jueves, 21 de marzo de 2019

RESCATADOS «A PRECIO DE SANGRE»

A precio de sangre es el título de este tema de Propiedad de Cristo, dúo católico formado por los cantautores dominicanos Gipsy y Nicky Vera, que llevan diez años entregados a un ministerio de evangelización mediante la música.















miércoles, 20 de marzo de 2019

Cantalamessa invita a sacar del olvido todo un clásico espiritual: «Imitación de Cristo», el Kempis


El padre Cantalamessa subrayó la necesidad de la soledad y del silencio (al menos interiores pero también exteriores) para la espiritualidad, sobre todo en el caso de los consagrados.
El padre Cantalamessa subrayó la necesidad de la soledad y del silencio
(al menos interiores pero también exteriores) para la espiritualidad,
sobre todo en el caso de los consagrados.

l capuchino Raniero Canalamessa, predicador de la Casa Pontificia, anima a rescatar del olvido todo un clásico: la Imitación de Cristo, del fray Tomás de Kempis(1380-1471), un canónigo agustino alemán que consagró con esa obra la llamada devotio moderna [devoción moderna], que reposa fundamentalmente en la interioridad por contraste con formas anteriores más vinculadas a la liturgia y la oración colectiva.
El padre Cantalamessa habló al respecto durante la predicación cuaresmal a la Curia Romana este viernes en la Capilla Redemptoris Mater del Palacio Apostólico, donde señaló la necesidad de intensificar la vida interior en unas palabras que llevaban por título una expresión de San Agustín: In te ipsum redi! [¡Entra en ti mismo!].
El "lugar" en que cada uno de nosotros entra en contacto con el Dios vivo es la Iglesia "en sentido universal y sacramental", pero "en sentido personal y existencial es nuestro corazón", afirmó. Aunque no todos podemos retirarnos al desierto para encontrar al Padre, como hizo Jesucristo, "todos podemos refugiarnos en el desierto interior que es nuestro corazón". Como Zaqueo -comparó-, "buscamos a Jesús y lo buscamos fuera, por las calles, entre la multitud. Y es el mismo Jesús quien nos invita a entrar en nuestra casa en nuestro propio corazón, donde él desea encontrarse con nosotros".
Hoy se ha perdido el aprecio a esta interioridad, lamentó: "Un síntoma revelador de este descenso del gusto y estima de la interioridad es la suerte que ha tocado a la Imitación de Cristo, que es una especie de manual de introducción a la vida interior. De libro más amado entre los cristianos, después de la Biblia, ha pasado, en pocas décadas, a ser un libro olvidado".
Durante los siglos XIX y XX se popularizaron cientos de ediciones del Kempis (Imitación de Cristo), muchas de ellas en formatos muy pequeños para poder llevarlo siempre encima y servir de meditación en el templo o en cualquier lugar.
Señaló causas culturales generales, como "la emergencia de lo «social», que es ciertamente un valor positivo de nuestros tiempos, pero que, si no se reequilibra, puede acentuar la proyección hacia lo exterior y la despersonalización del hombre". Pero también causas específicas de la Iglesia, como el hecho de que el "ideal antiguo de la fuga del mundo se haya sustituido a veces el ideal de la fuga hacia el mundo. El abandono de la interioridad y la proyección hacia lo externo es un aspecto -y entre los más peligrosos- del fenómeno del secularismo".
El padre Cantalamessa explicó que la búsqueda del encuentro con Dios en el interior de cada uno está muy presente tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento. Por un lado, "ya los profetas de Israel lucharon para trasladar el interés del pueblo desde las prácticas exteriores de culto y del ritualismo, a la interioridad de la relación con Dios". Por otro, "es el tipo de reforma religiosa que Jesús retomó y llevó a cabo... Quiso renovar la religiosidad judía, terminada a menudo en lo seco del ritualismo y del legalismo, poniendo en el centro de ella una relación con Dios intima y vivida".
"¿Por qué es urgente volver a hablar de interioridad y redescubrir el gusto sobre ella?", se interrogó. Porque "vivimos en una civilización toda proyectada hacia lo exterior". Y porque "evadirse, es decir, salir fuera, es una especie de palabra de orden... La evasión está, por así decirlo, institucionalizada. El silencio da miedo. No se logra vivir, trabajar, estudiar sin alguna voz o música alrededor. Hay una especie de horror vacui, de miedo del vacío, que impulsa a aturdirse".
Sin embargo, "la interioridad es la vía para una vida auténtica", porque "para el cristiano la autenticidad verdadera no se alcanza más que viviendo «coram Deo», en la presencia de Dios... Disipación es el nombre de la enfermedad mortal que nos acecha a todos".
Cantalamessa exhortó en particular a los consagrados a buscar la soledad y el silencio de forma efectiva: "Hay algunos que sueñan con la soledad, pero la sueñan solamente. La aman, siempre que se mantenga en el sueño y no se traduzca nunca en la realidad. En realidad, rehúyen de ella, tienen miedo de ella. La desaparición del silencio es un síntoma grave. Han sido eliminados casi en todas partes esos carteles típicos que en cada pasillo de las casas religiosas reclamaban en latín: Silentium! Yo creo que en muchos ambientes religiosos es necesario el dilema: ¡O silencio o muerte! O se reencuentra un clima y tiempos de silencio y de interioridad o es el vaciamiento espiritual progresivo y total".
TEXTO ÍNTEGRO DE LA PREDICACIÓN
«¡Entra en ti mismo!»
P. Raniero Cantalamessa, OFM Cap.
Segunda predicación, Cuaresma 2019
© Traducido del original italiano por Pablo Cervera Barranco.
San Agustín lanzó un llamamiento que a distancia de tantos siglos conserva intacta su actualidad: «In te ipsum redi. In interiore homine habitat veritas»: «Entra en ti mismo. En el hombre interior habita la verdad»[1] . En un discurso al pueblo, con insistencia aún mayor, exhorta: «¡Entrad de nuevo en vuestro corazón! ¿Dónde queréis ir lejos de vosotros? Yendo lejos os perderéis. ¿Por qué os encamináis por carreteras desiertas? Entrad de nuevo desde vuestro vagabundeo que os ha sacado del camino; volved al Señor. Él está listo. Primero entra en tu corazón, tú que te has hecho extraño a ti mismo, a fuerza de vagabundear fuera: no te conoces a ti mismo, y ¡busca a aquel que te ha creado! Vuelve, vuelve al corazón, sepárate del cuerpo... Entra de nuevo en el corazón: examina allí lo que quizá percibiste de Dios, porque allí se encuentra la imagen de Dios; en la interioridad del hombre habita Cristo, en tu interioridad eres renovado según la imagen de Dios»[2].
Continuando el comentario iniciado en Adviento sobre el versículo del Salmo «Mi alma tiene sed del Dios vivo», reflexionemos sobre el «lugar» en que cada uno de nosotros entra en contacto con el Dios vivo. En sentido universal y sacramental este «lugar» es la Iglesia, pero en sentido personal y existencial es nuestro corazón, lo que la Escritura llama «el hombre interior», «el hombre escondido en el corazón»[3]. A esta elección nos impulsa también el tiempo litúrgico en que nos encontramos. Jesús en estos cuarenta días está en el desierto, y es allí donde lo debemos alcanzar. No todos pueden ir a un desierto exterior; pero todos podemos refugiarnos en el desierto interior que es nuestro corazón. «En la interioridad del hombre habita Cristo», nos ha dicho Agustín.
Si queremos una imagen plástica, o un símbolo que nos ayude a aplicar esta conversión hacia el interior, nos la ofrece el Evangelio con el episodio de Zaqueo. Zaqueo es el hombre que quiere conocer a Jesús y, para hacerlo, sale de casa, va entre la multitud, sube a un árbol... Lo busca fuera. Pero hete aquí que Jesús al pasar lo ve y le dice: «Zaqueo, baja enseguida porque hoy tengo que quedarme a tu casa» (Lc 19,5). Jesús lleva a Zaqueo a su casa y allí, en secreto, sin testigos, ocurre el milagro: conoce verdaderamente quién es Jesús y encuentra la salvación. 
Nos parecemos a menudo a Zaqueo. Buscamos a Jesús y lo buscamos fuera, por las calles, entre la multitud. Y es el mismo Jesús quien nos invita a entrar en nuestra casa en nuestro propio corazón, donde él desea encontrarse con nosotros.
Interioridad, un valor en crisis
La interioridad es un valor en crisis. La «vida interior» que en un tiempo era casi sinónimo de vida espiritual, ahora, en cambio, tiende a ser mirada con sospecha. Hay diccionarios de espiritualidad que omiten totalmente las voces «interioridad» y «recogimiento» y otros que las llevan, pero no sin expresar algunas reservas. Por ejemplo, se destaca que, después de todo, no hay ningún término bíblico que corresponda exactamente a estas palabras; que podría haber habido, en este punto, un influjo determinante de la filosofía platónica; que podría favorecer el subjetivismo y así sucesivamente. 
Un síntoma revelador de este descenso del gusto y estima de la interioridad es la suerte que ha tocado a la Imitación de Cristo que es una especie de manual de introducción a la vida interior. De libro más amado entre los cristianos, después de la Biblia, ha pasado, en pocas décadas, a ser un libro olvidado.
Algunas causas de esta crisis son antiguas e inherentes a nuestra propia naturaleza. Nuestra «composición», es decir, el estar constituidos de carne y espíritu, hace que seamos como un plano inclinado; inclinado, sin embargo, hacia lo exterior, lo visible y lo múltiple. Como el universo, tras la explosión inicial (el famoso Big Bang), también nosotros estamos en fase de expansión y de alejamiento del centro. «No se sacia el ojo de mirar, ni el oído se sacia nunca de oír», dice la Escritura (Qo 1,8). Estamos perennemente en «salida», a través de esas cinco puertas o ventanas que son nuestros sentidos. 
Otras causas son, en cambio, más específicas y actuales. Una es la emergencia de lo «social» que es ciertamente un valor positivo de nuestros tiempos, pero que, si no se reequilibra, puede acentuar la proyección hacia lo exterior y la despersonalización del hombre. En la cultura secularizada y laica de nuestros tiempos el papel que desempeñaba la interioridad cristiana fue asumido por la psicología y el psicoanálisis, las cuales se detienen, sin embargo, en el inconsciente del hombre y en su subjetividad, prescindiendo de su íntimo vínculo con Dios. 
En el campo eclesial, la afirmación, con el Concilio, de la idea de una «Iglesia para el mundo» ha hecho que al ideal antiguo de la fuga del mundo, se haya sustituido a veces el ideal de la fuga hacia el mundo. El abandono de la interioridad y la proyección hacia lo externo es un aspecto —y entre los más peligrosos— del fenómeno del secularismo. Hubo incluso un intento de justificar teológicamente esta nueva orientación que ha tomado el nombre de teología de la muerte de Dios, o de la ciudad secular. Dios —se dice— nos ha dado él mismo el ejemplo. Al encarnarse, él se ha vaciado, ha salido de sí mismo, de la interioridad trinitaria, se ha «mundanizado», es decir, dispersado en lo profano. Se ha convertido en un Dios «fuera de sí».
La interioridad en la Biblia
Como siempre, a la crisis de un valor tradicional, se debe responder en el cristianismo haciendo una recapitulación, es decir, retomando las cosas en su principio para llevarlas a un nuevo cumplimiento. En otras palabras, se trata de partir de nuevo desde la palabra de Dios y, a su luz, encontrar, en la misma Tradición, el elemento vital y perenne, liberándolo de los elementos caducos de los que se ha revestido a lo largo de los siglos. Es lo que el Concilio Vaticano II siguió como método en todos sus trabajos. Igual que en la naturaleza, en primavera, se poda el árbol de las ramas de la temporada anterior para hacer posible que el tronco florezca de nuevo, así hay que hacer también en la vida de la Iglesia.
Ya los profetas de Israel lucharon para trasladar el interés del pueblo desde las prácticas exteriores de culto y del ritualismo, a la interioridad de la relación con Dios. «Este pueblo —leemos en Isaías— se acerca a mí solo con palabras y me honra con los labios, mientras que su corazón está lejos de mí y el culto que me rinde es un aprendizaje de costumbres humanas» (Is 29,13). El motivo es que «el hombre mira las apariencias, pero Dios escudriña el corazón» (1 Sam 16,7). «Rasgaos el corazón, no las vestiduras, —se lee en otro profeta» (Jl 2,13).
Es el tipo de reforma religiosa que Jesús retomó y llevó a cabo. Uno que analice la actuación de Jesús y sus palabras, fuera de preocupaciones dogmáticas, desde un punto de vista de la historia de las religiones, nota sobre todo una cosa: que él quiso renovar la religiosidad judía, terminada a menudo en lo seco del ritualismo y del legalismo, poniendo en el centro de ella una relación con Dios intima y vivida. Él no se cansa de apelar a ese ámbito «secreto», el «corazón», donde se opera el verdadero contacto con Dios y con su voluntad viva y del que depende el valor de toda acción (cf. Mt 15,10ss). El llamamiento a la interioridad encuentra su motivación bíblica más profunda y objetiva en la doctrina de la inhabitación de Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo, en el alma del bautizado[4].
Con el paso del tiempo, en la visión bíblica de la interioridad cristiana algo se había ofuscado, contribuyendo a la crisis de la que he hablado anteriormente. En ciertas corrientes espirituales, como en algunos de los místicos renanos, se había ofuscado el carácter objetivo de esta interioridad. Insisten en volver al «fondo del alma» mediante lo que ellos llaman «introversión». Pero no siempre resulta claro si este «fondo del alma» pertenece a la realidad de Dios o a la del yo, o, peor aún, si es ambas cosas juntas, fusionadas de manera panteísta. 
En los últimos siglos el aspecto del método había acabado por prevalecer sobre el contenido de la interioridad cristiana, reduciéndola a veces a una especie de técnica de concentración y de meditación, más que en el encuentro con Cristo vivo en el corazón, aunque no han faltado en ninguna época espléndidas realizaciones de la interioridad cristiana. La beata Isabel de la Trinidad está en la línea de la más pura interioridad objetiva, cuando escribe: «Yo he encontrado el paraíso en la tierra, porque el paraíso es Dios y Dios está en mi corazón».
Regreso a la interioridad
Pero volvamos al presente. ¿Por qué es urgente volver a hablar de interioridad y redescubrir el gusto sobre ella? Vivimos en una civilización toda proyectada hacia lo exterior. Ocurre en el ámbito espiritual lo que se observa en el ámbito físico. El hombre envía sus sondas hasta la periferia del sistema solar, fotografía lo que hay en planetas lejanos; ignora, en cambio, lo que se agita a pocos miles de metros bajo la corteza terrestre y no consigue, por eso, prever terremotos y erupciones volcánicas. También nosotros sabemos, ahora en tiempo real, lo que sucede en el otro extremo del mundo, pero ignoramos lo que se agita en el fondo de nuestro corazón. Vivimos como en una centrifugadora en acción a toda velocidad.
Evadirse, es decir, salir fuera, es una especie de palabra de orden. Incluso hay una literatura de evasión, espectáculos de evasión. La evasión está, por así decirlo, institucionalizada. El silencio da miedo. No se logra vivir, trabajar, estudiar sin alguna voz o música alrededor. Hay una especie de horror vacui, de miedo del vacío, que impulsa a aturdirse. 
Tuve ocasión de entrar una vez en una discoteca, invitado a hablar a los jóvenes allí reunidos. Me bastó para hacerme una idea de lo que reina allí: la orgía del barullo, el ruido ensordecedor como droga. Se han hecho investigaciones entre los jóvenes a la salida de la discoteca y a la pregunta: «¿Por qué os reunís en este lugar?»; algunos han respondido: «¡Para no pensar!». Pero es fácil imaginar a qué manipulaciones se exponen los jóvenes que han renunciado ya a pensar. 
«Imponedles un trabajo pesado y que lo cumplan; y no hagáis caso de palabras engañosas», fue la orden del faraón de Egipto (cf. Éx 5,9). La orden tácita, pero no menos perentoria, de los faraones modernos es: «¡Imponed el ruido sobre estos jóvenes, que se aturdan con él, de modo que no piensen, no hagan elecciones libres, sino que sigan la moda que nos conviene, compren lo que decimos nosotros, piensen como nosotros queremos!» Para un sector muy influyente de nuestra sociedad, el del espectáculo y la publicidad, los individuos cuentan solo en cuanto que son «espectadores», números que hacen subir las «audiencias» de los programas.
Hay que oponerse con un rotundo «¡no!» a este vaciamiento. Los jóvenes son también los más generosos y dispuestos a rebelarse contra las esclavitudes y, de hecho, hay multitud de jóvenes que reaccionan a este asalto y, en lugar de huir, buscan lugares y tiempos de silencio y contemplación para reencontrarse de vez en cuando consigo mismos y, en sí mismos, a Dios. Son muchos, aunque nadie habla de ello. Algunos han fundado casas de oración y adoración eucarística perpetua y a través de la Red dan la posibilidad a muchos para que se unan a ellos.
La interioridad es la vía para una vida auténtica. Se habla mucho hoy de autenticidad y se hace de ello el criterio de éxito o fracaso de la vida. El filósofo quizá más conocido del siglo pasado, Martin Heidegger, puso este concepto en el centro de su sistema. Para el cristiano la autenticidad verdadera no se alcanza más que viviendo «coram Deo», en la presencia de Dios. 
«Un vaquero —escribe Kierkegaard— el cual, si esto fuera posible, es un yo delante de sus vacas, es un yo muy inferior; un soberano que fuese un yo frente a sus esclavos, lo mismo. En el fondo ninguno de los dos es un yo, en ambos casos falta la medida... Pero, ¡qué acento infinito adquiere el yo cuando adquiere conciencia de existir ante Dios, convirtiéndose en un yo humano cuya medida es Dios! […] Se habla muchos de vidas desperdiciadas. Pero desperdiciada es sólo la vida de aquel hombre que nunca se dio cuenta, porque no tuvo nunca, en el sentido más profundo, la impresión de que existe un Dios y que él, precisamente él, su yo, está ante este Dios»[5].
El Evangelio nos narra la historia de uno de estos «vaqueros». Había huido de la casa paterna y había gastado sus bienes y su juventud, viviendo disolutamente. Pero un día «entró en sí mismo». Pasó revista a su vida, preparó las palabras que tenía que decir y se puso en camino hacia la casa paterna (cf. Lc 15,17). Su conversión se realizó en este momento, antes de moverse, mientras estaba solo en medio de una piara de puercos. Se realizó en el momento en que «entró dentro de sí». A continuación no hizo más que ejecutar lo que había deliberado. La conversión externa fue precedida por la interior y recibió de esta su valor. ¡Cuánta fecundidad en aquel «entrar en sí mismo!». 
No son solo los jóvenes los que son arrollados por la oleada de exterioridad. También lo son las personas más comprometidas y activas en la Iglesia. ¡También los religiosos! Disipación es el nombre de la enfermedad mortal que nos acecha a todos. Se termina por ser como un vestido del revés, con el alma expuesta a los cuatro vientos. En un discurso dirigido a los superiores de una orden religiosa contemplativa, San Pablo VI dijo: «Hoy estamos en un mundo que parece enfrascado en una fiebre que se infiltra incluso en el santuario y la soledad. Ruido y estruendo han invadido casi todo. Las personas no logran ya recogerse. Víctimas de mil distracciones, disipan habitualmente sus energías detrás de las diversas formas de la cultura moderna. Periódicos, revistas, libros invaden la intimidad de nuestras casas y de nuestros corazones. Es más difícil que antes encontrar la oportunidad para ese recogimiento en el cual el alma logra estar plenamente ocupada en Dios».
Santa Teresa de Jesús escribió una obra titulada El castillo interior que es ciertamente uno de los frutos más maduros de la doctrina cristiana de la interioridad. Pero existe, por desgracia, también un «castillo exterior» y hoy constatamos que es posible estar encerrados también en este castillo. Encerrados fuera de casa, incapaces de entrar de nuevo en ella. ¡Presos de la exterioridad! San Agustín describe así su vida antes de la conversión: «Tú estabas dentro de mí y yo estaba fuera y te buscaba aquí abajo, lanzándome deforme, sobre estas formas de belleza que son tus criaturas. Tú estabas conmigo, pero yo no estaba contigo. Me retenían lejos de ti esas criaturas que no existirían tampoco si no fuera por ti que las haces existir»[6].
¡Cuántos de nosotros deberían repetir esta amarga confesión: «Tú estabas dentro de mí, pero yo estaba fuera!» Hay algunos que sueñan con la soledad, pero la sueñan solamente. La aman, siempre que se mantenga en el sueño y no se traduzca nunca en la realidad. En realidad, rehúyen de ella, tienen miedo de ella. La desaparición del silencio es un síntoma grave. Han sido eliminados casi en todas partes esos carteles típicos que en cada pasillo de las casas religiosas reclamaban en latín: Silentium! Yo creo que en muchos ambientes religiosos es necesario el dilema: ¡O silencio o muerte! O se reencuentra un clima y tiempos de silencio y de interioridad o es el vaciamiento espiritual progresivo y total. Jesús llama infierno a «las tinieblas exteriores» (cf. Mt 8,12) y esta designación es altamente significativa.
No hay que dejarse engañar por la objeción habitual: pero a Dios se le encuentra fuera, en los hermanos, en los pobres, en la lucha por la justicia; se le encuentra en la Eucaristía que está fuera de nosotros, en la Palabra de Dios... Todo cierto. Pero, ¿dónde «encuentras» realmente al hermano y al pobre, sino en tu corazón? Si los encuentras sólo fuera, no es un yo, una persona a la que encuentras, sino una cosa; te chocas más que encontrarlo. ¿Dónde encuentras al Jesús de la Eucaristía si no en la fe, es decir, dentro de ti? Un verdadero encuentro entre personas no puede tener lugar más que entre dos conciencias, dos libertades, es decir, entre dos interioridades. 
Es erróneo, por lo demás, pensar que la insistencia en la interioridad pueda perjudicar al compromiso activo por el reino y la justicia; pensar, en otras palabras, que afirmar la primacía de la intención pueda perjudicar a la acción. La interioridad no se opone a la acción, sino a un cierto modo de realizar la acción. Lejos de disminuir la importancia del actuar para Dios, la interioridad la fundamenta y la preserva.
El eremita y su eremitorio
Si queremos imitar lo que Dios ha hecho al encarnarse, imitémosle verdaderamente hasta el fondo. Es cierto que él se vació, salió de sí mismo, de la interioridad trinitaria, para venir al mundo. Sin embargo, sabemos cómo ha sucedido esto: «Lo que era permaneció, lo que no era lo asumió», dice un antiguo aforismo a propósito de la Encarnación. Sin abandonar el seno del Padre, el Verbo vino en medio de nosotros. También nosotros vamos hacia el mundo, pero sin salir nunca del todo de nosotros mismos. «El hombre interior —dice la Imitación de Cristo— se recoge espontáneamente porque no se dispersa nunca del todo en las cosas exteriores. A él no le perjudica la actividad exterior y las ocupaciones a su tiempo necesarias, pero sabe adaptarse a las circunstancias»[7].
Pero tratemos de ver también cómo hacerlo, concretamente, para recuperar y conservar la costumbre de la interioridad. Moisés era un hombre muy activo. Pero se lee que se hizo construir una tienda portátil y en cada etapa del éxodo fijaba la tienda fuera del campamento y regularmente entraba en ella para consultar al Señor. Allí, el Señor hablaba con Moisés «cara a cara, como habla un hombre con otro» (Éx 33,11).
Esto no siempre se puede hacer. No siempre se puede uno retirar a una capilla o a un lugar solitario para recuperar el contacto con Dios. San Francisco de Asís sugiere otra astucia más al alcance de la mano. Al enviar a sus frailes por las calles del mundo, decía: Nosotros tenemos siempre un eremitorio con nosotros dondequiera que vayamos y cada vez que lo queramos podemos, como eremitas, entrar en esta ermita. «Hermano cuerpo es la ermita y el alma el eremita que habita dentro de él para orar a Dios y meditar»[8]. Es la misma recomendación que santa Catalina de Siena expresaba con la imagen de la «celda interior», que cada uno lleva consigo y a la que siempre es posible retirarse con el pensamiento, para reanudar un contacto vivo con la Verdad que habita en nosotros.
Hemos escuchado al inicio el apremiante llamamiento de San Agustín a re-entrar en el corazón; terminamos escuchando otro llamamiento igualmente apremiante en la misma dirección, lo que San Anselmo de Aosta dirige al lector al comienzo de su Proslogion: «¡Venga, pues, desgracia humana, huye un momento de tus ocupaciones, apártate por un instante de tus tumultuosos pensamientos! Deshazte de las preocupaciones que te agobian y pospón tus laboriosos quehaceres. Entrégate un poco a Dios y descansa un instante en Él. ¡«Entra en el aposento» de tu espíritu, ahuyenta todo excepto a Dios y lo que te ayude a hallarle y, «una vez cerrada la puerta», búscale! ¡Ahora di «corazón mío», di todo entero ahora a Dios: «Busco tu rostro, Señor; tu rostro es lo que busco»! (Sal 27,8)». 
Con estos deseos y propósitos iniciamos nuestra jornada de trabajo al servicio de la Iglesia.
© Traducido del original italiano por Pablo Cervera Barranco.

[1] S. Agustín, De vera rel. 39, 72: PL 34,154.
[2] S. Agustín, In Ioh. Ev., 18, 10: CCL 36, 186.
[3] Cf. Rom 7,22; 2 Cor 4,16; 1 Pe 3,4.
[4] Cf. Jn 14,17.23; Rom 5,5; Gál 4,6.
[5] S. Kierkagaard, La malattia mortale, II, en Opere [Ed. C. Fabro] (Florencia 1972) 662-663 [trad. esp. Enfermedad mortal (Alba Libros, Madrid 2005)].
[6] S. Agustín, Confesiones, X, 27.
[7] Imitación de Cristo, II, 1.
[8] Leyenda Perugina, 80: Fuentes Franciscanas, n. 1636
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ReL


















martes, 19 de marzo de 2019

El Milagro de san José (Un Testimonio bellísimo)




Ocurrió hace 8 años. Pasaba un mal momento. Cuando tengo un problema muy serio y no logro solucionarlo voy a ver a Jesús en el sagrario. Sé que él me ayudará. Siempre lo hace. Por ello suelo aconsejar a todo el que puedo: “Vayan donde Jesús en el sagrario”.
Antes de entrar al pequeño oratorio donde tenían el sagrario sentí la necesidad de confesarme y busqué un sacerdote. Le conté todo. Me miró con una paz y una amabilidad que no he olvidado. Abrió una gaveta de su escritorio, tomó una estampita y me preguntó:
“¿Eres devoto de san José?”
“Lo recuerdo en los nacimientos”, le respondí avergonzado.
“Pide a san José que interceda por ti ante Jesús”.
Detrás de la estampita había una oración corta.
“Las frases más famosas sobre san José parecen provenir de santa Teresa de Jesús, a quien nuestro santo le hizo muchos favores”, me dijo el sacerdote.
Entonces me leyó el escrito de santa Teresa:
“Y tomé por abogado y señor al glorioso San José y me encomendé mucho a él. Vi claro que así de esta necesidad como de otras mayores de honra y pérdida de alma este padre y señor mío me sacó con más bien que yo le sabía pedir. No me acuerdo hasta ahora haberle suplicado cosa que la haya dejado de hacer”.
Seguí su recomendación y ocurrió algo que nunca esperé, a los pocos días todo se solución de formas insospechadas.
Cada año para estos días escribo sobre aquella experiencia maravillosa con el Glorioso san José. Y cada año me siento más indigno de hacerlo.
Grabé un video y te lo comparto.
La santa Biblia dice de él: “José, su esposo, era un hombre justo”. (Mateo 1, 19) Esas palabras: “hombre justo”, lo dicen todo.
Don Bosco aconsejaba a sus alumnos del oratorio: “Durante el estudio decid en vuestro corazón: San José, ruega por mí; ayudadme a ocupar bien el tiempo de estudio y de clase. Si os viene alguna tentación: San José, ruega por mí. Al levantaros por la mañana: Jesús, José y María, os doy el corazón y el alma mía. Al acostaros: Jesús José y María, asistidme en mi última agonía”.
Quisiera terminar con esta hermosa oración que encontré y me gustó mucho:
San José, mi padre y señor, tú que fuiste guardián fiel del Hijo de Dios y de su Santísima Madre, la Virgen María, alcánzame del Señor la gracia de un espíritu recto y de un corazón puro y casto para servir siempre mejor a Jesús y a María.

Claudio de Castro, Aleteia













La primera persona legalmente reconocida de «género no binario» da marcha atrás: «Fue una farsa»

Jamie Shupe relata su historia y la oscuridad que esconde la ideología de género

Jamie Shupe, durante su etapa trans y ahora donde aparece mostrando de nuevo su carnet con su sexo biológico
Jamie Shupe, durante su etapa trans y ahora donde aparece
 mostrando de nuevo su carnet con su sexo biológico

Hace tres años Jamie Shupe aparecía en medios de comunicación de todo el mundo al convertirse gracias a los tribunales en la primera persona reconocida legalmente en EEUU como de “género no binario”. “No soy un hombre. No soy una mujer (…) Soy una mezcla de los dos. Me considero como un tercer sexo”, afirmaba.
Su caso fue ampliamente seguido en los grandes medios y fue utilizado como reclamo por los grupos LGTB, que lograron que en varios estados se reconociera este “género no binario” como legal para determinados documentos oficiales.
"Todo fue una farsa"
Ahora Shupe ha pedido oficialmente ser considerado de nuevo varón, su sexo biológico, considerando que “todo fue una farsa”. Ni su etapa transgénero ni la posterior “no binaria” pudieron ocultar la verdad de su realidad biológica. Y así lo reconoce ahora en un testimonio en primera persona publicado en The Daily Signal y que arroja hechos preocupantes sobre qué hay detrás de la ideología de género.
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En primer lugar relata el temor que los médicos tienen a esta ideología y a ser acusados de transfóbico. Eso provocó que pese a los problemas mentales diagnosticados que presentaba ningún especialista le impidiera el tratamiento hormonal que quería. Y el que puso pegas fue pronto denunciado y no volvió a poner más problemas.
Igualmente, cuenta cómo fue instrumentalizado por los grupos de presión LGTBI en connivencia con los grandes medios. En cuanto empezó a salirse de su discurso fue silenciado y dejó mediáticamente de existir. Y otro dato llamativo de su testimonio está directamente relacionado con la histórica sentencia del juez de Oregón que le reconoció su género “no binario” y cuyas consecuencias fueron más allá de su propio caso. Su abogado le dijo justo antes del juicio que todo saldría bien porque el magistrado tenía un hijo trans. Durante el proceso, el juez no hizo preguntas ni puso pegas, simplemente dio la razón a Jamie.
Problemas mentales diagnosticados
Este hombre confiesa que todo empezó en 2013 durante una grave crisis de salud mental.Fue a ver a una enfermera y le pidió una receta para hormonarse. Aunque no le conocía, la facultativa se las recetó ese mismo día sin hacer preguntas.
“La enfermera ignoró que tengo un trastorno crónico de estrés postraumático tras haber servido previamente en el ejército durante 18 años. Todos mis médicos están de acuerdo en eso. Otros creen que tengo un trastorno bipolar y posiblemente un trastorno límite de la personalidad”, explica.
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Durante 18 años Jamie sirvió en el Ejército de EEUU
Pese a sus evidentes problemas empezó el tratamiento hormonal para más adelante poder realizarse una cirugía. Asegura ahora que en todo ese tiempo tan sólo una terapeuta intentó hacerle ver la realidad, pero Jamie presentó una queja formal. El estigmatismo profesional y el miedo a ser catalogado de intolerante hicieron el resto. Nadie más le cuestionó el tratamiento.
Como exmilitar, Jamie asegura que su “historia traumática” se asemejaba a un viaje por la carretera de la muerte durante la primera Guerra del Golfo. “Cuando era niño fui abusado sexualmente por un pariente masculino. Además mis padres me pegaban severamente.He estado expuesto a tanta violencia que no sé cómo explicar por qué sigo vivo. Tampoco sé cómo procesar mentalmente algunas de las cosas que he visto y he experimentado”, confiesa este hombre.
La realidad de que no era una mujer y el género "no binario"
Además de las hormonas empezó a vestirse como una mujer. Iba con peluca, faldas, zapatos de tacón... Sin embargo, tres años después de su ‘paso’ de hombre a mujer se miró un día en el espejo y su fachada de supuesta feminidad se había derrumbado. A pesar de los años de tratamientos no se parecía en nada a una mujer. “El sexo biológico es inmutable”, afirma.
Resultado de imagen de jamie shupe
Una vez caído ese mito de ser mujer dio un paso más y pidió a dos de sus médicos ser “no binario” en vez de transgénero. “Para escapar de la ilusión de haberme convertido en mujer hice algo sin precedentes en la historia de Estados Unidos. En 2016 convencí a un juez de Oregón para que declarase que mi sexo era no binario, es decir, ni masculino ni femenino”, recuerda.
Utilizado como propaganda LGTB
De este modo, Jamie relata que “la histórica decisión judicial me catapultó a la fama instantánea dentro de la comunidad LGTBI. Durante 10 días seguidos los medios de comunicación no me dejaron ni dormir”.
A partir de ese momento se convirtió en un filón para el lobby LGTBI. Rápidamente, uno de estos grupos le ofreció ayuda legal y en unos meses se convirtió de nuevo en la primera persona a la que le revisaron su certificado de nacimiento cambiando su sexo de nacimiento de varón por el de “desconocido”.
Era una estrella mediática que había abierto camino a otros hasta que osó cuestionar el cambio de sexo en niños y la aceptación de transgéneros en las Fuerzas Armadas. Desde ese mismo instante todas las organizaciones LGTB que le apoyaban y le ponían de ejemplo le abandonaron, y con ellos todos los grandes medios de comunicación que le llamaban constantemente.
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“La verdad que mi cambio de sexo a ‘no binario’ fue un fraude médico y científico. Hay que considerar el hecho de que antes de que se llevara a cabo la histórica audiencia general, mi abogado me informó que el juez tenía un hijo transgénero. Efectivamente, la mañana de mi breve audiencia en el juzgado, el juez no me hizo ninguna pregunta. Tampoco exigió ver ninguna prueba médica. En cuestión de minutos, el juez firmaba la orden judicial”, reconoce.
La verdad de "mi realidad biológica"
Esta decisión judicial acabaría costando a los contribuyentes millones de dólares puesto que se tuvo que colocar una casilla con el género no binario en las licencias de conducir de hasta la fecha once estados.  En su opinión, el juez se debería haber recusado y cree que esto le podría haber evitado a él más confusión.
Finalmente en enero de este 2019 sin poder aguantar más esta situación Jamie ha vuelto a reclamar su sexo masculino de nacimiento. “El peso de la mentira sobre mi conciencia era más pesado que el valor de la fama que había ganado al participar en esta elaborada estafa”, considera ahora.
Por ello, este estadounidense admite que “dos identidades de género falsas no podían ocultar la verdad de mi realidad biológica. No hay tercer género o tercer sexo. Como yo, las personas intersexuales son hombres o mujeres”.
J. Lozano - ReL





















domingo, 17 de marzo de 2019

12 ideas que te ayudarán a ser más feliz

Una de las mujeres más influyentes de España, Margarita Álvarez, propone tips
basados en su experiencia personal

HAPPY
¿Qué consejos darías a tus hijos para que consigan ser felices en la vida? ¿Te habría ayudado que alguien hace años te hubiera dado una lista de temas a tener en cuenta para ser feliz? Después de los años vividos, ¿qué asuntos crees que son importantes como para recomendar a otros?
Margarita Álvarez, una directiva española con años de bagaje en multinacionales y a la que la revista “Forbes” situó entre las 50 mujeres más poderosas de España, se planteó recientemente qué ideas les contaría a sus hijos y las ha publicado en el libro “Deconstruyendo la felicidad. Cómo mezclar los ingredientes para una vida feliz”.
La lista de sugerencias aportada por la que ha sido elegida durante 3 años consecutivos como una de las 100 mujeres más influyentes del año, nos puede servir a todos. Basta con que detrás de cada gran idea elabores los ejemplos prácticos que más se adaptan a tu vida y a la situación que vives en la actualidad. Aquí van esas pistas:
Galería fotográfica 

Haz, descubre, aprende… sin miedo.

Ten por seguro que la mayoría de las cosas que temes y te preocupan acerca de tu futuro no te van a suceder.

Toma decisiones aunque te equivoques. 

Sin personas que hacen, crean y arriesgan, las empresas antes o después pierden la batalla. Aplícalo a la vida y no temas arriesgar.

Disfruta con todo aquello que hagas.

Es un consejo del psicólogo Abraham Maslow. La mejor fortuna que puede recibir una persona es que le paguen por realizar el trabajo que más le gusta hacer. La mayoría de  nosotros ha de trabajar para ganarse la vida, pero eso no es incompatible.

No puedes conseguir todo lo que te propongas. 

A diferencia  de muchos libros de autoayuda que te aseguran la felicidad, Álvarez te pone los pies en el suelo.

Eres la media de las 5 o 7 personas de las que te rodees. 

Aprenderás cosas de cada una y al final tú vas a ser la combinación de muchos aprendizajes y experiencias.

¿Sé tú misma?

Mejor que signifique: “sé honesta contigo y con los demás”.

Sé agradecida

Valora todo lo que te llega y valora a la persona de quien te llega. Y agradécelo.

Aprende a aprovechar mejor el tiempo. 

Álvarez aconseja simplificar la vida, dedicarle más tiempo a lo importante, diferenciarlo de lo urgente, y dedicar menos tiempo a cosas que no lo merecen.

Aprende de tus errores. 

Lo bueno no son los fracasos sino lo que aprendes de ellos.

La felicidad ni se crea ni se destruye: se trabaja. 

Con la práctica diaria se puede mejorar. Lo afirma el psicólogo y filósofo Tal Ben-Shahar, que ha sido profesor en Harvard.

Sé crítico. 

Pregúntate todo constantemente.

Asegúrate de hacer felices a los demás. 

Las relaciones sociales son uno de los elementos más importantes para nuestra felicidad. Además, preocuparnos de otros tiene un efecto multiplicador de nuestra felicidad.
Cambia el mundo. O al menos inténtalo. Todos podemos hacer que la vida de las personas con las que nos cruzamos sean mejores.

Ríete y relativiza.

Y nunca, nunca utilices la frase “pues aquí, de lunes”. Vas a pasar mucho tiempo de tu vida intentando que otros no la utilicen.
 Dolors Massot, Aleteia







sábado, 16 de marzo de 2019

El apagón también deja sin agua potable a Venezuela

El Río Guaire, un torrente de aguas servidas que atraviesa a Caracas, se ha convertido en el lugar al que acuden cientos de venezolanos desesperados ante la falta de agua potable

WATER

Venezuela parece no salir de una calamidad para entrar en otra. Tras el apagón del 7 de marzo que sumergió en la peor oscuridad de su historia al país suramericano, algunos “daños colaterales” comienzan a percibirse en toda su magnitud. No solo fueron hospitales y clínicas privadas, sistemas de transporte masivo, telefonía, internet, medios de comunicación y millones de hogares que se quedaron sin el servicio eléctrico; también fueron anulados los servicios de bombeo de agua potable en las deterioradas plantas de tratamiento, sumando nuevas calamidades a la crisis humanitaria.
El presagio de algunos que ven en la falta de agua la probable tercera guerra mundial, parece una realidad no muy lejana en Venezuela. Aunque el país no está formalmente en una guerra convencional, la carencia del agua potable parece que cobrará víctimas como lo han hecho la desnutrición, los deficientes servicios médicos y la delincuencia, de mantenerse el apagón eléctrico. Cada vez son más frecuentes las filas de ciudadanos en cualquier chorro o torrente en procura de llevar un poco de agua a sus hogares.
En Caracas, los ciudadanos se ven obligados a recoger el vital líquido en el Río Guaire, un colector de aguas residuales que traviesa la ciudad a lo largo de 72 kilómetros. Una cloaca putrefacta donde confluyen quebradas y cañerías de aguas sucias y desechos industriales. Últimamente estuvo de moda porque algunos caraqueños fueron capaces de sumergirse en sus podridos líquidos buscando cualquier trizo de metal precioso.
Ahora, algunas personas o tal vez las mismas, detectaron que al embaulado y sucio afluente también llegan corrientes de aguas blancas; y aunque no tienen garantía alguna y pudieran generar riesgos en la salud de quienes la consuman, son de momento, la solución a la sequía que padecen luego de varios días de oscuridad y tragedia.

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Fotos; Dalila Itriago

Agua clara pero no potable

“En la comunidad de San Agustín del Sur llevaban cinco días sin nada de agua y con servicio de luz intermitente”, escribió este lunes 12 de marzo en Instagram, Dalila Itriago. Narró que en esta comunidad “decenas de sus habitantes” “salieron a llenar sus tobitos de agua en una de las afluentes del contaminado y hediondo Río Guaire”.
“Niñitos, mujeres y hasta personas de la tercera edad, se arremolinaban alrededor del chorro que si bien daba agua clara no era potable. Lucían desesperados y, sin embargo, entre ellos había cierta armonía que les permitía llenar sus envases y ayudarse mutuamente”, escribió la periodista, precisando que este llenado de agua queda ubicado frente al edificio de la Policía Científica (CICPC), en la autopista Francisco Fajardo.

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Fotos; Dalila Itriago

Dijo que la Policía Nacional Bolivariana “estuvo allí en silencio”, como resguardando el orden entre estos sedientos caraqueños. “Pero luego llegó la Guardia Nacional Bolivariana y sí les pidió a los vecinos que desalojaran el área pues estaban interrumpiendo la circulación de una de las principales vías de Caracas”.

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Fotos; Dalila Itriago

Los militares habrían llegado armados y dispuestos a reprimir, por tanto, “era difícil decirles que no”. La comunidad se fue más allá, debajo del puente que llaman “La Hierbera”, pero no se quedó tranquila. “Gritaban y reclamaban el servicio”, escribió Dalila. Al mismo tiempo que los ciudadanos se retiraban del lugar, además de recordar a la progenitora de Nicolás Maduro, expresaron el deseo de satisfacer esta nueva exigencia de los venezolanos.

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Fotos; Dalila Itriago

La burla del régimen socialista

Con Hugo Chávez en el poder, en 2005, el ministerio de ambiente comenzó un *Proyecto
de saneamiento del Río Guaire. Incluso, Chávez dijo que invitaría a ministros y presidentes a bañarse en sus aguas. Entonces era la responsable de esta cartera Jacqueline Farías, quien aseguró que el Guaire podría tardar hasta 15 años en su proceso de limpieza, pero el “proceso revolucionario lo entregaría saneado en 2014”.
LA OTRA FARÍAS. Este lunes 12 de marzo, la actual alcaldesa de Caracas, Erika Farías, durante una entrevista con Radio Nacional de Venezuela, indicó que hasta tanto no se restituya el sistema eléctrico nacional, no se podrá surtir el líquido. Una vez que se estabilice la electricidad, transcurrirán 8 o 10 horas para que el agua llegue al valle de Caracas. “*En algunos lugares puede durar más de 24 horas y algunos días*”, aseguró.
Como era de esperarse, la alcaldesa allegada a Nicolás Maduro, desmintió que caraqueños hayan ido a buscar agua en el río Guaire. Comentó que posiblemente eran “militantes” del presidente de la Asamblea Nacional y quien se juramentó como presidente encargado, Juan Guaidó, quien los envió allí. Entretanto, el apagón continúa intermitente y en algunos estados supera las cien horas. La sed llegó a buscar su puesto.

Ramón Antonio Pérez, Aleteia







viernes, 15 de marzo de 2019

MATRIMONIOS EXPERTOS EN EL AMOR DURADERO

Numerosos matrimonios de la archidiócesis de Los Ángeles (Estados Unidos) se congregaron para recibir una nueva bendición y agradecer los años de amor compartido. Una muestra de que, con la ayuda de Dios, es posible superar todas las dificultades y compartir una vida feliz.