto son víctimas de actos de violencia y sacrilegio", señaló describiendo algunos elementos de la cultura contemporánea. Y recordó los "recientes actos de destrucción y profanación" recién vividos en el lugar.
"Precisamente en circunstancias como estas, el cristiano está llamado a no responder con odio ni con venganza, sino con la fuerza serena del Evangelio, dando testimonio de la verdad en el amor, del perdón en la justicia y de la esperanza en la paz", concluyó, y tras la misa tuvo lugar una adoración a Jesús en el altar.
ReL
Vea también La espiritualidad de los jóvenes



