Mostrando entradas con la etiqueta Propiedad. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Propiedad. Mostrar todas las entradas

miércoles, 30 de agosto de 2023

Si murieras hoy, ¿para quién sería todo lo que acumulaste?

ViaLivestream-shutterstock_1665213268

El consumismo de la actualidad nos arrolla y nos impide pensar en lo que es verdaderamente importante

El Evangelio de San Lucas presenta un episodio muy actual: un hombre rico obtuvo grandes cosechas. Tenía tanto, que sus graneros ya no podían contener su producto, por eso decide que los destruirá y hará unos más grandes. Después tiene un diálogo consigo mismo: 

«Alma mía, tienes bienes almacenados para muchos años; descansa, come, bebe y date buena vida».  Sus planes parecían buenos, sin embargo, Jesús dice que Dios le da una respuesta inesperada: «Insensato, esta misma noche vas a morir. ¿Y para quién será lo que has amontonado?» (Lc 12, 19-20).

Aprender a vivir en austeridad

Esa misma historia se repite a diario; hombres y mujeres se esmeran en trabajar en exceso para llenarse de bienes materiales, sin dejar tiempo para lo importante. Y aquí es donde nos encontramos con el tema del consumismo, ese que nos impide ver la esencia de lo que verdaderamente vale la pena en esta vida.

Monseñor José Ignacio Munilla, obispo de Orihuela-Alicante (España), habló a los jóvenes en Lisboa, en la pasada Jornada Mundial de la Juventud sobre esta cuestión, recordando que sus padres los habían educado con mucha austeridad, pues no se tiraba la comida y la ropa pasaba de unos a otros, comentando que el consumismo lo ha invadido todo, «todo es de usar y tirar, nada se arregla y todo tiene que ser nuevo», por eso el consumismo «corrompe el alma», porque se puede vivir mejor con menos; sin embargo, las personas se llenan de tantas cosas que no pueden verlo.

Además, si nos pusiéramos a reflexionar lo dicho por nuestro Señor Jesucristo, realmente podríamos entender que todo lo que acumulamos nos ata a lo meramente material y a veces, se cometen verdaderas injusticias, porque lo que tenemos en exceso, y que tal vez no volveremos a utilizar, le pertenece a los que carecen de todo.  

Una-elegante-mujer-sonriente-en-un-sombrero-maxbelchenko-shutterstock_2349859465.

¿Y si murieras esta noche?

Por eso, si nos aplicásemos las palabras del Señor al rico «hoy mismo vas a morir»,  preguntémonos ¿para quién será todo lo que acumulamos en el camino de nuestra existencia? Dice un dicho mexicano que los bienes son para remediar los males, pero si morimos dejándolo todo, es posible que también dejemos problemas.

Vale la pena hacer un ejercicio de sinceridad y pedir a Dios que nos ayude a ver que, tarde o temprano, nos iremos de este mundo y será mejor que lo hagamos con las maletas vacías, pues, finalmente, como dice la canción del conocido cantante Napoleón: «nada te llevarás cuando te marches». Que el Espíritu Santo acreciente en nosotros la virtud de la generosidad.


Mónica Muñoz, Aleteia

Vea también         Idolatría de las riquezas en la Escritura



















viernes, 4 de octubre de 2019

Pareja: Ser para el otro no significa ser “propiedad” del otro


En el matrimonio, lo que se entrega plena y totalmente es desde la libertad 

de ser uno mismo, de construirse responsablemente a sí mismo


possessive love

En consultoría la joven mujer contaba:
– En mi matrimonio me he esforzado por una entrega plena y total, segura de que de esa manera gozaría de la admiración y amor de mi esposo.
Y… está sucediendo precisamente lo contrario.
– ¿A que le llama entrega plena y total? —Le pregunte.
– Bueno, que por ayudarlo a subir profesional y socialmente, no solo deje mis proyectos personales, sino que he concedido en hacer muchas cosas que no me gustan, algunas contra mi conciencia, como no tener hijos para conservar mi figura y así ser su carta de presentación en su empresa y vida social, entre otras cosas.
– Disculpe, pero eso es lo contrario a una entrega plena y total en el matrimonio —le aclare.
Su silencio y expresión fueron muy elocuentes.
– Por favor explíqueme —sugirió con gravedad en su voz. 
– Pasa que, en el matrimonio, lo que se entrega plena y totalmente es desde la libertad de ser uno mismo, de construirse responsablemente a sí mismo.
¿Cuáles son los malos entendidos que ha comunicado a su esposo?
Busquemos la respuesta en la dignidad de la persona y la inconmensurable libertad en el concurso del amor humano.
  • Dios ha querido que la persona sea libre de y para los demás, pues solo de esa manera puede hacerse a sí misma de la forma que desee hacerlo, para convertirse así en un bien digno de ser amado.
  • Significa que, si se pierde esta libertad, se pierde la capacidad de donación y de amar plena y totalmente.
  • Es por ello que, en el matrimonio, debe tratarse al otro como un fin en sí mismo, respetando y promoviendo su libertad de ser y realizarse, pues si se quiere el bien del otro, esto es lo que hace bueno al otro.
  • Así, en la madurez del amor, los esposos, al reconocer el bien que se han hecho, en esa medida se querrán.
  • Por ello, lo más sensato entre quienes se han propuesto amarse, es respetarse, comunicarse con toda delicadeza y afecto, querer siempre el bien del otro, porque es el medio de asegurarse que el querer entre ellos va a ir en aumento, y se va a optimizar la calidad de su propio amor.
Por el contrario, están sucediendo delicadas cosas como:
  • Está permitiendo que su esposo la vea como alguien que ha rechazado la dignidad de ser un fin en sí misma, y no medio para otra persona, aunque se trate del cónyuge y sea por amor.
  • Con ello está rechazando su libertad personal para construirse a sí misma.
  • Como su esposo no reconoce esa “libre construcción”, la ve simplemente como un instrumento facilitador respecto de sus propios intereses, y eso lo está alejando del amor personal que le debe en justicia.

¿Por qué se acaba el amor?

  • Primero porque la voluntad está hecha para querer el bien.
  • Luego, como solo se ama lo que se conoce, y si lo que se conoce no es un bien, eso dispone a la voluntad para rechazarlo o demeritarlo, en vez de conquistarlo, cuidarlo y acrecentarlo. 
  • Eso explica el que, cuando un cónyuge logra que el otro sea indigno, ya no es capaz de querer lo que él mismo hizo.
  • También que el cónyuge indigno e instrumentalizado no puede verse forzado a amar a quien, por denigrarlo, se ha denigrado a sí mismo, pues finalmente con tan poco no ha de conformarse el anhelo del corazón.
La conclusión es que en la medida en que cambie su enfoque y se perfeccione, más libre será, y podrá conjugar su amor, lo mismo con una sana independencia que con una sana dependencia. De esa manera puede lograr ser sensible y a la vez fuerte, es decir, tener la bondad de decir que si porque conviene y así lo desea, como decir que no tranquilamente.
Conservando su libertad de y para su esposo.
Piense que eso es lo que lo hará verdaderamente atractiva ante sus ojos, pues terminará por reconocer y admirar que, si bien su cariño la hace ser vulnerable, su dignidad en cambio la hace ser fuerte.
Debe por ello superar su forma de comunicar.
Y cómo comunicar es sinónimo de compartir, debe expresar con claridad lo que piensa, siente y desea, punto por punto, en todo lo que le afecta, admitiendo que mientras se van logrando cambios, se puede conceder sin ceder.  Abordado puntualmente temas como: malos entendidos a superar, proyectos personales, valores a compartir, los hijos… y más.
Se trata de pasar de un tú y un yo a un nosotros, subrayando lo hasta que hoy los une y no lo que los separa, para ahora si construir un proyecto común y un mismo afán, desde sus mutuas libertades comprometidas por amor.
Mi consultora comprendió, dispuesta a recomenzar por el camino correcto.
Consúltanos en: consultorio@aleteia.org