Mostrando entradas con la etiqueta Castración. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Castración. Mostrar todas las entradas

lunes, 30 de diciembre de 2019

‘Detrás del actual movimiento feminista hay un montaje de ingeniería social financiado’

‘Con la frase “nos están matando”, se está criminalizando a la mitad de la población. Y esta frase manipuladora que pretende mostrar al sexo masculino como asesino en potencia’


‘Con la frase “nos están matando”, se está criminalizando a la mitad de la población. Y esta frase manipuladora que pretende mostrar al sexo masculino como asesino en potencia’
 Entrevista con la profesora, historiadora y escritora Pilar Baselga

Con un pensamiento crítico valiente y contracorriente, esta historiadora se muestra totalmente crítica con la sociedad que estamos viviendo. El año pasado publicó un ensayo sobre lo que está pasando con el arte en la actualidad.


Pilar Baselga es madre de un hijo de 26 años, profesora de historia del arte e historia del traje. Se licenció en la Universidad de la Sorbona en París y luego cursé el DEA en la Universidad Complutense “aunque -aclara- tengo mi tesis doctoral por leer”. Pero también abrí un restaurante, una tienda de ropa y una fábrica de pasta fresca italiana. Quiero decir que llevo trabajando toda mi vida, he sido empresaria, profesora, y ahora me dedico principalmente a escribir”. Se reconoce abiertamente en contra del feminismo de tercera ola y habla sin tapujos de lo que piensa aunque muy consciente de que sus palabras serán silenciadas en la mayoría de los lugares públicos ya que -dice- ‘estamos en un mundo muy peligroso porque lo natural es criminalizado, lo aberrante es lo normal y lo injusto es lo legal’. Considera que han ganado la batalla de los medios aquellos que están absolutamente dirigidos y son marionetas sin darse cuenta. Con un pensamiento crítico valiente, esta historiadora se muestra totalmente crítica con la sociedad que estamos viviendo. El año pasado publicó un ensayo sobre lo que está pasando con el arte en la actualidad, “Arte, profanación y magia negra”. Actualmente está en plena redacción de otro libro sobre la verdadera historia del arte del siglo XX, ‘porque creo que nos han mentido’.



-¿Va a secundar la huelga de hoy? Dígame sus motivos


-No, no la voy a secundar. Es más, esta mal llamada “huelga”, en realidad, es una huelga ilegal puesto que no cumple los requisitos de lo que es una huelga. Según manda nuestra legislación, la huelga tiene que ser convocada por los trabajadores, no por el Estado o asociaciones, y tiene que tener un propósito preciso, relacionado con su trabajo en el marco de una fábrica, industria o gremio profesional, y nunca puede tener un propósito político o ideológico. Y es el caso. Es indecente que un presidente del Gobierno apoye una huelga ilegal que es, en realidad, una operación de ingeniería social para dividir a la sociedad al enfrentar a las mujeres contra los varones, como viene siendo el caso con esta fabricada ideología de género que está destruyendo a las mujeres, a los varones, a las familias, y, sobre todo, a los jóvenes.


-A continuación le voy a poner unas frases sacadas de grupos de mujeres que defienden la huelga y también del argumentario de más de 30 páginas que han escrito y difundido.


-”Nos están matando”

-Esta frase es pasible de una condena por delito de odio. Y esto ha llegado tan lejos, que tenemos a una cómplice de homicidio que se presenta a ser alcaldesa de Podemos en la ciudad de Santa Teresa de Jesús. Y quiero recordar aquí que, en la Junta de Galicia, el partido Podemos ha impartido un taller titulado “Si te maltrata, mátalo”, es decir, que desde el gobierno y con dinero público se está incitando a las mujeres a matar a sus parejas, y esto es un delito muy grave.


Con la frase “nos están matando”, se está criminalizando a la mitad de la población. Y esta frase manipuladora que pretende mostrar al sexo masculino como asesino en potencia, se apoya sobre unas estadísticas tergiversadas que ocultan una realidad muy molesta: si consideramos los casos de menores muertos a manos de sus progenitores, las madres matan tres veces más más que los hombres.

La Asociación profesional de criminólogos de España, ASPROCRIME, ha recopilado los datos, y ya en noviembre de 2018, 57 menores habían muerto a manos de sus madres. ¿Por qué se ocultan estos datos a la población? Pues porque vienen a contradecir el dogma de la violencia machista, y dejan a la mujer en muy mal lugar. ¿Si montamos una manifestación multitudinaria porque 47 mujeres murieron a manos de sus parejas, a qué esperamos para manifestarnos en contra de las madres que matan a los niños? Y si, según el enfoque de la ideología de género, los varones matan a las mujeres por el hecho de ser mujeres, cuál sería el argumento que explique lo que lleva a una mujer a matar a los niños en su hogar? ¿que es un niño? ¿que es una niña? No. Se trata de violencia intrafamiliar. Punto. El sexo del asesino o de la víctima no es causa del crimen.

Los seres humanos son violentos y los crímenes intrafamiliares siempre han existido. Es muy triste, pero así es, y no hay un sexo que pueda ser incriminado más que otro. Pero lo que quiere esta ingeniería social es señalar al varón como el más criminal y violento y a la mujer como una eterna víctima. Y para ello se ocultan ciertos datos que son muy muy molestos. Precisamente, como las cifras anuales de mujeres asesinadas son relativamente bajas, -47 muertas en una población de 47 millones es una entre un millón-, la ministra Carmen Calvo decidió dar la cifra de fallecimientos de los últimos decenios. Esto es un engaño descarado.

Dicha ministra encuentra necesario decir en público, desde su cargo político, que no cree en el amor romántico, como si eso tuviera que importarnos. Pero no recordará las cifras siguientes:

-Todos los años se suicidan unas 3500 personas. El 70% son hombres. 10 suicidios por día.

-En las carreteras mueren unas 1200 personas por año. Es decir, un promedio de unas 4 personas por día.

-Al menos unas 1000 personas mueren al año por negligencia médica. Éstas son un promedio de 2 por día. ¿Acaso no deberíamos decir entonces que los médicos nos están matando? -57 menores a manos de sus madres y sólo 47 mujeres a manos de sus parejas.

Es decir , que tenemos muchas más posibilidades de morir suicidados, en un hospital, o en la carretera que en nuestra pareja. La mejor manera de manipular la información es descontextualizarla y obviar todo lo que vendría a relativizar lo que estamos diciendo. Si necesitamos un ministerio de la igualdad por 47 mujeres muertas al año, ¿cuántos ministerios necesitamos para ocuparnos de los 3500 suicidados? ¿No es eso, acaso, una auténtica tragedia? Además muchos de los suicidados son padres de familia que estaban en juicio por separación, acusados de malos tratos, separados de sus hijos, arruinados por las sentencias de pensiones abusivas... Y ¿no es una desgracia para España que haya tantas personas que lleguen a semejante desesperación y que dejan a tantos hijos huérfanos? ¿Por qué las feministas nunca hablan de esta tragedia? Para ellas las víctimas sólo son las mujeres. Ni los niños, ni los varones cuentan. ¿Es esto justicia e igualdad?

Es urgente rectificar las cifras de violencia contra las mujeres porque se está provocando una alarma social a partir de cifras tergiversadas. Y generando una visión distorsionada de la realidad, criminalizando al varón y opacando el sufrimiento de los hijos que siempre son las principales víctimas.

- Las organizadoras dicen: “Vamos a la huelga para que podamos ser libres, para que se consideren las violencias machistas como una cuestión que atañe a toda la sociedad y se tengan en cuenta sus distintas causas y dimensiones. Poniendo fin a aquellas que sufrimos cotidianamente en todos los ámbitos y espacios vitales (hogar, trabajo, espacios públicos, pareja, familia, entorno laboral, sociedad e instituciones del Estado). Para que haya cambios culturales, en las ideas, actitudes, relaciones y en el imaginario colectivo”.

-Pues ya empezamos mal si creemos que trabajar nos hace libres, esa es la frase que se podía leer en la entrada de los campos de concentración: Arbeit macht Frei. De nuevo, se está mintiendo en relación a la desigualdad. Es cierto que en el pasado la mujer tenía vetado muchas cosas pero mi madre, que nació en 1926, estudió una carrera y mis tías estudiaron medicina, farmacia, derecho... Pero para ellas, lo más importante era la familia, y muchas eligieron libremente ser madres y ocuparse de sus hijos. Hoy las parejas se separan, los niños llegan a casa y no hay nadie, la figura del padre se desdibuja, la madre llega agotada, la comida está envasada, cocinada sin amor y calentada en el microondas. Hemos salido todos perdiendo, y las primeras víctimas de esta supuesta liberación por la igualdad son nuestros hijos. Es una gran desgracia.

Yo nací en el 57 y ni yo ni ninguna mujer a mi alrededor tuvo el más mínimo problema para dedicarse a la profesión que quería. Así que no me pueden decir ahora en el 2019 que no hay igualdad en el campo laboral. No se puede legislar hoy por problemas del pasado que ya no existen. La desigualdad laboral es otro dogma que se afirma y no se demuestra. Las mujeres tienen gustos diferentes a los hombres, esto siempre ha sido así y siempre lo será. Y está muy bien. Qué aburrimiento si no, todos iguales! Querer igualar a todo el mundo es muy peligroso porque ya las mujeres somos diferentes unas de otras, y los hombres y las mujeres también son diferentes. Y eso está muy bien porque somos complementarios.

Las personas que legislan sobre las leyes laborales de igualdad son personas que no han montado empresas, jamás han estado en una obra, en un astillero, en un puerto, haciendo carreteras, moviendo sacos de cemento... El Estado no puede venir a legislar sobre el sexo de las personas contratadas por una empresa. Eso es la garantía del desastre económico y me recuerda los planes quinquenales soviéticos. Demasiado Estado metiendo las narices en las empresas privadas es el fin de la economía. Yo he tenido tres negocios y yo sabía muy bien si necesitaba un hombre o una mujer para realizar el trabajo. Y no hubiera soportado que el Estado me viniera a decir que tenía que contratar tantas mujeres como hombres. Eso es ridículo, cuando no, indignante.

Los cambios culturales no se pueden imponer desde el poder ni desde asociaciones pagadas por el Estado. Eso es un abuso de poder, y es lo que quisieron hacer los regímenes autoritarios como los nazis, los soviéticos y los fascistas italianos donde el Estado se metía a controlarte en tu vida más íntima. Y es lo que está pasando en este momento.

Este feminismo de última generación se ha convertido en una auténtica dictadura de género.

-Somos un movimiento internacional diverso que planta cara al orden patriarcal, racista, colonizador, capitalista y depredador con el medio ambiente. Proponemos otra forma de ver, entender y estar en el mundo, de relacionarnos, en definitiva nuestra propuesta supone un nuevo sentido común.

-Aquí tenemos toda la palabrería que mezcla la ideología de género con el ecologismo, un movimiento que nació con la creación del Club de Roma en 1968, un grupo de banqueros con sede en Suiza, con el claro propósito de controlar la demografía, y se dieron cuenta que el ecologismo era estupendo porque permitía hacer creer que el enemigo de la Naturaleza es el ser humano. Y si no me creen me creen, busquen el texto fundacional que se titula The limits of Growth, es decir, los límites del crecimiento.

Detrás de todo este movimiento del feminismo de tercera generación hay un montaje gigantesco de ingeniería social financiado desde la ONU y el entramado de ONG´s de Soros: como ya la lucha de clases no funciona como enfrentamiento y división de la sociedad entre trabajadores y empresarios, pues ahora se han inventado esto de enfrentar a los dos sexos. Así, entretenidos en decir que nuestro enemigo es el varón, pues dejamos de luchar contra nuestros verdaderos enemigos, que nos esquilman y desangran como auténticos vampiros.

Lo que hay detrás de esto del 8M es la destrucción de la familia, y el enfrentamiento entre los sexos, la homosexualización, la autocastración y la confusión identitaria para que no tengamos hijos. Y a la vista está que lo están consiguiendo.

- Le recito otra de sus reivindicaciones: Tenemos una propuesta positiva para que todas y todos, desde nuestra diversidad, tengamos una vida digna. Defendemos una forma de convivir y lo queremos hacer todas, unidas, fortaleciendo nuestras alianzas con otros movimientos sociales. Así nos enfrentamos a quienes hacen su política desde la mentira y el desprecio a las mujeres, desde el miedo, el ocio, la victimización y el resentimiento. Y en el proceso de reconocer, defender y ampliar nuestras libertades y derechos contraponemos la esperanza y desarrollamos lazos de apoyo y solidaridad entre todas.

-Libertad, vida digna, derechos, esperanza, apoyo, solidaridad... ¡qué bonitas palabras! Pero llama la atención que estas mujeres jamás salen a la calle para denunciar los casos de pederastia por parte de políticos y banqueros. Si de verdad lucharan por lo que dicen luchar, estarían todos los días denunciando el machismo en la cultura musulmana o las numerosas violaciones de cristianas por parte de musulmanes en Europa, donde las cifras son alarmantes y ya está ocurriendo en España. Este silencio me resulta de lo más sospechoso.

Nadie puede negar que es en las sociedades occidentales cristianas donde las mujeres son más libres y pueden hacer absolutamente todo lo que quieran. Ninguna sociedad es perfecta pero la nuestra es de las mejores, y desde luego que si realmente se trata de igualdad y justicia hacia la mujer, no se entiende cómo estas feministas no han montado una acampada permanente delante de la embajada de Arabia Saudí. Su silencio es prueba de que esto es una manipulación para enfocarse en ciertos temas mientras se corre un tupido velo sobre otros.

-También hablan de injusticia en el ámbito legislativo con respecto a la mujer: Para que la justicia nos crea y deje de aplicar una lógica patriarcal, para que se apliquen de forma efectiva las leyes contra las violencias machistas y se amplíen para incluir la violencia sexual. Para hacer efectiva la verdad, la protección, la reparación y la justicia a quienes somos víctimas de las violencias machistas.

-¡Dios mío, cuántas mentiras! La igualdad ante la ley se ha perdido gracias a La Ley de Violencia de Género. Además, vulnera el derecho constitucional de los hombres a su presunción de inocencia. Es una ley anticonstitucional, injusta y que ha destrozado a cientos de miles de familias en España, siendo los niños las principales víctimas. Y llama sumamente la atención que estas mujeres que están tan preocupadas por las víctimas nunca mencionen a los niños. Yo acuso a las feministas que se manifiestan el 8 de marzo, y en tantas otras ocasiones, de ser responsables y cómplices de un enorme sufrimiento en los niños a los que jamás mencionan, de los que jamás se acuerdan. En cuanto a la violencia machista remito a los datos de las madres que matan a sus hijos.

- Dentro de sus peticiones hay un apartado específico para los derechos de los LGTBI: Para que la educación afectivo-sexual esté contemplada en el currículo escolar y sea integral, libre de estereotipos sexistas, racistas y LGTBIfóbicos.

-La educación afectiva siempre ha corrido a cargo de los padres y de la familia. Es lo lógico, lo sano y lo natural. En cuanto a la educación sexual es una aberración hablar de sexo en un aula, y es pornografía que se le enseñe a un niño a masturbarse en el colegio. Los derechos de los niños están siendo vulnerados de forma escandalosa, y espero que pronto los padres pongan denuncias contra los colegios y contra el Estado por corrupción de menores.

En cuanto al asunto LGTBI, la sexualidad es un tema privado que no interesa a nadie y que no debería ser tema de argumento de discusión. Por tanto, la homosexualidad tampoco debería de ser tema de conversación, de la misma manera que ninguna persona en su sano juicio habla de sus gustos sexuales particulares en público. Vivimos en una sociedad sumida en unos valores morales invertidos, donde muchas cosas aberrantes se han normalizado. La sexualidad en cualquier dirección no es un tema para discutir. Es un asunto privado. Que cada uno haga de su vida sexual lo que considere, pero siempre respetando a la otra persona, por supuesto.

En cuanto a la transexualidad es un engaño, puesto que nadie puede cambiar su sexo. Sólo existe castración, mastectomía, esterilización y hormonación. Lo demás es peluquería, maquillaje y atrezzo. Es una estafa hablar de cambio de sexo, eso no existe, es imposible. Solo puedes cambiar tu sexo en el DNI. Porque el sexo está en cada célula de nuestro cuerpo y eso no se puede cambiar, ni siquiera con hormonación. Además, la operación es irreversible. Aunque te reconstruyan el pene, ya eres estéril para siempre.

La transexualidad es una locura tan grande que lleva con mucha frecuencia al suicidio. Y que esto se esté normalizando en los colegios es una barbaridad. Otra corrupción de menores, pero ésta mucho más grave porque atañe a su equilibrio identitario. Los niños son muy sensibles y muy manipulables, y si tú le dices a un niño que puede ser niña, le estás destrozando la vida porque estás alterando su percepción de la realidad, que es la definición misma de la locura. Es decir que la entrada de activistas LGTBI en los colegios no solo es corrupción de menores si no que genera esquizofrenia y locura en los niños. Espero que esto vaya a los tribunales dentro de poco.

Recordemos el propósito del Club de Roma: limitar la demografía. La eugenesia es el control desde el Estado de la natalidad a través de políticas esterilizantes. La transexualidad es el sueño del eugenista : en el pasado el eugenista que buscaba controlar la natalidad, tenía que buscar un montón de razones para proceder a la esterilización. Ahora las personas se auto castran, arguyendo además que lo hacen porque son libres, y los que quieren controlar la demografía están encantados con toda esta moda genocida.

Gema Lendoiro, Larazon.es




miércoles, 10 de abril de 2019

Acaba en la comisaría por denunciar que una madre castró a su hijo para “cambiarle de sexo”

Caroline Farrow fue investigada por llamar "castración" a lo que la ideología de género llama "reasignación sexual" y tratar a un niño de acuerdo a su naturaleza. Caroline Farrow tuvo que hablar con su hija mayor, de 14 años, y explicarle que a lo mejor iba a la cárcel.


Caroline Farrow, perseguida por llamar hijo a un transgénero




Caroline Farrow es muchas cosas. Ha sido azafata –que considera su profesión- y en los últimos años se ha dedicado al periodismo, colaborando con Catholic Universe, EWTN o LifeSite. Hace unos años empezó a representar a Catholic Voices en varios debates donde se requería un punto de vista católico en la BBC y de ahí empezaron a llamarle para otros asuntos a nivel personal.
Hubo un momento que fue crucial en su carrera. Hablo del caso de Alfie Evans, aquel bebé al que un juez mandó retirar, contra el deseo de sus padres, el soporte vital que le mantenía con vida y que murió deshidratado y de forma inhumana sin poder salir del Reino Unido para someterse a un tratamiento experimental en Roma. Fue el momento en que dejó de ser una figura necesariamente católica, para saltar a la palestra nacional y hablar de otros asuntos, sobre todo relacionados con la ideología de género, en programas relevantes como Good Morning Britain, de la ITV.
Su actividad mediática la compagina con la crianza de sus cinco hijos menores de edad. Vive con su marido en una casa parroquial. Sí. Han oído bien. Su marido es sacerdote de la Iglesia Católica. Pero este, aunque interesante, no es el tema que nos ocupa hoy.
Hace unos días se encontraba haciendo una cena muy típica inglesa –gammon con patatas al horno y verduras, por si a alguien le interesa- y recibió una llamada. Imagínense la estampa. Lavado rápido de manos, grito general para que los niños le dejen hablar, carrerita al salón y demás prolegómenos.
– Caroline al aparato, dígame.
– Sí, buenas tardes. Le habla el inspector Smith, de la policía de Guilford. Quería informarle de que la fiscalía nos ha autorizado para que le interroguemos y que va a tener que personarse en comisaría mañana.
– ¿Pero de qué está usted hablando? Espere que apague el horno.
– Es que hemos recibido una denuncia de Susan Green en la que asegura que escribió un tweet en el que se refería a su hija como hijo. Si no se presenta mañana a las 11 de la mañana me temo que vamos a tener que arrestarle.
La Policía del Pensamiento no pudo soportar los dos crímenes cometidos: llamar por su nombre –castración- lo que ellos sólo permiten llamar “reasignación de genero” y además referirse a una persona por el pronombre que le corresponde según su sexo biológico
Espero que entiendan que me he permitido algunas libertades a la hora de reproducir o imaginar la conversación para poner de manifiesto lo surrealista del asunto. Ya se pueden imaginar el resto. Supongo que ahora tendrán la curiosidad de saber quién es esta señora Green. Y su… vástago.
Susan Green es la directora de Mermeids –o Sirenas, como se traduce al castellano-. Se trata de una organización benéfica que se dedica a “ayudar” a niños que creen ser niñas y viceversa. Uno de esos grupos que manipulan de forma grosera casos de disforia de género algo reconocido medicamente- para convertirlos en casos mediáticos y promover la cultura de la autodeterminación de sexo, o género, como prefieren ellos.
Un día Jack, el hijo de Susan Green, cuando tenía cuatro años, se dirigió a ella y le dijo que era una niña. A los seis, le pidió a su madre que le operase para convertirse en una mujer. Y ella en vez de decirle que eso era biológicamente imposible, le contestó que tenía que esperar hasta que fuese más mayor. Claro, se pueden imaginar la confusión del niño.
A los nueve, cuando se separó de su marido tras varias disputas sobre el asunto, el niño ya vestía ropa de niña en la casa y masculina en la calle y el colegio. Algo que cambió poco después, pues a los 10 años ya vestía como una fémina todo el tiempo. En breve, el niño, conocido ya como Jackie, empezó a intentar suicidarse más de siete veces tras empezar el instituto. Algo que la madre achacó – seguramente de forma correcta- a comportamientos abusivos de algunos compañeros, pero que intentó arreglar bloqueando la pubertad de su hijo, ayudada por un médico de Boston. Para terminar este resumen que creo necesario les diré que cuando Jack tenía 16 años, decidió llevar a su hijo a Tailandia para castrar a su hijo, algo que era ilegal en Reino Unido con esa edad.
Una vez hecha las introducciones, les diré que Susan Green y Caroline Farrow coincidieron en un plató de televisión hace unas semanas para debatir sobre un tema candente. Resulta que hay una guía que dicta en Reino Unido que cuando se separa a los niños por sexos en cualquier actividad (como dormir en tiendas de campaña o lavarse en una ducha común, por ejemplo) los niños que creen ser niñas van a poder ser parte del grupo de las niñas. Es más, van a poder ser incluso los líderes del grupo, lo que a veces supone ayudar a las niñas con tareas de higiene personal. Y lo más controvertido: los padres no van a tener el derecho a saber que sus hijas de 16 años van a ser obligadas a ducharse junto con su compañero de clase, porque se siente niña.
Días después del debate, Caroline Farrow publicó una serie de tweets en los que clarificaba el caso del hijo de Susan Green, hecho público por ella misma en una charla de TED. Caroline decía lo siguiente: 
Lo que ella le hizo a su propio hijo (la persona más joven del mundo en someterse a una operación transgénero) es ilegal. Le mutiló al castrarle, lo que le ha hecho estéril siendo todavía un niño”.
Y claro, la Policía del Pensamiento no pudo soportar los dos crímenes cometidosllamar por su nombre –castración- lo que ellos sólo permiten llamar “reasignación de genero” y además referirse a una persona por el pronombre que le corresponde según su sexo biológico. Eso fue suficiente para interrogar a esta peligrosa madre de cinco niños que merece mucha más atención policial que todos los otros asesinos, violadores y demás criminales sueltos por el país.
Caroline tuvo que hablar con su hija mayor, de 14 años, y explicarle que a lo mejor iba a la cárcel. Por suerte, la sociedad británica se ha levantado en armas y ha hecho que la Policía recule y deje de investigar. Pero Caroline tiene claro que el lobby ha intentado hacer de este el primer caso que siente precedente. Ya lo han intentado en Reino Unido varias veces, de hecho. Yo, si fuese ellos, iría a los colegios y denunciaría a todos los profesores de biología por dar una perspectiva sesgada de lo que es la biología, algo que claramente puede cambiarse a golpe de deseo y de protestas. Nótese la ironía.
En toda esta historia hay dos cuestiones que me chirrían profundamente y que comparto con ustedes.
La primera es que me resulta muy curioso que a los padres de Alfie Evans no les permitiesen volar para intentar salvar la vida de su hijo mientras a Susan Green le permiten sacar a su hijo menor para castrarle en Tailandia en una operación prohibida en Reino Unido.
La segunda tiene su gracia. Resulta que tras la campaña que realizó Caroline a favor de Alfie, hubo personas que iniciaron una campaña de acoso y derribo contra ella y su familia. Se ha llegado a crear un blog para publicar sus datos, como su dirección o el colegio al que van los niños, han hecho compras de muñeras sexuales de cientos de libras en su nombre, han llamado de forma repetida a su casa a horas impertinentes de la madrugada y han amenazado con “ir al confesionario a aterrorizar” a su marido.
Además, ha tenido que soportar que le llamen “sucia católica”, “puta católica”,  le digan que quieren hacerla “sufrir”, “aplastarle la cabeza contra la pared” o le amenacen con mandarle a “unos amigos a casa”. La Policía ya le ha comunicado que no encuentran ningún motivo para seguir investigando el asunto por motivo de odio. ¿Se imaginan que pasaría si cambiásemos la palabra “católica” por otras palabras mágicas? Yo sí. ¿Y ustedes?
Álvaro de la Peña, actuall.com