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sábado, 19 de noviembre de 2022

Regreso a Ucrania: «El templo es una ruina, pero la Iglesia está viva»

Zniszczony przez Rosjan kościół katolicki we wsi Kyseliwka na Ukrainie              

Después de la liberación de la región de Mykolaiv, sus habitantes comenzaron a volver a sus hogares. Así se encontraron la iglesia de Kyselivka, bombardeada en la guerra

La gente de la región de Mykolaiv ha empezado a volver a sus casas con la esperanza de salvar al menos algunas de sus pertenencias. También las benedictinas que colaboraban con la Iglesia local.

«No podíamos sentarnos y esperar, así que junto con el párroco, el padre Oleksandr Repin, fuimos a Kyselivka, donde se encontraba nuestra iglesia de la Inmaculada Concepción de la Santísima Virgen María» -explica la Hermana Faustina-. «Esperábamos que tal vez quedara algo allí, encontrar y recuperar alguna cosa…».

Pero al llegar al lugar, no podían creer lo que veían. «Lágrimas rodaron por mis mejillas, mi boca pronunció el Padrenuestro y la paz reinó en mi corazón. El lugar santo, la Casa de Dios, elegido para glorificar a Dios en él, estaba destrozada»:

Iglesia de la Inmaculada (Ucrania), Galería

Esperanza en la resurrección

«No había en mí odio ni ira, sólo algo de pesar y un pensamiento reconfortante de que la Iglesia -el pueblo- seguía viva ”, recuerda sor Faustina.

La monja explicó que la mayoría de los feligreses está rezando en la iglesia de Mikołajewo, a unos 55 km de Kyseliwka. 

«Alrededor de la iglesia hay cohetes clavados en el suelo, muchos restos de misiles de racimo. Inmediatamente te das cuenta de cómo al mal no le gusta lo que es santo. Te convences aún más de que este mal está penetrando en nuestra tierra, el mal que destruye todo, y especialmente destruye lo que es santo», añadió sor Faustina.

Y expresó su esperanza de que se reconstruya la iglesia y la gente regrese al pueblo tan dañado. 

«Esta vista tan trágica, sin embargo, trae esperanza en la resurrección«-afirmó sor Faustina.

Iglesia en la guerra en Ucrania

Los orígenes de Kyselivka se remontan a la década de 1830. Lo fundaron principalmente  inmigrantes católicos de Polonia, Lituania y Bielorrusia. Inicialmente, el pueblo se llamaba Polackie, en 1905 pasó a llamarse Kyseliwka.

La pequeña iglesia de piedra de Kyseliwka, a 15 kilómetros al noroeste de Jersón, se construyó en la segunda mitad del siglo XIX y sobrevivió a dos guerras mundiales y al régimen comunista. 

Las autoridades soviéticas convirtieron la iglesia en un almacén y luego en un lugar donde se reparaban tractores. 

En 1990, la iglesia fue devuelta a los fieles y puesta bajo el cuidado de los sacerdotes. En 2013, el entonces obispo de la diócesis de Odessa-Simferopol, Bronisław Bernackiemplo, consgró el templo.

En marzo de 2022, Kyselivka estuvo bajo el fuego constante de las tropas rusas. La iglesia en la línea del frente fue destruida el 2 de mayo. 

El 10 de noviembre, la aldea fue recuperada de manos rusas como parte de la ofensiva ucraniana en la región de Jersón. La oración ha vuelto a resonar en el lugar.

Aleteia Polaco 
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sábado, 9 de octubre de 2021

Los 4 padres jesuitas beneficiados con el «milagro de Hiroshima»

 


En ninguna de las 200 revisiones se les encontró rastro radiactivo

Más impresionante que el hecho de no morir, es el no haber tenido ninguna secuela física por la exposición a la radiación.

El 6 de agosto de 1945, alrededor de la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción todo era destrucción. Pero esta iglesia resistió en pie, herida pero no abatida, y dentro de ella, vivos, inexplicablemente, cuatro jesuitas alemanes, junto a otras personas que trabajaban en la rectoría de la iglesia.

Dos terceras partes de Hiroshima habían sido destruidas, y habían muerto alrededor de 80 mil personas; pero ellos, estos sacerdotes, estaban vivos.


Los padres Hugo Lassalle (1898-1990) -superior de los jesuitas en Japón-, Hubert Schiffer (1915-1982) -párroco- , Wilhelm Kleinsorge (1907-1977) y Hubert Cieslik (1914-1988) se encontraban en diversos oficios.

O decían misa, o desayunaban o simplemente caminaban cuando sintieron el resplandor, el estallido y la destrucción. Sus leves heridas, fueron producto de vidrios y pequeñas piedras que caían, pero nada de relevancia.

Entretanto, todos los médicos que los atendieron les pronosticaron graves lesiones posteriores a causa de la radiación, previsión que nunca se confirmó.

Más de doscientas revisiones a su salud les fueron hechas tras la bomba de Hiroshima, pero en ninguna de ellas se encontró rastro radiactivo, ni desarrollaron ninguna enfermedad como secuela de la bomba.

Los padres atribuyeron este «milagro de Hiroshima» al auxilio de la Providencia y en especial a la protección de la Virgen bendita: «Vivíamos el mensaje de Fátima y rezábamos juntos el Rosario todos los días», explicaron.

Posteriormente el Padre Schiffer escribió un libro titulado El Rosario de Hiroshima, en el que hablaba de los hechos de la guerra y la posguerra enmarcándolos en el mensaje de la Virgen de Fátima.

El Padre Huber Cieslik dejó un relato de lo ocurrido ese 6 de agosto, que ya es un «clásico», y que torna al lector sumamente vivo, el favor que les concedió la Providencia en Hiroshima.

Con información de Carifilii.es

Artículo originalmente publicado por Gaudium Press

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