jueves, 27 de septiembre de 2018

7 aspectos novedosos para acercar a Dios a los jóvenes de hoy: el reto de la Generación Z

Jordi Massegú, responsable de LifeTeen Spain, habla de su experiencia en este ámbito


En España, LifeTeen ha pasado de una parroquia a casi 100 en apenas siete años
Jordi  Massegú es responsable de LifeTeen Spain, un método catequético para adolescentes y jóvenes que se imparte en miles de parroquias de todo el mundo y en España ha pasado de 1 a 100 parroquias en siete años. Como su difusor y promotor en España, Jordi ha visitado docenas de parroquias de todo el país, y también conoce la experiencia que se acumula en la central de LifeTeen en EEUU donde hay personas a tiempo completo dedicadas solo a pensar cómo llegar mejor a los chavales de hoy con el Evangelio. Fruto de esta experiencia, Jordi Massegú ofrece estas reflexiones para ReL.  

Tratando de llegar a la Generación Z, por Jordi Massegú, LifeTeen Spain
La pastoral juvenil es apasionante, llena de retos, de oportunidades y de aprendizaje. Nos encontramos delante de una generación que habita en internet, en las redes sociales. Y para la mayoría de agentes de pastoral juvenil supone un reto enorme adentrarnos a esa diferencia cultural. Pero sin duda,
 una de las claves para evangelizar a esa generación será conocerla. San Pablo nos diría que nos hiciéramos adolescentes entre adolescentes,para ganarlos, para acercarlos a Cristo.
En Life Teen analizamos muchísimo esa cultura juvenil, para comprender el corazón de los jóvenes, y porque nunca debemos renunciar a ninguno de ellos. Nunca. Estas son, en nuestra experiencia, algunas claves que nos pueden ayudar a comprender su cultura, su comportamiento, su respuesta.
jordi-massegu
Jordi Massegú es el responsable de Life Teen Spain
1. Internet lo cambia todo
El joven actual vive, se expresa, se comunica a través de internet constantemente. ¿Dónde están los jóvenes? Detrás de una pantalla. Internet acelera los cambios generacionales, las tendencias, las modas, los comportamientos. Y muchas veces en la Iglesia nos cuesta dar respuesta a una realidad tan cambiante. La pastoral juvenil actualmente obliga a conocer mucho la evolución de la cultura de los jóvenes para poder dar una respuesta actualizada. Youtubers, influencers, redes sociales,… debemos conocer todas esas realidades, porque de esto llena el tiempo y el corazón un joven.
2. Sociedad hipersexualizada
No es fácil ser adolescente o joven actualmente. Nunca antes una generación había tenido tanto acceso a la pornografía como ahora. Solo un clic, en cualquier momento y lugar. El bombardeo que reciben a través de medios de comunicación, de internet, vídeos en youtube, Instagram… es enorme. Uno de los retos actuales en pastoral juvenil es saber reflejar la belleza de la moral cristiana en el amor y en sus formas de expresión, en tantos ámbitos. Quizás necesitamos comprender más la dificultad de su realidad para poder conectar con ellos, ser creíbles y ser testigos del amor auténtico y total.
3. Buscan el “me gusta” o “like”
Una gran cantidad de jóvenes actuales vive con heridas fruto del bulling o de problemas familiares. Muchos de ellos no se sienten valorados o amados. Cada vez hay más divorcios, y esa es una realidad que marca profundamente a un adolescente o joven. Y esa falta de confianza, de sentirse valorados, lo suelen expresar en Instagram, dónde cada foto supone centenares de “me gustas” en forma de corazón. Jóvenes que desean que alguien les diga me gustas, me importas. En pastoral juvenil debemos dar nuestro “me gusta” o nuestro “like” en cada sesión de catequesis, cada vez que vienen. La acogida, el conocerlos, interesarnos por ellos y acompañarlos.
4. Cambios nuevos, constantemente
Cuando a un adolescente le ofreces dos veces lo mismo, lo más probable es que no le interese demasiado. Envueltos en un mundo dónde todo pasa muy rápido, todo es caduco. Móviles nuevos cada año, ropa nueva cada temporada, series nuevas cada mes… Nuestras catequesis deben dar respuesta a ello, ofreciendo una experiencia distinta cada semana. Jugando con la ambientación, con los temas, las dinámicas. En Life Teen trabajamos mucho este aspecto, precisamente porque queremos que cada adolescente o joven viva la catequesis como una experiencia dónde siempre hay lugar para la novedad.
5. Generación post-cristiana
Estamos ante una generación con algunos adolescentes cuyos padres ya no van a la Iglesia. La transmisión de la fe en los hogares, en muchos casos, se ha convertido en algo residual o ha desaparecido. Y esto supone un reto en encontrar nuevas fórmulas para llegar a ellos, y también a sus padres. Pero también nos condiciona a la hora de comunicarnos con ellos. Pienso que es importante ser muy pedagógicos. Nunca dar nada por sabido cuando explicamos la catequesis. Por ejemplo les animamos a asistir a misa, pero en muchas ocasiones nadie les ha explicado en qué consiste la misa. Quizás damos por sabido cosas que para nosotros son básicas, pero ellos desconocen.
life-teen
6. Habitantes de un mundo globalizado
Muchas veces en la Iglesia en España nos da respeto el introducir metodologías extranjeras para aplicar a nuestras parroquias porque provienen de una cultura distinta. Y es cierto. Pero también es cierto que los adolescentes y jóvenes actuales están completamente inmersos en un mundo globalizado. Miran las mismas series, escuchan la misma música, juegan a los mismos juegos online que los jóvenes de cualquier otro país. No tengamos miedo de conocer lo que otros países nos pueden aportar a nivel de pastoral, de métodos, de música cristiana.
7. Más comunicados; más solos
Los jóvenes de hoy están hipercomunicados. A través de WhatsApp, Instagram u otras redes sociales. Sin embargo, gran parte de esas relaciones son muy superficiales. Y somos seres relacionales, que anhelamos la autenticidad en el trato y la complicidad. Mayormente, un joven vendrá a nuestras sesiones de catequesis si somos capaces de ofrecerles un grupo donde puedan sentirse a gusto y ser parte de una comunidad. Todos desean ser parte de un grupo, vamos a intentar construir esa comunidad de adolescentes y jóvenes en nuestra parroquia.
Hay muchísimos factores que marcan a esa generación tecnológica, con grandes habilidades y con una capacidad de buscar nuevas experiencias increíbles. Y sin duda, Dios nos llama a acercarnos a ellos, a todos. A entenderlos y a amarlos. Y lo más importante, a hablarles de Él. Porque ante una realidad tan cambiante, de cosas nuevas, caducas y temporales, descubrir el amor eterno de Dios lo cambia todo.















La adicción a los móviles es «la heroína de nuestra época»: España está a la cabeza en Europa

El psicólogo Marc Masip pide que se prohíban en los colegios e institutos


El psicólogo Marc Masip aboga por la prohibición de los teléfonos móviles en los colegios
El problema con las pantallas, especialmente con el móvil entre niños y adolescentes, ya empieza a ser abordado una vez que están saliendo a la luz los graves efectos que de manera vertiginosa se están reproduciendo en este grupo de edad, aunque también afecta y mucho a los adultos.
El psicólogo Marc Masip acaba de publicar el libro Desconecta (Libros Cúpula), y este experto en adicciones a las nuevas tecnologías alerta de que España es el país europeo con más adicción adolescente a la red: un 21,3% de los jóvenes ‘enganchados’, frente al 12,7% de la media europea.
En su opinión, esta escalada de adicción se ha producido debido a que no existen normas nacionales para prohibir y regular su uso. Por ello, aboga por la prohibición de los móviles en los colegios españoles para mejorar el rendimiento académico, crear buenos hábitos y frenar el aumento de la adicción entre los adolescentes.
"La heroína de nuestra época"
En una entrevista con la agencia EFE, Masip no duda en asegurar que el móvil es "la heroína de nuestra época", al recordar que "hasta que murió mucha gente, gustaba a los jóvenes, les enganchaba y nadie les había dicho que les iba a matar".
marc-masip
Marc Masip afirma que en su gabinete tiene 300 familias por problemas de adicción a las nuevas tecnologías
Este experto reconoce que la adicción al móvil no es una patología declarada, ya que no la ha reconocido, "aún", la Organización Mundial de la Salud (OMS), como sí ha hecho con los trastornos causados por los videojuegos, aunque espera que lo haga en breve, porque "es una enfermedad social enorme".
La experiencia en su gabinete
Esta afirmación la hace en atención a su experiencia profesional. Lo constata el hecho de que se estén tomando medidas contra esta adicción en las familias y en los colegios y de que en su gabinete haya unas 300 familias en terapia, lo que califica de "barbaridad".
Pese a estas cifras, es optimista en cuanto a la solución del problema: "Se sale de la adicción y con éxito en un 90 % de los casos", asegura, pero advierte de que es un tratamiento de entre seis meses y tres años.
Masip explica que el término que mejor define ahora este abuso del móvil es "nomofobia", acuñado en el Reino Unido para conocer el nivel de ansiedad que genera su utilización.
No necesitan móviles los alumnos
Pese al rechazo que puedan tener sus propuestas, este experto apuesta por un régimen sancionador para combatir el abuso de la utilización del móvil en España y alaba la ley francesa que prohíbe a los estudiantes utilizarlos en los centros. "Ni lo necesitan ni les viene bien", aprecia, y hay que crear el buen hábito de que en las horas de estudio no hay que usar estos teléfonos, subraya.
libro-desconecta
Puede comprar este libro a través de la librería OcioHispano pinchando aquí
"Dirán que hay que formar y educar en el buen uso del móvil. Suena muy bonito, pero ni estamos haciéndolo ni consiguiéndolo", asegura Masip, quien tiene claro que no se debería usar antes de los 16 años. Es la edad en la que fija la madurez mental necesaria para poder utilizar "una máquina de este calibre" y, además, dice que "antes los menores no necesitan un 'smartphone' para nada".
Una "dieta digital"
Y es que, asegura, el peligro del abuso del móvil -los adolescentes lo consultan cada 7 minutos- no se detecta fácilmente, porque "todos lo hacen, no deja resaca y no produce daños físicos en un primer momento". Pero a largo plazo, sí, advierte Masip, como el descenso del rendimiento escolar y laboral, cansancio, malestar y aumento de la irritabilidad.
Este libro, Desconecta, asegura, es un manual para el buen uso de las tecnologías en el querecomienda su "dieta digital" para superar la adicción al móvil. Algo que no es fácil de reconocer para el adolescente ni para los padres, con los que recomienda "ser un poco 'cañero', porque es importante que se den cuenta de la situación", ya que, destaca, siempre les cuesta asumir que "su hijo no es el hijo que han dibujado en su mente".
En este sentido, alerta sobre el uso del móvil como moneda de cambio para premiar o castigar y aboga por normas familiares aplicadas de forma estricta. Según sus datos, un 75 % de la población mundial reconoce tener dependencia del móvil, por lo que tanto a menores como a adultos recomienda la citada "dieta digital".
Dormir con el móvil apagado, no usarlo cuando se está acompañado, utilizarlo solo para comunicarse y no hacerlo más de dos horas al día son algunos de los consejos del método de Masip, entre los que destaca el de ponerse en manos de un profesional, cuando haya un problema.










miércoles, 26 de septiembre de 2018

La verdadera razón por la que juzgamos y criticamos

Las ofensas recibidas y las expectativas incumplidas pesan en nuestro interior, no vivimos la misericordia, el amor gratuito...

GOSSIP
El mal existe en este mundo, y no quiero cerrar los ojos. El mal me hace daño. Me envenena. Me duele. Me hiere. Turba mi alegría.
Me asusta que el mal me haga malo. Oscurece mi ánimo. Me quita esperanza. Siento que su poder es superior al poder del bien.
No lo entiendo. Me gustan las cosas trasparentes. Los lugares llenos de luz en los que habita Dios. Me da vida la presencia misteriosa del bien. Por eso me gustan tanto las personas nobles, de una pieza, sin doblez, sin recovecos.
Pero a veces llego a pensar como describe el padre José Kentenich: “¿Por qué triunfan los malos y mentirosos y son derrotados los veraces, los sencillos, los fieles a Dios? ¿Dónde hallar la respuesta definitiva? ¿Por qué tenemos que sobrellevar tantas contrariedades y adversidades serias y graves?”[1].
Intento hacer las cosas bien y no me va tan bien en la vida. Quiero ser honesto, respetar la ley y cumplir con lo que debo. Pero fracaso. Veo que otros actúan con malicia y tienen éxito. Engañan y triunfan.
Y me desconcierto.
Me da miedo dejarme tentar por el mal y sucumbir a su seducción. La tentación del triunfo sencillo, sin esfuerzo. Sé que puedo caer en la lógica del maligno, en las redes de una tentación sutil que me hace aceptar como bueno lo que está mal.
Decía el papa Francisco: “Entre nosotros está el gran acusador, el que siempre nos acusa ante Dios para destruirnos. Satanás. Y cuando yo entro en esta lógica de acusar, maldecir, tratar de hacer daño al otro, entro en la lógica del gran acusador que es destructivo, que no conoce la palabra misericordia, porque nunca la ha vivido”.
Me veo tentado y conducido a maldecir, a criticar, a acusar, a condenar sin piedad al que se equivoca. Me quejo, me inquieto, me impaciento.
Cuando yo no actúo con honestidad, me incomoda la actitud del justo. Lo observo cuando actúa bien y no peca. Admiro en mi interior su vida intachable.
Y puede ser que la envidia me endurezca el alma. Pienso que algo habrá en su obrar que lo desacredite, algún error, alguna mancha.
Yo soy pecador y él parece tan justo. Cree el ladrón que todos son de su condición. A lo mejor resulta que no acabo de vivir la misericordia. O no creo en ella.
Como le decían en una entrevista de trabajo a una persona: “En este trabajo se sale con los pies por delante. Salvo que cometas un error. En ese caso, recuerda, no hay segundas oportunidades”.
Los errores se pagan. Una vida totalmente justa parece imposible. ¿Quién puede lograrlo? Basta con un solo error, con una pequeña mancha. Pueden echar por la borda toda una vida de lucha.
Parece que no hay misericordia. Entonces dudo y dejo de creer en ella. Dejo de creerme ese amor incondicional de Dios que me acoge siempre y me ama siempre.
No lo vivo, y por eso no practico la misericordia. Me falta compasión con el débil, con el necesitado. Y al justo lo miro con recelo. Porque me juzga a mí y me condena.
Mi lógica de la condena me hace daño. Siento que me juzgan sin decir nada, simplemente por las obras, y entonces yo caigo al mismo tiempo en el juicio. Es mi defensa.
Juzgo a los hombres que me parecen mejores que yo. Me siento tan pequeño que me lleno de amargura y rencor. Siento rabia desde mi pobreza.
Y juzgo incluso al mismo Dios: “Si eres capaz de juzgar así de fácil a Dios, sin duda puedes juzgar al mundo”[2].
Me veo débil en mis opiniones. Débil en mis actos. Y juzgo a los que creo tan fuertes. Aunque sean débiles bajo la apariencia de fortaleza.
Dominan en mí mis emociones más negativas, esas que me hacen daño. Mis rencores, mis heridas antiguas, mis miedos más profundos, mis egoísmos.
No estoy libre de las ofensas recibidas. Tampoco de las expectativas incumplidas. De los sueños frustrados. Me veo tan voluble, tan cambiante, tan débil en mis pasos… Busco siempre caer bien y ser aceptado en medio de los hombres.
Decía el Padre Kentenich: “Venden su simpatía y su aprobación por un par de palabras amables, por algunos mimos o galanteos. Sus resentimientos los hacen condenar y quemar hoy aquello que ayer adoraban y pregonaban como excelente”[3].
Me encuentro con muy pocas personas verdaderamente de una pieza. Sólidas, estables, maduras, inamovibles como una roca.
Veo a muchos que cambian de un lado al otro dependiendo de sus necesidades, de las personas con las que conviven. Hoy piensan de una forma, mañana cambian. Todo es posible.
¿Cómo puedo hacer para educar el corazón de tal manera que se mantenga firme y recio en medio de la lucha? ¿Cómo logro educar mis afectos desordenados para que reine en ellos algo de paz?
Hoy escucho: “Pues donde existen envidias y espíritu de contienda, allí hay desconcierto y toda clase de maldad. Pedís y no recibís porque pedís mal, con la intención de malgastarlo en vuestras pasiones”.
Las búsquedas enfermizas de mi propio yo me llevan por caminos insanos. Siento que muchas de mis condenas nacen de mi rencor. Del odio guardado en algún lugar escondido del alma.
Y me sorprendo a mí mismo reaccionando de forma desproporcionada ante una mínima ofensa. Algo no está bien en lo más profundo de mi alma.
Quiero dejar que Dios mire ahí donde yo casi no me atrevo a mirar. Quiero dejar que Jesús acaricie con su mano mis heridas. Tal vez así iré sanando poco a poco. En eso confío.

[1] Kentenich Reader Tomo 2: Estudiar al Fundador, Peter Locher, Jonathan Niehaus
[2] Young, Wm. Paul. La Cabaña: Donde la Tragedia Se Encuentra Con la Eternidad
[3] Un paso audaz: El tercer hito de la familia de Schoenstatt, Rafael Fernández

Carlos Padilla Esteban, Aleteia











Jean Vanier: “El mundo está al revés, el Evangelio es el mundo al derecho”


JEAN VANIER, filósofo, Humanista

Con motivo de su 90 cumpleaños, Aleteia se reunió con Jean Vanier, filósofo, escritor y reconocido humanista canadiense. En el salón de su pequeña casa de Trosly-Breuil (Francia), el nonagenario de brillantes ojos y fundador de las comunidades de El Arca y de Fe y Luz, nos habla con sinceridad, sencillez, evocando sus alegrías y esperanzas

Aleteia: Buen día, señor Vanier. Cumple usted hoy 90 años. ¿Qué balance hace de estos últimos años pasados?
Jean Vanier: Cuando cumplí 75 años, dejé de formar parte de la junta directiva internacional de El Arca. Pero seguí aceptando conferencias en todo el mundo. Luego, hacia los 83 años, me di cuenta de que ya no tenía fuerzas para viajar. El pasado octubre, sufrí un ataque al corazón.
Hoy, mi vida es estupenda. Por la mañana, rezo y leo. Como en mi casa dos veces por semana y camino 40 minutos al día.
La vida pasa muy rápido. Este ataque al corazón fue un shock… pero beneficioso. Tengo que tener cuidado ahora porque soy más frágil. Pero creo que mi cabeza no funciona tan mal. Y sé que este debilitamiento continuará, me guste o no.
¿Eso no le inquieta?
Mi principio es que, hoy, ya no tengo futuro, pero soy feliz en el momento presente. En todo momento. Eso no me preocupa.
Tal vez el día que esté completamente indefenso físicamente, me resulte difícil. Ahora mismo, tengo mucha suerte. Creo que a nuestras comunidades de El Arca les va bien.

JEAN VANIE
Domitille Farret d'Astiès | ALETEIA
La casa de Jean Vanier en la calle Rue d'Orléans, en Trosly Breuil.

¿En qué momento se dio cuenta por primera vez de que la fragilidad era esencial?
Creo que el verdadero sentido de la fragilidad vino cuando empecé la aventura de El Arca con Raphaël y Philippe. Raphaël tenía meningitis y no hablaba. Philippe tenía encefalitis y una pierna paralizada… y hablaba demasiado.
Era todo un mundo de fragilidades… ¡Pero estábamos tan contentos! La alegría  de los dos me llevó a encontrar mi alegría.
Veo dos cosas ahí. En primer lugar, supieron sacar el niño que hay en mí. Nos divertimos, reímos, festejamos.
Luego, con ellos, encontré un hogar, un lugar donde me sentía bien y donde quería quedarme. Raphaël y Philippe me necesitaban y yo los necesitaba a ellos, su alegría y su manera de ser.
La esencia es ser amado. Si visitas regularmente a una persona sola, entonces, para ella, te conviertes en el Mesías.
La relación es el lugar de la felicidad. Pero a veces el sufrimiento físico es demasiado grande. No debemos fingir que todo es fácil. La fragilidad necesita ser amada.
¿La fragilidad puede salvar el mundo?
La fragilidad está ahí, en el corazón del mundo. A veces se traduce en miedo, en inseguridad. A veces encontramos fragilidades que son aterradoras.
Algunas personas rechazan cualquier forma de relación y no sabemos cómo llegar a ellas. Hacen falta personas que sepan cómo acercarse.
Durante un viaje a Calcuta, me presentaron a un enfermo mental; gritaba todo el tiempo. Las enfermeras se escondían un poco de él. Con mi poca experiencia, me acerqué a él con las manos abiertas [Vanier abre las manos]. Entonces vino y puso sus dos manos en las mías.
Podemos ver esto con la mujer samaritana. Jesús la conmovió porque la necesitaba. Cuando puedes empezar una relación necesitando al otro, el otro cambia.
Si Jesús hubiera empezado a predicar, ella habría huido. Pero fue a ella humildemente diciendo: “Te necesito”.
Hoy se habla mucho de cambio climático, de los debates sobre la eutanasia… ¿Cree usted que todo está patas arriba?
Sí, muchas cosas van mal. Lo que podemos hacer frente a esto es ser nosotros mismos. Al ser tú mismo, te conviertes en un modelo a seguir. Y la única forma de ser tú mismo es ser muy humano.
Puede haber momentos en que estemos deprimidos. Eso es parte de nuestra realidad. Pero lo importante es que cada uno de nosotros se mantenga en pie, feliz y capaz de guiar a los demás.
Me sorprende el hecho de que cada vez hay más personas que hacen pequeñas cosas: se preocupan por cultivar sus jardines, por tratar de ser lo más humanos posible.
Cuidar su jardín, gastar menos electricidad, crear un lugar de amor en su familia… Para mejorar un poco el planeta, todas estas pequeñas cosas que puedes hacer tú mismo son importantes. Cada uno puede hacer su parte.
Tenemos al papa Francisco, que es extraordinario. Tiene una belleza, una claridad… Él opina que la Iglesia debe moverse. Creo que es muy bonito. Él sabe que son los más pobres los que nos devuelven a lo esencial, que es amar.
Cuando hay un trastorno general, ¿puede surgir algo bueno de ello?
Eso espero. La verdad vendrá como una pequeña corriente de agua que crecerá gradualmente. Veo que la gente se reúne para ayudar a los refugiados o a la gente de la calle, o se pone al servicio de un movimiento ecológico.
Hoy en día se percibe un movimiento. En El Arca, siempre hay gente joven que viene. Hemos tenido ayudantes maravillosos.
Siento que hay un deseo de ayudar. Antes, solíamos servir café a los pobres. Ahora, en algunas parroquias, se instalan mesas y la gente de la calle se encarga del servicio. Incluso si la gente tiene miedo, vemos que hay movimiento.

© Domitille Farret d'Astiès I Aleteia
“Lazare”, el nombre de la casa de Jean Vanier. Un nombre, Lázaro, que nos recuerda al amigo de Jesús a quien resucitó de entre los muertos, o al pobre hombre cubierto de úlceras “llevado por los ángeles al seno de Abraham”.

¿No tiene usted miedo de ser santo?
No me interesa la santidad. Lo único que me interesa es ser amigo de Jesús [guarda un momento de silencio]. Quiero estar con Él en algún lugar, no sé dónde.
Jesús es pobre, humilde. Deseo estar con él en la pobreza.Siempre en la pobreza. Es lo único que quiero.
El secreto está siempre en el descenso, no en el ascenso. Está en aceptar que eres frágil. No siempre somos lo que nos gustaría ser, ni siquiera con Jesús. Siempre necesitamos un Jesús que nos alcance cuando nos alejemos. Es extraordinario en su capacidad de amar.
El mayor peligro hoy en día es el fenómeno de la necesidad de éxito, que comienza en las escuelas. Hay un problema de lucha entre el éxito y la aceptación de quien eres, con tu propia misión.
Vemos una especie de contradicción entre la sociedad y la vida cristiana. Jesús, que es tan humilde y tan pequeño. El mundo está al revés. El Evangelio es el mundo al derecho. Es una revolución copernicana.
¿Cuál es el secreto para tener éxito en la vida?
Confía en ti mismo y escucha la pequeña voz en tu corazón. ¿Qué estás buscando en lo más hondo de tu interior? Escucha lo que yo llamo la pequeña voz interior. Ama la realidad y no te la imagines.
¿Su consigna para los próximos 10 años?
Ser feliz en todo momento.

Domitille Farret d'Astiès, Aleteia




martes, 25 de septiembre de 2018

Sin tabúes: Papa Francisco habla de sexo con los jóvenes

Francisco fue a las raíces bíblicas, exhortando a los jóvenes a no separar nunca la sexualidad "del hermoso lugar del amor"

POPE FRANCIS GENERAL AUDIENCE

“La sexualidad es algo grande: custodien su dimensión sexual, su identidad sexual. Custódienla bien. Y prepárenla para el amor, para incluirla en ese amor que los acompañará toda la vida”, dijo el Papa Francisco ayer a los jóvenes.
Los males que afligen a la Iglesia, la cercanía a los pobres, la sexualidad y el compromiso de los cristianos en la sociedad; fueron algunos de los temas principales que el Papa Francisco trató durante su audiencia con los jóvenes de la diócesis de Grenoble-Vienne, celebrada el lunes 17 de septiembre y cuyo contenido fue dado a conocer ayer por la Oficina de Prensa de la Santa Sede.
En un ambiente de diálogo cercano y sincero, “pero sobre todo paternal”, el Pontífice respondió sin tabúes a las preguntas que le formularon los chicos y chicas. Preguntas que él mismo definió como realistas y que contestó abiertamente con pasión y ejemplos concretos.

El testimonio va antes que las palabras

“No decir, no hablar, sino escuchar y hacer, caminando siempre por las vías de la cercanía con el prójimo”, ésta es, según el Papa, la primera regla que debemos seguir, y es también el secreto para transmitir el mensaje cristiano, incluso a aquellos que – como preguntó Mathieu, de 16 años, al Pontífice- “critican a la Iglesia, la señalan con el dedo, estigmatizándola por la homosexualidad y la pedofilia”.
El testimonio antes que las palabras. Este es el marco del mensaje cristiano: “Escuchar, hacer y después decir y hablar”.Además, el mensaje cristiano no puede ser transmitido “en un sillón”, recordó Francisco: “está siempre en camino. ¡Siempre! Si no sales a la calle, no podrás transmitirlo. Jesús ha estado en camino tres años. Parecía que vivía en la calle”, añadió.
Otro punto en el que insistió el Papa fue el de fortalecer nuestras raíces en el Evangelio, que encuentra su corazón en los pobres, “la imagen de Cristo”.
Servir a los pobres no es comunismo, sino Evangelio. Los jóvenes -dijo el Papa- deben aprender a ponerse a su servicio, sin menospreciarlos, sino inclinándose hacia ellos, porque cuando se toca la “enfermedad” de un pobre, se tocan las heridas de Cristo y se logra vivir concretamente la caridad.

La sexualidad es un regalo de Dios

Thérèse, de 24 años, preguntó al Papa sobre los problemas del amor y la sexualidad, lamentando la falta de atención y comprensión por parte de los adultos.
Francisco fue a las raíces bíblicas, exhortando a los jóvenes a no separar nunca la sexualidad “del hermoso lugar del amor” y citó el ejemplo de un matrimonio que conoció durante una audiencia general, que después de 60 años de matrimonio, “todavía se miran a los ojos y se declaran enamorados el uno del otro”.
“La sexualidad, el sexo, es un regalo de Dios. Sin tabúes. Un regalo que el Señor nos da. Tiene dos propósitos: amar y generar vida. Es una pasión, es amor apasionado y te lleva a dar tu vida por el otro para siempre”.
“Y darlo en cuerpo y alma. Cuando Dios creó al hombre y a la mujer, la Biblia dice que ambos fueron hechos a imagen y semejanza del Creador. Ambos, no sólo Adán o Eva, sino ambos – conjunto – ambos. Y Jesús va más allá, y dice: por esta razón el hombre, y también la mujer, dejarán a su padre y a su madre y se unirán y se convertirán en una sola carne: esta es la grandeza de la sexualidad. Y así tienen que hablar de la sexualidad”, expresó el Santo Padre.
Sin embargo, a menudo nuestras caídas espirituales, nuestras debilidades nos llevan a usar la sexualidad fuera del camino del amor entre hombre y mujer, y van a alimentar la industria de la sexualidad separada del amor, de la pornografía, del sexo fácil.
Pero son caídas, como todos los pecados. La mentira, la ira, la gula… Son pecados: pecados capitales. Pero esta no es la sexualidad del amor: es la sexualidad “cosificada”, separada del amor y usada para divertirse. Es interesante que la sexualidad sea el punto más bello de la creación, en el sentido de que el hombre y la mujer fueron creados a imagen y semejanza de Dios, y la sexualidad sea la más atacada por la mundanalidad, por el espíritu del mal. Dime: ¿tu has visto, por ejemplo – no sé si en Grenoble hay – tu has visto una industria de la mentira, por ejemplo? No. Pero una industria de la sexualidad separada del amor, ¿la has visto? ¡Sí! Se gana mucho dinero con la industria de la pornografía, por ejemplo. Es una degeneración respecto al nivel donde Dios la puso. Y con este comercio se gana mucho dinero.

El compromiso de los cristianos

A lo largo de la charla, también se habló sobre la cuestión del compromiso de los cristianos en la sociedad. El Papa exhortó a los jóvenes a aprender a ser custodios de sus hermanos, no a vivir aislados, sino a hacer comunidades, “a ser un cuerpo que se ayuda a sí mismo en el camino, dispuesto a ensuciarse las manos”.
Por otro lado, Francisco puso en guardia frente a dos “enemigos feos” del compromiso cristiano: el egoísmo, es decir, “mirar sólo las cosas propias”; y la corrupción, “tanto la material que te ataca con el dinero, como la del corazón, que corta todos los ideales y encierra tus sueños”.

Pertenezcan a Jesús

Y en cuanto al lugar que ocupa la Iglesia en el mundo de hoy, el Papa no oculta la amargura de la disminución del número de cristianos y los efectos negativos de la secularización.
El antídoto está,- dijo Francisco-, en “seguir siempre a Cristo, tanto cuando la Iglesia florece como cuando está en crisis”, como han sabido hacer los santos. La Iglesia -reiteró el Papa Bergoglio- ha salido adelante impulsada siempre por los santos; no por grandes organizaciones, grandes partidos políticos ni grandes instituciones. “Son los santos los abren el camino delante de nosotros”, concluyó.
 Vatican Media, Aleteia




domingo, 23 de septiembre de 2018

8 cosas que no debes hacer nunca como suegra

Sabemos que tienes la mejor de las intenciones, pero aquí tienes algunos consejos para construir una mejor relación con tus hijos adultos y sus cónyuges 

CZEGO NIE POWINNA MÓWIĆ TEŚCIOWA
Las suegras son una fuente de alegría sin fin… como objeto de burla, por desgracia. Por supuesto, esos chistes se basan en estereotipos y caricaturas, pero puede haber un germen de verdad en ellos. A muchas esposas jóvenes les quita el sueño la mera perspectiva de pasar reuniones, cenas o vacaciones con sus suegras.
Decidí preguntar a mis amigos, conocidos y parientes sobre lo que les molesta, les preocupa o simplemente les enfada del comportamiento de sus suegras. También busqué en foros de Internet y grupos de medios sociales enfocados en relaciones difíciles.
Mi objetivo no era simplemente recoger un puñado de quejas, sino más bien ofrecer a las suegras una guía bien fundamentada sobre algunos comportamientos que deberían evitar en la relación con sus yernos o nueras.

No critiques su forma de vestir

Comencemos con un tema ligero. Comentar negativamente el aspecto o la ropa de tu nuera o yerno muestra una falta de tacto por tu parte. No le dirías a ningún otro huésped en tu casa que va vestido de forma inapropiada, ¿verdad? Tampoco es muy agradable señalar todos los cambios (especialmente los negativos) en el aspecto de tu nuera. Por ejemplo, hay comentarios que es mejor no pronunciar del tipo: “Vaya, todavía tienes que perder algo de peso después del parto”.

No llames todos los días

Sí, lo sé, es una señal de cariño y de interés, pero las llamadas telefónicas diarias a tu hijo/hija se convierten en una molestia, tarde o temprano. Además, es una señal de que el cordón umbilical no está cortado si los padres piden a sus hijos un informe sobre sus actividades con tanta frecuencia.
Por supuesto, una madre cariñosa (especialmente si tiene un hijo único) no se siente de esa manera, pero para una persona adulta que trata de establecer su propia vida de la manera que quiere, puede ser incómodo e incluso molesto.

No critiques sus decisiones y elecciones vitales

Sugerir que la decisión de tu hijo o hija con respecto a su compañero/a de vida fue una mala elección es del todo inapropiado. Fue una elección hecha por un adulto, una persona autónoma y tienes que respetar eso.
“Mi suegra ha dejado caer en múltiples ocasiones que su hijo debe de sentirse muy infeliz conmigo porque, en su opinión, le doy demasiadas responsabilidades. No espero nada más que el compromiso habitual en nuestra vida familiar. El hecho de que, en su época, preparar las comidas y limpiar la casa fuera un trabajo exclusivo de las mujeres no significa que tenga que ser así en nuestra familia”, se quejó una de las mujeres con las que hablé.

No comentes su división de responsabilidades

Este es otro tema tabú: juzgar la división de roles y responsabilidades en la familia de tu hijo o hija. Solo porque tú hiciste las cosas de una manera en tu matrimonio no significa que esa manera deba ser la de la familia de tu hijo o hija.
Tu hijo no es necesariamente infeliz porque cambie pañales o se ocupe de la colada, y tu hija no tiene por qué ser desdichada por haber tomado la decisión de trabajar fuera de casa o ser ama de casa, sea cual sea el caso.

No impongas tu criterio

Las suegras tienen más experiencia de vida a sus espaldas y, naturalmente, a menudo quieren compartir su sabiduría o consejo, incluso (o a veces especialmente) cuando no se les pide. Por supuesto, saber que puedes confiar en tu suegra cuando la necesitas es muy bonito, pero espera a que te lo pidan, no te impongas.
Las intervenciones verbalizadas de la siguiente manera: “Lo haré yo porque ya lo he hecho antes” o “Tengo contactos” o “Yo sé más que tú”, podrían tener el efecto opuesto al deseado.

No cuestiones sus métodos y decisiones educativos

La llegada de los nietos abre un verdadero tesoro de frases que nunca deberían salir de la boca de una suegra. En primer lugar, no cuestiones las decisiones de los padres o sus métodos de educación, especialmente con los nietos delante. Por supuesto, puedes estar en desacuerdo con ellos y puedes hablar del tema (tranquilamente) con tu hijo/a y su cónyuge, pero recuerda, ellos no tienen por qué seguir tu consejo.
Otra cosa: no cuestiones el ritmo de día que los padres han establecido para sus hijos (horarios de comida, cuándo y con qué frecuencia se cepillan los dientes, duermen la siesta, etc.). Pasar unas pocas horas con tu nieto no te autoriza a socavar aquello por lo que los padres han estado trabajando durante semanas, si no meses. Al fin de cuentas, es su hijo y es asunto suyo cómo gestionar ese tiempo.

No crees una situación de abuela buena-padres malos

Algunos abuelos no pueden entender que las reglas que los padres han elaborado con sus hijos son sagradas e intocables. Si los padres deciden que el niño no puede ver la televisión (o que la vea solo 15 minutos) o que no puede salir solo o que no puede jugar con ciertos juguetes o dispositivos, entonces no hay más que hablar.
La abuela no será la mejor abuela del mundo si, durante el tiempo que el nieto pase en su casa, le deja hacer todo lo que está prohibido en casa. Eso debilita la autoridad de los padres. Quizás pienses que eso te ayuda a tener una mejor relación con tus nietos, pero es una ilusión.

No ofrezcas comida que los padres no permiten

Otra regla, muy similar a la anterior, se refiere a los alimentos que los padres —por la razón que sea— han eliminado de la dieta de su hijo. Quizás sea la carne porque decidieron ser vegetarianos. Podría ser el azúcar porque lo consideran dañino. Podría ser cualquier cosa a la que sospechen que el niño pueda ser alérgico.
Cualquiera que sea la comida y la razón, todo lo que tienes que hacer es respetar sus reglas. No caigas en la tentación de pensar que serás una “superabuela” por desobedecer las decisiones de los padres. Acabará teniendo el efecto contrario.

Lo mejor que puedes hacer como suegra es ocuparte de tu propia vida y apoyar las decisiones de tus hijos sobre sus propias familias. ¿Recuerdas hace años cuando no tenías tiempo por los niños, el trabajo o un millón de otras razones?
Aprovecha el tiempo que tienes ahora, no te inmiscuyas y sé flexible. La mayoría de los hijos adultos quieren que sus padres y suegros participen de sus vidas y recibirán con gusto tus consejos, tu ayuda y tu amor si tienes el tacto de saber darlos.
Marta Brzezińska-Waleszczyk, Aleteia



















sábado, 22 de septiembre de 2018

La guía para principiantes de la oración diaria: cómo y por qué empezar

Por nada te pierdas esta lista de cosas que Benedicto XVI dice que recibirás si pasas unos cuantos minutos cada día con Dios

MAN,REFLECTING,PRAYING
La oración es una necesidad absoluta para los seres humanos. He aquí cómo —y por qué— rezar.
Reza para conseguir lo que necesitas para enfrentarte a la vida.
Dios nos ha hecho más grandes que todo lo demás que creó. Más grande que los animales, las montañas o los ángeles. Por lo tanto, nada en la tierra nos satisfará. Solo Dios.
“Nuestro corazón está inquieto hasta que descansa en Ti, Señor”, dijo san Agustín.
Esto se debe a que Dios lo hizo todo y escribió las reglas del universo. La única manera de ser feliz es estar en sintonía con Todo. La única manera de hacerlo es tener contacto frecuente con Dios.
El papa Benedicto XVI explicó una vez lo que obtenemos si pasamos tiempo con Jesucristo y lo consideramos nuestro amigo:
“Una relación de profunda confianza, de auténtica amistad con Jesús puede dar a un joven lo que necesita para afrontar bien la vida: serenidad y luz interior, capacidad para pensar de manera positiva, apertura de ánimo hacia los demás, disponibilidad a pagar personalmente por el bien, la justicia y la verdad”.

Momentos para rezar

Imagina que tu mejor amigo también fuera tu compañero de piso o de trabajo, una compañía constante. 
Reza en cualquier momento en que habrías hablado con Dios si Él fuera ese amigo. Porque debería serlo.
Reza cuando te levantes, cuando comas, cuando tomes una decisión importante, cuando viajes y cuando te vayas a dormir.
Reza para tener consuelo en el sufrimiento, paciencia en la adversidad, gratitud en los buenos tiempos y resignación en los malos.
Habla con Dios sobre cualquier cosa trascendental o trivial que te concierna y dedica un tiempo especial a conversar con Dios todos los días en meditación.

Cómo meditar

Los santos dicen que la oración contemplativa diaria es una obligación absoluta: meditación sobre Dios y las verdades de la fe. Aquí dispones de un método de meditación diaria que me ha resultado útil. Encuentra uno que funcione para ti.
Si no puedes hacer más, empieza rezando cinco minutos al día. Poco a poco, ve añadiendo más tiempo.

1. Entra en la presencia de Dios

No se trata de hacer presente a Dios, sino de recordarte Su presencia.
Arrodíllate o siéntate respetuosamente. Tu cuerpo y tu alma son uno. La postura de tu cuerpo te anima a recordar y reverenciar la grandeza de Dios.
Haz un acto de fe, esperanza y amor con tus propias palabras o usa las que aquí se dan.
Un acto de fe: Señor Dios, creo firmemente y confieso todas y cada una de las cosas que la santa Iglesia católica propone, porque Tú, oh Dios, revelaste todas esas cosas, Tú, que eres la Eterna Verdad y Sabiduría que no puede engañar ni ser engañada. En esta fe está mi determinación de vivir y morir. Amén
Un acto de esperanza: Espero, Señor Dios, que, por Tu gracia, consiga la remisión de mis pecados y, después de esta vida, la felicidad eterna, porque Tú lo prometiste, Tú que eres infinitamente poderoso, fiel y misericordioso. En esta esperanza está mi determinación de vivir y morir. Amén.
Un acto de caridad: Señor Dios, Te amo sobre todas las cosas y a mi prójimo por causa de Ti, porque eres el Sumo Bien, infinito y perfectísimo, digno de todo amor. En esta caridad está mi determinación de vivir y morir. Amén

2. Expresa adoración, contrición, agradecimiento y súplica (petición)

Tu imaginación puede ayudarte en la oración. Si te sirve, imagina a Jesucristo sentado contigo. Luego, repasa cada una de estas categorías.
Adoración: Repite “Oh Dios mío, te adoro. Eres tan grande y yo tan pequeño”. O recita el Gloria lenta y meditativamente. Adora a Dios tan sencillamente como lo hicieron los pastores en Belén o María en la cruz.
Contrición: Recuerda tus pecados y ofrece reparación por los pecados del mundo. Di: “Jesús, siento mucho haberte ofendido. Por favor, perdóname. Te amo”. Si te ayuda, imagina besar cada una de sus heridas mientras expresas tu dolor.
Agradecimiento: Da gracias a Jesús por todo lo que ha hecho por ti, tu familia, tus amigos, tu comunidad y el mundo. Dale gracias especialmente por tu fe. Sé específico y minucioso. Agradécele este momento de oración.
Súplica: Habla directa y sinceramente con Dios acerca de lo que otros necesitan y tú necesitas. Pide por lo que más necesitas en la vida espiritual y reza por orientación y fuerza para seguir cualquier luz que hayas recibido. Ora por los necesitados de tu familia, ciudad, nación y de todo el mundo. Reza por la gracia de perseverar en la oración.

3. Medita

Cristo es el mejor objeto de meditación y los Evangelios son el mejor lugar para empezar. Los primeros cuatro libros del Nuevo Testamento –los Evangelios de Mateo, Marcos, Lucas y Juan– relatan lo que Jesús realmente hizo y dijo y sus interacciones con la gente.
Lee un breve pasaje del Evangelio. Imagínate lo que sería estar allí durante la historia. Nota cómo Cristo respeta, cuida y desafía a las personas. Lee el pasaje de nuevo, aplicando sus lecciones a tu vida.

4. Comprométete

Comprométete a realizar algún acto que ayude a acercar tu oración a tu día; por ejemplo, una buena obra o una palabra amable. Termina agradeciendo a Dios este tiempo de oración.
Y eso es todo.
Hay un océano de gracia esperando para fluir en tu vida si empiezas a abrir un poco ese canal. Puedes hacerlo a través de la oración.


 Tom Hoopes, Aleteia