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viernes, 7 de julio de 2023

José y Ana, testimonio de la felicidad que da volver a estar abiertos a la vida

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El matrimonio explicó qué ha supuesto en sus vidas la sanación de las heridas que habían provocado la píldora anticonceptiva, una mala praxis médica y la presión social

La historia del matrimonio de José y de Ana comenzó hace 20 años en Costa Rica. Hoy son padres de 3 hijos. José y Ana, a pesar de haber nacido ambos en familias católicas, pasaron los diez primeros años de su relación dejando a Dios fuera de la ecuación de su matrimonio. Muchas personas tuvieron la oportunidad de escuchar su testimonio en Roma, en el congreso sobre la Humanae Vitae que organizó la cátedra de Bioética de la Fundación Jérôme Lejeune el pasado mes de mayo.

Ana, con 18 años, fue diagnosticada de endometriosis y su médico le aconsejó tomar píldoras anticonceptivas. Estuvo tomándolas por mucho tiempo, incluso para regular su fertilidad tras tener hijos. Pero empezó a percibir que su uso estaba afectando a su salud debido a los efectos secundarios.

En ese momento ya tenía dos hijos. Habló de sus inquietudes con su médico y éste le aconsejó que se colocara un DIU, pues desgraciadamente la sociedad no te invita a la generosidad procreativa, sino a todo lo contrario: Ana debía de controlar su fertilidad si ya tenía dos hijos.

Tenía muchas dudas (en el ser humano siempre aflora de una manera u otra un respeto por su propia conciencia) pero finalmente cedió.

Operada de urgencia

Al cabo de unos meses de colocarse el DIU, empezó a tener sangrados muy grandes: el DIU había perforado su pared del útero y había migrado hacia sus intestinos. Fue necesaria una operación de urgencia para salvar su vida.

Después de esta traumática experiencia, Ana y José volvieron a toparse con la realidad que el médico y el mundo «responsable» ofrecen. Ana volvió a tomar pastillas anticonceptivas como solución al control de su fertilidad. Sin embargo, en el fondo de su corazón, algo les indicaba que tal vez ese no fuese el camino adecuado.

Durante esta nueva etapa, nació su tercera hija y comenzaron de nuevo las presiones familiares y sociales respecto al número de hijos. Para quienes la rodeaban, tres hijos eran muchos.

Un paz ficticia

Ana, que no se sintió a gusto con las pastillas anticonceptivas, empezó a indagar nuevas vías y propuso a José realizarse una vasectomía («yo ya he tenido tres partos ahora te toca a ti, José»).

La llegada del cambio

José no fue muy receptivo a esta idea y por ello Ana finalmente se sometió a una ligadura de trompas. Había llegado la paz ficticia que tanto buscaba, ya que pudo dejar los anticonceptivos. Hasta que, unos meses más tarde, unos amigos invitaron a Ana y José a un retiro de matrimonios del movimiento Schoenstatt.

Sus vidas empezaron a contar con pequeños cambios y, poco a poco, Dios fue entrando en medio de su matrimonio.

Pasaron así algunos años hasta que fueron a un curso de sexualidad dentro del movimiento y allí escucharon el nombre de la Humanae Vitae.

Para ellos, la encíclica fue una gran luz y revelación en su historia matrimonial pero a la vez les supuso un gran dolor pues fueron conscientes de que habían estado navegando en tinieblas y que estuvieron cerrados al gran don de la vida.

El camino de sanación

Ana y José, cada uno a su modo, emprendieron desde entonces un camino de sanación interior.

Comenzaron a formarse en Teología del Cuerpo, lo que les permitió cargar juntos con la cruz del dolor de todo lo vivido.

Ana veía claramente cómo había desechado y menospreciado su fertilidad («fui zarandeada como San Pablo») mientras que José descubrió, a través de la figura de San José, que no había actuado como un custodio de su familia y su mujer, sino como un simple espectador tolerante con las decisiones que el mundo exterior les había ido ofreciendo.

En este nuevo camino, Ana y José vieron claro cómo el cuerpo habla al hombre del don de sí y como también a través del cuerpo se percibe la presencia de Dios.

Una nueva etapa

De aquí les surgió la necesidad de vivir todo esto en su propio matrimonio, de aprender métodos naturales, en concreto el método Creighton. Necesitaban transmitir toda la belleza que habían descubierto primeramente a sus hijos pero también a otros matrimonios.

En este nuevo proceso de asombro y aprendizaje, descubrieron la naprotecnología y Ana sintió la llamada de la posibilidad de revertir su ligadura de trompas. No se trataba del capricho de querer otro hijo, sino de un trabajo de oración y discernimiento en el que Dios les llamaba a restaurar la fertilidad en su matrimonio y estar abiertos a su voluntad.

Ana volvió a visitar a su ginecólogo de referencia para pedirle la reversión de su ligadura de trompas pero él la invitó a probar con la fecundación in vitro. Según él decía, era lo mejor que hay si lo que quería era un nuevo hijo en ese momento, un hijo a medida para cubrir un deseo.

Finalmente, Ana consiguió realizarse la operación de reversión de la ligadura de trompas en México viviendo todo el proceso junto a su familia. Fue un ejemplo encarnado de la grandeza y la fecundidad del matrimonio en el más amplio sentido de la palabra.

A través del testimonio de Ana y José, se ve claramente cómo Dios siempre saca algo bueno de cualquier circunstancia.

Partiendo de una herida muy grande en el matrimonio de Ana y José, Dios sacó vida, vida nueva y vida en abundancia, marcando un antes y un después en su familia y su matrimonio.


Miriam Esteban Benito, Aleteia

Vea también    Testimonio de Laura: 7 Hijos por Cesárea

















domingo, 30 de abril de 2023

El Papa resalta el valor pastoral de promover métodos naturales de control de la fertilidad


 

En un mensaje dirigido a los participantes en el Congreso Internacional WOOMB, que se realiza en Roma este 28 y 29 de abril, el Papa Francisco resalta el “gran valor pastoral” de la promoción de los métodos naturales de control de la fertilidad.

En su discurso, difundido hoy por la Oficina de Prensa de la Santa Sede, el Santo Padre señala que “promover el conocimiento de la fecundidad y de los métodos naturales tiene también un gran valor pastoral, ya que ayuda a las parejas a ser más conscientes de su vocación marital y a dar testimonio de los valores evangélicos de la sexualidad humana”.

“En aquellos años, su enfoque podría haber parecido obsoleto y
menos fiable en comparación con la supuesta inmediatez y seguridad
de las intervenciones farmacológicas. Sin embargo, de hecho,
su método ha seguido demostrando ser oportuno y desafiante, ya que
ha llevado a una seria reflexión sobre una serie de áreas esenciales”, resalta.

Estas áreas, precisa el Santo Padre, incluyen “la necesidad de una educación en el valor del cuerpo humano, una visión integrada e integral de la sexualidad humana, una capacidad para apreciar la fecundidad del amor incluso cuando no es fecundo, la construcción de una cultura que acoge la vida y formas de enfrentar la problema del colapso demográfico”.

“En este sentido, el impulso original de lo que se ha dado en llamar la ‘revolución Billings’ no ha disminuido, sino que sigue contribuyendo a la comprensión de la sexualidad humana y a una apreciación más plena de las dimensiones
relacional y procreadora de la pareja”.

Recordando las enseñanzas de su predecesor San Pablo VI en su encíclica Humanae vitae, el Santo Padre resalta que “es necesario tener siempre presente la conexión inseparable entre los significados unitivo y procreador del acto conyugal”.

“El primero expresa el deseo de los esposos de ser uno, una sola vida; el último expresa el deseo compartido de generar vida, que perdura incluso en los momentos de infertilidad y en la vejez”, explica.

Para el Papa, “cuando estos dos significados son afirmados conscientemente, la generosidad del amor nace y se fortalece en el corazón de los esposos, disponiéndolos a acoger la vida nueva”.

En cambio, “sin esto, la experiencia de la sexualidad se empobrece, se reduce a sensaciones que pronto se vuelven autorreferenciales, y se pierden sus dimensiones de humanidad y responsabilidad. La tragedia de la violencia entre parejas sexuales –incluido el asesinato de mujeres– encuentra aquí una de sus principales causas”, lamenta.

El Pontífice advierte luego que “a raíz de la llamada revolución sexual y la ruptura de los tabúes, necesitamos una nueva revolución en nuestra forma de pensar. Necesitamos descubrir la belleza de la sexualidad humana volviendo de nuevo al gran libro de la naturaleza, aprendiendo a respetar el valor del cuerpo y la generación de la vida, con miras a experiencias auténticas de amor conyugal”.

Para el Santo Padre, “el Método Billings, junto con otros similares, representa uno de los medios más adecuados para hacer realidad responsablemente el deseo de ser padres”.

“Sin embargo, si bien es apropiado ayudar y apoyar un deseo legítimo de concebir con los conocimientos científicos y las tecnologías más avanzados que pueden mejorar la fertilidad, es incorrecto crear embriones de probeta y luego suprimirlos, comerciar con gametos y recurrir a la práctica de la maternidad subrogada”.

Frente a este panorama, resalta, “el Método Billings también sirve como un recurso para tratar con naturalidad los problemas de infertilidad y para ayudar a los cónyuges a convertirse en padres identificando los períodos más fértiles”.

“En este campo, una mayor comprensión de los procesos de procreación, utilizando los hallazgos científicos modernos, podría ayudar a muchas parejas a tomar decisiones informadas y éticamente sólidas, más respetuosas de la persona y su dignidad”, expresa.

 David Ramos, Zenit
























domingo, 6 de noviembre de 2022

«Es hora de abandonar la revolución sexual y proclamar con valentía el Evangelio de la familia»

Esta monumental obra de referencia refuta la ideología de género
 con Juan Pablo II o Pablo VI


La planificación familiar, la fertilidad, los métodos naturales, la encíclica Humanae Vitae o el uso de anticonceptivos son solo algunos de los cientos de temas tratados en este "Diccionario de sexo, amor y fecundidad" editado por Didaskalos.


La promulgación de la encíclica Humanae Vitae por Pablo VI generó una polémica sin precedentes. En plena revolución sexual e ideológica de 1968, el celo del documento pontificio por preservar la moral sexual y familiar católica fue asediado desde todas las esferas. Más de medio siglo después, los intentos por desbaratarla se mantienen vigentes. Pero también afloran sus grandes defensores.

La editorial Didaskalos, junto con más de 200 autores encabezados por José Noriega -teólogo y catedrático del Pontificio Instituto Juan Pablo II- y el matrimonio Ecochard, acaba de publicar el Diccionario de sexo, amor y fecundidad. Una obra de referencia para comprender las claves sobre los grandes temas de la moral familiar emanados de la Iglesia y marcada por la novedad, claridad, concreción y profundidad: no en vano el El Pontificio Instituto creado por Juan Pablo II para Estudios sobre el Matrimonio y la Familia y "el impresionante magisterio del Papa Magno" son los fundamentos de esta publicación.

Dirigido a un lector no especializado pero sí cultivado, esta obra monumental se compone 194 voces y más de 1000 páginas cargadas de un material actualizado, profundo y seguro óptimo para consultas referentes a la vida, sexualidad y familia.

Consigue aquí el Diccionario de sexo, amor y fecundidad (Didaskalos). 

Carlos Granados, doctor en Sagrada Escritura, director del Stella Maris College (Madrid) y exdirector de la BAC ha dirigido la preparación de la edición española desde Didaskalos junto con Pablo Cervera. Conversa con Religión en Libertad en torno a las bases, objetivos y posibilidades que se desprenden del nuevo Diccionario de sexo, amor y fecundidad.

-De qué modo contempla el Diccionario de sexo, amor y fecundidad las ofensiva de las ideologías modernas contrarias a la familia, la antropología o la sexualidad natural?

-El Diccionario se confronta naturalmente con estas grandes cuestiones. Lo hace recuperando un nudo que ha quedado en muchos casos sin desenredar. Se trata de la histórica respuesta de Pablo VI a la pregunta sobre la píldora anovulatoria. La encíclica Humanae vitae respondió con un “no” profético a su empleo como contraceptivo en 1969. Esta respuesta no calmó sino que acrecentó la protesta y la pretensión de los que buscaban una Iglesia más dialogante, capaz de responder a ese “deseo de felicidad” que parecía anidar en las petición de la “revolución sexual”. La píldora parecía ofrecer una vía que había que recorrer para conseguir por fin la aceptación del mundo. Y Pablo VI había dicho “no”. En este contexto la respuesta de Humanae vitae es una confrontación con la modernidad que, con su técnica, era capaz de ofrecer soluciones a los problemas humanos.

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Carlos Granados, director de la preparación de la edición española del "Diccionario" es doctor en Sagrada Escritura, director del Stella Maris College (Madrid) y exdirector de la BAC. 

-Menciona que la sentencia de Pablo VI fue profética. Contemplado con perspectiva, fue la píldora una de esas soluciones?

-Cincuenta años después, un observador ve claramente que la píldora no ha hecho verdaderamente más felices, más plenas y más densas las relaciones entre hombre y mujer y no ha favorecido el progreso económico sostenible de la sociedad. Sin embargo, el mundo no ha caminado en este sentido, sino más bien en el contrario. Dentro de nuestra propia Iglesia también se experimenta la tensión y la dificultad de un mensaje que es “contra-cultural”. Y sin embargo no podemos renunciar a la verdad del amor y a la verdad del cuerpo.

El Diccionario es un instrumento valiosísimo para ayudarnos a comprender que el mensaje profético de Pablo VI no fue un “retroceso”, sino un “avance”; fue un verdadero progreso, porque, como recordó hace unos días D. Livio Melina en su preciosa presentación de este Diccionario, el que corre por el camino equivocado, va muy rápido, pero no progresa, sino que más bien retrocede. Para “progresar” hace falta, en primer lugar, situarse en el sendero justo. Esto fue lo que hizo Pablo VI: situarnos en el camino adecuado.

-¿Las hace frente de algún modo?

-El Diccionario es un instrumento para la profundización y para el conocimiento. Requiere, en primer lugar, una persona que lea. Hace su labor en un campo concreto. Lo impresionante del Diccionario es el marco en el que ha nacido: el de una amistad entre familias, el marco del Pontificio Instituto Juan Pablo II que ofreció durante años una contribución preciosa y única a la pastoral familiar. Se puede hacer frente a la falta de esperanza, que vemos nacer en tantos lugares, mediante una pastoral del amor fiel, de la fecundidad abierta a la vida, de la familia que testimonia la alegría del evangelio de la vida.

-Uno de los grandes temas tratados en el Diccionario es el de la Planificación Familiar Natural. La realidad es que este aspecto, que siempre ha sido promovido por la Iglesia de cara a potenciar la realidad familiar, es cada vez más percibido como "la fórmula católica para no tener hijos" y cada vez menos para tenerlos. ¿Se debe rechazar esta concepción?

-Los avances científicos y la experiencia adquirida a lo largo de más de cincuenta años permite que hoy día se puedan ofrecer a las mujeres y a los matrimonios una serie de métodos de planificación familiar natural con una base muy segura para vivir la responsabilidad ética de la procreación. Evidentemente, la idea no es una “fórmula para no tener hijos”, sino una “fórmula para corresponder mejor a la vocación de paternidad y maternidad”. Los métodos naturales obligan a cambiar los hábitos sexuales, a diferencia de lo que ocurre con la píldora o el anticonceptivo.

De este modo, lo que está en juego no es una “fórmula”, sino una realidad vivida, la necesidad de espaciar los nacimientos por razones justas y serias y de adaptar para ello las relaciones de pareja. En todo caso, ese conocimiento del cuerpo y de la sexualidad humana ha conducido también a que estos métodos puedan servir para facilitar la llegada de un embarazo en situaciones de dificultad. El Diccionario ofrece una educación sobre estos temas que ayude a promover el crecimiento en la virtud y a vivir la sexualidad conyugal no sólo con más serenidad, sino en una verdadera celebración del amor personal y cristiano.

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El "Diccionario de sexo, amor y fecundidad" es una "obra de referencia" y "sin precedentes" en torno a  la moral conyugal y matrimonial católica que puedes conseguir aquí

-Un aspecto sin duda relacionado con este Diccionario es el de la postura católica en torno a la familia y la sexualidad que trata la Encíclica Humanae Vitae. ¿Hasta qué punto es importante asentar los principios de eta encíclica en nuestros días?

-Como he mencionado antes, el tema de la Humanae vitae no es marginal. Al contrario. Continúa siendo el punto de verificación de una pastoral que apuesta por la familia. El principio asentado por el papa Pablo VI en su profética clarificación, afecta al modo de vivir la sexualidad en general, al modo de afrontar los hábitos sexuales. Pablo VI formuló un principio que luego Juan Pablo II, con sus catequesis sobre la teología del cuerpo, se encargó de elaborar y desarrollar. El principio clave es que el cuerpo humano, marcado por la diferencia sexual, es “sacramento de la persona”, es decir, el signo visible de la realidad invisible que nos constituye como sujetos únicos e irrepetibles.

Esto es hoy negado radicalmente por la ideología de género, que pretende hacer del cuerpo un material moldeable a mi antojo. Muy al contrario, San Juan Pablo II nos enseñó que el cuerpo no es solo la dimensión fisiológica captada por las ciencias empíricas, sino que está impregnado de subjetividad En el cuerpo descubrimos una originalidad y una llamada a la comunión en el encuentro con el cuerpo personal. Creo que así se ve lo importante que son todavía estos principios….

-Sin embargo, el documento fue cuanto menos polémico e incluso a día de hoy es cuestionado como vemos en no pocos titulares de los medios de comunicación religiosos. ¿En qué línea se encuentra esta publicación?

-La encíclica Humanae vitae fue polémica, sin duda; como lo es siempre el esplendor de la verdad. Esta publicación se encuentra naturalmente en la línea de Humanae vitae, de Veritatis splendor y de otras muchas clarificaciones magisteriales que han profundizado en esta verdad del amor y del cuerpo. Que los medios de comunicación, incluso los religiosos, contradigan una cierta verdad, no debería sorprendernos. Lo importante, sin embargo, es la fecundidad que vivir la Humanae vitae ha demostrado en tantas y tantas familias. Los hogares de las familias que han acogido y han vivido el “evangelio de la familia” contenido en esta encíclica y en sus clarificaciones posteriores son la mejor demostración de su verdad.

-Analizando la realidad social y demográfica, podría parecer que los intentos de la Iglesia por hacer llegar a los fieles la doctrina en materia de sexualidad o familia no terminan de lograr su objetivo. ¿De qué forma cree que se puede contribuir a reforzar estos aspectos entre los católicos?

El papa Benedicto XVI habló hace ya algún tiempo de la necesidad de “minorías creativas” que, en medio de una sociedad secularizada, continuaran siendo manantial de vida cristiana. Ciertamente, desde el punto de vista sociológico, desde el punto de vista de las estadísticas, las cosas no van bien y los intentos de la Iglesia por hacer llegar la doctrina en materia de sexualidad parecen haber fracasado. Pero es importante leer los tiempos con ojos distintos. No con un simple optimismo, sino con una mirada de fe. En una época en que el “cristianismo sociológico” parece decaer, estamos llamados a trabajar las minorías creativas: familia, instituciones, colegios, parroquias, vecindarios, etc… Son los lugares en los que surgen “minorías” que deben caracterizarse por una vida cristiana honda, que acepte la verdad de la doctrina, también en materia de sexualidad, sobre todo en materia de sexualidad. Esta doctrina es fuente de vida y transmitirla es uno de los objetivos del Diccionario…

-¿Cómo cree que se debe hacer para que el mensaje llegue al día a día de la Iglesia?

-Naturalmente, este Diccionario cumple una función peculiar en el ámbito de la enseñanza. Es necesaria una labor de los pastores, catequistas, agentes de pastoral familiar, padres, para comunicar las verdades que el Diccionario explica, para hacerlas masticables. El Diccionario ha nacido en una comunidad de fe en que estas realidades se han hecho vida, y está llamado a generar también comunidades de fe, comunicando esa vida que viene de la doctrina verdadera.

-Puede resultar desalentador ver como cada año disminuyen las bodas y matrimonios católicos y se incrementan los divorcios. Sin ánimo de ser  catastrofistas, ¿cree que la pastoral está siendo efectiva? ¿Cuál es el cambio de mentalidad que se debe dar para revertir la situación?

-La perspectiva del Diccionario no es la de “resolver problemas” o la elaboración de “programas pastorales eficaces”. La pastoral que subyace y en la que el Diccionario se hace fecundo es la de “acompañamiento de las personas, parejas y familias en su vocación al amor”. Ciertamente, puede haber problemas con una pastoral que se centre solo en solucionar dificultades. El pastor se convierte en un facilitador o incluso en una especie de “mago” que, de pronto, quita los impedimentos. Y también puede ser problemática una pastoral de “programas” que, finalmente, se convierten en burocracia. Los matrimonios necesitan ser acompañados. La consulta de una herramienta tan rica como este Diccionario permitirá beneficiarse no sólo de una teología sólida, de conocimientos científicos, psicológicos, sociológicos y médicos actualizados, sino también de una experiencia rica de campo en la pastoral familiar fundada en el acompañamiento de las familias, y también del asesoramiento en el ámbito de los métodos naturales.

El cambio de mentalidad es este: cuando la Iglesia proclama el evangelio de la familia, el amor exclusivo, indisoluble y para siempre entre hombre y mujer, abierto a la vida, no anuncia un “ideal”, sino una posibilidad real, para todos. Es hora de que abandonemos los paradigmas anticuados de la revolución sexual y proclamemos con valentía este evangelio de la familia.

-En cambio, cada vez hay más iniciativas surgidas de los propios fieles para reforzar la realidad familiar y matrimonial. Proyecto Amor Conyugal es posiblemente una de las más representativas. ¿Es, en este sentido,  el tiempo de los laicos, en palabras de Jacques Philippe?

-Hay muchas iniciativas surgidas recientemente. Proyecto Amor Conyugal nació precisamente en el marco del Pontificio Instituto Juan Pablo II y, más en concreto, en el ámbito de los masters de Pastoral familiar que lleva organizando este instituto en España desde hace ya decenios con una notabilísima eficacia y fecundidad. ¿Es el tiempo de los laicos? Es el tiempo de Cristo, es el tiempo de la familia, es el tiempo de los pastores con celo por las almas, es el tiempo de los santos.

-¿Observa en este momento o a corto-medio plazo aspectos esperanzadores para la familia y la  fecundidad en la Iglesia?

-Sin duda que hay aspectos esperanzadores. Pero, como decía antes, hace falta una mirada de fe. Si miramos con ojos puramente humanos, el resultado puede ser descorazonador: secularización, inviernos demográfico, guerra, mediocridad política, indiferentismo religioso… Si miramos con ojos de fe, surge la esperanza y la mirada nos cambia; surgen oportunidades en las pequeñas minorías que florecen, en el fermento que siempre tiene nueva vitalidad.

José María Carrera, ReL

Vea también     Familiaris Consortio de San Juan Pablo II (Resumen)





















 

martes, 8 de marzo de 2022

Dr. Wasilewski: «Nunca volveré a hacer FIV, porque es un atentado contra la vida. Elegí la naprotecnología» [entrevista]


 

El Dr. Tadeusz Wasilewski fundó la primera clínica de tratamiento de la infertilidad en Polonia utilizando el método de naprotecnología - NaProMedica en Białystok. Previamente, durante varios años, trabajó en una clínica in vitro

En una entrevista con Aleteia, el Dr. Tadeusz Wasilewski habla de que Dios lo llamó, de cómo la comida influye en la fertilidad, y si alguna vez les dice a los pacientes: «Lo siento, no hay nada que podamos hacer».

Marta Rapcewicz: Existe este estereotipo: una persona educada usa el método científico de la FIV (fecundación in vitro), y un católico usa la naprotecnología, que es algo entre aprender planificación familiar y orar por un hijo… Empecemos con la FIV. ¿De qué se trata hablando de este método?

Dr. Tadeusz Wasilewski: El diagnóstico en el método in vitro se basa en la evaluación de los ovarios, los óvulos y el útero en una mujer. Y en el lado masculino, en la evaluación del esperma. El procedimiento es el siguiente: le damos hormonas a la mujer para conseguir óvulos y los combinamos, fuera del cuerpo de la madre, con esperma. Durante unos días, evaluamos la calidad de los embriones en desarrollo, elegimos los más fuertes en nuestra opinión, los transferimos a la cavidad uterina y esperamos el resultado del procedimiento.

¿Qué es la naprotecnología?

En la naprotecnología buscamos las causas de la infertilidad, mirando al ser humano como un todo. Porque esta ha sido siempre la esencia de la medicina: buscar las causas (de las enfermedades) y tratarlas. Si hay un problema con la concepción, debe haber una anormalidad que debe ser encontrada y tratada.

FERTILITY
La naprotecnología busca la solución científica a la infertilidad.

Sabemos que las células sexuales son unas de las más sensibles de nuestro cuerpo. Además, lo que comemos, los acontecimientos del día a día, el estrés, el trabajo, lo que sucede en nuestro cuerpo, el trabajo de los riñones, la glándula tiroides, el sistema digestivo, tienen un impacto en la calidad del óvulo y la calidad del esperma. Y, además, en una mujer, todo esto influye en este entorno, que es el primer mundo para una nueva vida. ¡Este ambiente debe ser saludable!

La naprotecnología: ¿de qué se trata?

¿Cuál es el procedimiento de tratamiento por el método de la naprotecnología?

Empezamos por aprender a observar la fertilidad, los llamados biomarcadores, según el modelo de Creighton. Al mismo tiempo, realizamos diagnósticos de órganos y sistemas individuales. A través del tratamiento farmacológico o la cirugía, tratamos de restaurar la fertilidad para que los cónyuges puedan concebir en su propia cama. ¡Estoy convencido de que todo ser humano preferiría ese camino!

Entonces, ¿en qué se diferencian los conocimientos de un naprotecnólogo de los de un ginecólogo «ordinario»?

Cuando un médico joven aprueba la especialización en ginecología, sabe mucho sobre el órgano reproductivo y el sistema sexual humano. Por otro lado, el conocimiento sobre la influencia de todas las demás esferas en la fecundidad es conciso. ¡Y este es un conocimiento muy importante! La naprotecnología surgió cuando el profesor estadounidense Thomas Hilgers dijo que no quería trabajar con FIV. En cambio, continuó el tratamiento con la medicina tradicional, pero de forma extensiva.

La medicina se está moviendo muy rápido, sabemos más hoy que Hilgers en los años 90. La genética, la dietética, la inmunología se están desarrollando dinámicamente, tenemos cada vez más conocimiento sobre la influencia de las enfermedades gastrointestinales, a partir de esto podemos construir toda una medicina reproductiva protectora.

Usted mencionó la dietética. ¿Lo que comemos puede afectar a nuestra fertilidad?

¡Por supuesto! No es necesario ser médico para saber que la tos es un síntoma. ¿Qué? Digamos bronquitis. Un sistema respiratorio debilitado afecta nuestra eficiencia. Es poco probable que un corredor con neumonía gane la carrera. Y lo mismo puede decirse del tracto digestivo. A veces es suficiente mirar cuidadosamente el plato del paciente, crear una dieta diferente y concebir un hijo. ¡Esto es simplemente una revelación!

Recientemente leí un trabajo de científicos japoneses sobre la enfermedad celíaca, una enfermedad genética relacionada con el sistema digestivo: puede causar problemas de concepción hasta en un cinco por ciento.

Recientemente leí un trabajo de científicos japoneses sobre la enfermedad celíaca, una enfermedad genética relacionada con el sistema digestivo: puede causar problemas de concepción hasta en un cinco por ciento. Y trabajé durante catorce años en un importante centro de FIV y nunca hicimos pruebas para la enfermedad celíaca.

In vitro versus naprotecnología

¿Qué le dicen sus compañeros de su trabajo anterior?

Por parte de los médicos de Fecundación In Vitro, a menudo se acusa a la naprotecnología de «robar» el tiempo reproductivo, porque la paciente ya tiene cuarenta años y el diagnóstico está en curso. Luego, yo les devuelvo la pelota y les digo a mis amigos que el programa de FIV se ha convertido en un freno para la medicina real. El propósito de esta es el diagnóstico completo y contrarrestar las anomalías para permitir la concepción natural. Porque, ¿por qué hacer operaciones precisas cuando tengo un programa de FIV a mano?

Si toda esta energía dedicada al programa de FIV se dedicara a encontrar las causas de la infertilidad, estaríamos cien años adelantados en el tema del tratamiento.

El desarrollo de la medicina para ayudar a las parejas con problemas de infertilidad va hoy con mucha fuerza hacia el programa de FIV. Hay muchas clínicas y médicos trabajando allí. Creo que, si toda esta energía dedicada al programa de FIV se dedicara a encontrar las causas de la infertilidad, estaríamos cien años adelantados en el tema del tratamiento.

Aquellos para quienes la FIV no es un problema moral solo serán convencidos por los números. ¿Cuál es la efectividad de ambos métodos?

En un programa de FIV en el que transferimos solo dos embriones a la cavidad uterina, la probabilidad promedio de un ciclo es de aproximadamente el veinte por ciento. Se supone que los tres intentos del programa de FIV tienen una proporción acumulativa del cincuenta al sesenta por ciento. El cuarto intento del programa da peores resultados. Por lo tanto, se cofinanciaron tres procedimientos in vitro en Polonia.

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En cuestión de cifras, la naprotecnología da mejores resultados que la fecundación in vitro.

En cuanto a la naprotecnología, la eficacia con dos años de tratamiento es aproximadamente del sesenta al ochenta por ciento con una buena cirugía. ¿Qué caracteriza a nuestros tratamientos, digamos, de laparoscopia en el caso de la endometriosis? Tal operación no dura veinte minutos sino dos horas, y es una eliminación precisa de cada foco de endometriosis y, sobre todo, el uso de técnicas anti-crecimiento muy avanzadas.

La infertilidad – ¿Se puede curar?

Las posibilidades de la medicina tradicional terminan en algún momento.

No existe una cura al cien por cien para la infertilidad. Pero también tuve casos que iban más allá de los límites teóricos de la medicina. Nunca olvidaré a una paciente que es médico ella misma, que no pudo quedar embarazada durante mucho tiempo. Llegó a concebir, pero tuvo un embarazo ectópico, por lo que le extirparon una trompa de Falopio.

Algún tiempo después, volvió a quedar embarazada con un embarazo ectópico, ubicado en la otra trompa de Falopio. También se extrajo su fragmento, de la parte del medio, y de facto no tenía trompas de Falopio. El ginecólogo al que acudió inmediatamente le dijo que la única opción era la FIV. Según la literatura médica, tal paciente no tenía posibilidad de quedar embarazada. Pero ella insistió: ¡trate de conectarme esta trompa de Falopio! Ella no quería la FIV, quería una concepción natural. Se sometió a una cirugía microquirúrgica y se suturó la trompa de Falopio. Cuando a los pocos meses vino a verme con una prueba de embarazo positiva, yo estaba temblando haciendo la ecografía, buscando dónde estaría el embrión … y estaba en la cavidad uterina.

Y si la naprotecnología aún no da los resultados esperados… ¿Por qué no quieren derivar pacientes al programa de FIV?

¿Cuál es la definición del comienzo de la vida humana? La conexión del óvulo con el espermatozoide. Esta es una definición biológica. Durante el examen para ser pediatra o ginecólogo, si no se responde de esa manera, no se aprueba el examen, porque es el ABC, es lo básico.

Nunca más volveré a hacer un programa de FIV, porque es un golpe para la vida.

Además, si soy médico, debo ver al embrión humano como mi pequeño paciente. Entonces él requiere todo el respeto de mi parte y tengo que protegerlo tanto como sea posible para que no se enferme como resultado de mis acciones, no muera, etc. Sin embargo, no hay un programa de FIV que lo garantice. Y no es porque alguien que trabaja en el programa de FIV le falte el respeto a esta vida o esté haciendo algo mal intencionalmente. Pero la presencia de los embriones fuera del cuerpo de la madre los expone a un peor desarrollo o a la muerte.

Por eso nunca más volveré a hacer un programa de FIV, porque es un golpe para la vida. Es por esto que la naprotecnología nació como una alternativa.

La infertilidad afecta hasta a una de cada cinco parejas que intentan tener un hijo. ¿Quién acude a su clínica?

Tenemos una muestra representativa completa de la sociedad aquí: personas de veintitantos y de cuarenta y siete años. Personas que han estado tratando de tener un hijo durante muchos años, personas después de programas de FIV sin éxito, a quienes la naprotecnología puede ayudar. Y también, en gran medida, los que saben que el comienzo de la vida humana requiere cuidados y nunca van a intentar la FIV.

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Una de cada cinco parejas tiene problemas de infertilidad, pero la FIV no busca mejorar la salud de la pareja.

Cualquiera puede aprender la observación con el método de Creighton

¿Los pacientes desconfían de este método?

Probablemente no. Aquellos que luchan por un bebé durante unos pocos o muchos años y oyen a alguien hablando sobre un centro así, lo intentarán todo. Tuve a una paciente que batió un récord después de someterse a nueve programas de FIV sin éxito. Nuestro tratamiento duró ocho meses y la paciente dio a luz a un niño. La mujer tenía cuarenta y tres años. Luego volvió a quedar embarazada sin nuestra ayuda.

Encontramos las causas, las eliminamos y se logró la concepción.

Esta pregunta vuelve aquí también: ¿quién es el «ladrón» del tiempo de la procreación? En su caso, el diagnóstico simplemente no se hizo. Encontramos las causas, las eliminamos y se logró la concepción.

¿El tratamiento con el uso de naprotecnología requiere que una se someta a ella toda su vida?

Claro que no… Los primeros tres meses se hacen diagnósticos y se aprende el modelo Creighton. Esto requiere un poco de esfuerzo. Pero no es como si tuvieras que pasar todo el día desde el amanecer hasta el anochecer pendiente de ello. Cualquiera puede aprender la observación según el método de Creighton, y luego el método se vuelve tan adictivo que la paciente lo hace automáticamente.

¿Puede una pareja promedio permitirse el tratamiento con naprotecnología?

Definitivamente lo creo. Los diagnósticos cuestan más aquí y el tratamiento en sí es mucho más barato a diferencia de in vitro. El programa promedio allí es de unos diez o quince mil zlotys en Polonia. Se debe gastar alrededor de dos a tres mil zlotys, o sea, menos de un tercio, en diagnósticos en el campo de la naprotecnología, sin cirugía.

Si hay necesidad de laparoscopia o histeroscopia, se puede utilizar la cirugía subvencionada por el Fondo Nacional de Salud. En la sanidad privada, los precios del tratamiento básico parten desde los tres mil zlotys. Sin embargo, incluso si tuviera que gastar quince mil zlotys en una eliminación muy completa de los focos de endometriosis… Es un gran costo, pero el programa de FIV cuesta lo mismo y el problema de salud persiste. Y esta cirugía, además de eliminar una de las causas de la infertilidad, nos convertirá en personas sanas, desaparecerán otras dolencias relacionadas con ella.

No es un tratamiento que requiere mucha dedicación y no es caro. Espero que alguien diga algún día que está subvencionado por el estado.

Dr. Wasilewski: Dios me llamó

El problema de la infertilidad es una prueba difícil para una relación. ¿Por qué la naprotecnología puede ayudar a las parejas a acercarse más?

Los estándares de la naprotecnología asumen el cuidado de la relación conyugal. Físicamente, pero no solo, también espiritualmente, emocionalmente, comunicativamente …

También nos preocupamos por la dignidad y la santidad del matrimonio durante nuestra investigación. Al examinar el semen, no lo obtenemos como resultado de la masturbación como en el programa in vitro, sino utilizando un recipiente colocado durante el coito.

Cuando trabajaba en la clínica de FIV, me pedían regularmente, cada semana o dos, certificados de tratamiento de infertilidad por motivos de divorcio. Aquí, he estado trabajando durante doce años y tal vez tuve que emitir uno solo o dos de este tipo de certificados.

Durante catorce años, trabajó usted en una próspera clínica de FIV. ¿Tuvo alguna duda moral al respecto en aquellos años?

Durante mucho tiempo no. Durante muchos años trabajé con plena convicción en el programa de FIV, conociendo bien la definición del comienzo de la vida humana. Supongo que tenía que ser así para que Dios me llamara a mí. Por eso no estoy criticando a mis compañeros, ellos están en la etapa en la que yo estaba entonces. Sólo que Dios me dio su mano y me sacó de ella.

¿Cómo lo llamó?

A principios de 2007, no tenía dudas de que quería dejar mi trabajo en el que la vida estaba tan entrelazada con la muerte. Una noche me desperté y escuché la secuencia de las palabras «¡Confía en Jesús!» repetida tres veces. Me dolió el oído después, sería seguramente para que supiera que no fue una ilusión.

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El doctor se ha volcado en la naprotecnología como parte de su sentido vocacional, ayudando a los matrimonios que no pueden concebir.

Años más tarde, me di cuenta de que la noche que sucedió aquello, el 24 y 25 de enero, era la celebración de la conversión de San Pablo. No puede haber coincidencias. Recibí muchas más señales como ésta directamente del cielo… Ya no podía trabajar en el programa de FIV, sería injusto para sus pacientes, para el dueño de la clínica… No sabía qué iba a hacer a continuación. No sabía nada más en medicina. Y Dios me dio la visión de tratar la infertilidad con un método diferente y abrir una clínica de naprotecnología en Białystok. Todo fue un gran salto a lo desconocido: comprar un edificio y equiparlo con aparatos médicos avanzados. “Pedí un préstamo e hipotequé mi casa y mis bienes. Mi suegra me dijo: “No voy a lavar vuestras ventanas, porque ¿para qué?”… Pero Dios lo guio todo.”

¿Tiene que decir a menudo: ‘No hay nada que podamos hacer por usted’?

Yo nunca digo eso. Si hay ovulación, hay espermatozoides y una pareja casada tiene relaciones sexuales regularmente, siempre tienen la posibilidad de concebir un hijo. Si nos decimos «no», es solo para dejar el método de observación de Creighton aparcado por un tiempo, posponer los medicamentos que no son necesarios y suspender los diagnósticos. Me he dado cuenta de que muchas de esas parejas llaman dentro de seis meses para notificar su embarazo.

Estoy convencido de que la fe no interfiere con la ciencia y la ciencia no interfiere con la fe. Estamos obligados a utilizar los conocimientos médicos, pero el momento de concebir un hijo en un ciclo determinado, no depende de nosotros, sino del Creador.

Marta Rapcewicz, Aleteia

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domingo, 29 de agosto de 2021

Aprendiendo la regulación natural de la fertilidad se gana en fe y en salud: tres testimonios

Sirven para aplazar o busca embarazos, pero también para detectar problemas de salud y abordarlos

Leiby Espinal con Williams y su hija Natalia (izquierda),
Susannah Cavanaugh (centro) y Joyce Germano con su esposo Jon (derecha),
tres testimonios de cómo los métodos de regulación natural de la fertilidad cambiaron sus vidas.

Aunque la investigación y difusión de los métodos de regulación natural de la fertilidad acumulan ya 70 años, con nuevos avances y mejores datos sobre sus ventajas, muchos ginecólogos los ignoran, los conocen sólo de oídas o bien los subestiman y los ocultan a a las mujeres y los matrimonios- 

El Arlington Catholic Herald ha recogido tres testimonios de mujeres para los que estos métodos han sido un gran descubrimiento, acompañados de una visión católica de la fertilidad y la familia. 

¿Menstruación irregular? En vez de investigar, pastillas

Uno de los casos que recoge el diario católico norteamericano es el de Joyce Germano, que desde los 15 años sufría de ciclos menstruales irregulares. Cada vez que acudía a la consulta, en vez ofrecerle investigar la causa, se limitaban a recetarle anticonceptivos. 

“Saber que tenía este problema fue muy frustrante, hasta el punto de causarme una depresión. Los médicos me decían que tenía un problema y que no tenía solución, pero que podía usar métodos anticonceptivos” para mejorar.

“Probé diferentes tipos de anticonceptivos desde que era adolescente y tuve graves efectos secundarios, cambios de humor y ansiedad cada dos días. Fue horrible”, recuerda.

Durante los cursos prematrimoniales, Joyce Germano supo de los métodos de regulación natural. Entonces, después de que su médico estudiase su historia clínica, le diagnosticaron síndrome de ovario poliquístico, una afección provocada por elevados niveles de hormonas que puede producir irregularidades, infertilidad o la aparición de quistes.

Gracias al diagnóstico, pudieron proporcionarle un tratamiento médico que junto con los métodos de regulación natural fueron “un salvavidas” para Germano. “Soy feliz, nunca habría pensado hace 10 o 10 años que tendría una solución”.

Cuenta que fue una experiencia de aprendizaje para su esposo, Jon. “Ha ayudado a que mi matrimonio se fortalezca y a mi esposo a aprender más sobre mi cuerpo”, dijo.

Comprendió su problema en el embarazo gracias a los métodos

Nada más nacer la hija de Leiby Espinal, durante un chequeo rutinario, los médicos le ofrecieron implantarse un DIU, uno de los métodos anticonceptivos más extendidos en Estados Unidos.

Pero después, debido a su fe católica y al profundizar en la enseñanza de la Iglesia, dio marcha atrás.

En 2020 se quedó nuevamente embarazada, pero las pruebas ultrasonido mostraron que algo no iba bien y días después tuvo un aborto espontáneo.

Pasaban los meses y Leiby seguía sufriendo por lo sucedido y por su deseo de ser madre. Acudió a pedir ayuda a su parroquia. “Hay una clínica que ayuda a personas como tú, que están buscando un bebé. Son católicos, su nombre es Tepeyac”, le dijo el sacerdote sobre esta clínica especializada en regulación natural.

Antes de ser atendida, los médicos de la clínica le pidieron que tuviera registros de sus ciclos menstruales al menos dos meses. Leiby, que desconocía cómo hacerlo, comenzó a aprender con un instructor de regulación natural.  “Me hizo tener el control de mi cuerpo”, dijo Espinal. “Si hay algo que no va bien, siento que puedo averiguar el motivo y hacer algo para solucionarlo”.

Cuando acudió a la clínica con los registros, le diagnosticaron un bajo nivel de progesterona, fundamental para el desarrollo del embarazo. Desde entonces, ha podido recibir tratamiento y ayuda en la búsqueda de un hijo.

“Ahora que sé ese tipo de cosas, es fácil para mí sentirme segura y confío en el proceso”, dijo.

“Cuando pierdes un bebé, especialmente cuando estás esperando tanto tiempo para tenerlo, tienes muchas preguntas: `¿Por qué?´ ¿Podría haber hecho algo para no perderlo?´”

“Cuando el sacerdote me habló de esta clínica, pensé: `Gracias a Dios, podría tener respuestas´. Solo tuve el aborto de un bebé y fue muy difícil. Conozco personas que pierden más de uno y viven con ello sin encontrar ayuda. No es bueno perder un bebé. Necesitamos hablar más sobre esto”.

"Por primera vez tomaron en serio mis síntomas y emociones"

Mónica Burke sí conocía en profundidad los métodos de regulación natural de la fertilidad gracias a sus padres, médico y enfermera.

Cuando tenía 22 años y era soltera, decidió investigar por su cuenta. Como le pasó a Joyce, cuando fue al médico para preguntar por sus ciclos inusualmente cortos, no tuvieron más solución que ofrecerle la píldora. “Yo no quería tomar la píldora por una serie de razones, morales y médicas. Sabía que podía enmascarar los síntomas en lugar de tratar el problema”.

Uno de los síntomas fueron episodios de tristeza y ansiedad, pero trataba de vivir asumiéndolo con normalidad hasta que comenzó a registrar sus ciclos. Su instructor primero y después un médico le confirmaron que su problema era hormonal.

 “Fue una de las primeras veces que sentí que mis síntomas, incluidas mis emociones, se tomaban en serio”, dijo Burke. “Y cuando tuvimos el diagnóstico, recuerdo que el médico dijo: `Te vas a sentir mucho mejor´. Fue asombroso escucharlo. Ahora me siento mejor en general”.

Burke siente que comprender la regulación natural también ha tenido un impacto positivo en su relación. “Me hizo sentir más cómoda y segura hablando sobre sobre tener hijos”, dijo Burke que se prepara actualmente para el matrimonio con su prometido, Philip.

“Desde muy pronto hablamos sobre las dificultades para tener hijos, sobre cuántos hijos queríamos o qué dificultades podrían esperarnos.  Hemos construido una relación de confianza incluso antes de casarnos porque hemos tenido que hablar sobre esas cosas debido a mi salud”.

El aprendizaje de la regulación natural también fortaleció su relación con Dios. “Creo que me ayudó especialmente a entender por qué Dios creó a las mujeres de la manera en que lo hizo, a mirar su Creación y ver que es buena”, dijo Burke. “La regulación natural de la fertilidad me ha ayudado a ver que la Iglesia se preocupa por mí como una persona al completo”.

Una joven toma de la mano y guía a su enamorado - foto de Cam Ferland

Algunas ventajas: eficaces, saludables y ayudan al matrimonio

Entre los beneficios que proporciona el seguimiento de los métodos de regulación natural de la fertilidad, el Centro de Acompañamiento Integral a la Familia destaca que aborda la fertilidad de forma natural, sin alterarla con elementos externos. Sirve para conocer la propia fertilidad y poder aplazar el nacimiento de niños, o bien conseguir un embarazo. También ayudan a permitir la detección precoz de problemas en la gestación. Muchas parejas señalan que ayudan a la comunicación entre los cónyuges y su mejor conocimiento mutuo.  Consideran en su integridad la naturaleza de las relaciones conyugales.

En España, la Asociación Española de Profesores de Planificación Familiar Natural (RENAFER) es uno de los máximos referentes en la promoción y estudio de los métodos naturales de regulación de la fertilidad. Además de ofrecer abundante documentación, realizan cursos anuales y formación online continua tanto para usuarios como para la formación de instructores en esta metodología.

Este vídeo de HM Televisión explica cómo la donación total entre los cónyuges, que no existe cuando se utilizan métodos anticonceptivos, se respeta cuando se recurre a los métodos naturales para distanciar los nacimientos.

 ReL

 Vea también     El error sobre los métodos naturales de la regulación de nacimientos