Se habla mucho del "periodo de enamoramiento" después de que una pareja se casa, en el que todo es como una luna de miel. Sobre todo, es normal que los recién casados reciban comentarios como: "Quizás se gusten mucho al principio, cuando sus ronquidos no te molestan o su hábito de dejar las bolsitas de té en la taza todavía te parece mono, pero espera y ya verás los momentos de frustración".
Es cierto que muchos recién casados tienen una ceguera maravillosa en relación a los defectos y ciertas características de la pareja pero, en definitiva, el mensaje que venía de todas esas bienintencionadas advertencias era: "Se querrán menos cuando empiecen a pelear".
Los conflictos, una oportunidad para amar y madurar

Las discusiones, el conflicto, la confusión y la frustración que siempre aparecen en una relación son el lugar donde el amor tiene la mejor oportunidad para prosperar. El conflicto no es divertido, pero no necesariamente genera una ruptura en el amor. Si se lo permites, hace que su amor crezca como con ninguna otra cosa.
No hablo de crueldad, violencia, rabia, odio, manipulación… Esas cosas nunca están bien. Nada puede justificar esos comportamientos, especialmente hacia la persona a la que has jurado amar.
Sin embargo, el conflicto en sí no es bueno o malo, es neutral. Sentir frustración con tu cónyuge no es un problema moral.
El origen de un conflicto
Pero normalmente, el conflicto no viene de una falta de amor, sino de una falta de comprensión. No importa cuánto ames a una persona, amar no es lo mismo que comprender.
El amor no garantiza ni remotamente que entenderás lo que pasa por la mente de tu ser amado, lo que está viviendo, lo que está tratando de decir. Esas cosas buenas tienes que entenderlas con voluntad y empeño.
Cuando tu cónyuge y tú empiecen a tener una situación de tensión, es el momento ideal para hacer lo posible para tratar esa sensación, incluyendo:
1. Ignorar el problema
2. Distraernos hasta que olvidemos por qué estábamos tensos
3. Ceder a todo lo que dice, solo para que ambos podamos sentirnos mejor
Entendiendo el conflicto

Desde que empiezas a entender que el conflicto es una oportunidad y no un fracaso en la relación, es menos probable que haga algo de lo que hay en esa lista. Es más probable que te digas a ti mismo: "Esto no va a ser divertido, pero hay que hacer avanzar esta conversación porque quiero que aprendamos a entendernos mejor".
Las personas son complicadas y no importa lo bien que conozcas a alguien, probablemente solo has arañado la superficie. Entender toda la personalidad de tu pareja, su modo de comunicarse, su proceso de pensamiento, sus miedos, sus metas, sus inseguridades, sus fortalezas… es como aprender un idioma extranjero. Requiere tiempo, esfuerzo y, en última instancia, una exposición total.
Fortalecer el matrimonio
Es en tiempos de conflicto cuando conseguimos la mayor exposición de la persona con la que nos hemos casado. Después de todo, cuando estás contento, no tienes mucha motivación para sacar a relucir tus inseguridades. Cuando estás relajado, no te preocupa que la persona que amas no te entienda.
Ahora, cuando sientas que la tensión aumenta, no te avergüences y si quieres conocer mejor a tu cónyuge, así es como va a suceder. Es un buen pensamiento y te da el valor que necesitas para fortalecer y profundizar en tu matrimonio.
Anna O'Neil, Aleteia
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