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Gabrielle Bossis, con uniforme de la Cruz Roja en 1917.
Nunca he recomendado un libro con tanto entusiasmo como Él y yo. Me lo hizo descubrir la Providencia hace ya muchos años en su versión original francesa, y eso me llevó después promover una versión española completa que, por fin hoy, saca a la luz Rialp.

Gabrielle Bossis, 'Él y yo'.
- 'Él y yo', de Gabrielle Bossis (Rialp).
"Él" significa Jesucristo y "yo" es Gabrielle Bossis (1874-1950), pero puede ser cualquiera que lo lea. Ella no era una religiosa, sino una laica francesa que empezó a recibir locuciones de Jesús desde 1936 hasta su muerte en 1950. La "Voz" la sorprende por primera vez en un barco, las siguientes en la calle, en casa, en el tren, o en su trabajo en el teatro... es decir en la vida ordinaria. No se trata de un "mensaje" sino de una catarata de breves mensajes que le van descubriendo, de manera íntima y personal, inconcebibles riquezas de amor y misericordia.
Él y yo cautiva rápidamente al lector con un mínimo de fe. No cansa. Invita a seguir leyendo. Yo lo he releído muchas veces, descubriendo siempre nuevos matices. Es como un corazón ardiente que conoce nuestros entresijos y se vuelca en nosotros con fina ternura. Es un Padre, que conoce en detalle nuestras vidas, como se lo muestra a Gabrielle: "Cuando eras pequeña tú me decías..."
Este libro no se bebe en largos tragos, como un refresco, sino en pequeños sorbos, como un licor fuerte que hay que paladear, que ayuda a meditar y a descubrir lo que nunca habíamos imaginado.
Por cierto, monseñor Millepelet, el obispo de Nantes, la diócesis donde ella vivía, aprobó su libro. Y el proceso de beatificación de Gabrielle Bossis está ya en curso.
Aquí te explico 15 razones en favor de leer Él y yo y procurar su difusión audiovisual.
1. Su biografia es apasionante
- Gabrielle Bossis (1874-1950) fue una francesa laica, nacida en Nantes en una familia adinerada. Fue enfermera voluntaria en el frente de Verdún en la Primera Guerra Mundial. Rechazó numerosas propuestas de matrimonio. Sin tener vocación religiosa, se dedicó al apostolado de la doctrina y la cultura a través del teatro. Guionista y directora de sainetes para jóvenes y niños. Viajó a numerosos países para representar sus comedias, sin reparar en gastos, pues vivía de la fortuna de su padre.
2. Dios la sedujo en un barco
- En 1936, durante un viaje a Canadá en transatlántico, Gabrielle, a sus 62 años, tuvo una experiencia mística. Oyó una voz que le decía: "Hijita mía" y, sin ver nunca a su Interlocutor, comprendió y creyó que era Jesús quien quería "charlar" con ella. Conversación impresionante, de breves episodios espaciados, que duraría 15 años, hasta el día de su muerte.
3. Gabrielle transcribió literalmente lo que oía, sin añadirle comentarios de su cosecha
- Solo ponía al margen sus escasas preguntas y alguna fecha, detalle del lugar o contexto. Sus manuscritos se publicaron gradualmente en París en 7 libros de unas 150 páginas cada uno. El primer tomo vio la luz en 1948 con el título Lui et moi [Él y yo]. Ella vivía todavía, y pudo darle su visto bueno.

El plan de 'Lui et moi' en siete tomos, en las primeras ediciones de los años cuarenta, cuando ya fue un éxito.
4. El obispo de su dócesis lo aprueba.
- Era monseñor Jean-Joseph-Léonce Villepelet, el obispo de Nantes, quien, no solo lo aprobó, sino que escribió un alentador prefacio al primer tomo. A este se añadió el prólogo del teólogo jesuita Jules Lebreton, decano de la Facultad de Teología del Institut Catholique de París. Sin afirmar ni negar su origen divino, los dos garantizaron su ortodoxia.
5. Éxito creciente y persistente.
- Lui et moi triunfó pronto en Francia. Antes de dos décadas había alcanzado más de treinta ediciones. Lo utilizan como libro de meditación o de oración tanto el ama de casa como el agricultor o el profesor de universidad. Sin campaña publicitaria ni ruido mediático, se difundió de boca a oreja. Al cabo de unos años se dio a conocer una versión resumida en inglés, después siguieron versiones en diversos formatos en italiano, español y otros idiomas. En España la editorial Rialp ha publicado la versión española completa en noviembre de 2025. La traducción es del catedrático de Filologia Francesa de la Universidad Complutense de Madrid José Antonio Millán.
6. Más que "La imitación de Cristo"
- La imitación de Cristo se publicó por primera vez hace seis siglos en latín. Unos pocos lo leyeron al principio. En 1900 era ya el primer libro devocional del mundo. Su autor es Tomás de Kempis, un místico. Se diferencia de Él y yo en que Gabrielle Bossis no es su autora, sino la mera transcriptora de unas locuciones que ella, y casi todos sus lectores, consideran palabras divinas. Lo mismo podría decirse de miles de títulos de libros de teólogos, incluso de santos de todos los siglos. Ellos solo son portavoces. Dios habla muy raras veces "en directo".

Gabrielle Bossis, en su hogar.
7. Los laicos, íntimos amigos de Dios.
- Hacia el final del libro, la "Voz" pregunta a Gabrielle: "¿Y sabes tú lo que estamos haciendo al escribir estas páginas? Deshacemos el prejuicio de que la intimidad del alma solo era posible para los religiosos en sus claustros, cuando Mi Amor secreto y tierno es para toda alma que vive en este mundo". Con esto, parece descubrirle el principal motivo de estas locuciones, que empiezan en 1936. Por entonces San Josemaría Escrivá -precursor de la santidad laical- no era más era un joven sacerdote desconocido que trataba de salvar su vida de la persecución religiosa en Madrid. Escrivá y Bossis: dos espiritualidades que se complementan. ¿Acaso no emanan de la misma Fuente?
8. Cuando habla Dios es siempre original, no aburre
- Una razón para explicar el éxito de Él y yo es que cautiva rápidamente al lector. No cansa. Invita a seguir leyendo. Parece escrito por una inteligencia superior que conoce los entresijos de la criatura humana, y, a la vez, por un Padre que ama con locura a sus hijos. Sabe ganárselos hablándoles de lo que les preocupa, del día a día, elevándolos por encima de la miseria humana y metiéndoselos "en el bolsillo", es decir en su corazón.
9. Como un licor fuerte que hay que saborear sorbo a sorbo
- No es para beber a grandes tragos. Porque cada sorbo, o párrafo, es muy rico en contenido. Todo es oro sin ganga, o todo trigo sin paja. Si se lee de corrido se pueden perder matices importantes e incluso lo más valioso. Si se medita, se puede llegar a sentir algo de lo que Jesús está sintiendo en ese momento al hablar a Gabrielle.
10. No sobra ni una palabra
- El texto original está en un francés puro, elegante pero directo. No se embarulla, no divaga, no copia, no se alarga. Va derecho al grano. No sobra ni una palabra. Nada se repite, salvo las ideas, las grandes verdades. Dios es maravillosamente capaz de exponer una idea de mil tonos y modos distintos, sin usar las mismas palabras o los mismos ejemplos. De ahí una parte de su encanto. Otra parte es que se puede releer, al cabo de un tiempo, con nueva frescura, y aún mayor atracción.
11. Filiación divina al revés
- Grandes autores espirituales, como San Josemaría, insisten en el hecho revelado de que somos hijos de Dios. Eso implica sentirse y obrar como hijos suyos. Así el corazón del hombre se acerca (de abajo arriba) y trata de identificarse al de Jesús. Con Bossis es el corazón de Cristo el que derrama (de arriba abajo) el amor paternal del Padre sobre Gabrielle, que nos representa a todos sus hijos. Él nos revela cómo siente, cómo piensa, cómo "funciona" el corazón del Padre y su amor infinito hacia nosotros.

Gabrielle Bossis el día de su Primera Comunión.
12. Te conocí de pequeñita
- El tono de la Voz se vuelve a veces intensamente tierno. A Gabrielle le recuerda episodios de su vida de niña que apenas afloran en su memoria. Pero Él si tiene grabada aquella petición que la pequeña Gaby le hizo 70 años atrás, demostrando así que conoce nuestras vidas mejor que nosotros mismos. De ahí a la infancia espiritual no hay más que un paso... y un repaso.
13. Nos revela secretos nunca oídos
- No son grandes secretos o profecías como en Fátima. No habla del fin del mundo. Sobre esto le dice a Gabriela: "Hazme el honor de dejar el futuro en mis manos". Pero sí le cuenta, de vez en cuando, algún pequeño detalle o comentario de su vida, o incluso de su Pasión, que no aparece en ningún otro libro. Un ejemplo: "Enseguida después de haberme encontrado a mi Madre, me llegó un auxilio: Simón de Cirene. Recurre a Ella". El hecho es sabido, pero no la correlación, ni la conclusión práctica.
14. Un audiovisual ¿por qué?
- Llegados aquí, ¿no bastará un libro para difundir este maravilloso mensaje? En primer lugar: no es "un mensaje" sino un diluvio de mensajes que pueden convertirse en otras tantas gracias. En segundo lugar, ¿cómo está el ranking de lectura en el mundo actual? ¿Anda la gente por la calle con la nariz pegada a un libro, o a un móvil? ¿Cuánta gente habla de un libro a un amigo? Si estamos en la era del móvil y las redes sociales, eso trae una ventaja: poder enviar una cita de Él y yo a millares de personas en un plis plas a cualquier rincón del mundo. ¿Le gustaría eso a "la Voz", ¿al verdadero Autor del libro"? ¿No sería eso un espléndido milagro?
15. Ayúdanos a provocar el milagro
No, no esperes ver aquí un imperativo "Dona". Esto no va de dinero, sino de voluntad, de buena voluntad, de deseo de hacer el bien, empezando por uno mismo: "Deseo conocer a un Amigo del alma, que me ama con delirio, y deseo propagar ese descubrimiento", "Deseo transmitir esa felicidad a otros". Pues eso. Empieza por ver esos audiovisuales, y el resto... ya lo adivinas.
Andrés Garrigó, ReL
Vea también La Providencia de Dios
- San Juan Pablo II
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