Queremos llevar el amor del Hijo de Dios a todos los hombres. Ha permitido que le abran el Corazón con una lanza para que esté abierto para todos. Que el Corazón de Jesús nos ayude a ser sus testigos. Para ello invocamos la ayuda de la Madre de Dios, Nuestra Señora del Sagrado Corazón de Jesús.
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sábado, 27 de marzo de 2021
miércoles, 15 de julio de 2020
«Mantener viva nuestra pequeña iglesia doméstica»: el reto de unos padres con hijos jóvenes
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| Antonio Fernández y Josefa Dueñas, con sus tres hijas, conforman una familia cristiana en Córdoba / Diócesis de Córdoba |
Antonio Fernández y Josefa Dueñas son un matrimonio de la parroquia de San Sebastián de la localidad cordobesa de Añora. Son padres de tres hijas: Ana, de 25 años; Estefanía, de 20; y Nieves, de 14.
Esta familia cristiana, con hijos jóvenes y adolescentes, se enfrenta al mundo de hoy con todos los peligros que conlleva y la dificultad cada vez mayor de ser católica en un ambiente cada vez más descristianizado.
En esta entrevista en la web de la Diócesis de Córdoba hablan de la fe, de ser luz en medio de la oscuridad pero también de las dificultades a las que se enfrentan:
- ¿Cuáles son los pilares de vuestra convivencia familiar?
- La oración y el amor, que nos ayudan en los momentos difíciles. La jerarquización y el respeto mutuo. También el diálogo y la confianza.
- ¿Qué resulta más complicado en la educación de los hijos en este momento social?
- La sociedad va contracorriente cuando quieres educar a los hijos bajo las enseñanzas de Cristo, lo pinta como algo obsoleto y anticuado. Las nuevas tecnologías, son un atractivo muy interesante, que hacen que se aíslen y muchas veces, aunque físicamente están a tu lado, su mente está muy lejos.
- ¿Qué instrumentos tiene la familia de hoy para manifestarse cristiana?
- Cuando una familia es cristiana se nota a leguas. Se ve el amor que se profesan todos sus miembros, cómo se ayudan, cómo se perdonan, cómo están contentos con lo que tienen y sus expectativas son ser felices con el Señor y no tener muchos bienes materiales. Otro signo es la unidad familiar, la asistencia juntos a las eucaristías y a los actos religiosos,...
- La transmisión de la fe a los hijos es un reto para todos, ¿cómo lo hacéis vosotros?
- Intentamos mantener viva nuestra pequeña "iglesia doméstica". A la hora de la comida, cuando bendecimos la mesa, cada uno pide por sus intenciones o las de alguna persona que nos ha encomendado alguna intención y damos gracias, por supuesto, por todos los dones que se nos dan sin merecerlos. Inculcamos el respeto a los sacerdotes y religiosos, que entiendan que son personas dedicadas a la oración y a nuestra salvación. Que se desviven y lo dan todo por nosotros sin pedir nada a cambio.
Durante la pandemia, al no poder asistir físicamente a los cultos, hemos tenido nuestras celebraciones dominicales y de Semana Santa en casa. Cómo deberes de D. David, nuestro párroco, a todas las familias de la parroquia, construimos nuestro pequeño altar doméstico en Semana Santa y en el mes de mayo, otro para María.
- ¿Cuál es vuestra parroquia? Habladnos de vuestra vida en comunidad.
- Pertenecemos a la parroquia de San Sebastián, de Añora. Estefanía y la mamá, somos catequistas de chicos que se están preparando para recibir el sacramento de Confirmación. Somos muy devotos de nuestra patrona, la virgen de la Peña, pertenecemos a la hermandad y hace algunos años que el cargo de abanderada recae en nuestra familia. Colaboramos participando en la eucaristía cuando se nos requiere y procuramos ayudar en lo que podemos, intentando ser parte activa de la parroquia.
- ¿Cómo imagináis la Iglesia del futuro?
- Una Iglesia dividida en pequeños grupos, que vuelva a sus orígenes. La vida son ciclos y la Iglesia creemos que también. Se habla de que tiene que modernizarse, pero no con nuevas tecnologías, sino que se busca una "Iglesia descafeinada" y eso no va con las enseñanzas de Jesús. La Iglesia del futuro será pequeña, a la que se entra por decisión propia, una Iglesia de los pobres, de los humildes, donde prime el mandamiento de Jesús: "Amaos los unos a los otros cómo yo os he amado".
ReL
Vea también Le espiritualidad en familia (tiene como para escoger)
jueves, 14 de mayo de 2020
Liturgia Diaria para la segunda quincena de mayo
Para las familias que como Iglesias domésticas quieren celebrar cada día una liturgia familiar y hacer así presente la Palabra de Dios. Será el Señor mismo que les hablará y responderá a su oración.
La familia, "Iglesia doméstica" es una comunidad de fe, esperanza y amor. Es una comunidad donde se comparte, se ama, se trabaja, se crea esperanza, se vive la fe.
(Descargue el documento)
miércoles, 8 de abril de 2020
Hoy Jesús te dice: “Deseo celebrar la Pascua en tu casa”
En tiempos de confinamiento por el coronavirus, tu casa será tu iglesia. ¿Cómo vas a celebrar la pasión, muerte y resurrección de Jesús? Por suerte, cuentas con la misa transmitida por televisión o Internet, ¿pero es suficiente?

En las últimas semanas, numerosas parroquias (incluida la mía) han creado canales de YouTube y han comenzado a difundir en directo misas y otras celebraciones. Y, gracias a Dios, también pueden verse transmisiones en televisión de las misas del Papa y de las televisiones católicas.
Ahora bien, nosotros, sus sacerdotes, sabemos muy bien hasta qué punto ustedes extrañan la participación en una liturgia real. Sabemos que les gusta ver la misa “en directo” desde su iglesia parroquial, o desde el Vaticano, y hacer una comunión espiritual de deseo. Estamos encantados de poder ser de ayuda de este modo en estos momentos tan difíciles.
Pero, al mismo tiempo, somos muy conscientes de que toda transmisión a través de una pantalla no es más que un sucedáneo, hecho de apariencias, al que le falta lo esencial.
El Señor está realmente presente entre ustedes
De este modo, nos preparamos para entrar en el Triduo Pascual. Qué tristeza no poder celebrar juntos, con nuestra comunidad parroquial, en nuestra querida iglesia, las liturgias de la Semana Santa, cuando tenemos tanta necesidad de esta gracia, en este tiempo de prueba.
Es verdad, podremos seguir esas celebraciones a través de la pantalla de la televisión, el ordenador, o incluso por teléfono móvil. Pero, en el fondo, sabemos bien que no es lo mismo que la celebración que congrega a personas reales, en un lugar real, con la presencia real del Señor.
¡Atención! No estoy diciendo que no hay que seguir las transmisiones en directo en vuestras pantallas. Claro que hay que verlas. No hay que poner en contraposición las diferentes posibilidades con las que contamos para santificarnos, a pesar del confinamiento. Deben contribuir para nuestro bien. Pero, tengo una pregunta decisiva que plantearte: ¿crees de verdad que es suficiente seguir la liturgia en la pantalla?
Te imploro: este año, no hagas la experiencia del Triduo Sagrado únicamente ante una pantalla, aunque la transmisión sea de la mejor calidad. Organiza, en casa, oraciones en familia y celebraciones con las personas que están a tu alrededor. Es suficiente que haya dos o tres personas para convocar una asamblea de oración, con Jesús presente (Cf. Mateo, 18, 20)
Te imploro: responde al deseo de Jesús
Al meditar en el Evangelio del Domingo de Ramos, me sorprendió esta frase pronunciada por el Señor Jesús: “Deseo celebrar la Pascua en tu casa con mis discípulos” (Mateo 26, 18). Toma esta frase como si Cristo la estuviera dirigiendo personalmente a ti. Este año, Jesús quiere organizar la Pascua en tu casa.
En esta primavera de prueba, tu casa se va a convertir en tu iglesia. Así sucedía durante los primeros siglos del cristianismo. Los cristianos se reunían para rezar y celebrar en sus casas. No tenían iglesias. Sus casas eran sus iglesias. Incluso una basílica romana, como su nombre indica, era la casa de un príncipe. El término ha pasado a ser utilizado para describir la casa más grande en la que se reunían para celebrar la Eucaristía, “Domus Ecclesiae”, “Casa de la Iglesia”.
Este año, las fiestas de la Pascua se han convertido en una oportunidad (trágica, dolorosa, pero no por eso deja de ser una oportunidad) para redescubrir tu casa como iglesia doméstica, lugar de presencia y acción del Dios vivo. Es verdad, si no hay ningún sacerdote disponible, no podrás participar en la celebración de la misa. Pero en esas circunstancias excepcionales, además de las oraciones personales y familiares, y de la celebración de la Liturgia de las Horas, la Iglesia ha previsto que puedas organizar una auténtica celebración de la Palabra.
El Triduo Sagrado es por excelencia un momento litúrgico. Todo lo que hacemos, todo lo que sucede en estos tres días, independientemente de donde estemos o de lo que hagamos, la liturgia de la pasión, muerte y resurrección del Señor desarrolla su dramaturgia sagrada.
Este año nos vamos a poder vivir los grandes momentos de la liturgia de la Pascua reunidos en una iglesia, pero la Pascua tendrá lugar. ¿Dónde? En tu casa. El hecho de no poder estar en una iglesia no impide celebrar en Iglesia, con un solo corazón y un solo espíritu, con todos los bautizados que celebran la Pascua de su Salvador. ¿Necesitamos quizá redescubrir esta verdad? ¿Puede ser uno de los bienes (seguramente no el único) que Dios va a sacar para nosotros y para la salvación de este tiempo de prueba?
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Por tanto, te imploro: puedes veer las transmisiones de las cerebraciones en tus pantallas, pero ¡celebra de verdad el Triduo Pascual en tu casa! Consagra tiempo a tu oración personal y a la lectura de la Biblia. Y, sobre todo, organiza, prepara, vive cada día una verdadera liturgia familiar alrededor de una celebración de la Palabra.
Cada día del Triduo Pascual, del Jueves Santo hasta el Domingo de Resurrección, con la colaboración de Magnificat, Aleteia va a publicar una guía completa para que puedas organizar la celebración en casa. Por favor, comparte este artículo con todos tus amigos.
Por tanto, de ti depende si este año se celebrará la Pascua en tu casa y no solo en la pantalla.
¡Levantemos el corazón! Preparemos nuestra casa como iglesia doméstica. Responde afirmativamente a la petición de Jesús: “Deseo celebrar la Pascua en tu casa”. Responde “sí”, “¡por favor!”.
Ks. Michał Lubowicki, Aleteia
Vea también Hacer de la familia una Iglesia doméstica
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