Querer lo mejor para nuestros hijos es natural, pero a
veces, sin darnos cuenta, podemos convertir nuestras expectativas en una
presión que afecta su bienestar
Copiar el enlaceArchivar artículo
Compartir en :
Todos los padres desean que sus hijos sean felices, tengan
éxito y aprovechen sus capacidades. Sin embargo, entre acompañar su crecimiento
y exigirles constantemente puede haber una línea muy delgada. Muchas
veces nos planteamos la idea de "quiero que mi hijo sea el mejor",
"quiero que gane la competencia", "que no sea tímido” y aunque
todos los padres buscan lo mismo, decirle esto al niño podría ejercer sobre él
una gran presión.
Motivación vs. presión en los hijos
MAYA LAB | Shuttersock
¿Cómo saber si estamos motivando a nuestros hijos o si, por
el contrario, estamos depositando sobre ellos demasiadas expectativas? Aquí te
mostramos algunos ejemplos de errores comunes que puedes estar realizando en
la crianza de tus hijos, que podrían
presionarlos sin darte cuenta.
1Compararlo constantemente
"Mira cómo tu hermana sí puede". "Tu amigo
sacó mejores calificaciones". "A tu edad, yo ya…". Esto solo
hará que se sienta juzgado y evidenciado. La comparación puede hacer que tu
hijo sienta que siempre está siendo medido según los logros de alguien más, lo
que puede causar una herida de rechazo en él.
2Buscar las mismas victorias que tú
Puede ocurrir que, durante tu infancia, fuiste el mejor
jugador de fútbol y ahora te gustaría que tu hijo también lo fuera, por lo que
lo inscribes en clases por la tarde y lo llevas a partidos los fines de semana,
expresando que quieres que sea el mejor y el mayor goleador.
Sin embargo, en ocasiones los hijos adquieren otros gustos y
otros talentos hacia otra disciplina. No lo fuerces a repetir los mismos logros
o desarrollar los mismos pasatiempos.
3Que logre lo que nosotros no
En el otro extremo tenemos a los padres que buscan que sus
hijos alcancen lo que ellos no pudieron lograr en su infancia, esto pone un
gran peso sobre sus hombros.
Cómo
apoyar a los hijos en sus metas y sueños
4Convertir cada error en una gran decepción
Cuando el hijo siente que un error provocará gritos,
reproches o una profunda decepción en sus padres, puede comenzar a vivir con
miedo al fracaso.
El problema no es corregir, sino cómo corregimos. Puedes
contrastar dos preguntas: "¿cómo pudiste hacer algo así?" a
diferencia de "¿qué crees que podrías hacer diferente la próxima
vez?" La crianza no debería enseñar solamente a evitar equivocarse, sino
también a aprender de los errores.
5Hacer de sus logros una medida de su valor
Cuando el niño recibe mayor atención, reconocimiento o
afecto únicamente cuando obtiene buenos resultados, puede interpretar que debe
rendir para ser querido. Desde las calificaciones, el deporte a su apariencia
física y conducta.
Tu hijo debe saber que sus logros pueden alegrarte, pero que
tu amor por él no depende de sus resultados. Esto no significa dejar de
reconocer el esfuerzo o exigir responsabilidad, sino separar el valor de la
persona de su desempeño.
¿Cómo acompañar sin presionar?
- Valora
el esfuerzo de tu hijo
- Conoce
y reconoce sus capacidades, talentos y límites
- Permite
que cometa errores
- Escucha
sus necesidades
- Recuerdale
que es amado
Educar no significa eliminar todos los obstáculos del camino
ni exigir que los hijos sean extraordinarios. Tal vez una de las tareas más
difíciles de los padres sea aprender a acompañarlos sin intentar vivir la vida
por ellos.
Bluey:
la serie animada y sus mejores lecciones sobre crianza
Las
bases del apego sano: estar disponible para el niño
La
higiene es un hábito, ¿cómo transmitirlo a los hijos?
Karen Hutch, Aleteia
Vea también Adolescentes y Educación
No hay comentarios:
Publicar un comentario