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jueves, 11 de diciembre de 2025

Anne fue concebida en una violación: «Contar mi historia me ha dado un sentido, veo la mano de Dios»

Anne Farrens, conferenciante y activista provida, es el vivo reflejo de cómo obra la

Anne Farrens, conferenciante y activista provida, es el vivo reflejo de cómo obra la "mano de Dios".

Anne Farrens, hoy activista provida y conferenciante, tenía 12 años cuando supo que había sido concebida en una agresión a su madre de un violador en serie. Para su madre, el aborto nunca fue una opción, pero ser consciente de ello determinó por completo el resto de su vida. Cuenta a Life Action que, pese al dolor, pudo “ver la mano de Dios” en todo el proceso. Su historia es un poderoso argumento en favor de la sanación, de la esperanza y de la vida, incluso cuando esta sobreviene al horror de una violación.

Era un día cualquiera y la madre de Anne acababa de volver del supermercado. Descargando la compra, olvidó cerrar la puerta de su casa. Nunca olvidaría aquel detalle.

Sin darse cuenta, un asaltante accedió a su hogar. la agarró del pelo y la arrastró por el suelo mientras ella pronunciaba en voz alta las que creía que serían sus últimas alabanzas a la Providencia.

Incomprendida, pero rodeada de Dios

La mujer sobrevivió al ataque. “Se culpó por no haber cerrado la puerta”, relata Anne, que celebra la decisión de su madre, una vez ingresada en el hospital, respecto a la píldora abortiva que la ofrecían. “Se mostró brusca y abrupta cuando le dieron la pastilla para `prevenir´ el embarazo. Como católica, su fe la ayudó a superar aquellos momentos difíciles”.

Entre la ira y la incomprensión, fue su esposo el que intuyó el embarazo de su mujer.

“Cuando se confirmó, mi padre sintió que debían considerar el aborto porque el niño no fue concebido por amor. Sin embargo, mi madre estaba decidida a continuar sola con el embarazo. No abortaría. Pero él permaneció a su lado, asegurándole que todo saldría bien”, cuenta Farrens.

El matrimonio siguió adelante con el embarazo, pero no eran pocos los que cuestionaban la decisión de criar a Anne.

“Se preguntaban por qué mis padres no me daban en adopción. ¿Por qué iban a quedarse con una niña concebida por un encuentro con un 'monstruo'? Pero confiaron en Dios y las bendiciones comenzaron a llegar”, relata Farrens.

En shock, sintiéndose culpable y volviéndose tóxica

Sus padres la mantuvieron al margen de la violación hasta que tuvo 12 años, cuando una noche le preguntó a su madre por qué no tenía hermanos más pequeños.

“Al principio me dijo que era porque mi padre no era mi padre biológico. Me quedé en shock, devastada, intentando asimilar la noticia”, cuenta la joven, convencida entonces de que su madre habría tenido una aventura antes de casarse y que su padre estaba ahí fuera, esperando conocerla.

Fue entonces cuando su madre le revelo la verdad de lo ocurrido. Asegurarle que era una joven querida y deseada no sirvió de nada. Su madre tampoco pudo impedir que surgiesen en ella sentimientos de vergüenza y culpa.

“Sentí que perdí mi lugar en la familia al instante. No sabía cómo procesar lo que acababa de enterarme, y mis padres trataron de apoyarme como pudieron… pero mi manera de procesar esa información fue mantenerla en secreto y reprimir toda esa vergüenza”, dijo ella.

La represión pronto dio paso a la herida. Pronto perdió el interés en actividades y pasatiempos que siempre había disfrutado, dejo de hacer deporte y la relación con sus amigos y familiares comenzó a deteriorarse.

“Nadie entendía por lo que estaba pasando”, dijo Farrens. “Creía que, si mis amigos se enteraban, me dejarían sola, así que los dejé yo primero e hice nuevas amistades con un grupo de inadaptados -gente tóxica-. Pensé que estaba condenada”.

"Me sentía muerta por dentro"

En aquel momento, a la joven no le pasaba desapercibida la idea comúnmente aceptada de que los bebés concebidos por violación debían ser abortados. Y eso no hizo sino incrementar su herida, así como sus intentos de sanar a cualquier precio. Comenzó una relación abusiva y tóxica y con 17 años se sometió a un aborto, convencida entonces de estar “previniendo el embarazo, no terminando con la vida”.

Me sentía muerta por dentro”, confesó.

La relación abusiva y amistades tóxicas terminaron dando paso a una etapa universitaria plagada de arrestos, detenciones, noches en la cárcel y abuso de sustancias, alcohol y drogas mientras trataba de fingir que todo marchaba con normalidad.

Habiendo tocado fondo, Farrens se convenció de que el camino que emprendió podía no tener vuelta atrás. Entonces solicitó ayuda psicológica, lo que más tarde comprendió que fue su primer paso en el proceso de sanación.

El siguiente llegó gracias a Live Action. Concretamente a un vídeo que mostraba un aborto por succión, que la ayudó a comprender la realidad del aborto.

La joven se casó, tuvo hijos y se centró en lograr el éxito profesional, pero sus heridas no habían sanado. Los continuos ataques espontáneos de pánico eran solo una señal.

"Hoy mi madre y yo participamos por primera vez en la Marcha por la Vida, 41 años después de que fuera concebida en una violación y ella eligiera darme la vida"

Capaz de narrar su historia

Todo cambio cuando su madre acudió a la llamada de Live Action para compartir su historia y motivos para elegir la vida tras concebir un hijo tras una violación.

“Fue la primera vez que compartió su historia”, dijo Farrens sobre su madre. “También decidí enviar mi relato. Live Action se puso en contacto con nosotras dos. La mayoría de mis amigos nunca habían sabido de mi historia, pero ahora me sentía capacitada para contarla”.

Durante aquel proceso, la joven había ido sanando mientras se involucraba en el movimiento provida y empezaba a contemplar la cuestión del aborto como una “batalla espiritual”.

Una nueva misión

“Durante demasiado tiempo, los medios de comunicación han utilizado el caso de la violación para justificar el aborto. Contar mi historia me ha dado un nuevo propósito. No cambiaría las circunstancias de mi concepción. No lo entendía antes, pero ahora veo la mano de Dios en todo. Él puede redimir cualquier situación si confiamos en Él”, relata.

Desde entonces, Farrens se muestra visiblemente consciente y agradecida de cómo Dios ha cambiado e influido en su vida.

“Él me ha acompañado en cada paso de mi camino. Si compartir mi historia ayuda a otros, entonces soy verdaderamente bendecida, porque esta es mi verdadera misión”, agrega Farrens, hoy una conocida conferenciante y militante provida. 

ReL

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sábado, 27 de septiembre de 2025

Muere Claudia Cardinale, fue violada pero no abortó: «De esa violencia nació mi maravilloso Patrick»

Claudia Cardinale y su hijo Patrick.

El 23 de septiembre de 2025 ha fallecido a los 87 años de edad la actriz italiana (aunque nacida en Túnez) Claudia Cardinale, una de las grandes estrellas del cine europeo de los años 60 y 70. Fue una de las musas de Luchino Visconti, trabajó con Federico Fellini y Sergio Leone y compartió pantalla con Vittorio Gassman o Marcello Mastroianni

Rocco y sus hermanos, El Gatopardo, 8 1/2 o La Pantera Rosa figuran entre sus películas más célebres, e intervino también en Jesús de Nazaret de Franco Zefirelli en el papel de la mujer adúltera perdonada por Cristo.

En 2017, Claudia Cardinale contó en Il Corriere della Sera cómo fue violada a los 17 años y dio a luz a un niño, que durante un tiempo mantuvo en secreto.

Aunque la situación era muy complicada, explica: "Ni por un momento pensé en abortar".

Un hombre mucho mayor la forzó

La protagonista de El Gatopardo y muchas películas clásicas de los años 60 y 70 explica:

“Estuve viviendo, en aquel periodo, un momento muy delicado de mi vida. Un hombre que no conocía, mucho mayor que yo, me obligó a subir a un auto y me violentó”, relató Cardinale. En ese entonces la actriz tenía 17 años.

“Fue espantoso, pero la cosa más bella es que de aquella violencia nació mi maravilloso Patrick. De hecho, no obstante fuese una situación muy complicada para una joven madre, decidí no abortar”, señaló.

Añade que recibió presiones para abortar. “Cuando aquel hombre supo de mi embarazo” pretendió “que abortase”. Sin embargo, señaló que “¡ni por un momento pensé en deshacerme de mi criatura!”.

“Hablé con mis maravillosos padres y con mi hermana Blanche y todos juntos decidimos que mi niño crecería en familia, como un hermano menor”, indicó la actriz. Dio a luz en Londres, fuera de la atención pública, y lo llamaron Patrick porque así se llamaba la parroquia donde lo bautizaron. Salió a la luz pública años después.

  • Claudia juega con Patrick en un reportaje fotográfico, cuando se hizo público que era su hijo; pero hasta pasados 40 años no reveló que fue fruto de una violación

Un diseñador veterano en Nueva York

Hoy Claudia Cardinale tiene 79 años y su hijo Patrick (Patrizio Cristaldi) tiene 62 y es un veterano diseñador que ha vivido mucho tiempo en Nueva York. Lleva el apellido de Franco Cristaldi, primer marido y productor de la jovencísima Claudia, que lo adoptó.

Que Patrick era fruto de una violación y no de un mero "error de juventud" lo reveló publicamente cuando su hijo ya tenía 40 años, en su autobiografía de 1995.

Explica en esa autobiografía que en 1957, entre los admiradores que tenía, se encontraba un hombre, mayor que ella, que la perseguía insistentemente. Ella había sido educada en una familia de origen siciliano muy estricta sobre los valores morales y lo evitó desde el primer momento. Pero un día finalmente aceptó la invitación a acompañarlo a una fiesta donde unos amigos comunes. "Me llevó a una casa de campo donde no había rastro de ningún amigo", le explicó a Gianna Schelotto, del Corriere de la Sera. "Allí me violó" .

Escapó cuando él pidió que abortara

Cuenta que siguió viéndose con el padre de su hijo por un tiempo, "por miedo, por masoquismo" hasta el momento en que él la amenazó con hacerla abortar. "Yo me escape sin tener la menor idea de lo que iba a hacer. Yo solo estaba segura de una cosa: no volvería a tolerar ningún acto de violencia".

El libro recuerda que era entonces una hermosa adolescente que llevaba el cabello tejido en una sola trenza. En Túnez, su ciudad natal, la comunidad italiana la llamaba "la más bella hija del país".

En esa biografía de 1995 (Yo Claudia, Tú Claudia) explica que en la interpretación del personaje de Ida -una pobre institutriz que educó sola a su hijo, fruto de una violación por un soldado alemán -ella pudo manifestar todos esos sentimientos que había vivido sin poder confesar a nadie. Ese es su papel protagonista en la teleserie de 5 episodios de 1986 "La Historia", dirigida por Luigi Comencini.

Franco Cristaldi, su productor, padre adoptivo

Su productor, y luego marido, Franco Cristaldi, "preguntó por qué no me casé con el padre. Yo le dije que no quería volverlo a ver. Y él decidió ayudarme". Cristaldi se encontró con ella en Londres y la convenció de ocultar el nacimiento del niño para no perjudicar su carrera. Luego, cuando ella descendió del avión que la trajo de nuevo a Roma, al lado de su madre, Claudia llevaba en sus brazos el bebé, que se convirtió para el mundo en su hermanito.

Cuando el niño tenía 7 años, en 1967, ante los rumores e investigaciones explicó en la revista Paris Match que el niño era hijo suyo. Franco Cristaldi decidió declarar en público: "Este niño no es mío -dijo-. Lo vi por primera vez cuando tenía ocho días. Pero le daría mi apellido". Franco y Claudia llevaban casados en secreto un año, desde 1966. Fue la directora del colegio, donde el niño estuvo internado, quien a los siete años le reveló la verdad al chico y Claudia se sintió aliviada y emocionada de poder al fin asumir su papel como madre. El matrimonio con Cristaldi (que ya tenía un matrimonio declarado nulo previamente) no funcionó.

  • Claudia Cardinale en 2017, feliz y orgullosa por su hijo.

Claudia Cardinale siempre se ha mostrado feliz y orgullosa de su hijo, que ha sido para ella una fuente de alegría.

P.J.G., ReL

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martes, 29 de julio de 2025

Johana, hija de una violación: «Mi madre siempre me miró como un milagro dentro de una tragedia»

 

Johana Ramírez, en la imagen de la izquierda junto con su madre.

Johana Ramírez, en la imagen de la izquierda junto con su madre.Johana Ramírez

“No soy fruto de un amor humano, pero sí soy hija del amor de Dios”, comparte la joven colombiana Johana Ramírez al contar la historia de sus orígenes, una historia de fe, valentía y un amor que transforma y da fruto.

"Mi vida comenzó marcada por el dolor más desgarrador que vivió mi madre: una violación a los 25 años. Tras ese acto atroz, ella quedó sumida en la desesperanza, suplicándole a Dios una razón para no rendirse. Esa razón llegó cuando supo que estaba embarazada de mí", explica en Salvar el 1, blog especializado en casos como el suyo: madres que han rechazado abortar a los hijos que habían sido concebidos tras una agresión de ese tipo.

La madre de Johana temía sobre todo la reacción de su padre, así como los "prejuicios y juicios" que recibiría de su entorno. "Pero en medio de la angustia y el dolor, su fe fue más fuerte", cuenta Johana, quien años después recibió de su madre la confidencia "de sus temores, del silencio que guardó, de los pensamientos que la atormentaban... pero también del amor que creció en ella desde que supo de mi existencia. Me dijo que no podía imaginar su vida sin mí. A pesar del sufrimiento, nunca se arrepintió de haberme tenido"

Su madre nunca vio en el rostro de su hija el rostro de su agresor.: "Al contrario, siempre me miró como un regalo inesperado, un milagro dentro de una tragedia. Su corazón, profundamente herido, encontró consuelo en la certeza de que 'mi bebé no tiene la culpa'. Con esas palabras, eligió darme la vida".

Johana resalta la valentía de su madre y le agradece todo lo que le dio, "lo mejor de sí": "Su tiempo, su ternura, su protección... Me formó con valores sólidos: el respeto, el perdón, la dignidad, la gratitud, y sobre todo, el amor a Dios".

"Nunca me sentí hija de una violación. Me he sentido siempre hija de una mujer extraordinaria que me enseñó que la vida es un bien sagrado", agrega, mostrándose "profundamente orgullosa" de su madre: "Juntas construimos una relación que va más allá de madre e hija: somos amigas, cómplices, y el mayor apoyo mutuo".

Su abuelo, pese al miedo que tenían a su actitud, la recibió con amor y ternura "desde el primer día": "Dios tocó su corazón".

La decisión de dar vida en vez de quitarla tiene continuidad: Johana es hoy también ella madre.

La decisión de dar vida en vez de quitarla tiene continuidad: Johana es hoy también ella madre.Johana Ramírez

Y los bienes que se han seguido de aquella decisión de la madre de Johana no se han apagado, porque ella misma es ahora madre: "Gracias a la decisión valiente de mi madre, hoy tengo una familia hermosa. He formado un hogar con el hombre que amo y con nuestros hijos, que son el mayor regalo que Dios me ha dado. La vida que mi madre protegió es ahora fuente de nuevas vidas".

La joven concluye su testimonio con un mensaje. Aunque una violación "deja heridas profundas", afirma, "el aborto no las sana; solo añade una más. El aborto nunca es la solución. Lo que sí puede sanar es el amor, la fe y la decisión valiente de seguir adelante".

Y da gracias a Dios por estar viva "y por haber sido elegida por una madre capaz de amar en medio del dolor, y por haber aprendido que, donde el mundo ve ruinas, Dios puede levantar jardines".

ReL

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sábado, 23 de abril de 2022

Nació de una violación, ahora es sacerdote


prete nato dopo stupro


El padre Antonio Vélez Alfar, de origen colombiano, vive hoy en Argentina. Su madre fue violada a los 27 años. Aquí está su historia

“Para mi madre era mi mayor orgullo haber defendido la vida”. Al repetir estas palabras, el padre Antonio Vélez Alfar tenía lágrimas en los ojos. Porque lo llevaron atrás en el tiempo. Y precisamente a la dramática historia de su madre, que años atrás le reveló que lo había concebido tras una violación tropeaedintorni.it ).

Una mujer de gran fe

El sacerdote colombiano, párroco de la provincia de Chubut (Argentina), decidió contar su testimonio luego de una sentencia de la Corte Suprema de Justicia argentina que declaró el aborto no punible en estos casos. «Mi madre -dijo el padre Alfar- era una mujer de mucha fe, devota y practicante. Dijo que, a pesar de las terribles circunstancias, llevaba en su vientre el milagro de una nueva vida, una vida que Dios le había dado y que por sus convicciones no podía abortar. Y que si Dios lo había permitido, esto tenía que tener sentido ” (caminocatolico.org).

BURGOS
El sacerdote es un ejemplo de valentía de una mujer que fue violada.

Violada con una trampa

Su madre fue violada a los 27 años en Medellín por varios compañeros de trabajo que la atraparon en una fiesta, la drogaron y maltrataron repetidamente. En el dolor de no saber quién era el padre, la familia de la mujer la obligó a casarse con un viudo, quien la maltrató continuamente después del matrimonio. Como la separación era imposible, la madre se quedó con su marido y su segundo hijo, mientras que aAlfar lo enviaron a casa de su abuela.

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El padre Antonio dando su testimonio de vida.

La historia de la madre

Continúa la historia del sacerdote colombiano nacido tras aquella violación. «Un día, mientras mi abuela me pedía que le dijera ‘papá’ a mi abuelo, le pregunté cómo podía ser abuelo y padre al mismo tiempo. Esto motivó una reunión con mi mamá. Me contó lo que había pasado: que muchas personas querían que abortara, otras que me vendieran y otras que me echaran. Y muchas otras personas también estaban interesadas en mí. Para mí fue muy difícil: solo tenía 10 años… y reaccioné muy duro contra mi madre” (aciprensa.com).

«¿Por qué me pasó a mí?»

Un día Alfar quiso desahogarse con Dios: «Fui a la iglesia a protestar con Él: ¿por qué me ha de pasar tal cosa? Y mientras yo gritaba vino un cura y me dijo que estaba haciendo la pregunta equivocada: «No por qué, sino para quién…». Que precisamente por mi situación, Dios me estaba llamando a grandes cosas…» .

«Serás instrumento del Señor»

Ese sacerdote le dijo «que Dios escribe derecho con renglones torcidos y que yo sería su instrumento. Y entonces comenzó a leer el pasaje de Jeremías, donde Dios lo llama, pero él se resiste y el Señor le dice:… ‘No te preocupes, yo haré todo por ti’. Esa conversación me marcó y ese cura fue como un padre para mí». 

A partir de ahí, Alfar primero se hizo catequista y luego eligió el camino del seminario y del «matrimonio» con Dios. Aceptando con otro espíritu el hecho de haber nacido después de una violación: tal vez, si no hubiera sido así, nunca se ha hecho sacerdote.

Gelsomino del Guercio, Aleteia 

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miércoles, 10 de julio de 2019

Carta de una madre por violación a la actriz Ashley Judd, que en su mismo caso presumió de abortar

La artista fue violada, abortó y ahora es activista contra las leyes provida

La actriz Ashley Judd afirma que abortó tras haber sido violada. Actualmente es en Hollywood una de las más activas proabortistas
La actriz Ashley Judd afirma que abortó tras haber sido violada.
 Actualmente es en Hollywood una de las más activas proabortistas

Ashley Judd es una de las actrices secundarias más conocidas de Hollywood, pero prácticamente más por su activismo político que por sus interpretaciones. En su trayectoria ha estado en el reparto de película como Divergente o Heat y fue candidata al Globo de Oro y al Emmy por el telefilme Norma Jean & Marilyn.
Esta actriz estadounidense es una firme defensora del aborto y fue una de los artistas de Hollywood que firmó el manifiesto para boicotear al estado de Georgia, que ofrece ventajas fiscales al mundo del cine, tras aprobar la ley del “latido”, según la cual se prohíbe abortar una vez que se percibe el latido del feto.
Esta mujer se casó en 2001 aunque anunció que no tendría hijos porque “es inconcebible reproducirse con el número de niños que están muriendo por inanición en países empobrecidos”.
"Agradecida" por abortar
En un congreso de mujeres, Judd presumió de haber abortado en el pasado. “Como todos sabéis, y soy muy abierta al respecto, soy una superviviente de tres violaciones. Y una de las veces en que me violaron hubo una concepción”, afirmó a los presentes.
A continuación, añadió que “estoy muy agradecida de haber podido acceder a un aborto seguro y legal” porque de otro modo hubiera compartido su maternidad con el violador. "Entonces, tener un acceso seguro al aborto fue personalmente importante para mí, y como dije antes, la democracia comienza con nuestra piel. Se supone que no debemos regular lo que elegimos hacer con nuestras entrañas”, agregó. Sus declaraciones fueron aplaudidas en el mundo del espectáculo y utilizadas para defender la importancia de leyes que permitan abortar.
Yohanka, con su hijo Pedro, al que concibió en una violación
Sin embargo, existe el otro lado de la moneda aunque en general no aparezca en los grandes medios. Se trata de mujeres que también fueron violadas y quedaron embarazadas. Pero a diferencia de Ashley Judd decidieron dar a luz y considerar que su hijo no era el culpable de lo sucedido.
Una de estas mujeres es Yohanka, una mujer cubana residente en Estados Unidos, que antes de los 15 años quedó embarazada tras ser violada por su padrastro. Tuvo al bebé, al que llamó Pedro, y recientemente acaba de ser abuela. Sabe también lo que es abortar, pues antes de tener a su hijo había sido también violada por su padrastro e igualmente había quedado embarazada.
Ante las declaraciones de Judd y la campaña mediática a su favor Yohanka ha querido escribir una carta abierta a esta actriz contando su experiencia sobre ser madre tras una violación. La recoge el blog Salvar el 1:
Sólo mira estas caras, la de mi hijo y mi nieto
"Primero, me gustaría decirle que lamento lo que le ha sucedido. Sé muy bien cómo se siente y las heridas y cicatrices que deja la violación en el alma. También siento que haya prometido boicotear al Estado de Georgia debido a la aprobación de la Ley de latido del corazón (heartbeat) que prohíbe el aborto una vez se detecte el latido del corazón del bebé.
Yo también tuve acceso a un aborto legal en Cuba donde mi padrastro abusó de mí sexualmente cuando era niña y me violó cuando me convertí en una dama. Como consecuencia, a la edad de 13 años quedé embarazada. Él me llevó a abortar para cubrir su crimen de esta manera y fue capaz de continuar, así, con las violaciones. No mucho después, volvió a embarazarme y, por supuesto, una vez más me llevó a abortar. Esta vez los médicos se negaron, ya que mi aborto anterior había sido muy reciente y era muy joven. Afortunadamente, el 21 de noviembre de 1990 nació mi hijo.
La razón por la que lamento que haya dado este paso es porque mi aborto cumplió tres propósitos y ninguno fue positivo.
Lo primero fue ocultar el crimen de mi padrastro. El segundo fue victimizarme más, ya que el aborto deja cicatrices que no podemos negar. Nunca he sabido de una mujer que haya   celebrado el hecho de que va a asesinar a su hijo, independientemente de las circunstancias en que se haya concebido. Sin embargo, el tercero y más importante es el hecho de que el aborto sesgó la vida de un ser humano inocente.
Pedro y su hijo, nieto de Yohanka
También lo siento porque, según sus estándares, mi hijo, que tiene 28 años y tiene una hermosa familia, no debería estar vivo y, por lo tanto, tampoco debería hacerlo mi nieto.
Pude curarme de la violación y el aborto, pero si también hubiera abortado a mi segundo hijo, hoy no sabría qué es ser madre ya que nunca pude volver a concebir.
Ashley, espero que tú también hayas podido curarte tanto del aborto como de las violaciones, pero, por favor, luchemos para castigar a los violadores. Esto significa que no sólo reciban un castigo más severo que el que reciben actualmente, sino también que sus derechos paternales sobre el hijo concebido en la violación sean impensables.
Sólo mira estas caras, la de mi hijo y mi nieto, ¿tendrías el coraje de decir que están mejor muertos?”.
L. Lozano / ReL


sábado, 25 de agosto de 2018

Su madre fue violada y se negó a abortar: aquel bebé es hoy sacerdote y pudo confesar a su padre

Una vez pude perdonarle, le anuncié la vida eterna


Luis Alfredo León Armijos es sacerdote en Loja (Ecuador) y ofrece su testimonio a las jóvenes que se plantean abortar
Luis Alfredo León Armijos es sacerdote en Loja (Ecuador) y ofrece su testimonio a las jóvenes que se plantean abortar







Luis Alfredo León Armijos es un sacerdote que ejerce su ministerio en Loja, en Ecuador. Lo puede hacer gracias a la valentía de su madre, que quedó embarazada tras una violación cuando tenía 13 años y que luchó contra viento y marea para que su hijo naciera, pese a los intentos para que abortara. 
Con los años, este sacerdote ha tenido la gracia de poder perdonar a su padre, incluso pudo confesarle. El testimonio del padre Luis Alfredo ya fue recogido por ReL pero ahora lo cuenta en primera persona, tal y como lo publica Salvar el 1:
Llegué a confesar y a perdonar a mi padre
Yo podría estar en un cubo de basura, pero a mí se me dio la vida. Mi madre, María Eufemia Armijos Romero, siendo todavía muy joven –recién había cumplido los 13 años- limpiaba y cuidaba una casa en Loja para ayudar a sus padres y a sus siete hermanos. El dueño de la casa, aprovechando que estaba solo, abusó de ella y la dejó embarazada.
A pesar del rechazo de su familia que no quería que naciera el bebé –le golpearon en la barriga y le dieron bebidas para que abortara- mi madre siempre defendió la vida de su hijo y, al verse sola y sin apoyo, oró y sintió en su corazón que el Señor le decía: ‘defiende la vida de ese niño’.
Mi madre, entonces, huyó de Loja hacia la ciudad de Cuenca donde sobrevivió por sus propios medios. El domingo 10 de octubre de 1971 a las 10:00, en un parto lleno de complicaciones por su corta edad y su pequeña contextura, nací yo, con algunos problemas respiratorios que el amor y cuidado de Dios padre y de mi madre me ayudaron a sanar.
luis-alfredo
Después de un tiempo y con la ayuda paterna, mi madre regresó a Loja para empezar una vida como madre soltera. Le tocó quedarse a cargo de mi padre, quien aceptó reconocerme y hacerse cargo de mí, pero eso no quiere decir que las cosas habían sanado entre ambos.
Mi padre visitaba siempre la casa en la que vivíamos y cumplía con nosotros. Tuvieron tres hijos más y mi relación con él era distante pero buena. Le tenía mucho respeto, infundía autoridad, conmigo siempre fue muy exigente, me llevaba a trabajar con él.
Su encuentro con Cristo
Cuando cumplí los 16 años me invitaron a la Renovación Carismática donde tuve mi primer encuentro con Cristo, aprendí de su amor maravilloso y comencé a predicar y a dar catequesis en todo lugar que Dios me ponía, como los autobuses y el correccional de menores.
A mis 18 años sentí la llamada a la vocación sacerdotal e ingresé en el Seminario de Loja a pesar de la oposición de mi padre. Con un permiso especial de mi Obispo, debido a mi corta edad, fui ordenado a los 23 años: fue toda una bendición para mi vida.
Cuatro años después ingresé en el Camino Neocatecumenal y mi madre me contó, tras terminar la relación con mi padre, cómo vine yo al mundo. Eso marcó el punto de inicio para un camino de reconciliación de ambos. Ayudé a mi mamá a entender que no podía odiar a mi padre y que Dios la invitaba a amar su propia historia.
Instrumento de misericordia
Con esta experiencia comprendí que siempre había predicado a los demás el amor de Cristo en sus vidas y ahora entendía el sentido de mi vida, Dios me permitía ser sacerdote no para juzgar sino para perdonar, para ser instrumento de su misericordia, y yo había juzgado mucho a mi padre por todo, un día llegó la reconciliación y perdonando a mi padre le anunciaba, la vida eterna para él.
Años más tarde recibí una llamada de mi padre. Se iba a operar y le daba miedo. Me dijo: “Quiero que me confieses”. Después de unos 30 años que no comulgaba, mi padre regresó a la comunión, a la Eucaristía.
Yo le decía: “Papá, usted merece el cielo, el perdón de los pecados, la vida eterna, que disfrute del amor de Dios, así como la Iglesia a mí también me está haciendo ver el cielo”. En ese momento, los ojos de mi padre se llenaron de lágrimas. Luego lo más importante creo es el perdón que mi madre le ha dado a mi padre, eso gracias al amor misericordioso de nuestro Señor Jesucristo, que se ha manifestado en el caminar de la fe que están viviendo.
Ayuda a los que vivieron algo parecido
Cuando predico a madres gestantes que pasan por dificultades en la decisión de tener su hijo, les presento mi experiencia. Esto está en la Escritura, es el caso de Samuel, Jeremías, Sansón, Juan Bautista, etc. Dios es el autor de la vida, y a veces donde no puede darse la vida es donde el manifiesta su poder y su gracia; forma en el vientre la vida de un hijo, y le da una misión. Por esto, puede ser que trae sufrimiento, que trae dolor; pero les digo que un hijo trae la salvación, trae misericordia, bendiciones. Como Jesucristo que fue insultado, perseguido, ya desde niño fue causa de contradicción, en sus hijos reciban la bendición de Jesús.
Aconsejo a los hijos que conozcan bien sus propias historias. Siempre hay detalles de amor de Dios. Que aprendan a ver las cosas desde el amor de Dios. Uno puede enterarse de su historia y odiar la propia vida y juzgar a Dios como me había pasado a mí, pero descubrí que el amor de Dios estuvo ahí, cuidándome la vida.
Joven, si el padre de la tierra se ha equivocado y te ha fallado, el padre Dios nunca nos ha fallado. Si eres hijo de madre soltera debes ver en tu vida cómo el padre Dios te ha cuidado.
Pudieron haberme condenado a un montón de basura, pero se me dio la vida, y creo que la vida es una gratuidad; todo lo que tengo lo es: la vida en sí misma es un don exquisito que Dios nos da.




















jueves, 9 de agosto de 2018

Su padre la violó, pero no abortó a su hija: «Te ayuda a sanar las heridas, da sentido a tu existir»

Verónica encontró en Dios la capacidad para perdonar


Verónica, con su hija: ambas son felices y afrontan con alegría una nueva etapa en su vida.
Verónica, con su hija: ambas son felices y afrontan con alegría una nueva etapa en su vida














Verónica Cardona vive en Colombia. Está a punto de casarse y es feliz. Tiene una hija, de 11 años, fruto de una violación: la de su propio padre. Su caso reunía todas las causales que acababan de hacer el aborto legal en su país: violación, riesgo de malformación, peligro para la vida de la madre. Su testimonio en Salvar el 1 muestra por qué tomó la decisión acertada: elegir la vida.
Quedé embarazada a los 16 años como consecuencia de las violaciones de mi propio padre

Mi primera reacción cuando supe que estaba embarazada fue sentirme totalmente destrozada. El impacto era muy grande al darme cuenta de que esperaba un hijo. En ese preciso momento sentí que mi vida se había frustrado, más aún porque sabía que el bebé que venía en camino era el “producto” de una violación. Caí en depresión unos días, no quería matar a un ser inocente, pero tenía miedo, quizás el mismo miedo que sienten muchas mujeres al enterarse de que están embarazadas. Miedo a que no fuera capaz de salir adelante, miedo a los prejuicios, miedo a que me vieran con lástima, miedo a afrontar la realidad, miedo a quedarme sola.
Naturalmente casi toda mi familia, doctores, jueces, en fin, todos querían que abortara y más aún aquí en Colombia, que se acababa de hacer “legal” el aborto en tres casos: por violación, por malformación y por riesgo de la vida de la madre. Yo cumplía con todos los requisitos: violación, una posible malformación por la información genética, y mi vida estaba en riesgo pues era un embarazo de alto riesgo.
Por otra parte, recordaba un día en el cual mi mamá, llorando, me pedía perdón pues ella había intentado abortarme, no quería que yo viviera, y pensé que yo no tenía el derecho de arrancarle la vida a nadie y menos a una personita indefensa que no podría defenderse, una personita que no me había hecho nada a mí.
Y así, aunque mi familia me dejó de hablar por unos días, sólo mi mamá me apoyaba en mi decisión, pues me había dicho que fuera cual fuera mi decisión era mía y me iba a apoyar. Y así comenzó a crecer en mí el más grande milagro de amor.
Cerca y lejos de Dios
Fue una experiencia, aunque dura, hermosa. Cuando veía las ecografías podía darme cuenta del gran milagro de la vida, sentir sus pequeños pero inofensivos golpecitos en mi estómago. Y luego, ver su ternura al nacer.
En este tiempo mi mamá se encontraba asistiendo a una comunidad católica, y ellos me ayudaron bastante. Me animaban a seguir en mi decisión de traer esa vida al mundo, ya fuera que al nacer diera a mi hija en adopción, o decidiera quedarme con mi hija y salir adelante. Hablábamos de los muchos niños que han sido abortados.
Durante este tiempo quise olvidarme de Dios. Me enojé con Él porque no podía entender cómo un Dios tan bueno y con tanto amor hacia mí podía permitir que me pasara esto, que no había hecho nada malo en la vida, y que desde antes de nacer ya estaba sufriendo bastantes dificultades pues desde el vientre de mi mamá ya no era deseada. No podía entender, mas, sin embargo, me refugiaba en Él y le pedía fuerzas para continuar adelante y hoy estoy segura de que Él siempre estuvo conmigo en mis noches y días de llanto. ¡Era Él quien me animaba y me levantaba!
Después del nacimiento de mi hija, me sentía con muchos vacíos y busque llenarlos refugiándome en muchas cosas: amigos, fiestas, bebida, trabajo.
Por esa época, los papás de mi mejor amiga se iban a separar y los invitaron a un retiro espiritual de parejas en la comunidad Lazos de Amor Mariano. Ellos asistieron a pesar de haber hablado ya con sus abogados para empezar el proceso de separación, y cuando regresaron de este retiro era impresionante, parecían novios. En los años que llevaba de conocerlos nunca había visto esto y yo soy como parte de la familia, incluso me encontraba trabajando con ellos.
Ellos quisieron que yo fuera a un retiro de conversión en la misma comunidad. Tengo que admitir que sentí miedo de ir, porque sabía que me iba a encontrar con Dios, iba a entender muchas cosas. Sentía miedo porque hacía un tiempo le había dado la espalda a ese mismo Dios que siempre estuvo a mi lado.
¡Estando en el retiro pude volver a vivir! Pude perdonar a mi papá y a todos los que alguna vez me habían hecho daño. Entendí muchas cosas, me sentí digna nuevamente, ¡volví a nacer!, ¡fue hermoso!
Cuando salí del retiro, sentí un gran deseo de pertenecer a esta comunidad, así que empecé un proceso. Por gracia de Dios, empecé a servir y me di cuenta de que la vida es un don.
Falacias de los abortistas
Me indignaban, como me indignan ahora, los argumentos de los abortistas, que se escudan en casos como el mío para matar a un inocente y llenar sus bolsillos con dinero manchado de sangre inocente, diciendo que cada vez que veas a ese niño vas a recordar el momento tan doloroso en que fuiste abusada, o que si tiene alguna malformación va a ser un niño infeliz, o que si mueres quién cuidara de tus hijos.
Sentí la necesidad enorme de gritar la verdad al mundo, que es que un hijo nunca te recordará las circunstancias, porque es una persona absolutamente diferente, por el contrario, te ayudará a sanar las heridas, le dará alegría y sentido a tu existir.
Lo digo desde mi propia experiencia y no como los abortistas que hablan sin siquiera conocer o haber pasado por una experiencia de estas, porque la mayoría que apoyan el aborto no han abortado, pues las mujeres que, engañadas, abortan después son defensoras de la vida.
No son infelices los niños con malformación. Además, la mayoría de diagnósticos médicos en estos casos se han equivocado. Según ellos, mi hija iba a ser un ogro y bueno, hoy es el más bello ogro. No tiene ninguna dificultad, no tiene ninguna enfermedad, no tiene ningún retraso. Y si lo tuviera, como una primita mía, no sería infeliz, por el contrario, ella es absolutamente feliz.
Y eso de que se puede abortar por riesgo de vida de la mamá, pues mueren más mujeres abortando que mujeres dando vida.
A los abortistas no les importa la mujer como quieren aparentar. Sí les importara verdaderamente, no ofrecerían un aborto sino, por el contrario, ayuda para salir adelante con su hijo, aceptarían realidades como el síndrome post-aborto, aceptarían que la vida comienza en la fecundación del óvulo como lo dicen los científicos.
Reclaman “derechos” de la mujer y ellos son los primeros en pasar por encima de ellos, pues las mujeres tenemos derecho a saber la verdad, algo que ellos no hacen. Las mujeres tenemos derecho a una maternidad, y ellos pasan por encima de este hermoso don, convirtiendo el vientre de las mujeres en la tumba de su propio hijo.
¡El aborto no desembaraza a nadie! Matar no es una opción, es la peor decisión. La vida engendra vida, la muerte, por el contrario, engendra muerte, dolor, llanto, desesperación, angustia y una culpa que muy difícilmente se borrara de tu mente, de tu alma, de tu ser.
Los abortistas no deben jugar con el dolor de la mujer y de muchos hombres también que son víctimas de un aborto.
El perdón
Por último, quiero invitar a todos los católicos, cristianos, evangélicos, ateos y a todos los que están a favor de la vida, a que no nos cansemos de ser la voz de aquellos que, aunque tienen voz y derechos, han querido callarlos desde el vientre.
Gracia a Dios pude perdonar a mi papá, mirarlo a los ojos y darle las gracias por haberme dado la vida. Mi hija que está próxima a cumplir 11 años, hace un año y medio que sabe todo lo que pasó porque ella tiene derecho a saber la verdad y lo tomó muy bien. Ella también ha perdonado a mi papá, que murió hace seis años.
En este momento Dios nos ha regalado la oportunidad de estar en preparación para el matrimonio y hemos podido darnos cuenta mi hija y yo que no todos los hombres son iguales. Que el verdadero amor existe y que se puede vivir la reconciliación con las personas que nos han hecho daño.
Testimonio publicado originalmente en Salvar el 1.