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miércoles, 9 de septiembre de 2026

De ateo a presidente: De la Espriella reúne a su Gobierno para rezar y «poner a Dios en el centro»

A pocos días de asumir la Presidencia de Colombia, Abelardo de la Espriella quiso que una de las primeras reuniones de su nuevo Gobierno no fuese únicamente política.

El Gobierno de Colombia del Presidente De la Espriella, durante un retiro espiritual para preparar su acción de gobierno abiertos al Espíritu Santo

El Gobierno de Colombia del Presidente De la Espriella, durante un retiro espiritual para preparar su acción de gobierno abiertos al Espíritu Santo


    El presidente electo de Colombia, Abelardo De la Espriella, reunió a su vicepresidente, sus ministros y otros altos funcionarios en un retiro espiritual en el que hubo oración, cantos religiosos, lectura de la Biblia y momentos de alabanza.

    Y dejó clara cuál es una de las convicciones que pretende trasladar a su nueva responsabilidad:

    «Para construir una gran Nación hay que poner a Dios en el centro de cada decisión».

    El encuentro tuvo lugar durante el último fin de semana antes de su toma de posesión, celebrada el 7 de agosto, y contó también con la presencia de su esposa, Ana Lucía Pineda.

    Biblias para los miembros del Gobierno

    Las imágenes difundidas por el propio presidente y por varios integrantes de su equipo mostraron escenas poco habituales en la preparación de un cambio de Gobierno.

    Los futuros ministros aparecen rezando con los ojos cerrados y las manos extendidas, cantando canciones religiosas o arrodillados durante las plegarias.

    Cada participante recibió además un ejemplar de la Biblia. Las cubiertas fueron personalizadas con elementos gráficos relacionados con Colombia y con el movimiento político de De la Espriella.

    Durante el encuentro también se proyectó un vídeo del Papa León XIV, según informó ACI Prensa.

    Entre los asistentes se encontraban el vicepresidente José Manuel Restrepo y varios ministros designados, entre ellos Jaime Andrés Beltrán, Iván Cancino, Elsa Noguera y Mauricio Gómez Amín.

    Abelardo de la Espriella, nuevo presidente de Colombia, durante un retiro espiritual para preparar su acción de Gobierno.

    Abelardo de la Espriella, nuevo presidente de Colombia, durante un retiro espiritual para preparar su acción de Gobierno.

    De la Espriella resumió el espíritu de la jornada con otra declaración:

    «Con fe, trabajo y amor por nuestra tierra, haremos realidad el país que soñamos».

    Posteriormente aseguró que el retiro había fortalecido la fe de los integrantes del nuevo Ejecutivo y renovado su compromiso de «servir a Colombia con humildad, responsabilidad y amor por la Nación».

    «La batalla que se viene también es espiritual»

    Una de las intervenciones más explícitas fue la de Jaime Andrés Beltrán, miembro del nuevo gabinete y pastor evangélico.

    «La mano del hombre es inútil sin la ayuda de Dios», afirmó.

    Beltrán explicó que los miembros del Gobierno habían vivido un momento de encuentro y unidad porque son conscientes de que «la batalla que se viene también es espiritual».

    «Dios bendice a Colombia», añadió.

    Los vídeos compartidos desde el retiro muestran a numerosos integrantes del gabinete rezando con las manos levantadas y participando en cantos religiosos. Una de las grabaciones comienza además con un versículo de los Salmos: «Pídeme, y te daré por herencia las naciones».

    El vicepresidente José Manuel Restrepo expresó una idea similar:

    «Una patria que ora unida, se mantiene unida».

    De ateo a hacer de la fe uno de sus signos públicos

    La presencia de la religión en el nuevo Gobierno no resulta completamente inesperada.

    Durante su campaña electoral, De la Espriella hizo de la referencia a Dios y a la fe uno de sus elementos públicos más reconocibles.

    Su historia personal también contiene un importante giro religioso: durante años se había declarado ateo antes de experimentar una conversión al cristianismo.

    El propio presidente ha querido dejar claro que esta transformación fue anterior a su salto electoral y no una estrategia surgida durante la campaña.

    Retiro espiritual gobierno De la Espriella

    Retiro espiritual gobierno De la Espriella

    En el retiro llegó a afirmar:

    «Estoy tocado por el Espíritu Santo porque he escogido a grandes colombianos que harán posible la patria milagro».

    El protagonismo público de la fe parece, por tanto, destinado a continuar durante su Presidencia.

    La polémica por el Estado laico

    Precisamente esa presencia de símbolos y prácticas religiosas provocó inmediatamente críticas desde sectores de la izquierda colombiana.

    Algunos representantes políticos acusaron al nuevo Ejecutivo de confundir las convicciones religiosas personales con el ejercicio institucional del poder y recordaron que Colombia es constitucionalmente un Estado laico.

    Uno de los críticos sostuvo que «suplantar la Constitución con la Biblia» supondría un retroceso.

    Desde el entorno del nuevo presidente respondieron que la condición laica del Estado no obliga a los gobernantes a ocultar sus creencias.

    «Lo verdaderamente intolerante es pretender que los colombianos tengamos que esconder nuestra fe para no incomodar a la izquierda», respondió Carolina Gómez, futura portavoz del Gobierno.

    También otros dirigentes políticos defendieron públicamente el retiro.

    El alcalde de Medellín, Federico Gutiérrez, criticó que se quisiera transmitir la impresión de que «hasta creer en Dios es pecado».

    Y el diputado conservador Luis Miguel López recordó que «un Estado laico garantiza la libertad de conciencia; no obliga a un presidente a esconder su fe».

    Ese es precisamente el núcleo del debate abierto en Colombia: dónde termina la legítima expresión pública de las convicciones religiosas de un gobernante y dónde comienza la necesaria neutralidad religiosa del Estado.

    El propio medio colombiano El Colombiano resumió las dos posiciones: los funcionarios pueden vivir públicamente su fe mientras no la impongan a los ciudadanos, mientras que sus críticos reclaman una separación más estricta entre religión y ejercicio gubernamental.

    «Poner a Dios en el centro»

    Más allá de la polémica política, De la Espriella parece decidido a mantener una presencia explícita de la fe durante su mandato.

    El retiro previo a su llegada al poder no fue planteado únicamente como un momento privado de oración, sino también como una preparación espiritual para quienes debían asumir la responsabilidad de gobernar el país.

    Y la frase que el nuevo presidente eligió para explicar públicamente aquella jornada fue inequívoca:

    «Para construir una gran Nación hay que poner a Dios en el centro de cada decisión».

    ReL

    Vea también   El cristiano y la política




    viernes, 4 de septiembre de 2026

    No creía en Dios, pero quiso saber si Dios existe al casarse con el hombre de su vida... ¡y lo supo!

    Ségolène no vivía un ateísmo hostil, pero sí sincero al que quería poner remedio si recibía buenas razones.

    Ségolène no creía en Dios, pero sí quería saber si existía o no y estaba dispuesta a aceptar iniciativas para saberlo.

    Ségolène no creía en Dios, pero sí quería saber si existía o no y estaba dispuesta a aceptar iniciativas para saberlo.


      Había sido bautizada, pero ahí debió quedar todo porque Ségolène reconoce que, desde su infancia y hasta alcanzada una joven edad profesional, "no creía en Dios".

      Una inquietud persistente

      Eso sí, reconoce que "quería saber si Dios existe" por una razón: "Es algo que está en mi interior. Deseaba saber qué pasa después de la muerte si Dios existe".

      Y al cabo del tiempo apareció una razón menos metafísica para resolver esa duda: "Encontré al hombre de mi vida y tenía que comprometerme". La experiencia era que en su "entorno más próximo" se estaban "separando numerosas parejas": "Así que me asusté... Me dije que el matrimonio era un compromiso tan enorme que necesitaba prepararme para contraerlo".

      ¿Cómo? Buscó por internet preparaciones al matrimonio y reparó en una que proponía la Iglesia. 

      La boda

      Su novio y ella la siguieron y la consideró "hiperinteresante y muy completa". Ambos apreciaban cuanto habían aprendido sobre "antropología humana" y "cuestiones de filosofía".

      Pero surgió un problema:

      • "Al final se nos dijo que si queríamos casarnos por la Iglesia debíamos transmitir la fe a nuestros hijos. Y yo no tenía fe".

      Ambos decidieron "buscar a Dios" y tal mentalidad -y que ambos eran católicos bautizados y habían recibido la formación precisa- les permitió casarse por la Iglesia, como contó Ségolène a Découvrir Dieu [Descubrir a Dios].

      El monasterio

      Al cabo de un tiempo se trasladaron a vivir a Lyon (Francia) y se unieron a un pequeño grupo que reflexionaba sobre Dios y sobre las implicaciones en la vida diaria -por ejemplo, el trabajo- de creer en Él y ser cristiano: 

      • "Y el sacerdote que animaba este grupo tuvo la buena idea de que pasásemos un fin de semana en un monasterio. Nos pareció bien porque no podía perjudicarnos esa perspectiva".

      Hubo las dificultades de alguna acompañante que se decía cristiana pero era "detestable". Esto le sentó muy mal a Ségolène en una circunstancia con objetivo trascendental: "Si ser cristiana era eso, no me gustaba en absoluto". Y no era un buen arranque para un fin de semana tan previsto como decisivo para su fe.

      Pero en el monasterio ella comprendió que la respuesta estaba en los monjes, así que asistió a sus oficios y a su canto: "Quedé auténticamente tocada por el canto de los monjes en aquel ambiente de paz".

      ¿Algo ficticio?

      ¡'Tocada' de verdad!...

      • "Auténticamente de forma repentina fui envuelta por un amor embriagador, como si alguien me abrazase muy fuerte. Y me sentí amada con gran intensidad de pies a cabeza. No hay palabras para expresar lo que viví. Aquello me sorprendió muy notablemente".

      Ségolène es una persona de actitud racional y poco inclinada a lo puramente emotivo, así que antes de sacar conclusiones consideró la posibilidad de que lo vivido "quizá podía haber sido un sueño, una experiencia inducida por el entorno".

      Pero... "lo vivido" regresó varias veces: "Y al llegar la sexta ocasión, comprendí". Y la comprensión se tradujo en dirigirse a Dios:

      • "De acuerdo, Dios, tú existes. ¡Y además nos amas! Eres un Dios de amor, un Dios que ama".

      ¡La prueba!

      Lo sucedido en aquel fin de semana en dicho monasterio la había hecho creyente, le había dado la fe de la que antes no presumía. Una auténtica sacudida que llevaba buscando desde antes de casarse: "A partir de aquella experiencia, mi vida cambió. Empecé a rezar".

      Sorprendentemente, su primera oración puede parecernos en exceso desafiante. Así la describe:

      • "Escucha, Señor, puesto que existes. Tengo una amiga que no consigue tener hijos. ¡Si se queda embarazada, te prometo recibir el sacramento de la Confirmación!"

      Un mes después, esa amiga acudió a verla y le dijo que estaba embarazada desde hacía mes y medio: "¡Y hacía mes y medio desde que yo había estado en aquel monasterio!", confiesa con el mismo asombro con el que recibió entonces tal noticia.

      Ségolène cumplió su promesa y recibió el sacramento de la Confirmación. Y, añade, recibió además "muchos regalos del Señor".

      La fe de hoy

      "Mi vida ha cambiado completamente", concluye: "Sé que Dios existe. He respondido a la pregunta '¿Existe Dios?' que me planteaba desde pequeña. Hoy tengo la certeza de que Dios existe y además de que Él me ama y me cuida cada día".

      Añade que a aquella inquietud infantil sobre la existencia de Dios se había sumado, en sus etapas adolescente y juvenil, la inquietud por "la vida posterior a la muerte": "Hoy sé que hay una vida eterna llena de amor. Confío en Dios y se lo entrego todo, y eso me aporta una fuerza inmensa para avanzar y para superar las pruebas del camino".

      ReL

      Vea también     El verdadero cambio: subir bajando




      martes, 1 de septiembre de 2026

      El Cristo de 500 años que sobrevivió a guerras, terremotos... y llegó a sudar sangre y agua

      Se trata del Señor de Santa Teresa, el Cristo más antiguo elaborado en México, cuya creación se sitúa entre 1545 y 1550.

      Al mirar hacia arriba, descubrió que el Cristo estaba renovado y cubierto de humedad, como si sudara.

      Al mirar hacia arriba, descubrió que el Cristo estaba renovado y cubierto de humedad, como si sudara.


        En el silencio del Monasterio de San José de las Carmelitas Descalzas, en Tlacopac (Ciudad de México), una de las imágenes más antiguas y veneradas del país ha recuperado su esplendor. Desde la Fe cuenta su historia. 

        Se trata del Señor de Santa Teresa, considerado el Cristo más antiguo elaborado en México, cuya creación se sitúa entre 1545 y 1550. Tras dos meses de intervención especializada, la restauradora Claudia Alejandra Garza Villegas ha devuelto a la escultura su dignidad original, respetando su historia material y su profundo valor devocional.

        Un método adaptado

        Según explica Garza, "la creación de esta imagen se remonta aproximadamente entre 1545 y 1550 y, a partir de ella, comenzaron a elaborarse muchos otros Cristos con esta misma técnica".

        El Señor de Santa Teresa es el primer Cristo realizado en México con la técnica de caña de maíz, un método indígena adaptado por los evangelizadores en los primeros años de la colonización. La técnica combina pasta de caña triturada, papel amate y policromía, dando como resultado una imagen ligera y hueca, ideal para las procesiones del México virreinal.

        La imagen se remonta aproximadamente entre 1545 y 1550.

        La imagen se remonta aproximadamente entre 1545 y 1550.Eduardo Galicia / Desde la Fe

        Hoy se conservan más de 300 Cristos de caña, algunos enviados incluso a Europa durante el periodo virreinal.

        La historia de esta imagen está marcada por un episodio extraordinario ocurrido en Ixmiquilpan (Hidalgo) en 1621. Las Carmelitas relatan que el Cristo estaba deteriorado, ennegrecido y sin rostro. El párroco incluso consultó al arzobispo sobre si debía ser enterrado.

        Pero el 19 de mayo de ese año, mientras el sacerdote oraba, las campanas comenzaron a sonar solas. Un vecino, al pasar bajo la imagen, sintió gotas caer sobre él. Al mirar hacia arriba, descubrió que el Cristo estaba renovado y cubierto de humedad, como si sudara. Al día siguiente, la imagen continuó exudando agua y, en un momento, "se le abrió el costado derecho, del cual brotó sangre y agua".

        Este hecho quedó recogido en La milagrosa renovación del Cristo de Santa Teresa, del Dr. Alfonso Alberto de Velasco.

        Tras el milagro, el arzobispo ordenó trasladar la imagen a la Ciudad de México. El pueblo se resistió con palos y herramientas para impedir su salida. Cuando finalmente se intentó mover el cofre, este se volvió tan pesado que nadie podía levantarlo. Solo después de prometer que el Cristo sería tratado con dignidad, el cofre recuperó su peso normal.

        En 1626, el arzobispo Juan Pérez de la Serna entregó la imagen al recién fundado Monasterio de San José de las Carmelitas Descalzas, donde ha permanecido 400 años bajo su custodia.

        La imagen ha sobrevivido a múltiples acontecimientos, incluido el gran terremoto de 1845 que desplomó la cúpula del Templo de Santa Teresa la Antigua sobre ella. Por ser hueca, la escultura quedó aplastada, pero fue restaurada por artistas de la Academia de San Carlos, quienes estudiaron la técnica ya casi olvidada.

        Para las religiosas, el Señor de Santa Teresa es más que una obra de arte: "Para nosotras significa todo", afirma la hermana Pilar de la Cruz.

        Relatan incluso que, cuando intentaron trasladarlo a una nueva capilla, varios albañiles no pudieron moverlo. Solo dos hermanas lograron levantarlo después de decirle que volvería a su lugar original: "Él se hace pesado cuando no quiere que lo lleven a otra parte".

        La intervención incluyó: eliminación de materiales añadidos en restauraciones previas, limpieza integral, afinamiento de resanes, consolidación estructural, reintegración cromática con técnica de rigattino, recuperación de zonas con pasta de caña original, los tonos azulados y violáceos, lejos de ser deterioro, forman parte del diseño original para representar los golpes de la Pasión.

        El 26 de marzo de 2026, tras concluir la restauración, el obispo Carlos Enrique Samaniego López bendijo la imagen y presidió la ceremonia en la que el Cristo fue colocado nuevamente en su cruz, ante la emoción de las Carmelitas.

        Cada año, especialmente el primer domingo de octubre, peregrinos de Ixmiquilpan viajan al monasterio para venerar al Cristo, manteniendo una tradición de siglos.

        La hermana María de la Paz resume el sentido de esta presencia: "Cristo está aquí esperando a todos los que quieran venir".

        El Señor de Santa Teresa, con casi 500 años de historia, continúa siendo un puente entre arte, fe y memoria, y gracias a esta restauración podrá seguir acompañando a generaciones futuras.

        ReL

        Vea también  El verdadero cambio




        martes, 21 de julio de 2026

        La estrella de la música que se ha bautizado durante el servicio militar: «ahora seré Juan Apóstol»

        Es miembro del grupo ASTRO y uno de los rostros más populares del K‑pop y los k‑dramas coreanos.

        El bautismo de Eun‑woo se suma a una tendencia creciente entre los idols que cumplen el servicio militar.

        El bautismo de Eun‑woo se suma a una tendencia creciente entre los idols que cumplen el servicio militar.


          Mientras millones de personas siguen pendientes del Mundial 2026, en Corea del Sur se ha producido un acontecimiento inesperado que ha captado la atención de fans y observadores del mundo del entretenimiento. Excelsior lo cuenta.

          Cha Eun‑woo, miembro del grupo ASTRO y uno de los rostros más populares del K‑pop y los k‑dramas, ha decidido dar un paso durante su servicio militar obligatorio: bautizarse en una ceremonia católica celebrada dentro de la propia base donde está destinado. Un gesto que marca un antes y un después en su vida personal, lejos de los focos y las alfombras rojas.

          Una gran oportunidad

          La agencia Fantagio confirmó que el artista solicitó recibir el sacramento en un ambiente de absoluta discreción. La ceremonia tuvo lugar en una pequeña iglesia católica situada en el interior del recinto militar, lo que permitió que el momento se desarrollara sin cámaras, sin prensa y sin la presión mediática que suele acompañar cada movimiento del ídolo. 

          Para Eun‑woo, acostumbrado a vivir rodeado de atención pública, este paréntesis ha sido una oportunidad para la introspección y el silencio interior. Vida espiritual de artistas es un tema que cada vez despierta más interés entre sus seguidores.

          Durante el bautismo, Cha Eun‑woo recibió el nombre eclesiástico de "Sado Yohán", una denominación que remite directamente a San Juan Apóstol, figura bíblica asociada a la sensibilidad, la lealtad y el amor profundo. 

          Los fans no tardaron en establecer paralelismos entre las cualidades del santo y la personalidad del artista, conocido por su carácter sereno, empático y respetuoso. Para muchos, este gesto confirma una dimensión espiritual que Eun‑woo siempre había mantenido en privado.  

          El bautismo de Eun‑woo se suma a una tendencia creciente entre los idols que cumplen el servicio militar. Figuras como Taemin (SHINee) o miembros de BTS, como V y Jimin, han compartido que las actividades religiosas dentro de las bases les ayudaron a encontrar equilibrio emocional en una etapa marcada por la disciplina, la distancia del mundo del espectáculo y la ruptura con la vida pública. 

          Para muchos jóvenes artistas, la fe se convierte en un espacio de refugio y estabilidad. Religión en el servicio militar es un fenómeno cada vez más visible en Corea del Sur.

          Actualmente, Cha Eun‑woo forma parte de la banda militar del Ministerio de Defensa Nacional, donde desempeña sus funciones como soldado en activo. Si no se producen cambios en su hoja de servicio, está previsto que reciba la baja oficial el 27 de enero de 2027, fecha en la que podrá retomar su carrera artística con normalidad. Hasta entonces, continúa viviendo una etapa marcada por el silencio, la disciplina y ahora también por una nueva identidad espiritual.

          El bautismo de Eun‑woo no solo ha sorprendido a sus seguidores: también ha abierto una ventana a una faceta desconocida del artista, que parece haber encontrado en la fe un punto de apoyo en medio de una vida profesional vertiginosa. Un gesto íntimo que, lejos de los escenarios, revela una búsqueda personal que muchos consideran ya más valiosa que cualquiera de sus éxitos en la industria del entretenimiento.

          ReL

          Vea también    Se convirtieron a la Iglesia católica porque investigaron la doctrina de la Iglesia primitiva




          miércoles, 8 de julio de 2026

          Lo que ha llevado a una popular escritora atea a rendirse a Dios

          ana iris simon

          La columnista española Ana Iris Simón explica su conversión al catolicismo 

          Dios llega por todos los lados y a través de un montón de cauces, asegura la escritora Ana Iris Simón. Y confiesa que a ella la atrajo a través del dolor, de personas queridas y de experiencias, algunas extraordinarias y otras cotidianas.

          En una entrevista con Josué Moreno, la columnista española habla sobre su conversión al catolicismo y lo que la ha llevado a rendirse a Jesucristo:

          1Personas especiales

          Para Ana Iris Simón, su abuela, su pareja y un monje llamado Llorenç, han sido quienes le han abierto el camino a Dios.

          Con un abuelo comunista y un padre ateo y anticlerical, de niña conoció la Iglesia católica por su abuela, quien la llevaba a veces a procesiones y a misa.  

          “Si esta señora cree en Jesús y yo creo en ella más que en nadie en el mundo, porque quiero a mi abuela más que a nadie en el mundo, será verdad esa cosa”, recuerda que pensaba de pequeña.

          Ana Iris está convencida de que su abuela la acercó a Dios “y me sigue acercando, y de manera muy alegre, muy intuitiva”.

          El día en que Ana Iris cumplió 9 años, su abuela murió. Poco después, la niña decidió bautizarse y hacer la Primera Comunión.

          Años después, su pareja, que había iniciado un proceso de conversión antes que ella, fue como otro “imán” que la llevó a Dios. 

          En una ocasión, tras visitar juntos una céntrica iglesia de Madrid, él le dijo que los dos tenían que recibir la Confirmación. Este sacramento se convirtió en un hito en su camino espiritual.

          2Liturgia

          Desde muy pequeña, sin saber por qué, Ana Iris se escapaba a la iglesia y se unía desde los últimos bancos a los católicos que estaban celebrando la misa. 

          Desconocía las respuestas y los signos, pero notaba que le hacía bien ir. “Me gustaba formar parte de algo, el ritual”, reflexiona. “Creo que era una llamada a algo que se me había negado y que me estaba buscando”.

          3Sufrimiento

          “Llegar a Cristo a través del sufrimiento ha sido un descubrimiento”, afirma Ana Iris, recordando un difícil momento de su vida que acabó siendo clave para su conversión.

          Su amigo monje le decía que en los grandes momentos de sufrimiento está Cristo, y realmente así pudo experimentarlo.

          4Experiencias místicas

          Aunque a la periodista no le gusta explicar demasiados detalles de una significativa experiencia mística que vivió, sí comparte algunos recuerdos de aquel momento.

          “Siento la presencia de algo que es Cristo en un punto exacto de mi habitación, arriba a la derecha. Me enfado. Siento: ¿por qué estás aquí? No te lo he pedido”, rememora.

          Era un tiempo en el que Ana Iris estaba “haciendo una gran ofensa, algo terrible”, esboza. 

          Y más tarde ha podido entender que es posible dejarse alcanzar por Dios en los momentos difíciles. “Así se nos manifiesta a los que somos torpes”, dice.

          5Encuentros cotidianos

          Además de impactantes experiencias místicas que le han permitido percibir la presencia divina, Ana Iris destaca la importancia de pequeños momentos cotidianos, como ir al parque con sus hijos. “Pienso: es esto, aquí está”, comparte.

          Para ella, la conversión es un proceso: “Me queda mucho todavía, y es bonito -concluye-. ¡Si supiésemos ver a Cristo en lo cotidiano!”. 

          Patricia Navas, Aleteia

          Vea también     Espiritualidad de la Conversión