lunes, 26 de octubre de 2026

Varden elogia a quienes no pueden comulgar y siguen yendo a misa: «Son un ejemplo de fidelidad»

En un encuentro en el Vaticano, el obispo noruego defiende la acogida cristiana sin relativizar la doctrina sobre el matrimonio y la Comunión.

Erik Varden, obispo católico de Trondheim, es uno de los impulsores del documento  noruego contra la ideología de género

Erik Varden, obispo católico de Trondheim, es uno de los impulsores del documento noruego contra la ideología de género


    El obispo cisterciense Erik Varden, responsable de la diócesis de Trondheim (Noruega), ha reflexionado sobre la situación de los católicos divorciados y vueltos a casar, así como sobre su acceso a la Sagrada Comunión, en el marco de un encuentro celebrado en el Vaticano sobre la exhortación apostólica Amoris Laetitia.

    Sus palabras ponen el acento en una cuestión especialmente delicada: cómo acoger con caridad a quienes viven situaciones matrimoniales irregulares sin relativizar las enseñanzas de la Iglesia.

    Varden considera que una de las principales tareas pastorales consiste en ayudar a las personas a descubrir que incluso las dificultades pueden convertirse en una oportunidad de crecimiento espiritual.

    «El matrimonio, no menos que la vida monástica, es una escuela de conversión», asegura el obispo noruego.

    Acoger sin relativizar

    Respecto a las relaciones matrimoniales irregulares, Varden destaca la madurez con la que muchas comunidades católicas acompañan a quienes se encuentran en estas circunstancias.

    «Puede ser liberador para las personas en tales situaciones estar en un entorno donde su irregularidad es reconocida, no relativizada; y donde, sin embargo, son abrazadas con amistad cristiana», explica.

    El obispo recuerda especialmente el testimonio de aquellos fieles que, aun sabiendo que no pueden recibir la Comunión, continúan participando cada domingo en la vida de la Iglesia.

    «Pienso en el ejemplo de muchas personas fieles que conozco que, domingo tras domingo, se acercan para una bendición en el momento de la Comunión, sabiendo que no pueden acceder al sacramento, pero confiando en la misericordia de Dios».

    Para Varden, lejos de ser un testimonio estéril, esta perseverancia constituye una auténtica lección de esperanza para toda la comunidad cristiana.

    «Su ejemplo de fidelidad hace mucho para edificar la comunidad cristiana», subraya.

    Y concluye con una afirmación especialmente significativa: «El exilio sacramental sostenido a lo largo del tiempo puede preparar un regreso gozoso al hogar».

    El horizonte de toda acción pastoral, insiste, debe ser conducir a las personas hacia una vida transformada por Cristo, y no limitarse a ofrecerles una simple afirmación humana.

    ReL

    Vea también    Conversación sobre los Divorciados y la Comunión




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