martes, 15 de septiembre de 2026

«Ni Aitana ni la Fórmula 1: Hakuna»... un huracán de oración, música y esperanza arrasa Alcobendas

Hakuna Group Music llenó con La Previa el Recinto Ferial de Alcobendas (Madrid).

"Reviento de amor...", se escuchaba a pleno pulmón. Familias de ocho hijos levantaban pancartas.


    El huracán Hakuna arrasó una vez más, y ya van unas cuantas. Esta vez, el escenario fue la localidad de Alcobendas, en el área metropolitana de Madrid. 

    El grupo católico del momento emocionó a su público con un concierto que mezcló oración, fe y mucha fiesta. Una demostración de cómo llegar al corazón de las familias cuando se deja que Otro sea el que lleve la batuta

    El prime escenario de la noche

    Ni la Fórmula 1 –que se celebra este fin de semana en Madrid– ni el concierto de Aitana ni el partido del Real Madrid, de este sábado, pudieron alcanzar ni de lejos la pasión que desprende este grupo nacido en la Jornada Mundial de la Juventud de Río de Janeiro. 

    Un cura joven tocando el saxofón, chicas rezando, una cuenta atrás que tensó el aire... y un estallido de "Muertos tan vivos" que hizo que casi sonaran las alarmas de los coches de un concesionario que había cercano. 

    La capilla con la frase

    La capilla con la frase "Solo Tú" en el centro.MLZ

    La capilla del Santísimo—una carpa blanca, con palés de madera en el suelo y un sagrario intimista— fue el primer escenario de la noche. Allí, el artista se encontraría con una soledad necesaria para enfrentarse luego a toda la marea de gente. Lucecitas, silencio, y un cura joven rodeado de un puñado de chicas que rezaba como si se preparara para la batalla.

    Afuera, los músicos formaban un corro y rezaban juntos, como si la música necesitara siempre un acto previo de humildad. Don Josepe Manglano, el autor de todo esto, paseaba entre ellos, con esa sonrisa tranquilizadora, atento y paternal. Se hacía fotos con algunos... y hasta bendecía madres recién embarazadas.

    La cuenta atrás apareció en las pantallas y el público explotó. "Ni muertos tan vivos", gritaban todos, y el confeti cayó como una lluvia temprana que inauguró la fiesta. Caras con la "H" grabada de Hakuna brillaban bajo los focos, una mujer lloraba sin esconderse, y un padre levantaba a su hijo enfermo en brazos pidiendo "una que nos sepamos, venga". 

    Los integrantes de Hakuna rezan en corro antes de comenzar.

    Los integrantes de Hakuna rezan en corro antes de comenzar.MLZ

    Una pancarta: "¿A qué estás esperando?", descansaba junto al cartel "Déjame arder". Y una chica salió a dar las buenas noches, recordando a la joven Martita, amiga de Hakuna y fallecida de cáncer hace ya un tiempo. 

    Luego estalló Sencillamente, y la camiseta del que cantaba así lo corroboraba: "Déjate de historias", decía. Confeti otra vez, como si el cielo insistiera en tener que celebrarlo todo.

    "¿Os acordáis de la chica embarazada del concierto anterior?”, preguntó alguna desde el escenario. Y, entonces, apareció Marquitos, con cascos, presentado como un milagro de la vida.

    Los más jóvenes se sabían todas las canciones.

    Los más jóvenes se sabían todas las canciones.MLZ

    Era La Previa de la doble gira, y también un homenaje a la gente de la cárcel. Sonó el "ha resucitado", que rugió más que cualquier motor. Una pareja cantó, entonces, "por eso Dios le concedió el nombre sobre todo nombre", y un chico con cara de niño entonó Si por un segundo fueras, y en la pantalla apareció otro joven con un corazón pintado en la frente.  

    "Reviento de amor...", se escuchaba a pleno pulmón. Familias de ocho hijos levantaban pancartas. Y sacaron un sofá al escenario. "Dos mil años después cantando y rezando a un humilde carpintero: ¿quién nos lo iba a decir?", dijeron. Cuando los dos niños en el sofá cantaban y se ganaban al público.

    Sonó Arde, y Dime Padre, y volvió el fuego. Un cartel decía "Ahora soy libre". Algunos parecía que iban en pijama, en realidad, iban a la moda del momento. "Todos los pecados arden en el fuego de tu amor", gritó el coro. Mientras el público más joven coreaba: "Esta es la juventud del Papa".  

    Curas, monjas, familias... nadie faltó a su cita con Hakuna.

    Curas, monjas, familias... nadie faltó a su cita con Hakuna.MLZ

    Y sonó El único Rey, un auténtico himno ya para muchos. Desde Hakuna anunciaron que esta noche les acompañaba la Hospitalidad de Lourdes y los niños del Hogar de la Madre. "Estamos grabando un nuevo disco", dijeron también. 

    Y uno de los rostros más familiares del grupo contó la historia del submarino y la grieta: "si dejas una grieta en el fondo del mar, todo se llena de agua, así es el poder de Dios. Esto no va de hacer, sino de dejarse ser". Cantaron "el Cuerpo de Cristo", que bien podría ser un superventas. Y Huracán. Y luego Forofos, todos bailando. Tostadas hizo saltar a todos. 

    "Qué jodxxxx suerte tienen los que tienen fe", murmuró alguien entre el público. Mientras una madre levantó al niño enfermo entre sus brazos como si ofreciera su propia plegaria. Un dinosaurio y un cangrejo inflables cruzaron el escenario. Y se escuchó un "Campeones del mundo".

    Madre de Hakuna cerró la noche. Poco después, Alcobendas había quedado en silencio, como se termina una fiesta que no era fiesta, sino algo más profundo: una comunidad cantando a un carpintero mientras la ciudad, al lado, seguía su vida sin saber que allí dentro había ardido algo de eso que no se apaga.

    Juan Cadarso, ReL

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