Es importante la guarda de la vista para mantener la virtud de la pureza

Guarda de la vista
Es muy frecuente en la sociedad en que vivimos, encontrarnos por la calle; en centros comerciales, restaurantes, transporte público, etc., a mujeres que van mal vestidas y aunque esto no es justificación, es cierto puede provocar o aumentar la tentación de las miradas impuras en los varones. Ante esto, ¿qué dice la moral católica?
1. Precedentes bíblicos:
Y sucedió un día, al caer la tarde, que se levantó David de su lecho y se paseaba sobre el terrado de la casa real; y vio desde el terrado a una mujer que se estaba bañando, la cual era muy hermosa 2 Samuel 11,2
Pero yo digo que cualquiera que mira a una mujer y la codicia ya ha cometido adulterio con ella en el corazón. Por tanto, si tu ojo derecho te hace pecar, sácatelo y tíralo. Más te vale perder una sola parte de tu cuerpo y no que todo él sea arrojado al infierno. Mat 5,28
En la primera cita David ve a Betzabeth bañándose en una azotea, la mira la desea con mal deseo, como consecuencia de ello la atrae a su palacio para convivir con ella en adulterio, y ordena asesinar a su esposo para ocultar su pecado. Algo tan sutil y simple como mirarla en el baño hace que acabe matando a su esposo.

david y betsabe
La segunda cita tiene relación con una enseñanza de Jesus, nos dice la mala mirada es pecaminosa, si se “mira a una mujer deseándola o codiciándola” se comente pecado. Si lanzamos miradas impuras a una mujer evidentemente estamos cayendo en este pecado que nos recuerda Jesus. Aquí también puede tener cierta culpa la mujer por su forma de vestir, y es que debemos entender que el hombre y la mujer somos distintos en nuestra mente y en la manera de generar el deseo y por ello el hombre se excita por los sentidos, particularmente por la vista.
Una mala mirada sensual o impura a una mujer conlleva a un adulterio interior o adulterio del corazón. Es fácil que un varón caiga en esto si se encuentra a una mujer que falta a la virtud del pudor y ambos son por tanto culpables de pecado, tanto el que mira como la que provoca la mirada.
La gracia de Cristo mueve al recogimiento de los sentidos, por ejemplo, el de la vista, cuando sobreviene la tentación del impudor. Y lleva también a evitar la frecuentación de aquellos lugares en los que el pudor se ve agredido con tentaciones especialmente graves, como sucede en ciertas playas o espectáculos. Si el cristiano no se ejercita con la gracia de Cristo en la mortificación habitual de sus sentidos, será para él imposible evitar el pecado y más imposible aún ir adelante en el camino de la santidad.
2. Enseñanza de los santos:
En la fe de la Iglesia el papel de la enseñanza de los santos es importantisimo para aceptar y comprender los temas teológicos, ellos son el camino que tenemos para ser santos, nuestros modelos y ejemplos a seguir, citare 3 referencias que considero muy interesantes:
San Gregorio Magno dice: “ no conviene mirar lo que no es lícito desear, porque os llevaran a las cosas tras si , si las miráis, arrebataran y robaran vuestro corazón , y cuando menos penséis, os hallareis preso y cautivo.”
En otro texto dirá San Gregorio: “no dice sino con mis ojos hice concierto de no pensar en mujer, porque sabia muy bien el santo Job que por ahí entran los malos pensamientos al corazón, y que teniendo el guardados los ojos y las puertas de sus sentidos, tendría guardado el corazón y el entendimiento”.
San Juan de la Cruz: «¡Oh, si supiesen los hombres de cuánto bien de luz divina los priva esta ceguera que les causan sus aficiones y apetitos, y en cuántos males y daños les hacen ir cayendo cada día en tanto que no los mortifican! Porque no hay que fiarse de buen entendimiento, ni dones que tengan recibidos de Dios, para pensar que, si hay afición o apetito [desordenados], dejará de cegar y oscurecer y hacer caer poco a poco en peor» (ib. 8,6-7).
San Juan de la cruz en este texto, nos enseña la mortificación de los sentidos y apetitos como remedio a los pecados que entran por los sentidos como es el tema del deseo sexual al mirar a una mujer.
3. Consejos para evitar esas miradas:
- Si la mirada es inocente, casual y el movimiento no es querido en manera alguna y hubiese la debida resistencia no habrá culpa o pecado sino antes bien habrá mérito.
- Si la mirada es a una mujer atractiva con buenos atributos, bien o mal vestida, si es con mucha detención puede ser culpa grave por razón de peligro, como lo fue en el rey David y lo ha sido en otros que asaltados de la muerte por las ventanas del alma que son los ojos cayeron miserablemente en el pecado. Y aun cunado la vista sea pasajera si se mira a mujer con intención lasciva, habrá culpa grave.
- Reconocer la obligación moral de evitar las miradas concupiscentes en la calle, reuniones sociales, gimnasios, playas, piscinas, revistas o periódicos, televisión y redes sociales ayudara a luchar contra este pecado y las posibles tentaciones. Un buen método es apagar la tele cuando vemos la película pueda subir de tono. (Padre Jose María Iraburu, Blog Reforma y Apostasía del porta Infocatólica)
- Reconozcamos que incluso es pecado (leve o grave) ponerse sin necesidad en ocasión próxima de pecado (leve o grave), y apliquemos este principio moral a las miradas lascivas denunciadas por Cristo como «adulterios interiores». (Padre Jose María Iraburu, Blog Reforma y Apostasía del porta Infocatólica)
- En ciertos casos cuando el varón cae en el vicio de la pornografía, la mirada suele ser lasciva e intencionada.
- Evitar acudir a lugares donde se viva un ambiente mas cargado de impudor como discotecas, playas que permitan hacer topless , playas muy concurridas, fiestas nocturnas, etc.
- Si uno tiene esta debilidad, o cae a menudo en ella, debe buscar mas vida de oración, confesión frecuente y dirección espiritual.
contra la Lujuria
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