
Cuando vamos a enfermar de gripe, los síntomas afloran de inmediato. Es fácil detectar el mal. Lo mismo puede suceder si el alma sufre de anemia espiritual, pero quizá nuestra poca pericia en el tema no nos permita remediarla a tiempo. ¿Cómo podemos prevenirla?
1Los primero síntomas
Para entender un tanto la analogía, recordemos que la anemia es una baja en los glóbulos rojos de la sangre, encargados de transportar el oxígeno a los tejidos. Su ausencia provoca fatiga, palidez y mareos. Y si se descuida, puede provocar la muerte.
Bueno. Entonces, ¿qué ocurre cuando una persona se aleja de Dios? Puede ir de lo leve a lo agudo. Si tenía una buena relación con Él comenzará a enfriarse su amor. Por lo tanto, no deseará saber nada de Él ni de sus asuntos. Sufrirá "fatiga" o "abulia" espiritual, en pocas palabras, la pereza lo hará su rehén.
Palidecerá su amor y la voluntad para hacer buenas obras y sentirá "mareos" con solo escuchar la palabra "Iglesia". El domingo será presa del hastío y aburrimiento, pero no entenderá por qué. Se sentirá débil ante los embates de la vida y no encontrará solución posible a los problemas.
En casos graves perderá la capacidad para reconocer que está en pecado mortal porque su alma también estará muerta. Sin embargo, mientras tenga vida, podrá recuperarse.
¿De dónde vienen estos síntomas? Veamos algunas causas de la enfermedad y su tratamiento.
2Causa de la anemia espiritual
La primera causa de la anemia es el desconocimiento del Evangelio y las enseñanzas de nuestro Señor Jesucristo. Tal vez el paciente se conformó con las catequesis presacramentales y nunca procuró abundar en la doctrina de la Iglesia. Por eso ha perdido fortaleza en la musculatura que sostiene su fe.
Muy probablemente no va a Misa, no se confiesa y menos hace oración, fuentes de energía para mantener sana su alma. Además se alimenta de la chatarra que ve en las redes sociales, de actividades inútiles, de doctrinas extrañas y tal vez acude a consultas esotéricas o de la Nueva Era, lo que complica más el mal.
A pesar de que hay expertos en esas enfermedades prefiere evitarlos para no comprometerse.
3Los remedios poderosos
Gracias a Dios existen muchos y poderosos remedios para el enfermo de anemia espiritual. Cada quien tome el que le haga falta:
- Un alimento sustancioso: Palabra de Dios y Eucaristía en dosis ilimitadas. Si puede asistir a Misa entre semana el efecto será más eficaz y rápido. Pero por lo menos hágalo cada domingo, no importa la hora.
- En caso de recaídas o pérdida de fuerzas: adminístrese la confesión frecuente.
- Para tener una red de apoyo segura: intégrese a algún grupo parroquial.
- Medicamento para mantener la fe encendida y la generosidad en movimiento: tome una buena cantidad diaria de servicio al prójimo.
- Si quiere resolver dudas, pedir consejos y solicitar más remedios: acuda a consulta con su director espiritual.
- Para curar heridas y recibir consuelo y cariño, nadie más adecuada que la mejor enfermera del universo: la Santísima Virgen María.
Recomendaciones preventivas: no haga caso omiso de los síntomas y advertencias si desea conservar la salud de su espíritu, porque en caso de muerte, puede perder el cielo y será irremediable.
Mónica Muñoz, Aleteia
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