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miércoles, 20 de agosto de 2025

¿No sabes cómo hablar de sexo con un joven? 7 claves de la Teología del Cuerpo que aportan claridad

 La docente Blanca Guasch ofrece una serie de pautas interesantes

"No podemos reducir a la persona a solamente su corporalidad. El cuerpo es la puerta de entrada a toda la persona a su dimensión más profunda", asegura Guasch.

La adolescencia es una etapa de cambios y autoconocimiento, donde es esencial proporcionar una educación afectivo-sexual integral. La Teología del Cuerpo de San Juan Pablo II ofrece un marco valioso desde una perspectiva cristiana, viendo el cuerpo no solo como biológico, sino como expresión completa de la persona. Esta enseñanza ayuda a los jóvenes a comprender quiénes son y a perseguir sus deseos profundos de amor y de felicidad.

Tratar con los adolescentes estos temas puede parecer un desafío, pero es una oportunidad para abrir con ellos un camino donde se va descubriendo una forma de vivir plena y feliz. Blanca Guasch es docente en el programa Aprendamos a Amar de la Universidad Francisco de Vitoria de Madrid y ofrece en ReligiónEnLibertad unas claves que pueden servir como guía para acompañar a los jóvenes a apreciar la dignidad del cuerpo humano y la riqueza de vivir una sexualidad ordenada al deseo de amor que hay en lo más profundo de todos.

1. ¿De dónde vengo? ¡Vales infinito!

Cada persona es creada a imagen y semejanza de Dios. Lo que implica que nuestro origen no es solamente biológico, tiene una dimensión divina: es un acto de amor de Dios. Qué importante transmitir a los jóvenes esta idea: Dios crea a cada uno de manera única e irrepetible, pensándonos y amándonos desde la eternidad. Cada vida está aportando ya algo al mundo, sin depender de circunstancias externas como la salud, la capacidad o la utilidad.

Es necesario reconocer el don que es cada uno para la humanidad. Porque si uno no es consciente de su dignidad y su valor infinito, puede acabar conformándose con cualquier cosa, con cualquier forma de relacionarse, pero no todo le va a hacer feliz. Por venir del Amor y querer volver a Él, hay un deseo de amar y ser amados que buscará saciarse constantemente.

2. Tu cuerpo es tu persona

La persona tiene cuerpo y alma. Tiene una dimensión más externa. Pero también tiene una interioridad. No podemos reducir a la persona a solamente su corporalidad. El cuerpo es la puerta de entrada a toda la persona a su dimensión más profunda. Decía Juan Pablo II que "el cuerpo revela el alma viviente". Quedarse en lo superficial, corporal o material es reducir a la persona a lo puramente superficial, y perdernos toda la riqueza que encierra su ser y el don que es para el mundo.

Esta unidad cuerpo y alma, es también fundamento de que el cuerpo tiene dignidad, la misma que toda la persona, y por eso mismo nunca debería ser tratado como objeto. Es necesario transmitir esta visión integral del ser humano que pueda combatir la idea de la separación entre lo material y lo espiritual, tan promovida hoy día por el materialismo. Es ir adquiriendo consciencia de que todo lo que uno vive con su cuerpo, dejará por tanto una huella en toda su persona.

3. El impulso sexual como motor para el amor

En la adolescencia aparece el deseo sexual con fuerza, lo cual es natural y positivo, ya que es el motor que permite salir de uno mismo para amar y entregarse a otro. Sin embargo, es crucial acompañar a los jóvenes para que aprendan a ordenar estos impulsos y orientarlos hacia el amor verdadero, que es lo que les dará felicidad. Ante estos deseos, pueden optar por satisfacerlos de forma automática e impulsiva o, por otro lado, pueden conectar con su deseo más profundo que va más allá del placer físico: el deseo de amar y ser amados, de ser elegidos y mirados por quienes son.

Es esencial guiar a los jóvenes para que entiendan el papel que juega aquí la libertad: la capacidad de dejar atrás el "me apetece" para dirigir todas sus acciones hacia aquello que les hace bien y les acerca a saciar su deseo de amor.

No se trata de reprimir, como si el placer fuera algo malo en sí mismo. No es así. Pero sin una entrega sincera que lo acompañe, no podrá llenar el anhelo de amor y comunión que reside en todo corazón humano. La práctica de virtudes como el autodominio y templanza permitirán una entrega y felicidad mayor. Pues solo aquel que es dueño de sus impulsos será capaz de entregarse anteponiendo y buscando el bien del amado.

4. Tu cuerpo tiene un lenguaje

El cuerpo tiene un lenguaje que puede expresar el amor, la donación y la comunión. Las personas hablamos no solamente con palabras, también con el mismo cuerpo, y para eso existen también muchos gestos físicos para expresar amor. Pero no todos expresan lo mismo.

No dice lo mismo una caricia, que un abrazo, que un beso o una relación sexual, siendo ésta la máxima expresión de amor físicamente donde mediante la entrega del cuerpo se entrega también toda la persona. Es entonces importante aprender a hablar bien el lenguaje del cuerpo y entender lo que cada gesto expresa para así saber cuándo vivirlo de forma sincera.

Donde uno entrega el cuerpo, el corazón va detrás. No se pueden separar. Y si éste aún no está preparado para esa entrega, es cuando el corazón puede sufrir. De ahí la importancia de vivir la entrega de los gestos acorde a la entrega del corazón.

5. Cuidar la mirada para descubrir belleza

Si cuerpo y alma forman una unidad, todo lo que experimentamos impacta no solo en el cuerpo, sino en toda nuestra persona. Es esencial que los jóvenes comprendan que todo lo que ven, oyen, consumen… deja una huella profunda que va configurando quiénes son y cómo se relacionan con los demás; que todas sus experiencias sensoriales y emocionales influyen en su identidad y en su manera de interactuar con el mundo.

Por eso es crucial acompañarles en el camino de educar su mirada, de invitarles a reflexionar sobre si lo que consumen les ayuda a mantener una mirada limpia capaz de reconocer el don de quien tienen delante o si por el contrario les lleva a reducir a los demás a su apariencia física o incluso a compararse superficialmente. Y ya no es solo en la pornografía donde se ve más evidente la cosificación de la persona, también en las series, los libros, música, las cuentas que siguen en redes sociales…

La educación del corazón pasa por enseñarles a tener un criterio, para que, desde su libertad, vayan dirigiendo su voluntad hacia aquello que responde a la dignidad y la verdad de quiénes son y para lo que han sido creados: vivir en plenitud la vocación al amor.

6. Pudor como reverencia ante el valor infinito

El pudor sexual no es una huida del amor, sino un medio para alcanzarlo. El pudor custodia la dignidad del cuerpo, mostrando que el cuerpo es valioso y debe ser tratado con respeto. Es una ayuda para proteger el valor de la persona, permitiendo que se descubra todo su valor intrínseco y no se reduzca solamente a lo corporal.

El pecado original introdujo la vergüenza, cambiando la percepción de Adán y Eva sobre el otro. Antes vivían en comunión perfecta, amándose con dignidad y reverencia. Después del pecado, comenzaron a ver al otro como una amenaza y un objeto de posesión, en lugar de un regalo. Este cambio les llevó a protegerse, alterando la dinámica de sus relaciones. Es esa misma amenaza ante la que uno quiere protegerse hoy.

Es importante que los jóvenes comprendan que la manera en que se visten y cómo guardan su intimidad refleja su comprensión de la dignidad personal y del valor de los demás. Vestirse de manera adecuada no significa esconder algo malo, sino proteger algo valioso, afirmando así que su valor no está solo en su apariencia física, sino en su totalidad como personas. Además, guardar la intimidad y ser selectivos con lo que comparten no es una señal de desconfianza, sino una manera de reservar su valor personal para aquellos que realmente lo aprecian y respetan.

7. La sexualidad está en toda la persona. ¡La diferencia enriquece!

Observando el cuerpo, podemos obtener más información acerca de quién somos. De primeras vemos que tenemos un cuerpo sexuado, entendiendo la sexualidad como ser varón y mujer. Pero la sexualidad no se reduce solamente al cuerpo físico; se manifiesta también en la forma de pensar, actuar, sentir, cuidar, expresar amor… Y aunque la sexualidad está en toda la persona, esto no significa que solamente haya una forma de ser varón o mujer. Hay tantas como hombres y mujeres en el mundo.

Ahora bien, esta diferencia en nuestra sexualidad no podemos verla como algo negativo que tengamos que eliminar. Más bien la riqueza de la complementariedad está en cómo nuestras diferencias se unen para formar una unidad armoniosa. Lo vemos directamente en el cuerpo: cuando están juntos nuestros cuerpos hablan de amor y fecundidad. Y aunque estemos llamados ambos a lo mismo, lo hacemos de forma distinta y es el cuerpo que nos lo recuerda. El cuerpo del hombre habla de entregarse saliendo fuera de él mientras que el de la mujer está hecho para la acogida, la maternidad, para recibir dentro de ella y así entregarse al otro.

Esta interacción entre dar y recibir no solo enriquece nuestras relaciones, sino que también resalta nuestra capacidad para amar y crear vida juntos.

8. No se puede querer lo que no se conoce

Si en cada corazón hay un deseo de amar y ser amado, vivir relaciones solo en el plano superficial, físico o corporal impide conocer y ser conocido verdaderamente por el otro. El amor genuino requiere conocimiento profundo de la otra persona, y es crucial guiar a los jóvenes hacia relaciones auténticas que involucren toda su persona, acompañándoles a descubrir quiénes son y su valor infinito, ganando así en confianza y autoestima.

Las relaciones profundas requieren confianza, tiempo y comunicación, algo difícil de lograr en relaciones superficiales, como encuentros de una noche donde se comparte solo una apariencia, pero que no satisfacen el verdadero deseo de amor. Pues no se puede amar lo que no se conoce. Sin mostrarse auténticamente, no se puede ser amado en totalidad.

J. Cadarso, ReL

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viernes, 10 de mayo de 2024

Guapa, alejada de Dios, en una universidad anticatólica... frenó a su novio y empezó su conversión

Mariana Suárez, colombiana de Lazos de Amor Mariano,
hoy defiende la vida, la familia y la fe


Mariana Suárez explica cómo fue su conversión y pasó a defender la vida, la fe y los valores cristianos
Mariana Suárez explica cómo fue su conversión y pasó a defender la vida, la fe y los valores cristianos


Mariana Suárez García, una joven de Andes (Antioquia, Colombia), explica su historia de fe en Rescatados por el Amor, el programa de video-testimonios de Lazos de Amor Mariano.

Rebelde y alejada de la fe, se convirtió con fuerza precisamente cuando estudiaba en una universidad muy contraria a la fe y a la defensa de la vida y la familia.

Una infancia feliz en una familia católica

Nació en una familia muy católica, la quinta de seis hermanos, con parientes consagrados o sacerdotes. "Mi infancia fue preciosa, en una casa de campo. Mis papás siempre se amaron, como si aún fueran novios, y yo viví una infancia perfecta, sin ningún trauma. Rezábamos el rosario e íbamos a misa, era hermoso", recuerda.

Mariana tenía dos rasgos muy pronunciados: por un lado, era muy lanzada y atrevida. Por ejemplo, de niña intentaba aprender por sí sola a ir en bicicleta, cayéndose y levantándose, sin esperar a que le enseñaran. Por otro lado, siempre fue muy sensible: le dolían los males o injusticias de cualquier lugar del mundo y los sentía con intensidad, como algo cercano.

Pero la situación económica de la familia empeoró y cuando ella tenía 13 años se mudaron a Medellín. El contraste de esta gran ciudad con su vida en el campo era grande. Su padre sufría depresión y Mariana aprendió a tocar la guitarra para animarle. Mariana, con 14 años, a veces iba con su hermana o parientes a grupos de oración de Lazos de Amor Mariano, muy populares en Colombia. Pero no conectaban con su corazón. "Qué bobada", pensaba en silencio.

Mariana Suárez, de Colombia.

Mariana Suárez, de Colombia, explica como pasó de la rebeldía y la vanidad a servir a Dios, la Virgen y la vida. 

Rebelde en la escuela... y peligro con personas agresivas

De los 14 a los 23 años desarrolló una personalidad rebelde, que se oponía a cualquier imposición. Empezó a ver el ir a misa como imposición, y a reaccionar contra ella. En un par de años pasó por 4 escuelas femeninas, a menudo de religiosas. O la expulsaban por rebelde y mal comportamiento (sobre todo bromas y desobediencias) o ella misma pedía salir porque el ambiente era peligroso, con chicas violentas. A veces se peleaba con chicas por rivalidad en deportes.

"Además, varias chicas eran lesbianas y me proponían experimentar; yo decía que no. Viniendo del campo, aquello me resultaba muy extraño". A veces era ella la que se burlaba pesadamente de alguna chica lesbiana. En otros colegios, a ella le acosaban chicas con novios pandilleros, con navaja.

Mariana era rebelde y problemática con profesores y compañeras. En cambio, era popular entre los chicos varones, especialmente los 'malos'. Sabía como atraer chicos y gustarles. Conseguía cosas de ellos.

No tenía claro que quisiera casarse pero sí tenía claro que quería llegar virgen al matrimonio. Le habían educado con una frase: "Mariana, no seas el inodoro de los hombres". Y se mantenía firme en ello. En cuanto a Dios, sabía que existía, allí lejos, arriba, pero no hablaba con Él. No tenía proyecto de vida, no estudiaba.

Empezó a estudiar, y vio las heridas del sexo sin matrimonio

En su último colegio probó la marihuana y no le sentó bien. Estaba dispuesta a repetir en alguna ocasión. En ese colegio seguía siendo rebelde, pero empezó a estudiar en serio y hasta sacaba buenas notas en Química.

Ya graduada, veía que las otras chicas se acostaban con muchachos para luego ser engañadas, usadas y abandonadas.

"Yo nunca me voy a involucrar con un hombre, así no me hará sufrir", decidió. Evitaba la música sentimental o romántica, y las películas románticas. Prefería el rap o el reguetón más seco. "Mariana es muy dura, nunca llora", decían sus conocidas.

Luego fue dos años al gimnasio. Le sirvió para una vida físicamente más sana, sin alcohol. Pero ahora era vanidosa, le gustaba presumir de cuerpo y hacerse fotos en traje de baño que difundía en Internet.

"Virgencita, si me concedes estudiar..."

Por insistencia de su familia, aceptó ir a la universidad. Quería entrar -tampoco muy entusiasmada- en la carrera de Trabajo Social. Su madre le dijo: "pídeselo a la Virgencita, que hoy es su cumpleaños y lo concederá".

Y Mariana le dijo a la Virgen: "si me concedes estudiar Trabajo Social dejaré de hacerme fotos en traje de baño y no probaré nada de marihuana en la universidad".

Había 40 plazas, 640 candidatos, ella suspendió el examen de acceso... pero aún así la telefonearon desde la Universidad de Antioquia concediéndole la última plaza. "Ay, Virgencita, te voy a defender siempre", se dijo Mariana.

La Universidad de Antioquia era muy anticatólica: todo eran críticas contra la Iglesia, la familia, la sociedad cristiana. Por el contrario, fluía la estética indigenista y la visión 'hippie' relativista de la vida. Mariana no tomaba marihuana, pero bebía cada vez más alcohol.

En la universidad, profesores y activistas promovían el aborto, el matrimonio homosexual, la eutanasia... y Mariana no lo aceptaba, "quizá precisamente por mi personalidad rebelde, a la contra".

Con 22 años, su padre envió a Mariana y a sus dos hermanas a un retiro de Lazos de Amor Mariano. A Mariana, de nuevo, no le tocó el corazón.

Pero ese año, en la universidad, Mariana empezó a reflexionar. "Me gustaba mucho Marx y el marxismo, con muchas teorías... pero yo pensaba: 'tanta teoría, tanto psicólogo, tanta destrucción del pasado... y en realidad no veo que haya menos maldad". También reflexionaba sobre el dolor ante la muerte: "no puede ser que el hombre sea solo materia", pensaba.

Un novio ateo, inteligente... que quería sexo

Se sacó un novio ateo, psicólogo, inteligente, que tocaba la guitarra en una banda de heavy metal y leía en un club de lectura. Él también fumaba marihuana y consumía pornografía.

Ella aún tenía la costumbre de ir a misa una vez al mes, "por tradición, con vestidos cortos, y luego a tomar algo". Él la acompañaba, pero muy pronto por la mañana, para que nadie lo viera. Y le hacía preguntas cuestionando la fe que ella aún tenía... y ella se veía obligada a reflexionar.

Al cabo de unos meses, él decidió abandonar a Mariana porque ella insistía en no tener relaciones sexuales. "No puedo vivir sin eso", dijo él. Ella le dejó marchar... pero, asombrada, se descubrió a sí misma llorando y muy afectada, algo que no había pasado con sus novios anteriores.

Un amigo en Instagram, transformado por Jesús

Justo al día siguiente, un chico que conocía le contactó por Instragram. Mariana sabía que era un chico muy mundano, pero ahora estaba transformado. Su lema en Instagram era la frase de santa Teresita de Lisieux: "Quiero pasar mi Cielo haciendo el bien en la tierra".

Mariana le contó que su novio le había dejado por negarse a las relaciones sexuales. El chico la alabó, le habló del valor de la castidad, del matrimonio, de Jesús, el amor de Dios... Mariana había oído cosas así antes... pero esta vez las escuchaba con atención y resonaban en su corazón. ¡Por primera vez Mariana escuchaba!

El psicólogo ateo volvió al cabo de unos días con una carta muy romántica, elogiando la belleza de Mariana, animándola a retomar la relación. Ella no se animó a despedirlo definitivamente... pero lo invitó a un retiro espiritual de Lazos de Amor Mariano. "Yo nunca seré religioso, ni aunque me falte un pie o un brazo", le dijo él. Pero la acompañó al encuentro. A cambio, él lograba acceso a besos y abrazos cada vez más atrevidos.

Pero Mariana empezó a perseverar en encuentros de Lazos de Amor Mariano, y pasado un mes logró cortar con el novio.

Mariana Suárez García.

`Ahora, mi personalidad rebelde, me servía para defender mi fe´, dijo Mariana Suárez García tras su cambio de vida.

El retiro que por fin transformó su vida

A continuación, llegó el retiro espiritual que la acabó de transformar. "Ya lloré, cambié, empecé mi proceso de conversión fuerte", señala.

Reflexionó sobre su vida sentimental: no se había acostado con nadie, pero se había vestido de forma provocativa, había seducido activamente con la mirada, había usado su belleza para manejar a los hombres y hacerlos pecar...

En su habitación, Mariana lloró ante una imagen de Cristo. "Señor, el dolor que siento por lo que hice te lo ofrendo, y pido perdón a todos los hombres que lloraron y sufrieron por mí", rezó entre lágrimas.

"El Señor me dio en ese mismo instante una radicalidad muy fuerte. Cerré todas mis redes sociales: eso me ayudó muchísimo. Decidí dejar de beber, porque ya una vez mi madre tuvo que venir a buscarme. Tiré la mitad de la ropa de mi armario. Y le dije a mi madre: mamá, yo me quiero casar y tener hijos".

Una cristiana novata en una universidad hostil

En la universidad, la nueva Mariana cristiana intentaba no llamar la atención, pero se burlaban de ella ahora por cristiana. "Ahora, mi personalidad rebelde, me servía para defender mi fe", recuerda.

Ahora, cuando una profesora criticaba la Iglesia católica, ella alzaba la mano y respondía: "¿usted sabe que da clases en esta Universidad de Antioquia porque la fundó un jesuita?, ¿usted sabe que hasta Durkheim admitía que tener la idea de Dios evita muchos suicidios?" La profesora quedaba asombrada del cambio en Mariana. Otros pensaban que debía ser cristiana evangélica: "no, la Virgencita está bien", les aclaraba ella.

Con su grupo de Lazos de Amor Misioneros empezó una etapa muy hermosa como evangelizadora, hablando de Dios a otras personas.

Un reto: conocer y denunciar el aborto

Quería hacer una tesis en la universidad sobre el cáncer, pero la Virgen le inspiró hacerlo sobre el aborto. "Ay, no Virgencita, que me meto en problemas", intentó resistirse ella.

Una profesora le dijo: "si quieres ver arder la facultad, vale, elige el tema del aborto".

Mariana no sabía casi nada del aborto, pero empezó a investigar sobre las mujeres que abortaron, contactando con mujeres en grupos provida. Y le dijeron: "Mariana, necesitamos trabajadoras sociales provida".

"Me di cuenta de la maldad del aborto, de los engaños a las mujeres... y en la universidad me daba rabia como lo presentaban". Intentó escribir del síndrome post-aborto, pero en la Universidad se lo rechazaron: "usted no es psicóloga", le dijeron.

Mariana Suárez García en una manifestación provida.

Mariana Suárez García en una manifestación provida con el color azul celeste.

Los profesores intentaban presionarla en reuniones:

- Mariana, estamos en Colombia, el aborto ya está legalizado... -le decían.
- Me da igual, como si estuviéramos en Estados Unidos. Para mí, el aborto sigue siendo lo peor, es asesinato...
- ¿Y por qué no habla con las universitarias que saben del aborto?
- ¿Quién sabe más? ¿La universitaria o la mujer que abortó y se arrepiente y le dañó?

Fueron 6 meses inmersa en el aborto, entre las presiones de los profesores pro-aborto y los horrores que iba descubriendo con mujeres dañadas por esta industria cruel. "Fue muy duro para mí, sin la Virgen no habría podido, fue una lucha, sufrí mucho. Pero fue purificador", explica hoy.

Abrir el corazón y dar testimonio

Hoy siente un gran llamado a compartir la fe y la belleza de la vida y la familia entre los jóvenes. "A mí me abrió mi corazón María Santísima, si abriéndolo yo se abre el de más personas, estaré contenta. Cuando hablo de cómo cambié mi forma de vestir, hay chicas que me mandan fotos tirando la ropa que ya no usarán. Hablo de que no ha habido mujer más hermosa que la Virgen María, que hay belleza en la pureza. Dios nos indica cosas que tenemos que rechazar. Y queremos el amor verdadero", añade.

El testimonio en vídeo de Mariana dura 1h 40m, pero es edificante y más para jóvenes.

Artículo de hemeroteca publicado originalmente el 23 de junio de 2021.

P.J.G., ReL

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sean inteligentes


domingo, 15 de octubre de 2023

La castidad en las relaciones humanas

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Un concepto casi siempre incomprendido

La castidad es una palabra casi siempre incomprendida, más aún subestimada y ridiculizada, sobre todo porque se confunde con la abstinencia sexual, con el celibato. La etimología nos sugiere que es casto (castus) aquel que rechaza el incesto (in-castus)El incesto ocurre cada vez que no se vive la distancia y no se respeta la alteridad, que no es sólo una diferencia. No es casto quien busca la fusión, el apego, la posesión: signo de esa búsqueda es la agresividad que, en estos casos, fácilmente se enciende y se manifiesta. 

La sexualidad – estoy convencido más que nunca después de una vida vivida observándola, contemplándola, viviéndola en la paz y en la fragilidad – está en el espacio del don, porque requiere dar y recibir y se coloca siempre en la relación entre los dos sujetos. La sexualidad no se reduce a la genitalidad y, por lo tanto, la capacidad de don y de acogida es más amplia de la que se lleva a cabo en la genitalidad: invierte, de hecho, a toda la persona y sus relaciones.

Por eso, la sexualidad es algo bueno y bello, pero su uso puede ser inteligente o estúpido, amante o violento, vinculado al amor o simplemente a la pulsión. La sexualidad nos impulsa a la relación con el otro, pero depende de nosotros buscar, en esta relación, el encuentro o la posesión, la sintonía o la prepotencia, el intercambio y el compartir o la posesión narcisista del otro.

Podríamos decir que la castidad es el arte de no tratar nunca al otro como un objeto, porque en este caso lo «consume» y lo destruye. Arte difícil y fatigoso, que requiere tiempo: no se nace castos sino por el contrario – digámoslo claramente – se nace incestuosos, y el ejercicio de separación y de distinción nos conduce hacia una subjetividad verdadera y autónoma. La castidad confiere a las relaciones humanas una transparencia que permite a las personas reconocerse en el respeto de su ser más íntimo.

Si piensas en el encuentro sexual de los cuerpos en su desnudez y en la intimidad que se deriva de él. Cuando los cuerpos en la desnudez se encuentran y se entrelazan, se enciende un conocimiento recíproco que no es comparable con el que pueden tener el uno con el otro incluso los amigos más íntimos. Compartir el cuerpo, compartir la respiración, compartir la cama crea una unión que es «conocimiento único», es – me atrevería a decir, citando a Juan Pablo II – «liturgia de los cuerpos», es conocimiento de una profundidad única.

Cuando se toca un cuerpo, no se toca algo, sino a una persona, que no es objeto de placer, que no puede ser consumida, sino que es posibilidad de comunión auténtica. Sin esta comunión no es posible la castidad, sino sólo la obediencia a la pulsión, al estro, a la posesión. Escribía Rainer Maria Rilke: «No hay nada más arduo que amarse: es un trabajo, un trabajo de cada día… El amor es difícil y no es para todos». 

Por Enzo Bianchi en L’Osservatore Romano



























sábado, 16 de septiembre de 2023

7 consejos del Papa Francisco para una sexualidad sana

Pareja matrimonio feliz noviazgo


El Papa Francisco aborda un tema tabú en "Amoris Laetitia" y habla de sentido de la decencia y el llamado "sexo seguro".

El papa Francisco, la Iglesia y la educación sexual, ¿un tema «tabú»? ¡En absoluto! El pontífice lo abordó en la Exhortación Apostólica «Amoris Laetitia», ofreciendo algunos consejos para una «correcta» educación sexual. 

Desde Aleteia te compartimos siete:

1DONACIÓN MUTUA

Hablando de educación sexual, el Papa es muy consciente de que «es difícil pensar en educación sexual en una época en la que se tiende a banalizar y empobrecer la sexualidad. Entonces solo puede entenderse en el contexto de una educación en el amor, en la entrega recíproca. De este modo el lenguaje de la sexualidad no se empobrece tristemente, sino que se ilumina».

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El amor en el matrimonio se puede recuperar.

2INFORMACIÓN ADECUADA

El Papa Francisco también pone otra apuesta precisa: «La información debe llegar en el momento oportuno y de forma adecuada a la fase que se vive. De nada sirve llenarlos de datos sin desarrollar un sentido crítico frente a una invasión de propuestas, frente a la pornografía descontrolada y la sobrecarga de estímulos que pueden mutilar la sexualidad».

3SENTIDO DE LA MODESTIA

Así, piensa el Pontífice, «una educación sexual que conserve un sano pudor tiene un valor inmenso, aunque hoy algunos crean que es cosa del pasado. Es una defensa natural de la persona que protege su propia interioridad y evita convertirse en un mero objeto. Sin pudor, denuncia Francisco, podemos reducir el afecto y la sexualidad a obsesiones que nos centran solo en la genitalidad.»

4LA OBSESIÓN DEL «SEXO SEGURO»

El Papa Francisco siempre está pendiente del tema de la educación sexual, no descuida ni siquiera un pasaje sobre un tema muy delicado, a saber, la supuesta educación en el «sexo seguro». «Frecuentemente, la educación sexual se centra en la invitación a ‘protegerse’, buscando ‘sexo seguro’. Estas expresiones transmiten una actitud negativa hacia la finalidad procreadora natural de la sexualidad, como si un posible hijo fuera un enemigo del que hay que protegerse. De esta manera, se promueve la agresión narcisista en lugar de la aceptación».

5ACEPTA TU CUERPO

Un punto central de una educación sexual «correcta» se refiere a la aceptación del propio cuerpo. «Más allá de las comprensibles dificultades que cada uno pueda experimentar -dice Francisco-, es necesario ayudar a aceptar el propio cuerpo tal como fue creado porque, citando la encíclica Laudato si, una lógica de dominio sobre el propio cuerpo se transforma en una a veces sutil lógica de dominio sobre la creación. […] Incluso apreciar el propio cuerpo en su feminidad o masculinidad es necesario para poder reconocerse en el encuentro con el otro que es diferente de uno mismo».

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6LA DIFERENCIA SEXUAL

Por tanto, la educación sexual «debe ayudar a aceptar el propio cuerpo, para que la persona no pretenda borrar la diferencia sexual porque ya no sabe cómo afrontarla».

7SUPERAR ALGUNAS RIGIDECES

El Papa también habla de superar algunas «rigideces». «Lo masculino y lo femenino no son algo rígido. Por tanto es posible, por ejemplo, que la forma de ser masculina del marido pueda adaptarse, flexiblemente, a la condición laboral de la mujer».

Para el Pontífice, «hacerse cargo de las tareas del hogar o de algunos aspectos de la crianza de los hijos no lo hace menos masculino, ni significa un fracaso, una claudicación o una vergüenza. Necesitamos ayudar a los niños a aceptar como normales estos «intercambios» saludables, que no quitan dignidad a la figura paterna».

La virginidad como forma de amor

La sexualidad también es abordada por el Papa Francisco desde otro punto de vista, a saber, el de la virginidad. Que el sumo Pontífice define como «una forma de amor». «Como signo, nos recuerda la preocupación por el Reino, la urgencia de dedicarnos sin reservas al servicio de la evangelización (cf. 1 Cor 7,32), y es reflejo de la plenitud del Cielo, donde «no se casan» (Mt 22,30). 

«Virginidad y matrimonio son, y deben ser, formas diferentes de amar, porque «el hombre no puede vivir sin amor».

Papa Francisco

Gelsomino del Guercio, Aleteia

Vea también     La sexualidad y la santidad - San Juan Pablo II























domingo, 6 de noviembre de 2022

«Es hora de abandonar la revolución sexual y proclamar con valentía el Evangelio de la familia»

Esta monumental obra de referencia refuta la ideología de género
 con Juan Pablo II o Pablo VI


La planificación familiar, la fertilidad, los métodos naturales, la encíclica Humanae Vitae o el uso de anticonceptivos son solo algunos de los cientos de temas tratados en este "Diccionario de sexo, amor y fecundidad" editado por Didaskalos.


La promulgación de la encíclica Humanae Vitae por Pablo VI generó una polémica sin precedentes. En plena revolución sexual e ideológica de 1968, el celo del documento pontificio por preservar la moral sexual y familiar católica fue asediado desde todas las esferas. Más de medio siglo después, los intentos por desbaratarla se mantienen vigentes. Pero también afloran sus grandes defensores.

La editorial Didaskalos, junto con más de 200 autores encabezados por José Noriega -teólogo y catedrático del Pontificio Instituto Juan Pablo II- y el matrimonio Ecochard, acaba de publicar el Diccionario de sexo, amor y fecundidad. Una obra de referencia para comprender las claves sobre los grandes temas de la moral familiar emanados de la Iglesia y marcada por la novedad, claridad, concreción y profundidad: no en vano el El Pontificio Instituto creado por Juan Pablo II para Estudios sobre el Matrimonio y la Familia y "el impresionante magisterio del Papa Magno" son los fundamentos de esta publicación.

Dirigido a un lector no especializado pero sí cultivado, esta obra monumental se compone 194 voces y más de 1000 páginas cargadas de un material actualizado, profundo y seguro óptimo para consultas referentes a la vida, sexualidad y familia.

Consigue aquí el Diccionario de sexo, amor y fecundidad (Didaskalos). 

Carlos Granados, doctor en Sagrada Escritura, director del Stella Maris College (Madrid) y exdirector de la BAC ha dirigido la preparación de la edición española desde Didaskalos junto con Pablo Cervera. Conversa con Religión en Libertad en torno a las bases, objetivos y posibilidades que se desprenden del nuevo Diccionario de sexo, amor y fecundidad.

-De qué modo contempla el Diccionario de sexo, amor y fecundidad las ofensiva de las ideologías modernas contrarias a la familia, la antropología o la sexualidad natural?

-El Diccionario se confronta naturalmente con estas grandes cuestiones. Lo hace recuperando un nudo que ha quedado en muchos casos sin desenredar. Se trata de la histórica respuesta de Pablo VI a la pregunta sobre la píldora anovulatoria. La encíclica Humanae vitae respondió con un “no” profético a su empleo como contraceptivo en 1969. Esta respuesta no calmó sino que acrecentó la protesta y la pretensión de los que buscaban una Iglesia más dialogante, capaz de responder a ese “deseo de felicidad” que parecía anidar en las petición de la “revolución sexual”. La píldora parecía ofrecer una vía que había que recorrer para conseguir por fin la aceptación del mundo. Y Pablo VI había dicho “no”. En este contexto la respuesta de Humanae vitae es una confrontación con la modernidad que, con su técnica, era capaz de ofrecer soluciones a los problemas humanos.

Carlos-Granados.

Carlos Granados, director de la preparación de la edición española del "Diccionario" es doctor en Sagrada Escritura, director del Stella Maris College (Madrid) y exdirector de la BAC. 

-Menciona que la sentencia de Pablo VI fue profética. Contemplado con perspectiva, fue la píldora una de esas soluciones?

-Cincuenta años después, un observador ve claramente que la píldora no ha hecho verdaderamente más felices, más plenas y más densas las relaciones entre hombre y mujer y no ha favorecido el progreso económico sostenible de la sociedad. Sin embargo, el mundo no ha caminado en este sentido, sino más bien en el contrario. Dentro de nuestra propia Iglesia también se experimenta la tensión y la dificultad de un mensaje que es “contra-cultural”. Y sin embargo no podemos renunciar a la verdad del amor y a la verdad del cuerpo.

El Diccionario es un instrumento valiosísimo para ayudarnos a comprender que el mensaje profético de Pablo VI no fue un “retroceso”, sino un “avance”; fue un verdadero progreso, porque, como recordó hace unos días D. Livio Melina en su preciosa presentación de este Diccionario, el que corre por el camino equivocado, va muy rápido, pero no progresa, sino que más bien retrocede. Para “progresar” hace falta, en primer lugar, situarse en el sendero justo. Esto fue lo que hizo Pablo VI: situarnos en el camino adecuado.

-¿Las hace frente de algún modo?

-El Diccionario es un instrumento para la profundización y para el conocimiento. Requiere, en primer lugar, una persona que lea. Hace su labor en un campo concreto. Lo impresionante del Diccionario es el marco en el que ha nacido: el de una amistad entre familias, el marco del Pontificio Instituto Juan Pablo II que ofreció durante años una contribución preciosa y única a la pastoral familiar. Se puede hacer frente a la falta de esperanza, que vemos nacer en tantos lugares, mediante una pastoral del amor fiel, de la fecundidad abierta a la vida, de la familia que testimonia la alegría del evangelio de la vida.

-Uno de los grandes temas tratados en el Diccionario es el de la Planificación Familiar Natural. La realidad es que este aspecto, que siempre ha sido promovido por la Iglesia de cara a potenciar la realidad familiar, es cada vez más percibido como "la fórmula católica para no tener hijos" y cada vez menos para tenerlos. ¿Se debe rechazar esta concepción?

-Los avances científicos y la experiencia adquirida a lo largo de más de cincuenta años permite que hoy día se puedan ofrecer a las mujeres y a los matrimonios una serie de métodos de planificación familiar natural con una base muy segura para vivir la responsabilidad ética de la procreación. Evidentemente, la idea no es una “fórmula para no tener hijos”, sino una “fórmula para corresponder mejor a la vocación de paternidad y maternidad”. Los métodos naturales obligan a cambiar los hábitos sexuales, a diferencia de lo que ocurre con la píldora o el anticonceptivo.

De este modo, lo que está en juego no es una “fórmula”, sino una realidad vivida, la necesidad de espaciar los nacimientos por razones justas y serias y de adaptar para ello las relaciones de pareja. En todo caso, ese conocimiento del cuerpo y de la sexualidad humana ha conducido también a que estos métodos puedan servir para facilitar la llegada de un embarazo en situaciones de dificultad. El Diccionario ofrece una educación sobre estos temas que ayude a promover el crecimiento en la virtud y a vivir la sexualidad conyugal no sólo con más serenidad, sino en una verdadera celebración del amor personal y cristiano.

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El "Diccionario de sexo, amor y fecundidad" es una "obra de referencia" y "sin precedentes" en torno a  la moral conyugal y matrimonial católica que puedes conseguir aquí

-Un aspecto sin duda relacionado con este Diccionario es el de la postura católica en torno a la familia y la sexualidad que trata la Encíclica Humanae Vitae. ¿Hasta qué punto es importante asentar los principios de eta encíclica en nuestros días?

-Como he mencionado antes, el tema de la Humanae vitae no es marginal. Al contrario. Continúa siendo el punto de verificación de una pastoral que apuesta por la familia. El principio asentado por el papa Pablo VI en su profética clarificación, afecta al modo de vivir la sexualidad en general, al modo de afrontar los hábitos sexuales. Pablo VI formuló un principio que luego Juan Pablo II, con sus catequesis sobre la teología del cuerpo, se encargó de elaborar y desarrollar. El principio clave es que el cuerpo humano, marcado por la diferencia sexual, es “sacramento de la persona”, es decir, el signo visible de la realidad invisible que nos constituye como sujetos únicos e irrepetibles.

Esto es hoy negado radicalmente por la ideología de género, que pretende hacer del cuerpo un material moldeable a mi antojo. Muy al contrario, San Juan Pablo II nos enseñó que el cuerpo no es solo la dimensión fisiológica captada por las ciencias empíricas, sino que está impregnado de subjetividad En el cuerpo descubrimos una originalidad y una llamada a la comunión en el encuentro con el cuerpo personal. Creo que así se ve lo importante que son todavía estos principios….

-Sin embargo, el documento fue cuanto menos polémico e incluso a día de hoy es cuestionado como vemos en no pocos titulares de los medios de comunicación religiosos. ¿En qué línea se encuentra esta publicación?

-La encíclica Humanae vitae fue polémica, sin duda; como lo es siempre el esplendor de la verdad. Esta publicación se encuentra naturalmente en la línea de Humanae vitae, de Veritatis splendor y de otras muchas clarificaciones magisteriales que han profundizado en esta verdad del amor y del cuerpo. Que los medios de comunicación, incluso los religiosos, contradigan una cierta verdad, no debería sorprendernos. Lo importante, sin embargo, es la fecundidad que vivir la Humanae vitae ha demostrado en tantas y tantas familias. Los hogares de las familias que han acogido y han vivido el “evangelio de la familia” contenido en esta encíclica y en sus clarificaciones posteriores son la mejor demostración de su verdad.

-Analizando la realidad social y demográfica, podría parecer que los intentos de la Iglesia por hacer llegar a los fieles la doctrina en materia de sexualidad o familia no terminan de lograr su objetivo. ¿De qué forma cree que se puede contribuir a reforzar estos aspectos entre los católicos?

El papa Benedicto XVI habló hace ya algún tiempo de la necesidad de “minorías creativas” que, en medio de una sociedad secularizada, continuaran siendo manantial de vida cristiana. Ciertamente, desde el punto de vista sociológico, desde el punto de vista de las estadísticas, las cosas no van bien y los intentos de la Iglesia por hacer llegar la doctrina en materia de sexualidad parecen haber fracasado. Pero es importante leer los tiempos con ojos distintos. No con un simple optimismo, sino con una mirada de fe. En una época en que el “cristianismo sociológico” parece decaer, estamos llamados a trabajar las minorías creativas: familia, instituciones, colegios, parroquias, vecindarios, etc… Son los lugares en los que surgen “minorías” que deben caracterizarse por una vida cristiana honda, que acepte la verdad de la doctrina, también en materia de sexualidad, sobre todo en materia de sexualidad. Esta doctrina es fuente de vida y transmitirla es uno de los objetivos del Diccionario…

-¿Cómo cree que se debe hacer para que el mensaje llegue al día a día de la Iglesia?

-Naturalmente, este Diccionario cumple una función peculiar en el ámbito de la enseñanza. Es necesaria una labor de los pastores, catequistas, agentes de pastoral familiar, padres, para comunicar las verdades que el Diccionario explica, para hacerlas masticables. El Diccionario ha nacido en una comunidad de fe en que estas realidades se han hecho vida, y está llamado a generar también comunidades de fe, comunicando esa vida que viene de la doctrina verdadera.

-Puede resultar desalentador ver como cada año disminuyen las bodas y matrimonios católicos y se incrementan los divorcios. Sin ánimo de ser  catastrofistas, ¿cree que la pastoral está siendo efectiva? ¿Cuál es el cambio de mentalidad que se debe dar para revertir la situación?

-La perspectiva del Diccionario no es la de “resolver problemas” o la elaboración de “programas pastorales eficaces”. La pastoral que subyace y en la que el Diccionario se hace fecundo es la de “acompañamiento de las personas, parejas y familias en su vocación al amor”. Ciertamente, puede haber problemas con una pastoral que se centre solo en solucionar dificultades. El pastor se convierte en un facilitador o incluso en una especie de “mago” que, de pronto, quita los impedimentos. Y también puede ser problemática una pastoral de “programas” que, finalmente, se convierten en burocracia. Los matrimonios necesitan ser acompañados. La consulta de una herramienta tan rica como este Diccionario permitirá beneficiarse no sólo de una teología sólida, de conocimientos científicos, psicológicos, sociológicos y médicos actualizados, sino también de una experiencia rica de campo en la pastoral familiar fundada en el acompañamiento de las familias, y también del asesoramiento en el ámbito de los métodos naturales.

El cambio de mentalidad es este: cuando la Iglesia proclama el evangelio de la familia, el amor exclusivo, indisoluble y para siempre entre hombre y mujer, abierto a la vida, no anuncia un “ideal”, sino una posibilidad real, para todos. Es hora de que abandonemos los paradigmas anticuados de la revolución sexual y proclamemos con valentía este evangelio de la familia.

-En cambio, cada vez hay más iniciativas surgidas de los propios fieles para reforzar la realidad familiar y matrimonial. Proyecto Amor Conyugal es posiblemente una de las más representativas. ¿Es, en este sentido,  el tiempo de los laicos, en palabras de Jacques Philippe?

-Hay muchas iniciativas surgidas recientemente. Proyecto Amor Conyugal nació precisamente en el marco del Pontificio Instituto Juan Pablo II y, más en concreto, en el ámbito de los masters de Pastoral familiar que lleva organizando este instituto en España desde hace ya decenios con una notabilísima eficacia y fecundidad. ¿Es el tiempo de los laicos? Es el tiempo de Cristo, es el tiempo de la familia, es el tiempo de los pastores con celo por las almas, es el tiempo de los santos.

-¿Observa en este momento o a corto-medio plazo aspectos esperanzadores para la familia y la  fecundidad en la Iglesia?

-Sin duda que hay aspectos esperanzadores. Pero, como decía antes, hace falta una mirada de fe. Si miramos con ojos puramente humanos, el resultado puede ser descorazonador: secularización, inviernos demográfico, guerra, mediocridad política, indiferentismo religioso… Si miramos con ojos de fe, surge la esperanza y la mirada nos cambia; surgen oportunidades en las pequeñas minorías que florecen, en el fermento que siempre tiene nueva vitalidad.

José María Carrera, ReL

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