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sábado, 5 de septiembre de 2020

Estoy a tu puerta y llamo: Me encanta oír Mi Nombre

Es como si conversara contigo...                                                                                                       

Estoy a tu puerta y llamo

Gabriela Bossis, Diario 'Él y yo'


1503. 21 de marzo Hora Santa.
Durante toda la noche te estuve esperando en Mi Eucaristía, para podérteme dar por la mañana. No tienes por qué asombrarte, pues crees en Mi Presencia en el tabernáculo y en la inmensidad de Mi Amor. Junta los cabos. Y cuando te despiertes en el curso de la noche, que tu pensamiento vuele hacia El que ya te está deseando para el amanecer. Esto animará tu amor y abrirá tu confianza en Mi Poder.
Yo:  Tu Potencia, Señor, ¿es superior a la fuerza atómica?
El: Toda fuerza sale de Mi Fuerza y no es nada en su comparación. Aun Mi Dulzura está revestida de Fuerza, pues nadie es tan dulce como Yo.
¿No piensas de cuando en cuando en adorar cada uno de Mis Atributos? Sería un homenaje a Mi Gloria. Haz que Yo Me aproveche de los días de tu vida; no te quedan ya muchos; continua  hasta donde puedas. Que no haya un solo día en que no te ocupes de lo Mío, así como no hay un solo día en que Yo no esté empeñado en labrar tu felicidad. ¿Me crees?
Yo: Sí, mi Señor.
El: Entonces, humíllate de no corresponder mejor a tantas atenciones de parte de tu Creador. Ya sabes cuánto Me gusta perdonar y cómo puede vuestra confianza atraer Mi Misericordia; Ella lo puede todo en Mi Corazón. Cuenta conmigo. Llámame. ¿Te gusta tu nombre? Me encanta oír Mi Nombre en vuestros labios. Entonces, no Me prives de ello.
 ReL


lunes, 31 de agosto de 2020

Estoy a tu puerta y llamo: Verás cómo todo cambia

Es como si conversara contigo...                                                                                                       

Estoy a tu puerta y llamo

Gabriela Bossis, Diario 'Él y yo'


1500. 7 de marzo. 
¿No es verdad que te he guiado bien? Recuerda de dónde vienes; antes eras descuidada, pero ahora, ¿dónde estás? Cerca de Mí, sobre Mi Corazón, con todos los mimos delicados de un familiar de la casa. Todo esto lo encuentras bien simple y, sin embargo, toda tú eres una respuesta a la Misericordia.
¿Qué serías tú ahora si Yo no te hubiera ayudado en tal y tal circunstancia? ¡Aun en el terreno de lo material! ¿Te acuerdas tú ahora seguido de eso para agradecérmelo? Aunque solamente lo hicieras una vez al día, como si quisieras coleccionar los motivos de amarme.
No te dejes fácilmente invadir por el sueño del alma; haz fervorosos actos de deseo, deseo de escalar el amor para alcanzarme de más cerca.
Cuando estés, por así decirlo, al alcance de la Mano de tu Señor, verás cómo todo cambia para ti.
Verás cuánta será la intensidad de tu vida espiritual y cómo la Tierra se irá muriendo para ti en cumplimiento de lo que Yo dije: 'nadie puede servir a dos señores'. ¿Estás bien segura de haber escogido tu Señor? Entonces, en este tiempo de Cuaresma, haz penitencia y únete a lo que Yo hice en el desierto y tu penitencia valdrá mucho.
Imagínate lo que puede ser quedarse cuarenta días sin alimento, sin casa, sin compañía, en oración constante, de día y de noche... ¿No crees que en Mis Mortificaciones hay Méritos suficientes como para cubrir la multitud de los pecados del Mundo?
Únete a Mí, fraterniza conmigo ofreciéndome algunas penitencias escogidas por ti misma. Me gustarán simplemente por haberlas escogido tú. Siempre Me agrada más lo que viene de vosotros. Porque cuando hacéis lo que tenéis mandado, aprecio en vosotros la docilidad; pero cuando Me dais algo espontáneamente, esto lo aprecio como amor. No temas imaginarte qué cosas podrían darme gusto: busca bien.
Eres Mía de noche, lo mismo que durante el día. Cuando respiras, ya sé que es
para Mí ¿te agradaría vivir un solo instante en que no fueras Mía?
El Loira, que corre a tus pies, está todo el prometido al océano; así tú, derrámate toda y expándete en el Infinito. No te detengas en el proceso de nuestra intimidad, hunde tu alegría en Mí; siempre tengo una felicidad nueva que ofrecerte, que tú no conoces y que nadie más sería capaz de darte.
ReL

sábado, 29 de agosto de 2020

Estoy a tu puerta y llamo: ¿Quieres empezar otra vez?

Es como si conversara contigo...                                                                                                       

Estoy a tu puerta y llamo

Gabriela Bossis, Diario 'Él y yo'



1499. 20 de febrero de 1946. 
Tú querrías subir hacia Mí mas de prisa. Te parece que patinas en el mismo lugar y, en ciertos momentos, que retrocedes. Pide cada día la ayuda de un alma de la iglesia triunfante, una de la iglesia que sufre en el Purgatorio y encárgate de la salvación de una de la Iglesia militante.
Esta trinidad de almas ayudarán a la tuya. El que salva un pecador se salva a sí mismo. Y las almas que han dejado la Tierra tienen una Caridad inmensa para con aquéllos que todavía están en el combate. Estos intercambios son no solamente permitidos, sino que hacen la alegría del Padre de familia, que os ama como a otros Cristos.
Y tú pregúntate si te vales, en verdad, de todos los medios de salvarte en el Amor. ¿Sirvo al Amor? ¿Me oye el Amor porque yo Le hablo en mí? ¿Lo miro vivir en mí? Ya ves, hija, que con frecuencia te digo que no Me dejes solo. Da tú que tanto has recibido. Tú, que has comprendido mejor las cosas, vive con fuerza esa vida oculta que sobrepasa toda otra vida y que está llena de méritos a causa de su Fe.
¿Quieres empezar otra vez? Porque siempre estás en el principio por tu pequeñez y tu pobreza... ¡Cuántas veces has fallado en el intento de entrar en el amoroso silencio del corazón! Pero Yo te he esperado ahí y te he visto venir y tú ¡ni siquiera lo notaste! ¿No te parece que conviene que tú y Yo lamentemos todas esas ocasiones perdidas? Dímelo así y Me consolarás,,,
Entonces le dije: 'Señor, es que soy tan miserable..."
El: Dame una confianza de niño, la esperanza del pobre ante el rico; entonces Yo colmaré los huecos con sumo cuidado. Serás como la esposa que se ha preparado con las joyas más preciosas de un Esposo próvido.
ReL

viernes, 28 de agosto de 2020

Estoy a tu puerta y llamo: ¿Sabes lo que es mendigar?

Es como si conversara contigo...                                                                                                       

Estoy a tu puerta y llamo

Gabriela Bossis, Diario 'Él y yo'



1496. 4 de febrero de 1946.
¿Quieres entender algo sobre lo que es Mi humildad?
Pues, considera Mis distintos Nacimientos.
Nazco en el Seno Inaccesible del Padre. Nací del Seno de una Virgen, en la pobreza. Nací, en la obscuridad, del seno de un Sepulcro. Y nazco (diariamente) en la Eucaristía, en obediencia a la palabra de un hombre.
Yo: ¿Puedo llamarte 'mi Señor?'
El: ¡Claro que sí! Porque Soy tuyo, lo mismo que tú eres creatura Mía. No Me dirás que no hay una grande dulzura en este intercambio. ¿Por qué habrías de temer el renovarlo sin cesar? Llámame, pues, 'tuyo' y Yo te llamaré 'Mía'.
No te rehúses, pues lastimarías al Amor. Avanza siempre en el camino de las donaciones, segura de que con ello Me complaces.
Nunca te he reprochado el que Me hayas amado en demasía ni que te hayas excedido en la confianza. ¿Te he dicho alguna vez que exageras, que Yo no quiero ir tan lejos? Yo, que por el deseo de recibir vuestras intimidades, llego hasta el extremo de mendigarlas... ¿Sabes tú lo que es mendigar? Es desear con tanta fuerza que se pierde el sentido de la gloria y se arrebata el movimiento más pequeño, con tal de llegar a lo que se quiere. 
 ReL


lunes, 24 de agosto de 2020

Estoy a tu puerta y llamo: Aquí estoy, mi Señor

Es como si conversara contigo...                                                                                                       

Estoy a tu puerta y llamo

Gabriela Bossis, Diario 'Él y yo'


1495.
Trata de no tener en ti nada que pudiera desagradar a Mi Mirada; sólo respetos para Mi Majestad, gratitudes para Mi Bondad, celosos deseos de Mi Gloria; compasión para Mis Sufrimientos, cariños para Mi Amor, ternuras para Mi Consuelo Y tú Me invitarías con frecuencia y tu invitación sería ya una alegría para Mi Corazón, al modo como una música suave que se escapa de un lugar atrae la atención de un transeúnte solitario.
Entra entonces a donde está la música y cuando se entera de que esas armonías estaban dirigidas a él, que eran como una trampa de amor que cautivara su atención y provocara sus favores, el viajero se deja como embrujar por estas delicadezas y responde a ellas con abundancia, matiz por matiz. Se verá muy tentado a sobrepasar en fuerza lo que recibe; es la respuesta de un Dios que es todo Amor.
¡Hija Mía! Entra de lleno en estas conversaciones que se dan sin palabras; que no son sino deseos y anhelos vehementes, testimonio de que para ti existe fuera de Mí que ya te encuentras dispuesta a venir a los Brazos de tu Esposo porque la Tierra no pasa de ser un medio pasajero incapaz de retener un corazón y un espíritu hechos para Mí. Puedes decirme cada día. 'Aquí estoy, mi Señor.'
¿Será acaso el de hoy el día dichoso en que nos veamos para siempre juntos más allá de las fronteras?
ReL