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viernes, 26 de noviembre de 2021

Vocaciones en cascada: encontró su lugar en el Opus Dei y espera la ordenación de sus hijos gemelos

Para Dora, todo comenzó en una radio tras 30 años de éxito profesional

Esta familia portuguesa se vio inundada de vocaciones cuando su madre descubrió en el Opus Dei un carisma que encajaba con su exitosa carrera periodística.

Tras 30 años de una pujante carrera radiofónica, Dora Isabel comenzó a plantearse su papel como cristiana en su trabajo y en el día a día. Nunca imaginó que un retiro del Opus Dei podría tener las respuestas sobre su vocación, y mucho menos, la de sus dos hijos gemelos.

“Tras estos años estaba muy cansada, y reflexionando sobre si este era mi camino en mi vida profesional”, cuenta al portal del Opus Dei.

La historia de fe de Dora, João Pedro y su familia comenzó entre micrófonos, mesas de mezclas y sintonías. Él era técnico de sonido y ella, presentadora de la cadena portuguesa Smooth fm. "Pensé que era especial. Hasta el punto de que terminé una relación y empecé a dejarle mensajes en el cristal del estudio", relata su marido. 

Meses después comenzaron a verse y no tardaron en casarse. Veintinueve años y cuatro hijos después, miran atrás en su vida y solo pueden sentirse satisfechos y dar gracias a Dios. Sin embargo, el punto en el que se encuentran hoy es fruto de un camino lleno de sorpresas, algunas difíciles de comprender.  

Dora y João Pedro en Smooth radio fm. 

Dora y João Pedro se conocieron trabajando en la misma radio, hace 30 años. Hoy tienen cuatro hijos, dos de ellos seminaristas, y comparten su camino de santidad en el Opus Dei. 

Llegar a la santidad, ¿en la radio? "Esto es lo que quiero"

La primera de ellas fue el cambio de perspectiva de la propia Dora, que comenzó a raíz de una invitación a un retiro mensual del Opus Dei en pleno cuestionamiento de su proyección laboral.

“Debe ser interesante, vamos a ver”, pensó.

Quedó asombrada por el mensaje del sacerdote que impartía el retiro, el padre Gonzalo: “Esto es para mí. Quiero entender mejor qué es la santificación del trabajo, porque es lo que necesito. Esto es lo que quiero”.

Y conforme se empapaba por aquel mensaje, comprobó que “nada cambiaba, y al mismo tiempo, lo cambió todo”.

“Sigo siendo la misma”, afirma, “lo que realmente cambió fue mi perspectiva y mi forma de ver las cosas”.

Dora locutando en smooth fm.

Dora comenzaba a cuestionar el sentido de su futuro laboral cuando, gracias a un retiro, se sintió renovada por la posibilidad de encontrar la santidad en su propio empleo.

El "boom" vocacional

En ese momento, Pedro, uno de sus hijos gemelos sorprendía a la familia anunciando su vocación al sacerdocio.

“Me pareció muy curioso, desde pequeño Pedro decía que quería ser sacerdote”, relata su padre.

“Y sin saber por qué, lo sentí dentro de mí”, cuenta Pedro. Pero la primera respuesta no fue la que esperaba.

No, no lo harás. ¡Qué tontería! Crece, tienes mucho por hacer, tiempo para madurar. Es algo muy drástico y exigente, tómatelo con calma”, le aconsejó su madre.

De entre toda su familia, sus padres, sus hermanas… el joven solo encontró un apoyo.

“Si así Pedro es feliz, yo digo que se vaya”, dijo su hermano Alfonso.

Una llamada imparable de Dios

Poco después de la noticia, Dora presentó su solicitud de admisión en el Opus Dei.

“Tratando de ser coherente, pensé que no podría crecer en la vocación a la que Dios me llamaba y al mismo tiempo cerrar los ojos a la que mi hijo estaba siendo llamado”, pensó.

Mientras, su padre, trataba de asimilar la noticia. “Si lo haces por ir a misa todos los días, también podemos hacerlo en nuestra parroquia”, le decía. Fue su acercamiento al Opus Dei junto a Dora lo que le ayudó a comprenderlo. “Me convencí de que debía decir que sí”, admite João Pedro.

“Que mis padres comprendiesen más profundamente lo que era la Iglesia y Jesús hizo ayudó a que le diese una mirada sobrenatural a mi vocación, a darme cuenta de que era Jesús quien me llamaba a través de la Iglesia”, relata Pedro.

Dios tiene "su propia llamada para cada uno"

Sin embargo, la familia parecía haber asimilado la vocación de Pedro cuando su hermano Alfonso fue a un encuentro cuaresmal de oración.

“Tengo algo que contaros”, dijo el otro gemelo a sus padres. “Fuimos a misa, y viniendo del encuentro, supe que estaba llamado al seminario”.

“Fue una sorpresa total”, admite Dora. “Desde pequeño Pedro quería ser sacerdote… ¿pero Alfonso?”.

Su vocación, siendo la misma, era al mismo tiempo diferente que la de su hermano gemelo. Cuando fue al seminario por primera vez a probar, su padre le animó: “Esto es solo para ti. Serás muy feliz. Adelante”.

“Fue bueno darse cuenta de que, cuando el Señor llama, se dirige a cada uno, individualmente. No estoy imitando a Pedro, ni él a mí. Somos hermanos gemelos, pero cada uno tiene su vocación, porque Dios tiene su propia llamada para cada uno”, explica Alfonso.

Alfonso, hermano gemelo de Pedro.

Poco después de que Pedro anunciase su vocación, también lo hizo Alfonso, su hermano gemelo y descubrió que "Dios llama a cada uno individualmente y de forma personal". 

Dora no encontraba ningún motivo para impedirle a su hijo que siguiera su camino.

Los miramos y dijimos: Gracias a Dios, porque son felices y están en el camino que han elegido con toda libertad”, a la espera de su ordenación este 28 de noviembre. 

Toda una familia llevando al Señor en su día a día

Pasado el tiempo, Pedro no deja de sorprenderse por “cómo Dios lo preparó todo de esa manera”.

Mi vocación y la de mi madre en la Obra es parecida”, admite Pedro. “Para mí fue fundamental conocer a San Josemaría junto a mi madre y comprender la dimensión de la santidad en las cosas pequeñas, del día a día”.

Los hermanos gemelos y seminaristas, Pedro y Alfonso.

Los hermanos gemelos y seminaristas, Pedro y Alfonso descubrieron su vocación al mismo tiempo que sus padres replantearon su vida de fe.

Hoy, el primero de los gemelos que conoció su vocación contempla la santidad como algo hermoso, y para toda la vida. “Esa vida con Jesús está en el día a día”, añade su hermano.

Echando la vista atrás, Dora y su familia se encuentran hoy en un mismo punto, sin haber hecho nada por recorrer un camino “que ha sido de toda la familia”.

Mi vocación es realmente caminar en santidad en medio del mundo, y de todas las cosas que hago”, concluye. “Es llevar a nuestro Señor en todo lo que hago”.

J. M. C. / ReL

Vea también   Vocación del creyente: una explicación
























lunes, 9 de diciembre de 2019

Papa Francisco te explica un método para solucionar conflictos


“Las divergencias y conflictos no deben negarse ni disfrazarse, como a menudo estamos tentados de hacer, incluso en la Iglesia”

POPE FRANCIS

El papa Francisco explicó la forma en que un cristiano debe discernir la voluntad del Espíritu Santo delante a los grandes problemas sociales, en un discurso entregado a los miembros de la revista “Aggiornamenti Sociali” (actualidad social) que cumple 70 años de servicio, durante una audiencia en la Sala del Consistorio del Vaticano, este viernes 6 de diciembre de 2019. 
Ante conflictos y divisiones, hay que discernir, escuchar, aprender y cambiar. Francisco insistió en que esto “requiere un método sinodal: se trata de construir una relación, compuesta de palabras y gestos, darse un objetivo común y tratar de alcanzarlo”. 
El método sinodal para solucionar conflictos, sostiene, “es una dinámica en la que todos hablan libremente, pero también escuchan y están dispuestos a aprender e intercambiar. Dialogar es construir un camino por el cual caminar juntos y, cuando sea necesario, puentes para reunirse”. 
“Las divergencias y conflictos no deben negarse ni disfrazarse, como a menudo estamos tentados de hacer, incluso en la Iglesia”. El Papa escribe que el conflicto “nunca puede ser la última palabra, sino que debe abrir a “nuevos procesos”. 
Francisco resaltó el lema de la publicación: “orientarse en el mundo cambiante”, de frente a un mundo que a menudo deja a muchas personas perdidas y confundidas. Por eso, propuso el discernimiento social y el método sinodal de la escucha. 
Por lo tanto, remarcó: “Necesitamos aprender a reconocer la voz del Espíritu, interpretar sus signos y elegir seguir esa voz y no las demás”. Un desafío personal y comunitario porque “el Espíritu está trabajando misteriosamente en la dinámica de la sociedad”. 

Una forma de ir juntos

“El discernimiento de los fenómenos sociales no se puede hacer solo. Nadie, ni siquiera el Papa o la Iglesia, logra abarcar todas las perspectivas relevantes: necesitamos una comparación seria y honesta, que involucre a todas las partes involucradas”.
Advierte sobre  “la tentación de la abstracción, de limitarse al nivel de las ideas, olvidando la concreción de hacer y caminar juntos”. Este riesgo disminuye cuando, se usan “palabras enraizadas en experiencias y prácticas sociales”, alimentadas por la concreción.

Discernimiento vs Fake News 

Sostuvo que el discernimiento va más allá de “entrenar la sensibilidad espiritual”, y necesita además de “habilidades y análisis específicos” con la contribución de muchos expertos para abordar “cuestiones complejas y controvertidas”. Es decir, “desde el impacto de la inteligencia artificial en la sociedad y el trabajo, hasta la bioética; de la migración a los problemas de desigualdad”. 
Además, el discernimiento que lleva a la acción de la mano con el Espíritu Santo abraza una visión – según el Papa – de una economía sostenible, cuidadosa del ambiente y la construcción del bien común en el actual escenario político. 

La mirada de la compasión 

El discernimiento para “aprender a emitir juicios y actuar con mayor responsabilidad y no solo por rumores, tal vez sobre la ola de noticias falsas”. 
Con respecto al análisis científico de los fenómenos sociales, instó a cultivar el discernimiento para no caer en una “mirada aséptica a la realidad”, sino “aceptar los resultados de la investigación científica con la mirada del discípulo, asumiendo la compasión que Jesús tiene antes los que sufren, los pobres y por “nuestra tierra oprimida y devastada”. 

La opción por los pobres 

“Para los cristianos, el discernimiento de los fenómenos sociales no puede separarse de la opción preferencial por los pobres”, escribió el Papa. “Incluso aquellos que investigan y reflexionan sobre cuestiones sociales están llamados a tener un corazón de pastor que huele a oveja”.

La alegría del compromiso social

Por último, el Papa instó a la alegría y la plenitud que se asocia con el compromiso con la justicia y el cuidado de la casa común. “Ponerse del lado de los pobres es un encuentro con el sufrimiento y la injusticia, pero también con la felicidad genuina y contagiosa”. 
 Ary Waldir Ramos Díaz, Aleteia