Mostrando entradas con la etiqueta Palabra de Dios. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Palabra de Dios. Mostrar todas las entradas

martes, 28 de enero de 2025

Beatriz Ozores: «Un católico que no conoce las Escrituras es un católico que no conoce a Cristo»

Ozores

"El cristianismo no es una religión de libro sino de una persona: Cristo. Lo que Cristo ha querido revelarnos está escrito en la Biblia, pero la Palabra es Él", comenta Beatriz Ozores

Beatriz Ozores es licenciada en Ciencias Religiosas, imparte clases de Biblia y lleva, como ella misma dice, la Palabra de Dios "allí donde puede". Ha dado clases de Biblia en varias parroquias y conventos de clausura y tiene un programa llamado "La Tierra Prometida", en Radio María.

Casada y madre de tres hijos, Beatriz colabora junto con su marido activamente en Proyecto Amor conyugal donde acompaña a matrimonios. Beatriz acaba de abrir el blog La Tierra Prometida en Religión EnLibertad y charlamos con ella sobre esta nueva andadura. 

-¿Quién es Beatriz Ozores?

-Beatriz Ozores es, ante todo y sobre todo, hija de Dios. Este es el verdadero ser de todo bautizado sobre el que debe fundamentarse la vida entera. Además, soy esposa y madre. Esposa desde hace veintinueve años y madre de tres hijos: Jaime, actualmente seminarista de Madrid; la Hna. Beatriz María, Sierva del Hogar de la Madre; y Teresa, estudiante de Derecho y Filosofía.
 

-¿A quién va dirigido el blog?

-A todas aquellas personas que tengan la paciencia de leerlo. Yo no soy catedrática, ni doctora, ni siquiera experta en Biblia. Yo estudié Publicidad y más tarde obtuve el título de Traductor Intérprete Jurado de inglés. Mi interés por conocer la Biblia me vino después, cuando me di cuenta de que no la conocía, de que no la entendía y de que no era capaz de explicar a mis hijos, con una base sólida, los fundamentos de mi fe. Entonces estudié cinco años en la Universidad de Navarra y me licencié en Ciencias Religiosas.
 
»Lo que me animó a no tirar la toalla fue mi sed por conocer a Cristo y, por tanto, su Palabra. Pero, como he dicho, yo no soy una erudita, el blog va dirigido a todos aquellos que quieran conocer la Palabra y que no sepan por dónde empezar. Por eso he colgado todo lo que voy haciendo en esta página: www.latierraprometida.es, por si a alguien le puede ayudar, porque acercarse a la Palabra cambia la vida de cualquiera que lo haga. Lo que intento hacer es explicar la Biblia como a mí me hubiera gustado que me la hubieran explicado, de forma sencilla y que se entienda.
 

-¿Con qué le gustaría que se queden los lectores al leer el blog?

-Con muchas ganas de profundizar en las Sagradas Escrituras. Por eso empecé comentando el libro del Apocalipsis, pero pronto escribí sobre algún otro tema que iba surgiendo. Aunque, por motivos personales, he tenido el blog totalmente abandonado, lo que me gustaría es escribir sobre la Palabra de Dios y cómo aplicarla a nuestras vidas.

-¿Cuál es el espíritu del nombre del blog?

-"La Tierra Prometida" es el nombre del programa que desde hace años dirijo en Radio María. Hace referencia a la meta a la que todos estamos llamados a alcanzar en nuestras vidas: la tierra prometida, la vida eterna, el cielo.

-Tu hija monja, ¿te lee? ¿te aconseja temas? ¿charláis sobre las entradas?

-Me encantaría que fuera así, pero solo podemos verla dos veces al año y hablar con ella 15 minutos al mes.

-Eres una gran conocedora de la Biblia... ¿cómo puede ayudar a los católicos conocer las Sagradas Escrituras?

-Las Sagradas Escrituras son el alimento, junto con el Cuerpo de Cristo, de todo bautizado. En la celebración eucarística, la palabra y el pan se convierten en la Palabra y el Cuerpo de Cristo muerto y resucitado. Cristo es la Palabra del Padre que nos ha sido revelada en las Escrituras: "En muchas ocasiones y de muchas maneras habló Dios antiguamente a los padres por los profetas. En esta etapa final, nos ha hablado por el Hijo… Él es reflejo de su gloria, impronta de su ser. Él sostiene el universo con su palabra poderosa" (Hb 1,1- 3).

»El cristianismo no es una religión de libro sino de una persona: Cristo. Lo que Cristo ha querido revelarnos está escrito en la Biblia, pero la Palabra es Él y por esto es fundamental que todos los cristianos conozcamos la Biblia, para poder conocer a Cristo. Un católico que no conoce las Sagradas Escrituras es un católico que no conoce a Cristo.

-¿Cómo te ayuda acompañar a matrimonios en Proyecto Amor Conyugal?

-El acompañamiento es siempre un regalo para la persona que recibe la misión de acompañar. El hecho de acompañar matrimonios es una gracia en todos los sentidos. A mi marido y a mí nos ha ayudado muchísimo, nos ha enseñado a escuchar, a salir de nosotros mismos para darnos a los demás, a ser testigos de las acciones de Dios, a ser más agradecidos, a poner nuestros dones al servicio de los demás...

»Y, sobre todo, a entender que nuestra misión es llevar a Cristo a los matrimonios para que aprendan a poner sus vidas en sus manos, a vivir por y para Él. Cuando el año pasado hice el Máster en Acompañamiento Educativo en la UFV, pude comprobar que acompañar a las personas en su camino de santidad no es ni más ni menos que darle un sentido cristiano a cualquier método de acompañamiento que podemos encontrar en los libros. Cuando se pone a Cristo en medio, todos salimos ganando.

-¿Cómo animarías a los católicos a participar en los medios o a dar testimonio?

-Yo lo que animaría a los católicos es a vivir cómo católicos, es decir, a frecuentar los sacramentos, a formarse en su fe, a darse a los demás… y, si Dios les pide que den testimonio pues entonces y solo entonces que lo hagan. No hay mayor testimonio que una persona que lucha por la santidad.

 

»Actualmente estoy dando clase de Biblia a los jóvenes de mi parroquia. Veo mucho sufrimiento y mucha confusión, pero también veo cómo luchan por encontrar un sentido a sus vidas, por encontrar quien sane sus heridas, por perdonar, por aprender a amar y ser amados. Me apasiona estar con ellos y siento la necesidad de pedir, incluso suplicar, a los adultos que vuelvan a Dios, a su Palabra, que se enfrenten a la Verdad, no solo por ellos mismos sino también para ayudar a tantos jóvenes que están perdidos y desorientados ante la falta de coherencia de esta sociedad y, desgraciadamente, muchas veces también de sus propios padres.

ReL

Vea también    La Palabra de Dios y su Plenitud en Cristo






















sábado, 8 de octubre de 2022

Lee la Biblia


 

Estamos en el mes de la Biblia, ¿lo sabías? Por eso, hoy quería recordarte el inmenso regalo que Dios nos ha dejado, al dejarnos Su Palabra.

«No solo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios», lo dijo el mismo Jesús, quien es la Palabra. 

Es sumamente importante hacer un espacio en nuestra vida a la Palabra de Dios. ¿Sabes que si dedicas apenas unos minutos diarios a la lectura del Evangelio en un año podrias acabar el nuevo testamento? Bueno, aproximadamente. Al menos, lo digo por experiencia.

Tengo la costumbre de leer entre 2 a 5 minutos el Evangelio, desde hace unos años, y ya lo he acabado e iniciado y acabado nuevamente unas cuantas veces. Por eso, te recomiendo este pequeño ejercicio.

¿Para qué? La Palabra de Dios es siempre nueva. Siempre la misma, pero siempre nueva, siempre rica... siempre nos enseña algo distinto, aunque hayamos leído lo mismo una y otra vez.

Creo que es El que nos dices «tú no eres el mismo, tú no eres la misma, así que tengo algo distinto que decirte hoy».

¿Te atreves a escuchar lo que El tiene para decirte hoy? ¡Animate!

(Mabe, Catholic Link)

Vea también     Diez sugerencias para una lectura fructífera
de las Sagradas Escrituras









sábado, 30 de enero de 2021

Los versículos de la Biblia más leídos en 2020

BIBLIA


En 2020, miles de personas buscaron Isaías 41, 10: "No temas: yo estoy contigo".

En medio de la prueba y la tribulación, muchas personas acuden a la Biblia para encontrar esperanza, significado y consuelo. Este año ha sido tumultuoso con la pandemia de COVID-19 que ha dejado al mundo entero en desorden.

No debería sorprendernos que muchos hayan recurrido a la Biblia en 2020 para tratar de entender cómo navegar esta crisis.

Según ChristianityToday, “La popular aplicación de la Biblia YouVersion registró un aumento de las búsquedas del 80 por ciento en 2020, totalizando casi 600 millones en todo el mundo. Isaías 41, 10 se clasificó como el versículo más buscado, leído y marcado en la aplicación».

No temas: yo estoy contigo; no temas: yo soy tu Dios; te fortaleceré, te ayudaré, te sostendré con mi diestra victoriosa. (Isaías 41, 10)

Muchos han estado luchando para lidiar con el miedo y la ansiedad, conforme la COVID-19 se iba propagando rápidamente por todo el mundo.

BibleGateway, uno de los sitios web más populares para buscar en la Biblia, publicó hallazgos similares.

Los momentos de noticias críticas de 2020 se correspondieron con picos extremos en las búsquedas de palabras clave / frases clave de la Biblia durante 2019 en Bible Gateway, el sitio web cristiano más visitado del mundo, y se pueden agrupar en los cuatro temas principales: social, pandémico, político y el fin de los tiempos.

Algunos de los versículos más leídos en BibleGateway fueron Jeremías 33, 6 y Jeremías 29. 11.

He aquí, le traeré salud y curación, y los sanaré y les revelaré abundancia de prosperidad y seguridad. (Jeremías 33, 6) Porque yo sé los planes que tengo para ti, dice el Señor, planes para el bienestar y no para el mal, para darte un futuro y una esperanza. (Jeremías 29,11)

La esperanza también fue un término popular, y este año ascendió en la clasificación del motor de búsqueda de la Biblia.

Está claro que, en medio de la incertidumbre, la gente quiere esperanza y saber que Dios está a nuestro lado, calmando nuestros miedos y angustias.

Philip Kosloski, Aleteia

Vea también      El Espíritu Santo y la Palabra de Dios en la Biblia

domingo, 24 de enero de 2021

El Papa y la Palabra de Dios «Llevémosla siempre con nosotros, en el bolsillo, en el teléfono...»

 


El Papa Francisco ha querido impulsar la lectura de la Biblia y para ello instauró el Domingo de la Palabra de Dios, que precisamente se celebra hoy. Para ello, iba a celebrar la Eucaristía para resaltar aún más el papel que el Pontífice quiere dar a este domingo.

Sin embargo, una vez más los dolores que está sufriendo Francisco debido a una ciática le han obligado a suspender su presencia en esta y otras celebraciones de estos días. La Eucaristía ha sido presidida por el arzobispo Rino Fisichella, presidente del Pontificio Consejo para la Nueva Evangelización, que ha leído la homilía que el Papa había preparado para esta ceremonia.

“La Palabra nos acerca a Dios; no la tengamos lejos. Llevémosla siempre con nosotros, en el bolsillo, en el teléfono; démosle un sitio digno en nuestras casas. Pongamos el Evangelio en un lugar donde nos recordemos abrirlo cada día, si es posible al inicio y al final de la jornada, de modo que entre tantas palabras que llegan a nuestros oídos llegue al corazón algún versículo de la Palabra de Dios”, dejó escrito Francisco.

A continuación ofrecemos íntegra la homilía que había preparado el Papa para este Domingo de la Palabra de Dios:

"En este domingo de la Palabra escuchamos a Jesús que anuncia el Reino de Dios. Vemos qué y a quién lo dice.

Qué dice. Jesús comenzó a predicar así: «El tiempo se ha cumplido, el Reino de Dios está llegando» (Mc 1,15). Dios está cerca, este es el primer mensaje. Su Reino ha bajado a la tierra. Dios no está -como muchas veces estamos tentados de pensar- allá arriba en los cielos, lejos, separado de la condición humana, sino que está con nosotros. El tiempo del distanciamiento terminó cuando en Jesús Dios se hizo hombre. Desde entonces, Dios está muy cerca; nunca se separará ni se cansará jamás de nuestra humanidad.

Esta cercanía es el inicio del Evangelio, es lo que -resalta el texto- Jesús «decía»: no lo dijo una vez y basta, lo decía, es decir lo repetía continuamente. “Dios está cerca” era el hilo conductor de su anuncio, el núcleo de su mensaje. Si este es el inicio y el estribillo de la predicación de Jesús, debe ser también la constante de la vida y del anuncio cristiano. Antes de nada, se necesita creer y anunciar que Dios se ha acercado a nosotros, que hemos sido agraciados, “misericordiados”. Antes de cualquier palabra nuestra sobre Dios está su Palabra para nosotros, que continúa diciéndonos: “No temas, estoy contigo. Estoy y estaré cerca de ti”.

La Palabra de Dios nos permite constatar esta cercanía, porque -dice el Deuteronomio- no está lejos de nosotros, sino que está cerca de nuestro corazón (cf. 30,14). Es antídoto contra el miedo de quedarnos solos ante la vida. De hecho, el Señor a través de su Palabra con-suela, es decir: está con quien está solo. Hablándonos, nos recuerda que estamos en su corazón, somos hermosos para sus ojos, estamos custodiados en las palmas de sus manos.

La Palabra de Dios infunde esta paz, pero no deja en paz. Es una Palabra de consolación, pero también de conversión. «Conviértanse», dijo Jesús justo después de haber proclamado la cercanía de Dios. Porque con su cercanía terminó el tiempo en el que se toman las distancias de Dios y de los otros, terminó el tiempo en el que cada uno piensa sólo en sí mismo y sigue adelante por su cuenta. Esto no es cristiano, porque quien experimenta la cercanía de Dios no puede distanciarse del prójimo, no puede alejarlo con indiferencia. En este sentido, quien es asiduo a la Palabra de Dios recibe saludables cambios existenciales: descubre que la vida no es el tiempo para esconderse de los otros y protegerse a sí mismo, sino la ocasión para ir al encuentro de los demás en el nombre del Dios cercano. Así la Palabra, sembrada en el terreno de nuestro corazón, nos lleva a sembrar esperanza a través de la cercanía. Precisamente como hace Dios con nosotros.

Rino Fisichella celebrando misa en San Pedro

Rino Fisichella ha sustituido al Papa en la celebración de la misa

Veamos ahora a quién habla Jesús. En primer lugar, se dirigió a los pescadores de Galilea. Eran personas sencillas, que vivían del fruto de sus manos, trabajando duramente noche y día. No eran expertos en las Escrituras y no sobresalían seguramente por la ciencia y la cultura. Habitaban una región variopinta, con diferentes pueblos, etnias y cultos. Era el lugar más lejano de la pureza religiosa de Jerusalén, el más distante del corazón del país. Pero Jesús comienza desde allí, no desde el centro, sino desde la periferia; y lo hace para decirnos también a nosotros que nadie está al margen del corazón de Dios.

Todos pueden recibir su Palabra y encontrarlo personalmente. Hay un hermoso detalle en el Evangelio a este propósito, cuando se hace notar que el anuncio de Jesús llegó «después» del de Juan (Mc 1,14). Es un después decisivo, que marca una diferencia: Juan acogía a la gente en el desierto, donde iban sólo aquellos que podían dejar los lugares donde vivían. Sin embargo, Jesús hablaba de Dios en el corazón de la sociedad, a todos, allí donde estuvieran. Y no hablaba en los horarios y tiempos establecidos. Hablaba «mientras caminaba por la orilla del lago» a los pescadores que «echaban las redes» (v. 16). Se dirigía a las personas en los lugares y tiempos más ordinarios. Esta es la fuerza universal de la Palabra de Dios, que alcanza a todos y a cada ámbito de la vida.

Pero la Palabra tiene también una fuerza particular, es decir, que incide también en cada uno de modo directo, personal. Los discípulos no olvidarán jamás las palabras que escucharon aquel día en la orilla del lago, cerca de la barca, de los familiares y de los compañeros, palabras que marcaron para siempre su vida. Jesús les dijo: «Vengan detrás de mí y los haré pescadores de hombres» (v. 17). No los atrajo con discursos elevados e inaccesibles, sino que hablaba sus vidas: a unos pescadores de peces les dijo que serán pescadores de hombres. Si les hubiera dicho: “Vengan detrás de mí y los haré apóstoles, serán enviados en el mundo y anunciarán el Evangelio con la fuerza del Espíritu, los matarán pero serán santos”, podemos imaginar que Pedro y Andrés le habrían respondido: “Gracias, más bien preferimos nuestras redes y nuestras barcas”.

Sin embargo, Jesús los llama a partir de su vida: “Son pescadores, se convertirán en pescadores de hombres”. Tocados por esta frase, descubrirán paso a paso que vivir pescando peces era de poco valor, pero remar mar adentro desde la Palabra de Jesús es el secreto de la alegría. Así hace el Señor con nosotros, nos busca donde estamos, nos ama como somos y con paciencia acompaña nuestros pasos. Como a aquellos pescadores, nos espera en la orilla de la vida. Con su Palabra quiere hacernos cambiar de rumbo, para que dejemos de ir tirando y vayamos mar adentro en pos de Él.

Por esto, queridos hermanos y hermanas, no renunciemos a la Palabra de Dios. Es la carta de amor escrita para nosotros por Aquel que nos conoce como nadie más. Leyéndola, sentimos nuevamente su voz, vislumbramos su rostro, recibimos su Espíritu. La Palabra nos acerca a Dios; no la tengamos lejos. Llevémosla siempre con nosotros, en el bolsillo, en el teléfono; démosle un sitio digno en nuestras casas. Pongamos el Evangelio en un lugar donde nos recordemos abrirlo cada día, si es posible al inicio y al final de la jornada, de modo que entre tantas palabras que llegan a nuestros oídos llegue al corazón algún versículo de la Palabra de Dios.

Para poder hacer esto, pidamos al Señor la fuerza de apagar la televisión y abrir la Biblia; de desconectar el móvil y abrir el Evangelio. En este Año litúrgico leemos el Evangelio de Marcos, el más sencillo y breve. ¿Por qué no leerlo incluso a solas, aunque sea un pequeño pasaje cada día? Nos hará sentir la cercanía del Señor y nos infundirá valor en el camino de la vida".

ReL

Vea también    La Biblia no está escrita para hacer ciencia sino para dar salvación



sábado, 2 de enero de 2021

10 propuestas del cardenal Sarah para mejorar la proclamación de las lecturas y el Evangelio en misa

 


El 30 de septiembre de 2019, Francisco instituyó el Domingo de la Palabra de Dios, a celebrar cada año el tercer domingo del Tiempo Ordinario. El primero se celebró este año, y el próximo corresponderá al 24 de enero de 2021.

Con ese motivo, la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos dio a conocer este sábado una Nota firmada por su prefecto, el cardenal Robert Sarah, en el que recuerda que dicho domingo constituye "una buena ocasión" para releer algunos documentos: la constitución Dei Verbum del Concilio Vaticano II, la exhortación apostólica Verbum Domini de Benedicto XVI y la "síntesis de los principios teológicos, celebrativos y pastorales sobre la Palabra de Dios proclamada en la Misa" que preceden al leccionario.

Pero además el documento desgrana diez propuestas dirigidas, por su naturaleza, preferentemente a los sacerdotes como los llamados a velar por ellas, pero también a todos los involucrados en la vida parroquial y la preparación de las misas.

1. "Procesión de entrada con el Evangeliario"

"La escucha del Evangelio, punto culminante de la Liturgia de la Palabra, se caracteriza por una particular veneración, expresada no solo en los gestos y en las aclamaciones, sino también en el mismo libro de los Evangelios", por lo cual el documento propone solemnizar su entrada o, si no hay Evangeliario, "su colocación sobre el altar".

2. "Respetar las lecturas indicadas" con "versiones de la Biblia aprobadas"

La razón es que "la ordenación de las lecturas bíblicas dispuesta por la Iglesia en el Leccionario suministra el conocimiento de toda la Palabra de Dios" y por tanto esas lecturas deben ser respetadas "sin sustituirlas o suprimirlas, utilizando versiones de la Biblia aprobadas para el uso litúrgico". Su proclamación es un "vínculo de unidad" entre los fieles y les ayuda "a recibir de Dios la palabra que salva".

3. "Canto del Salmo responsorial"

El Salmo responsorial es "la respuesta de la Iglesia orante", por lo cual "se ha de incrementar el servicio del salmista en cada comunidad".

4. La predicación de la homilía debe hacerse "con especial dedicación"

La homilía debe exponer "los misterios de la fe y las normas de vida cristiana", y es una "gran responsabilidad" para los pastores explicar las Escrituras de modo que "todos entiendan". Para ello pueden aprovechar "los medios propuestos por la Iglesia", entre los que cita el propio Directorio homilético de la Congregación.

5. Favorecer el silencio

La razón es que "el silencio... favoreciendo la meditación", permite que la Palabra de Dios "sea acogida interiormente".

6. Los lectores deben prepararse, no improvisar

Se refiere tanto a sacerdotes y diáconos como a lectores. El ministerio de estos últimos "requiere una específica preparación interior y exterior, la familiaridad con el texto que ha de ser proclamado y la necesaria práctica en el modo de proclamarlo, evitando toda improvisación".

El padre Ian Boynd, sacerdote de la diócesis de Edmonton (Alberta, Canadá), proclama la Palabra desde el ambón. Foto: Grandin Media.

El padre Ian Boynd, sacerdote de la diócesis de Edmonton (Alberta, Canadá), proclama la Palabra desde el ambón. Foto: Grandin Media.

7. Reservar el ambón solo para la Palabra

"Por el valor que tiene la Palabra de Dios, la Iglesia invita a cuidar el ambón desde el cual es proclamada", dice la Nota, pues "no se trata de un mueble funcional, sino del lugar apropiado a la dignidad de la Palabra de Dios", al modo en el cual lo es el altar para el Cuerpo de Cristo: "No es aconsejable" utilizarlo "para comentarios, avisos, dirección del canto".

8. Cuidar los Libros

Los libros empleados "contienen los textos de la Sagrada Escritura" y suscitan "veneración por el misterio de Dios", por lo que "se ha de cuidar su aspecto material y su buen uso". No deben ser sustituidos por "folletos" o "fotocopias".

9. Ofrecer formación litúrgica

El cardenal Sarah aconseja que, antes o después del Domingo de la Palabra de Dios, tengan lugar "encuentros formativos para poner de manifiesto el valor de la Sagrada Escritura en las celebraciones litúrgicas", cómo se distribuye a lo largo del año, sus tiempos, la estructura de los ciclos dominicales y feriales, etc.

10. Promover el rezo de Laudes y Vísperas

El Domingo de la Palabra de Dios es "ocasión propicia para profundizar en el vínculo existente entre la Sagrada Escritura y la Liturgia de las Horas", para algunas de las cuales puede promoverse una "celebración comunitaria".

San Jerónimo

El texto concluye poniendo a San Jerónimo (c. 342-420), ermitaño en Tierra Santa y traductor al latín de la Biblia (la edición Vulgata que el Concilio de Trento ordenó fuese "tenida por auténtica"), como ejemplo "por el gran amor que tuvo a la Palabra de Dios".

ReL

Vea también    La Biblia: Palabra de Dios y Palabra de Vida Eterna (recursos)



martes, 3 de noviembre de 2020

La Palabra de Dios como la proclama la Iglesia durante el mes de Noviembre: Celebrando en casa.


 Tenemos el privilegio de ofrecerles una ayuda para poder leer y escuchar en familia la Palabra de Dios tal como la Iglesia la celebra cada día. 

Cada día tiene una introducción/monición, las oraciones, las lecturas y un pensamiento final. Todo esto les puede ayudar para que la Palabra de Dios resuene en su casa e ilumine la vida de todos los miembros de la familia. 

 Descargar el calendario litúrgico de la Palabra de Dios para Noviembre


Vea  también lo que dice el Papa acerca de la Palabra de Dios en tu vida.

El Papa pide que "hagamos espacio" a la Palabra de Dios en nuestra vida diaria

"Leamos algún versículo de la Biblia cada día. Comencemos por el Evangelio; mantengámoslo abierto en casa, en la mesita de noche, llevémoslo en nuestro bolsillo, veámoslo en la pantalla del teléfono, dejemos que nos inspire diariamente. Descubriremos que Dios está cerca de nosotros, que ilumina nuestra oscuridad", fue la exhortación del Papa Francisco al celebrar la misa en el domingo de la Palabra de Dios, instituido por el Santo Padre mediante su Carta Apostólica Aperuit illis, con el fin de "no dejar empolvar la Biblia como si fuera un libro más". Añadimos: "Proclamar y Comentar la Palabra de Dios en casa, en familia", un espacio vital en el hogar.

El Evangelio  (Mt 4, 12-23), narra el inicio del ministerio público de Jesús, "nos dice cómo, dónde y a quién el Señor comenzó a predicar".

 ¿Cómo comenzó Jesús a predicar?

Ante la primera cuestión, ¿Cómo comenzó Jesús a predicar? el Papa señaló que lo hizo con una frase muy simple: «Convertíos, porque está cerca el reino de los cielos» (v. 17).

"Esta es la base de todos sus discursos, nos dice que el reino de los cielos está cerca, es decir que Dios está cerca de nosotros y esta es la novedad, el primer mensaje", aseveró Francisco: "Dios no está lejos, el que habita los cielos descendió a la tierra, se hizo hombre. Eliminó las barreras, canceló las distancias. No lo merecíamos. Él vino a nosotros, vino a nuestro encuentro".

El Pontífice va a la esencia de este mensaje de alegría que predica el Maestro, resaltando que por amor "Dios vino a visitarnos en persona, haciéndose hombre", por tanto la invitación directa de Jesús cuando nos dice “Convertíos”, quiere decir, “cambia tu vida”. "Cambia tu vida porque ha comenzado una nueva forma de vivir: ha terminado el tiempo de vivir para ti mismo; ha comenzado el tiempo de vivir con Dios y para Dios, con los demás y para los demás, con amor y por amor"..

 ¿Dónde comenzó Jesús a predicar?

En cuanto al segundo punto, ¿Dónde comenzó Jesús a predicar? el Santo Padre afirmó que descubrimos el origen de sus predicaciones precisamente en las regiones que entonces se consideraban “oscuras".

"No desde el atrio del templo en Jerusalén, sino desde el lado opuesto del país, desde la Galilea de los gentiles, desde un lugar fronterizo, desde una periferia y de esto podemos sacar un mensaje: la Palabra que salva no va en busca de lugares preservados, esterilizados y seguros. Viene en nuestras complejidades, en nuestra oscuridad, porque Dios desea visitar aquellos lugares donde creemos que no llega".

¿A quién comenzó Jesús a hablar?

Finalmente, está la pregunta ¿a quién comenzó Jesús a hablar? El Evangelio dice que «paseando junto al mar de Galilea vio a dos hermanos […] que estaban echando la red en el mar, pues eran pescadores. Les dijo: “Venid en pos de mí y os haré pescadores de hombres”» (Mt 4,18-19). En este sentido, Francisco recordó que los primeros destinatarios de la llamada fueron pescadores; "no personas cuidadosamente seleccionadas en base a sus habilidades, ni hombres piadosos que estaban en el templo rezando, sino personas comunes y corrientes que trabajaban" y los convocó de una manera particular.

Hagamos espacio a la Palabra de Dios

"Los llama donde están y como son, para involucrarlos en su misma misión", y ellos responden a esta llamada dejando todo inmediatamente para seguirlo, para escucharlo.

Por eso, el Papa hizo hincapié en que, al igual que los primeros discípulos del Señor, también nosotros necesitamos atender su llamada y escuchar su Palabra: "en medio de tantas palabras diarias, necesitamos escuchar esa Palabra que no nos habla de cosas, sino de vida".

El Santo Padre concluyó su homilía pidiendo que hagamos espacio a la Palabra de Dios: "Leamos algún versículo de la Biblia cada día. Comencemos por el Evangelio; mantengámoslo abierto en casa, en la mesita de noche, llevémoslo en nuestro bolsillo, veámoslo en la pantalla del teléfono, dejemos que nos inspire diariamente. Descubriremos que Dios está cerca de nosotros, que ilumina nuestra oscuridad, que nos guía con amor a lo largo de nuestra vida".

Sofía Lobos - Ciudad del Vaticano


martes, 8 de septiembre de 2020

¿Para qué sirve la Biblia? ¿Te lo has preguntado?



Dicen que la Biblia es el libro más leído en el mundo. Ha sido traducida a cuanto idioma puedas imaginar.
Recuerdo cuando era niño e iba con mi mamá a diferentes casas de visita.  Siempre veía en alguna repisa, en un pasillo, una Biblia abierta, por lo general en el salmo del Buen Pastor. Me llamaban la atención…
Creo que te he contado sobre un compañero mío del colegio que murió de una enfermedad terrible y que al que le escribía para consolarlo. Un día me respondió con una carta contándome lo dolorosa que era su enfermedad y cuánto sufría. Él había sido médico y salvó muchas vidas y no podía salvar la suya con todo el conocimiento del mundo. Pero un libro en particular le daba gran consuelo y lo ayudaba a soportar esas horas de angustia y dolor.
Textualmente me escribió: “La Biblia que me regalaron el día de mi graduación del colegio es la que ahora me consuela en las horas de angustia. No sé por qué antes nunca la abrí, pero sin ella no podría estar dónde estoy. Leerla me ha traído una gran paz y una serenidad que nunca imaginé ni esperé”.
Suelo tener una Biblia a mano, está toda subrayada. Me encanta leerla y siempre me sorprendo con palabras nuevas y diferentes.
Algunas personas se preguntan para qué sirve la Biblia, qué efecto tiene en nosotros leerla y por qué se nos pide hacerlo. Por qué es tan importante que aquella Biblia olvidada, arrinconada en una esquina de la casa la abramos y empecemos a leerla.
San Francisco de Asís le llamaba: «la boca de Dios». Los grandes Santos de nuestra Iglesia nos dicen que cuando rezamos hablamos con Dios y cuando leemos la Biblia, Dios habla con nosotros.
Las mismas escrituras nos aclaran el poder de la palabra de Dios.
«Ciertamente, es viva la Palabra de Dios y eficaz, y más cortante que espada alguna de dos filos. Penetra hasta las fronteras entre el alma y el espíritu, hasta las junturas y médulas; y escruta los sentimientos y pensamientos del corazón. No hay para ella criatura invisible: todo está desnudo y patente a los ojos de Aquel a quien hemos de dar cuenta.» (Hebreos 4. 12-13)
Y si te sigues preguntando para que es útil leer la Biblia….
«Toda Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para argüir, para corregir y para educar en la justicia;» (II Timoteo 3,16)
¿Y qué debo hacer luego?
«Pongan por obra lo que dice la Palabra y no se conformen con oírla, pues se engañarían a sí mismos. El que escucha la palabra y no la practica es como aquel hombre que se miraba en el espejo, pero apenas se miraba, se iba y se olvidaba de cómo era.» (Santiago 1, 22-24)
Y al final ¿qué obtendré?
«…desde niño conoces las Sagradas Letras, que pueden darte la sabiduría que lleva a la salvación mediante la fe en Cristo Jesús.» (II Timoteo,15)
Ahora lo sabes, Dios te quiere hablar, ¿lo escucharás?
Abre tu Biblia y lee.
Claudio de Castro, Aleteia 

Vea también La lectura de la Biblia en los santos y santas del Carmelo




lunes, 13 de julio de 2020

Cómo leer la Biblia hoy


Leer y estudiar la Biblia Palabra de Dios

Es verdad que hay muchas maneras de leer la Biblia; sin embargo, no es menos cierto que en muchas ocasiones no sabemos muy bien por dónde empezar o cuál es el mejor método a seguir. Desde aquí queremos ayudarte de una manera sencilla a entrar con gran acierto y propósito en la lectura y estudio de la Palabra de Dios.

Introducción a la Biblia Católica

En primer lugar, necesitamos tener en cuenta que la Biblia no es únicamente un solo libro, sino que se trata de un conjunto de libros. La Biblia se divide en dos grandes partes: el Antiguo Testamento y el Nuevo Testamento. Cada una de las partes se compone de varios grupos de libros, cada libro está organizado por capítulos y cada capítulo incluye una serie de versículos. Por ejemplo; la cita bíblica 2 Cor 4,7 correspondería a la segunda carta del apóstol san Pablo a los Corintios, capítulo 4 y versículo 7.

Biblia Católica de estudio  

Antes de nada, es importante contar con una Biblia Católica que sea de tu agrado y que tenga algunas ayudas complementarias; por ejemplo, introducción a cada libro, comentarios, concordancias, mapas, cronología, glosario de palabras, etc. Esto será de gran ayuda para facilitarte la tarea de profundizar y conocer mejor los detalles importantes. Te invitamos a leer el artículo acerca de qué Biblia comprar.
En el caso de que ya tengas una Biblia y no disponga de todas estas ayudas complementarias, puedes consultar algunos documentos de interés aquíTambién puedes adquirir otros materiales que te aportarán mucha información extra y serán de gran apoyo en el camino de lectura y estudio de la Palabra de Dios.

¿Cómo puedo leer la Biblia Católica?

Como te decíamos al comienzo de esta página hay muchas maneras de leer la Biblia que te pueden resultar de gran ayuda. Nosotros queremos destacar los cuatro métodos de lectura bíblica más conocidos entre los católicos, con el fin de que puedas elegir el que más te guste y el que mejor se adapte a tus necesidades y posibilidades:
  1. Seguir la lectura diaria de la Biblia según la Liturgia de la Palabra que se proclama en la Eucaristía de cada día.
  2. Seguir una guía concreta para la lectura diaria de la Biblia; por ejemplo, la que propone el portal Catholic.Net.
  3. Hacer un recorrido por diferentes libros de la Biblia; por ejemplo, empezar con la primera carta de Juan, continuar con el Evangelio de Lucas, seguir con los Hechos de los Apóstoles, leer los tres Evangelios restantes (Mateo, Marcos y Juan) y continuar leyendo el resto del Nuevo Testamento. Por último, leer el Antiguo Testamento.
  4. Utilizar una aplicación gratuita de lectura de la Biblia en un año con un pequeño comentario, ofrecida por Alpha Internacional.

El Papa Francisco y la Biblia

Es muy conocida la insistente petición que nos hace el Papa Francisco a los católicos de leer la Biblia de manera frecuente, a diario, ya que necesitamos este alimento espiritual para crecer en nuestra vida cristiana y ser testigos ante el mundo de la Palabra de Dios que se ha hecho carne en Jesucristo.
La Iglesia Católica recomienda la lectura asidua de la Sagrada Escritura (Dei Verbum 25Catecismo de la Iglesia Católica 133), así como también nos recuerda las palabras de san Jerónimo: "Desconocer la Escritura es desconocer a Cristo y renunciar a anunciarlo".
Por este motivo, desde la BibliaCatolica.Top queremos colaborar en una difusión a nivel internacional para que cada católico tenga una Biblia y le acompañe en su vida diaria. Te invitamos a regalar un ejemplar de la Biblia a una persona que conozcas, ya que le estarás haciendo el mayor regalo que existe y estarás haciendo posible un mundo mejor al sembrar esperanza y llevar el amor de Dios a los demás.

Vea también  Biblia católica o protestante ¿cuál es la auténtica?

jueves, 14 de mayo de 2020

Liturgia Diaria para la segunda quincena de mayo

Para las familias que como Iglesias domésticas quieren celebrar cada día una liturgia familiar y hacer así presente la Palabra de Dios. Será el Señor mismo que les hablará y responderá a su oración.


Rincón de Oración en el Hogar - la Familia Iglesia Doméstica: más ...




(Descargue el documento)

La familia, "Iglesia doméstica" es una comunidad de fe, esperanza y amor. Es una comunidad donde se comparte, se ama, se trabaja, se crea esperanza, se vive la fe. 

ATEISMO Archives – Página 10 de 13 – ACTUALIDAD CATOLICA

domingo, 29 de marzo de 2020

Lo que Dios quiere de nosotros, ahora, es purificarnos

¿Cómo interpretar la Biblia? ¿Qué nos dice al hombre de hoy?
¿Qué perlas esconden sus textos?
BIBLE

Oscar García Aguado es un sacerdote  madrileño que ha escrito dos pequeñas obras: “Aprende a manejar la Biblia. Aproximación al Antiguo Testamento” y “Aprende a manejar la Biblia. Para disfrutar del nuevo testamento”. Se trata de dos libros que nacen por una petición, la que le hizo el Delegado de Catequesis de Madrid, Manuel María Bru: “Oscar, tienes que plasmar por escrito tu experiencia”.
Se trata de la experiencia de dar unas Escuelas de Biblia o Lecciones Bíblicas a catequistas y para la formación de adultos y de laicos en las parroquias. Todo este itinerario de las escuelas bíblicas queda escrito en estos libros.



Estos días de confinamiento, de quedarnos en casa, de ver películas y leer muchos libros… pueden ser buen momento para leer o releer la Biblia y para ello hace falta tener algunas nociones que Oscar explica muy bien: “La Revelación no se reduce a la Biblia. La Revelación de Dios es dinámica”.
Oscar, dices en tu libro que “para leer la Biblia hay que tener unas reglas interpretativas y una prudencia”. Esto de abrir la Biblia al azar, leer unos versículos y ver qué nos dice Dios… no sirve, ¿verdad? Esto no es el oráculo de Delfos…
No, precisamente la Biblia no se debe utilizar como la bola de cristal, para adivinar qué es lo que tenemos que hacer en cada momento. No, la Biblia es parte de un diálogo que Dios quiere establecer con cada uno de nosotros. Por tanto, ese diálogo hay que cuidarlo bien, porque hay que entender muy bien el mensaje. Es importante que no podamos acceder a la Biblia como si fuera un método adivinatorio, sino que la Biblia tiene que servir para la oración, para el encuentro personal con Dios, para vivir según su voluntad, para el anuncio de su Amor,… La Biblia ha sido escrita para ese hecho de fe.
Cito textualmente del libro: “Toda palabra escrita en la Biblia podemos decir que es palabra de Dios  si está unida a lo que Dios quiere”. Ahora me pregunto… ¿Y cómo sabemos qué es lo que Dios quiere? 
La Revelación de Dios no se agota en la Biblia. Es una premisa que todo el mundo tiene que tener claro. La Revelación no se reduce a la Biblia. La Revelación de Dios es dinámica. Es decir: Es ese encuentro que Dios desde el inicio de la humanidad (Génesis) ha tenido contacto con el hombre y que se ha ido revelando poco a poco en cada circunstancia a los hombres de cada época. Ahora también a nosotros.
Es cierto que nosotros tenemos el bagaje de toda esa revelación maravillosa, de esa historia de salvación que se ha iniciado desde Abraham a nuestros días, desde el cúlmen de Jesucristo, desde esa Palabra de Dios hecha carne que ha irrumpido en la historia. Ya tenemos ese bagaje.
Ahora bien…Hay que tener en cuenta que Dios habla a cada uno de nosotros y ese hablar tiene palabras y esas palabras realmente están en la Biblia, pero… necesitamos un intérprete.
La Biblia da palabras a la voz de Dios en nuestro corazón, pero ahora tenemos que encontrar un intérprete y ese intérprete es el Espíritu Santo que palpita en la Iglesia. Es la Iglesia la que tiene la interpretación adecuada para saber qué quiere Dios de mí.




En tu primer libro sobre el Antiguo Testamento nos hablas de perlas. Cuéntanos alguna que nos pueda servir para estos días…
Muchísimas. Ahora mismo en estos días yo recomendaría… Por ejemplo: El Salmo 8:“¡Señor, Dios nuestro, qué admirable es tu nombre en toda la tierra! (…) ¿Qué es el hombre para que te acuerdes de él? El Salmo 23: El Señor es mi pastor, nada me falta… El consuelo de Isaías en el capítulo 49: “Mira, te llevo tatuada en mis palmas…” Ezequiel 36 y Oseas 2. Cuando uno lee estos textos te das cuenta enseguida de que lo que Dios quiere de nosotros, ahora, es purificarnos. Purificarnos y sacar de nosotros lo mejor. Dejar caminos, dejar senderos que teníamos que abandonar y abrir un camino más auténtico… y cómo nos va a dar un agua pura y cómo nos va a enamorar en el desierto; cómo quiere quitarnos de muchas idolatrías. Nos hace una verdadera interpretación del tiempo contemporáneo, del tiempo que vivimos.
Para interpretar la Biblia dices que si no se conoce a Cristo no se puede interpretar ni el Nuevo ni el Antiguo Testamento…
No lo digo yo, lo dice San Jerónimo. El desconocimiento de la Escritura es el desconocimiento de Cristo. Efectivamente, el centro de toda la Escritura es Cristo, es el Acontecimiento de hace 2.000 años. Es lo que hace interpretar todo el Antiguo Testamento y lo que hace interpretar todo lo que se dice después de Él. Cristo se lo dice a los discípulos de Emaús: “Pero que torpes y necios sois para entender lo que dijeron de mí los profetas”. Empezando desde Moisés y pasando por todos los profetas les hizo entender que todo hablaba de Él. Para leer la Biblia hay que leerla desde Cristo Resucitado.




Vamos al Nuevo Testamento. Me gusta la advertencia que haces… la de decir: “Buah…Esto yo ya me lo sé”
Tenemos un peligro los que leemos habitualmente el Nuevo Testamento. Lo escuchamos en Misa o lo leemos en las Apps con las lecturas de cada día. Son tentaciones de vanidad, de que como todo ya nos suena… parece que no tiene que decirnos nada nuevo. La Escritura es para que podamos hablar con Dios.
En el momento en el que estamos…sin querer podemos caer en una lectura equivocada del Apocalípsis. ¿Cómo se debe leer? ¿Es una especie de visión del fin del mundo, o no?
El Apocalipsis es una Revelación para la comunidad cristiana del tiempo donde fue escrita, pero también  trasciende esa Revelación al momento presente a cristianos de toda época. El Apocalipsis se ha leído siempre. No se lee ahora porque hay una circunstancia adversa o muy negativa, también se lee en momentos benéficos.
El Apocalipsis es la palabra inspirada que Dios le dio al Apóstol San Juan en unas revelaciones para decirle a la comunidad cristiana, ante la persecución sobre todo ya romana, que le dijo: ¡Ánimo!¡Fuerza! La última palabra no la tiene el mal sino que la tiene Dios, la tiene Cristo victorioso y esa es la misma palabra que se trasciende ahora a nosotros: ¡Ánimo! ¡Fuerza! La ultima palabra en la Historia la tiene Dios.
Alvaro Real, Aleteia

Vea también 10 razones para leer la Biblia

domingo, 5 de marzo de 2017

Papa Francisco ¿Y si tratáramos la Biblia como el móvil, siempre con nosotros, consultándola siempre?, dice el Papa



Resultado de imagen de celular personas


Familiarizarse con la Biblia: leerla a menudo, meditarla, asimilarla. Eso pidió el Papa Francisco tras meditar, antes de la oración del Ángelus, sobre el Evangelio del primer domingo de Cuaresma que cada año presenta el episodio de las tentaciones de Jesús en el desierto.

En el domingo en que además se da inicio a los ejercicios espirituales del Papa y de la Curia Romana, el pontífice rezó el Ángelus en la Plaza de san Pedro - repleta de peregrinos a pesar del mal tiempo - , y tras reflexionar sobre las tentaciones de Jesús en el desierto, afirmó que en este tiempo cuaresmal estamos invitados a seguir las huellas de Jesús y a hacer frente a la batalla espiritual contra el maligno con la fuerza de la Palabra de Dios.

¿Y si tratásemos la Biblia como al móvil?
Para explicar este llamado que como cristianos tenemos en estos cuarenta días que preceden a la Pascua, preguntó a los fieles presentes qué sucedería si tratásemos la Biblia como tratamos a nuestro teléfono móvil, es decir, si la lleváramos siempre con nosotros, si regresáramos a buscarla cuando nos la olvidamos, si la abriéramos varias veces al día, y leyéramos los mensajes en ella contenida. Esto porque, para hacer frente a la batalla contra el mal, necesitamos estar familiarizados con la Palabra de Dios.

“Una comparación paradójica”, señaló el pontífice, pero que “hace reflexionar”, porque de hecho, “si tuviéramos la Palabra de Dios siempre en el corazón, ninguna tentación podría alejarnos de Dios y ningún obstáculo podría desviarnos del camino del bien”.


A continuación, el texto y el audio de la reflexión del Papa antes de la oración del Ángelus:
Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días! En este primer domingo de Cuaresma, el Evangelio introduce en el camino hacia la Pascua, y nos muestra a Jesús que permanece durante cuarenta días en el desierto, sujeto a las tentaciones del diablo (cf. Mt 4,1-11). Este episodio se coloca en un momento preciso de la vida de Jesús: inmediatamente después de su bautismo en el río Jordán y antes del ministerio público. Él acaba de recibir la investidura solemne: el Espíritu de Dios descendió sobre Él, el Padre del cielo lo declaró "Mi Hijo amado" (Mateo 3:17). Jesús está ya listo para comenzar su misión; y porque tiene un enemigo declarado, es decir, Satanás, Él lo afronta de inmediato, "cuerpo a cuerpo". El diablo hace presión sobre el título de "Hijo de Dios" para alejar a Jesús del cumplimiento de su misión: "Si eres Hijo de Dios ...", le repite tres veces(v 3.6), y le propone hacer gestos milagrosos, de hacer el mago, como convertir las piedras en pan para satisfacer su hambre, y saltar de los muros del templo haciéndose salvar por los ángeles. A estas dos tentaciones, sigue la tercera: adorarlo a él, el diablo, para tener el dominio sobre el mundo (cf. v. 9).


Mediante esta triple tentación, Satanás quiere desviar a Jesús de la senda de la obediencia y la humillación - porque sabe que así, por este camino, el mal será vencido - y llevarlo por el falso atajo hacia el éxito y la gloria. Pero las flechas venenosas del diablo son todas los "paradas" por Jesús con el escudo de la Palabra de Dios (vv. 4.7.10) que expresa la voluntad del Padre. Jesús no dice alguna palabra propia: sólo responde con la Palabra de Dios. Y así el Hijo, lleno de la fuerza del Espíritu Santo, sale victorioso del desierto.

Durante los cuarenta días de la Cuaresma, como cristianos estamos invitados a seguir las huellas de Jesús y a hacer frente a la batalla espiritual contra el maligno con la fuerza de la Palabra de Dios. No con nuestra palabra: no sirve. La Palabra de Dios: aquella que tiene la fuerza para derrotar a Satanás. Para ello hay que familiarizarse con la Biblia: leerla menudo, meditarla, asimilarla. La Biblia contiene la Palabra de Dios, que siempre es actual y eficaz. Alguien dijo: ¿qué pasaría si tratamos la Biblia como tratamos a nuestro teléfono móvil? Si la lleváramos siempre con nosotros, o al menos el pequeño Evangelio de bolsillo, ¿qué sucedería? Si nos volviéramos cuando nos la olvidamos: tú te olvidas el teléfono celular... "¡úh! ¡No lo tengo, vuelvo a buscarlo!". Si la abriéramos varias veces al día; si leyéramos los mensajes de Dios contenidos en la Biblia como leemos los mensajes del teléfono... ¿qué sucedería? Claramente la comparación es paradójica, pero hace reflexionar. De hecho, si tuviéramos la Palabra de Dios siempre en el corazón, ninguna tentación podría alejarnos de Dios y ningún obstáculo podría desviarnos del camino del bien; sabríamos vencer las sugerencias cotidianas del mal que está en nosotros y fuera de nosotros; seríamos más capaces de vivir una vida resucitada según el Espíritu, acogiendo y amando a nuestros hermanos, especialmente a los más vulnerables y necesitados, y también a nuestros enemigos.

Que la Virgen María, ícono perfecto de la obediencia a Dios y de la confianza incondicional a su voluntad, nos sostenga en nuestro camino cuaresmal, a fin de que nos pongamos en dócil escucha de la Palabra de Dios para hacer una verdadera conversión del corazón.
(Traducción del italiano de Griselda Mutual, de Radio Vaticano)