miércoles, 4 de septiembre de 2019

Cristianos de todo el mundo unidos en acción y oración para el medio ambiente



Catholic Global Movement
Más de 4 años después del lanzamiento de “Laudato Si del Papa Francisco: Cuidar el hogar común”, católicos y no católicos se levantan para responder a la invitación de Dios de hacer del mundo un lugar mejor mediante el cuidado de la creación.
Desde el 1 de septiembre, “Día mundial de oración por el cuidado de la creación”, hasta el 4 de octubre, día de San Francisco de Asís, patrón de la ecología, tendrá lugar la  “Temporada de la creación”.
Durante este período, los cristianos de todo el mundo se unen en varias celebraciones de oración y acciones concretas para cuidar el medio ambiente.

“Movimiento de Voluntarios de Fe”

Una de esas iniciativas es el “Movimiento de Voluntarios de Fe” de Plastic Bank, dedicado a educar y capacitar a las personas de fe para responder al llamado de Dios para gestionar toda la creación.
Plastic Bank participará en dos acciones concretas durante este período. Uno de ellos será la recolección de basura en la playa Barra da Tijuca, Río de Janeiro, en asociación con Pastoral do Meio Ambiente. Antes de la reunión habrá una Misa con motivo del “Día Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación”.

Seminario web

La segunda acción tendrá lugar el 5 de septiembre, con un seminario web para guiar a los cristianos a poner su fe en acción para el cuidado de la “Casa Común”.
Los oradores del seminario web incluyen al Padre Joshtrom Isaac Kureethadam, Coordinador de Ecología y Creación en el Departamento para el Desarrollo Humano Integral, el portavoz oficial del Vaticano para asuntos ambientales.
También contará con el Dr. Robert Sluka, científico principal del Programa de Conservación Marina de A Rocha International, y el Dr. Peter Nitschke, especialista interreligioso en Plastic Bank. El evento será moderado por Ryan Thomas, presidente y cofundador de Cathio.
Únase a Plastic Bank y a los fieles de todo el mundo en el cuidado de la “Casa Común”.
Para más información sobre el webinar:
ChurchPOP

martes, 3 de septiembre de 2019

¿Cómo curar el síndrome de la madre agotada?

Hay ciertas actitudes dañinas que contribuyen a aumentar este agotamiento.
Detéctalas y pon freno.

MOM,BABY,SLEEP

El agotamiento es una de las características principales de las madres de nuestra época. Parece que las múltiples actividades y roles que debemos ejercer han acabado con nuestra energía y lo único que queda es el cansancio absoluto.
No importa si tenemos un solo hijo o cinco, sus edades o actividades, lo único que sabemos en realidad es que la maternidad es un trabajo a tiempo completo y que no parecieran alcanzar las horas del día para poder terminar todo lo que tenemos que hacer.
No importa que se haya avanzado en temas de corresponsabilidad, ni que los padres modernos sean mucho mas partícipes de la rutina familiar que en tiempos anteriores. Las expectativas que tenemos de nosotras mismas y de nuestro rol como madres, trabajadoras y mujeres, hacen que nuestro agotamiento sea real y no tenga esperanzas de mejorar en el futuro próximo.
Pero ¿qué tal si hay ciertas actitudes dañinas que ayudan a aumentar este agotamiento? ¿qué pasaría si podemos cambiar ciertas cosas de nuestra percepción para no sentirnos tan cansadas todo el tiempo? A continuación, algunas actitudes que agravan el síndrome de la “madre agotada” y qué hacer para sentirnos mejor:

Escoge tus batallas

Las redes sociales y la sociedad nos imponen una visión de la madre todo terreno: la que trabaja fuera de casa, pero a la vez hace todo en el hogar; la que tiene la familia perfecta y sus hijos siempre están de punta en blanco; la que prepara comidas divertidas y apetecibles pero a la vez corre maratones o hace yoga.
Nos pasamos la vida tratando de llegar a este ideal y nos damos cuenta de que es imposible: no podemos llegar a todo. Es por ello que debemos pensar qué es lo realmente importante para nosotras y para nuestras familias y enfocarnos en eso. Hay que saber escoger los frentes de batalla que de verdad nos importan para el futuro y dejar pasar lo que no es tan importante.
Hay que soltar aquello que superficialmente puede ser muy atractivo, pero que no es esencial en la vida familiar y muchas cosas cambiarán.

Cuidado con las expectativas

Las expectativas irreales que tenemos sobre lo que debe ser una madre, o de cómo deben comportarse nuestros hijos nos pueden amargar la existencia. No es cuestión de conformarse, siempre hay que tratar de luchar por ser mejor, pero si tenemos en nuestra cabeza unas expectativas irreales que nunca se podrán cumplir, perderemos mucho tiempo tratando de llegar a ellas sin éxito.
Es mejor pasar el tiempo conociendo nuestra realidad y la de nuestros hijos y trazarnos metas realistas que se puedan cumplir, lo que nos dará muchas alegrías y descanso mental.


KIEDY ŻONA STAJE SIĘ MATKĄ
Lopolo | Shutterstock

No te compares

La realidad de cada madre es distinta. Puede ser que a tu hermana le funcione perfecto un horario que a tu familia no le vaya, o puede ser que los hijos de tu amiga realicen unas actividades que se ven maravillosas pero que a tus hijos ni les va.
Pasamos mucho tiempo de nuestra vida sintiéndonos mal sobre lo que otras madres hacen o tienen y por eso sentimos que nosotras no somos lo suficientemente buenas. Es importante tener una identidad familiar que nos ayude a identificar nuestras debilidades y fortalezas, y lo que caracteriza a nuestra familia, de esta manera no pasaremos tiempo tratando de ser quienes no somos.

Cada quien tiene su puesto

Nuestra sociedad ha creado familias niño-céntricas en las que el sistema familiar gira exageradamente en torno a las necesidades del niño. Aunque es natural el instinto de protección y amor a nuestros hijos, también es importante ayudarlos a salir de ellos mismos y a respetar los tiempos de los demás.
Enseñar a nuestros hijos a, por ejemplo, dejarnos ir al baño sin interrumpirnos (a menos de que sea una emergencia) o a respetar los espacios de papá y mamá, nos ayudará a tener una familia más generosa en la que todos puedan pensar en las necesidades de los demás, y nos dará a las madres algún descanso, ya que nuestros hijos reconocen que a veces lo necesitamos.


MOTHER AND SON
SHUTTERSTOCK

Se hace lo que se puede

Muchas veces nos atormentamos por lo que dejamos de hacer. Tenemos que soltar la culpa y saber que hacemos lo que podemos, con el mayor esfuerzo y amor y que eso será suficiente. Tenemos que saber aceptar nuestras limitaciones y tener la humildad necesaria para pedir ayuda cuando lo necesitemos, incluso a nuestros hijos.
La familia es un sistema en el que todas las partes importan y todos tenemos que colaborar, así que debemos acostumbrarnos a delegar, a pedir ayuda y a saber pedir disculpas cuando nos equivocamos. Y seguimos para adelante porque para eso estamos las madres.
María Verónica Degwitz, Aleteia 

lunes, 2 de septiembre de 2019

«El único sexo seguro es el que se vive dentro del matrimonio», recuerda la doctora Rosario Laris


La doctora Rosario Laris es cirujano y experta en bioética y enfermedades de transmisión sexual.
La doctora Rosario Laris es cirujano y experta en bioética
 enfermedades de transmisión sexual.

ste lunes, la doctora Rosario Laris presentó su nuevo libro, ¿Sexo seguro en América?, para explicar científicamente cómo disminuir las cifras de Infecciones de Transmisión Sexual (ITS) en el continente, como el virus del papiloma humano (VPH), la hepatitis B, el herpes simple, el VIH/SIDA, el citomegalovirus, la gonorrea, la sífilis o la clamidia.
El acto cultural tuvo lugar en Santiago de Chile, en el marco de la XX Jornada de Libertad, Responsabilidad y Sexualidad organizada por el Instituto Formación y Estudios sobre la Mujer y la facultad de Derecho de la Pontificia Universidad Católica de Chile.
Laris explicó a ACI Prensa que el “sexo seguro no es el que se vende en las campañas que fomentan el uso de preservativos, sino aquel que permite vivir las relaciones sexuales con donación total y aceptación del otro, que cuida la salud física, la vida emocional, intelectual y espiritual, donde existe fidelidad, exclusividad y compromiso para toda la vida. El sexo seguro permite demostrar el amor de manera plena, donde se desnuda el cuerpo y el alma, donde hay entrega sin reservas. Es decir, el único sexo seguro es el que se vive dentro del matrimonio”.
Casada y madre de tres hijos, la doctora Laris es mexicana, médico cirujano por la Universidad Anáhuac, maestra en Salud Pública con especialización en Administración de los Servicios de Salud por el Instituto Nacional de Salud Pública, y doctora en Bioética por la Universidad Anáhuac. Ha desempeado cargos en la sanidad pública en organismos de desarrollo y control. En 2011 fundó Sexo Seguro, asociación cuya representación le ha permitido ser consultada con frecuencia por los medios de comunicación. Es miembro del Consejo de Bioética de la Conferencia del Episcopado mexicano y del Consejo Ciudadano de Consejo Nacional de Población (CONAPO) y ha ofrecido numerosas conferencias en su país y en Estados Unidos.
Las cifras de infección no disminuyen
Según la Organización Mundial de la Salud, las tasas de infección no han disminuido sustancialmente y 1 de cada 25 personas en el mundo padece al menos una ITS. Por ejemplo, hay 530 millones de personas en el mundo infectadas por herpes genital y 290 millones de mujeres con el VPH, el 80% entre 17 y 33 años.
Laris explica que “a menor edad del inicio de la vida sexual, más número de parejas sexuales y mayor número de enfermedades sexuales”. Pero no solo defiende la abstinencia sexual por razones de salud pública, también desde el punto de vista de la salud individual, por el riesgo que implica el uso temprano de las hormonas anticonceptivas. Por el contrario, "la abstinencia sexual evita el embarazo adolescente, permite elegir de manera objetiva a la persona con quien se desea compartir la vida en matrimonio, entrega seguridad y la certeza de ser valorado por lo que se es y no por el sexo, y aumenta las probabilidades de que funcione el futuro matrimonio”.
Responsabilidad insustituible de los padres
La doctor destacó que para evitar una “sexualidad precoz, desintegrada de un proyecto de vida y experimental de parte de los adolescentes y jóvenes”, los padres son los primeros educadores de sus hijos  y deben "asumir la responsabilidad de la crianza... Si se le educa, poco a poco, con el ejemplo, con el cariño, el niño y niña lo va entendiendo y puede optar por lo bueno”.
En ese sentido, "tenemos que hacer ver a los padres de familia, la sociedad y las instituciones gubernamentales que lo mejor para los niños es crecer, vivir y desarrollarse en una familia compuesta por una mamá, un papá e hijos. Allí se vive con mejor bienestar, menos violencia, mejor cuidado y niveles de salud, de realización personal. También aquellas familias de papás solteros o que sienten que han tomado malas decisiones pueden educar bien en torno a la sexualidad”.
Cuatro líneas de acción
Para conseguirlo, en primer lugar, “los padres deben comprender el valor de la sexualidad en sus vidas y cómo ellos son los actores principales de la educación sexual de sus hijos. Cuando [cada uno de los padres] lo entiende, valora y lo hace suyo, debe capacitarse para empezar a formar a sus hijos y mejorar su relación conyugal”.
En segundo lugar, debe “alzar voz, organizarse y exigir a las autoridades de un colegio, por ejemplo, que cambie los contenidos con los que no están de acuerdo... En instancias como los servicios de salud, es importante no permitir que otra persona entregue orientación sexual a los hijos si los padres no están presentes”.
En tercer lugar, los padres deben saber quiénes rodean a sus hijos, conocer sus amistades, estar pendientes de en qué espacios se mueven.
Y en cuarto lugar explicó que los padres también deben promover en los hijos “valores religiosos, asistir a misa, a las parroquias, porque así tendrán mucha más conciencia para esperar por las relaciones sexuales, tener conductas más sanas, sin drogas ni alcohol, y tener mejores vínculos familiares y más años de escolaridad”.
Sexo Seguro
Como directora de Sexo Seguro, asociación civil sin fines de lucro que defiende el matrimonio, la vida y la familia, Laris explicó que “los padres estamos a tiempo de entregar a nuestros hijos información certera, científica y objetiva que les permita discernir las mejores opciones para su salud física emocional intelectual y emocional. Ellos merecen conocer el valor que tienen como personas, saber que pueden amar y ser amados, crecer, madurar, consolidar su identidad y su pertenencia y así enfrentarse a la vida con las mejores herramientas que les permita lograr sus metas y ser felices”.
ReL

Estas 5 tareas domésticas son momentos perfectos para la oración

Las tareas mundanas que haces todos los días pueden ayudarte en tu vida espiritual



Cuando todavía me estaba adaptando a la vida como esposa y madre, mi suegra me regaló un libro titulado The Quotidian Mysteries.
Comienza con una anécdota de la autora, una presbiteriana de toda la vida que describe el deleite que sintió cuando asistió a una misa católica por primera vez y vio al sacerdote limpiando el cáliz después de la comunión.
Estaba encantada de que en una ceremonia tan sagrada hubiera un lugar para lo cotidiano: tareas diarias que todos hacemos, como lavar los platos.
Ese libro se ha quedado conmigo a lo largo de los años y me ha ayudado a darme cuenta de que hay oportunidades perfectas para rezar y meditar directamente en las tareas diarias de la limpieza.
No tiene que ser un trabajo pesado, incluso las tareas que no nos gustan pueden elevarse al encontrar el tipo correcto de oración para ellas.
Entonces, para aquellos que luchan por equilibrar lo aparentemente ordinario con lo sagrado, aquí hay cinco de mis tareas favoritas que son momentos perfectos para la oración.

1. Hacer la cama


BED
Seksun Guntanid - Shutterstock

Yo solía ser una anti-fabricante de camas declarada. “¿Por qué hacer una cama cuando vas a volver a estropearla en unas pocas horas?”, me burlaba.
Pero luego comencé a hacer las camas de mi familia y descubrí que hacer una cama era, a su manera, una pequeña oración.
Me consolé alisando las sábanas y los suaves edredones pensando en la noche en que mis hijos volverían a pasar a salvo en la cama.
A menudo me encontraba rezando pequeñas oraciones de protección sobre ellos y pidiendo la gracia y la sabiduría para guiarlos durante el día.
Descubrí que hay algo profundamente reconfortante al meterse en una cama bien hecha al final del día: que mi familia sepa que alguien se preocupa por ellos y que todo se restaurará cada día y se renovará.

2. Amasar


KNEADING BREAD
Shutterstock

Amasar es una tarea físicamente intensa, pero también tiene un ritmo que naturalmente se presta a la oración.
Hace unos años, hacía pan todos los días e intentaba rezar el Rosario todos los días. Descubrí que los dos encajaban maravillosamente juntos.
Podía hacer coincidir mi Rosario con el ritmo del amasado, y como el amasado no requiere mucha atención, tenía la libertad de reflexionar sobre los misterios del Rosario mientras trabajaba la masa, alimento para mi familia. Era un hábito pacífico y restaurador que se trasladó a la vida diaria de mi familia.

3. Lavar ventanas


ST DOMINICS MONASTERY
Courtesy St. Dominic's Monastery

Nunca he sido una ama de casa natural y la atención al detalle no es uno de mis talentos. Me da vergüenza admitir que lavar ventanas ni siquiera estaba en mi radar hasta unos meses después de que nos mudamos a nuestra primera casa de alquiler y mis suegros vinieron a visitarme.
Lavé las ventanas en una ráfaga de preparación, pero me sorprendió gratamente descubrir que el acto de lavar las ventanas me hizo feliz.
Me encantó limpiar el cristal y eliminar las partículas, la suciedad y las huellas dactilares que habían bloqueado la entrada total de la luz. Me encantó el aspecto de cada habitación después de que las ventanas estaban limpias.
Me hizo pensar en la confesión, y las manchas y huellas digitales en nuestras almas que bloquean el regalo completo de la gracia.
Después de eso, comencé a lavar las ventanas mientras hacía un examen de conciencia: las dos tareas se complementaban perfectamente, y la realidad visual y física de limpiar el vidrio ayudó a que el examen de conciencia fuera de una manera real y tangible como no lo había sido nunca antes.

4. Poner la lavadora


Evgeny Atamanenko I Shutterstock

Plegar la ropa siempre ha sido algo que he disfrutado, pero guardarla era una tarea que postergaba. Durante años, tuve la mala costumbre de doblar la ropa y dejarla en la canasta, lo que provocó que mis hijos hurgaran en la ropa limpia en busca de ropa interior o pantalones cortos, y desplegaran la mitad de la ropa en el proceso.
Inspirada por el éxito que encontré al hacer camas y amasar pan, decidí usar el tiempo que me llevaba guardar la ropa de mis hijos como un momento para orar por cada uno de ellos individualmente.
Terminó siendo una de mis tareas favoritas después de eso. Me dio unos momentos para conectarme con Dios acerca de cada niño y sus luchas de ese momento concreto, y a menudo me ayudó a ver algo en sus vidas que me había estado perdiendo.

5. Fregar el suelo


Dmitry Kalinovsky/Shutterstock

A nadie le gusta fregar suelos. Es un trabajo duro, sucio e ingrato, y pasé años evitándolo por completo.
Luego leí una reflexión de la esposa de uno de mis profesores universitarios acerca de cómo la imagen de María fregando la sangre de Cristo del suelo en la película La pasión de Cristo le dio una nueva apreciación por la temida tarea de fregar pisos.
Cambió totalmente mi perspectiva, y fregar los pisos se convirtió en un momento para meditar sobre las penas de Nuestra Señora y el ejemplo de maternidad que ella estableció para todos sus hijos.
Decidir orar de esta manera específica como yo lo hago durante estas tareas depende de ti. Es posible que los rosarios sean más adecuados para hacer la cama y que los exámenes de conciencia funcionen más fácilmente mientras friegas los pisos.
En cualquier caso, la naturaleza repetitiva y contemplativa de estos quehaceres los hace perfectamente adecuados para algún tipo de oración, que puede servir para recordarte que las llamadas tareas cotidianas de limpieza son realmente una parte integral de la tarea sagrada de hacer hogar y criar niños.
Calah Alexander, Aleteia

domingo, 1 de septiembre de 2019

31 razones para convertirse al catolicismo... o que al menos sirvieron para convertir a esta familia


Los Robinson se convirtieron al catolicismo en momento distintos y dando mayor o menor peso a unas razones u otras, aunque hay coincidencias.

Hace cuatro años, Eric Robinson, un joven que fue educado como evangélico, se convirtió al catolicismo. "Ni en un millón de años pensé que me haría católico", confiesa, pero confiesa también que fue su formación protestante la que preparó su recepción en la Iglesia. Tres años después, sus padres siguieron su camino. En diversos posts en Epic Pew, Eric ha explicitado 14 cosas que le atrajeron a él a la Iglesia, 7 cosas que atrajeron a su padre y 10 cosas que atrajeron a su madre, quien ha tenido un amplio recorrido previo por diversas denominaciones cristianas.
Eric enumera estos motivos -que en algunos casos coinciden- y los expone muy sucintamente. Más que argumentos en sentido estricto con los que convencer al no católico, son sugerencias de tesoros con los que seducirle, como de hecho sucedió con la familia Robinson. Para quien ya es católico, suponen puntos para reflexionar sobre tantas riquezas de la Iglesia que la "rutina" de una fe cotidianamente vivida puede dar por supuestas sin reparar suficientemente en su valor.
Eric grabó en unos podcasts las conversaciones con sus padres de las que extrajo las razones de sus conversiones respectivas.
Eric
1. La centralidad de Jesucristo
La percibía tanto en la misa, en el sacramento de la Eucaristía, como en la teología de la Iglesia tal como la plantea el Catecismo.
2. El amor por las Sagradas Escrituras
En todas las misas escuchaba la Palabra de Dios a través de las lecturas del Antiguo Testamento y del Nuevo Testamento.
3. La Liturgia de las Horas
Este programa de la Iglesia para la vida de oración nos facilita cumplir la petición de Dios de que recemos, y nos enseña a rezar con las Escrituras.
4. La humildad de la Iglesia
A diferencia de esos servicios religiosos que son un espectáculo de entretenimiento, la misa es un momento en el que nos humillamos ante la Palabra de Dios y nos arrodillamos ante Su altar.
5. La Iglesia primitiva
Si yo hubiese vivido durante los primeros mil años de Cristiandad, habría sido católico, como todos los demás creyentes, porque la Iglesia católica era la única Iglesia.
6. La Iglesia refrenda la Historia, en vez de evitarla
Las declaraciones de fe, los santos, los concilios, etc. siguen siendo valorados y aprovechados en la Iglesia católica.
7. La sucesión apostólica
Jesús encomendó a los apóstoles, con Pedro como cabeza visible, custodiar las llaves y ser el fundamento de la Iglesia, con Cristo Jesús como piedra angular y Cabeza suprema. Pedro y los demás apóstoles transmitieron esa autoridad a sus sucesores y la línea continúa ininterrumpidamente hasta hoy. Así pues, la Iglesia católica puede reclamar con justicia que es la Iglesia que fundó Jesús.
8. La autoridad para interpretar
Cualquiera, incluido Satanás, puede retorcer las Escrituras para hacer que digan lo que uno quiera. ¿Cómo sabemos si estamos leyendo las Escrituras con las lentes correctas? Si dos personas, ambas llenas del Espíritu Santo y leyendo las mismas Escrituras, hacen dos interpretaciones distintas, ¿cómo sabemos quién tiene razón? El magisterio de la Iglesia, con el Papa cuando habla ex cathedra (esto es, con la autoridad de su oficio como sucesor de San Pedro), nos ofrece la interpretación infalible como fundamento del depósito original de la fe recibido de los apóstoles. Podemos confiar en el hecho de que el Espíritu Santo conduce a la Iglesia a la verdad.
9. La rica tipología bíblica de la Iglesia
Este método de leer las Escrituras, que prefigura el Nuevo Testamento en el Antiguo, me ha servido para entender la Biblia por vías muy profundas. Es el método que Jesús, en Lucas 24, 27 y el apóstol Pablo, en Romanos 5, 12-14, y otros apóstoles utilizaban para explicar las Escrituras, y es el método que la Iglesia católica utiliza en su enseñanza. Esto me ayudó a ver la base escriturística del magisterio de la Iglesia sobre María, que era mi mayor escollo para entrar en la Iglesia. Una vez que comprendí que ella era la Nueva Eva, la Nueva Arca de la Alianza, la nueva Reina Madre, resultó evidente que la Iglesia tenía buenas razones para venerar a la Santísima Virgen.
10. Las paradojas
La mentalidad protestante tiende hacia una perspectiva “o esto o lo otro” sobre todas las cuestiones: o la Escritura o la Tradición, por ejemplo. La mentalidad católica tiende a una perspectiva más “esto y lo otro”: los Sacramentos, por ejemplo, son a la vez signos e instrumentos de la gracia.
11. Los siete sacramentos
Bautismo, Confirmación, Penitencia, Eucaristía, Extremaunción, Orden Sacerdotal y Matrimonio. Durante mi formación protestante ni siquiera había escuchado la palabra “sacramento”, así que menos aún la idea de vivir con una perspectiva sacramental. Ver el mundo sacramentalmente, donde todo tiene un significado en Cristo, vivifica el mundo.
12. Los primeros Padres de la Iglesia
Los Padres Apostólicos de la Iglesia (los discípulos de los Apóstoles) me interesan especialmente. San Ignacio de Antioquía, colaborador y discípulo del Apóstol Juan, habla de la Eucaristía como verdaderamente Cuerpo y Sangre de Jesús, y sobre la estructura de la Iglesia  como compuesta por obispos, presbíteros (ancianos/sacerdotes) y diáconos. San Clemente, San Policarpo (mi santo patrón), San Justino Mártir y San Ireneo también afirman la catolicidad de la Iglesia primitiva.
13. El calendario de la Iglesia
Celebrar a los santos y a los mártires, y periodos y fiestas especiales, ayuda a recorrer cada año la vida de Jesús.
14. Una comunidad global
Ahora soy parte de la Iglesia católica (universal), que abarca toda cultura y está unida en su misión de llevar el Evangelio a todos los pueblos.
Douglas
1. El culto original de la Iglesia primitiva
Mi deseo de rendir culto a Dios en la forma en la que Él quiere que lo hagamos, y con la fe de los primeros cristianos, me atrajo al catolicismo. Terminé creyendo que la Iglesia católica es la Iglesia original que Jesús fundó y comprendí que la Iglesia católica tiene la autoridad que fue dada por Cristo a sus apóstoles y a sus sucesores para determinar la doctrina cristiana, y quería ser obediente a Cristo y someterme a esa autoridad.
2. Las llaves de la autoridad
Comprendí que Jesús realmente le dio a Pedro y a los otros apóstoles autoridad para construir su Iglesia dándoles las Llaves del Reino y la autoridad para perdonar los pecados, que ha sido transmitida a partir de ellos.
3. Cuerpo y Sangre
Aprendí lo que Jesús quiso decir cuando dijo que nos ordenaba comer su carne y beber su sangre de forma sacramental. Esto ha sido central en el cristianismo desde el principio y la Iglesia católica sigue creyendo y practicando esa centralidad de la Eucaristía. ¡Cristo está verdaderamente presente hoy con nosotros en la Eucaristía!
4. El canon de la Biblia
Cuando era protestante, valoraba enormemente las Escrituras, pero nunca me pregunté de dónde procedía su contenido y cómo se conformó el canon. Descubrí que la Iglesia católica nos había dado el Nuevo Testamento a través de los concilios guiada por el Espíritu Santo, que determinó qué libros debían incluirse.
5. Entretenimiento vs Reverencia
Estaba cansado de ser entretenido en las iglesias evangélicas y de no experimentar la santidad que buscaba. Todos los servicios en todas las iglesias no-denominacionales a las que íbamos me parecían un concierto de rock cada vez más ruidoso, y el sermón solo era bueno si nos hacía reír. La reverencia en la misa es lo que mi corazón había estado anhelando.
6. Pro-vida y pro-matrimonio
La Iglesia católica tiene una actitud fuertemente pro-vida y pro-matrimonio. El matrimonio es entre un hombre y una mujer, y los niños son considerados un don desde el momento de la concepción. ¡Esa continuidad en la enseñanza es muy importante para mí y para muchos otros!
7. Historias que inspiran
Me convencí de que personas más inteligentes que yo, entre ellos muchos sacerdotes, habían renunciado a mucho para convertirse al catolicismo. Me animaba escuchar historias como las de Steve Ray, Scott Hahn, Tim Staples y muchas otras, y me inspiraban a cruzar el Tíber para llegar a Roma.
Jeanine
1. Jesús la fundó
Creí que es la Iglesia que Jesús fundó. Él expuso el plan para su Iglesia en la tierra y se parece mucho al de la Iglesia católica, con Pedro a la cabeza.
2. La sucesión apostólica
La historia de la Iglesia primitiva comenzó con los apóstoles y sus discípulos, los primitivos Padres de la Iglesia, y continuó a través de las épocas mediante la sucesión apostólica.
3. Es firmemente provida
La actitud firmemente provida en la Iglesia, que se remonta hasta el antiguo texto conocido como la Didaché, escrito en torno al año 100, muestras que esta importante enseñanza nunca será abandonada… y eso me gusta.
4. Sin luz láser
La santidad de la misa me impactaba. No es un espectáculo tipo concierto de rock, con música a tope y luces láser.
5. Los sacramentos
Los sacramentos y su profunda significación me sedujeron. No hay nada similar a la Eucaristía en ninguna otra iglesia, pero hunde sus raíces en la Biblia (Juan 6, 25-72; 1 Cor 11, 23-34). Además, el santo matrimonio entre un hombre y una mujer está bien definido y bien protegido. Es el mismo hoy y mañana y para siempre.
6. La razón por la que hacemos las cosas
Hay una razón detrás de todo lo que hace la Iglesia católica, desde santiguarse a decir el Padrenuestro, etc. No solo es que haya razones, es que son sólidas, históricas, coherentes.
7. El purgatorio
Es consolador saber que si somos cristianos y no lo hemos hecho “todo bien”, iremos al cielo tras un proceso de purificación. Es, como alguien dijo, el vestíbulo donde te lavas antes de entrar al Cielo.
8. La salvación es un recorrido
La salvación es un recorrido, y estamos haciéndolo. No es aquello de “una vez salvado, salvado para siempre” solo con decir una oración en un momento de tu vida. La Iglesia insiste en esto y en la liturgia como ninguna otra denominación cristiana que conozcamos.
9. La importancia de los pecados
No todos los pecados son iguales: hay una gradación de pecados (cfr 1 Jn 5, 16-17). Que la Iglesia enseñe esto muestra claramente que está más preocupada por nuestras almas que por su popularidad.
10. Fe y obras
La fe y las obras van de la mano. Como afirma la carta de Santiago (2, 14-19), no basta con la fe. La Iglesia afirma esto con firmeza, incluso después de quinientos años de debate con los protestantes.
* * *
La lista podría continuar, comenta Eric, quien celebra que Dios haya usado "tantas cosas" para atraerle a la Iglesia: "Me maravilla cómo Dios puede hacer 'que vuelva el corazón de los padres a los hijos y el corazón de los hijos a sus padres' (Malaquías 4, 6) uniéndonos en la misma fe, la fe 'transmitida a los santos de una vez para siempre' (Judas, 3)".


¿Qué esconden tus ataques de ira?

Es relativamente frecuente encontrar niños y adolescentes que han sufrido situaciones dolorosas que los han llevado a manifestar ataques de ira como mecanismo de defensa



Los seres humanos tendemos al bien, la armonía, la paz, el equilibrio y la estabilidad. Eso es lo que todos buscamos desde que nacemos, porque todo ello nos garantiza la supervivencia y el bienestar. Sin embargo, las primeras heridas de nuestra vida nos desestabilizan, nos desequilibran y nos hacen perder la paz, haciendo sentir a nuestro instinto animal que nuestra vida corre peligro.
Es relativamente frecuente encontrar niños y adolescentes que han sufrido situaciones dolorosas que los han llevado a manifestar ataques de ira como mecanismo de defensa. Estas situaciones dolorosas pueden ser de muchos tipos: desde las más traumáticas, como la separación de los padres, la pérdida de un ser querido, etc., hasta situaciones más leves en apariencia, pero que han afectado a la sensibilidad de la persona de forma profunda (un insulto de una persona en la que confiaban profundamente, un robo que les ha hecho sentir indefensos y desprotegidos, etc).
En algún momento de su desarrollo psico-afectivo, estas personas han llegado a “comprar” la mentira: “si muestro mi cara más agresiva, por fin conseguiré que el mundo sea como yo quiero y que se me respete como merezco”. Sin embargo, la raíz profunda de sus pensamientos esconde un único deseo: ¡quiero vivir y ser feliz!
Detrás de la rabia, se esconden numerosos miedos: miedo a no ser amado, a no ser tenido en cuenta, a ser rechazado aceptado, a quedar desatendido…
Si además de sentir estos miedos, la persona no encuentra el espacio para expresarlos, se relativizan sus problemas, no se le escucha o se le humilla, la primera emoción que aparece es el miedo y como consecuencia de ello, la rabia.
Si se reprimen las emociones y no se verbalizan, terminarán saliendo en forma de explosiones de ira posteriormente o, lo que es más grave, en forma de enfermedades y psicosomatizaciones.
La ira, por tanto, es una respuesta fisiológica que nos protege de las amenazas externas, y una respuesta psicológica ante el dolor. Es un mecanismo de defensa ante aquello que nos hace sufrir.
Si estás teniendo ataques de ira:
  1. Recuérdate que tú no eres así: no eres malo ni agresivo. Simplemente no estás sabiendo detectar qué necesitas ni estás pudiendo expresarlo de manera adecuada por miedo a la reacción de los otros.
  2. Detecta los pensamientos intrusivos que te inundan justo antes del momento del ataque de ira: “lo hacen para hacerme daño”, “quieren reírse de mí”, etc.
  3. Si tus pensamientos se basan en realidades objetivas, puedes optar por distanciarte del problema para enfrentarte a ellos más tarde con más serenidad y buscando otras alternativas: hacer algo de deporte, expresarte con un amigo que te entienda, etc.
  4. Si, por el contrario, tus pensamientos no están basados en la realidad – y simplemente te has equivocado al hacer o dejar de hacer algo – trata de utilizar el humor o de optar por el silencio, que muchas veces es el mejor aliado.
En caso de que tus ataques de ira sean demasiado frecuentes y extremos, pide la ayuda de un profesional para que te acompañe en el camino de aprender a gestionar tus emociones.
María del Castillo, Aleteia

¿Qué significan los nombres hebreos de la Sagrada Familia?

¿De dónde vienen los nombres de Jesús, María, José, Joaquín y Ana, 
además del título de Mesías o Cristo?

BELLINI,CIRCUMCISION,JESUS

La Sagrada Familia de Nazaret está formada por Jesucristo, su madre María y su padre adoptivo José, así como por sus abuelos maternos Joaquín y Ana. Desafortunadamente, el nombre de los padres de San José no nos ha llegado.
Aquí está el origen y el significado de estos nombres:

1
JESÚS

Del latín Iésus, que deriva del hebreo Yeshua, variación de Yehoshua (del que también deriva el nombre Josué). Significa “Dios salva”.
Cristo (o Mesías): Del latín Christus, versión del griego Christós, traducción del hebreo Mashiakh. Significa “Ungido”. No es parte del nombre propio de Jesús, sino un título reconocido para él.

2
MARÍA

Del latín Maria, derivado del arameo Maryam o Mariam, cuya versión hebrea es Myrhiàm.
María significa “La elegida por dios” proviene del hebreo מִרְיָם (Miryam) que significa “Excelsa”.

3
JOSÉ

Del latín Ioseph, derivato del hebreo Yosef. Existe también la versión latinizada Iosephus.
Tiene dos significados: en el primer caso significa ‘Yahvé ha borrado’ y en el segundo ‘que Yahvé añada’. La Biblia interpreta de este nombre a partir de las frases de Raquel recogidas en el Génesis al dar a luz al patriarca José cuando dice: ”Dios ha borrado mi afrenta” y llamó a su hijo José, “que me añada Yahvé otro hijo”.

4
JOAQUÍN

Del latín Ioachim, derivado del hebreo Yəhôyāqîm. Significa “Aquel que ha sido preparado por Dios”.
San Joaquín, marido de Santa Ana, era el padre de la Virgen María, y por tanto el abuelo de Jesús.

5
ANA

Del latín Anna, deriva del hebreo Ḥannāh. Significa “Gracia”.
Santa Ana, mujer de San Joaquín, era la madre de la Virgen María, y así, la abuela de Jesús.
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