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lunes, 7 de septiembre de 2026

Dios tiene su propio tiempo: ¿eres capaz de reconocerlo?


CZY WARTO JESZCZE CZEKAĆ

Dios es eterno desde siempre. Nosotros, sin embargo, vivimos en el tiempo, y en cada momento el Señor nos ama y nos envía el rayo de luz del Espíritu Santo


Él nos ama en todo momento, siempre, incluso cuando estamos en pecado, como dice San Juan de la Cruz en el Cántico espiritual. Nos ama y habita en nuestro corazón, porque no podríamos existir sin su presencia. El papa Francisco nos lo recordó en Gaudete et exultate:

"A veces, la vida nos plantea retos mayores y, a través de ellos, el Señor nos invita a nuevas conversiones que permitan que su gracia se manifieste mejor en nuestra existencia, “para hacernos partícipes de su santidad” (Hb 12, 10).

Otras veces se trata simplemente de encontrar una forma más perfecta de vivir lo que ya hacemos: 'hay inspiraciones que nos hacen tender únicamente hacia una perfección extraordinaria de las prácticas ordinarias de la vida cristiana'.

Cuando estaba en prisión, el cardenal Francisco Javier Nguyen van Thuan renunció a desgastarse con la ansiedad por su liberación. Su decisión fue 'vivir el momento presente, llenándolo de amor'; así es como lo ponía en práctica: 'aprovecho las ocasiones que surgen cada día para realizar acciones ordinarias de manera extraordinaria'". (GE 17)

¿Por qué perder el tiempo no es cristiano?

¿Por qué perder el tiempo no es cristiano?

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Todo es pasajero

Vivimos en un mundo en el que se margina a Dios, pero Él no se deja marginar por nadie, ni siquiera cuando el ser humano decide no amar a Dios. Dios no puede dejar de amar al ser humano y llama continuamente a su puerta hasta que el hombre, cansado de oír los golpes, la abre y Dios entra para quedarse con nosotros para siempre.

Las cosas terrenales son todas pasajeras. Solo nuestra alma se vuelve eterna con Dios, ya que ha sido creada por Él. Dios crea para cada persona un alma especial, única e irrepetible. Por eso, la Iglesia se opone a la reencarnación, es decir, a la idea de que el alma migre de un lugar a otro, de una persona a otra, mientras haya vida en la Tierra hasta el fin del mundo. Esto no se ajusta al concepto cristiano del amor.

Pedir a Dios la gracia de vivir este momento

Este momento que ahora vivo, con ese amor con el que lo vivieron los santos, Santa Teresita, Santa Teresa y, en particular, Santa Isabel de la Trinidad. Por su parte, Santa Teresita nos enseña y nos dice: "No recuerdo haber pasado nunca más de tres minutos sin pensar en el Señor".

A veces, nos vemos tan absortos en tantas tareas, en tantos quehaceres y en tantas preocupaciones que pasamos días enteros sin siquiera acordarnos de Dios. Y esto ocurre porque no amamos lo suficiente. Quien ama no puede olvidarse de la persona amada. Como también nos advierte Teresita: "Pensar en una persona a la que amamos ya es rezar por ella".

Nuestra santidad no se construye fuera del tiempo, sino dentro del tiempo. Es en este tiempo que Dios nos regala donde debemos realizar las obras de amor, "para que los hombres, al ver vuestras buenas obras, glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos".

Es el momento de reflexionar profundamente a lo largo de nuestra vida sobre nuestro camino hacia Dios, para descubrir la grandeza del amor y reconocer que, solos, no podemos nada, pero que con Dios lo podemos todo. Y ese mismo Dios también nos necesita para que el Evangelio sea anunciado y proclamado a todas las personas del mundo.

Dime cómo usas tu tiempo, y te diré qué tipo de persona eres

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Engendrar a Jesús en nuestra vida

Este texto de Gaudete et Exsultate es muy importante para la santificación del tiempo y para comprender que nos realizamos en el tiempo, siguiendo el ejemplo de la propia persona de Jesús, que crecía en el tiempo, en sabiduría y en gracia. Que la Virgen María, nuestra Madre, que durante nueve meses llevó en su seno al Verbo Eterno, nos ayude a comprender que nuestra santificación consiste en engendrar a Cristo Jesús en nuestra vida. Debemos vivir en el tiempo, y no fuera de él.

El punto álgido de nuestro apostolado se produce cuando participamos en la Eucaristía, momento en el que decimos: "Por Cristo, con Cristo, en Cristo. A Él sea dada gloria y alabanza por siempre". ¿Cómo vivimos nuestro tiempo? ¿Cómo realizamos las obras del Señor y, sobre todo, cómo nos realizamos nosotros mismos dentro de ese espacio que llamamos tiempo?

En todo momento Dios nos acompaña y nos indica el camino que debemos seguir. ¡Seamos capaces de transformar nuestro tiempo cronológico en un kairós de Dios y en el anuncio vivo de la Palabra del Señor!

Por fray Patrício Sciadini, carmelita descalzo

Vea también    La Liturgia, la manera de la Iglesia para vivir y santificar el tiempo





miércoles, 9 de agosto de 2023

9 pistas sencillas para que puedas rezar todos los días

Woman - Work - Time - Watch    

Tenemos una vida acelerada pero sabemos que es importante orar para fortalecer nuestra relación con Dios por eso, te damos nueve pistas para que no se te pase la oportunidad


Nuestras jornadas están repletas y pasan tan rápido que a veces faltan el tiempo y el deseo para rezar. La fatiga se nota y la oración se olvida rápidamente. ¡Para remediar este círculo vicioso, necesitas un poco de disciplina y de buena voluntad!

1DECIDE DEDICAR UN MOMENTO TODOS LOS DÍAS A LA ORACIÓN, NADA MÁS QUE A LA ORACIÓN

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Shutterstock

Si esperamos hasta tener tiempo para rezar, nunca rezaremos. En cambio, si nos aferramos a la oración, siempre encontraremos unos minutos para esto.

2CONFÍA AL SEÑOR ESTE DESEO DE ORACIÓN

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Dios desea, más que nosotros, que Lo encontremos en la oración. Podemos estar seguros de que Él responderá a nuestro deseo, aunque no sea necesariamente cuando y como lo esperamos.

3ELIGE DE ANTEMANO EL TIEMPO PARA REZAR

ALARM CLOCK
Alice-photo I Shutterstock

Si es necesario, escríbelo en tu agenda (la noche anterior, por ejemplo). Después de todo, es una cita al menos tan importante como las demás.

4NO DESEES ENCONTRAR EL MOMENTO IDEAL

POPULISM
Anton Gvozdikov - Shutterstock

Por supuesto, cuando puedas, mejor evita la hora de la siesta o la hora del día en que la casa sea más ruidosa. Pero las condiciones ideales no existen, y Dios lo entiende muy bien: Él puede encontrarnos en medio del ruido de una gran ciudad o en el letargo del comienzo de una tarde.

5A LA HORA INDICADA, COMIENZA SIN ESPERAR

RÓŻANIEC
Daniel Jedzura | Shutterstock

Uno suele descubrir miles de actividades urgentes para hacer en ese momento. Nos decimos a nosotros mismos: «Vamos, solo estoy viendo mis correos electrónicos» … y nos encontramos viendo una película. Tanto es así que el tiempo para la oración termina sin haber comenzado a rezar.

6FÍJATE UNA DURACIÓN Y CÚMPLELA

PRAY
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¿Cuánto tiempo? Diez minutos, quince minutos o más, cada uno debe ver según sus posibilidades. Es mejor no ser demasiado ambicioso, especialmente al principio, y permanecer fiel: cinco minutos de oración diaria son mejores que una hora de vez en cuando. E incluso si tenemos la impresión de orar muy mal, vamos hasta el fin: los últimos minutos pueden ser los más importantes.

7MULTIPLICA PEQUEÑOS «ENCUENTROS DE ORACIÓN» EN EL CENTRO DE LA JORNADA

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Un cuarto de segundo es suficiente para volver tu corazón hacia Dios conduciendo tu automóvil, en la cola de una tienda, preparando la cena o lavándote los dientes.

8MANTÉN LA CONFIANZA, PASE LO QUE PASE

WOMAN TAKING TIME
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9EL PEOR ENEMIGO DE LA ORACIÓN ES EL DESÁNIMO

Haz que todas tus acciones sean oraciones

TEENAGER WORKING
Shutterstock

San Ignacio de Loyola decía que «el hombre no solo sirve a Dios cuando reza». Es decir, cada acción da lugar a una nueva oración, adecuada a las condiciones en que tiene lugar. Eso hace «encontrar a Dios en todas las cosas». Entonces, incluso en esos días en que no tenemos tiempo para detenernos para hacer una larga oración, dale gracias a Dios por todo lo que tienes y dile: «Señor, todo mi trabajo de hoy Te lo ofrezco».

Edifa, Aleteia

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lunes, 21 de marzo de 2022

¿Hasta cuándo tenemos tiempo para arrepentirnos?

Reloj en la playa


Dios nos da tantas oportunidades... pero el tiempo para el arrepentimiento terminará, y generalmente es antes de lo que pensamos

El arrepentimiento es ser o no ser para una persona. Solemos pensar que todavía tenemos tiempo para el arrepentimiento. Esta es una de las tentaciones más tortuosas.

En el evangelio, Jesús dice cuándo puedes arrepentirte.

Si no os arrepentís, todos pereceréis como ellos.

¿Qué significa arrepentirse?

La respuesta se puede encontrar en los idiomas bíblicos originales, hebreo y griego.

En hebreo, la palabra «shuv» para arrepentirse es «volver atrás», «volver a Dios», es decir, renovar la relación personal con Dios que se ha perdido por el pecado.

La palabra griega «metanoeo» es arrepentimiento en el sentido de «cambio de pensamiento». De ahí la palabra «metainoia«: transformación.

Esto tiene un significado profundo porque un cambio de vida comienza con un cambio en nuestro pensamiento.

«Un hombre tenía plantada una higuera en su viña, y fue a buscar fruto en ella y no lo encontró. Dijo entonces al viñador: «Ya hace tres años que vengo a buscar fruto en esta higuera, y no lo encuentro; córtala; ¿para qué va a cansar la tierra?». Pero él le respondió: «Señor, déjala por este año todavía y mientras tanto cavaré a su alrededor y echaré abono, por si da fruto en adelante; y si no da, la cortas»

Estas palabras de Jesús en el contexto del arrepentimiento tienen un gran significado para cada uno de nosotros.

El Señor Dios nos da tantas oportunidades para volver a Él, para poner en orden nuestra vida familiar, nuestras relaciones con nuestro prójimo…

Sin embargo, por nuestro bien, Él dice que el tiempo para el arrepentimiento terminará, y generalmente es antes de lo que pensamos.

«No estés seguro de tener tiempo»

El mejor arrepentimiento es el amor a Dios y al prójimo. El padre Jan Twardowski escribió una vez un poema muy profundo, frecuentemente citado:

Démonos prisa a amar, la gente se va tan pronto,
sólo dejan tras ellos sus zapatos y un teléfono mudo.
Sólo lo fútil se arrastra pesadamente,
lo importante es tan veloz que sucede de repente
y luego un silencio normal y por eso insoportable,
como la pureza nacida del más simple desconsuelo,
cuando pensamos en alguien y nos quedamos sin él.
No estés tan seguro de tener tiempo, lo seguro es inseguro…

Paweł Rytel-Andrianik,Aleteia 

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domingo, 27 de febrero de 2022

Consejos para dejar de ser adicto al trabajo

WORKAHOLIC


¿Eres de los que su trabajo es lo más importante en la vida? Tal vez seas un "workoholic" aunque no lo llames así

Si crees que nada merece mayor atención y dedicación que tus actividades productivas, de tal manera que no tienes tiempo, ni interés para nada más que tus actividades laborales, entonces tal vez ya eres un buen candidato para padecer de una adicción al trabajo. Veamos por qué:

Desde luego, el trabajo es muy importante para nuestra dignidad y el sustento. Por medio de este esfuerzo cotidiano obtenemos muchos beneficios y prosperidad en varios sentidos. Sin embargo, cuando se empieza a sobrevalorar el cumplir con el trabajo, y a dejar a un lado otras actividades importantes, entonces se habla de una dependencia, es decir, es algo que no puedes dejar de hacer porque te sientes mal o incómodo, si no lo haces.

Cualquier adicción es una dependencia, de la cual no es fácil salir. En muchas ocasiones hasta te llegas a sentir ansioso si lo dejas de hacer. Por lo mismo lo repites, una y otra vez, y llegas a obtener una sensación de placer o satisfacción.

WORKAHOLIC
La adicción al trabajo hace que nunca se vea el momento de parar.

Por esto el adicto al trabajo es una persona dependiente, sin realmente tener la capacidad de dejarlo de realizar, porque lo necesita. De aquí que le va a dar la máxima importancia y dedicación, por encima de cualquier otra actividad que no esté vinculada a su trabajo, como puede llegar a ser el golf, viajes de negocios, cenas y eventos diversos. Todos justifican su dedicación y presencia, en cambio lo demás es una pérdida de tiempo o de una oportunidad de aprovecharlo productivamente.

Para el “workoholic”, ¿dónde quedan su familia y sus amigos?

Un síntoma muy característico de los «workoholic» es que sus familiares y amigos notan su ausencia y desinterés en convivir con ellos y en cambio un sustancial aumento en su interés y esfuerzo por su trabajo. Este cambio llega incluso a afectar a sus horas de sueño, altera sus horarios de alimentación y hasta cancela las actividades deportivas. Y todo porque se tiene que ir a trabajar.       

Por un lado, llegan a padecer de perfeccionismo en esa área de su vida, pero por el otro alcanzan un marcado descuido y desdén en otras. Se obsesionan por sacar bien su trabajo y quedar bien con los clientes o los superiores, según sea el caso. Pero no son capaces de aplicar los mismos criterios, de responsabilidad y cumplimiento con sus familiares y amigos.  Temen quedar mal en su mundo laboral y de plano no les importa que eso se produzca en relación con los demás.

Justifican sus ausencias con gran facilidad en el mundo familiar, pero temen tremendamente fallar en su trabajo con la idea de que lo pueden perder. Su dependencia los puede llevar a consumir demasiados fármacos, exceso de café y dormir poco y mal. Porque en vez de descansar, le están dando vueltas a los asuntos, cuando en realidad deberían descansar. Esto los impulsa a no tomar vacaciones y a saber lo que verdaderamente es descansar.

Cómo se puede prevenir y remediar la adicción al trabajo

Es parte de una cultura laboral muy absorbente y demandante. Esto no colabora a que los empleados, sobre todo los de confianza, tengan un mayor equilibrio entre el mundo laboral y su relaciones familiares y personales.

Se necesita promover un criterio de eficiencia en las horas de trabajo y trasmitir que se hace lo que se puede en cada jornada y que lo que no se logró, se puede continuar al día siguiente, sin problema alguno.

WORKAHOLIC
En el trabajo, hacemos lo que se puede en la jornada y lo que no se logró, se continuará mañana.

Hay que ayudarles a que comprendan la importancia de cuidarse a sí mismos y a estar atentos a su bienestar y salud, para no enfocarse en exceso en solo su trabajo y los beneficios que se obtienen de él.

Es importante que sean capaces de ver también que hay muchas otras fuentes de satisfacción, y no solo su trabajo y el dinero o prestigio que les puede dar.

Ellos deben dominar el tiempo y no que el tiempo los domine a ellos, tal y como pasa con el alcohol, las drogas, el juego o los alimentos.    

Es importante también que aprendan a reducir y a limitar los excesos de horas laborales que ejecutan. Para que aprendan a que ellos deben dominar el tiempo y no que el tiempo los domine a ellos, tal y como pasa con el alcohol, las drogas, el juego o los alimentos.    

Necesitan replantearse su visión de la vida y reestructurar sus conceptos, para no estar tan anclados en el dinero y lo que se tiene o puede hacer con él, para que valoren más la armonía y el equilibrio en la diversidad de actividades que ofrece la vida.

Estas actividades pueden ser muy variadas, desde la cultura a los deportes, las artes y otras acciones que no necesariamente tengan que ver con ganar dinero o estar tan apasionados solo con lo que les gusta hacer.

Trabajar es maravilloso y hacerlo con pasión es increíble, pero todo en exceso nos conduce a tener más problemas y dificultades, y de eso no se trata la vida.   

Guillermo Dellamary, Aleteia 

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viernes, 27 de agosto de 2021

Claves para poder comunicarnos mejor con nuestros amigos

 ROZMOWA


Las mejores conversaciones ocurren cuando les damos un lugar privilegiado a los demás

Piensa en aquellas personas que conoces y que parecen sacar lo mejor de ti cada vez que hablas con ellas. Las conversaciones fluyen de forma natural y te transmiten una seguridad y tranquilidad que te hacen olvidarte del peso de los problemas. Pueden pasar horas sin que lo notes y al final te quedas lleno en el espíritu y con un sentimiento renovado.

Tener conversaciones de calidad, que sean significativas y fructíferas con nuestros amigos es algo que se puede aprender con el enfoque adecuado y un poco de práctica para mejorar nuestro estilo comunicativo. El objetivo es darle un lugar privilegiado a nuestro amigo y aquí hay algunas claves que nos pueden poner en el camino correcto.

Salir de uno mismo

Las mejores conversaciones comienzan cuando ponemos a la otra persona primero, cuando mostramos interés por ella, su mundo y lo que podría interesarle. En cambio, cuando toda la atención está en nosotros es como si estuviésemos hablando con nosotros mismos aunque nuestro amigo esté delante nuestro. Si queremos que se trate de nuestro amigo, tenemos que dar un paso hacia afuera de nuestro ego e ir a un encuentro real con él.

A la mayoría de las personas les encanta hablar sobre sí mismas. En vez de hacer eso, elige ofrecer un cumplido sincero o un comentario positivo sobre tu amigo. Los grandes conversadores tienen un interés sincero en los demás, anotan cosas sobre ellos y las usan para alimentar sus encuentros haciendo un gran bien a la relación.

Hacer buenas preguntas

Una de las maneras de llevar la conversación a un nivel más profundo con nuestro amigo es haciendo buenas preguntas. Las buenas preguntas son aquellas que se hacen al preguntar cómo el otro piensa o se siente acerca de algo, de lo que está hablando o experimentando y no solo preguntas con la intención de recoger información o simplemente enterarse de cosas.

Pregúntale a tu amigo sobre cosas que le importan de verdad o sobre algo que haya hecho desde la última vez que hablaron. Si te ha mencionado algo con frecuencia, es posible que eso sea de su interés o le importe. Piensa en cosas relacionadas con sus gustos o temas sobre los que quisiera hablar. Tal vez no haya nadie más que tú para hacer esas preguntas.

Escuchar de forma activa

La mayoría de las personas piensan en lo que quieren decir mientras el otro está hablando. Sé consciente de esto durante tus conversaciones especialmente cuando estés con tu amigo y si te das cuenta de que tu mente va a responder demasiado rápido, detente en ese momento y trata de obligarte a escuchar. Sacarás mucho provecho de ese acto de amor.

Escuchar no es algo fácil de hacer, sobre todo si eres muy extrovertido, pero puedes ponerlo en práctica. Es un ejercicio que ayuda a crear conciencia sobre la cantidad de tiempo que realmente dedicamos a escuchar activamente a los demás y al final tiene un gran impacto en nuestra vida al hacernos personas más sabias y amorosas.

Entregar nuestro tiempo

Cuando te encuentras hablando con un amigo no hay cosa más grande que hacerle sentir que tienes todo el tiempo del mundo para él; cuando nota que no corres ni estás mirando el reloj o tu móvil a cada rato. Aunque hayan quedado solo por media hora durante el almuerzo o una breve caminata, ese momento es suyo y exclusivo y vale oro.

Todos tenemos tiempo en nuestras manos y podemos dedicar parte de este tiempo para destinarlo a alguien que amamos. Estar disponibles y mostrar que hay tiempo para otro en un mundo donde hay tanta prisa y a nadie le alcanzan las horas del día, es un verdadero acto de entrega por el que hacemos renuncias que reflejan que esa persona nos importa.

Hacer contacto visual

Hay personas con las que aun sin conocerlas tanto podemos abrirnos con facilidad y contarles cosas que tal vez no se las diríamos a otros. Nos hacen sentir cómodos, incluso cuando estamos tratando un tema sensible o difícil. Los amigos suelen permitir que esto suceda cuando sentimos que nos van acompañando en los movimientos del alma.

Cuando alguien está compenetrado en la historia de otro se le ilumina el rostro al escuchar algo que le hace feliz o bien, adopta una mirada solemne con una noticia triste que le hace sufrir. Este acompañamiento cercano es posible si hay contacto visual. Busca ese punto de encuentro que le hace sentir a tu amigo que tiene toda tu atención. Mira sus expresiones y el tono de sus palabras para que sienta que estás absorto en lo que está diciendo.

Escoger un sitio tranquilo

Establecer un lugar para hablar sobre determinados temas puede ser muy positivo. Un lugar privado y libre de distracciones invita a hablar cómodamente. Piensa en ese sitio que a tu amigo le gusta tanto ir o la hora del día que está más relajado para poder llamarle. Intenta tener un encuentro personal y acércate con algo que le haga sentir querido.

Los lugares que son ruidosos y con mucha gente alrededor no son los mejores lugares para entablar una gran conversación. Una buena conversación requiere un ritmo lento y relajado y una atmósfera libre de presiones y sin distracciones. Un espacio al aire libre o las cafeterías son ideales para este propósito. Los bares deportivos en un día de partido, tal vez no tanto.

Cecilia Zinicola, Aleteia

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miércoles, 10 de febrero de 2021

Claves para ayudar a tus hijos a entender los conceptos del tiempo

 

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Mañana, en una hora, la próxima semana... Para los niños todo esto es un poco confuso. He aquí algunos consejos para ayudarles a encontrar su camino en el tiempo

«¿Recuerdas, mamá, cuando mañana vimos un pajarito muerto en la calle?» – «Ayer, quieres decir.»  ¿Qué padre no ha tenido que rectificar los roces de su hijo pequeño con la cronología del tiempo? Hasta el punto de irritar a veces nuestros reflejos cartesianos: «¡Deja de hablar de tu cumpleaños, es dentro de seis meses!»

No sirve de nada lamentarse: hasta los 6 años, los niños no tienen la misma temporalidad que los adultos. Las expresiones que más usamos («hoy», «en dos minutos», «antes»…) no significan nada para ellos.

Explica el tiempo de otra manera

A esta edad, el tiempo se funde con la inmediatez. «Es más fácil que se orienten si se explica el tiempo en relación con los acontecimientos que marcan su día», aconseja la psicóloga Céline Durand.

«Después del cole, podrás hacer esto… Cuando Papá vuelva a casa, te leerá un cuento”, y así sucesivamente. Esto es lo que está haciendo el niño al preguntar «¿En cuántos sueños está?» cuando,  por costumbre, solemos decir: «El sábado iremos a casa de la abuela».

Cuando un niño entra en primer curso, empieza a adquirir ciertos puntos de referencia: es un buen momento para darle un calendario con las estaciones, los días de la semana y los meses del año.

Pronto pedirá su propio reloj de pulsera: «Cuanto más crece», continúa la experta, «más desarrollo cerebral que le permite cuantificar su relación con el tiempo. Así va adquiriendo la capacidad de relacionarse con la realidad.» O incluso empezar a gestionar su tiempo por sí mismo, para crecer en autonomía.

Respeta el temperamento del niño

«Si tu hijo tarda tres horas en ponerse los calcetines y los zapatos a pesar de insistirle ‘¡date prisa, vamos a llegar tarde!’, no es sólo una cuestión de edad. La personalidad del niño afecta a su relación con el tiempo», dice Sophie Passot, terapeuta matrimonial y familiar.

Un niño con un temperamento perfeccionista necesitará tiempo para retocar, hacer las cosas «a fondo». El niño altruista, que valora las relaciones sociales, llegará temprano a la escuela para hablar con sus amigos, y no contará las horas que pasa charlando por la calle o por teléfono. El hedonista, que se deja llevar por el placer, tenderá a distraer a los demás con su humor, en lugar de dedicar mucho tiempo a una actividad que podría ser aburrida. Y así sucesivamente.

La regla de oro para los padres es respetar al máximo estos temperamentos, al tiempo que se establece un marco de referencia.

«Con diez hijos», ríe María, «no es de extrañar que tengamos un ratón de campo y otro de ciudad. Para que la vida familiar no se vea demasiado afectada, hemos tenido que establecer protocolos. Pero restringirlos es contraproducente. Depende de nosotros adaptarnos.”

El ratón de campo, siempre con la cabeza en las nubes, es Ramón, de 17 años: «Tiene la cabeza tan revuelta que le cuesta concentrarse.» Sus padres le despiertan temprano, llaman a la puerta del baño todas las mañanas con un «son las 7h» y finalmente han aceptado que no siempre va a desayunar: «A partir de ahora le toca asumir más responsabilidades respecto a sí mismo».

Un «date prisa» es estresante

Para el hermano pequeño, Miguel, de 12 años, » inquieto, nervioso, eficiente», siempre preparado con antelación, se preocupan de tener un poco de margen en las actividades diarias para evitar cualquier retraso. Su estrategia: evitar que se sienta inseguro.

«Es inútil intimidar a los niños: nada mejor que la dulzura combinada con la firmeza», confirma Rose-Marie Miqueau, cofundadora con el padre Yannik Bonnet de la Escuela de Educación y Cultura Alcuin: «El hiperdinamismo o la hipoactividad son fisiológicos», recuerda.

Aunque algunos niños están estresados por naturaleza, muchos, por desgracia, lo están por la presión de una sociedad que se ha vuelto loca. Porque, más allá de los temperamentos, los adultos transmiten a sus hijos algo de su propia relación con el tiempo.

La psicóloga Céline Durand apunta: «Un niño que va siempre con prisas puede haberse influenciado al observar la carrera diaria de sus padres.

«La costumbre estar con prisas en todo momento se ha convertido en la norma para muchas familias de hoy en día. Estamos en una carrera frenética todo el tiempo», suspira Adela. Nos está matando.»

Cuando decidió educar a sus hijos en casa durante un año, observó que «¡El hecho de que los niños ya no estén bajo presión ha creado un ambiente mucho más tranquilo!».

Cuando los cuatro hermanos  volvieron al colegio tradicional, quería mantener esa paz en  casa: «Intento ceñirme a un horario en la medida de lo posible. Aunque puede parecer rígido es en realidad liberador. »El conflicto recurrente sobre los alborotos matinales de Noé se resolvió así: «Le sugerí que se levantara 15 minutos antes. Y funciona».

Enseña a los niños el valor del tiempo

Crear rutinas estructurantes para los niños es también lo que recomienda Sophie Passot. «Es bueno animarles a realizar actividades que lleven tiempo, para contrarrestar los efectos nocivos del zapping y las múltiples solicitaciones a las que están sometidos.»

Llevarles a la naturaleza para que recarguen las pilas, animarles a cultivar sus amistades fuera de las redes sociales («una relación necesita cierto tiempo»), ayudarles a desarrollar un talento específico (aprender un instrumento, progresar en un deporte) es un proceso a largo plazo…

Enseñarles el valor del tiempo es el papel de los adultos. ¿Pero no tienen también una verdadera lección de vida que recibir de sus queridos niños? Esta es la esencia del mensaje que transmite Anne-Dauphine Julliand, una madre desconsolada por la muerte de dos hijas, en sus libros y en su película documental Et les mistrals gagnants (2016).

«Los adultos medimos la vida en tiempo, no en momentos. Estábamos a punto de renunciar a celebrar el cumpleaños de nuestra Thaïs, cuya enfermedad acabábamos de conocer, cuando nuestro hijo mayor nos llamó al orden: «¡Todavía no está muerta! ¿Entonces encendemos las velas?»

«Recordemos», concluye la pedagoga Rose-Marie Miqueau, «que no hay tiempo en la eternidad y que Cristo nos llama a redescubrir el espíritu de la infancia.”

Por Raphaëlle Coquebert, Edifa Aleteia


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domingo, 7 de febrero de 2021

Cambia el horario de la tarde con tus hijos y obtendrás grandes beneficios


KSIĄŻKI DLA DZIECI O SEKSIE


¿Eres de las que llegas agotada a la hora del cuento? Este consejo puede ayudarte tanto como a mí

Estamos en un momento en que la pandemia nos ha obligado a muchos a cambiar y a actualizarnos a todos los niveles. Y no hablo solo de las apps y tecnología. Estamos más que nunca en constante cambio: toques de queda, clases online, teletrabajo, pérdidas de trabajo, confinamientos, aislamientos voluntarios, y un largo etcétera.

Hasta ha cambiado el uniforme o ropa con la que los niños van al colegio. Ahora, además de mandilones para que no se manchen, en sus  perchas y mochilas incluimos mascarillas, gel hidroalcohólico y chalecos y mantas para que no pasen frío en una aulas con las ventanas abiertas para que evitar que el virus entre en ellas.

Cambiar a mejor

Toca adaptarse a las circunstancias. Incluso podemos aprovecharnos de ellas. Porque podemos sacarle partido a esta larga temporada de pandemia.

En muchos casos, esta actualización implica recolocar muebles para generar una agradable zona de “coworking” en la sala de estar; ajustar horarios para aprovechar mejor nuestro tiempo libro antes de que «suene la sirena» del toque de queda…

Un cambio agradable

En mi casa, uno de estos cambios ha sentado muy bien.

Siguiendo la recomendación de Inma Borrás, editora de “Papel de Plata”, trasladé estratégicamente la hora del cuento de la noche al rato de la merienda. Y es que me pasaba exactamente lo mismo que con el examen de conciencia: al llegar la noche, ya no tenía fuerzas. Lidiar estas batallas me resultaba una misión imposible.

Así, era habitual que se quedaran estas dos tareas sin hacer, un día  y otro también. Así que, al ver cómo coincidían mi dirección espiritual y mi querida editora en que cambiara la hora, decidí que era el momento de actualizar el horario familiar. Pensé que tal vez sería la solución a mis batallas perdidas. Por eso no dudé en llevar este consejo a la práctica.

La hora del cuento

Modifiqué los tiempos y, ahora la merienda incluye cuentacuentos.

A lo mejor, esta es una solución aplicable a muchos hogares porque la pandemia también ha suspendido muchas actividades extraescolares, nos permite tener un ritmo inusualmente lento por las tardes. Por eso, las meriendas se pueden alargar un poco y aprovechar el momento para disfrutar con la lectura de una bonita historia con sosiego y energía.

Sí, sé que perdemos la bucólica imagen del niño calentito en la cama, con luz indirecta, escuchando una historia que lo desliza suavemente desde la realidad hasta el mundo de los sueños. Pero todos pasamos por algún momento de la vida en que se cumple el viejo dicho de “lo óptimo es enemigo de lo bueno”, y, para muchos padres o madres, ese momento ha llegado con la pandemia.

Si, como a mí, la batería te empieza a fallar a partir de las nueve de la noche, no renuncies a los beneficios del cuento y del examen de conciencia. Cámbialos de hora, y sigue disfrutando de todo lo que te aportan.

Beneficios de leer a los niños por la tarde

  • Los niños disfrutarán más del momento, por lo que tenemos más probabilidades de que sean “futuros lectores”.
  • Podrán asociar la lectura a algo divertido que hacen con mamá o con papá, como una actividad lúdica en la que se paran para disfrutar del tiempo juntos a plena luz del día.
  • Además, se darán cuenta de que, en las lecturas, podrán ver reflejados sus temores e inquietudes, pero también encontrarán soluciones. En casa estamos leyendo “El tesoro de los valores”, de Brian Conway. Es el cuento favorito de mis doce, en el que pueden verse reflejados en un zorrillo que llega al abrumador patio del colegio sin amigos, o en Gatita, que pierde, por culpa de su desorden, las zapatillas de ballet que le prestó Conejita.
El tesoro de los valores
Editorial PI-KIDS
  • Los niños descubrirán que los libros son las vitaminas que harán crecer su imaginación y, con ella, su creatividad.
  • Y por supuesto, crecerá un recuerdo imborrable al que podrán volver, de vez en cuando, desde las lejanas tierras de la madurez.

Y, en cuanto el examen de conciencia, ¡qué te puedo decir!. Es la mejor linterna para iluminar las imperfecciones del camino, incluso esos puntos escondidos que son más difíciles de apreciar y que nos pueden ir desviando poco a poco de nuestro destino. No esperes a que se haga de noche para encenderla. Actualicemos también el alma.


Mar Dorrio, Aleteia

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miércoles, 7 de noviembre de 2018

10 ideas cristianas para cuidar mejor a nuestros seres queridos en sus últimos días de vida

Las propone la campaña del Mes de la Vida de la Conferencia de Obispos de EEUU

Acompañar a los seres queridos en sus últimos días requiere paciencia, tiempo, presencia... pero es una etapa sagrada
Acompañar a los seres queridos en sus últimos días requiere
paciencia, tiempo, presencia... pero es una etapa sagrada

La Biblia tiende a alabar a los ancianos y a pedir respeto para ellos. "Delante de las canas te levantarás, y honrarás el rostro del anciano" (Levítico 19,32); "No reprendas al anciano, exhórtale como a un padre y a las ancianas, como a madres" (1 Timoteo 5, 1-2); "la hermosura de los ancianos es su vejez" (Proverbios 20,29). La Biblia también pide cuidar a los enfermos, una y otra vez.
Sin embargo, nuestra sociedad individualista moderna tiende a apreciar solo la autosuficiencia y a asustarse de la debilidad y la vulnerabilidad. A los ancianos y enfermos tendemos a evitarlos u ocultarlos, como si la vulnerabilidad o la dependencia no fueran parte de la vida humana normal y de sus relaciones. Olvidamos u ocultamos que los bebés humanos nacen todos dependientes, y en la vida somos dependientes en muchas ocasiones. Incluso ancianos o enfermos con gran autonomía pueden ver acercarse el final de sus días con inquietud y necesitan el acompañamiento de los seres queridos.
A menudo, los acompañantes nos asustamos, no sabemos como acompañar, o la inercia nos lleva a dejarlo en manos de la televisión, siempre encendida, que distrae pero no sana ni tranquiliza ni ayuda a resolver los temas pendientes. 
En octubre, la Conferencia de Obispos Católicos de EEUU celebra el "Mes de Respeto a la Vida" y suele divulgar una serie de materiales sobre este tema. Entre ellos se incluyen 10 ideas que nos pueden ayudar cuando llega el momento de cuidar a nuestros seres queridos en sus últimos momentos.
1. Invita a Dios a entrar en esta situación
El Papa Francisco ha dicho que "orar significa abrir la puerta al Señor a fin de que pueda hacer algo para reorganizar nuestras cosas"(1). El proceso de la muerte es un tiempo sagrado, una estación final para buscar el cierre de esta vida y prepararse para la siguiente en la esperanza de participar en la Resurrección de Cristo. Al llegar a esta etapa con un familiar o amigo, pide a Dios que os acompañe a los dos.
2. Escucha a tu ser querido
Trata de descubrir los valores de tu ser querido y la mejor manera de honrar sus deseos. Esto requiere verdadera empatía. Puede ser difícil asumir que la persona no quiere lo mismo que tú piensas o que tú querrías en su situación. Escucha sin juzgar para que tu ser querido se sienta con la libertad de hablar abiertamente.
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3. Infórmate sobre los cuidados paliativos y la enseñanza católica
Hay que ser consciente de que los deseos de una persona de rechazar un tratamiento ordinario o proporcional (2) —o incluso pedir el suicidio asistido— suele originarse en el temor a la dependencia, impotencia o dolor. Ofrécete a hablar sobre esta preocupación u otras. Has de saber que los cuidados paliativos se centran en aliviar el dolor y otros síntomas, buscan satisfacer necesidades básicas y procurar comodidad. Trata de conocer la enseñanza de la Iglesia Católica sobre los cuidados al final de la vida, que pueden ayudar a brindar un apoyo auténticamente amoroso que respete la vida.*
4. Sé constante en la compasión
Como nos recuerda el papa Francisco: "Compasión significa 'padecer con'"(3). Tu familiar o amigo tendrá altibajos. Has de reconocer esto como algo natural. Rodéales de amor, apoyo y compañía, basados "en el respeto incondicional de la dignidad humana, comenzando por el respeto al valor inherente de sus vidas" (4). El sufrimiento del paciente puede aliviarse con la empatía que le brindas y con cuidados paliativos de calidad del personal médico.
5. Ayúdales a cerrar sus asuntos pendientes
Ayuda a tu familiar o amigo a definir proyectos personales sin terminar, preocupaciones financieras, relaciones sin resolver u otros asuntos que ocupen su mente. Según cambien las circunstancias, algunos objetivos tendrán que replantearse. Elaborar y llevar a cabo esta lista de asuntos pendientes puede ayudar a la persona a encontrar un propósito y sentirse más en paz.
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6. Brinda oportunidades de reconciliación, de expresar amor y de tratar con Dios
Ira Byock, director médico de cuidados paliativos, enseña en su libro Las 4 cosas más importantes que decir "te amo", "perdóname", "te perdono" y "gracias" puede promover la tan necesaria sanación interior durante el proceso de la muerte. Puedes ayudar a procurar una transición pacífica a tu ser querido facilitando oportunidades para la reconciliación con otros y oportunidades para expresiones mutuas de amor y gratitud. Ofrécete a invitar a un sacerdote para que escuche su confesión y administre la Eucaristía como Viático (5) y el Sacramento de la Unción de los Enfermos. Todo eso sana el alma y nos prepara para reunirnos con el Señor.
7. Anima a recordar lo bueno del pasado
Nuestro apetito puede disminuir a medida que nuestro cuerpo necesita menos alimentos y líquidos al acercarnos al final. Proporciona a tu familiar o amigo porciones pequeñas de sus alimentos favoritos. Incluso si no puede comerlos, puede disfrutar su aroma y compartir contigo los recuerdos especiales que le evocan. Piensa en otras pequeñas cosas que puedes ofrecer que susciten recuerdos significativos, como fotos especiales o souvenirs.
8. Sé una presencia serena
Las personas que se acercan a la muerte pueden perder interés en muchas actividades que les eran agradables y preferir retirarse de su entorno. Tu simple presencia tranquila y paciente puede ser un apoyo importante mientras tu ser querido se prepara emocional y espiritualmente para la partida. Colocar el teléfono en otra habitación, poner su música favorita, leerle un pasaje favorito, rezar juntos o simplemente sentarte en silencio a su lado pueden ser muy reconfortantes.
9. Muestra ternura
Los moribundos necesitan la ternura del contacto humano personal. Pregunta a tu ser querido si podrías cepillarle suavemente el pelo, aplicar loción a sus manos o pies, o simplemente tomar su mano. Cuenta historias, ríe y comparte recuerdos para asegurarle que él es un don preciado, y en absoluto una carga.
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10. Ten paciencia en la transición
La transición, el momento inmediatamente anterior a la muerte, puede traer cambios físicos rápidos en los patrones de respiración, o en el estado mental o emocional. Trata de ser paciente y deja que el "cómo" y el "cuándo" de la muerte sea entre Dios y su ser querido.Pide a Dios la sabiduría para saber qué palabras finales decir y cuándo. En la medida que puedas, permite a tu ser querido hacer la transición. Por ejemplo, podrías decirle: "Te quiero. Está bien que te vayas a tu morada final ahora".
Acompañar a un ser querido en sus últimos días es de enorme importancia y no tenemos por qué temer nuestras propias limitaciones. El Papa Francisco dice: "[Dios] viene a salvarnos de la condición de debilidad en la que vivimos. Y su auxilio consiste en permitirnos captar su presencia y cercanía. Día tras día, tocados por su compasión, también nosotros llegaremos a ser compasivos con todos". (6)
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* Como enseñan los obispos, "El respeto a la vida no exige que intentemos prolongar la vida mediante el uso de tratamientos médicos que no son efectivos ni una carga indebida".7 Al mismo tiempo, acelerar intencionadamente la muerte —ya sea por medio de fármacos o el abandono deliberado de la atención básica— ofende la dignidad que nos ha dado Dios y nunca es moralmente permisible. Más información aquí:  (el sitio está en inglés, pero tiene algunos materiales en español).
[1] Papa Francisco, Misas matutinas en la capilla de la Domus Sanctae Marthae: Quien elige la mejor parte, 8 de octubre de 2013 (Ciudad del Vaticano: Libreria Editrice Vaticana, 2013).
[2] Más información: United States Conference of Catholic Bishops, Directivas éticas y religiosas para los servicios católicos para servicios medicos de cuidado de salud, quinta edición (Washington, D.C.: United States Conference of Catholic Bishops, 2013). United States Conference of Catholic Bishops, Vivir dignamente cada día: Declaración acerca del suicidio asistido por un médico (Washington, D.C.: United States Conference of Catholic Bishops, 2011).
[3] Papa Francisco, Audiencia general, miércoles 27 de abril de 2016 (Ciudad del Vaticano: Libreria Editrice Vaticana, 2016).
[4] United States Conference of Catholic Bishops, Vivir dignamente cada día: Declaración acerca del suicidio asistido por un médico, 10.
[5] El Viático es "la Eucaristía a un moribundo. Es el alimento necesario para el 'paso' de este mundo al Padre. Junto con la Penitencia y la Unción de enfermos, la recepción de la Eucaristía como Viático constituyen los 'últimos sacramentos' del cristiano" (Catecismo de la Iglesia Católica, Glosario). Véase también Catecismo de la Iglesia Católica, nos. 1331, 1392, 1517, 1524-25.
[6] Papa Francisco, Misericordiae vultus (Ciudad del Vaticano: Libreria Editrice Vaticana, 2015), no. 14.
[7] United States Conference of Catholic Bishops, Vivir dignamente cada día: Declaración acerca del suicidio asistido por un médico.
P.J.G./ReL