Mostrando entradas con la etiqueta Descanso. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Descanso. Mostrar todas las entradas

lunes, 9 de agosto de 2021

No te olvides de tu ángel de la guarda antes de dormir


KAMIENNE ANIOŁY


El Santo Cura de Ars nunca olvidó a los ángeles de la guarda, “nuestros amigos más fieles”. Incluso pensó en una pequeña oración que sumar a nuestras oraciones vespertinas

Las oraciones matinales y vespertinas pueden convertirse en una rutina, pero son importantes porque dan un sentido religioso a la vida diaria. Estas oraciones atestiguan que Dios está en el corazón de nuestra existencia.

Y los ángeles custodios, que son un vínculo vivo entre Él y los seres humanos, también merecen las suyas.

Ellos que están ahí mañana y noche para llevar a cabo la misión que Él les ha encomendado.

Los ángeles custodios “son nuestros amigos más fieles, porque están con nosotros de día, de noche, en todo momento y en cualquier lugar”, expresa el cura de Ars, Juan María Vianney (1786-1859) en un sermón para honrar su fiesta.

Dios, “no contento con habernos dado a su único Hijo, el objeto más tierno de sus complacencias, con sacrificarlo a la muerte más cruel, no contento con habernos arrancado de la tiranía del diablo, con habernos llamado a la cualidad gloriosa de hijos de Dios y con habernos escogido como coherederos de su reino, quiere enviarnos a cada uno de nosotros un ángel del cielo para guardarnos cada día de nuestra vida.

Este ángel no debe abandonarnos hasta haberse personado con nosotros ante el tribunal de Jesucristo, para rendirle cuenta de todo lo que hemos hecho durante nuestra vida”.

Así que, como nos recomienda el santo sacerdote, no olvidemos mostrar nuestra gratitud a estos ángeles con el poder de la intercesión infinita que prometieron:

“Yo seré tu mejor amigo, yo seré el que lo sepa todo de ti. Nunca te juzgaré, porque comprendo tus errores, y nunca te condenaré”.

Después de la oración de la mañana, aquí está la última pequeña oración del día que propone Juan Vianney, dedicada a tu ángel de la guarda antes de acostarte:

“Buenas noches, mi ángel de la guarda.
Gracias por haberme cuidado durante este día;
ofrece a Dios todos los latidos de mi corazón mientras duermo”.

Seraphim

Isabelle Cousturié, Aleteia

Vea también      Conecta con tu ángel de la guarda: la presencia de los ángeles en nuestra vida




































 




























sábado, 31 de julio de 2021

9 ideas para no «desconectar» de Dios este verano: cómo descansar y aumentar la relación con Él

 Esto sirve también para el invierno

El hemisferio norte está ya inmerso en pleno verano. Se nota en las playas abarrotadas, en las piscinas llenas de amigos y familias, pero también en los pueblos y hasta en la montaña. Es un tiempo de descanso, de recuperarse del acelerado ritmo de vida que se lleva durante el curso y también, como se dice popularmente, para desconectar.

Sin embargo, en las vacaciones de verano se corre el peligroso riesgo de “desconectar” demasiado y guardar en un cajón la relación con Dios. La oración e incluso la misa pueden dejarse de lado durante esta temporada si se da una desconexión demasiado grande.

Por ello, la web Arguments ofrece 9 ideas para que el verano sea un punto y seguido en la relación con Dios y no un punto y aparte.  Puede convertirse incluso en un tiempo para aumentar la fe, seguir formándose y hacer buenas obras. Todo tiempo es bueno si es para el Señor. Estos son los consejos que ofrece esta página de formación católica.

***

1. Descanso sí, pereza no

Hay muchos refranes, reflexiones de santos y consideraciones de grandes pensadores que hablan sobre el peligro que conlleva la pereza. El perezoso no necesita demonio que lo tiente, o como dijo Goethe: “Una vida ociosa es una muerte anticipada”. Y esto es aplicable a la vida interior, a nuestro trato con Dios.

En palabras de San Agustín: “La ociosidad camina con lentitud, por eso todos los vicios la alcanzan”. Y es que “el no hacer nada” nos anestesia, nos atonta y nos adormece por dentro y por fuera.

Todos hemos experimentado alguna vez el mal humor que se nos pone y la flojera que nos entra después de un día tirados en el sofá viendo la tele y haciendo nada; o de haber estado horas y horas haciendo “tumbing” cara al sol en la piscina.

Un hombre en bañador con sombrero en una tumbona playera

A veces podemos caer en la trampa de confundir el descanso con no hacer nada. Y esto es un engaño. San Josemaría decía que “descansar no es no hacer nada; es cambiar de ocupación”. El descanso es muy importante. Somos cuerpo y alma, somos una unidad. Y para poder trabajar, servir a los demás, sonreír, rezar… necesitamos tener energía.

Jesús también descansaba con los apóstoles y se los llevaba a un lugar apartado a reponer fuerzas, para luego poder seguir predicando y haciendo milagros.

Por eso es importante dormir las horas necesarias, comer, estar con los amigos y cambiar de aires de vez en cuando. Descansamos para poder servir más y mejor a los demás. Por eso el descanso, así planteado, no es en absoluto algo egoísta, sino todo lo contrario.

Y como todo en esta vida, a descansar también se aprende. El verano, con la reducción del horario laboral y las vacaciones, se convierte en un momento estupendo para esto.

2. Hazte un horario, pero un horario 'que mole'

Hay un refrán que dice: “El tiempo es oro”; pero para los cristianos es mucho más, ¡el tiempo es gloria! Es el medio que Dios nos da para amarle y dejarnos amar por Él. Son muchos los que no conocen a Cristo todavía. Esto no nos puede dejar indiferentes. Antes hemos hablado de la importancia del descanso, de la necesidad de cambiar de ocupación, y del riesgo y la trampa de confundirlo con no hacer nada, con dejarnos llevar por la pereza.

Por eso, hacernos un horario en verano, nos ayudará a no dejarnos llevar por la apetencia y el capricho del momento -que se venga y se vuelve un tirano-. Tan importante es tener una hora para levantarnos (que ahora se entiende que será más tarde que durante el curso), como de acostarnos (que también quizás sea más tarde porque nos quedamos viendo una serie, hablando en familia de sobremesa o tomando algo con los amigos, etc.).

Ya que tenemos más tiempo, porque en verano se reduce la carga de trabajo, podemos aprovechar para echar una mano en casa, dedicar un tiempo a hacer orden un poco más a fondo, algún arreglo pendiente… Por supuesto, sacar ratos para quedar con amigos que de normal quizás no tenemos tanto tiempo para estar con ellos. Leer, ver una película, oír música, pintar, hacer deporte, ir a dar un paseo, ver una exposición… y cómo no, aprovechar para dedicar más tiempo a nuestra familia y a Dios.

Una mujer joven reza

3. Pon a Jesús en el centro de tu día

Cuando queremos a una persona queremos vernos, hacer cosas juntos, hablar y compartir lo que nos preocupa e ilusiona… en definitiva, estar juntos. El amor y el cariño crecen con el trato, y eso, exige tiempo. No es cuestión solo de cantidad, sino también de calidad. Podemos estar con alguien pero tener la cabeza en mil cosas, estar a la vez pendientes del móvil… Con el Señor nos puede pasar lo mismo. Para quererle más y caer en la cuenta de todo lo que nos quiere, tenemos que ponernos a tiro, dedicar un tiempo a estar con Él y hablar de nuestras cosas, y cuidar que ese tiempo, no nos lo robe ni el móvil, ni el acelere interior, ni otras distracciones.

Por esto te animamos a que te concretes un tiempo cada día para hablar con Jesús, para rezar. A veces nos puede parecer que nuestra oración es una farsa, se nos van los sentimientos y pensamos que estamos perdiendo el tiempo, que no sirve de nada… Pero solo dejarnos tocar por su mirada, nos va cambiando el corazón. Así lo cuenta Dimitri Conejo en la entrevista que le hicimos a cerca de su conversión. Te recomendamos que si no lo has hecho, la leas despacio. Seguro que en algún momento te sientes identificado con lo que cuenta.

Si puedes, acude de vez en cuando a una iglesia a rezar. En muchas ciudades suele haber una capilla de «adoración perpetua«, es decir, con el Santísimo Expuesto en la Custodia. ¿Por qué no ir una vez a la semana a estar un rato con Él?

Cuando no puedas, puedes hacer la oración en tu cuarto o viendo el mar o dando un paseo.

Dios está en todas partes. Solo tienes que recogerte y ponerte en presencia suya.

Te puede ayudar recitar esta breve oración: «Señor mío y Dios mío, creo firmemente que estás aquí; que me ves, que me oyes. Te adoro con profunda reverencia. Te pido perdón de mis pecados y gracia para hacer con fruto este rato de oración. Madre mía Inmaculada; San José, mi padre y señor; Ángel de mi guarda; interceded por mí«.

Y por supuesto, participa de la Santa Misa siempre que puedas, no solo los domingos. Ahí Jesús se nos da con su Cuerpo, con su Sangre, con su Alma y con su Divinidad. Y no esperes para confesarte ofender y caer en faltas graves. Descubre la ayuda de la Confesión frecuente.

Si pones la lucha lejos del muro, le será más complicado al enemigo poder entrar en la fortaleza de tu corazón. La Confesión perdona y borra los pecados; pero también nos ayuda y nos da la gracia para hacer cosas buenas, de amar más y mejor. Y por último, búscate un buen director espiritual, que te acompañe, oriente y ayude a discernir por dónde te va llevando el Señor y qué quiere de ti.

4. Date a los demás

Lo que más descansa sin duda alguna es no pensar en nosotros mismos. Cuanto más amamos a los demás, menos tiempo tenemos para pensar en nuestras preocupacioncillas, en nuestras cositas, en si me hacen caso, me miran o no me miran, me valoran o me tienen en cuenta.

Un joven ayuda a una anciana

Quien tiene un amigo tiene un tesoro, ¡cuídalos! A veces por la incompatibilidad de horarios, el trabajo y demás, no podemos estar todo lo que nos gustaría con nuestros amigos. Pero el verano es un momento fantástico para ello, para hacer planes juntos, descansar con ellos y compartir aficiones. Y por qué no, también para rezar juntos.

Hay amigos, y amigos. Muchas veces llamamos amigos a simples conocidos, a gente con la que coincidimos, pero eso no es una verdadera amistad. Amigo es aquel que está a las buenas y a las malas; con el que siempre puedes contar; el que te dice verdades como puños, también cuando a veces no quieres escucharlas, pero sin dejarte en la estacada; el que saca lo mejor de ti; alguien con quien reír, llorar y soñar; en definitiva, amigos son los que te ayudan a esculpir en ti el rostro de Cristo.

Aprovecha para estar pendiente de los que han tenido un año difícil, están más cansados o tienen alguna preocupación.

5. Santos de copas

“Santos de copas son los cristianos por los que el mundo clama: Cristianos que no llevan cruces vistas colgando del cuello, pero que aman sirviendo hasta que duele. Que no llevan el Evangelio en la boca, sino inyectado en vena; que no menosprecian las diversiones y placeres del mundo, sino que son los que más los disfrutan. Cristianos que no juzgan a los equivocados, sino que se arrodillan a sus pies para aliviarles y sanar sus heridas.

Santos de copas son los que no llevan cara de sufrimiento, sino que se muestran escandalosamente alegres. Los que no buscan a Dios en las sacristías y acciones evangelizadoras, sino en su puesto de trabajo y en las fiestas, con una copa en la mano.

Dios —el Padre, Cristo y el Espíritu— es alguien que ocupa el centro de sus vidas». Así los describe en el libro Santos de copas  José Pedro Manglano.

¿Quién dijo que ser cristiano es aburrido; que es para gente amargada, que no sabe disfrutar ni pasárselo bien? Jesús era divertido, tenía amigos con los que compartía ratos entrañables, iba a bodas y se alegraba con las alegrías de los demás.

Grupo de amigos jóvenes toman cerveza y ríen

Hay ambientes y ambientes. Estar en un lugar donde a nuestro alrededor la gente está ofendiendo a Dios, aunque nosotros no hagamos “nada malo”, no debería ser el mejor sitio para estar. Empezando porque no es muy coherente y siguiendo porque de alguna manera, el hecho de estar ahí “como si nada”, también nos hace daño aunque no lo percibamos de primeras así. Nos vamos insensibilizando el alma, perdiendo finura y cariño por el Señor. Y esto es algo que es fácil que lo hayamos experimentado en algún momento. Ese amargor o vacío por dentro tras una noche en una discoteca donde la gente bebía sin control, fumaba de todo y manoseaban al personal. Divertirse sí, y cuanto más mejor, pero siempre con Él; que donde estemos, el Señor en nuestra alma en gracia pueda estar a gusto, pueda sonreír.

6. No hagas de tu cuerpo la tumba de tu alma

"Lo que se necesita para ser feliz no es una vida cómoda, sino un corazón enamorado", San Josemaría. Todos queremos ser felices. Todos queremos amar y ser amados. No hay nada que nos llene más. Amamos con cuerpo y alma. Por eso, cuando con el cuerpo decimos una cosa, pero con el corazón otra, algo va mal… tenemos un problema. Estamos dañando nuestra capacidad de amar; estamos poniendo en juego nuestra felicidad. Es la mayor de las mentiras.

El verdadero amor hace de la vida de la otra persona algo sagrado. Yo te respeto. Yo no quiero usarte. Por eso la castidad, la pureza, son dos virtudes que tenemos que pedir todos los días.

7. Lee para formarte y tener criterio propio

La lectura es a la inteligencia lo que el ejercicio es al cuerpo. San Bernardo decía que "la lectura y la oración son las armas con que se vence al demonio y se conquista el cielo". Explica todo esto con una bella comparación sobre el pasaje de San Mateo: "Buscad y hallaréis". “Buscad leyendo, –explica el santo,– y encontraréis meditando. La lectura pone el alimento en la boca para masticarlo por la meditación”. "Cuando oramos, le hablamos a Dios; cuando leemos, le oímos", San Jerónimo.

Si no vives como piensas, acabarás Mujer con gran sombrero de paja lee tumbada en la playapensando como vives. Y si no piensas por qué vives así, acabarás dejándote arrastrar por lo que hace la mayoría, por tu capricho, por la rutina… El mundo está necesitado de personas con convicciones personales profundas. ¿Quieres vencer el pecado, saber santificar el sufrimiento, vivir cristianamente? Lee la vida de los santos. Te sentirás movido por estos héroes y, consciente o inconscientemente, tratarás de imitar sus virtudes de fortaleza, trabajo, obediencia y respeto de sí y de los demás.

8. Disfruta y cuida de la “casa común”

El hombre, para ser “Señor del mundo” debe tratar a cada ser según su propia naturaleza y no bajo guía, solamente, de los intereses humanos.

El cuidado del regalo de la creación es una tarea que compartimos todos. Para los cristianos “nada de este mundo nos resulta indiferente”, y nos sentimos “llamados a ser los instrumentos del Padre Dios para que nuestro planeta sea lo que él soñó al crearlo y responda a su proyecto de paz, belleza y plenitud”. El mundo es nuestro hogar, y tenemos que cuidarlo para dejarlo mejor que lo encontramos a las futuras generaciones.

Se puede cuidar del mundo y de los seres creados de muchas formas: reciclando, gastando solo el agua necesaria, no coger siempre el coche para todo y disfrutar de ir andando o en bici a los sitios, no tirando basura al suelo cuando vas a la playa o al campo, acompañando a personas mayores y cuidando a los enfermos…

9. A Jesús se va y se vuelve por María

Donde está María está Jesús. Deja tus propósitos en manos de la Virgen. Acude a Ella cuando necesites recomenzar; te desanimes porque no te salen las cosas; no sepas ni qué decirle a su Hijo; tengas miedo; cuando estés contento para darle gracias y cuando te sientas triste, para que desate los nudos de tu vida. Es el Remedio de los remedios.

Una Madre nunca desoye a un hijo, nunca mira para otro lado o se hace la indiferente. No hay nadie más empeñado en que seas feliz que Ella. Lo hace todo más fácil. Pégate a su lado este verano, y verás cómo lo convierte en el mejor verano de tu vida.

(Tomado de Arguments y adaptado para
ReligionEnLibertad en julio de 2019)

Vea también    El Credo Símbolo de la Fe de la Iglesia





























domingo, 16 de mayo de 2021

10 consejos para vivir el descanso como un ejercicio espiritual


quiet man


Recuperar el valor del descanso como un trabajo espiritual necesario para un estilo de vida equilibrado

En medio de las circunstancias en las que vivimos solemos justificar la falta de descanso, empezamos a asumirlo como una pérdida de tiempo, algo que nos dispersa o distrae o incluso como una irresponsabilidad o un factor que nos aleja de las oportunidades. 

A veces, hasta con cierto temor, no le damos el espacio que se merece o el mismo valor que a otros momentos en los que estamos “activos” y a la hora de planificar nuestro día no lo tenemos en cuenta esperando que simplemente suceda al final del día, más adelante el fin de semana, durante las próximas vacaciones o quién sabe cuándo. 

Sin embargo, el descanso no se trata solamente de recuperar energías y contar con una buena salud física y mental. Es un componente esencial para poder dar lo mejor de nosotros. 

Algo similar ocurre con la música que además de estar compuesta por figuras está llena de silencios y eso produce armonía. De la misma manera que un músico es capaz de reconocer los detalles en la estructura musical que hacen a una buena canción, comprender y valorar las pausas de nuestra vida es lo que nos lleva a vivir de una manera más completa. 

Nuestra rutina con sus actividades es como esa canción que suena todo el día y que tal vez no podemos cambiar por otra, pero que dependerá de nosotros el hacerla la mejor versión de todas. Así, incorporar hábitos que nos ayuden a conectar con el descanso no significa que nuestra música deje de sonar, sino darle la oportunidad a que se transforme y renueve.

Es necesario llevar a la práctica el descanso como un ejercicio espiritual haciendo frente a las tentaciones que nos alejan de un equilibrio saludable. La calidad del sueño no solo depende de las condiciones del lugar donde descansamos, sino también en cómo ha sido nuestro día y las decisiones que hemos tomado. Todo eso requiere de una verdadera disciplina de espíritu.

1RECOGIMIENTO: ELIGE UN LUGAR PROPICIO PARA EL DESCANSO

El lugar nos predispone mejor para hacer una u otra cosa. Invierte en un colchón cómodo, una buena almohada y sábanas limpias. Decora o ambienta ese espacio de descanso como si fueras a entrar a un lugar sagrado. Puede ser simple, pero que invite a la paz con luces tenues, velas o aromáticos naturales, música suave o un baño que ayude a relajarte. 

2SOLEDAD: DESTINA UNOS MINUTOS VALIOSOS PARA TI

No hay nada mejor como empezar el día con un tiempo de tranquilidad y a solas para ir progresivamente transitando a la actividad y volviendo a hacer contacto con el mundo, tal como ocurre al final del día en sentido contrario. Puedes considerar levantarte antes, hacer una meditación, escribir en tu diario personal, rezar, tener un momento de silencio para ti para reflexionar o hacer una pequeña caminata matutina. Eso cambiará el curso de tu día.

3DILIGENCIA: INCORPORA EL EJERCICIO FÍSICO DURANTE EL DÍA

Cuando el trabajo es mental, muchas veces sentimos que necesitamos desconectar y al final del día se nos agotan las opciones. Es mejor poder canalizar la energía física más temprano con un deporte, saliendo a correr o haciendo una caminata. Este tipo de actividad permite que uno pueda descansar mejor, ya que ayuda a segregar hormonas que aumentan la relajación corporal y mental, frena las preocupaciones diarias y reduce el estrés.

4PACIENCIA: TOMA UNA PAUSA ANTES DE REACCIONAR

Cuando tengas momentos desafiantes de mucho estrés, discusiones o tensión, recuerda hacer una pausa antes de reaccionar. Esperar para darte un minuto, tomar aire y respirar profundo te ayudará a centrarte, a recuperarte y ahorrarte una energía muy valiosa que se pierde en pleitos que no te llevan a ninguna parte. Es sabio detenerse a tiempo cuando necesites ese descanso breve en un momento turbulento que puede ser largo.

5TEMPLANZA: CUIDA TU DIETA SOBRE TODO ANTES DE DORMIR

La dieta está conectada con el sueño. No solo es importante el tipo de alimentos que consumimos, sino también el momento en que lo hacemos. Asegúrate de evitar la cafeína o irte muy lleno a la cama. La cena puede ser liviana, pero es importante no pasar hambre o sed mientras descansas. Come lo necesario de acuerdo a tu actividad y no te acuestes sin haber hecho una buena digestión. Una infusión de hierbas puede ayudar en este sentido. 

6VOLUNTAD: ESFUÉRZATE POR DESCONECTAR DE LAS LUCES Y RUIDOS

Entrar en un clima tranquilo requiere desconectar tu móvil y otros dispositivos. Muchas veces al final del día se recurre a Netflix, a la tv o al informativo para distraer la mente sobretodo en días de mucho trabajo. Lo ideal es que el uso de las pantallas no sea lo último antes de dormir. Intenta escuchar las noticias por radio mientras conduces o cocinas y mira la serie que te gusta una noche del fin de semana sabiendo que luego podrás dormir más tiempo. 

7ORACIÓN: BUSCA MOMENTOS PARA REZAR

El tiempo destinado a la oración ayuda a relajar el cuerpo y a unir los sentidos. Tanto rezar a primera hora del día como antes de acostarse, son momentos claves para despertar y acostarse con un espíritu positivo. Al invitarnos a un recogimiento interior y a la abstracción exterior, la oración nos hace estar presentes y abiertos a llenar el alma. Compartimos las cargas y eso hace que podamos encontrar más fácilmente el descanso necesario. 

8DISCERNIMIENTO: EVALÚA TUS HORARIOS DE DESCANSO

Piensa qué horario sería para ti el ideal para descansar y luego cuál es el que sueles tener en la práctica. Analiza qué cosas son las que haces en ese lapso de tiempo e intenta eliminar de esa franja horaria aquellos hábitos que no suman o que puedes hacer en otro momento del día sin dejarlos para el final. Si quieres priorizar la mañana, puedes preparar tu almuerzo o tu ropa la noche anterior y así maximizar tu tiempo de descanso.

9EXAMEN: HAZ UN BALANCE CONSCIENTE DE TU DIA

Uno duerme mejor cuando se siente en paz con uno mismo y con los demás. Haz un examen de conciencia sobre tu día y piensa si has podido hacer algo bueno, algo que podrías haber hecho mejor o algo de lo que te arrepientes y tienes que corregir. Si hay algo que cambiar puedes hacerlo a tiempo y encontrar paz con Dios, contigo y con otras personas. Al hacerlo diariamente estarás ganando la posibilidad de tener un descanso real y más profundo. 

10FE: RESPETA EL MOMENTO DE DESCANSO PASE LO QUE PASE

Acostarse y cerrar los ojos es un acto de fe. Podemos ir a dormir con tareas pendientes o problemas sin resolver. El “irse” por unas horas significa aumentar la confianza en Dios y tener fe en que todo lo dejamos reposar en Él hasta el día siguiente. Fija tu tiempo y da en ese tiempo lo mejor de ti, pero luego descansa en Dios cuando sea el momento para ello. Él estará contigo en cada cosa y actuando en tu vida aun cuando no te des cuenta. 

Cecilia Zinicola, Aleteia ,

Vea también     Dicta el Señor a santa Brígida unas oraciones que pueda recitar al vestirse, al sentarse a la mesa y al retirarse para descansar 




















martes, 26 de mayo de 2020

Así lograrás que tu bebé duerma toda la noche

¿Vuestro bebé se despierta por las noches? Consejos para enseñarle a dormir bien

El descanso de los bebés es algo complejo y a veces pueden tener dificultades para dormir la noche del tirón. Es una realidad que repercute sobre el sueño de los propios padres, que solo desean una cosa: ¡que su pequeño duerma como un bebé! Consejos de especialistas para conseguir un sueño de calidad. 
“Dormir como un bebé”. La expresión tiene poco atino, como se entiende al escuchar a los numerosos padres que se quejan por culpa del sueño de sus bebés. Lucie, madre de dos pequeños de menos de tres años, se encuentra entre estos padres. Esta madre no encuentra palabras lo bastante intensas para describir la “catástrofe” de las noches entrecortadas. “Es un infierno, un auténtico problema, una tortura, un peligro. Mi hijo mayor ya dormía mal, pero ha empeorado con el nacimiento de su hermana pequeña. Yo tengo una falta de sueño inmensa, así que estoy más impaciente, más irritable y menos disponible. La vida es difícil para mí, para nuestra pareja, para nuestra familia”. El agotamiento de los padres es la primera razón que les empuja a consultar a especialistas del sueño, a psicólogos, a homeópatas, a osteópatas… Algunas madres ni siquiera esperan al final de su baja de maternidad para buscar ayuda. “Tengo que volver al trabajo y mi hija todavía no es capaz de dormir toda la noche. Sería incapaz de mantener mi jornada con este ritmo”, confiesa Clémence. El final del permiso por maternidad llega demasiado pronto y los pediatras coinciden en que habría que esperar a los tres meses del bebé para que pueda prescindir de comer por la noche para siempre. “Ningún bebé de más de 100 días se despierta por la noche porque tenga hambre”, advierte el doctor Philippe Grandsenne. La vuelta al trabajo, el agotamiento, la presión social, la pregunta sistemática de los allegados de “¿El bebé duerme bien?”, son fuentes de angustia. ¿Qué hacer entonces? ¿Es posible enseñar al bebé a dormir bien?

¡El sueño también se educa!

Aude Becquart, consejera en puericultura especializada en el sueño, está acostumbrada a escuchar testimonios de este estilo: “Los padres que vienen a verme lo han intentado todo, lo han leído todo, escuchado de todo, ya no pueden más. Viven demasiado inmersos en su mundo y a veces necesitan consejos del exterior”. Sin embargo, más allá de esta fatiga extrema y de la fragilidad resultante, hay otra cuestión igual de importante en juego. “La buena calidad del sueño del adulto se adquiere desde pequeño”, recuerda Aude Becquart.
Sujeto a las tensiones y a las crispaciones que a veces se producen en la familia, el sueño manifiesta muchos desafíos educativos, explica Lyliane Nemet-Pier, psicóloga clínica: “Toda la educación entra en juego en el sueño, sin el cual no tomamos consciencia de ella. La frustración, la autonomía, la separación, la pareja ante el niño…  Siempre que es posible, recibo a los dos padres en la consulta, porque el sueño es un síntoma que obliga tanto al padre como a la madre a intervenir. Esto no es tan necesario en casos como la alimentación, por ejemplo”. Por tanto, los estilos de vida actuales, los métodos educativos, la falta de tiempo de los padres para dedicarse a sus hijos, ¿son también obstáculos al descanso del bebé o del niño? La psicoanalista plantea la pregunta con claridad cristalina: “Cuando el tiempo dedicado a la vida familiar se reduce drásticamente, ¿cómo se encuentran los bebés, los niños y los padres? Las noches resuenan con las penas y las carencias del día”.

Pero ¿por qué se despierta tantas veces?

“Encuentro que los padres jóvenes están poco preparados y obstaculizan mucho el sueño de sus bebés. Si estuvieran mejor informados, disminuirían mucho los problemas de sueño, que a menudo se producen desde la primera infancia”, valora Lyliane Nemet-Pier. De acuerdo, pero ¿cómo encontrar el sueño cuando el bebé aúlla en el pequeño apartamento familiar? ¿Cuando los muros que lo separan de los vecinos son finos como el papel? Sin contar con que los gritos del niño son desgarradores, casi insoportables para los padres también.
La doctora Marie-Josèphe Challamel, pediatra y autora reconocida de numerosas investigaciones sobre el sueño, recuerda las reglas básicas: “El niño se despierta de noche, es normal, eso sucede en cada cambio de ciclo. Ocho veces por noche en un niño de tres meses, cuatro despertares entre medianoche y las 5 a.m. en un niño de 18 meses. Lo que no es normal, es que el niño no sepa volver a dormirse solo”. Así, el bebé debe ser capaz de dormirse solo en su cama “hacia los tres/cuatro meses”, valora la pediatra. Esta autonomía, que se adquiere progresivamente, es fundamental para pasar unas buenas noches y unos buenos días.
Aprender a descifrar los llantos
“A menudo se dice que el niño llora porque tiene falta de afecto. Pero eso no es del todo correcto”, matiza Brigitte Langevin, experta en educación del sueño. “El niño al que permitimos dormirse él solo expresa su descontento, pero eso no es inseguridad. Los llantos son difíciles de distinguir, incluso para los padres, pero hay que estar muy atentos. No digo que haya que dejar llorar al niño, porque eso roza la negligencia, pero sí hay que permitirle vaciarse de sus emociones”.
Escuchar y descifrar los llantos es importante en múltiples aspectos. En particular en el momento del sueño de los pequeños. Las investigaciones han demostrado que el bebé se duerme en fase de sueño agitado. Gime, agita las manos, gira la cabeza a derecha e izquierda, manteniendo los ojos cerrados. “¡Los padres que cogen en brazos a su pequeño en ese momento perturban su ciclo de sueño!”, alerta Lyliane Nemet-Pier. Del mismo modo, cuando un bebé se despierta de noche, conviene esperar algunos minutos antes ir a verlo. Es posible que vuelva a dormirse solo. Aprender a comprender los llantos del bebé es primordial en su aprendizaje de autonomía e independencia.
La importancia del ritual de acostarse
La etapa del adormecimiento viene precedida del famoso “ritual de acostarse”: efectuar los mismos gestos más o menos a la misma hora de la noche hace que los pequeños se sientan seguros y los prepara para el sueño. Un baño templado, una cena tranquila, sin luces intensas, un cuento o una canción, una oración y a la cama. Para los más grandes, tanto la doctora Challamel como Lyliane Nemet-Pierre recuerdan la importancia de no pasarse con las pantallas: “Las actividades no estructuradas de la pantalla tienen efectos nefastos para el niño y, con mayor motivo, para el bebé”. Las pantallas son demasiados estimulantes y excitantes y también emiten una luz que impide la llegada y la difusión de melatonina, “la hormona que desencadena y mantiene el sueño”. ¡Un consejo que vale tanto para niños como para adultos!
El ritual de acostarse es tanto más importante cuanto que los ritmos vitales son frenéticos e irregulares. Cuando los padres trabajan mucho, cuando los niños encadenan modalidades de cuidados y actividades, el momento de pausa es indispensable. “El niño no necesita un tiempo demasiado largo con los padres, pero necesita tiempo para sí mismo. Un tiempo exclusivamente para él, sin la interrupción del teléfono de los padres, sin actividades demasiado estimulantes, un tempo para compartir”. Este valioso momento es una oportunidad para descargar las emociones de la jornada y satisfacer la falta de presencia que pueda experimentar el niño con respecto a sus padres. Permite también identificar los signos de cansancio del niño: ojos enrojecidos, gruñidos, bostezos… Esta disciplina puede ser difícil de adoptar a lo largo de la jornada, pero permite preparar unas noches tranquilas y enriquecer considerablemente la relación parento-filial.
Ariane Lecointre-Cloix, Edifa - Aleteia