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martes, 5 de mayo de 2026

La fe de un niño de 10 años conmueve a cientos de personas en Montana: «Lo más bonito que he oído»

Durante un evento organizado por Turning Poing USA, el joven Bryce sorprendió a los asistentes con su sinceridad y confianza en Dios. 

Un niño de 10 años de Billings, Montana, revela su vocación al sacerdocio durante un evento de Turning Point USA en el que participaron Michael Knowles y Matt Walsh.

Un niño de 10 años de Billings, Montana, revela su vocación al sacerdocio durante un evento de Turning Point USA en el que participaron Michael Knowles y Matt Walsh.


    A lo largo de esta semana, miles de personas y campus universitarios han acudido a las clausuras de la última gira nacional de Turning Point USA. El evento sucede antes de cumplirse siquiera un año desde que el fundador de la organización, Charlie Kirk, fuese tiroteado en pleno debate al aire libre el pasado 10 de septiembre. Son muchos los que durante la gira recordaron el suceso. Entre ellos, los presentadores Matt Walsh y Michael Knowles, que esta semana asistieron junto a cientos de espectadores a una insólita confesión vocacional de un niño de 10 años.

    National Catholic Register relata como el joven, llamado Bryce y radicado en Billings (Montana), aprovechó la facilidad para acceder al turno de palabra y presentarse al público. Se dirigió después a Knowles y Walsh: “Quiero ser sacerdote cuando sea mayor. Solo quería preguntarles: ¿Qué consejo me darían?”.

    Los presentadores respondieron con amplias reflexiones y admiración hacia la determinación del joven.

    Tras preguntarle por los motivos que le han llevado a tomar dicha decisión, respondió con sencillez: “Simplemente porque Dios me llama”.

    Respondiendo a la pregunta correcta

    La respuesta emocionó a los asistentes, empezando por el mismo Knowles, que destacó el esperanzador caso del joven en un contexto que no siempre invita al optimismo.

    “Hay muchos momentos en la política en los que uno se siente hastiado. Piensas: ‘Se ha perdido toda esperanza. La cultura se está muriendo. Ya nadie tiene las ideas correctas’. Y entonces conoces a un niño de 10 años que dice: ‘Quiero servir a Dios y ser sacerdote’, y dices: ‘¡Vamos a lograrlo!’”.

    Como parte de la respuesta, Walsh invitó al joven a continuar tratando de responder “a la pregunta correcta” sobre la voluntad de Dios en su propia vida.

    “A la mayoría de la gente, niños adultos, si les preguntas a qué se dedican o cuál es su estilo de vida, te lo dirán; y si les preguntas por qué, te dirán algo como: ‘Bueno, es lo que quiero hacer’ o algo por el estilo. Pero la verdadera respuesta, lo que todos deberíamos intentar discernir, continuó Walsh, no es lo que queremos hacer, sino por qué nos ha puesto Dios aquí?”.

    El planteamiento llevó a Walsh a una profunda reflexión en torno a la creación misma, que en el caso de cada persona guarda un propósito específico, la misión en el propio mundo:

    “Ese propósito será diferente para cada persona. Así que nuestra tarea, en primer lugar, es discernir en oración cuál es ese propósito, preguntarle a Dios: 'Sé lo que quiero hacer, pero Dios, ¿qué quieres que haga?'. Y ya te estás haciendo esa pregunta; estás recibiendo una respuesta”, dijo Walsh.

    Por ello aconsejó al joven: “Sigue preguntándolo y sigue abierto a la respuesta de Dios”.

    Al concluir, Knowles celebró que, tras horas de elevados debates culturales entre centenares de asistentes, “la respuesta más sabia y concisa de toda la noche” surgiese de un niño: “Quiero hacer esto porque Dios me llama a hacerlo. Esa es una de las respuestas más hermosas que he escuchado en cualquier evento”. 

    ReL

    Vea  también    Vocación cristiana,
    Vocación a la Santidad




    miércoles, 8 de abril de 2026

    Treinta años como enfermero y hoy futuro sacerdote: «El hospital fue mi seminario»

    El trato cotidiano con pacientes y familiares fue afianzando la decisión de Di Persio.

    Mientras seguía trabajando de enfermero, comenzó los estudios de Teología y se incorporó al seminario.

    Mientras seguía trabajando de enfermero, comenzó los estudios de Teología y se incorporó al seminario.


      Un enfermero del Hospital Santa María de Terni, en pleno corazón de Italia, acaba de recibir la ordenación de diácono en la catedral de la ciudad. 

      Mariano Di Persio, de 56 años, nacido en Roma y candidato a alcalde en las elecciones municipales de 2018, comenzó así la fase final hacia el sacerdocio tras más de tres décadas como enfermero.

      Vocación a fuego lento

      La inquietud vocacional de Di Persio surgió en la juventud, aunque no pudo ingresar entonces en el seminario por razones familiares. "Desde muy joven sintió el impulso de entregarse a Dios y a la Iglesia, pero en aquel momento no le fue posible", explican sus allegados. 

      Por ello, eligió la enfermería como modo de servicio, una tarea que ha mantenido durante más de treinta años. Durante todo este tiempo, su vocación no se apagó, sino que fue madurando mientras continuaba su labor en el hospital.

      Desde la diócesis subrayan que su recorrido siempre estuvo marcado por esa llamada interior. "El hospital ha sido su auténtico seminario", señalan, aludiendo a su experiencia diaria junto a enfermos y familiares.

      El trato cotidiano con pacientes y familiares fue afianzando su decisión. Mientras seguía trabajando, comenzó los estudios de Teología y se incorporó al seminario de Asís, donde convivió con compañeros considerablemente más jóvenes.

      A lo largo de este proceso, ha colaborado como seminarista en diversas parroquias de la ciudad, entre ellas San Gabriele y Nuestra Señora de Fátima.

      Escuela de sacerdocio

      Después de años acostumbrado a las urgencias, al ruido de los pasillos y a la presión, Di Persio ha decidido ahora dar más espacio a la escucha. La vida comunitaria, la oración diaria y el estudio teológico le obligarán a pararse, a mirar hacia dentro y a dejar que la experiencia acumulada en el trato con el sufrimiento se transforme en sabiduría espiritual.

      Pero, Di Persio también se topará con un entorno generacionalmente muy distinto. Tras treinta años de profesión, llegar a un seminario, donde muchos compañeros podrían ser sus hijos, con inquietudes, ritmos y referencias culturales muy diferentes, no será nada fácil. 

      Una diferencia que, lejos de ser un obstáculo, suele convertirse en un puente: él aportará madurez, realismo y una visión muy humana; ellos le ofrecerán entusiasmo. El contacto con el dolor, la muerte, la esperanza y la vulnerabilidad le harán comprender mejor al que sufre, acompañar sin miedo y sostener al que está solo. Lo que antes era un trabajo de enfermero se convierte ahora en todo un lenguaje espiritual.

      ReL

      Vea  también     Vocación cristiana: El llamado de Dios




      miércoles, 25 de febrero de 2026

      ¿Soltería permanente? a veces es Dios quien elige por ti

      soltería, Dios, soledad, vocación, plenitud, san Pablo

      La vocación específica Dios nos la regala para santificarnos; y la soltería es una forma de vida incomprendida que, a veces, Dios a elegido para algunos.

      No siempre entenderemos los caminos de Dios. De lo único que podemos estar seguros es de que, lo que Él nos envíe, siempre será lo mejor para cada uno. Y entre esas elecciones está la vocación específica (CEC 898) con la que nos santificaremos. Sin embargo, aunque no es propiamente una vocación, la soltería es una opción que cada vez es más frecuente.

      Dios eligió por ti

      Por supuesto, vivir la soltería significa que la persona aún no sabe qué vocación seguirá: el matrimonio, el sacerdocio o la vida consagrada, sobre todo si es muy joven. Porque somos solteros desde que nacemos hasta que elegimos el modo en el que viviremos el resto de nuestra vida.

      Sin embargo, cuando pasan los años, sucede que algunas personas nunca se casaron ni fueron llamadas a la vida religiosa. Y, curiosamente, cada vez hay más de ellas y no porque no quieran casarse, sencillamente se enfocan en otros intereses, o tal vez sí lo habían considerado, pero no llegó la persona ideal.

      Cabe aclarar que ser soltero significa no tener pareja ni vivir un matrimonio de hecho. El soltero vive en castidad, guardándose en celibato.

      Pero hay ocasiones en las que Dios elige por nosotros. Por eso, conservarse soltero toda la vida quizá no es una decisión tomada a propósito, sino que, sutilmente, el Señor ha insinuado a la persona que le conviene no casarse.

      El soltero por excelencia

      Esta situación puede provocar amargura en ciertas personas porque no han descubierto la riqueza de su libertad, sobre todo porque pueden dedicarse al servicio de Dios sin ataduras. San Pablo - que tampoco se casó - aclara:

      Mi deseo es que todo el mundo sea como yo, pero cada uno recibe del Señor su don particular: unos este, otros aquel. A los solteros y a las viudas, les aconsejo que permanezcan como yo (1 Cor 7, 7-8).

      Lo que dice san Pablo es muy cierto: cada uno recibe del Señor su don particular, por eso, no todas las personas sirven para contraer matrimonio, por mucho que el mundo vea aún como bichos raros a quienes viven en completa castidad.

      Jesús, el soltero por excelencia, nos puso la muestra: vivir con libertad y responsabilidad no significa ser aburrido. Por el contrario. La vida se goza de diferente manera y se encuentra la plenitud en la entrega a los demás.

      Soltería no significa soledad

      Entregarse al servicio del Señor es lo más maravilloso que puede ocurrirle al ser humano. Hay muchas satisfacciones en ello, por eso, entender a tiempo que permanecer soltero no es ninguna tragedia evitará que, por miedo a la soledad, se tomen malas decisiones.

      Porque el soltero no tiene una pareja, pero puede vivir rodeado de familia y amigos. Sin embargo, lo más importante es mantener la vista en el cielo, porque solo dando sentido a esa elección especial que hizo Dios de ti, debe retribuirse con total fidelidad.

      Dios te ha querido para Él en la libertad, para que puedas dar testimonio en el mundo, allá donde no pueden entrar el sacerdote o la religiosa. Que María santísima te sostenga en el camino de la santidad.

      Mónica Muñoz, Aleteia

      Vea también     Homosexualidad: Diario de terapia de Alejandro