miércoles, 4 de marzo de 2026

Envejecer: cómo evitar el mal humor

Al envejecer, tenemos dos opciones. Te presentamos algunas prácticas clave que le ayudarán a mantenerte en el camino correcto para una feliz vejez

Cuando las primeras arrugas comienzan a aparecer lentamente en nuestro rostro, dos caminos se abren silenciosamente en nuestra vida: uno desciende abruptamente hacia la queja, el resentimiento y la obsesión por las pérdidas, mientras que el otro se curva suavemente hacia la gratitud, el humor, el ánimo y la amable sabiduría que se adquiere al envejecer.

El envejecimiento en sí mismo es algo totalmente imparcial; nuestra actitud es la que determina si los años nos endurecerán el corazón o nos harán más sabios. El "mal humor" comienza de forma encubierta, con la disminución de las fuerzas físicas, los cambios culturales y la sensación de incomodidad ante un mundo que, de repente, ya no nos resulta familiar. Cuando la irritabilidad se convierte en un hábito, poco a poco endurece el espíritu.

El envejecimiento

Por el contrario, el envejecimiento digno reconoce las pérdidas en los más diversos ámbitos, pero no permite que estas dominen la historia. Se pregunta qué dones nos quedan y cómo podemos aceptarlos con apertura.

Este fenómeno ha sido perfectamente analizado por el escritor y conferencista motivacional estadounidense Zig Ziglar, quien describe el mal humor como el desarrollo de la llamada "psicosclerosis". Es decir, psique, "mente, alma, espíritu", y esclerosis, "endurecimiento", el endurecimiento del espíritu.

La psicosclerosis provoca el endurecimiento de las opiniones, lo que se convierte en una neblina gris del espíritu y, en última instancia, en una inflamación de la mente. Por eso, Ziglar anima a las personas a que se hagan "un chequeo de cuello para arriba... y así evitar los pensamientos malolientes".

Estiramientos y flexiones

vejez

Para la artritis, una inflamación de las articulaciones, todavía no existe ningún medicamento, pero hay un remedio eficaz contra esta dolencia: los estiramientos y las flexiones. Lo que debemos hacer por el cuerpo, también debemos hacerlo por la mente y el espíritu: estirarlos y flexionarlos.

De lo contrario, el corazón, la mente y el espíritu comienzan a endurecerse y, finalmente, se vuelven completamente rígidos, como una especie de caparazón. A partir de ahí, no queda mucho para llegar al punto en que todo se convierte en una especie de tumba.

Prácticas clave

Entre las prácticas clave para envejecer con dignidad se encuentran la memoria selectiva, que respeta el pasado sin utilizarlo como arma contra el presente, el humor, que atenúa el sentido de la propia importancia, y la curiosidad, que evita que nuestro corazón se encoja.

Sobre todo, las personas mayores dignas se convierten en personas motivadoras. Elogian a los demás, difunden esperanza e invierten en la vida más allá de sí mismas.

Envejecer con dignidad no consiste en parecer más joven, sino en amar más intensamente y en elegir la gratitud, el asombro y las bendiciones en lugar de la amargura y el cansancio.

Brian Cavanaugh, Aleteia

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