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domingo, 9 de agosto de 2026

El otro himno de la JMJ de Seúl, más batería, más santuarios

 


    La Jornada Mundial de la Juventud de Seúl 2027 empieza el 3 de agosto. Un año antes se presentan sus himnos. Hay un primer himno de estilo muy clásico, sinfónico y repetitivo, con algunos fraseados clásicos del Extremo Oriente.

    Y este es el segundo himno. Usa más batería sin llegar a ser pop. El videoclip muestra más santuarios, monumentos y lugares emblemáticos ligados a los mártires católicos de Corea o a los horrores de las guerras.

    "Confiad, yo he vencido al mundo", es su lema, basado en las palabras de Jesús en Juan 16, 33 después de avisar de que habrá persecuciones. Insiste en el tema de la esperanza y la fuerza a pesar de la oscuridad y las pruebas.

    ReL

    Vea también     Los JMJ encuentro de fe





    viernes, 25 de abril de 2025

    La palabras más destacadas de los Papas en las Jornadas Mundiales de la Juventud

     


    En todas las Jornadas Mundiales de la Juventud, los Papas, y la Iglesia toda, han alentado a los jóvenes en su búsqueda de Dios y en sus deseos de construir un mundo mejor. 

    A fines de julio de este año, con motivo del Jubileo, muchos jóvenes se volverán a reunir en Roma junto al Santo Padre, llenos de alegría, como peregrinos de la esperanza, para escuchar a Dios a través del Vicario de Cristo en la tierra.

    Por esto, queremos repasar las palabras que nos han dirigido los Papas en estos hermosos encuentros y que han quedado grabadas en nuestros corazones:

    2023 - Lisboa, Portugal
    "María se levantó y partió sin demora" Lc 1,39.

    Papa Francisco:

    “Somos llamados como somos, con los problemas que tenemos, con las limitaciones que tenemos, con nuestra alegría desbordante, con nuestras ganas de ser mejores, con nuestras ganas de triunfar. Somos llamados como somos. Piensen esto: Jesús me llama como soy, no como quisiera ser”.

    “No tengan miedo, tengan coraje, vayan adelante, sabiendo que estamos "amortizados" por el amor que Dios nos tiene. Dios nos ama. Digámoslo juntos todos: Dios nos ama”.

    “En la vida nada es gratis, todo se paga, excepto el amor de Jesús”.

    “Caminemos en esperanza, miremos nuestras raíces y vayamos adelante, sin miedo”.

    2019 - Ciudad de Panamá, Panamá
    "He aquí la sierva del Señor, hágase en mí según tu palabra" Lc 1,38.

    Papa Francisco:

    “La vida que Jesús regala es una historia de amor que quiere mezclarse con la vida de cada uno”. 

    “Dejen que el Señor les hable; ya verán vuestra vida transformada y colmada de alegría”. 

    “Dar una respuesta afirmativa a Dios, es el primer paso para ser feliz y hacer felices a muchas personas”

    “Queridos jóvenes: Anímense a entrar cada uno en su interior y decirle a Dios: ¿Qué es lo que quieres de mí? Dejen que el Señor les hable; ya verán vuestra vida transformada y colmada de alegría”.

    2016 - Cracovia, Polonia
    "Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán la misericordia" Mateo 5,7. 

    Papa Francisco:

    “Ustedes, jóvenes, deben tener el coraje de construir, de avanzar y de salir de las zonas de confort”.

    “Prefiero el cansancio de quien está en camino que el hastío de quien permanece detenido y sin deseo de caminar”. 

    “La solución al cansancio, paradójicamente, no es detenerse a descansar. Es más bien ponerse en camino y volverse peregrinos de esperanza”. 

    “Os pregunto a vosotros: ¿Queréis ser jóvenes adormentados, embobados y atontados? («No»). ¿Queréis que otros decidan el futuro por vosotros? («No»). ¿Queréis ser libres? («Sí»). ¿Queréis estar despiertos? («Sí»). ¿Queréis luchar por vuestro futuro? («Sí»)”.

    2013 - Río de Janeiro, Brasil
    "Vayan y hagan discípulos en todas las naciones" Mt 28, 19-20. 

    Papa Francisco:

    “¿Qué es lo que espero como consecuencia de la Jornada de la Juventud? Espero lío. Que acá dentro va a haber lío... va a haber, que acá en Río va a haber lío... va a haber, pero quiero lío en las diócesis, quiero que se salga afuera, quiero que la Iglesia salga a la calle, quiero que nos defendamos de todo lo que sea mundanidad, de lo que sea instalación, de lo que sea comodidad, de lo que sea clericalismo, de lo que sea estar encerrados en nosotros mismos, las parroquias, los colegios, las instituciones son para salir”.

    “Jesús nos pide que le sigamos toda la vida, nos pide que seamos sus discípulos, que ‘juguemos en su equipo’”.

    “Chicos y chicas, ¡No se metan en la cola de la historia! ¡Sean protagonistas!. No dejen que otros sean protagonistas del cambio. ¡No balconeen la vida! ¡Metanse en ella con Cristo Jesús!”.

    2011 - Madrid, España
    "Arraigados y edificados en Cristo, firmes en la fe" Col 2, 7. 

    Papa Benedicto XVI:

    “Si permanecéis en el amor de Cristo, arraigados en la fe, encontraréis, aun en medio de contrariedades y sufrimientos, la raíz del gozo y la alegría. La fe no se opone a vuestros ideales más altos, al contrario, los exalta y perfecciona. Queridos jóvenes, no os conforméis con menos que la Verdad y el Amor, no os conforméis con menos que Cristo.

    Queridos amigos, que ninguna adversidad os paralice. No tengáis miedo al mundo, ni al futuro, ni a vuestra debilidad. El Señor os ha otorgado vivir en este momento de la historia, para que gracias a vuestra fe siga resonando su Nombre en toda la tierra”. 

    2008 - Sydney, Australia
    "Recibiréis la fuerza del Espíritu Santo y seréis mis testigos" Hch 1,8. 

    Papa Benedicto XVI:

    “En definitiva, la vida, no es un simple acumular, y es mucho más que el simple éxito. Estar verdaderamente vivos es ser transformados desde el interior, estar abiertos a la fuerza del amor de Dios. Si acogéis la fuerza del Espíritu Santo, también vosotros podréis transformar vuestras familias, las comunidades y las naciones. Liberad estos dones. Que la sabiduría, la inteligencia, la fortaleza, la ciencia y la piedad sean los signos de vuestra grandeza”.

    2005 - Colonia, Alemania 
    "Hemos venido a adorarle" Mt 2,2. 

    Papa Benedicto XVI:

    “Queridos amigos, podemos preguntarnos lo que todo esto significa para nosotros. Pues lo que acabamos de decir sobre la naturaleza diversa de Dios, que ha de orientar nuestra vida, suena bien, pero queda algo vago y difuminado. Por eso Dios nos ha dado ejemplos. Los Magos que vienen de Oriente son sólo los primeros de una larga lista de hombres y mujeres que en su vida han buscado constantemente con los ojos la estrella de Dios, que han buscado al Dios que está cerca de nosotros, seres humanos, y que nos indica el camino. Es la muchedumbre de los santos —conocidos o desconocidos— mediante los cuales el Señor nos ha abierto a lo largo de la historia el Evangelio, hojeando sus páginas; y lo está haciendo todavía. En sus vidas se revela la riqueza del Evangelio como en un gran libro ilustrado. Son la estela luminosa que Dios ha dejado en el transcurso de la historia, y sigue dejando aún”.

    2002 - Toronto, Canadá
    "Vosotros sois la sal de la tierra… Vosotros sois la luz del mundo" Mt 5, 13-14 

    San Juan Pablo II:

    “Lo que heredaréis es un mundo que tiene necesidad urgente de un renovado sentido de fraternidad y solidaridad humana. Es un mundo que necesita ser tocado y curado por la belleza y la riqueza del amor de Dios. El mundo actual necesita testigos de ese amor. Necesita que vosotros seáis la sal de la tierra y la luz del mundo. El mundo os necesita; el mundo necesita la sal, os necesita como sal de la tierra y luz del mundo”.

    “Vosotros sois jóvenes, y el Papa es anciano; 82 u 83 años de vida no es lo mismo que 22 o 23, pero aún se identifica con vuestras expectativas y vuestras esperanzas. Jóvenes de espíritu, jóvenes de espíritu. Aunque he vivido entre muchas tinieblas, bajo duros regímenes totalitarios, he visto lo suficiente para convencerme de manera inquebrantable de que ninguna dificultad, ningún miedo es tan grande como para ahogar completamente la esperanza que brota eterna en el corazón de los jóvenes”.

    “Vosotros sois nuestra esperanza, los jóvenes son nuestra esperanza. No dejéis que muera esa esperanza. Apostad vuestra vida por ella. Nosotros no somos la suma de nuestras debilidades y nuestros fracasos; al contrario, somos la suma del amor del Padre a nosotros y de nuestra capacidad real de llegar a ser imagen de su Hijo”.

    2000 - Roma, Italia
    "La Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros" Jn 1,14. 

    San Juan Pablo II:

    “En realidad, es a Jesús a quien buscáis cuando soñáis la felicidad; es Él quien os espera cuando no os satisface nada de lo que encontráis; es Él la belleza que tanto os atrae; es Él quien os provoca con esa sed de radicalidad que no os permite dejaros llevar del conformismo; es Él quien os empuja a dejar las máscaras que falsean la vida; es Él quien os lee en el corazón las decisiones más auténticas que otros querrían sofocar. Es Jesús el que suscita en vosotros el deseo de hacer de vuestra vida algo grande, la voluntad de seguir un ideal, el rechazo a dejaros atrapar por la mediocridad, la valentía de comprometeros con humildad y perseverancia para mejoraros a vosotros mismos y a la sociedad, haciéndola más humana y fraterna”.

    “Queridos jóvenes del siglo que comienza, diciendo “sí” a Cristo decís “sí” a todos vuestros ideales más nobles. Le pido que reine en vuestros corazones y en la humanidad del nuevo siglo y milenio. No tengáis miedo de entregaros a Él. Él os guiará, os dará la fuerza para seguirlo todos los días y en cada situación”.

    1997 - París, Francia
    "Maestro, ¿dónde vives? Ven y verás" Jn 1,38-39. 

    San Juan Pablo II:

    “Muy queridos jóvenes, como los primeros discípulos, ¡seguid a Jesús! No tengáis miedo de acercaros a Él, de cruzar el umbral de su casa, de hablar con Él cara a cara, como se está con un amigo (cfr. Ex 33,11). No tengáis miedo de la «vida nueva» que Él os ofrece: Él mismo, con la ayuda de su gracia y el don de su Espíritu, os da la posibilidad de acogerla y ponerla en práctica.

    Es verdad: Jesús es un amigo exigente que indica metas altas, pide salir de uno mismo para ir a su encuentro, entregándole toda la vida: «quien pierda su vida por mí y por el Evangelio, la salvará» (Mc 8,35). Esta propuesta puede parecer difícil y en algunos casos incluso puede dar miedo. Pero – os pregunto – ¿es mejor resignarse a una vida sin ideales, a un mundo construido a la propia imagen y semejanza, o más bien buscar con generosidad la verdad, el bien, la justicia, trabajar por un mundo que refleje la belleza de Dios, incluso a costa de tener que afrontar las pruebas que esto conlleva?

    ¡Abatid las barreras de la superficialidad y del miedo! Reconociéndoos hombres y mujeres «nuevos», regenerados por la gracia bautismal, conversad con Jesús en la oración y en la escucha de la Palabra; gustad la alegría de la reconciliación en el sacramento de la Penitencia; recibid el Cuerpo y la Sangre de Cristo en la Eucaristía; acogedlo y servidle en los hermanos. Descubriréis la verdad sobre vosotros mismos, la unidad interior y encontraréis al «Tú» que cura de las angustias, de las preocupaciones, de aquel subjetivismo salvaje que no deja paz”.

    1995 - Manila, Filipinas
    "Tal como el Padre me envió, yo os envió a vosotros" Jn 20,21. 

    San Juan Pablo II:

    “Me preguntáis qué espero de los jóvenes. En el libro Cruzando el umbral de la esperanza, he escrito que «el problema esencial de la juventud es profundamente personal (...). Los jóvenes (…) saben que su vida tiene sentido en la medida en que se hace don gratuito para el prójimo» (p. 132). Por eso, os pregunto personalmente a cada uno: ¿sois capaces de entregaros a vosotros mismos, de entregar vuestro tiempo, vuestras energías, vuestros talentos, por el bien de los demás? ¿Sois capaces de amar? Si lo sois, la Iglesia y la sociedad pueden albergar grandes esperanzas con respecto a cada uno de vosotros”.

    1993 - Denver, EEUU
    "Yo vine para dar vida en abundancia" Jn 10,10. 

    San Juan Pablo II:

    “Jóvenes, no cedáis a esa falsa moralidad tan difundida. No asfixiéis vuestra conciencia. La conciencia es el núcleo más secreto y el sagrario del hombre, en el que éste se siente a solas con Dios (cf. Gaudium et spes, 16). «En lo más profundo de su conciencia descubre el hombre la existencia de una ley que él no se dicta a sí mismo, pero a la cual debe obedecer» (ib.). Esa ley no es una ley humana externa, sino la voz de Dios, que nos llama a liberarnos de la cadena de los malos deseos y del pecado, y nos impulsa a buscar el bien y la verdad. Sólo escuchando la voz de Dios en vuestro interior y actuando de acuerdo con sus directrices, alcanzaréis la libertad que anheláis. Como dijo Jesús, sólo la verdad os hará libres (cf. Jn 8, 32). Y la verdad no es el fruto de la imaginación de cada uno. Dios os ha dado la inteligencia para conocer la verdad, y la voluntad para realizar el bien moral. Os ha dado la luz de la conciencia para guiar vuestras decisiones morales, para amar el bien y evitar el mal. La verdad moral es objetiva, y una conciencia bien formada puede percibirla”.

    1991 - Częstochowa, Polonia
    "Habéis recibido un espíritu de hijos adoptivos" Rom 8,15.

    San Juan Pablo II:

    “La santidad es la esencial herencia de los hijos de Dios. Cristo dice: "Sed perfectos como es perfecto vuestro Padre celestial" (Mt 5, 48). La santidad consiste en cumplir la voluntad del Padre en cada circunstancia de la vida. Es el camino maestro que Jesús mismo nos ha indicado: "No todo el que me diga: 'Señor, Señor', entrará en el reino de los cielos, sino el que haga la voluntad de mi Padre celestial" (Mt 7, 21).

    Lo que os dije en Santiago de Compostela, os lo repito también hoy: "¡Jóvenes, no tengáis miedo de ser santos!". ¡Volad a gran altura, consideraos entre aquellos que vuelven la mirada hacia metas dignas de los hijos de Dios! ¡Glorificad a Dios con vuestra vida!”.

    1989 - Santiago de Compostela, España
    "Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida" Jn 14,6.

    San Juan Pablo II:

    “Vosotros y vosotras habéis venido a este Monte del Gozo, llenos de ilusión y de confianza, dejando a un lado las insidias del mundo, para encontrar verdaderamente a Jesús, «el Camino, la Verdad y la Vida», el cual os invita a todos a seguirlo con amor. Es una llamada universal, que no tiene en cuenta el color de la piel, la condición social o la edad. En esta noche, tan emotiva por su significado religioso, fraternidad y alegría juvenil, Cristo Amigo está en medio de la asamblea para preguntarles personalmente si queréis seguir decididamente el camino que Él os muestra, si estáis dispuestos a aceptar su Verdad, su Mensaje de salvación, si deseáis vivir plenamente el ideal cristiano”.

    1987 - Buenos aires, Argentina
    "Nosotros hemos conocido el amor que Dios tiene y hemos creído en Él" 1 Jn 4,16. 

    San Juan Pablo II:

    “La fidelidad a Cristo requiere conocerlo y tratarlo –como Maestro y Amigo–, con hondura y perseverancia. La lectura frecuente de la Sagrada Escritura –y en especial de los Evangelios–; el estudio serio de la doctrina de Cristo, enseñada con autoridad por su Iglesia; la frecuencia de sacramentos; y la conversación diaria con Jesús en la intimidad de vuestra oración, serán cauces privilegiados para que progreséis en un conocimiento vivo de Cristo y de su mensaje de salvación.

    Si al considerar este panorama de conversión en la fe y en el amor, sentís el peso de vuestros pecados y limitaciones, volved a poner vuestra confianza en Cristo, que jamás nos abandona. Contáis con la gracia de los sacramentos que ha dejado a su Iglesia, y en particular con la abundancia del perdón divino, que se nos confiere en la penitencia sacramental”.

    1984 - Roma, Italia.
    Año internacional de la juventud.
     

    San Juan Pablo II:

    “Os he visto recorrer la vía de la Conciliazione con las antorchas en la mano. Era una estupenda marcha de luz. Pero era sobre todo una profesión de fe y de esperanza, porque con vosotros caminaba Cristo. Él sostiene vuestro entusiasmo y da sentido a vuestra vida; Él os llama a vivir ideales que ningún otro enseña; El os está siempre cercano; Él es el Amigo que nunca defrauda.

    En este encuentro, cuando las sombras de la noche van cayendo, sé que queréis orar como los discípulos de Emaús: Señor, el día ya declina, quédate con nosotros (Cf. Luc. 24, 28). Quédate para iluminar nuestras dudas y temores.

    Quédate para que fortifiquemos nuestra luz con la tuya.

    Quédate para ayudarnos a ser solidarios y generosos.

    Quédate para que en un mundo con poca fe y esperanza, nos alentemos los unos a los otros y sembremos fe y esperanza.

    Quédate, para que también nosotros aprendamos de Ti a ser luz para los otros jóvenes y para el mundo”.

    Luisa Restrepo, ChurchPOP























    miércoles, 2 de agosto de 2023

    JMJ: Reza la oración oficial

    Da inicio la Jornada Mundial de la Juventud en Lisboa, Portugal. Unámonos a la petición del Papa Francisco y oremos por los cientos de miles de jóvenes que están participando

    El mundo está de fiesta, ha comenzado la JMJ 2023, en Lisboa, tierra bendita de Portugal, oremos para que los frutos espirituales para los jóvenes peregrinos sean abundantes:

    Nuestra Señora de la Visitación,
    que se fue apresuradamente
    a la montaña para encontrarse con Isabel,
    haznos salir también para conocer
    a los muchos que nos esperan
    para llevarles el Evangelio vivo:
    Jesucristo, tu Hijo y Señor nuestro.

    Iremos rápido, sin distracciones ni demoras,
    más bien con disposición y alegría.
    Iremos tranquilos,
    porque quien tiene en sí a Cristo
    lleva consigo la paz,
    y el buenhacer es el mejor bienestar.

    Nuestra Señora de la Visitación,
    con tu inspiración,
    esta Jornada Mundial de La Juventud
    será la celebración mutua
    del Cristo que llevamos, tal como tú lo hiciste.

    Haz que sea una ocasión
    para testimonio y compartida,
    convivencia y acción de gracias,
    buscando Aquél que siempre espera.

    Contigo continuaremos
    este camino de encuentro,
    para que nuestro mundo
    también se pueda reunir,
    en fraternidad, justicia y paz.

    Ayúdanos, Nuestra Señora de la Visitación,
    a llevar a Cristo a todos,
    obedeciendo al Padre,
    en el amor del Espíritu.

    Esta oración fue compartida por le comité organizador a través de su página oficial, en la que podrás encontrar más oraciones para formar parte de este evento, de manera espiritual. ¡A todos en la Iglesia nos unirá la oración!

    Mónica Muñoz, Aleteia 

    Vea también      No pudiste ir a Lisboa: Vive la JMJ desde tu país























    miércoles, 19 de julio de 2023

    Ella, brasileña; él, ¡Guardia Suizo! Se conocieron en la JMJ de Madrid... y más tarde surgió el amor


    Muchos jóvenes pueden decir que la JMJ les cambió la vida y les ayudó a decidir su camino y descubrir su vocación. Es el caso de Ana Paula y Christian, que tienen una bonita historia de amor internacional forjado en la JMJ de Madrid de 2011. ¡Pero tardaría años en consolidarse!

    Ana Paula es brasileña y acudía a un grupo de Comunidad Shalom en Brasil, de estilo carismático. Quería ir a la JMJ de Madrid, pero por un problema con sus billetes no fue con su grupo brasileño, sino que voló hasta Roma para sumarse al grupo de Shalom que salía desde Italia.

    ¡Christian era guardia suizo en el Vaticano! Asistía al grupo de Shalom en Roma. Como no le tocaba estar de servicio ese mes, pudo apuntarse a la JMJ de Madrid y salió con el grupo italiano de Shalom. Y allí se encontró con Paula.

    "No me enamoré de Christian en la JMJ. Allí me enamoré de Jesús, de la belleza de ser Iglesia, viva y joven. El amor por Christian vino después", explica Paula a VaticanNews.

    La JMJ de Madrid, con sus dos millones de jóvenes llenando el metro de la capital, la planicie de Cuatro Vientos, su noche con tormenta de rayos, su Papa Benedicto, anciano pero alegre... Paula volvió de ella "con un profundo deseo de ofrecer su vida, por Dios y por la Iglesia”, recuerda.

    El reencuentro: sospecharon que no era casual

    Ana Paula y Christian se reencontraron en Roma en 2017, en una actividad de Comunidad Shalom. Tampoco esta vez había sido planeado: hacía cinco años que ambos no hablaban. Empezaron a comentar sus recuerdos compartidos, y también lo que habían vivido por separado. Y sospecharon que su reencuentro no era casualidad.

    Iniciaron un noviazgo a distancia, ella en Brasil y él en Italia. Y se convencieron de que el plan de Dios para ellos incluía ese matrimonio.

    Se casaron en 2021. Costó horrores, porque por la pandemia del coronavirus tuvieron que aplazar 4 veces la ceremonia. Al final se casaron en un lugar especialísimo, la capilla Salus Populi Romani, en la Basílica de Santa María la Mayor. Allí se habían conocido en 2011 pocos días antes de ir a la JMJ de Madrid. Y allí se guarda el icono de la Virgen María que San Juan Pablo II confió a los jóvenes para la JMJ y que recorre el mundo invitando a las Jornadas.

    Christian es miembro del Cuerpo de la Guardia Suiza desde hace más de quince años. Lo ve no sólo como un trabajo, sino como una verdadera vocación. Ana Paula tiene un mensaje para los jóvenes que se preparan para ir a la JMJ de Lisboa. Les invita a "partir sin pretender tener la respuesta para todo o ir a buscar esposa o esposo", dice. Les propone "partir en cambio para tener un encuentro personal con Cristo, discerniendo no sólo sobre la vocación entendida como estado de vida, sino también sobre la vocación como profesión".

    Y advierte: "Todo es posible cuando Jesús está en el centro".

    G. de A., ReL

    Vea también     Mensaje de Benedicto XVI
    a los jóvenes de la JMJ
























    miércoles, 7 de septiembre de 2022

    5 maneras de mantener (¡y fortalecer!) tu fe en la universidad


    Vivir lejos de casa como estudiante ofrece nuevas oportunidades para crecer en la fe

    Para la mayoría de los jóvenes, la universidad es su primera experiencia prolongada de vivir fuera de casa. Sin mamá y papá mirando, tienes la oportunidad de tomar decisiones por tu cuenta. ¿Cómo estudiarás? ¿Qué amigos harás? Y lo más importante, ¿cómo practicarás tu fe? 

    Como madre y directora de admisiones en el Magdalen College, he visto a muchos jóvenes enfrentar este desafío. Aquí hay algunas cosas que he observado que pueden ayudarte a crecer en tu fe en la universidad.

    Únete al ministerio universitario

    Si tu escuela es católica, el departamento de ministerio del campus será una excelente manera de conectarte con misas, sacramentos, retiros, oradores, clubes y otras oportunidades para aprender más sobre tu fe. La pasión compartida por la fe católica es un excelente punto de partida para la amistad entre los otros estudiantes que conocerá allí. Si tu escuela no es católica, averigua si hay un Centro Newman en el campus (o similar). Muchos de estos centros son comunidades católicas prósperas que se han establecido intencionalmente en campus no católicos. [Nota de la edición en español: Puedes indagar en quién es persona inquieta como tú en estos asuntos y formar un grupo universitario: sé motor en acción.]

    Participa con tus clases

    No solo eres católico cuando vas a la iglesia, ¡eres católico todo el tiempo! Cuando te acerques a tus estudios, hazlo con el lente de la fe. ¿Cuál es la perspectiva católica sobre lo que estás aprendiendo en la clase de historia o biología? 

    Aporta un punto de vista católico comprometido y reflexivo a las lecturas y debates en el aula. Si no estás seguro de lo que enseña la Iglesia sobre algún tema en particular en sus clases, considéralo como una invitación para investigar un poco y hacer algunas preguntas. ¡De eso se trata la vida universitaria! Aprendizaje real en la vida real.

    Como católicos, creemos que estamos destinados a amar y servir a los demás en el mundo. Jesús mismo nos lo enseña en el Evangelio: “Entonces, sentándose, llamó a los Doce y les dijo: «El que quiere ser el primero, debe hacerse el último de todos y el servidor de todos».” (Mc 9 :35)

    Hay innumerables oportunidades para ser voluntario en los campus universitarios. Averigua si hay un grupo que atiende en un refugio local para personas sin hogar o si el grupo provida está recolectando artículos para bebés para el centro de embarazo en crisis, y únete a ellos. Si no ves oportunidades de voluntariado a las que desea unirte en el campus, ¡quizás sea hora de que lideres una nueva iniciativa!


    Conviértete en un líder

    La universidad es un buen momento para descubrir qué tipo de trabajo te gusta y en qué podrías ser especialmente bueno. Busca formas de servir a otros en el campus asumiendo roles de liderazgo en algunas de estas áreas. ¿Eres una persona especialmente organizada? Puedes hacerte cargo de los planes para organizar un retiro en el campus o invitar a un orador católico. Si tienes buenas habilidades para hablar, puedes asumir el liderazgo en el club de debate. Si eres bueno en los deportes, podrías organizar un torneo de baloncesto. Llegar a ser más plenamente la persona que Dios te hizo ser es una excelente manera de crecer en tu vida de fe.

    Expande tus horizontes

    Muchas universidades tienen oportunidades para viajes alternativos a las vacaciones de primavera o para estudiar en el extranjero. Visitar nuevos lugares y aprender más sobre el mundo y las culturas más allá de tu ciudad natal es una forma maravillosa de crecer en la apreciación de la universalidad de su fe católica. A medida que crezca tu visión del mundo, conocerás a otros y tendrás la oportunidad de compartir tu fe de nuevas maneras. 

    Una de las cosas más maravillosas de la vida universitaria es que es una oportunidad para profundizar más en tu fe y realmente hacerla tuya. ¡No te lo pierdas! Pasa sus años universitarios manteniendo y aprendiendo más sobre el don incalculable de la fe católica.

    – Michele McKenna es directora de admisiones de Magdalen College, una universidad de artes liberales ubicada en las montañas de Warner, New Hampshire (Estados Unidos), que prepara a los estudiantes para “remar mar adentro”.

    Michele McKenna, Aleteia 

    Vea también      Lectura Espiritual: Antídoto contra las tentaciones y ayuda para crecer en la Fe y en el Amor























    viernes, 27 de mayo de 2022

    Estos son los 13 patronos de la JMJ Lisboa 2023 entre los que encuentran Carlo Acutis y Chiara Badano


    13 Santos Modelos Para Los Jóvenes


    Por primera vez, la preparación de la JMJ Lisboa 2023, que se lleva a cabo en todas las diócesis de Portugal gracias al dinamismo de los Comités Organizadores Diocesanos, se confía también a los patronos diocesanos de la Jornada Mundial de la Juventud.

    (ZENIT Noticias / Lisboa, 18.05.2022).- En el día en el que se celebraba el aniversario del nacimiento de San Juan Pablo II (18 de mayo), fundador de la Jornada Mundial de la Juventud, el Comité Organizador de la Jornada Mundial de la Juventud Lisboa 2023 anunció los Santos y Beatos Patronos para ese evento del mundo juvenil católico.

    Qué es un patrono: un poco de contexto

    La preparación de cada Jornada Mundial de la Juventud, su realización y el dinamismo que se imprime en el encuentro de los jóvenes de todo el mundo con el Papa, se confía a patronos, es decir, a santos y santas canonizados o en proceso de canonización. Para la JMJ Lisboa 2023, el Comité Organizador Local propone 13 patrones, mujeres, hombres y jóvenes que, como afirma el arzobispo de Lisboa, “han demostrado que la vida en Cristo llena y salva a la juventud de todos los tiempos”. Estos patronos y patronas, que han nacido en la ciudad que acoge la JMJ o proceden de otros países, son modelos para los jóvenes.

    Los Patronos de la JMJ Lisboa 2023 son presentados por el arzobispo Manuel Clemente, Cardenal Patriarca de la capital portuguesa, quien señala las principales referencias históricas de cada uno, así como su importancia pastoral y espiritual para la preparación y celebración de la próxima Jornada Mundial de la Juventud.

    Presentación de los Patronos de la JMJ Lisboa 2023 por don Manuel Clemente, Cardenal Patriarca de Lisboa

    “La patrona por excelencia de la próxima Jornada Mundial de la Juventud es la Virgen María, la joven que aceptó ser la madre del Hijo de Dios encarnado. Ella, que se levantó y se dirigió apresuradamente a la montaña, para encontrarse con su prima Isabel, llevándole al Jesús que había concebido. De este modo, enseña a los jóvenes de cada tiempo y lugar a llevar a Jesús a otros que ¡Le esperan, tanto ahora como entonces!

    San Juan Pablo II es también patrón. A él le debemos la iniciativa de las Jornadas, en las que se han reunido y animado millones de jóvenes de los cinco continentes.

    Los santos patronos son todos aquellos que se han dedicado al servicio de la juventud, especialmente San Juan Bosco, a quien San Juan Pablo II declaró “Padre y Maestro de la Juventud”. A los formadores les propuso su “sistema preventivo”, de permanente actualidad: “Acompañad a los jóvenes, evitad el pecado mediante la razón, la religión y la bondad. Convertiros en santos, en educadores de santos. Que nuestros jóvenes sientan que se les quiere”.

    Contamos también con la protección de San Vicente, diácono y mártir del siglo IV. Él, como patrón de la diócesis, acogerá y fortalecerá a todos con su caridad y testimonio evangélico.

    Al celebrarse en Lisboa, la Jornada contará con el apoyo celestial de algunos santos lisboetas, los cuales partieron de aquí para anunciar a Cristo. Por ejemplo, San Antonio de Padua– nacido hacia 1190 – que como franciscano iría primero a Marruecos, después a Italia y luego al sur de Francia para luego volver a Italia, convirtiendo a muchas personas al Evangelio que vivía y predicaba. Murió en Padua en 1231 y tan seguros estaban de su santidad que fue canonizado solo un año después. El Papa León XIII lo llamó “el santo de todo el mundo”.

    Siglos después, San Bartolomé de los Mártires, dominico y arzobispo de Braga, también era lisboeta. Se fue a Trento para participar en la última fase (1562-63) del Concilio que quería reformar la Iglesia acercando los pastores a las ovejas, como exige el Evangelio y como tanto insiste el Papa Francisco. San Bartolomé, tanto en el Concilio como después, fue decisivo en este sentido y aún hoy nos motiva a todos.

    Un siglo después, otro joven lisboeta, San Juan de Brito, jesuita, partió a la India para anunciar a Cristo. Imparable en su proclamación y en sus difíciles trayectos, se vistió y habló pensando en llegar a todos los grupos y clases sociales. Fue martirizado en Oriur, en 1693.

      

    También nos acompañan algunos beatos, también de Lisboa. La primera, Joana de Portugal, hija del rey Alfonso V, que podría haber sido reina de varios reinos de Europa, pero prefirió estar unida a Cristo y a su Pasión, marchándose al claustro a los diecinueve años. Murió en Aveiro, en el convento de las monjas dominicas, en 1490. La llamamos Santa Juana la Princesa y nos impulsa a tomar decisiones radicales.

    En 1570, João Fernandes, un joven jesuita, fue martirizado frente a las costas de las Islas Canarias, cuando se dirigía a misionar a Brasil. Fue uno de los cuarenta mártires de la época, grupo encabezado por el beato Inácio de Azevedo. Habían partido en respuesta a su llamada misionera y ciertamente contribuyeron así en el Cielo a la misión que no pudieron cumplir en la tierra.

    Más tarde, María Clara del Niño Jesús – una joven aristócrata nacida en las afueras de la capital – quedó huérfana muy pronto, pero decidió convertirse en “madre” de los indigentes. En una época en la que esto estaba oficialmente prohibido, consiguió fundar una congregación religiosa dedicada a esta causa (Hospitalarias Franciscanas de la Inmaculada Concepción). Hasta su muerte en 1899, superó toda oposición, repitiendo: “¡Donde haya que hacer el bien, que se haga!”.

      

    A estos jóvenes lisboetas que “partieron” como la Madre de Jesús – tanto en la geografía del mundo como en la del alma para llevar a Cristo a muchos otros – se unen Santos Patronos de otros orígenes, pero del mismo Reino. Como el beato Pier Giorgio Frassati que, hasta su muerte en Turín en 1925 a los 24 años, conmovió a todos con el dinamismo, la alegría y la caridad con que vivió el Evangelio, tanto escalando los Alpes como sirviendo a los pobres. San Juan Pablo II lo llamó “el hombre de las ocho bienaventuranzas”.

    Con la misma juventud y generosidad tenemos al beato Marcel Callo, nacido en Rennes y que murió en el campo de concentración de Mauthausen en 1945. Fue scout y luego jocista (Juventud Obrera Católica) y cuando a los 22 años, fue llamado a realizar un trabajo obligatorio en Alemania, partió de allí con la firme intención de continuar el apostolado en esta durísima condición. Por eso fue llevado más tarde al campo de concentración donde murió.

    También contamos con la protección de dos beatos jóvenes que también “partieron”, incluso cuando la enfermedad inmovilizó sus cuerpos, pero no sus corazones, como Cristo clavado en la cruz, que luego fue al Padre y nos salvó a todos con la vida que dio. Con Cristo abandonado en la cruz se identificó la beata Chiara Badano, una joven focolarina, cuando a los 16 años fue golpeada por una enfermedad. Murió dos años después, en 1990, irradiando siempre una luminosa alegría que confirmaba el nombre de “Luce” que le había puesto Chiara Lubich.

    Al año siguiente, 1991, nació el beato Carlo Acutis, que murió de leucemia en Monza a los 15 años. Su corta vida estuve llena de una gran devoción a María y a la Eucaristía, que sus conocimientos informáticos le permitieron difundir, incluso durante su enfermedad. Hizo de su sufrimiento una ofrenda y se fue feliz.

    Cada uno en su momento, los Patronos de la JMJ Lisboa 2023 han demostrado que la vida de Cristo llena y salva a los jóvenes de todos los tiempos. ¡Contamos con ellos, con ellos partimos!

    Novedad: Patronos Diocesanos
    Por primera vez, la preparación de la JMJ Lisboa 2023, que se lleva a cabo en todas las diócesis de Portugal gracias al dinamismo de los Comités Organizadores Diocesanos, se confía también a los patronos diocesanos de la Jornada Mundial de la Juventud. Así, cada diócesis ha elegido a los santos que son referencia para cada realidad diocesana y que, con su ejemplo y protección, ayudarán en el camino hacia la JMJ de Lisboa 2023.

    Vea también      Espiritualidad de los Santos de la Iglesia católica  (a ver si encuentra su santo/a patrono/a)































    miércoles, 12 de enero de 2022

    El poder de la oración en una familia neocatecumenal: 7 hijos, muchos enfermos... y felices con Dios

    Pruebas duras, una enfermedad hereditaria... pero Edward y Helen Bub lucharon con fe


    Edward y Helen Bub, padres de nueve hijos y abuelos de cuatro nietos,
    relatan cómo se aferraron a la fe durante tres décadas de pruebas durante su matrimonio.

    Edward Bub estaba en la JMJ de 1989 cuando fue a Lourdes a despedirse de la fe. Pero lo que sucedió fue lo contrario: Dios se enganchó con fuerza a su vida. Han pasado tres décadas, se casó con Helen, tuvieron 9 hijos, con enfermedades y dificultades. Miran atrás y agradecidos señalan que la fe y la oración son las fuerzas que han sostenido su matrimonio. 

    Una novia oficial de la Fuerza Aérea

    Helen y Edward se conocieron entre aviones militares, una misa y cientos de miles de personas.

    Ella era oficial de la Fuerza Aérea de Singapur y realizaba un entrenamiento en Brisbane (Australia) antes de asistir a una Eucaristía con el Camino Neocatecumenal, a la que también fue el mismo Edward.

    Era 1988, y solo un año después peregrinaron juntos a la JMJ de Santiago de Compostela (España).

    Edward era monaguillo y estaba en el coro de la Iglesia, pero el dolor y los problemas sin resolver por la muerte de su hermano en un accidente le llevaron a tomar la decisión de poner punto y final a su fe.

    Así fue la JMJ de Santiago de Compostela, a la que acudieron Helen y Edward Bub cuando todavía eran novios. 

    Iba a dejar la Iglesia, pero Dios fue a buscarle

    Estaba en la gruta de la Virgen de Lourdes cuando algo le impidió continuar.

    “Sentí que Cristo venía a buscarme”, relató a Catholic Leader. “Realmente sentí Su presencia y me di cuenta de que aquellos sentimientos no resueltos tras la muerte de mi hermano me impedían ser libre. Dios me enseñó que la Iglesia estaba allí para curarme”, añadió.

    Helen también tenía sus reservas para seguir adelante. Explica que se crio en Singapur, a más de 6.000 kilómetros de Edward, sobrellevando los estragos de la ruptura del matrimonio de sus padres.

    “Tenía miedo y no quería terminar como mis padres”, explica. “Pero en un momento durante la peregrinación Dios me quitó ese miedo. Tuve una experiencia muy fuerte y me sentí llamada a casarme”, explica.

    “Está bien: Dios, si quieres que me case, Tú me darás al hombre adecuado”, retó Helen.

    Solo pasó un año desde la peregrinación hasta que Helen visitó Brisbane de nuevo y tras varios fines de semana, Edward le propuso matrimonio.

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    Edward y Helen tenían grandes miedos y dificultades para casarse cuando se sintieron llamados al matrimonio. 

    9 hijos, 4 nietos y una vida juntos: los frutos de su llamada

    “Estuvimos rezando juntos y estaba todo bien”, dijo Edward.  “Cristo nos llamó a amarle primero y después a hacer fructífero nuestro amor”, añadió. Se casaron en mayo de 1990.

    30 años y 9 hijos después, observan que seguir unidos y la fe de su familia son los mejores frutos de ese amor.

    “Que todavía estemos unidos es un regalo de Dios”, advierte Helen ante las múltiples dificultades y problemas que ha enfrentado su familia.

    “Muchas veces [Edward y yo] no estamos de acuerdo, pero lo importante es que somos marido y mujer unidos por Dios. Puedo no estar de acuerdo con algunas decisiones que él puede tomar, pero después de hacer mis sugerencias, doy un paso atrás y rezo”, afirma.

    Una enfermedad rara, muy común en la familia Bub

    El dolor y la dificultad llamaron pronto a la puerta del matrimonio. En junio de 2007, su hijo mayor, Agustín, comenzó a quedarse ciego a los 11 años.

    Fue solo el primero de los cuatro hermanos que perdieron la vista debido a una enfermedad muy rara, la neuropatía óptica hereditaria de Leber, que se transmite por herencia materna y afecta a una de cada 40.000 personas. Clement también perdió la vista a los 11 años y Fabian y Ambrose a los 18.

    Los chicos no fueron los únicos. Las tres hijas de Edward y Helen, Catherine, Deborah y Cecilia,  también sufrieron esta enfermedad.

    La oración, un paraguas durante la tormenta

    "Durante los peores momentos de nuestro matrimonio también rezábamos cada mañana, incluso si no podíamos decir nada más durante el día por el sufrimiento que atravesábamos. Sabíamos que había gente rezando por nosotros en esos momentos", explica el padre de familia. "La oración se convirtió en un paraguas para que las tormentas que venían no nos afectasen profundamente", añade.  

    Helen admite que durante la enfermedad de sus hijos pasó "por muchas emociones, altibajos y luchas espirituales", pero le consolaba saber que sus hijos "comprendían que la ceguera era la cruz que les dio su Padre celestial".

    Recuerda como fue la reacción de Agustín cuando empezó a perder la vista un domingo por la mañana, mientras rezaban.

    "Compartió con nosotros que Dios le amaba al darle esa cruz, que le fortalecería y le ayudaría. Me consoló cuando dijo eso, y muchas emociones y preocupaciones se asentaron", cuenta su madre.

    Felicidad y éxito en la familia: "Dios da su recompensa"

    Hoy, Catherine es una abogada que dirige su propio negocio. Deborah y Cecilia muestran un gran amor y cuidado en carreras más simples. Agustín es terapeuta muscular, está casado y tiene un hijo. Clement continúa estudiando. Fabián se dedica a los negocios y Ambrose siguió sus pasos para dedicarse a la economía. Los hermanos sanos, Sebastián e Isidore ayudan a sus hermanos siempre que lo requieren.

    En lugar de abatirse, Edward y Helen han llevado a su familia a enfrentarse a estos desafíos que han cambiado la vida de sus hijos, y las suyas. 

    Pasados los años, la madre se muestra convencida de que sus hijos han recibido el don de la perseverancia y esto les ha permitido "ver hasta dónde los lleva Dios sin amargarse por su problema".

    Familia Bub.

    Siete de los nueve hijos de Edward y Helen se vieron afectados por la enfermedad, pero recibieron la perseverancia y la felicidad como "un don del Espíritu Santo". 

    "Puedes enfadarte con Dios, pero al final del día tienes que aprender a aceptarlo y seguir adelante al pasar de un mundo con visión a uno con ceguera. Esta perseverancia, para nosotros, es un don del Espíritu Santo", destaca Helen.

    "Dios permite que todos los matrimonios y familias pasen por altibajos como lo ha permitido con la Iglesia a lo largo de la historia. Quiere que todos pasen por su momento de prueba para conocerlo", menciona Edward.

    Helen sabe por su experiencia que "Dios da la gracia de serle fiel en la dificultad, pero también da la recompensa".

    Hoy, la oración se ha convertido en el pilar de toda la familia, y desde que sobrellevan la enfermedad y la dificultad, Helen pide a María que acompañe a su familia. "Les digo a mis hijos: rezad el rosario, porque veréis que Nuestra Señora es real. Transmitid la fe a vuestros hijos".

    Helen Bub con la Virgen.

    Durante toda la enfermedad de sus hijos, Helen y Edward se mantuvieron firmes en la oración, y cada día animan a sus hijos a rezar el rosario. 

    J.M.C. / ReL

    Vea  también     Oración por los esposos