La asombrosa historia de Lydie muestra las situaciones terribles a las que pueden conducir las llamadas «ciencias ocultas».

Lydie conoció de forma muy directa el impacto terrible del espiritismo y el ocultismo no solo sobre la fe, sino sobre su vida cotidiana.
Lydie nació en lo que define como una "familia cristiana no practicante".
Quizá eso la habría abocado a una religiosidad superficial, pero... su abuela paterna se encargó de dotar a su nieta de una religiosidad profunda. En la casa de la anciana había una foto del Papa y abundaban imágenes de la Virgen de Lourdes, del santuario y de crucifijos.
Descubrir a Jesús
"Para complacer a mi abuela, mis padres me llevaron a las clases de catecismo", que constituían en aquella época, comenta, "la educación popular" en la localidad cercana a París donde vivían.
Le encantaron aquellas catequesis porque "se hablaba de Jesús": "Y lo que me impresionaba de la vida de Jesús era que dio su vida para salvar a todo el mundo. Yo le veía verdaderamente como a un superhéroe que hacía el bien a tantas personas que yo me ponía enseguida a rezar todas las noches en mi habitación cuando mamá me apagaba la luz".
Alejarse de Jesús
Así creció la profesión de fe de Lydie durante su infancia... y sin embargo empezó a menguar en plena crisis de adolescencia: "Hubo un punto de inflexión un poco imprevisible en mi vida cuando una persona de mi entorno me habló de ciencias ocultas, esto es, de espiritismo, de visiones, de reencarnación, de cartomancia... Sembró la duda y la confusión en mi espíritu".
Lo atribuye al propio temperamento adolescente, pero reconoce que supuso un cambio importante y perdurable: "Me desentendí un poco de Jesús... y me mantuve así algunos años".
¿Hablar con los difuntos?
Y un día murió su abuela paterna.
Aquello fue el inicio de una crisis interna importante, desencadenada por la decisión que tomó bajo su nueva perspectiva post-católica: "Quise comunicarme con ella".
Describe los dos medios de los que creía disponer:
- una tablero ouija manejado con un dedo circulante entre números y letras para hacer preguntas y atender respuestas...
- o tomar un lápiz y dejar directamente que la mano escribiese mientras ella pensaba intensamente en la fallecida.
Eligió el segundo, pero lo que pasó es escalofriante:
- "No fue nada agradable, fue un poco extraño... y no reconocía a mi abuela: ni en el estilo de sus frases ni su forma de ser. Sobre todo, no había referencia alguna a mis recuerdos. Resultaba un poco descabellado, un poco raro. Aquello me asustó bastante, pero al mismo tiempo me sentía cautiva, no conseguía detenerme".
Explica que tomaba su lapicero para dedicarse a esto cada vez que tenía tiempo libre, pero incluso durante las clases a las que asistía.
Dice que la persona con la quien 'hablaba' se había hecho pasar al principio como un protector... pero había acabado insultándola, provocándole "mucha angustia y mucho pavor". Incluso empezó a escuchar voces, multiplicando su "inquietud", como explicó a Découvrir Dieu:
Su estado de ánimo no remontaba y se agravaba su "depresión" -pues así define su estado- hasta pensar en "la idea de la muerte", es decir, del suicidio: "Llevaba diez meses así, ya no era vivible, era un infierno para mí".
El médium espiritista
El caso es que... ¡lo iba a incrementar con su decisión siguiente! A saber, dar un paso más en el espiritismo. Pensaba que pondría fin a la "profunda repulsión" con la que sentía estar viviendo.
Buscó un médium al que había que pagar, y quien en su primera intervención mezcló todas las religiones y habló de Buda, de Jesús, de la reencarnación:
- "¡Un montón de cosas un poco extrañas! Pero no respondía a mis preguntas. Tenía que comunicarse con el más allá, y durante ese estado de trance (su rostro me espantaba, como sus estremecimientos y sus ojos desorbitados)... ¡me dijo algo muy sorprendente, que visitase un centro católico que hay el norte de Francia!"
Como no le dio la dirección precisa, Lydie le llamó por teléfono al día siguiente, pero el espiritista le dijo que buscase ella esa información y colgó con violencia. Ella lo interpreta como que "él no recordaba la conversación que habíamos tenido la víspera".
[¿Está Lydie sugiriendo algo que resultaría creíble? ¿A saber, que 'alguien' -quizá su propio ángel de la guarda- manejó las palabras nocivas de ese espiritista para hacerle decir algo que él no pensaba decir y acudir así en socorro de la joven?]
Retorno a los sacramentos
Al final Lydie logró por otros cauces la dirección y se desplazó hasta dicho centro católico para visitarlo. Así fue lo que pasó:
- "Llego allí y hay muchas personas rezando. El sacerdote me recibe en su oficina. Le cuento mi historia. Y le muestro mis cuadernos [se refiere a los escritos de 'conversaciones' con el desconocido espíritu]. Él rezó por mí y yo sentí profundamente en mi corazón el amor de Jesús. Resulté transformada y lloré. Sentí también una gran paz. Tenía necesidad de confesarme porque, tras las aclaraciones del sacerdote, me dije que había emprendido un mal camino, me había puesto en peligro y ese camino me había perjudicado. Así que quería pedir perdón".
Ahora confiesa que ha reencontrado su libertad interior, que ya no siente angustia ni miedo y ha reencontrado la alegría que perdió en los periodos previos de depresión.
E insiste en que todo cuanto pasó con el médium fue una intervención contra la voluntad del espiritista:
- "Dios decidió intervenir para decirme: '¡Libérate de eso! ¡Es muy peligroso! ¡Retoma el camino que habías emprendido, es mucho más seguro!' [clara alusión a la fe que había abandonado en su adolescencia]".
Lydie lanza un mensaje muy directo en esa línea:
- "Le diría a todas las personas tentadas por las ciencias ocultas o que ya las practican que se fijen bien en qué aportan a su vida: ¿aportan paz o, al contrario, implican angustia o depresión?".
Y concluye con la broma de que, es cierto, ella no ha conseguido el teléfono de su abuela para llamarla al cielo pero...
- "Sé que ella está cerca de Dios y puedo pensar en ella y rezar por ella, y que nuestro vínculo no se ha roto por esa esperanza de que está cerca de Él y el Reino de Dios existe".



No hay comentarios:
Publicar un comentario