martes, 1 de septiembre de 2026

El Cristo de 500 años que sobrevivió a guerras, terremotos... y llegó a sudar sangre y agua

Se trata del Señor de Santa Teresa, el Cristo más antiguo elaborado en México, cuya creación se sitúa entre 1545 y 1550.

Al mirar hacia arriba, descubrió que el Cristo estaba renovado y cubierto de humedad, como si sudara.

Al mirar hacia arriba, descubrió que el Cristo estaba renovado y cubierto de humedad, como si sudara.


    En el silencio del Monasterio de San José de las Carmelitas Descalzas, en Tlacopac (Ciudad de México), una de las imágenes más antiguas y veneradas del país ha recuperado su esplendor. Desde la Fe cuenta su historia. 

    Se trata del Señor de Santa Teresa, considerado el Cristo más antiguo elaborado en México, cuya creación se sitúa entre 1545 y 1550. Tras dos meses de intervención especializada, la restauradora Claudia Alejandra Garza Villegas ha devuelto a la escultura su dignidad original, respetando su historia material y su profundo valor devocional.

    Un método adaptado

    Según explica Garza, "la creación de esta imagen se remonta aproximadamente entre 1545 y 1550 y, a partir de ella, comenzaron a elaborarse muchos otros Cristos con esta misma técnica".

    El Señor de Santa Teresa es el primer Cristo realizado en México con la técnica de caña de maíz, un método indígena adaptado por los evangelizadores en los primeros años de la colonización. La técnica combina pasta de caña triturada, papel amate y policromía, dando como resultado una imagen ligera y hueca, ideal para las procesiones del México virreinal.

    La imagen se remonta aproximadamente entre 1545 y 1550.

    La imagen se remonta aproximadamente entre 1545 y 1550.Eduardo Galicia / Desde la Fe

    Hoy se conservan más de 300 Cristos de caña, algunos enviados incluso a Europa durante el periodo virreinal.

    La historia de esta imagen está marcada por un episodio extraordinario ocurrido en Ixmiquilpan (Hidalgo) en 1621. Las Carmelitas relatan que el Cristo estaba deteriorado, ennegrecido y sin rostro. El párroco incluso consultó al arzobispo sobre si debía ser enterrado.

    Pero el 19 de mayo de ese año, mientras el sacerdote oraba, las campanas comenzaron a sonar solas. Un vecino, al pasar bajo la imagen, sintió gotas caer sobre él. Al mirar hacia arriba, descubrió que el Cristo estaba renovado y cubierto de humedad, como si sudara. Al día siguiente, la imagen continuó exudando agua y, en un momento, "se le abrió el costado derecho, del cual brotó sangre y agua".

    Este hecho quedó recogido en La milagrosa renovación del Cristo de Santa Teresa, del Dr. Alfonso Alberto de Velasco.

    Tras el milagro, el arzobispo ordenó trasladar la imagen a la Ciudad de México. El pueblo se resistió con palos y herramientas para impedir su salida. Cuando finalmente se intentó mover el cofre, este se volvió tan pesado que nadie podía levantarlo. Solo después de prometer que el Cristo sería tratado con dignidad, el cofre recuperó su peso normal.

    En 1626, el arzobispo Juan Pérez de la Serna entregó la imagen al recién fundado Monasterio de San José de las Carmelitas Descalzas, donde ha permanecido 400 años bajo su custodia.

    La imagen ha sobrevivido a múltiples acontecimientos, incluido el gran terremoto de 1845 que desplomó la cúpula del Templo de Santa Teresa la Antigua sobre ella. Por ser hueca, la escultura quedó aplastada, pero fue restaurada por artistas de la Academia de San Carlos, quienes estudiaron la técnica ya casi olvidada.

    Para las religiosas, el Señor de Santa Teresa es más que una obra de arte: "Para nosotras significa todo", afirma la hermana Pilar de la Cruz.

    Relatan incluso que, cuando intentaron trasladarlo a una nueva capilla, varios albañiles no pudieron moverlo. Solo dos hermanas lograron levantarlo después de decirle que volvería a su lugar original: "Él se hace pesado cuando no quiere que lo lleven a otra parte".

    La intervención incluyó: eliminación de materiales añadidos en restauraciones previas, limpieza integral, afinamiento de resanes, consolidación estructural, reintegración cromática con técnica de rigattino, recuperación de zonas con pasta de caña original, los tonos azulados y violáceos, lejos de ser deterioro, forman parte del diseño original para representar los golpes de la Pasión.

    El 26 de marzo de 2026, tras concluir la restauración, el obispo Carlos Enrique Samaniego López bendijo la imagen y presidió la ceremonia en la que el Cristo fue colocado nuevamente en su cruz, ante la emoción de las Carmelitas.

    Cada año, especialmente el primer domingo de octubre, peregrinos de Ixmiquilpan viajan al monasterio para venerar al Cristo, manteniendo una tradición de siglos.

    La hermana María de la Paz resume el sentido de esta presencia: "Cristo está aquí esperando a todos los que quieran venir".

    El Señor de Santa Teresa, con casi 500 años de historia, continúa siendo un puente entre arte, fe y memoria, y gracias a esta restauración podrá seguir acompañando a generaciones futuras.

    ReL

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    ¿Motivación o presión? La diferencia en la crianza

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    Querer lo mejor para nuestros hijos es natural, pero a veces, sin darnos cuenta, podemos convertir nuestras expectativas en una presión que afecta su bienestar

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    Todos los padres desean que sus hijos sean felices, tengan éxito y aprovechen sus capacidades. Sin embargo, entre acompañar su crecimiento y exigirles constantemente puede haber una línea muy delgada.  Muchas veces nos planteamos la idea de "quiero que mi hijo sea el mejor", "quiero que gane la competencia", "que no sea tímido” y aunque todos los padres buscan lo mismo, decirle esto al niño podría ejercer sobre él una gran presión.

    Motivación vs. presión en los hijos

    Hablar de Jesús a los niños

    MAYA LAB | Shuttersock

    ¿Cómo saber si estamos motivando a nuestros hijos o si, por el contrario, estamos depositando sobre ellos demasiadas expectativas? Aquí te mostramos algunos ejemplos de errores comunes que puedes estar realizando en la crianza de tus hijos, que podrían presionarlos sin darte cuenta. 

    1Compararlo constantemente

    "Mira cómo tu hermana sí puede". "Tu amigo sacó mejores calificaciones". "A tu edad, yo ya…". Esto solo hará que se sienta juzgado y evidenciado. La comparación puede hacer que tu hijo sienta que siempre está siendo medido según los logros de alguien más, lo que puede causar una herida de rechazo en él.

    2Buscar las mismas victorias que tú

    Puede ocurrir que, durante tu infancia, fuiste el mejor jugador de fútbol y ahora te gustaría que tu hijo también lo fuera, por lo que lo inscribes en clases por la tarde y lo llevas a partidos los fines de semana, expresando que quieres que sea el mejor y el mayor goleador. 

    Sin embargo, en ocasiones los hijos adquieren otros gustos y otros talentos hacia otra disciplina. No lo fuerces a repetir los mismos logros o desarrollar los mismos pasatiempos.

    3Que logre lo que nosotros no

    En el otro extremo tenemos a los padres que buscan que sus hijos alcancen lo que ellos no pudieron lograr en su infancia, esto pone un gran peso sobre sus hombros.

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    4Convertir cada error en una gran decepción

    Cuando el hijo siente que un error provocará gritos, reproches o una profunda decepción en sus padres, puede comenzar a vivir con miedo al fracaso.

    El problema no es corregir, sino cómo corregimos. Puedes contrastar dos preguntas: "¿cómo pudiste hacer algo así?"  a diferencia de "¿qué crees que podrías hacer diferente la próxima vez?" La crianza no debería enseñar solamente a evitar equivocarse, sino también a aprender de los errores.

    5Hacer de sus logros una medida de su valor

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    Cuando el niño recibe mayor atención, reconocimiento o afecto únicamente cuando obtiene buenos resultados, puede interpretar que debe rendir para ser querido. Desde las calificaciones, el deporte a su apariencia física y conducta. 

    Tu hijo debe saber que sus logros pueden alegrarte, pero que tu amor por él no depende de sus resultados. Esto no significa dejar de reconocer el esfuerzo o exigir responsabilidad, sino separar el valor de la persona de su desempeño.

    ¿Cómo acompañar sin presionar?

    1. Valora el esfuerzo de tu hijo
    2. Conoce y reconoce sus capacidades, talentos y límites 
    3. Permite que cometa errores 
    4. Escucha sus necesidades
    5. Recuerdale que es amado 

    Educar no significa eliminar todos los obstáculos del camino ni exigir que los hijos sean extraordinarios. Tal vez una de las tareas más difíciles de los padres sea aprender a acompañarlos sin intentar vivir la vida por ellos. 

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    Karen Hutch, Aleteia

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    Esta era la oración que el Padre Pío rezaba cada vez que alguien le pedía ayuda

    Quienes acudían al Padre Pío le confiaban sus problemas y necesidades. Él recurría a una oración que rezaba con una condición fundamental: la fe.

    El Padre Pío falleció semanas después de    bendecir aquella niña enferma milagrosamente curada.

    El Padre Pío falleció semanas después de bendecir aquella niña enferma milagrosamente curada.

    Miles de personas acudieron durante años al Padre Pío de Pietrelcina para pedirle que rezara por sus necesidades. Lo hacían personalmente o mediante las numerosas cartas que llegaban hasta el convento del fraile capuchino.

    Enfermedades, problemas familiares, dificultades económicas o situaciones aparentemente sin salida formaban parte de las intenciones que los fieles confiaban al religioso italiano. Y el Padre Pío tenía una oración a la que recurría especialmente para interceder por ellos.

    Se trata de la conocida como Novena Eficaz del Sagrado Corazón de Jesús, una oración vinculada a santa Margarita María Alacoque, la religiosa francesa del siglo XVII estrechamente relacionada con la difusión de la devoción al Sagrado Corazón.

    Según recuerda Aleteia, esta era la oración que el Padre Pío rezaba cuando quería interceder ante Dios por las intenciones que le confiaban.

    «Sagrado Corazón de Jesús, espero y confío en Ti»

    La oración está construida alrededor de tres promesas de Jesucristo recogidas en los Evangelios: «Pedid y se os dará», la permanencia de sus palabras y la promesa de conceder aquello que se pida al Padre en su nombre.

    Después de cada petición se rezan un Padrenuestro, un Avemaría y un Gloria y se repite una breve jaculatoria que resume el sentido de toda la oración:

    «Sagrado Corazón de Jesús, espero y confío en Ti».

    Finalmente, se pide directamente la compasión del Corazón de Cristo y la gracia deseada por intercesión del Inmaculado Corazón de María y de san José.

    La devoción estaba estrechamente relacionada con la espiritualidad del Padre Pío. El capuchino concebía la oración de intercesión como una parte esencial de su ministerio y dedicaba largos periodos del día a rezar por quienes se encomendaban a él.

    No era una fórmula mágica

    Pero existe un aspecto esencial para comprender esta oración. El Padre Pío no la utilizaba como una especie de fórmula automática para conseguir aquello que se deseaba.

    La clave estaba en rezarla con fe y confianza en Dios, dejando finalmente la petición en sus manos.

    De ahí que la jaculatoria repetida durante la novena resulte especialmente significativa: no afirma que necesariamente se conseguirá aquello que se pide, sino que expresa confianza en Cristo: «espero y confío en Ti».

    La oración parte así de una concepción cristiana muy distinta de entender las peticiones a Dios: pedir con insistencia, pero aceptar al mismo tiempo su voluntad, confiando en que conoce mejor aquello que verdaderamente necesita cada persona.

    Esa fue también una de las grandes enseñanzas que dejó el Padre Pío a las innumerables personas que acudieron a él buscando ayuda: rezar, pedir y confiar.

    Oración

    ¡Oh Jesús mío!, que dijiste:

    "En verdad les digo, pidan y se les dará, busquen y encontrarán, llamen y se les abrirá".

    He aquí que, confiando en tus santas palabras, yo llamo, busco, y pido la gracia……

    Padre Nuestro, Avemaría y Gloria.

    Sagrado Corazón de Jesús, espero y confío en Ti.

    ¡Oh Jesús mío!, que dijiste:

    "En verdad les digo, pasarán los cielos y la tierra pero mis palabras jamás pasarán".

    He ahí que yo, confiando en lo infalible de tus santas palabras pido la gracia……

    Padre Nuestro, Avemaría y Gloria.

    Sagrado Corazón de Jesús, espero y confío Ti.

    ¡Oh Jesús mío!, que dijiste:

    "En verdad les digo, todo lo que pidáis a mi Padre en mi Nombre, se les concederá".

    He ahí que yo, al Padre Eterno y en tu nombre pido la gracia…….

    Padre Nuestro, Avemaría y Gloria.

    Sagrado Corazón de Jesús, espero y confío Ti.

    ¡Oh Sagrado Corazón de Jesús,

    al que le es imposible no sentir compasión por los infelices,

    ten piedad de nosotros, pobres pecadores,

    y concédenos las gracias que pedimos

    en nombre del Inmaculado Corazón de María, nuestra tierna Madre, san José, padre adoptivo del Sagrado Corazón de Jesús, ruega por nosotros.

    Amén.

    ReL

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