miércoles, 24 de febrero de 2021

El escultismo cambió totalmente nuestras vidas

 

geste d'honneur scout


Descubre cómo el movimiento scout aumentó la fe de estos scouts o les permitió descubrir a un Dios que no conocían

“Durante los momentos espirituales, descubrí la vida de Jesús y eso me dio ganas de convertirme en hija de Dios”, explica con sencillez Cassandre, de 13 años, lobata en las Guías de Francia en Castres.

Con 8 años por entonces, pidió el bautismo y escogió como madrina a una de sus jefas scout. A pesar de su juventud, organizó el día D hasta el más mínimo detalle.

“Quería ser bautizada de uniforme, por mi capellán scout en una pequeña iglesia situada cerca de lugar de campamento, en el camino de Santiago”, precisa esta chica que ya guía y cuenta con convertirse en jefa “para transmitir a los demás” lo que ella recibió.

Un caso que ni de lejos es aislado. Aunque no se trata de llegar a convertir las almas, el escultismo ayuda a crecer con el tiempo compensando un ambiente espiritual casi inexistente o más o menos cuestionado durante la adolescencia.

Un lugar donde se transmite la fe

© FAMILLE B.

Bautizado pese a ser hijo de una familia no practicante, Hubert se convirtió en scout con los Scouts Unitarios de Francia o SUF por invitación de un compañero de clase.

“Solamente iba a misa durante mis fines de semana scout, una vez cada dos meses. En casa no se hablaba de Jesús, no se rezaban oraciones. Luego, gracias a las etapas de progresión propuestas por los SUF, mi compromiso se hizo más espiritual. En la Ruta, aprendí a rezar y a ponerme al servicio de los demás. Al ver a mis compañeros arrodillarse durante la consagración en la misa, tomé conciencia de que estaba sucediendo algo. Empecé a ir a misa todos los domingos. A los 22 años, pasé por mi ceremonia de rover y recibí el sacramento de la Confirmación el mismo día”.

Un poco de historia de los scouts

Sí, el escultismo y la transmisión de la fe son una buena mezcla. Y no es por azar.

“Una organización como la nuestra faltaría a su objetivo si no enseñara a los niños la religión”, escribía su fundador Baden-Powell (Scouting for boys, 1908).

Al detectar en el escultismo un espíritu profundamente cristiano, el padre Jacques Sevin y el canónigo Cornette lo importan a Francia en 1920 y le confieren una espiritualidad católica. ¿Su objetivo?

“Forjar las almas de nuestros hijos para reconstruir, después de la guerra, en medio de las ruinas materiales y morales acumuladas, la ciudad de Dios”.
© AGSE_Joseph Drouet

Casi un siglo más tarde, los movimientos scout católicos continúan, cada uno a su manera, cumpliendo esta misión en un contexto de descristianización creciente.

Y con éxito. Porque catolicismo y pedagogía scout forman un dúo vencedor, como resume Bruno Rondet, presidente de la red de escultismo y oración Réseau Scoutisme et Prière en Francia:

“La ley scout es conforme a las aspiraciones profundas que Dios colocó en el corazón de las personas y que llamamos ley natural. Es más, resulta ser una excelente base para una educación sobrenatural y para guiar al scout para que viva de manera práctica las exigencias del Evangelio”.

La importancia de asumir responsabilidades

“Gracias a la pedagogía scout, nos convertimos muy pronto en actores de nuestra progresión espiritual”, atestigua Delphine, antigua guía, jefa de grupo en los Scouts de Europa.

Asumir la responsabilidad de una patrulla o de un equipo con unos 16-17 años es una etapa primordial en esta progresión espiritual. Tener esta responsabilidad permite al adolescente integrar su fe de adulto.

“Cuando eres jefe de patrulla”, prosigue Delphine, “se te confía la vida espiritual de los scouts y las exploradoras. Y en el momento de convertirte en jefe, sirves de modelo, como dice muy claramente el ceremonial de investidura: ‘Los jóvenes te miran’”.

Les scouts à la rescousse © Guides et Scouts d'Europe

Más adelante, los scouts tienen un plus a la hora de adquirir compromisos, tanto en la vida familiar como en la social y la laboral:

Galería fotográfica

Integrar la oración en la vida

Antes de eso, el compromiso con las exploradoras mayores o los rovers da un potente acelerón en la vida espiritual.

“Así aprendí a organizar en mis jornadas los tiempos personales con Dios, durante los que medito la Biblia o un texto espiritual y reviso mi jornada a la luz de mi fe”, explica Delphine que, con 37 años, se ha mantenido fiel a esta práctica.

Muchos antiguos miembros lo confirman: en los scouts fue donde aprendieron de verdad a rezar.

Durante el campamento, la oración puntúa la jornada, las bendiciones preceden sistemáticamente las comidas. Se adquiere el hábito de dirigirse a Dios.

La naturaleza lleva a Dios

Las actividades vividas en medio de una naturaleza evangelizadora desempeñan también un gran papel en esta progresión espiritual.

“La vida al aire libre durante tres semanas de campamento nos permite desconectar del mundo moderno y volvernos hacia lo esencial. La belleza de la naturaleza conduce a la reflexión y dirige necesariamente hacia Dios”, constata Louis.

LEKCJE ŻYCIA, GUY DE LARIGAUDIE

Patrick, que era “católico de boquilla” antes de entrar por casualidad en la Ruta con los Scouts de Europa, encontró allí una “pedagogía de la belleza” que “estructuró su fe”.

“La fuerza del escultismo está en las oraciones y las enseñanzas en torno a un gran fuego o en la montaña frente a la Gran Cartuja bajo un cielo estrellado”, explica.

«El Buen Dios está tanto en la topoguía como en la Creación que contemplamos. También hay fuerza en una misa celebrada a las 7 de la mañana para diez rovers en una pequeña iglesia románica desierta o una vigilia de oración en la basílica de Vézelay llena hasta los topes. En estos momentos experimenté la gracia de Dios”.

Una orientación espiritual decisiva 

© oley / Shutterstock

Esta pedagogía scout es más fecunda espiritualmente cuando viene de la mano de un jefe y un capellán.

El capellán scout es el embajador de Cristo entre las unidades. Su simple presencia da fe de un don total a Dios y recuerda a los jóvenes que deben emplazar sus actividades bajo la mirada del Padre.

El capellán les acompaña individualmente en su progresión humana y espiritual: preparación y luego bendición de la promesa, dirección espiritual para los mayores que lo deseen…

Celebra la misa y dispensa los sacramentos. Su doble condición de scout y sacerdote favorece una proximidad única con los adolescentes.

Para Patrick, el encuentro con su capellán scout fue “determinante” en su recorrido espiritual. “Sin él, nunca me habría planteado la pregunta de mi vocación religiosa”, asegura.

35 años después, Isabel recuerda con emoción que gracias a su capellán conoce las oraciones que no le enseñaron ni sus padres ni en su escuela, aunque era católica.

Él la llevó a descubrir el sacramento de la penitencia a los 16 años. Testigo de estas carencias catequéticas, el capellán terminó incluso organizando otras “sesiones de orientación” al margen de las salidas de los scouts, lo que hace que hoy en día sus antiguos miembros digan que él fue su único “profesor de catequesis” real.

El scout se compromete a ser misionero

Sin embargo, aunque el escultismo es un lugar de transmisión de la fe, lo es también porque el scout se compromete a ser misionero.

“Los scouts trabajan para establecer el reino de Cristo en toda su vida y en el mundo que les rodea”, plantean como principio los SUF y los Scouts de Europa.

En muchos otros grupos scouts, el anuncio de la fe es más opcional y queda a la libre valoración de los jefes y jefas en función de sus convicciones y del público al que se dirijan.

Es precisamente para evangelizar que Jean-Baptiste, de 26 años, se convirtió en jefe de los Scouts de Francia en Burdeos.

“Recibimos a jóvenes de universos muy diferentes, no practicantes o no creyentes. El escultismo es un medio de evangelización con un potencial muy fuerte, pero nos cuesta cada año reclutar jefes practicantes”, confiesa.

Encontrar jefes que deseen guiar hacia Dios las almas que les han confiado es un desafío para todos los movimientos. ¡Que no falten testigos que permitan mantener viva la fe!

Por Élisabeth Caillemer, Edifa Aleteia


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En Cuaresma hay que dar limosna, que es dar a Dios: sugerimos aquí 9 ámbitos que requieren tu apoyo

 Ayuno, limosna y oración...  la limosna es ya una forma de orar

Este personaje parece poco generoso y no muy abierto a la lógica de la limosna de Cuaresma

En Cuaresma se espera de los cristianos que se ejerciten en el desprendimiento mediante la oración, el ayuno y las limosnas u obras de caridad.

San Pedro Crisólogo, arzobispo de Rávena (Italia) en el s. V, ya escribió en sus sermones que la oración, el ayuno y la limosna (que él llamaba "misericordia", actos de caridad) deben ir siempre juntos.

"La oración llama, el ayuno intercede, la misericordia recibe. Oración, misericordia y ayuno constituyen una sola y única cosa, y se vitalizan recíprocamente", insistía.

"El ayuno no germina si la misericordia no lo riega, el ayuno se torna infructuoso si la misericordia no lo fecundiza: lo que es la lluvia para la tierra, eso mismo es la misericordia para el ayuno. Por más que perfeccione su corazón, purifique su carne, desarraigue los vicios y siembre las virtudes, como no produzca caudales de misericordia, el que ayuna no cosechará fruto alguno. Tú que ayunas, piensa que tu campo queda en ayunas si ayuna tu misericordia; lo que siembras en misericordia, eso mismo rebosará en tu granero. Para que no pierdas a fuerza de guardar, recoge a fuerza de repartir", exhortaba.

En la Biblia, recuerda el teólogo Mike Aquilina, sólo hay un pasaje en que las tres cosas se mencionan juntas, en el libro de Tobías (12, 8-9): "Buena es la oración con ayuno; y mejor es la limosna con justicia. Mejor es hacer limosna que atesorar oro. La limosna libra de la muerte y purifica de todo pecado".

Aquilina explica que la limosna es "una oración que también requiere ayuno. Dar limosna es una forma de oración porque es dar a Dios y no mera filantropía. Es una forma de ayuno porque exige dar con sacrificio: no sólo dar algo, sino renunciar a algo, dar hasta que duela".

También tiene una dimensión social, como recuerda la carta de Santiago (2,15): "Si un hermano o una hermana están desnudos y carecen del sustento diario, y alguno de vosotros les dice: “Id en paz, calentaos o hartaos”, pero no les dais lo necesario para el cuerpo, ¿de qué sirve?".

Pero, ¿a qué dedicar la limosna -el dar pensando en Dios- esta cuaresma? Repasemos algunas posibilidades y necesidades.

1. Ayudar a nuestra parroquia

Debido al coronavirus y los confinamientos, muchas gente ha dejado de acudir a la parroquia, y muchas iglesias ya no pasan el cesto de la colecta. En casi todas las parroquias del mundo ha bajado mucho la colecta y los donativos en general. Sin embargo, han aumentado varios gastos: calefacción con ventilación, geles y materiales contra el contagio y a veces gastos de transporte de los sacerdotes que visitan personas enfermas y confinadas. Vale la pena dar a nuestra parroquia. ¡Quizá no lo has hecho este año como solías!

2. Ayudar a los pobres cercanos

Por desgracia, con el coronavirus y su crisis, ha aumentado la cantidad de gente empobrecida. A algunos quizá los conoces de cerca, son vecinos o parientes, y puede estar bien que les ofrezcas una ayuda extra. Otros están cerca y tú no los conoces, pero la iglesia sí, a través de Cáritas parroquial o Cáritas diocesana, o la Cáritas nacional. También hay ONGs cristianas que trabajan con los más necesitados del barrio, quizá en tu parroquia.

Comedor Social de las Hijas de la Caridad, en Burgos - foto de Patricia González

3. Ayudar a los pobres lejanos

El deber del cristiano alcanza hasta los confines de la tierra y Dios ama a todos los hombres. Desde siempre los cristianos se han esforzado en apoyar a los hombres que sufren incluso si son de países y culturas lejanas, igual que el Buen Samaritano curaba a un desconocido de otro grupo o etnia. En España, la Iglesia coordina esto a través de Manos Unidas, la ONG católica que lucha contra el hambre y la miseria, coordinada con otras asociaciones católicas similares de otros países en la plataforma CIDSE. También se puede hacer a través de las ONGs vinculadas a órdenes religiosas y misioneras o a movimientos de la Iglesia.

4. Ayudar a los cristianos perseguidos

Son muchos los cristianos perseguidos. Uno de cada 8 cristianos en el mundo sufre hostilidad por el hecho de serlo, en países musulmanes, regímenes comunistas o zonas controladas por mafiosos y bandas criminales, según el informe Puertas Abiertas de 2020. Los cristianos que sufren persecución "alta, muy alta o extrema" son 260 millones. No van a recibir ayuda de las autoridades locales ni de los vecinos, que suelen ser hostiles. Suelen ser muy pobres y dependen especialmente de la generosidad de otros cristianos. Una entidad especializada en trabajar con ellos es ACN - Ayuda a la Iglesia Necesitada.

5. Ayudar a las misiones y misioneros en general

Un tercio de las diócesis y territorios de la Iglesia Católica están en zonas de misión, zonas muy pobres o donde la Iglesia es muy joven y frágil. Allí trabajan los misioneros. En muchos países de África o zonas de Hispanoamérica, incluso con Gobiernos amistosos, simplemente la mera pobreza hace difícil proclamar la Palabra de Dios y crear comunidades cristianas fuertes. Los misioneros ayudan a formar comunidades eficaces centradas en Cristo. Es posible ayudarles a través de sus congregaciones, de las ONGs ligadas a las congregaciones o a través de OMP (Obras Misionales Pontificias), que reparte lo recibido para proyectos misioneros de todo el mundo.

Misionero español en el África negra

6. Ayudar a las asociaciones provida, profamilia y de buena ética médica

Las asociaciones provida y profamilia ofrecen asistencia directa a muchos bebés y embarazadas en apuros y a familias en riesgo de ruptura. También luchan por defender los valores de la vida y la familia a través de la educación, la formación de jóvenes, los medios de comunicación... Con las leyes que fomentan el aborto, la eutanasia, la ideología de género y la ruptura familiar, se crea un entorno antihumano apoyado por ricos millonarios, grupos mediáticos y tecnológicos, casi todos los partidos políticos y muchos Gobiernos. Las asociaciones provida y profamilia necesitan donativos y afiliados para poder responder y crear una cultura de la vida.

Oración de 40 días por la Vida... pero también necesitan recursos para embarazadas y bebés

7. Ayudar a las asociaciones del catolicismo en la vida pública

Hay fuerzas poderosas que quieren quitar de la vista la fe cristiana. ¿Es normal que el presidente del Gobierno felicite a menudo Ramadán y las "fiestas del 15 de agosto" pero nunca mencione las palabras "Navidad" o "Pascua" o "Semana Santa"? Hay entidades que rechazarán cualquier aportación de un cristiano simplemente porque "suena cristiano". Y muchos políticos dirán "no queremos nada que suene cristiano".

Mientras tanto, hay ayuntamientos que arrancan cruces (en España como en la China comunista) o esconden símbolos cristianos, mientras financian espectáculos blasfemos contra el sentimiento religioso de los cristianos. Hay asociaciones cristianas que denuncian estos abusos del laicismo más grosero y otros ataques a la Iglesia. También hacen propuestas en positivo, ideas eficaces para la vida pública. ¿No vale la pena conocerlas, asociarse y apoyarlas?

8. Ayudar a los religiosos de clausura

Este año el coronavirus y los confinamientos ha golpeado especialmente la economía -siempre precaria- de los religiosos y religiosas de clausura, que suelen realizar trabajos artesanales perjudicados al limitarse negocios y visitas. Hay fundaciones especializadas en ayudar a los conventos y monasterios de clausura y también es posible intentar visitarlos o ayudarles directamente (muchos tienen web o al menos teléfono).

9. Ayudar a todo lo anterior desde los medios de comunicación cristianos

La buena prensa cristiana habla de Cristo, del mensaje de Cristo que transforma vidas, de la obra del Espíritu Santo en las personas, familias y sociedades, y apoya a los que trabajan en todo lo anterior. Es importante que circule la información: las cosas buenas, para inspirarnos y edificarnos; las malas, para denunciarlas, prevenirlas y combatirlas. La prensa generalista y los grandes grupos mediáticos no difunden el mensaje cristiano. Sólo puede hacerse con donativos de cristianos que mantengan el trabajo continuado de auténticos profesionales. En este sentido, quizá quieras apoyar con donativos a  ReligionEnLibertad u otros medios católicos que veas eficaces.

Quizá lo que Dios pide en esta época atribulada es ir más allá del donativo y hacer un paso más: el compromiso, afiliarse, apuntarse a una entidad buena, asociarse...

Son tiempos especialmente duros, y por eso es más necesario ser generosos con lo importante.

Un vídeo breve del padre Jesús Silva sobre la limosna en Cuaresma

P.J.Ginés/ReL

Vea también        Caminos de perfección laical: ayuno, oración y limosna

                            Sermón del Santo Cura de Ars sobre la limosna




martes, 23 de febrero de 2021

La Virgen le llevó a bautizarse y a ser médico, pero después a cuidar a los moribundos y ser diácono

 Michael Tan cuesta su llamativo camino de vida de mano de María


Michael Tan, médico jubilado y próximo diácono permanente, junto a su esposa,
el otro pilar de su vida

Michael Tan ha ido respondiendo a distintas llamadas dentro de su vida y a discernir vocaciones dentro de su propia vocación. Nació y se crio como budista en Malasia, pero la devoción a la Virgen María le llevó a la Iglesia, pero también a servir como médico.

Con los años y según alimentaba su fe vio que su lugar estaba con los más enfermos y vulnerables por lo que se especializó en cuidados paliativos. Pero si ya era médico de cuerpos ahora ha sentido también la llamada a cuidar de las almas como diácono permanente, y dentro de poco será ordenado

“El Evangelio es cada vez más importante y está más en el centro de todo lo que hago”, dijo Michael a Catholic Outlook, que explicó además que “cuando eres ordenado diácono, eres ordenado heraldo del Evangelio. Estás ordenado para servir el Evangelio en comunión con el Obispo al creer lo que lees, enseñar lo que crees y practicar lo que enseñas”.

Michael no era católico, aunque se sintió atraído por el cristianismo durante la Educación Secundaria, sobre todo por la devoción a la Virgen María. “Cuando tenía tres años, mi abuelo murió, y en medio de todo el ‘ajetreo’ en el funeral, sentí esta extraña paz, que luego asocié con Guanyin, la diosa budista china de la misericordia”, cuenta. Aunque en realidad algo se le iba a revelar.

La compasión de la Virgen María

“Fui a una escuela católica durante 12 años y, al final de ese tiempo me di cuenta de que de que si bien Guanyin es un principio de compasión budista, en la persona de la Madre María este principio se volvió humano y una parte vital de nuestra historia de salvación. Fue entonces cuando escuché a María decirme ‘haz lo que él te diga’, tal como le dijo a Jesús en las Bodas de Caná”, confiesa.

Así fue –explica Michael- como “me convertí en católico para seguir a Jesús bajo el patrocinio de María, y emprendí este viaje de fe para convertirme en médico”. Y es que atribuye el hecho de haber rezado una novena a Nuestra Señora del Perpetuo Socorro en una iglesia el haber hecho su ingreso en los estudios de medicina.

“El día de la inscripción en la universidad, mi nombre fue transferido a mi primera preferencia, que era medicina. Así que volví y puse una nota de agradecimiento en el buzón de peticiones. La semana siguiente, fui a misa y la lectura del Evangelio fue sobre Jesús sanando a los diez leprosos. El sacerdote que predica enfatizó la importancia de agradecer los favores recibidos, no solo a los presentes, sino que también me confirmó en mi vocación de médico católico”, asegura Michael.

El cuidado de los moribundos y su llamada al diaconado

Michael ha trabajado como médico de cabecera hasta su jubilación pero en 2005 y 2006 se involucró en cuidados paliativos, donde, en el cuidado de los moribundos, se sembraron las primeras semillas para su decisión de ser llamado a servir a la comunidad como diácono.

“Tenía un interés en los cuidados paliativos que surgieron de este llamado a servir a los pobres, los enfermos y los moribundos, y combinar la experiencia técnica y profesional con la comprensión del papel pastoral de acompañar a los moribundos”, señala..

De este modo, Michael agrega que “durante el debate sobre la eutanasia, vi una necesidad real no solo de abogar contra la eutanasia, sino de promover el cuidado compasivo de los moribundos basado en el amor del Evangelio por los enfermos y moribundos”.

Al final, Michael decidió retirarse para poder concentrarse en la formación de profesionales de la salud católicos para ayudar a los moribundos a estar en paz con el proceso y ayudarlos a vivir con esperanza frente a la muerte. “Decidí que lo mejor era centrarme en este aspecto del acompañamiento de fe como diácono en lugar de como médico”.

Javier Lozano / Cari Filii News

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Reconecta con los maestros espirituales esta Cuaresma

PEACEFUL


Durante esta Cuaresma déjate guiar por lecturas espirituales y camina hacia la Pascua con grandes maestros antiguos como San Francisco de Sales o Santo Tomás de Aquino

La Biblia es esencial para un cristiano. Pero también los textos de la Tradición, es decir, toda esa sabiduría que a lo largo de los siglos los grandes clásicos de la espiritualidad cristiana nos han regalado. Lo explica en la siguiente entrevista el sacerdote y escritor Max Huot de Longchamp.

San Francisco de Sales, San Claudio La Colombière, Bérulle, Olier… ¿Es necesario interesarse por estos autores antiguos cuyo estilo a veces está desfasado?

El Concilio Vaticano II nos recuerda que la Sagrada Escritura y la Tradición de la Iglesia provienen de la misma fuente, de la única Revelación que Dios hace de sí mismo.

En el caso de los maestros espirituales, podemos decir que su enseñanza está directamente relacionada con su experiencia de Dios, y en eso están en el corazón de toda la Tradición.

La Escritura misma es un primer resultado de esta Tradición, ya que es la Iglesia la que ha reconocido, y luego fijado, el canon de la Escritura.

El tesoro de los santos

Y es el mismo reconocimiento que le ha hecho declarar oficialmente a lo largo de los siglos la santidad de algunos de sus miembros, haciendo su enseñanza normativa para la fe de los fieles.

A lo largo de este proceso, «el conocimiento divino está impreso en nosotros», como diría santo Tomás, haciéndonos entender lo que aún no entendíamos del misterio de Cristo, permitiéndonos vivirlo y proclamarlo cada vez mejor.

¿Están todos los fieles católicos llamados a sumergirse en los escritos de la Tradición espiritual de la Iglesia?

Es tan esencial para un cristiano frecuentar los textos de la Tradición autentificados por la Iglesia como lo es frecuentar la Sagrada Escritura.

Santo Tomás de Aquino trata simultáneamente con la inspiración bíblica, la vida contemplativa, la teología y la predicación: todo esto va junto, porque es en el mismo acto que se recibe y transmite la palabra de Dios.

Evangelizar es vivir la Encarnación continuamente en proporción a nuestra exposición al Espíritu Santo, permitiendo que el Verbo se encarne y hable en nosotros.

Sabiduría del corazón

¿Esta tradición de los maestros espirituales no está reservada a los intelectuales?

No confundamos lo intelectual con lo espiritual: un texto espiritual pide ser leído «en el Espíritu que inspiró a su autor», dice La Imitación de Cristo.

Este Espíritu es aquel cuya epístola a los romanos nos dice que El llenó de caridad nuestros corazones: ya veis que no se trata de haber estudiado mucho.

La palabra de Dios es una declaración de amor, y su lógica es la del corazón, que no quita nada a la inteligencia y la cultura, sino que da la clave para ello.

¿Por qué, en su opinión, esta tradición no es suficientemente reconocida?

Una causa lejana me parece ser el divorcio pronunciado en la Sorbona en el siglo XIII entre la literatura espiritual y la teología universitaria.

Doctores de la Iglesia

Durante siete siglos, los profesores de teología han despreciado a autores como san Juan de la Cruz y san Francisco de Sales, aunque, paradójicamente, ¡son estos últimos los que suelen ser declarados Doctores de la Iglesia!

Uno puede ser doctor en Teología hoy en día sin haber leído una página de Teresa de Ávila o de Juan de la Cruz, ambos Doctores de la Iglesia!

El resultado es que muchas parroquias o diócesis ofrecen una formación bíblica de calidad, pero se ofrece muy poco para aprender a leer a Teresa de Ávila explicándote el desarrollo de una vida de oración, o a san Francisco de Sales contándote los grados del amor de Dios.

Fiabilidad

¿Qué hace que un escrito espiritual sea un texto oportuno para la meditación de los fieles?

Una canonización, al menos en los tiempos modernos, es una etiqueta oficial que invita a los fieles a seguir la enseñanza del santo sin reservas. Y la Iglesia refuerza esta invitación aún más cuando el santo es declarado «doctor».

En cualquier caso, el primer acto de un proceso de canonización es verificar bajo una lupa la perfecta concordancia de esta enseñanza con la de la Iglesia.

Comencemos, pues, con los santos, con los grandes, sin perdernos en los dudosos escritos que a menudo juegan más con lo maravilloso y los sentimientos que con la fe:

«He notado que muchos no hacen ninguna diferencia entre Dios y el sentimiento de Dios, entre la fe y el sentimiento de fe, ¡lo cual es un defecto muy grande!” dijo San Francisco de Sales.

¿Deberíamos entonces leer solamente los escritos de los santos «oficiales» para alimentar nuestra vida espiritual?

Es cierto que la Tradición espiritual tiene muchos autores que no están canonizados. Hay quienes, evidentemente, podrían ser canonizados y no plantean ningún problema de fiabilidad, un Père de Caussade por ejemplo, autor de un famoso libro sobre El Abandono a la providencia divina; hay otros, como Jeanne Guyon, que son fascinantes, pero sujetos a la duda.

La clave es dejarse guiar por alguien competente y que, en particular, sepa indicar el grado de fiabilidad del texto propuesto. Guiar a los fieles en sus lecturas espirituales es parte de la misión de la Iglesia, depositaria de la Tradición.

Dialogar con Dios

¿Leer o meditar es orar? ¿Cuál es el vínculo entre frecuentar autores espirituales y la oración?

El monje cartujo Guigues II, en el siglo XII, explica el desarrollo de la vida espiritual del cristiano en las pocas páginas de su Escala del Paraíso.

Describe al monje como un «rumiante»: así como una vaca roza la hierba, la traga, luego regurgita y la mastica antes de volver a tragarla y asimilarla, hay un continuo ir y venir en la vida espiritual entre la palabra de Dios leída y meditada, y su digestión y asimilación, que corresponde a la contemplación propiamente dicha.

Toda relación entre dos personas necesita estos momentos de habla y estos momentos de silencio: dos novios se hablan, luego guardan silencio, luego vuelven a hablar ante un nuevo silencio que dice más de lo que se decían el uno al otro cuando hablaban, y así es como su vida en común se va tejiendo poco a poco.

Es así como la oración libera gradualmente en nuestros corazones la caridad que Dios derrama en ella, que los momentos de oración explícita son necesarios para que toda la vida se convierta en oración.

Por eso hay también mil maneras de rezar, con muchos o pocos textos según el apetito, con muchas o pocas palabras, gestos o imágenes, según los tiempos y los temperamentos, y que todas ellas convergen hacia esta transformación en Dios.

Plena actualidad

¿No están obsoletos ciertos textos en el mundo de hoy?

El mundo ha cambiado, ¡peor para él! «Stat crux dum volvitur orbis! «(«El mundo cambia, ¡la Cruz no!»), dicen los cartujos.

Si la Iglesia ha desarrollado su predicación, no la ha cambiado. Por supuesto, los textos están envejeciendo, y por eso insisto en la necesaria competencia de los profesores de lectura, que eliminarán los obstáculos técnicos nacidos de este envejecimiento.

¿Pero no es el ministerio apostólico, como lo describe san Pablo, precisamente para enseñar a los fieles a leer?

Y esto «hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y al pleno conocimiento del Hijo de Dios, al estado de hombre hecho, a la medida de la estatura perfecta de Cristo«, escribe a los Efesios.

¡Esta es la escuela de los santos! Y no exageremos la brecha cultural entre un san Bernardo del siglo XII y un cristiano del siglo XXI. San Francisco de Sales o Fénelon siguen siendo muy legibles.

La Tradición despierta interés

¿Qué te enseña tu apostolado sobre la sed espiritual de los fieles cristianos?

Una sesión de lectura tradicional tiene éxito cuando los participantes salen no más eruditos, sino más cristianos.

Para ello, deben dar las palabras que liberarán la gracia, deben «hablar el idioma que habla Dios», como diría Juan de la Cruz.

Para enseñar este lenguaje, el pastor es el que abre el Evangelio a la página correcta, permitiendo a los fieles entender cada vez mejor lo que Dios está viviendo con y en ellos.

Los tiempos son mejores que hace veinte años: la ideología ya no interesa tanto, y la Iglesia como institución ya no interesa mucho; por otro lado, Dios es apasionado, y la demanda de educación religiosa está en explosión.

Entre los cristianos, esto se manifiesta en la vuelta a la oración, la adoración y la confesión. Y entre otros, veo que el interés por la gran literatura mística en personas que, aunque se declaren agnósticas, nunca antes han estudiado y publicado tanto los textos de nuestra Tradición.

Entrevista realizada por Sophie le Pivain, Edifa Aleteia


¿Cuándo has leído por última vez una obra que te hace crecer espiritualmente? Y todos los días estás mirando la TV. ¿Te hace crecer como cristiano/a? Te ofrecemos muchas obras maravillosas de santo/as y sabio/as. Y todo gratis. ¡Deja la TV siquiera por unos 15 minutos!

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lunes, 22 de febrero de 2021

El poder del 22 de febrero en la Iglesia católica

 

STATUE OF SAINT PETER


La fiesta de la Cátedra de San Pedro es una gran desconocida, ¿sabes por qué ese día los católicos rezan por el Papa?

El 22 de febrero la Iglesia católica celebra la cátedra de san Pedro.

La palabra «cátedra», originalmente, designa la sede del obispo, su sillón, símbolo de su cargo de pastor de la diócesis.

La cátedra desde donde san Pedro presidía la asamblea de los fieles (conservada en el corazón de la basílica de San Pedro de Roma) designa, pues, la sede del primer Papa, obispo de Roma. De modo que se ha convertido, por eso mismo, en símbolo de la misión confiada a todos los papas sucesivos.

Descubrir el misterio de la Iglesia

«Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder de la muerte no prevalecerá contra ella. Yo te daré las llaves del Reino de los Cielos. Todo lo que ates en la tierra, quedará atado en el cielo, y todo lo que desates en la tierra, quedará desatado en el cielo» (Mt 16, 18-19).

En estas palabras de Jesús se fundamenta la autoridad de Pedro y la de sus sucesores.

Si el Papa «es el principio y fundamento perpetuo y visible de unidad así de los Obispos como de la multitud de los fieles» (Lumen gentium, 23), no es en razón de sus circunstanciales méritos personales, sino porque ha sido elegido por Jesús para ser el servidor de los servidores de Dios.

Para llevar a buen puerto esta pesada responsabilidad, Jesús le prometió una ayuda muy particular:

«Yo he rogado por ti, para que no te falte la fe» (Lc 22, 32).

Una invitación a rezar por el Papa

La fiesta de la cátedra de san Pedro nos invita a unir nuestra oración con la de Jesús para que el papa Francisco hoy u otro mañana sean siempre la roca sobre la que se apoya nuestra fe.

Esta fiesta nos da también la oportunidad de contemplar el misterio de la Iglesia, tan frágil y pecadora en su humanidad y, sin embargo, destinada a no sucumbir nunca a las fuerzas de la muerte.

Cuando nos sintamos impulsados a criticar a la Iglesia o despreciar la enseñanza del Papa, pidamos al Espíritu Santo que nos enseñe a mirar más allá de las apariencias.

Por Marie-Christine Lafonm, Edifa Aleteia


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domingo, 21 de febrero de 2021

San José, el «terror de los demonios»

 

Su pureza y su profunda fe en Dios hacen que el diablo no pueda soportarlo cerca, ni siquiera pronunciar su nombre

San José es conocido por ser un santo confiable a quien encomendarse en diversas situaciones: para evocar una buena muerte, para pedir trabajo, como ejemplo de paternidad, etc. Pero quizá no habías oído nunca hablar de la eficacia de san José para ahuyentar a los demonios.

Letanías a San José

Varios santos y exorcistas han recurrido a él para alejar a Satanás y el mal. San Bartolo Longo -quien en su época era espiritista y satánico- se convirtió y se volvió un asiduo del Rosario. El beato recomendaba acudir a san José:

«Es una gran bendición para las almas estar bajo la protección del santo cuyo nombre hace temblar y escapar a los demonios»

Es tal su fama que el apelativo de «terror de los demonios» se introduce en las letanías de San José. Y se recomienda encomendarse a él para alejar al maligno. Su pureza y su profunda fe en el Señor hacen que el demonio no pueda soportarlo cerca, ni siquiera pronunciar su nombre.

Custodio de la Sagrada Familia

A san José se puede recurrir para pedir muchas cosas: casa, protección, seguridad, auxilio, serenidad, pero también se puede orar a Él para que interceda en la lucha contra el mal tan presente en el mundo:

«Protege, oh providentísimo Custodio de la Sagrada Familia, la escogida descendencia de Jesucristo; aparta de nosotros toda mancha de error y corrupción; asístenos propicio, desde el cielo, fortísimo libertador nuestro, en esta lucha contra el poder de las tinieblas; y, al igual que en otro tiempo libraste al Niño Jesús del inminente peligro de su vida, así, ahora, defiende la Iglesia Santa de Dios de las asechanzas de sus enemigos y de toda adversidad. Y a cada uno de nosotros protégenos con perpetuo patrocinio para que, a ejemplo tuyo y sostenidos por tu auxilio, podamos vivir santamente, morir piadosamente y alcanzar en el cielo la eterna felicidad». Amén.

También puedes consagrarte a san José con la confianza de que siendo suyo/a serás de Dios:

PRAYING

Aleteia Team - Claudia Soberón 


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6 prácticas familiares para vivir la Cuaresma en casa


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La Cuaresma es un tiempo de penitencia y conversión en el que puede participar toda la familia. Te ofrecemos algunas ideas para crear una atmósfera cuaresmal en el propio hogar.

Estamos acostumbrados a vivir el Adviento como un tiempo litúrgico con una gran fuerza familiar. Solemos poner juntos el Nacimiento, adornar la casa y el árbol, preparar calendarios o hacer juntos distintas actividades que nos preparan para la Navidad.

En cambio, la Cuaresma puede parecernos un tiempo menos amigable para los niños, por lo que solemos pasar estos cuarenta días de un modo más introspectivo y personal, sin involucrar a toda la familia.

Sin embargo, en Cuaresma se pueden hacer también prácticas muy concretas en casa que nos ayuden a todos a vivir más plenamente este tiempo litúrgico; que desemboca en la gran fiesta para los cristianos, que es la Pascua del Señor.

La Cuaresma es (además de los viernes) el tiempo penitencial por excelencia de la Iglesia. A través de la oración, el ayuno y la limosna, durante estos cuarenta días hacemos un itinerario de penitencia y conversión. Esto nos ayuda a despojarnos de nosotros mismos y de las cosas que nos alejan de Dios, para vincularnos cada vez más a Cristo.

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Thoom | Shutterstock

Estas tres “armas” que nos propone la Iglesia pueden vivirse de un modo particular en cada familia. Así, aunque los niños no están obligados a seguir las normas de ayuno (a partir de los 18 años) y abstinencia (a partir de los 14), sí pueden participar activamente en este tiempo litúrgico de diversos modos.

Kendra Tierney es una madre de familia numerosa y autora de varios libros sobre los sacramentos y la liturgia católica. Entre sus títulos está The Catholic all year (Ignatius), un compendio completo con ideas concretas para vivir los diferentes tiempos litúrgicos en la vida real de una familia católica.

Basada en su propia experiencia y en la tradición de la Iglesia, Tierney propone algunas prácticas familiares para abordar el tiempo cuaresmal en casa. Estas son algunas de ellas:

1DISCIPLINAS CUARESMALES PERSONALES Y FAMILIARES

La Cuaresma no es un tiempo para castigarnos o hacernos merecedores de la gracia de Dios, puesto que la gracia es siempre un don gratuito. En cambio, este tiempo litúrgico viene en nuestra ayuda para acercarnos más a Dios, adoptando acciones y actitudes que nos conduzcan a Él y dejando atrás aquellas que nos distancian no solo de Dios, sino también de los demás.

Para ello, en la casa de Kendra realizan un plan de “disciplinas cuaresmales” voluntarias. Seleccionan algunas para hacer todos juntos en familia y después, cada uno, elige otra o dos más de forma individual.

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Para poder tenerlas presentes y recordarlas durante toda la Cuaresma, las escriben en un cartel que cuelgan en algún sitio visible de la casa. Incluyen algunas cosas como no ver la televisión o no jugar a videojuegos, rezar a menudo, dejar a los demás ir primero o hacer algo por otra persona.

El objetivo de estas disciplinas es ayudar a vivir más unidos a Dios, alejándonos del pecado y de las cosas del mundo. Kendra se lo explica a sus hijos del siguiente modo:

“No se trata de que no disfrutemos de las cosas del mundo, pero no deberíamos sentir como si no pudiéramos sobrevivir sin ellas. Cosas como el café, los dulces, las redes sociales, los teléfonos, la televisión e incluso nuestra comida, nuestras casas o nuestros coches no son pecaminosas en sí mismas; y es perfectamente aceptable disfrutar de ellas. Pero una vez que nosotros empezamos a verlas como cosas que necesitamos o merecemos, en vez de como regalos de Dios para usarlos en el servicio a Él, formamos un vínculo. El tiempo de Cuaresma es perfecto para desprendernos de nosotros mismos”.

2DECORAR EL HOGAR ACORDE AL TIEMPO LITÚRGICO

Al igual que adornamos nuestro hogar para la Navidad, decorarla con motivos cuaresmales también ayuda a toda la familia a reconocer visiblemente el tiempo litúrgico que estamos viviendo.

En casa de Kendra Tierney, tras la misa del Miércoles de Ceniza, decoran la casa con arpillera y telas moradas; y colocan pequeños cactus o rocas en algunos rincones de la casa. Estos elementos recuerdan el éxodo del pueblo de Israel y el tiempo que pasó Jesús en el desierto antes de iniciar su ministerio público. Además, también suelen poner una corona de espinas o unos clavos que recuerdan la Pasión de Cristo.

3CALENDARIO CUARESMAL

Dado que este tiempo es muy largo, para los niños es de gran ayuda tener un calendario visible en el que vean cuántos días quedan para la Pascua. Se pueden ir tachando o recortando los días, hasta que al final se tira todo a la papelera, para dar paso al gozo pascual.

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4ALUBIAS DE SACRIFICIO CUARESMAL

Hacer sacrificios durante la Cuaresma por amor a Dios y a los demás es también un buen modo de preparación a la Pascua. Según explica Kendra, el concepto cristiano de mortificación es morir a uno mismo para que la vida de Cristo pueda crecer en nosotros”.

Así, en casa de esta familia, llevan la cuenta de los sacrificios o buenas acciones que hacen los niños metiendo alubias rojas secas en un tarro vacío:

“Cada vez que uno de los niños hace alguna pequeña cosa de forma perfecta, como venir rápidamente cuando mamá llama, o no pelearse por quién escupe primero mientras se cepilla los dientes, consiguen meter una alubia. Cuando hacen pequeños sacrificios, como limpiar el agua que se ha derramado o dejar que otro coja el último trozo de comida, consiguen meter una alubia. Al llegar la Pascua, cambia todas las alubias que hemos puesto en el tarro por gominolas”.

5VIERNES DE SOPA Y VÍA CRUCIS

El Vía crucis es una de las tradiciones piadosas de Cuaresma más populares. Sin embargo, no suele ser sencillo participar en uno con toda la familia, dado que suelen coincidir con el horario de la cena de los niños. Y además, permanecer en un clima de silencio y meditación durante un largo rato no parece muy compatible con los más pequeños.

Sin embargo, sí es posible organizar un Vía crucis en casa y además se trata de una actividad que puede ser muy atractiva para los niños.

Todos los viernes de Cuaresma, en la familia de Kendra organizan uno. Primero cenan una sopa sencilla sin carne y con pan, y cuando el sol empieza a ocultarse realizan el Vía crucis dentro de casa o en el jardín.

Se reparten catorce velas entre todos, una por cada estación. En cada parada se lee una breve meditación, se enciende la vela de esa estación y se hace un canto. Mientras que las velas de cada estación se van encendiendo, aquellas que llevan los miembros de la familia se van apagando.

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“Cuando llegamos a la última estación, apagamos la última vela y permanecemos en la oscuridad durante un momento. Esta es una experiencia muy potente y maravillosa para los niños y los adultos”, señala Tierney.

6VELAR CRUCIFIJOS E IMÁGENES

El quinto domingo de Cuaresma, al igual que se hace en muchas iglesias, se puede velar algún crucifijo y las principales imágenes religiosas de la casa con paños morados. Las cruces permanecen cubiertas hasta el final de la celebración de la Pasión del Señor el Viernes Santo y las imágenes hasta el inicio de la Vigilia Pascual.

Isis Barajas, Aleteia

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