Cómo es el amor verdadero,

El 19 de marzo de 2026 se cumplían diez años de la
publicación de Amoris Laetitia, segunda exhortación apostólica del pontificado
del Papa Francisco. En el marco de este aniversario, Aleteia hace un repaso de
sus enseñanzas
El 19 de marzo de 2016, el Papa Francisco le regaló al mundo
su exhortación apostólica Amoris Laetitia, resultado de los dos sínodos
de 2014 y 2015 sobre las familias.
Este documento habla, principalmente, sobre el amor, la
familia, la fecundidad, la educación de los hijos y la pastoral familiar.
Hoy, a diez años de su publicación, Aleteia rescata la
explicación del amor verdadero que el documento ofrece a partir del Canto de la caridad de san Pablo.
El amor verdadero
1El amor es paciente
Esto se refiere a no agredir dejándose llevar por los
impulsos.
“La paciencia de Dios es ejercicio de la misericordia con el
pecador y manifiesta el verdadero poder”, escribió Francisco.
Esta paciencia se afianza, dice el Papa, al reconocer que
“el otro también tiene derecho a vivir en esta tierra junto a mí, así como es”.
2Es servicial
En hebreo, amar es “hacer el bien”. San Pablo aclara que el
amor no es solo un sentimiento, sino una actividad que acompaña a la paciencia.
En el servicio, experimentamos “la felicidad de dar, la
nobleza y la grandeza de donarse sobreabundantemente, sin medir, sin reclamar
pagos, por el solo gusto de dar y de servir”.
3No tiene envidia
¿Por qué la envidia es lo contrario al amor? Porque
“mientras el amor nos hace salir de nosotros mismos, la envidia nos lleva a
centrarnos en el propio yo”.
En este punto, se hace elemental aceptar que “cada uno tiene
dones diferentes y distintos caminos en la vida” para dejar de ver los logros y
alegrías del otro como una amenaza.
“El amor nos lleva a una sentida valoración de cada ser
humano, reconociendo su derecho a la felicidad”
4No hace alarde, no es arrogante
Amoris Laetitia aclara: quien ama “sabe ubicarse en su lugar
sin pretender ser el centro”.
En esta contraposición del amor con la vanagloria, la
arrogancia y el -equivocadamente- sentirse superior aparece una de las virtudes
más importantes: la humildad.
“La actitud de humildad aparece aquí como algo que es parte
del amor, porque para poder comprender, disculpar o servir a los demás de
corazón, es indispensable sanar el orgullo y cultivar la humildad”, explica
Francisco.
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5No obra con dureza
“El amor no obra con rudeza, no actúa de modo
descortés, no es duro en el trato”; en cambio, actúa con amabilidad. Esto se
lleva a la vida en las formas, las palabras -en las que se dicen y en las que
se callan- y en los gestos.
En la familia: “Una mirada amable permite que no nos
detengamos tanto en sus límites, y así podamos tolerarlo y unirnos en un
proyecto común, aunque seamos diferentes”.
6No busca su propio interés
El documento cita a santo Tomás de Aquino para recordar que
“pertenece más a la caridad querer amar que querer ser amado”.
“El amor puede ir más allá de la justicia y desbordarse
gratis, ‘sin esperar nada a cambio’ (Lc 6,35), hasta llegar al amor más
grande, que es ‘dar la vida’ por los demás (Jn 15,13)”.
7No se irrita
Este punto se refiere a “una reacción interior de
indignación provocada por algo externo. Se trata de una violencia interna, de
una irritación no manifiesta que nos coloca a la defensiva”.
Ante esta indignación, Amoris Laetitia invita a seguir el
Evangelio: mirar la viga en el propio ojo.
“Una cosa es sentir la fuerza de la agresividad que brota y
otra es consentirla, dejar que se convierta en una actitud permanente”
8No lleva cuentas del mal
Lo contrario a llevar cuenta del mal -o ser rencoroso- es el
perdón. Ese perdón, explica el documento, “se fundamenta en una actitud
positiva, que intenta comprender la debilidad ajena y trata de buscarle excusas
a la otra persona”.
Para vencer el rencor hace falta dejar la tentación de
imaginar y suponer el mal de la otra persona, pues de no hacerlo, aparece la
sed de venganza.
“Ppoder perdonar necesitamos pasar por la experiencia
liberadora de comprendernos y perdonarnos a nosotros mismos”, pero sobre todo,
de sabernos perdonados por Dios.
9No se alegra de la injusticia, goza con la verdad
Alegrarse por el bien del otro, por sus logros y el
reconocimiento de sus capacidades y buenas obras solo es posible cuando dejamos
de competir y compararnos.
“Cuando una persona que ama puede hacer un bien a otro, o
cuando ve que al otro le va bien en la vida, lo vive con alegría, y de ese modo
da gloria a Dios”.
10Todo lo disculpa
Disculpar todo en este texto tiene que ver con
“guardar silencio” sobre los defectos del otro. “Implica limitar el juicio,
contener la inclinación a lanzar una condena dura”.
“El amor convive con la imperfección, la disculpa, y sabe
guardar silencio ante los límites del ser amado”
11Cree todo
La confianza permite una relación de libertad. No es
necesario controlar y vigilar, tampoco vivir alimentando sospechas. “El amor
confía, deja en libertad, renuncia a controlarlo todo, a poseer, a dominar”.
Esa libertad, nos enseña Francisco, “permite que la relación
se enriquezca y no se convierta en un círculo cerrado sin horizontes”; pero
también permite la sinceridad y la transparencia.
12Espera todo
El término griego del que deriva esta frase significa que
“sobrelleva con espíritu positivo todas las contrariedades”. Es decir,
mantenerse firme aún en lo hostil, amar aún cuando la situación invita a hacer
lo contrario.
“La persona fuerte es la persona que puede romper la cadena
del odio, la cadena del mal”.
Majo Frías, Aleteia
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