viernes, 9 de octubre de 2026

El «peregrino católico coreano» que transformó su vida en Compostela y cocina para otros caminantes

Lee decidió regresar al lugar que había conocido durante sus peregrinaciones jacobeas: Hornillos del Camino.

Su testimonio refleja uno de los valores más característicos de la tradición jacobea y de la hospitalidad cristiana.

Su testimonio refleja uno de los valores más característicos de la tradición jacobea y de la hospitalidad cristiana.


    La historia de Pedro Lee es la de un cambio de vida marcado por la fe, la sencillez y la experiencia del Camino de Santiago. Este coreano de nacimiento y español de adopción, que se define a sí mismo como un "peregrino católico coreano", ha dejado atrás los años de agotamiento en Madrid para comenzar una nueva etapa en una pequeña localidad burgalesa por la que pasan miles de peregrinos cada año. Diario del Viajero cuenta su historia.

    Durante años, Lee dirigió un restaurante asiático en la capital. Sin embargo, el incremento de los gastos y la exigencia del negocio llegaron a afectar seriamente a su salud. Para reducir costes, incluso tuvo que pasar algunos fines de semana durmiendo en el propio establecimiento, una situación que acabó provocándole un profundo desgaste físico y personal.

    Un espacio de acogida

    Tras cerrar aquella etapa, decidió regresar al lugar que había conocido durante sus peregrinaciones jacobeas: Hornillos del Camino, una localidad emblemática de la ruta francesa hacia Santiago de Compostela. Allí había adquirido una vivienda pensando en el descanso y la jubilación, pero terminó convirtiéndola en el punto de partida de un nuevo proyecto vital.

    En las antiguas escuelas del pueblo ha abierto Nanumi, un restaurante que fusiona la gastronomía coreana y española. Más allá de su oferta culinaria, el establecimiento se ha convertido en un espacio de acogida para quienes recorren el Camino de Santiago, muchos de ellos en búsqueda de experiencias espirituales, culturales y humanas.

    A sus 65 años, Lee asegura haber encontrado en el entorno rural la tranquilidad que no tenía en la gran ciudad. Rodeado de campo abierto y del constante paso de peregrinos, comparte ahora con los visitantes no solo sus platos, sino también una historia de superación personal vinculada al Camino.

    Su testimonio refleja uno de los valores más característicos de la tradición jacobea y de la hospitalidad cristiana: la capacidad del Camino para transformar vidas y crear lugares de encuentro entre personas de diferentes culturas unidas por una misma ruta. 

    En el caso de Pedro Lee, la peregrinación no terminó al llegar a Santiago. Se convirtió en el inicio de una nueva vocación de servicio junto a los peregrinos que, como él en otro tiempo, recorren los senderos de la fe y la esperanza.

    ReL

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