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viernes, 10 de abril de 2026

Buscan multiplicar por 60 la eutanasia en España; para eso, hablarán mal de la esperanza

 

El caso de Noelia Castillo pone sobre la mesa una práctica legalizada y en aumento.

El suicida entra en visión de túnel... y los partidarios de la eutanasia lo favorecen cuando dicen que no busque más terapias

El suicida entra en visión de túnel... y los partidarios de la eutanasia lo favorecen cuando dicen que no busque más terapiasCHRISTOPHER LEMERCIER, EN UNSPLASH



    El mismo día que eutanasiaban a Noelia Castillo, Holanda anunciaba sus cifras anuales de eutanasia: superaban las 10.000, un 6% de las muertes del país. Leí que en Quebec también son un 6%.

    En España hay unos 436.000 fallecimientos al año (datos de 2024 y 2023; hace diez años que tenemos más muertes que nacimientos en la envejecida España). En 2024 se practicaron 427 eutanasias en España.

    Cuando lleguemos al 6% de eutanasiados, como en Holanda o Quebec, mataremos 26.000 personas al año (el equivalente a una ciudad pequeña como Pinto, Cambrils o Almendralejo).

    Los eutanasiastas (entusiastas de la eutanasia) miran continuamente a Holanda, su meca feliz. Para alcanzar a Holanda los españoles hemos de multiplicar por 60 la eutanasia.

    Es lo que los eutanasiastas buscan y desean: multiplicar para normalizar. Y usarán todo tipo de técnicas para ello, algunas mediáticas; otras, sectoriales, en el mundo sanitario; otras políticas.

    En realidad, se trata de un cambio de civilización: pasar de una civilización hipocrática, de médicos que curan, donde la vida del hombre es sagrada, a una de médicos que matan, de individuos solos y asustados a los que el Estado no protege, sino que ayuda a eliminar.

    Cuidado, porque el mismo Estado que te mata diciendo que tu vida no vale mucho, que lo que vale es tu voluntad suicida, mañana puede declarar que ahora tu voluntad tampoco vale mucho, que vales más muerto, por tus órganos, o tu carne para hacer abono, o galletitas como en la película Soylent Green. Cuando el ser humano deja de ser sagrado, pasa a ser, simplemente, kilos de carne, recursos. (Para implantar barbaridades así, lo consultarán con una IA que, obviamente, les dará la razón).

    ¡Atención los sanitarios! Para multiplicar por 60 las eutanasias necesitarán muchos más eutanasiadores. Los buscarán entre médicos y enfermeras.

    ¿Cuántos pacientes puede eliminar un eutanasiador al año?

    Sospecho que hay dos tipos de eutanasiadores. Los psicópatas o narcisistas fríos, sin empatía, pueden matar tantos pacientes como haga falta, pero pocos de estos entran en el sector médico, y con el tiempo se meten en líos. Si se crean eutanasiaderos (lugares especializados en eutanasia, donde todos en el local están en el ajo), los psicópatas narcisistas pueden ser jefes allí y aguantar muchos años en ese nicho sin que les controlen casi nada, hasta que algún pariente dolido y ofendido le denuncie por malas maneras, negligencias o abusos de algún tipo. Pero, insisto, de estos hay pocos y aún no hay eutanasiaderos en España (sí en otros países).

    El eutanasiador más frecuente es un médico que cree que "ayuda". Probablemente no es muy bueno en lo suyo, o se ha metido en un campo que no domina. Probablemente sabe muy poco de cuidados paliativos igual que sabe muy poco de enfermedades tropicales. La ley española intenta que el eutanasiador sea el médico de familia, es decir, el médico más generalista.

    Algunos están ideologizados con discursos de "libertad", "autonomía", "calidad", etc... Otros son activamente anti-religiosos, adoran las cosas técnicas... aunque para matar no necesitas tanta técnica como para curar y cuidar.

    Pero por ideologizados que sean, parece que no pueden hacer más de 3 eutanasias al año, porque el efecto mental se acumula.

    En el libro Eutanasia, lo que el decorado esconde el enfermero especializado en paliativos François Trufin, de Bélgica, cuenta el caso de un eutanasiador que dijo en un comité de eutanasia: "Esta vez acepto volver a practicar la eutanasia por este paciente; pero después se habrá acabado por este año. He practicado otras dos ¡y ya está bien!".

    Algo en su interior les duele, por ideologizados que estén. Cuando la Cámara de los Lores en 2005 estudió la eutanasia, el doctor Mensingh van Charente declaró: "No es un tratamiento médico, nunca te acostumbras a ella". El doctor De Graas declaró: "Para el médico individual nunca se hace menos estresante". Simplemente, aprendían trucos para soportarlo, al menos por un tiempo más.

    Un truco para reclutar eutanasiadores es buscarlos entre médicos que están a punto de jubilarse. Que hagan 3 o 4 al año durante sus últimos dos o tres años y luego lo dejan, heridos y dolidos.

    Los promotores de la eutanasia van a promover la visión de túnel de los suicidas, repetirán que no deben buscar más terapias o alternativas

    Los promotores de la eutanasia van a promover la visión de túnel de los suicidas, repetirán que no deben buscar más terapias o alternativasRICHARD STACHMANN, EN UNSPLASH

    Un estudio publicado en 2020 (“An indelible mark”, Kelly, Handley, Kissane, Vamos, Attia) repasa otros 9 estudios publicados sobre el asunto. Entre el 30 y el 50% de los médicos declaraban una gran carga emocional e incomodidad por participar. Entre el 15 y 20% de eutanasiadores admiten un impacto personal negativo que perdura con el tiempo.

    Los médicos normales, los que aman la vida, evitarán las eutanasias. Sus ejecuciones tenderán a concentrarse en ciertos sanitarios. Al que ya hizo una, por compasión, o por ideología, le pedirán que haga más. Y más.

    Pero tras un puñado, si no es un psicópata, se hartará. Por ideología, dirá que alguien ha de hacerlo, "pero yo ya no". Así que intentará que lo hagan otros colegas. Y enfermeras. Igual que un drogadicto busca generar otros drogadictos para financiarse su droga, y tener compañeros de desgracia, así los eutanasiadores intentarán que haya más y más eutanasiadores.

    Esto es distinto al aborto. Un solo abortista hace varios abortos al día, muchos a la semana. El aborto se concentra en una casta especial de aborteros, siempre los mismos, insensibilizados, fríos, ensoberbecidos, que acumulan cada uno cientos o miles de pequeñas víctimas.

    Pero con la eutanasia es distinto. Solo unas pocas personas, tirando a psicópatas, pueden aguantar hacer más de un puñado de eutanasias al año.

    Para lograr esas 26.000 eutanasias anuales en España, ese 6% que ya tienen en Holanda, sabiendo que un eutanasiador tipo se negará a hacer más de 3 al año, necesitarán unos 8.700 eutanasiadores. ¡Son muchísimos!

    Van a necesitar corromper a masas enteras de sanitarios, van a tener que anunciarles una y otra vez el perverso 'evangelio' oscuro de la eutanasia, buscando adeptos. Van a tener que incitarles a que rompan el tabú del "no matarás", siempre con música bonita de fondo, bombones para la abuelita, parientes sonrientes. Una vez lo hayan roto, les volverán a llamar una y otra vez: "tú ya lo hiciste, ¿no?" Hay especialidades donde habrá más eutanasiadores, otras que lo evitarán como la peste.

    Les va a costar encontrar esos 8.700 pero lo van a intentar, lo van a predicar, lo van a subvencionar.

    No quieren un nicho, como con las clínicas abortistas. Quieren un cambio total de cultura, de civilización. Necesitan implicar a miles como cómplices.

    Para eso van a acosar a los sanitarios que se nieguen, les van a señalar, les van a buscar problemas, hasta que "prueban de la droga", hasta que rompan el tabú... Una vez roto, les dirán que insistan, que ya no hay vuelta atrás. Pero sabemos, por los arrepentidos, que sí hay vuelta atrás, aunque los muertos no van a volver, excepto en el Juicio Final, cuando todo salga a la luz.

    Más allá de ámbito sanitario y las listas negras de objetores, más allá de promocionar a lugares altos a los suyos, los que ya rompieron el tabú, van a buscar comprensión y reconocimiento.

    Los aborteros son un ejemplo. Suelen mendigar desesperadamente este reconocimiento en los congresos médicos, aunque saben que el resto de ginecólogos les miran con asco y desprecio.

    Para generar esa comprensión, los eutanasiadores necesitarán muchos documentales lacrimógenos, muchas películas de "qué buena es la eutanasia". Y muchas historias de terror: qué terrible es la vida, qué terrible es sufrir...

    Antiguamente, los predicadores predicaban las torturas del infierno con detalles espeluznantes y morbosos. Tenían que añadir detalles porque, por un lado, los oyentes solían ser granjeros, que mataban animales cada día como parte de su forma de vivir. Y también veían ejecuciones de criminales. Ese público tenía cierto nivel de insensibilidad. El infierno tenía que ser peor.

    La gente hoy, en cambio, es muy sensible al dolor visto y escuchado. 

    Los predicadores de la bondad de la eutanasia tienen que insistir en la maldad de la vida.

    Eso implica asumir y predicar la "visión de túnel" de cualquier suicida

    Los santos cristianos tienen visiones del Cielo ("veo los cielos abierto y al hijo del hombre...", dice San Esteban) y las transmiten para dar esperanza.

    El suicida y el depresivo no ven salidas, ni las buscan ya... y el eutanasiador valida y aplaude que deje de buscar, aunque las haya

    El suicida y el depresivo no ven salidas, ni las buscan ya... y el eutanasiador valida y aplaude que deje de buscar, aunque las hayaVERNE HO, EN UNSPLASH

    En cambio, los predicadores de la eutanasia predican la "visión de túnel" del suicida. "La paciente no tenía horizontes, no buscaba nada más, y eso está bien", dice el eutanasista.

    En la vida hay muchas cosas buenas, hermosas, muy variadas, desde el amanecer a las estrellas, o bichos raros como los koalas o las jirafas o los wombats. Hay amigos, música, juegos de mesa o de habilidad, deporte (ahí están las Paraolimpiadas) y poesía. Hay muchos paisajes peculiares por visitar, mil y una noches de cuentos por escuchar. Hay 8.300 millones de personas, seguro que alguna de ellas es interesante para ti. Una sola de ellas puede cambiarlo todo en tu vida. Y está Dios, que es un Padre bueno que nos ama y cambia las perspectivas.

    Pero el suicida no ve nada de eso, es incapaz de imaginarlo y menos de buscarlo, aunque cuando lo encuentra de cerca le suele ayudar, le va cambiando la perspectiva. Su "visión de túnel" le impide acudir a todas estas cosas sanadoras.

    Y los eutanasiadores predican esa visión de túnel. Cuando un eutanasiador dice "el paciente no está obligado a seguir buscando alternativas", está diciendo "no prediquéis la esperanza, adoptad todos la visión de túnel propia de un suicida".

    O, dicho de otra forma, la rota 'sabiduría' de un suicida con su enfermiza visión de túnel vale tanto o más que la esperanza, la vida, la creatividad, el bien... según el eutanasista.

    Para lograr esas 26.000 eutanasias anuales en España, esos 8.700 eutanasiadores activos, van a tener que predicar contra la esperanza una y otra vez, predicar el miedo, insistir en que la vida es terrible, y en que los hombres no tienen capacidad para encontrar mejores soluciones.

    Y todo eso, en una época en que la robótica, la química, la neurología, etc... ofrecen enormes avances. Una ideología que proclame, con visión de túnel, que "la solución es matar" no incentivará esos avances. Tratarán de esconderlos. No los financiarán.

    Cada historia de superación que redifundes, cada reportaje sobre avances en prótesis o medicinas, cada caso de suicida arrepentido... es un ladrillo que construye la cultura de la vida.

    Pero los eutanasiadores van a desdeñar todo eso, ocultar todo eso y contar historias de terror. No les hagas caso: han asumido como su religión perversa la oscura visión de túnel.

    Combátelo ya, antes de que nos prohíban por ley la esperanza.

    • La alternativa ética y correcta ante el dolor y la vulnerabilidad al final de la vida no es la eutanasia, sino los cuidados paliativos, el documental "Morir en paz" los explica bien.

    Pablo J. Ginés, ReL

    Vea también    Eutanasia - la análisis de la realidad


    miércoles, 1 de abril de 2026

    Países Bajos multiplica por 4 sus eutanasias en quince años y ya supera las diez mil anuales

    El informe de 2026 (sobre eutanasias en 2025) detecta menos eutanasias por «sufrimiento psíquico»; se usaban de coladero.

    La eutanasia es una práctica contraria a la medicina, pero en Holanda se hacen ya diez mil al año

    La eutanasia es una práctica contraria a la medicina, pero en Holanda se hacen ya diez mil al año

    Mientras en España este jueves se practicaba la eutanasia de Noelia Castillo, una chica de 25 años capaz de ducharse sin ayuda, con tendencias suicidas diagnosticadas, en Holanda presentaban su informe anual sobre eutanasias (informe de 2026 con los datos de 2025), explicando que ya superan la barrera de las diez mil eutanasias anuales. Seis de cada cien muertes en el país ya son con eutanasia.

    La práctica en el país no ha dejado de crecer desde que en 2002 se legalizó la eutanasia y el suicidio asistido. En realidad, ya había eutanasiadores veteranos antes de 2002, pero las realizaban bajo distintos disfraces legales.

    En 2003, el primer año completo de eutanasia legal (incluyendo suicidios asistidos, mucho menos usados en el país) se realizaron 1.815 eutanasias. Dijeron que sería para casos extremos. Pero diez años después, la cifra era más del doble. Hoy es casi seis veces mayor. En 2025 se hacían 4 veces más eutanasias que quince años antes.

    • Eutanasias en Holanda (incluye suicidio asistido):

    Año 2002: se legaliza la eutanasia en Holanda (ya se hacía, pero camuflada);

    Año 2003: 1.815 eutanasias oficiales;

    Año 2009: 2.636 eutanasias;

    Año 2013: 4.188 eutanasias;

    Año 2018: 6.126 eutanasias;

    Año 2022: 8.720 eutanasias;

    Año 2023: 9.068 eutanasias;

    Año 2024: 9.958 eutanasias;

    Año 2025: 10.341 eutanasias

    Derribando barreras, aumentando causales

    Holanda cada vez ha ido derribando más barreras que antes dificultaban la eutanasia: lo que supuestamente era para adultos en plenas condiciones mentales, con dolores insoportables e intratables y con plena libertad consciente pasó a aplicarse a niños, enfermos mentales, personas con depresión, personas tristes por la muerte de un ser querido, personas que quedaban ciegas, ancianos con achaques en general...

    Por ejemplo, el informe sobre 2025 detecta 499 eutanasias a personas con demencias, de los que 11 ya no eran mentalmente competentes para solicitarla por sí mismas.

    Además, 475 personas solicitaron la eutanasia por una combinación de afecciones relacionadas con la edad. Son casos que no tienen enfermedades verdaderamente doloras ni mortales, pero la combinación de soledad, tristeza, movilidad reducida, ceguera o sordera, incontinencia y otras debilidades se suman para lograr la "eutanasia por edad".

    Eutanasias por causas psíquicas en Holanda

    Hay cierto debate en Holanda respecto a la "eutanasia por razones psicológicas", tema que en España es de plena actualidad por el caso de Noelia Castillo, quien insistía en que no tenía metas ni proyectos vitales.

    Lo cierto es que las "razones psicológicas" son especialmente convenientes para eutanasiar jóvenes, a los que otras dolencias pueden reducir movilidad, deseos, etc... pero no les conducen a la muerte. Antes la enfermedad psicológica evitaba la eutanasia (faltaba libertad para una decisión plenamente consciente), pero en los últimos años más bien la facilitaba. El "sufrimiento psíquico", difícil de cuantificar, se podía usar como un coladero más.

    En Holanda se declararon 138 eutanasias por causas psíquicas en 2023 y 219 en 2024. El informe anual consideró "preocupante" este crecimiento y exigió prestar más atención al tema. El toque de atención tuvo cierto resultado: en 2025 fueron 174 las eutanasias por causas psíquicas, 45 menos que en 2024. Pero no es descartable que, simplemente, se camuflasen o notificasen de otra manera.

    La mitad de las eutanasias por razones psicológicas las llevaba a cabo un sólo centro, la clínica Euthanasia Expertise Center (EE), que también estaba especializada en aprobar eutanasias para jóvenes: como suelen estar bastante bien de salud física, un joven con voluntad de suicidarse o dejar de vivir tendrá que recurrir al argumento del "sufrimiento psíquico".

    La eutanasia legal no elimina la ilegal

    Pero hay que tener en cuenta que la eutanasia "legal" no elimina la eutanasia "ilegal": el Netherlands Times en 2023 calculaba que a las eutanasias legales "notificadas" hay que sumar un 20% adicional que no se notifican, por ser casos más difíciles de gestionar legalmente, o por pereza y para evitar papeleo. Hay varias formas de encubrirlas o tramitarlas.

    Una práctica contraria a la ética médica

    Aunque hay países que han legalizado recientemente la eutanasia, lo hacen contra el arte de la Medicina y contra la ética médica. 

    En 2019 la Asociación Médica Mundial ratificó, una vez más, su oposición a la eutanasia y al suicidio asistido, reiterando su "fuerte compromiso con la ética médica y el respeto por la vida humana". 

    Pablo J. Ginés, Aleteia

    Vea también    Respuesta a los argumentos más frecuentes en favor de la eutanasia




    domingo, 29 de marzo de 2026

    Ana Iris Simón lanza desde «El País» una requisitoria a quienes han amparado el suicidio de Noelia

    La escritora habla del «precipicio» al que nos conduce la legalización de la eutanasia.

    El rostro de Noelia se ha convertido en símbolo de aquello a lo que conduce la ley de eutanasia.

    El rostro de Noelia se ha convertido en símbolo de aquello a lo que conduce la ley de eutanasia.entrevista bea osa 


      El pasado jueves la joven Noelia Castillo murió a los 25 años víctima de la eutanasia, en un caso que ha reabierto la polémica sobre la legalización de dicha práctica en 2021.

      Como en todos los países, los casos se han disparado, con crecimientos incrementados:

      • 75 en 2021
      • 288 en 2022 (no reflejamos el crecimiento al no ser el anterior un ejercicio completo)
      • 334 en 2023 (+16% respecto al año anterior))
      • 426 en 2024 (+28 % respecto al año anterior)

      Aún no se conocen datos de 2025, pero si se sigue la pauta de aquellos lugares donde se ha legalizado esta práctica, el número de casos continuará escalando. Esto quiere decir que la suma de personas reconocidas que han muerto por este sistema llega ya a 1.123, y posiblemente se acerque a las dos mil cuando se hagan públicos los números del año pasado. 

      La mayor parte de los casos se refieren a patologías neurológicas y oncológicas, y en menor medida a pacientes psiquiátricos, lo cual ha hecho aún más relevante la singularidad de las circunstancias de Noelia.

      Uno de los análisis del caso que destacan tras su muerte es el de la escritora Ana Iris Simón en El País de este sábado. La autora de Feria, novela con la que alcanzó la fama en 2020, lo titula Un progreso hacia el precipicio, donde recuerda que fue el intento de suicidio lo que provocó la paraplejia que al final ha conducido a la joven a la decisión de morir aprovechándose de las aperturas de la ley de eutanasia.

      Y destaca el hecho fundamental desde el punto de vista de los progresistas que apoyaron y apoyan dicha ley: "Una parte de la opinión pública que habría llorado su suicidio si lo hubiera conseguido llevar a cabo en 2022, tras ser abusada sexualmente, lo celebró esta semana como una conquista". El Boletín Oficial del Estado y el "veredicto funcionarial", sentencia Ana Iris, han convertido esta tragedia en un derecho.

      Ella hace un elenco de todos los hechos que han definido el caso y que dicha ley ha traspasado. Ella recuerda, por ejemplo, que es legítimo preguntarse si la víctima recibió "la atención que necesitaba" en las distintas etapas en que fue víctima: la ruptura familiar que la puso bajo la supuesta protección del Estado, esa misma protección, la violación, el riesgo de intentar suicidarse, la consideración pública del suicidio, la atención posterior cuando manifestó su deseo de ser eutanasiada... 

      Además, subraya Simón, "el debate sobre la eutanasia no se agota ni mucho menos en la cuestión legal". Y lo que hemos vivido es "un progreso hacia el precipicio" porque hemos concebido la libertad "como un fin en sí mismo" y nos permitimos hablar de "muerte digna" cuando "no somos capaces de garantizar vidas dignas".

      Ana Iris Simón, una vez más -porque es tónica general de su participación en los debates públicos- ha sabido plantear los puntos cuestionables de un caso que, en el ámbito que tiene a El País como referencia, ni se cuestionan.

      C.L., ReL

      Vea también     Eutanasia significa 'hermosa muerte'...




      martes, 9 de diciembre de 2025

      La carta con fe y denuncia que escribió una mujer con ELA antes de morir: un manual para la vida

      María Angélica animó a las personas enfermas como ella a «dejarse amar por Dios»

      María Angélica había reclamado a la Justicia italiana el derecho a un tratamiento.

      María Angélica había reclamado a la Justicia italiana el derecho a un tratamiento

      La italiana María Angélica G., enferma de esclerosis múltiple y fallecida este lunes, representó a pacientes como ella ante el Tribunal Constitucional de Italia, reclamando el derecho a tener un tratamiento y a poder vivir.

      En una carta llena de fe y de denuncia, María Angélica anima a tener esperanza, a seguir luchando y a buscar el fin último del sufrimiento, que no es otro que "encontrarse con el amor de Dios". El portal Avvenire cuenta su historia.

      A continuación, compartimos la carta íntegra de María Angélica antes de morir

      A ti, que sufres como yo, permíteme decirte unas palabras... Me llamo María. Tengo 57 años y llevo 35 con esclerosis múltiple. Mi vida no es exactamente lo que imaginaba. A pesar de ello, estoy viva y puedo contarte algunas cosas. 

      Conozco la lucha de vivir una vida que no es independiente, que te lleva a donde no quieres ir, donde el día a día, a veces, se siente como un cuello de botella. Yo también he sufrido —mucho—, pero esto me impulsa a no rendirme ante mi situación y a reaccionar; me impulsa a moverme, haciendo que la gente que me rodea también se mueva. 

      Los familiares no siempre son capaces de comprender la situación que atravesamos y afrontarla, porque también es dolorosa para ellos, y, a veces, la rechazan. No siempre tienes el amor que deseas a tu alrededor. Sin embargo, hay personas a las que debes acudir. Debes buscarlas con insistencia. Con tenacidad. 

      Estas personas están dispuestas a echarte una mano. Si no tienes a nadie, puedes pedirle ayuda a tu párroco. Él nunca te negará su ayuda, independientemente de tus creencias. La presencia de amigos en tu vida es esencial, como lo son para mí, aún hoy, los amigos de la Comunidad de Sant'Egidio, quienes me ayudaron a escapar de una situación difícil y a disfrutar de la belleza de los días compartidos; y también de otros que conocí en el camino.

      Juntos, podemos vivir momentos de convivencia despreocupada, donde la enfermedad se convierte en un recuerdo lejano: no te sientes una carga ni avergonzado; y también se dan oportunidades para una comunión y un compartir más profundos. 

      Puedes experimentar momentos de gran liberación, y puedo dar fe de que de estos momentos pueden surgir cosas nuevas, como curaciones, tanto pequeñas como grandes.

      Quiero hablarles de esto. Un día, una monja y un amigo laico me sugirieron el camino del perdón, porque quería sanar. No podía permitirme ignorarlos. Confié en ellos. Lo comencé y sigo haciéndolo y estoy experimentando sus beneficios, tanto internos como físicos. Ha sido una enorme sorpresa, porque no creía que esto pudiera suceder. 

      Así, he dejado atrás mucho dolor. He aprendido a sufrir mejor y he empezado a sufrir menos: la carga de la enfermedad se ha aliviado. He elegido perdonar yendo a misa, porque en nuestra condición, ya no podemos permitirnos guardar rencor. Todo lo que sentimos "en contra" se vuelve en nuestra contra: el descontento de cómo son los demás; la tristeza por las cosas que no salieron como queríamos. 

      Les pido ánimo. Acepten la ayuda del amor de Dios. La Eucaristía sana nuestros sentimientos, que son los que nos unen a la vida, la embellecen, le dan sentido. La ciencia médica y la biotecnología siempre hará más y mejor. 

      Una tía mía murió de tuberculosis a los veinte años. Unos meses después, la penicilina, que podría haberla curado, estaba al alcance de todos. Siempre recuerdo este hecho, que me contó mi padre. Y este recuerdo me animó a perseverar ante las dificultades y a confiar siempre en la investigación. 

      Con médicos expertos, incluso se logran avances. Otros médicos igual de concienzudos se hicieron responsables de mi supervivencia física cuando decidieron cambiarme a nutrición artificial para evitar que contrajera una neumonía por aspiración, que, sin duda, me llevaría directamente a la horca. 

      Fue un gran dolor para mí, pero era mejor así. Me he acostumbrado y les estoy muy agradecidos, todas estas personas que se han tomado en serio nuestro futuro, de alguna manera, forman parte de la primera defensa vital de ese futuro. 

      A través de ellos también recibimos la dosis de amor y fuerza que necesitamos cada día. Es cierto que sufrimos los impedimentos físicos causados por la enfermedad que nos llevan a depender de los demás. Pero la dependencia de los demás puede convertirse en una forma de estar juntos, creando un círculo de vida hermosa. 

      El amor siempre es útil. Verás que las cosas cambiarán; y tú, que necesitas la ayuda de los demás, podrás dársela. El dolor de vivir ha entrado en nuestro hogar, pero el riesgo es que terminemos hablando solo de él. El dolor de vivir es un veneno oscuro que tiende a ocupar cada centímetro de tu vida. 

      Al anticipar nuestra muerte, nos habremos librado de él, pero, también, nos habrá matado. Por eso, te ruego que hoy busques el antídoto contra el mal: es abrirnos a la gracia de Dios. Él reconocerá el código de nuestro corazón; podrá guiarnos hacia donde nuestras heridas puedan comenzar a sanar. 

      Escribí estas palabras para ti en medio de mis obligaciones diarias, entre pequeños momentos de relajación. Surgen de lo más profundo de mi corazón, donde se acumula el sufrimiento. Donde la esperanza ha echado raíces.

      ReL

      Vea también     La eutanasia que nos espera:
      Holanda fuera de control



      lunes, 20 de noviembre de 2023

      Presidente de Médicos Católicos de Italia, sobre la muerte de la bebé Indi: «Ha sido una barbarie»


      "Se comete una violación cuando la obsesión por el gasto prevalece sobre todo, incluso sobre el valor de la vida", dice Boscia.

       

      La Asociación Internacional de Médicos Católicos acaba de publicar una entrevista en su página web a Filippo Maria Boscia, médico ginecólogo y presidente de Médicos Católicos de Italia, sobre el caso de la pequeña Indi Gregory, desconectada hace unos días de su respirador por orden de las autoridades británicas. 

      "Se comete una violación cuando la obsesión por el gasto prevalece sobre todo, incluso sobre el valor de la vida", comienza diciendo el profesor, en relación a la niña que padecía una rara y grave malformación mitocondrial. A pesar de que el Gobierno de Italia le concedió la ciudadanía italiana, para permitirle seguir luchando en Roma, en el Bambin Gesù, las autoridades británicas le impidieron seguir con vida.

      Creen que es un gasto inútil

      "La posición adoptada por los médicos ingleses y las autoridades me parece francamente incomprensible y diría incluso inhumana. Es la demostración de hasta qué punto el problema económico prevalece ahora sobre el lado humano, y se niega el derecho a la esperanza. Puedo decir con tranquilidad que se ha producido una barbarie", asegura Boscia.

      Los padres de Indi

      Los padres de Indi, el día de su bautizo. Foto: Daily Mail.

      Sobre la calificación de "enfermedad incurable", el profesor advierte. "El problema grave y real es que los médicos y las autoridades califican la situación como incurable y creen que insistir es un gasto inútil. Hablamos mucho de ecología, de naturaleza, de protección de flores y árboles, y no prestamos atención a la ecología del hombre", afirma.

      "En mi opinión, el Gobierno italiano hizo bien en concederle la ciudadanía italiana, ella tenía todas las credenciales para ser tratada en un hospital italiano. Siempre debemos cuestionarnos la necesidad y urgencia de cuidar a las personas, esto es especialmente cierto en nuestra sociedad opulenta. Los médicos debemos dar vida y no muerte", dice.

      Sobre si los ingleses lo hicieron por impedir el encarnizamiento terapéutico, Boscia lo tiene claro. "No es así en absoluto. Recuerdo que en Nápoles se creó un hospital llamado Degli Incurabili (de los incurables) y hoy en ese hospital, en nombre de la investigación y de no renunciar a la vida, se tratan incluso las enfermedades más difíciles", explica.

      "Nunca debemos valorar conveniencias o gastos, sino que es absolutamente necesario ayudarles a vivir y, si esto no es posible, acompañarles hasta la muerte con dulzura, pero de forma humana", comenta Boscia.

      El profesor explica que en el caso de enfermedades incurables es necesario el estudio para salvar más vidas. "Como médico digo que es a través del estudio como se llega y se salva la vida. Las enfermedades llamadas incurables se estudian manteniendo amorosamente al paciente vivo sin hacerlo sufrir y no matándolo prematuramente", concluye.

      J.C., ReL

      Vea también     Eutanasia - reflexión  amplia




















      miércoles, 15 de noviembre de 2023

      El suicidio crece en todo Occidente; la religión protege contra él, pero se oculta ese dato


      Una mujer joven con velas, quizá orando

       

      El suicidio está creciendo en los países occidentales, en EEUU, Inglaterra, España... Del 2000 al 2012, con o sin crisis económica, los suicidios en España oscilaban entre los 3.100 y 3.500. Desde 2012, ya no han bajado de los 3.500 y los dos últimos años superan los 4.000.

      Los suicidios entre mujeres, que antes de 2012, no llegaban nunca a los 900 anuales, desde entonces no bajan de esa cifra, y hace ya 3 años que superan los mil. Los hombres siempre se suicidaron más que las mujeres, pero en ellos el crecimiento es mucho mayor: en 2022 por primera vez superaron la barrera de los 3.000.

      Hay expertos que dicen que el crecer en cifras absolutas va ligado al crecimiento de la población, y que la tasa es bastante estable desde hace años: 7,6 suicidios por cada 100.000 habitantes. Claro que los habitantes de España cada vez son más ancianos, están más solos y los nuevos habitantes son inmigrantes que, en muchos casos, también están solos o en circunstancias especialmente duras.

      Suicidios en España hasta 2022 en cifras absolutas, tabla

      Suicidios en España desde 2001 hasta 2022 en cifras absolutas.

      Cifras del suicidio en España a lo largo del año 2022

      Cifras del suicidio en España a lo largo del año 2022: por primera vez se superan los 3.000 hombres suicidados. 

      Además, incluso si las víctimas mortales mantienen una tasa, los intentos de suicidio (fracasados) tienden a crecer. Si insisten, lo conseguirán.

      Las causas son complejas, ligadas a la salud mental y física, al estilo de vida a veces, al acceso a ayudas vitales. En España es la mayor causa de muerte no natural desde 2007, si no contamos el aborto provocado, y en espera de cifras claras de la eutanasia y el suicidio asistido, que no han reducido nada el suicidio no asistido, sino que parece apoyar la idea de que matarse es una salida aceptable.

      No hay Plan Nacional contra el Suicidio

      Hace 11 años que el suicidio no deja de crecer en España, es un problema de salud pública, y aún no hay un Plan Nacional contra el Suicidio pese a que lo piden numerosas entidades de víctimas, familiares y sanitarios.

      En unas jornadas recientes en la Fundación Científica Caja Rural (FCCR), el psicólogo facultativo del Cuerpo Nacional de Policía Javier Jiménez Pietropaolo, buena parte del crecimiento de casos se da entre los varones de 40 a 60 años, cuya causa es la ruptura de pareja.

      Separarse o divorciarse dispara la posibilidad de suicidio en esos adultos. Entre los mayores de 70 años, es la soledad, mucho más que los achaques de salud, lo que lleva a los pensamientos y prácticas suicidas. Entre los jóvenes, es la baja tolerancia a la frustración y el acoso entre iguales, que hoy se hace sobre todo en redes sociales. Cuando el acoso era solo en clase, el fin de semana o las vacaciones era posible librarse de él. Cuando está en el móvil en tu bolsillo, cuando se burlan y mofan en mensajes en redes, que quedan ahí, es continuo.

      El mayor grupo de riesgo son ¡los que ya han intentado suicidarse! Y no se les atiende mucho. Escasea la psicoterapia individual para ellos. Jiménez detalla que "la tasa de psicólogos en España es de seis por 100.000 y en Alemania es de 41 por 100.000". Pero los psicólogos, aunque ayudan, tampoco son una solución mágica.

      Los jóvenes lo intentan mucho más que antes

      Otro punto preocupante son los adolescentes: intentan suicidarse mucho más que antes, y si no lo consiguen es porque son "novatos" en ello, o al ser jóvenes y fuertes sobreviven mejor. También que el método (ingesta de fármacos) puede revertirse en muchos casos.

      Según el Servicio de Información Toxicológica (SIT) en España, los intentos de suicidio con fármacos en los dos últimos años han crecido un 30% y rozan los 7.000. En la población de 11 a 15 años la cifra se ha duplicado hasta los casi 1.400, con claro predominio de las chicas.

      De las consultas del SIT sobre ingestas tóxicas en 2020, un 9,7% eran voluntarias (suicidas); en 2022 eran un 13,4%. Un tercio de los que lo intentó con fármacos eran menores de 20 años.

      "Todo apunta a un aumento de la ideación suicida infantil", declara en agencias Andoni Ansean, presidente de la Fundación Española para la Prevención del Suicidio.

      No hay Plan de Prevención del Suicidio, pero en 2022 el Ministerio de Sanidad español al menos puso en marcha un teléfono 024 de atención a conductas suicidas. En su primer año atendió más de 153.000 llamadas, y de ellas derivó 5.155 al servicio de emergencias por su gravedad (policía y sanitarios).

      ¿Cuánto protege la religión? Un 17%, dice un repaso de sesenta estudios

      A la hora de abordar la prevención y superación del suicidio, hace mucho que hay estudios que indican que tener creencias y prácticas religiosas concede bastante protección contra la conducta suicida (un 17% de media a nivel mundial, según un análisis de 63 estudios internacionales repasados en 2021 (metaanálisis Relationship of Religion with Suicidal Ideation, Suicide Plan, Suicide Attempt, and Suicide Death, de Jalal Poorolajal y otros).

      Pero en las instrucciones y protocolos contra el suicidio no se suele mencionar la religión ni el papel de las comunidades de fe.

      Aquí está en PDF la Guía de 2022 de la Generalitat de Cataluña para enfrentar conductas suicidas en entornos escolares: no dice ni una palabra sobre religión o fe.

      Una guía para docentes de la Comunidad de Madrid (aquí en PDF), también omite toda mención a la fe o religiosidad.

      Un guía de 2022 de la Federación de Salud Mental de Castilla y León, bastante más detallado (60 páginas) sí menciona en dos ocasiones la religión como factor de protección y prevención ("La afiliación y actividad religiosa parecen proteger del suicidio ya que las personas ateas parecen tener tasas más altas", es todo lo que dicen).

      En Estados Unidos, se ha difundido bastante, incluso en español, una lista de 12 elementos que da la American Academy of Pediatrics que "los padres pueden hacer para combatir el suicidio juvenil". Entre ellos, animan a acudir a asociaciones especializadas LGTB. Pero no dicen ni una palabra sobre explorar la fe, fomentar la vida en comunidad religiosa ni implicarse en comunidades de fe: es un factor de protección que se oculta, quizá por mero prejuicio anti-religioso.

      Un hombre alza las manos en oración en un encuentro religioso; foto de Ismael Paramo en Unsplash

      Un hombre alza las manos en oración en un encuentro religioso; foto de Ismael Paramo en Unsplash. La fe protege contra el suicidio, y quizá más a los varones, dándoles más herramientas para expresarse, conectar y buscar ayuda.

      5 formas en las que la religiosidad reduce los suicidios

      ¿Cómo actúa la religiosidad para proteger contra el suicidio?

      Los sociólogos del metaestudio de 2021 de Poorolajal, que incluye estudios en también entre poblaciones hindúes y budistas, y usa datos de 63 estudios y 8 millones de personas, enumeran algunos mecanismos:

      1) la mayoría de las religiones son estrictas en prohibir el suicidio; los devotos tenderán a evitarlo, sus sociedades tenderán a desincentivarlo;

      2) las religiones también fomentan la unidad, frente al individualismo; el suicidio, cuando no es empujado por un colectivo (secta o asociación suicida, o familiares que hacen gaslighting animando a ello), es un acto de individualismo radical, que el entorno religioso desincentiva;

      3) las personas que acuden a comunidades religiosas tienen allí una red de amistades y apoyos, que les da un buen grado de protección frente a soledad, depresión y suicidios (es el caso de muchos ancianos y viudos);

      4) la gente en entornos religiosos suele llevar una vida pacífica, de escasa violencia; en cambio, muchos suicidas han tenido contacto frecuente con entornos violentos, han visto agresiones y muertes, asumiendo la violencia como una salida y opción;

      5) la gente religiosa, estadísticamente, fuma menos, bebe menos, no toma drogas y en general evita las actividades ilegales (robo, alborotos...); todas esas cosas malas van ligadas a peor salud física, mental y a más relación con suicidios, así que los religiosos hacen bien en evitarlas.

      Una sexta: la fe da esperanza y sentido

      El estudio no plantea la hipótesis más común, que es la que explican miles y miles de conversos y de confesores en sus testimonios: la fe, y más aún la cristiana, que cree en un Padre bueno que nos ama, una Madre en el Cielo que nos cuida, un Hermano mayor, Cristo, que sabe lo que es sufrir y nos levanta, da fuerzas y sentido a la vida, aporta esperanza y hace llevaderas muchas cargas.

      Los sociólogos harán bien en medir si el aumento de suicidio tiene relación con la soledad (familias pequeñas, casi sin hijos ni parientes), con la adicción tóxica a las redes sociales, con la epidemia de rupturas familiares (una separación de pareja, incluso sin estar casados, puede ser tremendamente dañina), o con la propaganda, alabanza y aceptación de la eutanasia (abundan los artículos y reportajes que presentan a los que se eutanasian como héroes vencedores que logran su objetivo, mientras que los que perseveran en la enfermedad cada vez se verán más como molestos 'porque ellos lo quieren, pudiendo 'salir' de eso".

      Pero es evidente que siendo la religiosidad un factor de protección, las políticas de salud pública no deberían esconderlo, sino declararlo y recomendarlo como una vía que mejorará la salud mental y vital de los ciudadanos.

      Pablo Ginés, ReL

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      en favor de la eutanasia