lunes, 29 de septiembre de 2025

«Los padrecitos», los curas cantantes de Guayaquil que arrasan en redes y revitalizan la fe

 «Queremos comunicar la alegría de ser sacerdotes», reconocen sus integrantes

Durante 10 años han compuesto e interpretado canciones para acompañar en sus actividades pastorales.

El grupo de música "Los padrecitos" está formado por cinco sacerdotes católicos ecuatorianos, que además de su profunda fe en Dios también poseen una vocación innata por la música. 

Surgieron en la ciudad de Guayaquil (Ecuador) y ya son todo un éxito a través de las redes sociales. Durante 10 años han compuesto e interpretado canciones para acompañar en sus actividades pastorales.

Deseosos de evangelizar

Formado al principio por los sacerdotes José Manuel Delgado, Jorge Avilés y Francisco Sojos, en compañía del músico y compositor Jorge Luis Bohórquez, poco después se integraron a la agrupación los sacerdotes Carlos Mena y Jorge Montalvo.

El nombre de "Los Padrecitos" se debe a que ellos nunca han pretendido ser otra cosa que lo que ya son: sacerdotes católicos deseosos de evangelizar. De hecho, fueron los fieles quienes bautizaron el grupo diciendo con frecuencia "queremos escuchar a los padrecitos cantantes”.

Sus conciertos son todo un éxito de público.la barca

Este trabajo de evangelización a través de la música encontró un canal natural en la "La Barca Network", proyecto discográfico que busca potenciar el talento musical católico.

"Los Padrecitos" son el primero de muchos proyectos de La Barca, en el que se fusionan la espiritualidad y la creatividad musical. Uno de sus últimos discos ha sido ¡Qué Dios tan bueno!, que fue presentado en 2023 con bastante éxito.

Con un proceso de grabación en el que participaron músicos internacionales, fue grabado por partes en la Catedral de Guayaquil y en el Parque Seminario.

"Queremos comunicar la alegría de ser sacerdotes, no hay nada más grande que nos llene el corazón el testimonio de poder llevar a los felices que somos sacerdotes. Así que, esto nos ha impulsado un poco de tratar nuestros pocos talentos que tenemos de llevarlo a los demás. Queremos llevar a los demás, esa cercanía del Señor, sentir de que vale la pena hablar como sacerdote y ser testimonio de la palabra del Señor a través de todos los medios en nuestros días", comenta Jorge Montalvo, uno de los integrantes.

El sacerdote recuerda la experiencia de San Agustín cuando ingresó a la catedral de Milán y se dejó cautivar por los cantos de los Salmos:

"Aquel deseo que cada uno de nosotros tenemos de buscar la belleza y especialmente un joven, la música logra como elevarlo a un nivel mucho más grande y logra conectar con Dios de un modo que a veces incluso es inexplicable. Encontramos mucha gente que sí que escuchó una canción justamente en la radio y en ese momento en que necesitaba consuelo y lo encontró".

El sacerdote ecuatoriano señala que es importante reconocer la esperanza, encontrarla dentro de cada una de las cosas que hacemos. Podemos ver como dentro de la música encontramos mucha fe, confianza y esperanza. Encontramos consuelo, tantas veces es un anuncio para nosotros.

“Cada vez que escuchamos una buena canción, una buena letra que nos ayude a conectar con el Señor, definitivamente es un signo de esperanza porque nos une. Además, hay que tener esperanza en lo que viene, porque ya por la Biblia sabemos que hay cantos, de que los ángeles siempre están alabando el Señor, ya aquí en la Tierra es un gran signo de esperanza porque nos eleva a las cosas de Dios". 

"A veces el mundo quiere como que ensimismarnos o encerrarnos en ciertas cosas que no nos llevan a Dios, pero en cambio la música nos eleva a las cosas divinas, nos da la esperanza de buscar las cosas que vienen después. Pues tiene muchas implicaciones en cuanto a la esperanza", concluye.

ReL

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sábado, 27 de septiembre de 2025

Muere Claudia Cardinale, fue violada pero no abortó: «De esa violencia nació mi maravilloso Patrick»

Claudia Cardinale y su hijo Patrick.

El 23 de septiembre de 2025 ha fallecido a los 87 años de edad la actriz italiana (aunque nacida en Túnez) Claudia Cardinale, una de las grandes estrellas del cine europeo de los años 60 y 70. Fue una de las musas de Luchino Visconti, trabajó con Federico Fellini y Sergio Leone y compartió pantalla con Vittorio Gassman o Marcello Mastroianni. 

Rocco y sus hermanos, El Gatopardo, 8 1/2 o La Pantera Rosa figuran entre sus películas más célebres, e intervino también en Jesús de Nazaret de Franco Zefirelli en el papel de la mujer adúltera perdonada por Cristo.

En 2017, Claudia Cardinale contó en Il Corriere della Sera cómo fue violada a los 17 años y dio a luz a un niño, que durante un tiempo mantuvo en secreto.

Aunque la situación era muy complicada, explica: "Ni por un momento pensé en abortar".

Un hombre mucho mayor la forzó

La protagonista de El Gatopardo y muchas películas clásicas de los años 60 y 70 explica:

“Estuve viviendo, en aquel periodo, un momento muy delicado de mi vida. Un hombre que no conocía, mucho mayor que yo, me obligó a subir a un auto y me violentó”, relató Cardinale. En ese entonces la actriz tenía 17 años.

“Fue espantoso, pero la cosa más bella es que de aquella violencia nació mi maravilloso Patrick. De hecho, no obstante fuese una situación muy complicada para una joven madre, decidí no abortar”, señaló.

Añade que recibió presiones para abortar. “Cuando aquel hombre supo de mi embarazo” pretendió “que abortase”. Sin embargo, señaló que “¡ni por un momento pensé en deshacerme de mi criatura!”.

“Hablé con mis maravillosos padres y con mi hermana Blanche y todos juntos decidimos que mi niño crecería en familia, como un hermano menor”, indicó la actriz. Dio a luz en Londres, fuera de la atención pública, y lo llamaron Patrick porque así se llamaba la parroquia donde lo bautizaron. Salió a la luz pública años después.

  • Claudia juega con Patrick en un reportaje fotográfico, cuando se hizo público que era su hijo; pero hasta pasados 40 años no reveló que fue fruto de una violación

Un diseñador veterano en Nueva York

Hoy Claudia Cardinale tiene 79 años y su hijo Patrick (Patrizio Cristaldi) tiene 62 y es un veterano diseñador que ha vivido mucho tiempo en Nueva York. Lleva el apellido de Franco Cristaldi, primer marido y productor de la jovencísima Claudia, que lo adoptó.

Que Patrick era fruto de una violación y no de un mero "error de juventud" lo reveló publicamente cuando su hijo ya tenía 40 años, en su autobiografía de 1995.

Explica en esa autobiografía que en 1957, entre los admiradores que tenía, se encontraba un hombre, mayor que ella, que la perseguía insistentemente. Ella había sido educada en una familia de origen siciliano muy estricta sobre los valores morales y lo evitó desde el primer momento. Pero un día finalmente aceptó la invitación a acompañarlo a una fiesta donde unos amigos comunes. "Me llevó a una casa de campo donde no había rastro de ningún amigo", le explicó a Gianna Schelotto, del Corriere de la Sera. "Allí me violó" .

Escapó cuando él pidió que abortara

Cuenta que siguió viéndose con el padre de su hijo por un tiempo, "por miedo, por masoquismo" hasta el momento en que él la amenazó con hacerla abortar. "Yo me escape sin tener la menor idea de lo que iba a hacer. Yo solo estaba segura de una cosa: no volvería a tolerar ningún acto de violencia".

El libro recuerda que era entonces una hermosa adolescente que llevaba el cabello tejido en una sola trenza. En Túnez, su ciudad natal, la comunidad italiana la llamaba "la más bella hija del país".

En esa biografía de 1995 (Yo Claudia, Tú Claudia) explica que en la interpretación del personaje de Ida -una pobre institutriz que educó sola a su hijo, fruto de una violación por un soldado alemán -ella pudo manifestar todos esos sentimientos que había vivido sin poder confesar a nadie. Ese es su papel protagonista en la teleserie de 5 episodios de 1986 "La Historia", dirigida por Luigi Comencini.

Franco Cristaldi, su productor, padre adoptivo

Su productor, y luego marido, Franco Cristaldi, "preguntó por qué no me casé con el padre. Yo le dije que no quería volverlo a ver. Y él decidió ayudarme". Cristaldi se encontró con ella en Londres y la convenció de ocultar el nacimiento del niño para no perjudicar su carrera. Luego, cuando ella descendió del avión que la trajo de nuevo a Roma, al lado de su madre, Claudia llevaba en sus brazos el bebé, que se convirtió para el mundo en su hermanito.

Cuando el niño tenía 7 años, en 1967, ante los rumores e investigaciones explicó en la revista Paris Match que el niño era hijo suyo. Franco Cristaldi decidió declarar en público: "Este niño no es mío -dijo-. Lo vi por primera vez cuando tenía ocho días. Pero le daría mi apellido". Franco y Claudia llevaban casados en secreto un año, desde 1966. Fue la directora del colegio, donde el niño estuvo internado, quien a los siete años le reveló la verdad al chico y Claudia se sintió aliviada y emocionada de poder al fin asumir su papel como madre. El matrimonio con Cristaldi (que ya tenía un matrimonio declarado nulo previamente) no funcionó.

  • Claudia Cardinale en 2017, feliz y orgullosa por su hijo.

Claudia Cardinale siempre se ha mostrado feliz y orgullosa de su hijo, que ha sido para ella una fuente de alegría.

P.J.G., ReL

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Influencer católico responde a Madonna por críticas al Papa León XIV: “El mundo necesita conversión”


 

¡Sí, esto realmente sucedió!

La cantante Madonna manifestó su desaprobación al mensaje del Papa León XIV en un comentario realizado en una reciente publicación de Catholic News Agency (CNA), servicio de noticias en inglés de EWTN.

La publicación en la cuenta de instagram de CNA resaltaba las palabras del Pontífice, quien afirmó que su principal prioridad es el anuncio del Evangelio.

Catholic News Agency informó:

“El Papa León XIV señaló que su papel principal como líder de la Iglesia es confirmar a los católicos en su fe y compartir el Evangelio con el mundo, no resolver las crisis globales”.

La cantante pop y ganadora del Grammy, Madonna, comentó en la publicación:

Madonna / Catholic News Agency, Instagram.
“El objetivo de enseñar y aprender el Evangelio es inspirar a las personas a amarse unas a otras y hacer del mundo un lugar mejor. No solo con palabras, sino con acciones, que es exactamente lo que hizo Jesús. Estoy realmente decepcionada”.

Esta no es la primera vez que Madonna critica o cuestiona al papa.

En 2022, solicitó una reunión con el Papa Francisco. En agosto de 2025, Madonna pidió públicamente que el Papa León visitara Gaza.

Madonna creció en un entorno católico y asistió a una escuela religiosa, aunque actualmente no se identifica con la fe. A lo largo de los años, ha recibido numerosas críticas por incluir en su música y arte elementos que muchos consideran ofensivos o blasfemos contra el catolicismo.

El influencer católico Jordan Burke ofreció una contundente respuesta al comentario de Madonna en la publicación de CNA. Esto fue lo que expresó:

“El núcleo del mensaje de Madonna es este: ‘Las acciones importan más que las palabras, incluso más que las palabras del mismo Jesús, que es el Evangelio’.

Imagina un Evangelio donde no se predicara la verdad, solo milagros. Donde no hubiera llamado a la conversión, sólo un hombre haciendo cosas buenas porque quería. Si ese fuera el caso, ¿por qué lo crucificarían? La narrativa no encaja.

Jesús no fue crucificado por ser amable. Fue crucificado por llamarnos a todos a la conversión, por mostrarnos cómo amar verdaderamente como Él amó, con propósito e intención, en orden correcto y guiados por la verdad última, la misma verdad que lo llevó a colgar en la cruz.

Las acciones importan, sí. Pero la intención detrás de la acción es aún más importante. El mundo no sólo necesita más actos de bondad. Necesita conversión. Y eso se logra escuchando primero la Palabra y viviéndola después, tal como lo hizo Jesús. No una cosa o la otra”.

¿Qué piensas del comentario de Madonna y de la respuesta de Jordan Burke?

Jaqueline Burkepile, churchpop






Tiene 94 años, 70 de sacerdote, va en patinete, no quiere ser «cura de museo»... y vive en Guayaquil

 Llegó recién ordenado a Ecuador como sacerdote del Opus Dei  

"Soy un pobre hombre de 94 años, esa es mi verdadera definición", dice Giner


El sacerdote español José Giner tiene 94 años y siete décadas de ministerio a sus espaldas. Viviendo en Ecuador desde que fue ordenado, la vitalidad de Giner asombra a cualquiera. Diego López Marina, en Aciprensa, cuenta su historia.

"Con esta edad no me siento maestro en absoluto: sigo siendo un discípulo. No quiero ser un 'cura de museo'; por eso me esfuerzo en mantenerme al día, leo mucho y les pido a los jóvenes que me corrijan", comenta.

Sacerdote para siempre

Giner empieza el día con una ducha fría, hace gimnasia, juega ping-pong, ve deportes, lee y dedica tiempo a la carpintería, con la que elabora arte religioso. Y lo más importante: celebra dos veces al día la Eucaristía.

"Soy un hombre muy normal, pero con algo maravilloso: Cristo, que es el verdadero sol. Soy un pobre hombre de 94 años, esa es mi verdadera definición. Lo esencial es que soy sacerdote hasta la eternidad y todo lo demás es secundario. Creo que el objetivo de la vida es trabajar para Dios y dejar que su bien penetre totalmente en nosotros", afirma.

Hace gimnasia, juega ping-pong, ve deportes, lee y hace carpintería.José Giner/ aciprensa

"Pienso muy poco en mí mismo, porque desde siempre me enseñaron a valorar y apreciar a los demás. Con estos valores digo: 'Señor, yo aporto muy poco', pero lo que importa es lo que pueda dar como sacerdote", explica.

Este sacerdote del Opus Dei trabaja en la iglesia de San Josemaría, en Guayaquil. Su grupo de amigos lo forman entre 15 y 20 sacerdotes amigos, todos de la Obra, que se reúnen con frecuencia para leer, tocar la guitarra, cantar y comer. 

Giner practica gimnasia cada día. "Es importante y los médicos siempre lo recomiendan. Además —aunque le cause gracia— tengo una patinete eléctrico. A veces lo uso cerca de mi casa; la gente se ríe cuando me ve, y yo les digo 'chao, chao', porque voy muy feliz", comenta.

Una vida contemplativa

"También leo muchísimo. Tengo la mente muy despierta y me gusta leer a científicos, a autores importantes y también a novelistas. Nunca digo 'estoy cansado'; al contrario, pienso que hay que caminar y moverse. Gracias a eso tengo mucha agilidad: camino tranquilamente, me muevo sin problemas. A veces me duele el cuerpo —es natural—, pero siento que Dios me da la gracia de mantenerme en pie. Esa es la fuerza que me sostiene", dice.

No obstante, asegura que lo más importante de su vida es celebrar la misa y rezar: "Yo celebro misa todos los días, siempre. Lo fundamental es que he procurado tener mucha oración. Tengo oraciones para mantenerme sereno, y Dios me ha regalado una vida muy contemplativa. Estoy todo el día hablándole al Señor".

"Nunca digo 'estoy cansado'; al contrario, hay que caminar y moverse".josé giner/ aciprensa

El sacerdote asegura que, cuando eleva su mirada al cielo, le pide a Dios: "Dame Señor tu luz: dásela a este barrio, a estas niñas y niños, a todos los que la necesitan. Concédeles el fuego del Espíritu Santo, porque eso es lo que nos enciende y nos da vida". Y, añade: "Todo lo demás es pasajero, algo externo".

Originario de Badajoz, España, llegó a Ecuador hace 70 años y lo considera su hogar. "A veces viajo, pero mi vida está aquí, en Guayaquil. He trabajado en colegios como el Torremar, siempre en contacto con jóvenes. Esa ha sido una parte maravillosa de mi vida, porque estar con gente joven te da una fuerza especial".

"A los 17 años pedí la admisión en la Obra. Más tarde, en Roma, tuve la gracia de conocer personalmente a San Josemaría Escrivá y conviví con él durante tres años. Fue un verdadero padre para mí y eso me ayudó a completar la entrega de mi vocación sacerdotal".

Fue el mismo San Josemaría quien le preguntó si quería ser sacerdote, y le transmitió que esta era "la celebración más grande que un hombre puede vivir en este mundo". Para él, esa llamada significaba servir a Dios y contribuir a hacer del mundo un lugar mejor.

"Después vine a Ecuador, donde llevo tantos años sirviendo. Soy teólogo, hice todos mis estudios, pero más allá del conocimiento académico, lo importante es la sabiduría de vivir la fe día a día", asegura.

Durante 25 años fue vicario judicial en Ecuador, experiencia que valora por el acompañamiento a otros sacerdotes. "Eso me ha dejado mucha paz interior, porque quiero y valoro profundamente a mis hermanos sacerdotes. Para mí, ellos son ‘el oro de un país’. Si en un país no hay sacerdotes, estamos ante una catástrofe inmensa".

Lo que más le alegra al repasar su vida es que en sus setenta años de sacerdocio "ha habido muchísima gente que se ha convertido, muchísima gente que se ha acercado a Dios". "Tantas almas que he podido acompañar… Y hay cosas maravillosas que, creo yo, quedan entre Dios y uno".

Durante 25 años fue vicario judicial en Ecuador.josé giner/ aciprensa

"A mí me llaman en cualquier momento, aunque esté almorzando o comiendo, y yo dejo todo para atender una confesión. ¿Por qué? Porque creo que un alma vale mucho más que cualquier cosa que tengamos alrededor. Y eso me da una gran alegría", asegura.

Giner reitera que si faltaran los sacerdotes, el mundo se volvería "un lugar oscuro, casi helado". "Por eso insisto: lo importante es ser fieles. Esa fidelidad es lo que sostiene a la Iglesia y lo que ilumina al mundo".

Subrayó que, a pesar de los desafíos actuales, confía en la fidelidad de la Iglesia: "Las manos de Dios no han cerrado su amor ni su misericordia. Él sigue iluminándonos como rayos dorados del sol".

"Hoy estamos en un momento crítico para la Iglesia, pero también es una oportunidad que Dios nos da para acercarnos más a Él. Si hay algo que verdaderamente hay que salvar en el mundo, es la Iglesia y la paz de Dios. Todo lo demás es pasajero, se va como el humo", afirma con convicción.

Sobre el futuro, se muestra confiado: "Muchos sienten miedo, pero yo digo: ¿por qué? Cada siglo ha tenido su propio temor, pero el futuro está en manos de Dios. Eso da una sensibilidad fantástica y una paz profunda".

Al mirar hacia atrás y reflexionar sobre su misión en la vida, afirma: "Setenta años es como ver caer las hojas del árbol. No puedes detenerte, porque día a día se va cumpliendo lo que Dios quiere". Y concluye con alegría: "Lo importante, al final de todo, es buscar siempre el sentido de la vida que Dios nos ha dado".

ReL

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jueves, 25 de septiembre de 2025

De imán salafista a católico: la inesperada conversión del joven belga que «odiaba a los cristianos»

 

Durante más de cinco años estudió en la universidad, logrando dominar el árabe y convirtiéndose en un "Hafiz".

El libro Adiós Soulayman: Itinerario de un imán salafista cuenta la interesante historia de conversión de un imán radical. Escrito en francés, se trata de un viaje en primera persona de cómo los jóvenes europeos descreídos acaban abrazando el Islam para dar sentido a su vacío espiritual. El periodista Jesús Colina, en Religión Confidencial, se hace eco de su historia.

El libro cuenta la historia de Bruno Guillot, un ciudadano franco-belga de 38 años, que, siendo adolescente, abrazó el islam, con el nombre de Soulayman. Bruno llegaría a ser un sabio del Corán, convirtiendo a centenares de cristianos europeos al Islam.

Aquella familia marroquí

La infancia de Bruno estuvo marcada por la ausencia del padre y, a pesar de crecer en una familia muy patriota, que sentía amor por Francia, por su historia y por el equipo de fútbol de Marsella, carecía de elementos esenciales como la fe. Un vacío espiritual que sólo el fútbol podía llenar.

Hasta que a los 15 años debía firmar un contrato con uno de los cinco mejores equipos de Bélgica, pero su padre no se presentó a la firma. El sueño se desvaneció y el resentimiento de Bruno hacia su familia se hizo aún más amargo.

Este dolor lo llevó a aislarse y a buscar consuelo en otras personas. Fue entonces cuando conoció a una familia marroquí, que le ofreció un sentido de pertenencia que no había encontrado en su propio hogar. 

Bruno siendo entrevistado en la televisión francesa.

Los hermanos mayores de esa familia marroquí le mostraban vídeos de apologetas musulmanes, que atacaban a la Biblia y presentaban el islam como la "verdadera fe". Sin madurez para investigar a fondo, Bruno se sintió atraído.

La conversión al islam fue algo sencillo. Bruno relata que, en una visita a la Gran Mezquita de Charleroi, en Bélgica, en febrero de 2002, el imán le pidió que reconociera la unicidad de Dios y la profecía de Mahoma. Él asintió de inmediato. Este proceso duró apenas 30 segundos. Bruno se había convertido en musulmán.

Por primera vez, era valorado por una comunidad y buscaba vivir en un islam "sin adulterar", algo que pudo encontrar en el salafismo, que hace una lectura ortodoxa de los textos fundadores del islam, el Corán y la Sunna.

Sus primeros contactos con el salafismo tuvieron lugar a través de Internet, en foros de discusión. Rápidamente quedó "enganchado" por otros conversos "barbudos". Esta "autenticidad" y el deseo de imitar a Mahoma le atrajeron profundamente. 

A los 18 años, se casó y tuvo una hija. Tras una estancia en Egipto fue aceptado en la Universidad Islámica de Medina en Arabia Saudita, considerada la universidad más prestigiosa para las ciencias islámicas, y un bastión del salafismo. Al ser de origen europeo occidental tenía precedencia sobre otros estudiantes.

Durante más de cinco años, estudió en esa universidad, logrando dominar el árabe y convirtiéndose en un "Hafiz", como se llama a quien ha aprendido de memoria todo el Corán, hasta la última coma. Durante sus estudios en Medina, su odio hacia Occidente y los cristianos se acrecentó.  

Se convirtió en un predicador formidable. Fue enviado a predicar a Marruecos. De allí fue expulsado por los servicios secretos debido a sus actividades salafistas. Regresó a Bélgica para combatir el cristianismo "espiritualmente".

El camino de Bruno de abandono del islam comenzó en 2017 y fue gradual y lleno de conflictos. La primera grieta se abrió en 2013, cuando emprendió el Hajj, la peregrinación sagrada a La Meca. Allí se sintió profundamente decepcionado por la falta de educación y la suciedad de muchos peregrinos, que orinaban en los lugares más impensables.

Más dramático fue el incidente durante la lapidación de las estelas en Mina, donde estuvo a punto de morir en una estampida en la que vio cuerpos destrozados y niños llorando. En ese año, murieron 139 peregrinos, y varios centenares quedaron gravemente heridos.

Traumatizado, dudó de la espiritualidad de los ritos, que le parecieron más bien "paganos" al ver a la multitud girar alrededor de la Kaaba. 

Las palabras de su padre

A pesar de haber desarrollado un odio visceral por su familia, sucedió algo totalmente inesperado. Antes de morir de cáncer cerebral, su padre quiso verle. A pesar de que nunca le había manifestado afecto, en esta ocasión le dijo "te quiero", "siempre te he querido".

Aquellas palabras le "reconectaron" con sus emociones y le hicieron darse cuenta de que se había convertido en una persona que no quería ser. Antes de morir, su padre había recibido el don de la fe en Jesucristo, que le permitió transmitir profunda serenidad a pesar del inevitable desenlace de la muerte.

Se sintió decepcionado por la falta de educación de los peregrinos que iban a La Meca.FC

Una tercera duda le embargó cuando dos hombres le pidieron la mano de su hija cuando esta tenía 7 y 9 años. Uno era un ciudadano saudí y el otro un italiano converso al Islam. Los pretendientes y los líderes religiosos se lo propusieron como una práctica legal dentro de la ley islámica. Quedó horrorizado. 

Aceptaba teóricamente las prácticas de la ley islámica, pero las decapitaciones por pedofilia o las amputaciones de manos a ladrones en La Meca le resultaban chocantes.  

Al llegar a Bélgica decidió repasar el Corán y el libro sobre la segunda venida de Cristo en el islam, que él mismo había escrito para "destruir" al cristianismo. Irónicamente, este estudio se convirtió en la fuente de sus mayores dudas.

Se dio cuenta de que la negación de la crucifixión de Jesús en el Corán entraba en conflicto con la historia y la creencia constante de los primeros cristianos.

Comenzó a cuestionar la visión salafista de Dios como el "Majestuoso", contrastándola con la humildad y el amor que percibía en el concepto cristiano de Dios.

Poco a poco, sus oraciones musulmanas perdían sentido. Sintió una auténtica "pesadez espiritual" al leer el Corán. En un momento, recitó espontáneamete el Padre Nuestro, en lugar de una sura coránica durante la oración.

Después de meses de lágrimas y ruegos a Alá, pidiéndole incluso la muerte si se convertía al cristianismo, Bruno experimentó un momento decisivo.

Caminando por una calle de Charleroi, se sintió impulsado a rezar "en el nombre de Jesús". En ese momento, sintió una "calidez, un poder", una lucidez que "sofocaba el mal" dentro de sí mismo. Se sintió liberado. Sus rodillas cayeron al suelo, y un versículo bíblico resonó en su mente: "que en el nombre de Jesús toda rodilla se doble" (Filipenses 2, 10).

Experimentó la salvación como un don de Dios, no como algo que podía ganar por sus propias obras o méritos. Se sintió "profundamente en paz", reconectado con su personalidad profunda que creía haber perdido. La frase que le dirigió su padre antes de morir, "Jesús es paz, Jesús es amor", cobró un nuevo significado.

Su conversión provocó que perdiera a su esposa, a los amigos, el dinero y su estatus como imán. Hoy ha logrado la custodia exclusiva de sus dos hijos (la chica tiene 18 años y el chico 16) y ambos "están en el Señor", indica, dando a entender que son cristianos.

Actualmente, Bruno dedica parte de su tiempo a ayudar a otras personas que han apostatado del islam y a familias "devastadas por la radicalización de sus hijos". Su objetivo consiste en mostrar cómo es posible "salir del islam radical y convertirse en alguien que ama a su prójimo más que a sí mismo".  

ReL

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