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martes, 28 de julio de 2026

Un experto alerta de la utilización para experimentos de cerebros humanos mantenidos con vida fuera del cuerpo

La Iglesia alerta de los abusos éticos en determinadas investigaciones médicas

La Iglesia alerta de los abusos éticos en determinadas investigaciones médicas


    Hace unas semanas, la revista Science titulaba: “Ni vivos ni muertos: cerebros humanos sin cuerpo utilizados para pruebas médicas”. Y explicaba que “al restaurar algunas funciones en cerebros intactos de donantes fallecidos, la empresa emergente Bexorg espera crear un mejor banco de pruebas para el desarrollo de fármacos para enfermedades neurodegenerativas”.

    Ante estas investigaciones, el doctor en Bioética Joseph Meaney alerta en un artículo en FIAMC, la Federación Internacional de Asociaciones de Médicos Católicos, que “desafortunadamente, es muy real y extremadamente preocupante”.

    De este modo, explica que una empresa situada junto a la Universidad de Yale y llamada Bexorg obtiene cerebros humanos para experimentos de organizaciones que se dedican a la donación de órganos para trasplantes. Esto, por sí solo, explica este experto, “plantea serias dudas éticas”. Después, esta empresa utiliza una máquina llamada BrainEx para mantener el órgano con fluidos artificiales que proporcionan oxígeno y filtran los desechos a través de cuatro puertos de plástico suturados donde antes estaban conectados los vasos sanguíneos al cuerpo de la persona. A su vez, los técnicos de laboratorio inyectan el anestésico propofol para prevenir cualquier actividad eléctrica en el cerebro. Durante 24 horas, administran fármacos experimentales y utilizan sensores para registrar las reacciones cerebrales a medida que metabolizan las sustancias químicas. Finalmente, cortan los cerebros en cientos de fragmentos para su posterior estudio. Más de 700 cerebros humanos han sido sometidos a este proceso, y pronto ampliarán la capacidad para procesar 1600 cerebros al año.

    Joseph Meaney explica que “la Iglesia Católica ha aceptado desde hace tiempo que las personas pueden donar sus órganos para trasplante o investigación médica con fines éticamente legítimos, siempre que los órganos vitales se extraigan únicamente después de que se haya determinado la muerte utilizando criterios médicos bien fundamentados que establezcan con certeza moral que la persona ha fallecido realmente”.

    El trasplante de cerebro humano se descarta como una posibilidad ética ya que están conectado a la identidad y singularidad de la persona, que debe salvaguardarse mediante una práctica médica sólida. Por lo tanto, si bien puede ser ético diseccionar cerebros para investigación científica si la persona dio su consentimiento informado para el uso de su cuerpo para investigación médica después de su muerte, “mantener artificialmente funcionando cerebros sin cuerpo después de que la persona haya sido declarada muerta plantea enormes preocupaciones”.

    Sin embargo, Bexorg lo hace aún siendo consciente de ello y por eso ha mantenido siempre un gran secretismo sobre sus actividades. “Su argumento se basa esencialmente en que el donante falleció y que solo se están reactivando ciertas funciones metabólicas del cerebro, sin revivir a la persona. Esto resulta inaceptable desde una perspectiva católica. La muerte cerebral parcial nunca ha recibido el respaldo de las autoridades magisteriales. De hecho, todo lo contrario: el cerebro ha sido específicamente excluido de la lista de órganos que pueden trasplantarse o, por extensión, mantenerse con vida separados del cuerpo”, agrega el experto en bioética.

    “El cerebro puede no tener conciencia cuando una persona está en coma profundo, pero sigue viva y debe ser tratada con respeto y recibir todos los cuidados habituales. Los únicos experimentos con un cerebro humano vivo que podrían justificarse éticamente serían aquellos con un propósito terapéutico para el paciente, y solo si existiera una posibilidad de éxito y se hubiera obtenido el consentimiento informado adecuado. No existe ningún escenario en el que una persona pueda aceptar éticamente que se le extraiga el cerebro y se le reanime parcialmente, agrega.

    En este sentido, Meaney denuncia que “Bexorg parece guiarse únicamente por una ética utilitarista. Esta tecnología permite realizar investigaciones médicas más eficientes con el fin de crear nuevas terapias farmacológicas. Aun si esto fuera cierto, no justifica los experimentos con cerebros humanos vivos y sin cuerpo. C.S. Lewis planteó un escenario similar de una cabeza humana cercenada que se mantenía con vida mediante técnicas ingeniosas en su novela de ciencia ficción, Esa horrible fuerza. En el libro, la cabeza viviente formaba parte de un ataque demoníaco contra la humanidad. No veo ninguna manera de que los experimentos actuales, tan crueles y reales, puedan ser éticos o deban permitirse”.

    ReL

    Vea también   La Ciencia y la Fe frente a frente




    jueves, 20 de febrero de 2025

    Trump emite una orden para extender la FIV en Estados Unidos: «Mata más que el aborto», denuncian

    Las víctimas de la fecundación in vitro se cuentan
    por millones solo en los Estados Unidos.

    Durante la campaña electoral para la presidencia de los Estados Unidos, Donald Trump ya anunció que la promoción de la fecundación in vitro iba a ser prioritaria en su administración. En varias ocasiones reiteró su promesa de facilitar y extender dicha práctica, aseguró que “promulgaría una política federal para que la fecundación in vitro fuera gratuita” y llegó a presentarse como “Padre de la fecundación in vitro”. Todo ello se ha materializado en una orden ejecutiva firmada este 18 de febrero para “reducir costos y barreras y ampliar el acceso” a la FIV en todo el país.

    Según informó la Casa Blanca, la orden incluye una serie de políticas que buscan "proteger el acceso a la FIV" o reducir drásticamente los costos de dichos tratamientos”.

    La orden de Trump pretende justificarse en que, según sus cálculos, “una de cada siete parejas que intentan tener un bebé no pueden concebir”, y “muchas enfrentan importantes obstáculos financieros para acceder a la FIV”.

    Entre esas dificultades, el mandatario menciona el elevado costo de cada tratamiento -entre 12000 y 25000 dólares por ciclo- o la cobertura limitada de la FIV por seguros médicos.

    “Brindar apoyo, concientización y acceso a tratamientos de fertilidad asequibles puede ayudar a estas familias a transitar su camino hacia la paternidad con esperanza y confianza. Para apoyar a las familias estadounidenses, la política de mi administración es garantizar un acceso fiable al tratamiento FIV, incluso reduciendo las cargas innecesarias para que el tratamiento sea drásticamente más asequible”, afirma la orden.

    Más muertes por FIV que por aborto

    Según cifras oficiales, en 2021 fueron al menos 85.000 los niños nacidos mediante técnicas de Fecundación in vitro. Se estima que en Estados Unidos hay un millón de niños congelados en estado embrionario.

    Todos los embriones creados en el laboratorio se califican según su “calidad” y se descartan si no están a la altura. A menudo, los embriones se destruyen o se dejan abandonados por no tener el sexo adecuado, tener una condición de salud genética o no cumplir con los estándares que se han establecido para ellos, incluido el color de los ojos y el color del cabello. La FIV destruye embriones a una tasa mayor que el aborto inducido.

    “El presidente Trump acaba de firmar una orden que amplía la FIV”, dijo Lila Rose, fundadora y presidenta de Live Action, en X. “Solo el 7% de los embriones humanos creados mediante FIV darán como resultado un nacimiento vivo. El 93 % de estas vidas se congelan indefinidamente, se abortan o se pierden. En los EE.UU. se congelan más de un millón de embriones. La FIV NO es pro vida”.

    Con la Iglesia en frente: “Dispuesta a combatir cualquier mandato de FIV”

    La orden de Trump desoye así las advertencias que solo hace dos días dirigieron los obispos de Estados Unidos a través de su documento Una introducción católica a la fertilización in vitro. En ella, los obispos recuerdan que es una técnica que implica generar seres humanos de forma artificial, congelarlos, almacenarlos y a menudo desecharlos (matarlos), o seleccionarlos.

    Los obispos también comparan el congelar a seres humanos en su edad embrionaria con un encarcelamiento injusto y critican los métodos utilizados para recolectar esperma. Y es especialmente grave cuando se producen embriones con gametos que ni siquiera son de los esposos.

    El mandato de Trump también choca frontalmente con la carta que dos días después de su toma de posesión le dirigió el obispo de la diócesis de Arlington, Michael F. Burbidge, La familia cristiana, la fecundación in vitro y el testimonio heroico del amor verdadero.

    En ella, el obispo recordaba que “por cada uno de los más de 12 millones de niños nacidos mediante FIV desde 1978 hay muchas decenas de millones más de hermanos y hermanas desaparecidos que han sido destruidos deliberadamente”, siendo esta una técnica “injusta moralmente” al “crear vida y destruirla”.

    La carta enumera profusamente los argumentos doctrinales y bioéticos por los que órdenes como las firmadas por Trump “representan una grave amenaza para la libertad futura de un pueblo libre”. Tras ello, el obispo Burbidge recuerda que “la Iglesia, como lo ha hecho en tantos otros ámbitos de la vida política, está dispuesta a proclamar la dignidad de todas las personas humanas y a actuar pacíficamente para combatir cualquier mandato nacional de FIV”.

    Según una encuesta reciente de Gallup, el 82% de los estadounidenses compartían su creencia de que el uso de la FIV es moralmente aceptable, y el 49% afirmaba que cree que es moralmente aceptable destruir personas humanas embrionarias creadas mediante procedimientos de FIV. Incluso el 65% de los católicos estadounidenses ven el acceso a la FIV como un bien, según una encuesta reciente de Pew.

    José María Carrera, ReL

    Vea también     Temas Fundamentales de Bioética












    miércoles, 14 de agosto de 2024

    Nacida por vientre de alquiler, Olivia Maurel lucha por su abolición

    OLIVIA-MAUREL

    Olivia Maurel, nacida de un vientre de alquiler, es ahora portavoz de la Declaración de Casablanca, que pide la abolición mundial de la maternidad subrogada

    Desde hace varios meses, Olivia Maurel, franco-estadounidense treintañera, casada y madre de tres hijos, se expresa en las redes sociales para contar su conmovedora historia. Nacida por gestación subrogada en Estados Unidos, tuvo que esperar hasta los 30 años para descubrir la verdad sobre sus orígenes, aunque asegura que siempre ha sentido mucho dolor y dudas desde su nacimiento.

    "Crecí en un entorno familiar normal, con padres que tenían dinero", confiesa en un comunicado compartido en las redes sociales. "Siempre tuve la sensación de que algo iba mal, de que había una diferencia con mi madre". Durante su infancia, adolescencia y de joven adulta, varios indicios le hicieron creer que había nacido a través de un vientre de alquiler. "En mi partida de nacimiento pone que mi madre biológica es mi madre intencional, pero que nací en Estados Unidos. Pero no había ninguna razón para que mi madre diera a luz allí".

    Más tarde, cuando tenía unos 16-17 años, investigó sobre Kentucky, y más concretamente sobre el condado de Louisville, y descubrió que allí había centros de gestación subrogada. "Y entonces todo cobró sentido en mi cabeza. Fue como algo obvio", dice la joven.

    Para su 30 cumpleaños, su suegra decidió ofrecerle una prueba de ADN. "Me di cuenta de que no tenía ni un 1 % de origen francés en la sangre y de que mi futura madre era francesa", resume Olivia.

    "Me quité un peso de encima. Por fin tenía una prueba física de toda mi existencia, de treinta años de dudas y mentiras, y eso me hizo mucho bien. Me sentí feliz. No puedes construirte a ti mismo sin saber de dónde vienes".

    OLIVIA-MAUREL
    Olivia Maurel.

    Desde entonces, no ha dudado en contar su dolorosa historia, con la esperanza de movilizar a la comunidad internacional para abolir de una vez por todas la maternidad subrogada. "Como niña, siempre es complicado darse cuenta de que en algún momento fuiste objeto de un contrato, que fuiste una cosa, que te vendieron", dice emocionada. "Me compraron y me vendieron". Olivia continúa: "Cuando además sabes que el 50 % de ti está en algún lugar del mundo y no sabes qué es ese 50%… Es muy difícil. Lo más traumático del PAM es la separación de la madre, que lleva al niño durante nueve meses y luego tiene que renunciar a él".

    Visita al Papa Francisco

    En marzo de 2023, un centenar de expertos e investigadores de todo el mundo se reunieron en Marruecos para firmar una declaración internacional por la abolición universal de la Maternidad subrogada, en la que se pedía a los gobiernos que se comprometieran en la lucha contra la gestación subrogada, en particular proponiendo un proyecto de convención internacional sobre el tema.

    Olivia Maurel es ahora la portavoz de la Declaración de Casablanca y volverá a reunir a todos los firmantes los días 5 y 6 de abril, esta vez en Roma, con motivo de la Conferencia Internacional de la Declaración de Casablanca para la Abolición de la Gestación Subrogada. El objetivo de este nuevo encuentro es informar a los responsables públicos de los efectos nocivos de la maternidad subrogada y proporcionar una caja de herramientas jurídicas a los Estados que deseen defender a su población contra este mercado, con el fin último de adoptar un tratado internacional.

    En este contexto, el Papa Francisco la recibió el jueves 4 de abril con una delegación de la Declaración de Casablanca, entre los que se encontraban su marido, Bernard García Larraín, Sofía Maruri, abogada y profesora de la Universidad de Montevideo, y Adriano Borgnignon, del Foro delle Famiglie: "Fue un encuentro extraordinario. Nos recordó varias veces que la maternidad subrogada era un mercado y que nos apoyaba en nuestra campaña por su abolición universal. Se notaba que el tema le tocaba de cerca", declaró a I.Media tras su encuentro con Francisco.

    "También señaló algo que me sorprendió, viniendo de un jefe de Estado como él: cuando una mujer se queda embarazada de un niño, éste da células a la madre, que conserva rastros del niño en su cuerpo durante mucho tiempo, casi 30 años de hecho. Quería recordarnos este vínculo científico entre la mujer y el niño".

    Como recordatorio, en enero de 2024, el propio Papa pidió la prohibición universal de la "despreciable" e "inhumana" práctica de la maternidad subrogada, que "representa una grave violación de la dignidad de las mujeres y los niños", instando a la comunidad internacional a prohibirla universalmente.

    En Italia se está aprobando actualmente una ley que penaliza la maternidad subrogada, incluso fuera del territorio italiano, y que podría desempeñar un papel en la escena internacional con vistas a un convenio internacional para la prohibición mundial de la maternidad subrogada. Por otra parte, el Dicasterio para la Doctrina de la Fe prepara la publicación, el 8 de abril, de Dignitas Inifinitas, una nueva declaración sobre la dignidad humana.

    La Declaración de Casablanca

    Firmada en Marruecos el 3 de marzo de 2023 por 100 expertos interdisciplinarios -abogados, médicos, académicos, activistas feministas, etc.- de 75 nacionalidades diferentes, la Declaración de Casablanca es un llamamiento a los gobiernos para la abolición universal de la maternidad subrogada.

    Este grupo apolítico y aconfesional pide que se niegue todo valor jurídico a los contratos de gestación subrogada, que se impongan sanciones a las personas físicas o jurídicas que se ofrezcan como intermediarias entre las madres de alquiler y los padrinos, que se castigue a los padrinos, ya sea dentro o fuera del territorio nacional, y que se cree un instrumento jurídico internacional para imponer la abolición. Por último, con estos objetivos en mente, pide la puesta en marcha de un convenio internacional en la materia.
    Bérengère De Portzamparc, Aleteia

    Vea también    Estimulación prenatal



























    martes, 5 de marzo de 2024

    Tras su conversión en Medjugorje, lleva la fe a sus pacientes terminales: relata auténticos milagros

    Marta Giménez ha contemplado, en pleno hospital,
    sanaciones, testimonios y conversiones


    Tras su regreso a la fe en Medjugorje, la doctora Marta Giménez comenzó a llevar la fe a pacientes en situación terminal: ha contemplado auténticos milagros.


    A sus 53 años, Marta Giménez lleva 25 casada, tiene dos hijos y ejerce como especialista en medicina nuclear en Mallorca. Criada en una familia cristiana, su pasión por la ciencia y la medicina llegó a su vida a los 12 años. Con la fe, aunque siempre tuvo "clara la teoría", admite en El rosario de las 11 que en su vida primó el trabajo, los proyectos y la familia, mientras que la práctica religiosa pasó de ser "algo de domingos. Y con el tiempo, ni si quiera eso". Cuando nacieron sus hijos -hoy de 24 y 17 años- la posibilidad de evangelizar, acompañar, librar con sus pacientes la batalla final con María o presenciar sanaciones milagrosas se antojaba improbable.

    Tuvo un primer acercamiento a la fe tras la comunión de su hija, cuando retomó algo de práctica religiosa "por remordimiento". Pero no fue hasta el 23 de noviembre de 2012 cuando tendría, el mismo día que Blaise Pascal pero en 1654, su "noche de fuego particular".

    Todo fue una sucesión de sutiles casualidades. Recuerda que en pocos días oyó hablar de Medjugorje, lo que desde un primer momento contempló con puro escepticismo. "Vaya flipados, que tontería, se aparece la Virgen y yo sin saberlo", pensaba de ellos.

    Muy poco después se sorprendió ante la extraña conducta de su marido, que le enseñó a María Vallejo-Nágera contando su propia conversión en Medjugorje. Verlo debilitó impactantemente buena parte de sus reservas.

    Las casualidades siguieron. Y conforme se acercaba la fecha señalada, la sanitaria ya llevaba un tiempo planteándose la separación, extenuada por el trabajo y la propia vida, hasta el punto en que tomó la decisión. "Me separo. No puedo más", pensó.

    Solo tenía que llevar su decisión a término cuando, sin saber el motivo, le dijeron que estaban rezando por ella. Y de pronto, un sábado por la mañana, apareció un Evangelio tirado en la entrada de su casa. Abrumada por aquellas misteriosas señales, abrió el libro mientras "retaba a Dios" desafiante: "¿Qué tienes que decirme?".

    Interpretó lo que se mostró ante sus ojos como una clara respuesta: "Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y me siga".

    "Impactada" por la respuesta divina ante su "grito al cielo" y por el testimonio de Vallejo-Nágera, recuerda aquel momento como una "conversión tumbativa".

    "Se me abrió el entendimiento. Todo lo que nos habían contado en clase de religión era verdad", relata.

    Perteneciendo al ámbito científico y tras años lejos de la fe, admite que encontró no pocas resistencias o dificultades, como a la Eucaristía, resultándole "algo irracional". "Me habían dicho muchas veces que el Señor está presente, pero no me había dado cuenta de lo que era ese cielo en la tierra que es la misa".

    En su descanso de la mañana, la sanitaria comenzó a acudir a misa de 11 en el hospital, pidiendo "creer racionalmente" en lo que presenciaba cada día. Y con el tiempo, dice, "lo acabas creyendo. A través de la Eucaristía la persona se transforma, Él te hace suyo cada día y te transforma sin darte cuenta".

    No todo fueron consuelos. Menciona que llevaba a sus espaldas muchos años de "orgullo y soberbia" y que, por eso, dejarse guiar y "perder el control no es fácil". También recuerda pruebas, especialmente en su matrimonio, que hoy contempla como "un camino de santidad, con su cruz, sus calvarios y su resurrección".

    Con todo, su conversión seguía suscitándole dudas: ¿Será que me voy a morir pronto? ¿Qué querrá el Señor de mí? ¿Por qué me da la conversión a mí y no a mi marido o a mi familia? ¿Qué tengo de especial?. Recuerda que Radio María, que acaba de cumplir sus 25 años de emisión en España, y las catequesis del obispo Munilla, fue crucial en los comienzos de su formación.

    El enemigo: "Eso no era humano"

    Pero aún le quedaba presenciar "al enemigo" para comprender su nueva misión. Fue un año después, en Medjugorje, cuando fue testigo del "combate" espiritual que se libra en el día a día al presenciar una posesión.

    "Como médico, [puedo afirmar que] eso no era humano, ni epilepsia ni una enfermedad. Lo que vimos nos impactó a muchos y yo me preguntaba cómo podía existir algo así", afirma.

    Intrigada, a su regreso no tardó en leer sobre el tema, buscando obtener respuestas a muchas preguntas, cómo qué había sucedido, en qué consistía el juego, si el mal era una persona o hasta donde se corría peligro. Devoró libros como Las seis puertas del enemigo, de Javier Luzón, o Cielo e Infierno: verdades de Dios, de María Vallejo-Nágera. Tanto el hecho de presenciar una posesión como la preparación que obtuvo posteriormente le llevaron a comprender la "batalla espiritual" y el "combate final" que tenía lugar en cientos de casos cada día en el hospital donde trabajaba.

    Una maestra de vida en la enfermedad

    De nuevo en el hospital, su percepción había cambiado. Ahora veía a pacientes en el fin de sus vidas, en situaciones "de riesgo" en las que "su alma tendría que librar una importante batalla". Y conforme pasó el tiempo, la conversa decidió hablar.

    Habla de Luz María, a quien conoció durante el primer año de su conversión, y con la que aprendió el significado cristiano de la buena muerte, la preparación, la confianza o la importancia de los sacramentos.

    Hoy piensa que es una batalla que "deberían enseñarnos a todos desde pequeños. La viviremos en solitario y debajo de la morfina. Te dicen que no sufrirá, pero ahí debajo, el demonio va a molestar y el alma libra una batalla".

    Saber aquello le llevó a compartir lo que aprendió en su conversión, hace ya 12 años, con otros pacientes.

    Consolando y llevando la fe a los enfermos: "Siempre aceptan"

    Explica que, cuando la llaman, reza al ángel de la guarda propio y del paciente para que la conversación marche bien. "Y funciona".

    Su caso es un buen ejemplo de cómo conciliar la propia vida de fe en el entorno laboral no solo es posible, sino "necesario".

    Marta comenzó a hablar con sus pacientes que lo solicitaban y que estaban "en el camino" a esa gran batalla "cargados de miedos. Y siempre te aceptan".

    Entre otros temas, les introduce a la devoción de la divina misericordia, les consuela e invita a los alejados a llevar a cabo "un solo de acto de amor al Señor y decirle que sí, que Él lo hace todo". También les lleva estampas de la Divina Misericordia y les habla de San José, el ángel de la guarda o el Padre Pío. Lo llama "el kit".

    "He aquí a tu hija"

    La sanitaria admite que si en su conversión Jesús y la fe eran cruciales, "no podía con la Virgen" y debido a problemas con su madre "no quería tener otra". Algo que cambió en una visita a Jerusalén, "de mochilera", cuando fue al lugar más idóneo para rezar la devoción de la Divina Misericordia, donde murió Jesús.

    "Me puse a rezar la oración de Santa Faustina cuando escuché una voz en el corazón que me decía: `Madre, he aquí a tu hija´. Miré al lado, vi la imagen de la Virgen con espadas en el corazón y desde entonces me sentí amada por ella, como una hija especial de la Virgen", relata.

    Desde ese momento, la devoción mariana cobró un significado especial en sus visitas y conversaciones con pacientes, a quienes acompaña en "la batalla final" con María.

    Relatos de sanaciones milagrosas

    Relata un caso especialmente llamativo, de un joven acompañado de su madre con un cáncer en el pie. Se lo iban a amputar, pero entonces la doctora, que tenía acceso a un manto de la Virgen de Guadalupe, hizo uso de él.

    "En el momento en que lo pusimos sobre la pierna y rezamos la madre y yo unidas pidiendo la sanación, nos quemó y tuvimos que apartarnos las manos. Nos quedamos sorprendidas y al terminar de rezar, la quimio empezó a responder y no le amputaron el pie", relata.

    Recuerda otra ocasión que involucró al manto, al que tiene acceso desde hace unos 5 años. Era una paciente con un cáncer de ovario. Repitió la acción y cuenta que la enferma sintió un frio helador. La operaron al día siguiente y, tras recabas muestras, "no había tumor".

    Pero en su opinión, más sorprendentes que las sanaciones físicas son las espirituales.

    Como le sucedió a un paciente de un cáncer de pulmón que llevaba 30 años sin confesarse. "Cogí el manto, se lo puse y después de rezar y hablarle del amor de Dios le invité a hablar con un sacerdote y pedir el don del perdón.

    "De repente llamó a un sacerdote y los dos se fueron con una alegría enorme. La unción fue un miércoles. El viernes hicimos un vía crucis y él decía: `El Señor se cae una y otra vez y se levanta. Soy yo, que he vuelto a levantar´", le decía. Falleció al día siguiente.

    Las gracias marianas también influyen al margen de su dedicación profesional, y admite que su marido, tras diez años, está comenzando a rezar con ella. Por ello no le importa que en ocasiones se rían de ella en el trabajo o la llamen "la loca del manto".

    Hoy, cuenta que su compromiso "más importante con el Señor" es su familia y su matrimonio: "Estoy aprendiendo el valor del hogar, de Nazaret. Con mis hijos y mi familia, donde yo no llego, pido a la Virgen que llegue ella, que les cuide y proteja del enemigo. Ella nos ha llevado a través de Amor Conyugal a la reconstrucción de nuestro matrimonio".

    Artículo publicado originalmente en Cari Filii News.