sábado, 3 de octubre de 2026

Arte para acercarse a los ángeles

Cherubs fresco

Música con alabanzas angélicas, simbólicas figuras, poéticas oraciones,… con las que descubrir a los espíritus puros que llevan mensajes de Dios 


Aunque los ángeles no tienen cuerpo, muchos artistas han encontrado en ellos inspiración y se han lanzado a representarlos. 

Bebés rollizos o jóvenes con alas en las artes plásticas, sonidos etéreos o brillantes fanfarrias en la música,…el arte ha ayudado a muchos a acercarse a esos espíritus puros que llevan mensajes de Dios.

¿Por qué se representa a los ángeles con alas?

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“Gloria a Dios en las alturas”

A lo largo de los siglos, compositores de renombre y otros anónimos han cantado a los ángeles, han creado melodías sobre ellos y han musicado las palabras que la Biblia les atribuye. 

El sacerdote compositor Antonio Vivaldi, por ejemplo, recogió en su Gloria en Re Mayor RV 589 las palabras que el evangelista Lucas atribuye a los ángeles presentes cuando Jesús nació en Belén: 

“Gloria a Dios en las alturas y en la tierra paz a los hombres en quienes él se complace”, canta el coro en latín con una melodía ascendente que parece conducir al cielo:

Ángel custodio

También en el barroco, el pintor Bartolomé Esteban Murillo plasmó al ángel de la guarda en un lienzo que se encuentra actualmente en la catedral de Sevilla.

El custodio llevando de la mano al niño e indicándole el lugar del que viene la luz expresa cálidamente la protección espiritual de los ángeles de la guarda.

El Ángel de la Guarda, de Bartolomé Esteban Murillo

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Una guía visual de los ángeles de la guarda: esto es lo que hay que saber

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Arcángeles

Poco después, en el siglo XVIII, el artista flamenco Peter Anton von Verschaffe esculpió una de las estatuas angélicas más famosas del mundo: el Ángel del Castillo de Sant’Angelo de Roma.

Se trata de una figura de bronce que representa al arcángel san Miguel con su espada con la que muchos sienten la protección ante el mal.

Castel Sant'Angelo

El arcángel Gabriel aparece en incontables representaciones de la Anunciación junto a la Virgen María.

Los artistas suelen caracterizarle como un joven alado que se sitúa respetuosamente frente a la joven de Nazaret escogida para ser la madre de Jesús. Como en estas vidrieras de la catedral de Notre Dame de París:

vidrieras de la catedral de Notre Dame de ParísVidrieras de la catedral de Notre Dame de París

El Museo Smithsoniano de Arte Americano, situado en Washington D.C., expone una escultura del arcángel san Rafael del tallador de santos puertoriquense Genaro Rivera Avilés.

La talla muestra al arcángel con un bastón y un pez como un protector y sanador de peregrinos y viajeros, tomando como referencia el libro bíblico de Tobías.

Museo Smithsonian de Arte Americano

Letras angélicas

Los ángeles han inspirado muchísima literatura, desde la angelología patrística hasta la poesía contemporánea pasando por tratados, novelas y escritos de todo género.

Entre ella se encuentra esta oración que santa Teresa de Lisieux escribió a su ángel de la guarda el año 1897:

¡Oh mi glorioso guardián,
guardián del cuerpo y del alma,
que en el cielo estás brillando
hecho dulce y pura llama
junto al trono del Eterno!
Por mí bajas a la tierra y
me alumbras con tu luz,
te haces mi hermano, ángel bello,
mi amigo y consolador.
Conociendo que soy débil,
¡gran debilidad la mía!,
tú me coges de la mano 
y te veo, conmovida,
apartar de mi camino
la piedra que lo entorpece.
Me invita tu dulce voz
a no mirar más que al cielo.
Y cuanto mas pequeñita y
más humilde me ves 
tanto más tu clara frente
irradia de puro gozo.
Tú que los espacios
cruzas más rápido
que el relámpago,
vuela por mí muchas veces
al lado de los que amo.
Seca el llanto de sus ojos
con la pluma de tu ala, y
cántales al oído
cuán bueno es nuestro Jesús.
¡Oh, diles que el sufrimiento
tiene también sus encantos!
Y luego, murmúrales quedo,
muy quedo, mi nombre.
Yo quiero en mi breve vida
salvar a los pecadores, mis hermanos.
¡Oh ángel bello de la patria!,
dame tus santos ardores,
para que en el mismo fuego
que tú te abrasas, me abrase.
Fuera de mis sacrificios y
de mi austera pobreza,
nada más tengo, ángel mío.
Únelo todo a tus gracias y
ofréceselo al Dios Trino.
Para ti la gloria, el reino,
las riquezas del que es Rey,
Rey de los reyes del mundo.
Para mí el Pan del sagrario y
el tesoro de la cruz.
Con la cruz y con la hostia,
y con tu celeste ayuda,
espero en paz la otra vida,
la felicidad del cielo,
que nunca terminará.

Patricia Navas, Aleteia

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