Descubre cómo gestionar la falta de comunicación de tu
pareja, evitar forzar el diálogo y aprender a descifrar su silencio con respeto
y empatía
Muchas parejas tropiezan con la misma dificultad: a uno de
los dos le cuesta manifestar lo que vive en su mundo interior. Hay quien
prefiere, por carácter y temperamento, no hablar de sí mismo. Y hay quien, por
el contrario, cuenta todo lo que piensa y siente a sus amistades, a su pareja
y, si se presenta la ocasión, hasta al taxista durante el trayecto. ¿Qué hacer,
entonces, cuando quien duerme a nuestro lado guarda silencio sobre lo que le
pasa?
Respetar el estilo de comunicación del otro
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Lo primero es no empujar, no forzar, no exigir que hable más
de lo que le apetece. Hay que respetar su estilo callado de comunicarse. Y
respetarlo nos lleva a algo más profundo: comprenderlo antes de querer
reclamar. Incluso podemos cultivar la suficiente empatía para interpretar
correctamente su silencio; es decir, aprender a leer su interior sin que diga
nada.
El problema se agudiza porque hoy se le concede una enorme
importancia a la comunicación en la pareja. Se cree que, a más palabras, mejor
funciona la vida en común. Y es cierto que existe un mínimo indispensable de
diálogo para llegar a acuerdos y ordenar la vida diaria. Pero exigirle a un
introvertido que diga lo que no le nace es forzar la relación y aumentar la
tensión entre ambos.
Formas
para mejorar la comunicación con tu pareja
La importancia de aceptar la personalidad
Conviene, además, aceptar de lleno que esa es su
personalidad. Es frecuente que un extrovertido se case con un introvertido, y
con los años la diferencia se acentúa. Querer cambiar al otro es una tarea sin
esperanza de éxito. Quizá sirva aquí la vieja sentencia de que en el término
medio está la virtud: hablar lo esencial basta. No hace falta que nos cuenten
todo, ni debemos incomodarnos porque el otro no relate cada cosa que le sucede.
Se trata de dejar que el otro sea como es y no frustrarnos porque predomine su
silencio cuando nosotros necesitamos explayarnos.
Comunicar más allá de las palabras
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El amor no requiere verborrea ni horas de charla sobre
diversos temas. Si a la pareja no le apetece, hay que saber darle su lugar. Lo
verdaderamente indispensable es saber escucharse y procurar entender las
necesidades del otro. El amor auténtico va desarrollando una capacidad de
comprender sin palabras lo que habita en el interior del ser amado, como una
madre con su bebé, que sabe tantas cosas aunque él no pronuncie una sola
palabra. Esto exige afinar la lectura del lenguaje corporal y descifrar lo que
los actos dicen por sí mismos.
En síntesis, se trata de comprender el silencio conyugal y
renunciar a la expectativa de que más comunicación garantiza una mejor pareja.
Esa suposición no conduce, de suyo, a un mejor entendimiento. Lo que más
importa es preservar una convivencia sana y positiva, donde reinen el afecto y
la comprensión.
Saber guardar silencio
Estos dos dichos ayudan a pensarlo: "En boca cerrada no
entran moscas" y "calladita te ves más bonita". Sugieren que hay
que aprender a guardar silencio, a no hablar de más, y a valorar que decir lo
correcto, con prudencia y en el momento oportuno, vale mucho más que el exceso
de palabrería, que termina por decir cosas inadecuadas, incluso ofensivas, que
no enriquecen la relación sino que la enturbian.
Saca tus propias conclusiones y busca un verdadero
equilibrio entre tu hablar y tu silencio. Escucha y comprende; pero sobre todo
respeta, y deja que tu pareja sea. Esa es una clara muestra de amor.
Guillermo Dellamary, Aleteia
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