jueves, 5 de noviembre de 2026

Cómo cuidar a los hijos durante una crisis matrimonial

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Proteger a los hijos durante una crisis de pareja exige madurez. Descubre cómo darles estabilidad, afecto y un entorno seguro


Cuando un matrimonio entra en crisis, los hijos también sienten que su mundo tiembla. Aunque nadie les explique lo que ocurre, perciben las miradas de distancia, los silencios y la tensión. Por eso, mientras la pareja busca resolver sus diferencias, es indispensable proteger la tranquilidad de los hijos para que sigan sintiéndose seguros. El amor hacia ellos exige cuidarlos especialmente en los momentos más difíciles. A continuación, algunas recomendaciones clave:

1Mantener el hogar como un refugio seguro

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La primera responsabilidad es evitar pleitos, insultos y escenas de descontrol en su presencia. Escuchar una discusión desde la habitación también los asusta. Si necesitan abordar asuntos difíciles, busquen un momento de calma y un espacio privado, preferentemente fuera de casa. El hogar debe conservar su condición de refugio: un lugar seguro y tranquilo.

2No involucrarlos en los conflictos

Nunca les pidamos que decidan quién tiene la razón, que juzguen al otro progenitor o que tomen partido. Tampoco debemos convertirlos en mensajeros, espías o confidentes de nuestras heridas matrimoniales. Los hijos tienen derecho a querer a ambos padres sin sentir que traicionan a alguno de los dos.

3Liberarlos de la culpa y la responsabilidad

Escuchar cómo se sienten es indispensable, pero jamás debemos pedirles ni insinuarles que pueden ayudar a resolver el conflicto de los adultos; eso les impone una carga injusta.

Tampoco hay que atribuirles la crisis ni decirles frases como: "Seguimos juntos por ustedes", ya que esto convierte su existencia en una carga muy dolorosa. Muchos niños llegan a imaginar que, si se portaran mejor, sus padres dejarían de pelear. Debemos aclararles con palabras sencillas que ellos no causaron los problemas y que tampoco les corresponde arreglarlos. Las soluciones matrimoniales pertenecen únicamente a los adultos.

4Cuidar nuestras reaciones y no desquitarnos con ellos

Hay que vigilar, además, no desquitarnos con los hijos. La frustración acumulada con la pareja puede terminar en gritos, castigos injustificados o frialdad hacia ellos, lo cual los desconcierta profundamente. Dejarles de hablar, retirarles el cariño o enojarnos por cualquier cosa los hace pagar los platos rotos.

Cuando sientan que pierden el control, es necesario detenerse, recuperar la calma y buscar apoyo personal. La tristeza o el enojo de los adultos merecen atención, pero los hijos necesitan seguir recibiendo afecto constante.

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5Proteger su identidad y su infancia

Conviene evitar frases como "eres igual a tu papá" o "te pareces a tu madre", sobre todo si se dicen con ira. El hijo puede sentir que una parte de sí mismo es indeseable. El cariño no debe depender de su parecido con alguien, de una obediencia perfecta ni de su capacidad para darnos consuelo. El niño debe conservar la libertad de jugar y crecer, sin convertirse en el vigilante de sus padres.

6Manejar la incertidumbre con responsabilidad

Las amenazas de divorcio o de abandonar el hogar siembran una profunda angustia. No conviene emplearlas para presionar al cónyuge ni para presentar la separación como una respuesta automática ante cualquier dificultad. Si existe una decisión firme de separarse, habrá que comunicarla con serenidad, adaptando el mensaje a la edad de los hijos, explicándoles qué cambiará y cómo serán cuidados, sin prometer lo que aún se desconoce.

7Hablar con la verdad y validar sus emociones

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Protegerlos también implica hablar con honestidad. Negar una tensión que resulta evidente solo aumenta su confusión. Es preferible decirles: "Estamos teniendo dificultades y estamos buscando resolverlas. Ustedes no tienen ninguna culpa". Después de esto, es importante dar espacio para sus preguntas, su tristeza o sus miedos. No hace falta corregir cada emoción que expresen; lo importante es escucharlos y acompañarlos.

8Reparar los errores y buscar ayuda profesional

Si los hijos ya presenciaron una discusión fuerte, hay que reparar el daño: reconocer lo ocurrido, pedirles perdón por haberlos asustado y demostrar cambios concretos. Una disculpa repetida que no modifica la conducta pierde toda validez.

Mantener sus horarios, sus momentos de juego y sus rutinas de convivencia les devuelve la estabilidad. Si aparecen alteraciones del sueño, aislamiento o problemas en la escuela, conviene buscar orientación psicológica y acompañamiento. Ante cualquier situación de violencia o maltrato, la prioridad absoluta debe ser siempre proteger a los más vulnerables.

Los hijos necesitan comprobar que, incluso durante una crisis, su dignidad, su bienestar y su tranquilidad están resguardados.

 Guillermo Dellamary, Aleteia




Aprende a orar con los siete pasos de santa Teresa de Jesús

 

Cuando orar parece difícil sirven de mucho los consejos de los santos, por eso el método de santa Teresa de Jesús te ayudará a aprender eficazmente


¿Te resulta difícil orar? ¿Te distraes? Santa Teresa de Jesús  (1515-1582) sigue ofreciendo hoy el secreto y el método. 

El secreto lo recoge en esta frase de su  Libro de la Vida: la oración consiste en tratar "a solas con quien sabemos nos ama" (Capítulo 8, 5).

El método para orar, que toda persona puede vivir, lo dejó con su vida y consejos, recogidos en sus obras. 

La Orden de los Carmelitas ha contribuido a hacer accesible este método. Aleteia te ofrece una sencilla guía, inspirada en una síntesis realizada por el Carmelo joven.

Consejos de santa Teresa de Jesús para tomar decisiones

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1Aclarando confusiones

Para aclarar qué es la oración, santa Teresa de Jesús escribía:

"No os pido ahora que penséis en Él [al Señor], ni que saquéis muchos conceptos, ni que hagáis grandes y delicadas consideraciones con vuestro entendimiento; no os pido más de que le miréis" (Camino de Perfección, capítulo 26, 1).

Para la Doctora de la Iglesia, orar es algo tan sencillo como vivir la amistad con Jesús y cultivarla en el silencio, en el encuentro personal, en la oración.

Como toda amistad, necesita condiciones para que pueda durar y se fortalezca. En particular, la persona debe cuidar sus relaciones:

  1. Las relaciones con los demás: respeto, amor, solidaridad, perdón…
  2. La relación con uno mismo.
  3. La relación con Jesús.

Santa Teresa sabe muy bien que la vida de oración exige una "grande y muy determinada determinación" (Camino de Perfección, capítulo 21, 2). Requiere decisión y entusiasmo, pues no faltarán dificultades para alcanzar los frutos duraderos de la amistad con Jesús.

2La preparación

La oración puede estar sometida a mil distracciones. Ante todo, es necesario, por tanto, crear condiciones favorables. 

Busca un ambiente adecuado y silencio.

Prepara un texto del Evangelio, un canto, colócate ante una imagen de Jesús: te ayudará a centrar la atención en Él.

La postura ayuda mucho: asume una actitud relajada, que te ayude a centrarte, en ahondarte en el encuentro con el Amado.

Toma conciencia de tu respiración, de tu cuerpo, de tu interior para evitar la dispersión.

Centra, pues, tu atención en Jesús, en su presencia amorosa contigo.


3Entrar en la oración

Pasa ahora a encontrar tu propio modo de orar, según tu modo de ser, tu sensibilidad y tu situación. Lo importante está en volver la mirada y el corazón a Jesús, contemplarle, penetrar en su misterio con ayuda de su Espíritu Santo.

Santa Teresa ofrecía estas sugerencias:

  1. Representa a Jesús vivo en tu interior.
  2. Contempla a Jesús adentrándote en uno de los pasajes del Evangelio.
  3. Contempla una imagen de Jesús o repite una frase breve que exprese lo que quieres decirle.
  4. Recita muy pausadamente el Padrenuestro, la oración que el mismo Jesús nos enseñó y saboréala.
  5. Es bueno reflexionar un rato, profundizar, tratar de comprender… pero esto no debe ser el centro de  la oración. La amistad es cosa del corazón… La oración es cosa del corazón.

Santa Teresa escribía: "Tu deseo sea de ver a Dios; tu temor, si le has de perder; tu dolor, que no le gozas, y tu gozo, de lo que te puede llevar allá, y vivirás con gran paz".

4Profundiza

El centro de tu oración es la persona de Jesús. La clave está en permanecer a su lado: déjate mirar por él, escúchale, acoge su luz para conocerle, penetra en su misterio desde tu propio corazón y déjate envolver por su presencia.

Santa Teresa aconsejaba: "Estate allí, acallado el entendimiento, mira que te mira, acompáñale y habla y pide y regálate con Él. Pídele que aciertes a contentarle siempre, porque de Él te ha venido todo bien".

Es tiempo de recibir el don de Dios, de dejarle a Él la iniciativa para que obre en tu interior, para que transforme tu corazón. 

Para ello ha llegado la hora  de responder a su amor: una palabra, un gesto, un sentimiento, una petición... 

Sobre todo, es tiempo de dar gracias y reconocer: «Su amor hace obras grandes». Es tiempo de pedir conocer su voluntad. Pide a Dios que te cuente el sueño que acaricia para ti.

5El camino

La oración no es un momento, es un camino. Te irá descubriendo poco a poco quién es Jesús, su misterio, su persona,  el amor con que te acoge y te busca… 

Al mismo tiempo, te ayudará a conocerte personalmente de otro modo: quién eres y cómo vives a la luz de Dios. 

Orar no es más que mirar a Jesús y mirarte tal y como Dios te ve y te sueña. Solo hay verdadera oración en la verdad, como sucede con la amistad.

De este modo, se irá concretando poco a poco la llamada que te hace Jesús. Independientemente de tus circunstancias, te invita a vivir con Él y a ser como Él. Ser orante es vivir el seguimiento de Jesús con todas las consecuencias.

Santa Teresa decía: "Dios no ha de forzar nuestra voluntad; toma lo que le damos; mas no se da a sí del todo hasta que nos damos del todo".

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Josh Applegate | Unsplash | CC0

6La transformación

Con frecuencia, la oración será tiempo de paz, de alegría interior, de luz… pero no siempre. Tu momento personal, tu situación, el cuestionamiento que encuentras en la oración…, hacen que los sentimientos que nacen en la oración sean siempre distintos.

No evalúes por esto tu oración. Lo importante es que se produzca el encuentro, que tu actitud sea de atención amorosa y escucha. Recoge las luces que hayas  recibido,  agradece  la  presencia  del Señor y su amor, la sientas o no. La oración es cuestión de fe, de tiempo, de constancia… y de compromiso.

Mira hacia afuera, ¿acaso no empiezas a verlo todo de otra manera? Los demás, la vida de cada día, lo que sucede en el mundo…, tiene ya otros colores: colores de esperanza y de amor.

Santa Teresa, describiendo la potencia de la oración, decía: "Guíe su Majestad por donde quisiere. Ya no somos nuestros, sino suyos".

7La huella

La oración deja huella en nuestro interior, "deja dejos". No se trata de tener muy buenos deseos, ni de hacer "buenos propósitos". La oración, como la amistad, es sobre todo un don, un regalo que, acogido desde el corazón, va haciendo crecer algo nuevo, nos cambia. Y eso se nota por fuera, son esos "dejos confirmados con obras".

"El amor de Dios no ha de ser fabricado en nuestra imaginación, sino probado por obras", decía santa Teresa.

Lo fundamental es que esa obra de Jesús en ti, unida a tu respuesta, se va reflejando en otro modo de ser, con otros valores, otros criterios, otros sentimientos profundos. Él nos ama sin medida ni condiciones. Amarle no es cosa de palabras bonitas, "sino de servir con justicia y fortaleza y humildad". 

Santa Teresa sintetizaba la huella de la oración en estas palabras: "La mejor manera de descubrir si tenemos el amor de Dios es ver si amamos a nuestro prójimo".

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Matilde Latorre, Aleteia



Holywins: la alternativa católica a Halloween que llena parroquias de niños disfrazados de santos

 

Consulta aquí cómo participar en tu diócesis en esta edición.

Niños del Colegio de Nuestra Señora del Carmen de Antequera.

Niños del Colegio de Nuestra Señora del Carmen de Antequera.archivo

Redacción REL

26.10.2026 | 16:16

Actualizado:


    Mientras escaparates, colegios y calles se preparan para una nueva celebración de Halloween con calabazas, zombis y personajes de terror, decenas de diócesis españolas impulsan estos días una propuesta diferente para la víspera de Todos los Santos. 

    Se trata de Holywins, una iniciativa nacida en Francia hace más de dos décadas que invita a los niños a disfrazarse de santos, conocer sus historias y celebrar la fe mediante juegos, talleres, vigilias y actividades familiares.

    El fenómeno, cuyo nombre procede de la expresión inglesa Holy wins ("la santidad vence"), parece vivir un nuevo momento de expansión. Durante los últimos días numerosas diócesis han anunciado celebraciones especiales para el 31 de octubre y el 1 de noviembre, con una programación cada vez más amplia y una creciente implicación de parroquias, colegios, delegaciones diocesanas y movimientos juveniles.

    Lejos de presentar una simple oposición a Halloween, los organizadores insisten en que el objetivo principal es recuperar el significado cristiano de la solemnidad de Todos los Santos y acercar a niños y jóvenes el testimonio de hombres y mujeres que vivieron de forma ejemplar el Evangelio.

    De París a las diócesis españolas

    Aunque en muchos lugares de España comenzó a popularizarse hace poco más de una década, Holywins tiene su origen en París, donde surgió en 2002 como una respuesta pastoral para celebrar de manera positiva la festividad de Todos los Santos.

    Desde entonces la propuesta ha ido implantándose progresivamente en parroquias, colegios y diócesis de distintos países. En España una de las diócesis pioneras fue la de Alcalá de Henares, donde la iniciativa comenzó a celebrarse en 2009 impulsada por el grupo Kerygma. Desde allí se extendió a otros territorios hasta convertirse en una cita habitual para miles de familias.

    La filosofía de la iniciativa resulta sencilla. Frente a una celebración centrada en el miedo, lo oscuro o los personajes terroríficos, Holywins propone poner el foco en los santos, entendidos no solo como figuras históricas reconocidas por la Iglesia, sino también como ejemplos cercanos de entrega, fe y servicio.

    La expresión del Papa Francisco sobre los "santos de la puerta de al lado" se ha convertido en una de las referencias habituales de estos encuentros, donde se insiste en que la santidad no es algo reservado a unos pocos elegidos, sino una llamada universal para todos los cristianos.

    Alcalá de Henares, punto de referencia

    Una de las convocatorias más importantes de este año volverá a tener lugar en la Diócesis de Alcalá de Henares, que celebrará una nueva edición de Holywins tanto en Alcalá como en Arganda del Rey.

    En la ciudad complutense, la jornada comenzará a mediodía en el parque O'Donnell, donde las familias compartirán comida y participarán en diferentes actividades antes de concluir con una misa en la Catedral Magistral. En Arganda del Rey, la parroquia de San Sebastián Mártir acogerá una celebración adaptada al horario de tarde.

    La propuesta está dirigida especialmente a niños de entre 0 y 12 años y se desarrolla bajo un lema inspirado en la espiritualidad del joven beato Pier Giorgio Frassati: "Si ellos pudieron, ¿por qué tú no? Hacia lo alto".

    La diócesis madrileña también ha preparado actividades abiertas al conjunto de los fieles, incluyendo testimonios, actos de evangelización y momentos de adoración eucarística pública en el centro histórico de la ciudad.

    Toledo apuesta por los santos y el juego

    La Archidiócesis de Toledo también volverá a organizar su propio Holywins de la mano de la Delegación de Ocio, Tiempo Libre y Deportes.

    La celebración tendrá lugar el 31 de octubre en el colegio diocesano Nuestra Señora de los Infantes y contará con concursos de disfraces de santos, actividades para niños y adolescentes y un gran juego coordinado por los Guías y Scouts de Europa.

    Uno de los momentos más esperados será la actuación del popular Payaso Kikote, encargado de poner el cierre festivo a una jornada que pretende conjugar diversión, formación y convivencia familiar.

    Málaga propone conocer a los santos de casa

    En Málaga, la iniciativa adquiere un matiz especialmente pedagógico. Por segundo año consecutivo, la diócesis ha puesto a disposición de parroquias, colegios y comunidades un material específico para celebrar Holywins.

    El proyecto, elaborado por el diácono Cristian Carrasco, busca acercar a niños y jóvenes a figuras de la propia historia eclesial malagueña. Entre los personajes escogidos aparecen Marcelo Spínola, San Manuel González, Madre Petra de San José, Juan Duarte o Fray Diego José de Cádiz.

    En Málaga, la iniciativa adquiere un matiz especialmente pedagógico.

    En Málaga, la iniciativa adquiere un matiz especialmente pedagógico. archivo

    El material incluye dinámicas, talleres, juegos, actividades para colorear y propuestas catequéticas adaptables a diferentes edades.

    Según explica su autor, la finalidad es doble: recordar que la santidad es una vocación universal y ayudar a descubrir el patrimonio espiritual más cercano, muchas veces menos conocido que los grandes santos de alcance universal.

    Vitoria convierte el 1 de noviembre en una fiesta familiar

    La Diócesis de Vitoria celebrará por tercer año consecutivo Holywins, esta vez en la parroquia de San Juan Bautista de Aretxabaleta.

    La convocatoria coincidirá además con la toma de posesión del nuevo párroco, el padre Francesco María de la Santísima Trinidad, lo que dará a la jornada un carácter especialmente festivo.

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    Tras la misa presidida por el obispo Juan Carlos Elizalde, las familias podrán participar en una tarde repleta de juegos, convivencia, merienda y actividades preparadas con la colaboración de las Hermanas Peregrinas de la Eucaristía.

    La diócesis alavesa destaca especialmente la dimensión familiar de Holywins, concebida como una oportunidad para que padres, hijos y abuelos compartan tiempo juntos mientras descubren historias de santos presentadas de manera accesible y divertida.

    Cáceres, Ciudad Rodrigo y muchas más

    La expansión de esta iniciativa también alcanza a diócesis más pequeñas.

    En Coria-Cáceres, la Delegación de Familia y Vida ha preparado una tarde de actividades en el colegio Jesucristo Resucitado, con vigilias, celebración eucarística, juegos, merienda compartida y un photocall para las familias.

    Por su parte, la Diócesis de Ciudad Rodrigo reunirá a cientos de niños en el Seminario Diocesano bajo el lema "Celebra la vida y la santidad". La convocatoria está impulsada conjuntamente por las delegaciones de Misiones y Pastoral Vocacional, junto con las parroquias de El Salvador y San Cristóbal.

    En ambos casos, como ocurre en la mayoría de celebraciones Holywins, se anima a los participantes a acudir disfrazados de santos, beatos o personajes relacionados con la historia de la Iglesia.

    Mucho más que disfraces

    Aunque la imagen más visible de Holywins son los niños vestidos como Santa Teresa de Calcuta, San Francisco de Asís, San José Sánchez del Río o Carlo Acutis, los organizadores insisten en que la iniciativa va mucho más allá de una cuestión estética.

    En las distintas diócesis el programa suele incorporar momentos de oración, celebraciones litúrgicas, catequesis, testimonios, talleres creativos y actividades relacionadas con el conocimiento de la vida de los santos.

    El objetivo es que los participantes descubran que detrás de cada disfraz existe una historia real de compromiso, servicio y fe. En muchos casos, además, se intenta mostrar modelos contemporáneos capaces de conectar con las inquietudes de las nuevas generaciones.

    La creciente popularidad de jóvenes santos o beatos como Carlo Acutis, Pier Giorgio Frassati o los mártires del siglo XX ha facilitado también que muchos adolescentes encuentren referentes más próximos a su realidad.

    Un fenómeno cada vez más extendido

    Lo que comenzó hace años como una experiencia minoritaria se ha convertido en una propuesta habitual en numerosas diócesis españolas. Las celebraciones previstas para este año muestran una notable diversidad de formatos, pero comparten una misma intuición pastoral: aprovechar una fecha ampliamente conocida por los niños para presentar de manera atractiva el mensaje cristiano de la santidad.

    Juegos, concursos, vigilias, música, talleres, meriendas, adoración eucarística y celebraciones litúrgicas forman parte de una oferta que busca demostrar que la fiesta de Todos los Santos puede vivirse también desde la alegría, la creatividad y la participación de toda la familia.

    ReL

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    El futbolista Óscar de Marcos y la impactante escena de la niña «bruja» que le marcó como misionero

    El exfutbolista del Athletic Club y del Alavés fue el encargado de pronunciar el pregón del DOMUND de este 2026.

    La experiencia que más profundamente le marcó tuvo como protagonista al misionero salesiano José Luis de la Fuente.

    La experiencia que más profundamente le marcó tuvo como protagonista al misionero salesiano José Luis de la Fuente.


      La Catedral Vieja de Vitoria acogió este miércoles el tradicional pregón del Domund, enmarcado en las celebraciones del centenario de esta jornada misionera. 

      El encargado de pronunciarlo fue el exfutbolista del Athletic Club y del Alavés Óscar de Marcos, quien ofreció un emotivo testimonio sobre las experiencias que vivió junto a los misioneros salesianos en África y que, según confesó, cambiaron para siempre su manera de entender la vida, el éxito y la verdadera importancia de las personas.

      El significado de ser importante

      Ante un auditorio compuesto por fieles, misioneros y voluntarios, De Marcos comenzó reconociendo que durante días se había preguntado por qué debía ser él quien pronunciara el pregón.

      “¿Qué hago yo dando un pregón del DOMUND delante de personas que han dedicado años y, en muchos casos, su vida entera a ayudar a los demás?”, planteó al inicio de su intervención.

      El exfutbolista explicó que, al recordar sus experiencias de voluntariado en África, Perú y con refugiados en las islas griegas, comprendió que podía aportar algo valioso: contar lo que había visto en personas que han entregado su vida a los demás.

      Una leyenda del Athletic

      Óscar de Marcos Arana (Laguardia, Álava, 1989) desarrolló la práctica totalidad de su carrera profesional en el Athletic Club de Bilbao, equipo con el que disputó más de 500 partidos oficiales y se convirtió en uno de los jugadores más emblemáticos de la historia reciente de la entidad. Internacional con la selección española, conquistó una Copa del Rey y varias Supercopas de España, además de disputar una final de la Europa League.

      “Yo soy una cara conocida”, admitió. Sin embargo, quiso subrayar una lección que aprendió con los años: “A veces confundimos ser conocido con ser importante. Ser importante en esta vida tiene mucho más que ver con ayudar a los demás que con querer ser importante. Ser conocido y la fama es efímero. Pero la gente importante perdura en la memoria y en el corazón”.

      A lo largo de su intervención, De Marcos fue recorriendo algunos episodios que marcaron su vida. Recordó una sencilla actividad realizada durante su infancia, cuando acudió con otros compañeros a una residencia de ancianos para cantar y compartir tiempo con los residentes.

      “No hicimos nada extraordinario, simplemente estuvimos allí compartiendo nuestro tiempo con aquellas personas. Pero recuerdo perfectamente la sensación de que había recibido más de lo que había dado”, relató.

      Aquella experiencia sería el preludio de una convicción que después se reforzaría en sus viajes solidarios. “Ayudar no siempre consiste en hacer grandes cosas ni en viajar a la otra punta del mundo. A veces consiste simplemente en estar al lado de alguien, en dedicarle tiempo, escucharle o acompañarle”, afirmó.

      Uno de los momentos más destacados del pregón fue cuando recuperó una enseñanza familiar transmitida por su bisabuelo y repetida durante décadas por su padre. Una frase sencilla, profundamente ligada a la cultura vasca, que se convirtió en el hilo conductor de toda su reflexión.

      “Creo que aquí, en el País Vasco, se va a entender muy bien: ‘El amor es como un frontón: cuanto más fuerte le das a la pelota, con más fuerza te vuelve’”.

      Según explicó, pocas expresiones describen mejor lo que experimentó durante sus voluntariados. Porque, lejos de sentirse benefactor, regresó de cada experiencia con la certeza de haber recibido mucho más de lo que él podía ofrecer.

      Precisamente esa convicción nació gracias a una pregunta inesperada. Siendo jugador del Athletic Club, participó en una charla en un colegio salesiano de Deusto. Allí, un alumno le interpeló directamente: “Tú, que eres una persona socialmente conocida, ¿cómo utilizas ese poder que tienes para ayudar a los demás?”.

      “No supe qué contestar”, reconoció.

      Sin embargo, aquella pregunta no cayó en saco roto. “Al terminar la charla, fui directamente a hablar con el director del colegio. ‘Quiero irme a África’, es lo que le dije”.

      Pocos meses después cumplió aquel propósito y viajó a Togo para colaborar con los salesianos. Allí descubrió una realidad muy distinta a la que conocía como deportista profesional.

      “Unos meses después, ahí estaba con 20 años en África, intentando poner los pies en el suelo después de haberme creído una persona importante simplemente por ser conocida. Y allí la realidad era bien distinta. Los importantes eran ellos y a mí no me conocía nadie”.

      La experiencia que más profundamente le marcó tuvo como protagonista al misionero salesiano José Luis de la Fuente, que trabajaba desde hacía décadas en Kara acogiendo a niños de la calle y acompañando a las personas más vulnerables.

      De Marcos relató con detalle un episodio que todavía hoy le conmueve.

      “Hubo una situación en uno de aquellos viajes que me marcó especialmente, una situación que creo que explica perfectamente lo que significa ser misionero”.

      Todo comenzó durante una comida. José Luis recibió una llamada y abandonó precipitadamente el lugar acompañado por otra voluntaria. “Solo nos dijeron: ‘Luego os contamos’”, recordó.

      Horas más tarde regresaron con la noticia de que una niña había sido acusada de brujería y corría grave peligro. Los misioneros habían conseguido localizarla y trasladarla a un lugar seguro.

      Al día siguiente, el grupo se desplazó hasta la persona que había promovido la acusación.

      “Fue allí donde fui consciente de la gravedad de lo ocurrido. Aquella niña corría el riesgo de que la mataran”.

      Pero lo que más le impresionó fue la actitud del sacerdote.

      “Vi en primera persona cómo José Luis se enfrentaba a aquella situación por una persona que el día anterior ni siquiera conocía. Estuvo dispuesto a poner en riesgo su vida para salvar otra”.

      Esa escena, confesó, transformó su manera de mirar el mundo y de entender el compromiso cristiano.

      “Hay actos de otras personas que te cambian, que te hacen pensar en que de alguna manera también cambian tu forma de actuar”.

      Puedes escuchar aquí íntegro el pregón de Oscar de Marcos.

      Por eso, tras darle muchas vueltas a la razón de estar pronunciando aquel pregón, aseguró haber encontrado la respuesta.

      “Porque tuve la suerte de estar allí y verlo, y hoy tengo la suerte y la oportunidad de estar aquí y contarlo”.

      En la parte final de su intervención, De Marcos quiso agradecer explícitamente a José Luis de la Fuente su ejemplo de entrega, pero también recordó a Antonio Mijangos, sacerdote de Laguardia y una figura muy querida en su tierra.

      “Si José Luis representa para mí todo lo que aprendí ayudando lejos de casa, Antonio representa para mí exactamente lo mismo de lo que es dedicar una vida a ayudar a quienes estamos cerca”.

      Finalmente, utilizó los nombres de ambos para rendir homenaje a tantos hombres y mujeres que han consagrado su vida al servicio de los demás.

      “Hoy quiero aprovechar sus nombres para dar las gracias, a través de ellos, a todos los misioneros y misioneras, voluntarios y voluntarias que dedicaron su vida a mejorar la vida de los demás”.

      ReL

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