Quienes acudían al Padre Pío le confiaban sus problemas y necesidades. Él recurría a una oración que rezaba con una condición fundamental: la fe.

El Padre Pío falleció semanas después de bendecir aquella niña enferma milagrosamente curada.
Miles de personas acudieron durante años al Padre Pío de Pietrelcina para pedirle que rezara por sus necesidades. Lo hacían personalmente o mediante las numerosas cartas que llegaban hasta el convento del fraile capuchino.
Enfermedades, problemas familiares, dificultades económicas o situaciones aparentemente sin salida formaban parte de las intenciones que los fieles confiaban al religioso italiano. Y el Padre Pío tenía una oración a la que recurría especialmente para interceder por ellos.
Se trata de la conocida como Novena Eficaz del Sagrado Corazón de Jesús, una oración vinculada a santa Margarita María Alacoque, la religiosa francesa del siglo XVII estrechamente relacionada con la difusión de la devoción al Sagrado Corazón.
Según recuerda Aleteia, esta era la oración que el Padre Pío rezaba cuando quería interceder ante Dios por las intenciones que le confiaban.
«Sagrado Corazón de Jesús, espero y confío en Ti»
La oración está construida alrededor de tres promesas de Jesucristo recogidas en los Evangelios: «Pedid y se os dará», la permanencia de sus palabras y la promesa de conceder aquello que se pida al Padre en su nombre.
Después de cada petición se rezan un Padrenuestro, un Avemaría y un Gloria y se repite una breve jaculatoria que resume el sentido de toda la oración:
«Sagrado Corazón de Jesús, espero y confío en Ti».
Finalmente, se pide directamente la compasión del Corazón de Cristo y la gracia deseada por intercesión del Inmaculado Corazón de María y de san José.
La devoción estaba estrechamente relacionada con la espiritualidad del Padre Pío. El capuchino concebía la oración de intercesión como una parte esencial de su ministerio y dedicaba largos periodos del día a rezar por quienes se encomendaban a él.
No era una fórmula mágica
Pero existe un aspecto esencial para comprender esta oración. El Padre Pío no la utilizaba como una especie de fórmula automática para conseguir aquello que se deseaba.
La clave estaba en rezarla con fe y confianza en Dios, dejando finalmente la petición en sus manos.
De ahí que la jaculatoria repetida durante la novena resulte especialmente significativa: no afirma que necesariamente se conseguirá aquello que se pide, sino que expresa confianza en Cristo: «espero y confío en Ti».
La oración parte así de una concepción cristiana muy distinta de entender las peticiones a Dios: pedir con insistencia, pero aceptar al mismo tiempo su voluntad, confiando en que conoce mejor aquello que verdaderamente necesita cada persona.
Esa fue también una de las grandes enseñanzas que dejó el Padre Pío a las innumerables personas que acudieron a él buscando ayuda: rezar, pedir y confiar.
Oración
¡Oh Jesús mío!, que dijiste:
"En verdad les digo, pidan y se les dará, busquen y encontrarán, llamen y se les abrirá".
He aquí que, confiando en tus santas palabras, yo llamo, busco, y pido la gracia……
Padre Nuestro, Avemaría y Gloria.
Sagrado Corazón de Jesús, espero y confío en Ti.
¡Oh Jesús mío!, que dijiste:
"En verdad les digo, pasarán los cielos y la tierra pero mis palabras jamás pasarán".
He ahí que yo, confiando en lo infalible de tus santas palabras pido la gracia……
Padre Nuestro, Avemaría y Gloria.
Sagrado Corazón de Jesús, espero y confío Ti.
¡Oh Jesús mío!, que dijiste:
"En verdad les digo, todo lo que pidáis a mi Padre en mi Nombre, se les concederá".
He ahí que yo, al Padre Eterno y en tu nombre pido la gracia…….
Padre Nuestro, Avemaría y Gloria.
Sagrado Corazón de Jesús, espero y confío Ti.
¡Oh Sagrado Corazón de Jesús,
al que le es imposible no sentir compasión por los infelices,
ten piedad de nosotros, pobres pecadores,
y concédenos las gracias que pedimos
en nombre del Inmaculado Corazón de María, nuestra tierna Madre, san José, padre adoptivo del Sagrado Corazón de Jesús, ruega por nosotros.
Amén.
ReL
Vea también Novena al Sagrado Corazón de Jesús del Padre Pío
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