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jueves, 9 de julio de 2026

Cuatro sitios para encontrarte con Jesús cuando estés triste

La vida nos da de todo: alegrías, penas, sustos, satisfacciones. Por eso, cuando estés triste, acércate a estos sitios con Jesús para recibir su consuelo y amor

Nadie es feliz todo el tiempo. A veces pasamos por momentos de mucha alegría y otras de profundo malestar. Por eso, cuando sientas que estás demasiado triste como para soportar la pena, recuerda que puedes encontrarte don Jesús en cuatro sitios seguros.

1Te espera en la Eucaristía

No hay mejor lugar que la santa Misa para tener un encuentro íntimo con Jesús. Este es el sitio más privilegiado porque el Señor se hace presente en cuerpo y alma para dársenos en alimento. Nada más grande que esto puede llenarnos. Por eso, es importante acudir con frecuencia porque como dice la secuencia de Corpus:

"Su Sangre es nuestra bebida; su Carne, nuestro alimento; pero en el Pan o en el Vino Cristo está todo completo".

2En el sagrario

Por supuesto, la visita más consoladora que puedes realizar es acercarte a cualquier iglesia y sentarse frente al sagrario: el Señor Jesús sacramentado - que a veces está completamente solo - te espera con infinito amor. El momento de intimidad que puedes tener con Él para expresarle tus pesares es invaluable.

No lo pienses, cuando pases frente a un templo, entra un momento, salúdalo como lo haces con cualquier amigo y déjate ver. No hacen falta las palabras, tu presencia frente a la Suya es suficiente porque:

"Su Padre sabe lo que les hace falta antes de que lo pidan" (Mt 6, 8).

3también en la oración

Pero si deseas desahogarte y quizás llorar, habla con Él en donde te encuentres. Tus palabras no será desoídas, Él siempre escucha y responde de maneras sorprendentes. Tu corazón sentirá alivio porque tu Padre está pendiente de lo que te hace falta. La carta de Santiago da este sencillo consejo, pero eficaz:

"¿Está sufriendo alguno de ustedes? Rece" (Stg 5, 13).

4y en su Palabra

Y si quieres escuchar la voz del Señor, lee su Palabra. Nada más consolador que encontrar la respuesta a tus preguntas: la Sagrada biblia contiene todos los mensajes que necesitas para entender que no estás solo. Él te ama y se encargará de tu dolor:

"Vengan a mí todos los que están cansados y agobiados, y yo los aliviaré" (Mt 11, 28).

Mónica Muñoz, Aleteia

Vea también      Sufrimiento como corrección en la Biblia


domingo, 13 de abril de 2025

Camino hacia la Pascua: asimilar el sufrimiento

Sakramentalia, które warto mieć w domu

Hay en el sentido del sufrimiento un misterio humano que no puede formularse. Pero podemos decir con seguridad que el destino humano no responde a una imposición externa; Dios no castiga con el sufrimiento

Hay que entrar en el propio corazón para entender el sentido del sufrimiento. Es verdad, el contacto con el sufrimiento que sana, nos transforma. Nos hace más apacibles y sosegados. Para nosotros, llamados a la esperanza, es importante comprender qué sentido tiene el sufrimiento en la vida.

Nos llamamos a nosotros mismos cristianos porque hemos quedado deslumbrados por la libertad del buen Jesús. Por la unidad entre lo que decía y hacía. Por la fuerza de sus palabras, que devuelve la vida a todos. Pero ¿cómo no ver el sufrimiento que padeció Jesús como algo negativo o incluso un fracaso?; ¿cómo no rechazar nuestro propio sufrimiento?

Se nos hace sumamente difícil aceptar la unión entre la Cruz, la Resurrección y la confianza en la prueba. 

Hay en el sentido del sufrimiento un misterio humano que no puede formularse. Pero podemos decir con seguridad que el destino humano no responde a una imposición externa; Dios no castiga con el sufrimiento.

"Incorporándose Jesús le dijo: 'Mujer, ¿dónde están? ¿Nadie te ha condenado?' Ella respondió: 'Nadie, Señor' Jesús le dijo: 'Tampoco yo te condeno. Vete, y en adelante no peques más'" (Jn 8, 10-11).

Dios no condena a nadie. Se condena cada cual a sí mismo, si cierra su corazón a los ríos de amor que fluyen desde Dios. San Juan lo expresa así: "Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo único, para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna. Porque Dios no ha enviado a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él. El que cree en él, no es juzgado; pero el que no cree, ya está juzgado, porque no ha creído en el Nombre del Hijo único de Dios" (Jn 3, 16-18).

El sentido del sufrimiento

En su carta a los Filipenses, san Pablo nos describe el modo de actuar de Dios. Dios no desea el sufrimiento. No se proclama más sabio, ni más fuerte, ni de mayor gloria. Dios anhela rebajarse hasta el más pequeño, volverse un ser humano, y seguir bajando hasta la condición de esclavo. Un inocente injustamente condenado a muerte.

"El cual siendo de condición divina, no codició el ser igual a Dios, sino que se despojó de sí mismo, tomando condición de esclavo" (Fil 2, 6-7).

Es ahí, en lo más bajo de la escala humana, donde Dios se encuentra con los rechazados. Los que no son amados. Uno con ellos, recompone el cuerpo de la humanidad entera. Quizás en eso consiste el sentido del sufrimiento. En darnos la oportunidad de descender con Jesús, bajar para encontrarnos frente a frente con los que sufren como uno mismo. Y con ellos, mano a mano, construir una nueva humanidad capaz de no dejar a nadie atrás. Una humanidad a imagen del Reino de Dios.

En el camino hacia la Pascua, podemos llenarnos de compasión con la Virgen María. María, llena de Gracia, se mantuvo al pie de la cruz. No decía nada. No tenía miedo. Todo su ser estaba orientado hacia el crucificado. Con todo su ser, decía: “Confío en ti.” Incluso cuando su corazón estaba traspasado por una espada.

Acompañemos el sufrimiento del otro como María acompañó a Jesús en la cruz. Cuando el sufrimiento no se siente rechazado, da lugar en nosotros a la Vida, a la Resurrección.

"No recordéis lo de antaño, no penséis en lo antiguo; mirad que realizo algo nuevo; ya está brotando, ¿no lo notáis?" (Is 43, 18-19).

María Marco Cazcarra, Aleteia

Vea también    El dolor y el sufrimiento en la vida del cristiano