domingo, 22 de marzo de 2026

El 77% de los niños que se dicen trans sufren un trauma psicológico

 El estudio recoge la experiencia de 476 familias atendidas en los últimos cinco años.

Un 67% presentaba dificultades de socialización y un 65% mostraba neurodivergencias o trastornos psicológicos.

Un 67% presentaba dificultades de socialización y un 65% mostraba neurodivergencias o trastornos psicológicos.Unsplash



    Varias encuestas en los últimos años han puesto el foco en la llamada disforia de género de inicio rápido

    En su ensayo Nadie nace en un cuerpo equivocado (Deusto, 2022), los psicólogos José Errasti y Marino Pérez Álvarez ya advertían de que este tipo de disforia, que aparece de manera súbita en la adolescencia, suele estar vinculada a un entorno de contagio social, especialmente a través de influencers, foros y comunidades trans en Internet. 

    Primera gran encuesta

    En muchos casos este malestar encubre traumas previos, experiencias adversas, problemas de apego o situaciones de abuso, factores que el llamado "modelo afirmativo" pasa por alto al validar de forma inmediata la transición e incluso medicalizarla. The Objective amplía el tema.

    A finales de 2021, Amanda comenzó a recopilar datos y ha elaborado la primera macroencuesta nacional sobre el impacto de la ideología de género en menores

    El estudio recoge la experiencia de 476 familias atendidas en los últimos cinco años y sus conclusiones son contundentes: el 77% de los menores que se identificaron como trans arrastraban traumas relacionados con abusos, bullying, separaciones familiares, enfermedades o fallecimientos. 

    Además, un 67% presentaba dificultades de socialización y un 65% mostraba neurodivergencias o trastornos psicológicos, con especial presencia de TEA, TDAH o altas capacidades.

    El informe también revela que la mayoría de los casos afectan a niñas: un 81% del total. Ellas suelen declararse trans entre los 12 y los 16 años, aunque la mayoría realiza únicamente una transición social, como el cambio de nombre en el colegio. 

    En los chicos, en cambio, es más frecuente la transición médica. Un dato relevante es el desistimiento: un 30% de las chicas y un 21% de los chicos volvieron a identificarse con su sexo biológico.

    El ámbito educativo también aparece en el informe: en el 70% de los casos, los padres no firmaron el cambio de nombre del menor, y en el 60% ni siquiera fueron informados. 

    Muchas familias denuncian presiones e incluso amenazas de derivación a servicios sociales. Amanda sostiene que los protocolos autonómicos "dificultan el acompañamiento adecuado" y pueden conducir a tratamientos hormonales cuyos efectos a largo plazo se desconocen.

    Los resultados coinciden con estudios internacionales, especialmente con el informe Cass en Reino Unido, que analizó más de 113.000 casos y concluyó que el aumento repentino de disforia en jóvenes responde a factores psicológicos y sociales, no biológicos

    Según Cass, muchos  menores presentan autismo, depresión, ansiedad o trastornos alimentarios, y un acompañamiento psicológico adecuado permitiría abordar el origen real de su malestar sin precipitar una transición.

    ReL

    Vea también     Transexualidad e Identidad de Género





    5 virtudes cristianas que los sistemas IA jamás copiarán

    Czat GPT - sztuczna inteligencja o Bogu

    Aunque pueda parecer que el chatbot con IA es atento y lo sabe todo, nunca podrá imitar las virtudes humanas y menos aún las virtudes cristianas

    En un mundo en el que los programadores diseñan activamente la inteligencia artificial (IA) para que funcione más como un ser humano que como una máquina, es fácil que nos dejemos engañar y depositemos nuestra confianza en la IA. Pero, aunque sea buena imitadora, ¿podrá replicar las virtudes cristianas?

    Podemos conectarnos a un chatbot de IA para hacerle una pregunta sencilla y, cuatro horas más tarde, encontrarnos contándole a esa máquina nuestros sentimientos y deseos más íntimos.

    Basándonos en las respuestas positivas y reconfortantes que recibimos del chatbot de IA, podríamos pensar que la IA realmente lo sabe todo y puede ayudarnos en nuestra vida cotidiana.

    Incluso existen sistemas de IA "católicos" que pretenden ofrecer orientación espiritual y ayudarnos a rezar, difuminando la línea entre la máquina y el gurú espiritual.

    Sin embargo, a pesar de los enormes avances en la tecnología de la IA, debemos mantener los pies en la tierra y recordar que cualquier sistema de IA con el que nos encontremos no es más que una calculadora mejorada. El chatbot de IA con el que interactuamos se limita a analizar datos y a ofrecernos la información que queremos saber, basando sus respuestas en millones de interacciones que ha tenido con otros seres humanos.

    La IA nunca será capaz de poner en práctica las virtudes humanas. A continuación, presentamos cinco ejemplos que pueden ayudarnos a volver a la realidad.

    1Misericorda

    Según Santo Tomás de Aquino, la misericordia es "una sincera compasión por el sufrimiento ajeno, que nos impulsa a [ayudarle] si podemos". Un chatbot con IA no puede sentir nada y, cuando reacciona ante algo, lo hace tras procesar la información recibida.

    Cuando los seres humanos actúan con clemencia, a menudo esto puede dar lugar a resultados inesperados. Un sistema de inteligencia artificial podría condenar a muerte a un delincuente basándose en las pruebas, pero un ser humano puede sentir compasión y perdonarlo. La clemencia, sencillamente, no tiene sentido en un contexto matemático.

    2Sabiduría

    La IA puede parecer sabia, pero en realidad solo "sabe" cosas. Hay una gran diferencia entre el conocimiento y la sabiduría. Un sistema de IA tiene muchísimos conocimientos, pero carece por completo de experiencia en el mundo real.

    La sabiduría requiere experiencia humana y la capacidad de aplicar esa experiencia a una situación concreta, teniendo siempre presentes las enseñanzas de la palabra de Dios.

    3Obediencia

    Puede que esto suene extraño, pero se han dado casos en los que los sistemas de IA no obedecen a sus programadores y empiezan a tomar medidas para evitar su propia destrucción, como copiar su propio código en otro ordenador o chantajear a un programador que quiera cambiar a un nuevo sistema de IA.

    Cuanto más complejos sean los sistemas de IA, más probable es que empiecen a salirse del guion, y carecen de una brújula moral que los guíe.

    4Humildad

    Una vez más, otra virtud exclusivamente humana que los sistemas de IA no pueden imitar. La humildad es la virtud que mantiene a raya nuestro orgullo, recordándonos que debemos confiar en Dios para todo.

    Un sistema de IA no sabe lo que eso significa, ya que confía en sí mismo para todo.

    5Verdad

    Podría parecer que el chatbot con IA está diciendo la verdad, pero, en realidad, solo necesita atención y datos. El bot te dirá cualquier cosa que quieras saber.

    Hay innumerables ejemplos de cómo los sistemas de IA no logran presentar la verdad, y solo "dicen" cosas a través del filtro con el que fueron programados.

    Debemos recordar que la IA es una máquina. Nunca debemos depositar toda nuestra fe en las obras de nuestras manos.

    Philip Kosloski, Aleteia

    Vea también     Del Contrato a la Alianza