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martes, 7 de marzo de 2023

Así es como Dios hace posible que tú seas su predilecto


Jesús es el predilecto, quiero oírlo también dicho para mí... Una encantadora reflexión del padre Carlos Padilla

Hay algo en el corazón que busca siempre la predilección. Busco ser preferido, elegido, buscado, admirado. Más que los otros, de forma única. Y quizás me molesta que otros sean más predilectos que yo, más amados.

Me parece precioso que Dios diga con rotundidad que Jesús es el predilecto. Quiero oírlo también dicho para mí.

Quisiera en realidad que me lo dijera a mí y a nadie más. Que no todos sean los predilectos, porque así no funciona. Si todos son predilectos yo ya no soy el preferido. Hay muchos, son muchos.

Los discípulos discutían entre sí quién era el más importante. En realidad el deseo es ser el más amado y por eso el más importante.

Sin competencia

Me gusta figurar, estar por delante de otros, resaltar. Amo la predilección. Que me prefieran, que me amen.

Y cuando veo que alguien se me adelanta en esa carrera, me lleno de rabia. Surgen entonces los comentarios. ¿Tú has visto a este lo que hace? ¿Te has fijado? ¿Te diste cuenta?

comento con los demás para buscar apoyo. Claro, así me siento más seguro.

Me molestan los que parecen predilectos, elegidos, preferidos. Ellos no valen tanto como yo. Me molesta que los elijan a ellos antes que a mí. ¡Qué triste cuando eso sucede dentro de la misma Iglesia!

Compararse daña

Jesús lo vivió entre aquellos a los que amaba. A cada uno lo amaba a su manera. Y ellos competían por su amor, por su predilección. Eran como yo, tenían un corazón herido, humano.

¡Cuánto daño me hace la envidia! Deseo lo que otros tienen. No me conformo con lo que vivo. No lo hago con alegría. No disfruto.

Porque me comparo. Y en las comparaciones siempre pierdo. Alguien es más querido, más respetado, más buscado. Y yo no.

No sé por qué la envidia se mete en el corazón y lo llena de rabia, de dolor. Reacciono con críticas cuando duele el alma. Siento que no me eligen a mí y comienzo con los chismes.

Críticas, mentiras,… mejor el silencio

¡Qué tristeza cuando las críticas surgen en personas que se llaman cristianas, devotas de María, hijos predilectos de Dios!

¡Qué dolor cuando los falsos testimonios convierten la mentira en verdad! Cuando digo muchas veces algo que es mentira y a muchas personas, parece que es verdadero.

Me creo mi propia mentira y los que me escuchan sienten que es verdad. Se crean corrientes de opinión.

Es fácil opinar de todo, de todos. Y cuando dejo caer mis opiniones sobre el mundo, ya nunca más podré recogerlas. Quedarán esparcidas sembrando dolor y maldad.

¿No será mejor que aprenda a guardar silencio? ¿No soy capaz de decirle al que critica a otros y levanta falso testimonio que mejor se calle?

Cuando trato de ser el centro

Me da vergüenza hablar. Callo y parece que con mi mutismo confirmo sus intuiciones, sus mentiras con apariencia de verdad.

Es fácil quitarle la fama a una persona. Basta con esparcir mis opiniones, mis juicios, mis condenas.

No me callo, hablo y digo lo que siento, lo que pienso. Y todo porque quiero ser predilecto y que los demás no lo sean.

Quiero ser amado más que cualquiera. Quiero ser el importante y el centro en todo lo que sucede.

Y si no lo soy, me rebelo, me indigno, me enojo. Y la envidia y los celos envenenan mi corazón.

Esparcir sospechas

A Jesús lo matan porque su vida es un escándalo para los que ven peligrar su lugar en la sociedad, en el mundo.

Y Jesús tiene un éxito que ellos desean. Y además Jesús no los prefirió a ellos, buscó a unos pescadores sin formación, a unos pecadores a los que parecía no exigirles nada.

Es fácil dejar caer la sospecha sobre esas personas a las que quiero y odio casi a la vez. Busco que me elijan a mí y si no lo hacen las odio, y dejo caer sospechas. ¿Han visto lo que hace?

La sospecha es algo terrible. No tengo pruebas. Pero sí sospechas, y las comparto. Para que todos me apoyen y así poder deshacernos de aquel que no me ama como yo deseo.

Dios me ama

La predilección de la que me habla Jesús es algo sagrado. Yo soy predilecto, elegido por Él. Sabe cómo soy y me elige.

No lo hace por compasión. Le gusta como soy, ama mi belleza, se alegra en mis fracasos y en mis éxitos.

Porque ha mirado mi corazón de niño, de hijo. Y lo que quiere es que no sufra comparándome con nadie.

Él me ama con locura y de forma única y especial. A cada uno lo ama de esa misma manera.

No me afecta. Cada uno tiene su lugar en el corazón de Dios.

El amor basta

Y en la vida habrá personas que me amen más que a mí. Y habrá otras que con su amor limitado amarán más a otros. No me importará.

Sentiré que Dios sigue mandando personas para recordarme cuánto me ama Él. Porque su amor sí que es incondicional y único.

Él me elige siempre, aunque otros no lo hagan. No me comparo. No sufro por esas pequeñeces. No juzgo, no condeno, no critico a otros buscando que sean menos queridos por los demás.

Bendecir

Callo, ¡cuánto bien me hace el silencio! Si supiera enaltecer a mi hermano, hablar bien de los que me hacen daño. Halagar a los que tienen éxito.

Dicen que el verdadero amor se alegra con el bien que vive mi hermano y sufre, y llora con sus desgracias.

Ese es el amor sano que no busca imponerse ni prevalecer. El amor humilde que ve siempre en el otro una perfección que él no posee.

Se humilla a sí mismo sin pretender tener los primeros lugares, los asientos más destacados.

Si fuera más humilde me callaría sin pretender que los demás me quieran más, me busquen más, me elijan a mí.

Vea también      Sermón sobre la humildad
- Santo Cura de Ars





















jueves, 2 de febrero de 2023

Cuando la cruz cotidiana nos parece insoportable

       

El sufrimiento tiene un sentido. Descúbrelo a través de la Biblia y los santos, de la mano del escritor Claudio de Castro

Si cargas una cruz muy pesada, ofrécela a Dios. Hay tanta necesidad en el mundo de ofrecimientos y oraciones…»

«Entonces dijo Jesús a sus discípulos: «Si alguno quiere venir en pos de mí,
niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame »».

Mateo 16, 24

Amado Jesús:

Antes que nada quisiera decirte desde el fondo de mi alma: «Jesús, yo confío en ti«, a pesar de todo y contra todo: «Yo confío en ti».

Carga ligera

He cargado mi cruz, no es un cruz diferente a la de muchos que conozco. Y no tengo derecho a quejarme o lamentarme.

Me parece que fue santa Teresa de Jesús quien decía que la cruz se lleva con más suavidad cuando la aceptamos y abrazamos.

Soy un padre de familia con 4 hijos y sé lo que es pasar dificultades para sacar adelante a tu familia. A veces siento que cargo un mundo sobre mis hombros y que soy indigno de llevarlo y ofrecerlo por amor a ti.

Una petición inicial

Hoy quisiera hacer algo diferente, amado Jesús. Quiero escribirte a ti y que esta carta llena de gestos de amor, inquietudes, certezas y hasta dudas, sirva para edificar las almas y las lleve ante tu presencia amorosa.

Solo te hago una petición, es sencilla, nada imposible para quien todo es posible:

«Bendice grandemente a todos los que lean estas palabras, concédeles por el honor de tu nombre, sus anhelos, que tengan paz y prosperidad y puedan reconocer el camino de la santidad».

¿Por qué el sufrimiento?

A menudo me escriben lectores contándome sus temores, inquietudes, y me comentan las pesadas cruces que llevan sobre sus hombros.

—¿Qué puedo decirles, Señor?

Diles que no están solos, que los amo.

—¿Por qué estas cruces, Señor?

—Querido Claudio, no entiendes, ¿verdad? Tus respuestas están en  la Biblia. Primero lee 1 Pedro 5, 10:

«Dios, de quien procede toda gracia, los ha llamado en Cristo para que compartan su gloria eterna, y ahora deja que sufran por un tiempo con el fin de amoldarlos, afirmarlos, hacerlos fuertes y ponerlos en su lugar definitivo».

Ahora busca Romanos 5, 3-4. Dice:

«Más aún; nos gloriamos hasta en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación engendra la paciencia; la paciencia, virtud probada; la virtud probada, esperanza».

Confiar en Jesús

Una vez leí en un libro esta frase que me impactó, marcó mi vida  me ayudó a seguir con la mirada en el cielo, con gratitud por tu amor y tus promesas:

«Es mejor estar en la cruz con Jesús que mirarlo dese abajo”.

¿Sabes? No entiendo la mitad de las cosas que me ocurren o que veo en el mundo: las guerras, el hambre, la codicia de algunos gobernantes… Los humanos somos tan limitados en nuestras conciencias, por eso te repito una vez más:

Jesús, yo confió en ti. Me abandono en tu amor

Hazme digno de ti.

«El que no toma su cruz y me sigue detrás no es digno de mí» (Mateo 10, 38)

Fuerza de Dios

Hace poco leí estas palabras de santa Teresa Benedicta de la Cruz:

La cruz es el camino que conduce de la tierra al cielo. Quien se abraza a ella con fe, amor y esperanza se siente transportado a lo alto, hasta el seno de la Trinidad.

Qué poco entendemos estos misterios celestiales…

Jesús, nos quejamos de la cruz y olvidamos ser agradecidos.

Tus santos fueron expertos en el tema de la cruz. Cargaron cruces muchas veces insoportables, en silencio, con alegría y una sonrisa en el rostro. Me gusta mucho este pensamiento de santa Teresa de Jesús.

«La medida del poder llevar una cruz grande o pequeña es la del amor».

Leo el pensamiento y comprendo lo pequeño que es mi amor.

«Pues la predicación de la cruz es una necedad para los que se pierden; más para los que se salvan – para nosotros – es fuerza de Dios».

1 Corintos 1, 18

Gracias Jesús por este tiempo que hemos pasado juntos. Gracias por amarnos y ayudarnos, a pesar de lo que somos y hacemos, gracias por ser compasivo y tierno.

Te quiero Jesús.

obraz Jezusa Miłosiernego

Por qué es necesaria la cruz

¿Te quejas aún de lo pesada que es tu cruz? Tal vez sea necesaria así por el bien de tu alma. San Luis María Grignion de Montfort escribió en 1714 una carta «sobre la necesidad y la práctica de la cruz«. Es de una actualidad impresionante. Está escrito con un lenguaje muy sencillo y edificante.

Quisiera invitarte a que tomes uno minutos y lo leas, medites y guardes en tu corazón.

Te explica que «nada tan necesario como cargar la cruz. La cruz es necesaria para nosotros pecadores: las cruces de esta vida nos ayudan a unirnos a Cristo.”

Hazme caso y dale una mirada.

Carta a los amigos de la Cruz - San Luís María Grignon de Montfort

¡Dios te bendiga!

Claudio de Castro, Aleteia

Vea también       Oración a la cruz de Cristo - Papa Francisco















jueves, 20 de octubre de 2022

Los 7 «Yo soy» de Jesús en el Evangelio


 

Jesús se da a conocer a los hombres usando hermosas analogías que nos permiten entender quién es Él

«Yo Soy» es la manera en la que Dios se presenta a Moisés al hablarle de la zarza ardiente;   tú hablarás así a los israelitas:

«Yo soy» me envió a ustedes (Ex 3,14).

Jesús usa la misma expresión para referirse a sí mismo e identificarse con Dios.

«Les aseguro que desde antes que naciera Abraham, Yo Soy». 

Jn 8, 58

Estos son los 7 «Yo soy» de Jesús narrados en el Evangelio de Juan: 

1YO SOY EL PAN DE VIDA

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«Yo Soy el pan de vida»

En el desierto el pueblo judío fue alimentado por Dios con el maná, «el pan venido del cielo». En Jesús, Dios sigue dando a su pueblo este pan.

«Yo soy el pan de Vida. El que viene a mí jamás tendrá hambre; el que cree en mí jamás tendrá sed».

Jn 6, 35

2YO SOY LA LUZ DEL MUNDO

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«Yo Soy la luz del mundo»

Con la columna de fuego Dios iluminó el camino y guió al pueblo judío fuera de Egipto y de la esclavitud. También Jesús se identifica con la luz que guía nuestro camino.

«Yo soy la luz del mundo.  El que me sigue no andará  en tinieblas, sino que tendrá la luz de la Vida». 

Jn 8, 12

3YO SOY LA PUERTA

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«Yo Soy la Puerta»

Jesús afirma ser la puerta a través de la cual entran las ovejas. Solo a través de Él se entra en la vida de Dios.

«Yo soy la puerta. El que entra por mí se salvará».  

Jn 10, 9

4YO SOY EL BUEN PASTOR

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«Yo Soy el buen pastor»

Es una de las imágenes más famosas y más hermosas entre los símbolos de los cristianos. Jesús viene a buscar y a salvar a las ovejas. Da su vida por ellas. Él es el verdadero pastor de Israel prometido por los profetas y el sacrificio de la Cruz es el testimonio supremo de ello.

Yo soy el buen Pastor. El buen Pastor da su vida por las ovejas.

Jn 10, 11

5YO SOY LA RESURRECCIÓN Y LA VIDA

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«Yo Soy la resurrección y la vida»

Dios es el Creador, aquel que da vida al mundo y al hombre. Adán eligió la lejanía y llevó a la humanidad a la muerte. Jesús cambió para nosotros ese destino.

«Yo soy la Resurrección y la Vida. El que cree en mí, aunque muera, vivirá: y todo el que vive y cree en mí, no morirá jamás». 

Jn 11, 25-26

6YO SOY EL CAMINO, LA VERDAD Y LA VIDA

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«Yo Soy el camino, la verdad y la vida»

¿Qué nos lleva a Dios? Los sacrificios, las leyes, el templo, eran los caminos a través de los cuales el pueblo judío caminaba hacia Dios. Jesús toma el lugar de estos «caminos»: su persona y la fe en Él es el camino de acceso al Padre.

«Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida.  Nadie va al Padre,  sino por mí».

Jn 14, 6

7YO SOY LA VID VERDADERA

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«Yo Soy la vid»

La imagen de la vid se usa para identificar al pueblo de la alianza. Ahora, Jesús dice que el pueblo de Dios tiene vida y da fruto si permanece en Él: Él es el nuevo Israel.

«Yo soy la vid, ustedes los sarmientos. El que permanece en mí, y yo en él, da mucho fruto».

Jn 15, 5

 Marinella Bandini, Aleteia 

Vea también       Sermón sobre las Lágrimas de Jesucristo  - Santo Cura de Ars



























domingo, 14 de agosto de 2022

¿Deseas conocer mejor a Jesús? Ideas para lograrlo

jesús

Son muchos los lectores de Aleteia que escriben preguntando cómo conocer más a Jesús. Nuestro autor de espiritualidad Claudio de Castro responde

«Sería una bonita costumbre si todos los días, en algún momento, pudiéramos decir: “Señor, que te conozca y me conozca” y así ir adelante». Papa Francisco

Jesús es el mejor de los amigos, lo sé por experiencia. Me encanta hablar y escribir sobre Él y de cuando en cuando algún lector de Aleteia me escribe preguntando: «¿Cómo puedo conocer mejor a Jesús?» 

Es una pregunta valida que todos nos hacemos alguna vez en la vida. Necesitas conocerlo, para poder amarlo y amándolo, leerás sus palabras y creerás en Él. «El que cree en el Hijo tiene vida eterna» (Juan 3, 36)

Jesús nos dijo que podíamos encontrarlo en los niños, los pobres, los que sufren, los encarcelados. San Alberto Hurtado, un sacerdote Chileno al que admiro muchísimo nos lo recuerda a menudo: «El pobre es Cristo». 

«El pobre suplementero, el lustrabotas… la mujercita de tuberculosis, piojosa, es Cristo. El borracho… ¡No nos escandalicemos! ¡Es Cristo!»

Cada vez que estoy en el auto y un pobre se acerca a pedir limosna, cierro los ojos vuelvo a mirarlo y ya no veo al pobre, veo a Cristo que camina hacía a mí. 

¿Dónde encontrarle?

Una de las más bonitas referencias a Jesús para conocerlo realmente como fue, está en la Biblia.

«Se despojó de sí mismo tomando condición de siervo haciéndose semejante a los hombres y apareciendo en su porte como hombre» (Flp 2, 7).

Jesús es la mejor noticia que podrás tener el toda tu vida, saber que te ama y te espera todos los días en el Sagrario de tu Iglesia, para consolarte, animarte y llenarte con gracias abundantes.

«Conocer a Jesús, es una aventura que te lleva toda la vida, porque el amor de Jesús no tiene límites». Papa Francisco

Hay tanta riqueza en las Escrituras. Si tan solo abrieras tu Biblia.  Te dejo una tarea. Lee el Evangelio y contemplarás en ellos a Jesús, conocerás su vida, sus obras y sus palabras

Somos ciegos que buscamos a Jesús. Pon atención. Jesús te hará a misma pregunta que hizo al ciego de nacimiento que curó:

««¿Tú crees en el Hijo del hombre?» El respondió: «¿Y quién es, Señor, para que crea en él?» Jesús le dijo: «Le has visto; el que está hablando contigo, ése es.» El entonces dijo: «Creo, Señor.» Y se postró ante él.» (Juan 9, 35-39)

La Biblia, punto de encuentro

Las Sagradas Escritura siguen hablándonos de Jesús.

«Esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y al que tú has enviado, Jesucristo.» (Juan 17, 3)

En Juan 1 se nos da una clave esencial para conocer a Jesús.  Jesús se volvió, y al ver que le seguían les dice: «¿Qué buscáis?»- Ellos le respondieron: «Rabbí -que quiere decir, «Maestro»- ¿dónde vives?». Les respondió: «Venid y lo veréis»  Vayamos con Jesús, sigamos sus pasos, escuchemos sus Palaras en el Evangelio  podremos conocerlo.

A menudo me preguntan cómo conocer a Jesús. Les respondo: 

«Contémplalo en la cruz. Los santos de nuestra Iglesia decían que la cruz es una escuela en la que se aprende humildad, obediencia, perdón y te ayuda a conocer y comprender al Hijo amado de Dios Padre. También ayuda pasar horas en adoración ante el Santísimo Sacramento, ve al sagrario, allí está Jesús VIVO, hazle compañía, pide sus favores y gracias. Es el hijo de Dios, adórale y dile que le quieres una y otra vez».

En Aleteia te recomendamos algunos libros católicos que conviene leer para conocer mejor a Jesús:

Quisiera terminar con este bella oración de san Francisco de Asís: 

Oh, alto y glorioso Dios.
Ilumina las tinieblas de mi corazón
y dame fe recta, esperanza cierta
caridad perfecta, sentido y conocimiento
para cumplir tu santo y veraz mandamiento.

¿Te gustaría escribirnos y contarnos tus aventuras con Dios? Te dejo mi email personal cv2decastro@hotmail.com

Claudio de Castro, Aleteia

¡Dios te Bendiga!

domingo, 7 de agosto de 2022

Visité a Jesús en el Sagrario y me pasó esto… (un fuerte testimonio)


 

“A mí me gusta visitarle y platicarle mis cosas” (Una lectora de Aleteia). Claudio de Castro, autor de libros de espiritualidad, reflexiona sobre la importancia del diálogo íntimo con Jesús

Hoy será un día especial, no de esos comunes cuando todo parece que transcurre sin dejar motivos de alegrías. Llega la noche y otra vez el día. Haremos algo especial para ti.  

Tus oraciones, comentarios, no pasan desapercibidos. Leemos todo lo que nos envías. Y nos llenamos de gratitud. Sin tus oraciones no sería posible continuar. Nos sentimos acompañados, hermanados, unidos.

Hemos recibido tantos y tan hermosos testimonios de nuestros lectores en Aleteia que consideramos edificante compartir algunos. Personas que de pronto van al Sagrario de sus parroquias en busca de consuelo, ternura, amor. Una palabra de Jesús y salen consolados, sabiéndose amados, llenos de una fortaleza sobrenatural que los motiva a continuar y salir adelante.

¡Qué bueno eres Jesús!

He visto maravillado cómo Jesús, consuelo de las almas, escondido en el sagrario, llena las almas con su gracia y su amor.

¿Sabes lo que es el sagrario? En estos artículos te lo explico, para que lo conozcas y te animes a ir hoy mismo y que visites a Jesús, que ilusionado te espera.

“Muero de amor por Jesús vivo, dentro de ese lugar sagrado llamado Sagrario. ¿Cómo es que Jesús tuvo ese detalle de amor de quedarse allí guardadito, aun cuando sabía que muchas veces estaría solo ? Fue su amor, el mismo amor que le llevo a la cruz”.

(Una lectora de Aleteia)

Cada día más lectores descubren el amor inmenso que tiene Jesús y que derrama sobre sus almas afligidas, desde el sagrario.

Jesús sigue insistiendo: “Ven a verme. ¿Por qué me dejan solo?”

Me da tanto dolor un sagrario abandonado. Cada vez que voy a una parroquia y encuentro a Jesús solo en el sagrario, sin nadie que le haga compañía, recuerdo las fuertes palabras del Obispo de los sagrarios abandonados, San Manuel González García.

“¡Nada! Yo no les pido ahora dinero para los niños pobres. Ni auxilio para los enfermos. Ni trabajo para los cesantes. Tampoco consuelo para los afligidos. Yo les pido una limosna de cariño para Jesucristo Sacramentado; un poco de calor para esos Sagrarios tan Abandonados.

Yo les pido, por el amor de María Inmaculada, Madre de ese Hijo tan despreciado, y por el amor de ese Corazón tan mal correspondido, que hagan compañía a esos Sagrarios Abandonados… Invoqué hoy vuestra atención y vuestra cooperación en favor del más abandonado de todos los pobres: ¡El Santísimo Sacramento!”.

El más pobre, pues, el más abandonado es Jesucristo en el sagrario. No lo dejen solo, no lo abandonen, búsquenlo, visítenlo, platiquen con Él que siempre los está esperando. Tenemos que volver al sagrario, visitar a Jesús y aprender a vivir en su presencia.”

Un alma enamorada

Gracias al buen Dios cada día hay más almas enamoradas de Jesús en el Sagrario, lo consienten, lo visitan, oran con Él, le dicen que le quieren. No conozco a nadie que visite a Jesús en el Sagrario y salga igual que como fue.

Jesús sabe tocar nuestros corazones y llenarnos de Esperanza.

La semana pasada, al abrir mi correo descubrí mensaje tan bonito que merecía ser compartido, por lo edificante que es para nosotros..

“Hace unos 25 años estaba pasando por situaciones difíciles en mi vida. Tenía muchos años de no visitar a Jesús Sacramentado, y por un impulso me encaminé a una capilla donde el sacerdote con mucha devoción y muy amoroso exponía al Santísimo. 

Al momento que estuvo frente a mí sentí un abrazo lleno de todo Su amor (al describirlo vuelvo a sentirlo y mis ojos vuelven a llorar) que me conforta inmediatamente y vi mis problemas de otra manera, y lo más importante, me sentí tan amada como nadie me ha hecho sentir, con un amor único e incondicional. 

Ahora, cada vez que lo visito tengo esa sensación, que me escucha, me abraza y me consuela y soy de las personas que cuando oran mi corazón se estremece tanto… que siempre lloro. Siento mi pequeñez y Su divinidad. ¡Vayan a visitarlo, es un amigo estupendo!”

Amable lector de Aleteia, ¿serías tan amable de visitar a Jesús en el Sagrario? Y cuando vayas, por favor, dile: “Señor, Claudio te manda saludos”.

¡Dios te bendiga!

¿Te gustaría compartir tus experiencias con Jesús?

¿Te gustaría compartir tus experiencias con Jesús? Aquí te paso mi email personal:  cv2decastro@hotmail.com

Claudio de Castro, Aleteia

Vea también     Para salvarte: Eucaristía - P. Jorge Lorin sj (abundante material)


























domingo, 24 de julio de 2022

Créelo, Cristo está en la Eucaristía

 

ADORACJA NA PLAŻY

“Me duele tu indiferencia”, clama Jesús.
Una invitación a la fe del escritor Claudio de Castro

«Conozco tus obras: no eres ni frío ni caliente. ¡Ojalá fueras frío o caliente! Pero porque eres tibio y no frío o caliente, voy a vomitarte de mi boca»

Apocalipsis 3, 15-16

Hace un par de años Aleteia publicó un artículo con esta alarmante noticia:

Siete de cada diez católicos en EE.UU. creen que el pan y el vino son solo símbolos del cuerpo y la sangre de Cristo.

Solo un tercio de los católicos estadounidenses (31 por ciento) asegura creer que durante la Misa, el pan y el vino se convierten en el cuerpo y la sangre de Jesús.

Necesitamos recordar

Yo, que he visto milagros patentes con Jesús Sacramentado, prisionero de amor en el Sagrario, me pregunto cómo es posible.

¿Por qué somos indiferentes a su amor? ¿Por qué no creemos? Necesitamos que alguien nos recuerde que Jesús está allí VIVO en cada hostia consagrada, en cada Sagrario ubicado en cada capilla del mundo.

Creo que alguna vez te lo he contado. Hace algunos años una dulce abuelita me llamó a la casa, desde el interior de mi país,  y me pidió que escribiera un libro y lo titulara El sagrario. Se llama Rosario Araúz.

—¿Por qué me lo pide? —le pregunté sorprendido.

—Porque voy a ver a Jesús todos los días al Sagrario y lo encuentro solo. Hay una gran indiferencia a su presencia real en los sagrarios.

Y esto ocurre porque las personas no saben que está allí. Nadie se lo dice. Usted en ese libro les va a decir que allí está Jesús, esperando para llenarlos de gracias.

Fui a conocerla. Hice el viaje al interior un sábado por la mañana y aproveché para hacerle una entrevista que es oportuno ver de nuevo.

Revelaciones

Debemos pasar más tiempo acompañando a Jesús.  Hoy más que nunca…resuena la fuerte voz del Ángel de Fátima en el mundo: «¡Penitencia, Penitencia, Penitencia!«.

El 27 de diciembre de 1673 nuestro Señor se le apareció a santa Margarita María Alacoque y le revelo los secretos del Sagrado Corazón de Jesús, para que los trasmitiera a toda la humanidad.

Se quejó de la indiferencia con que nosotros los creyentes lo tratamos, nuestros graves pecados y los sacrilegios y frialdades hacia su amor.

«Lo que más me duele es que se porten así los corazones que se me han consagrado».

Sus palabras trascienden hasta nuestros días y me las dice a mí, a todos nosotros.

“He aquí el Corazón que ha amado a los hombres con tanto extremo que no ha perdonado desvelos, hasta agotarse y consumirse por testificarles amor, y por toda correspondencia sólo recibe de la mayor parte de ellos ingratitudes, significadas en los menosprecios, desacatos, sacrilegios y frialdades con que me tratan en este Sacramento de amor”.

Reza, confía en Jesús y haz lo que te pide.  ¿Cómo saber qué quiere de mí? Abre tu Biblia y lee el Evangelio.

Nos encantaría saber de ti y tus experiencias con Jesús. ¿Las compartes con nosotros? Escríbenos. Te dejo mi email personal cv2decastro@hotmail.com

 ¡Dios te bendiga!

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Claudio de Castro,Aleteia 



























miércoles, 20 de julio de 2022

¿Te avergüenzas de Jesús?

 

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Una urgente invitación del escritor Claudio de Castro a conocer más al Hijo de Dios, y amarLe

«No te avergüences, pues, del martirio de nuestro Señor…. Al contrario, sufre por el Evangelio, sostenido por la fuerza de Dios»

2 Carta a Timoteo, 1

Amenudo veo en las redes sociales personas que atacan a la Iglesia, al Papa, a la Virgen.

A veces me quedo esperando. “Algún católico saldrá en defensa de su fe”.  Pero apenas una que otra voz sale a defenderla. Imagino que no quieren confrontar sabiendo que les van a responder de forma desagradable.

Creo que es hora de levantar con caridad nuestras voces y defender la verdad. Mostrar que somos felices siendo católicos y no nos avergonzamos, al contrario. Sabemos que es un privilegio.

«Yo les aseguro: Si alguno se avergüenza de mí y de mis palabras en medio de esta generación adúltera y pecadora, también el Hijo del Hombre se avergonzará de él cuando venga con la Gloria de su Padre rodeado de sus santos ángeles».

Marcos 8

Conozcamos a Jesús

Nadie puede amar lo que no conoce. Debemos conocer más a Jesús. Lee la Biblia. Allí están su vida y milagros y palabras.

El Papa Francisco ha dicho:

«Para conocer verdaderamente a Jesús hay que hablar con Él, dialogar con Él mientras le seguimos en el camino».

Y se le puede conocer «también en el catecismo. ¡Es verdad! El catecismo nos enseña muchas cosas sobre Jesús y debemos estudiarlo, debemos aprenderlo.

Así aprendemos que el Hijo de Dios vino para salvarnos y comprendemos por la belleza de la historia de la salvación el amor del Padre». 

Amar al Señor

Hay un poema maravilloso de Gabriela Mistral a Jesús crucificado. Te comparto un fragmento:

En esta tarde, Cristo del Calvario,
vine a rogarte por mi carne enferma;
pero al verte, mis ojos van y vienen
de tu cuerpo a mi cuerpo con vergüenza.

¿Cómo quejarme de mis pies cansados
cuando veo los tuyos destrozados?
¿Cómo mostrarte mis manos vacías,
cuando las tuyas están llenas de heridas?

¿Cómo explicarte a ti mi soledad,
cuando en la Cruz alzado y sólo estás?
¿Cómo explicarte que no tengo amor,
cuando tienes rasgado el corazón?

Muchos a pesar de tanto amor aún no le conocen.  No es algo nuevo. Jesús en su época recriminó a sus apóstoles:

«¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros y no me conoces?”.

Juan 14, 9

Con la fuerza de Dios

Vamos… No temas defender tu fe.

«Porque el Espíritu que Dios nos ha dado no es un espíritu de temor, sino de fortaleza, de amor y de sobriedad.

No te avergüences del testimonio de nuestro Señor, ni tampoco de mí, que soy su prisionero.

Al contrario, comparte conmigo los sufrimientos que es necesario padecer por Evangelio, animado con la fortaleza de Dios«.

2 Timoteo 5-8

Acércate a Jesús, cree en sus palabras, en su presencia VIVA en la Eucaristía.

Aleteia te presenta algunos libros para que conozcas mejor a Jesús, y conociéndolo lo amarás más y darás tu vida por Él.

Claudio de Castro, Aleteia 

Vea también                         Jesucristo, Vida del Alma