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sábado, 20 de septiembre de 2025

¿Es mejor la oración personal que la de grupo?

 

Cuando se trata de hacer oración, existen dos buenas opciones: la personal o la comunitaria; pero, ¿cuál de ellas es mejor? ¿Cuál nos conviene más?

La oración es fundamental para el cristiano. No podríamos avanzar en nuestra vida espiritual sin ella y Jesús nos invita a entablar ese diálogo con el Padre:

"Tú, en cambio, cuando ores, retírate a tu habitación, cierra la puerta y ora a tu Padre que está en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará"

(Mt 6, 6).

Para retirarse a la "habitación" secreta de nuestro corazón y encontrar a Dios en una intimidad más profunda que con nosotros mismos, necesitamos momentos de soledad. Jesús nos da ejemplo: muy a menudo, durante su vida terrenal, se apartó para orar a solas.

Pero Él nos dice al mismo tiempo: "Si dos de ustedes se unen en la tierra para pedir algo, mi Padre que está en el cielo se lo concederá" (Mt 18, 19). Y la oración que nos enseña comienza con estas palabras: "Padre nuestro".

La oración personal nos conecta con los demás

La oración, al colocarnos ante el Padre, nos hace hermanos. Incluso cuando oramos a solas, nunca estamos aislados. Oramos en el nombre de nuestros hermanos, con ellos y por ellos.

La oración de la monja enclaustrada entre las paredes de su monasterio, la del ermitaño, la de la anciana rezando su rosario en la soledad del hospicio, o la del paciente aislado del mundo en su cama de hospital... todas estas oraciones personales son comunión con Dios y, en Él, con todos los hombres.

La oración nos conecta con los demás, de una manera invisible pero real.

Orar en comunidad

Family praying

Al igual que necesitamos momentos de soledad, es importante que vivamos la dimensión comunitaria de la oración de una manera concreta, orando con los otros: como pareja, como familia, como parroquia, como comunidad, en la escuela, con nuestros amigos...

Sin olvidar, por supuesto, la oración litúrgica de la Iglesia, especialmente la Misa, que es una oración particularmente importante.

Debido a que nadie puede ser cristiano solo, ¡la oración nunca es un asunto individual!

Edifa

Vea también    Oraciones, Rezos y Meditaciones diversas
para aprender a rezar


domingo, 14 de febrero de 2021

Rezar con los salmos: ¡Abre la puerta, el Señor te espera!


Él llama continuamente, pide entrar en nuestra vida, en nuestra historia, en nuestro corazón

Rezar con los salmos es una guía semanal que te ofrecemos para meditar sobre la Palabra de Dios. Hoy te presentamos el Salmo 24.

En la tradición antigua, este salmo es visto como un canto a la gloria del Señor. Las puertas del Templo solo se abren cuando Salomón ora; y las puertas obedecen en honor a su padre, David.

A ojos cristianos, es un salmo que rinde honor a la Ascensión de Jesús, en la que todo el cielo le pertenece y las puertas del cielo se abren ante su llegada definitiva y eterna.

Contemplar la Palabra

Los salmos suelen ser una ocasión para contemplar la Palabra, para meditarla en el corazón y para dejar que Dios nos hable. Él habla a través de la Palabra y serena el corazón.

En el silencio se puede percibir la melodía de las palabras, pero el objetivo principal de orar con los salmos es profundizar en la relación con Dios y hacer que la persona quede más íntimamente unida a Él para amar como sólo Él nos ha enseñado.

Cada uno puede abrir su propia puerta interior para dejar que el Señor toque lo más profundo e íntimo de nosotros. Él llama continuamente, pide entrar en nuestra vida, en nuestra historia, en nuestro corazón. ¡Abre la puerta, el Señor te espera!

Salmo 24(23),7.8.9.10

¡Puertas, levanten sus dinteles,

levántense, puertas eternas,


para que entre el Rey de la gloria!



¡Y quién es ese Rey de la gloria?


Es el Señor, el fuerte, el poderoso,


el Señor poderoso no los combates.



¡Puertas, levanten sus dinteles,


levántense, puertas eternas,


para que entre el Rey de la gloria!



¿Y quién es ese Rey de la gloria?


El Rey de la gloria


es el Señor de los ejércitos.

Texto bíblico: Libreria Editrice Vaticana

Claudia Soberón, Aleteia

VEa también    Cantar los salmos con el espíritu pero también con la mente



domingo, 19 de julio de 2020

La Coronilla que Cristo dio a Santa Faustina para alcanzar la Divina Misericordia

Crédito de fotos: Flickr - Enrique Lopez Tamayo Biosca (CC-BY-2.0)


La Coronilla es un conjunto de oraciones utilizadas como parte de la devoción a la Divina Misericordia y que fue dictada por el mismo Jesús en 1935 a Sor Faustina Kowalska.

En aquel año la religiosa recibió de Cristo las siguientes indicaciones: “Esta oración es para aplacar mi ira, la rezarás durante nueve días con un rosario común, de modo siguiente: primero rezarás una vez el Padre Nuestro y el Ave María y el Credo”.

“Después, en las cuentas correspondientes al Padre Nuestro, dirás las siguientes palabras: Padre Eterno, Te ofrezco el Cuerpo y la Sangre, el Alma y la Divinidad de Tu Amadísimo Hijo, nuestro Señor Jesucristo, como propiciación de nuestros pecados y los del mundo entero”.

“En las cuentas del Ave María, dirás las siguientes palabras: Por su dolorosa Pasión, ten misericordia de nosotros y del mundo entero. Para terminar, dirás tres veces estas palabras: Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal, ten piedad de nosotros y del mundo entero”.

Esta Coronilla generalmente se concluye con la siguiente oración escrita en el diario de Santa Faustina: “Oh Sangre y Agua que brotaste del Corazón de Jesús, como una fuente de misericordia para nosotros, en ti confío”.

Con la expansión de la devoción al Señor de la Divina Misericordia, son muchos los fieles que rezan esta coronilla todos los días a las tres de la tarde, la “hora de la misericordia”, y siguiendo la promesa de Cristo: “A las almas que recen esta Coronilla, mi misericordia las envolverá en la vida y especialmente a la hora de la muerte”.

Cierto día el Señor de la Divina Misericordia dijo a Santa Faustina: “Oh, qué gracias más grandes concederé a las almas que recen esta Coronilla”.

En otra ocasión Jesús le pidió a la santa: “Escribe: cuando recen esta Coronilla junto a los moribundos, me pondré entre el Padre y el alma agonizante no como el Juez justo sino como el Salvador misericordioso”.

ACI





martes, 7 de julio de 2020

Pide la protección de Dios sobre tus hijos con esta oración de la Biblia

BLESSED CHILD

Ya sea que vayan a la escuela o simplemente salgan de la casa, reza por ellos esta oración

Cuando nuestros hijos salen por la puerta de casa y desaparecen de la mirada de los padres, puede ser difícil confiar que estarán en buenas manos. El mundo es un lugar peligroso y muchas cosas podrían suceder que están fuera de nuestro control.
Sin embargo, nuestro corazón puede estar en paz cuando encomendamos su vida a Dios, poniéndolo a cargo de proteger a nuestros hijos de cualquier mal. Si no podemos protegerlos, seguramente Él puede cubrirlos con su brazo poderoso.
A continuación está una oración del libro de los Números, dicha por el sacerdote sobre el pueblo de Israel. Es una oración conocida y a veces usada por los sacerdotes católicos hoy en día durante la liturgia. Como padre o madre, tienes la autoridad de bendecir a tus hijos usando palabras similares, y tu bendición puede tener un profundo efecto sobre ellos. No tengas miedo de usarla y deja que tu corazón se quede tranquilo, sabiendo que cualquier cosa que pase, Dios está en control.
Que el Señor te bendiga y te proteja.
Que el Señor haga brillar su rostro sobre ti y muestre su gracia.
Que el Señor te descubra su rostro y te conceda la paz.
(Nm 6, 24-26)
Puedes terminar esta oración con una bendición en la frente, haciendo la señal de la cruz y diciendo, «Que Dios te bendiga y te proteja en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo».
Philip Kosloski, Aleteia




miércoles, 4 de marzo de 2020

Si te cuesta rezar el Rosario, esta nueva forma de hacerlo te cambiará la vida

Rezar el Rosario

Muchos tenemos el hábito de rezar el Rosario como una forma de apoyarnos en María y recibir por medio de Ella increíbles gracias. Desde virtudes como la paciencia y la templanza, hasta sanación para alguna enfermedad o la liberación de una situación violenta.

Yo empecé a rezar el Rosario cuando me sentía terriblemente encerrada en una crisis que no parecía acabarse. Entre cambios de ciudad, de universidad, de amigos, en la familia, en mí y mis expectativas… todo comenzó a darme vueltas por la cabeza. Hasta que, agotada y sin salida decidí recurrir a lo que siempre escuchaba a mi mamá decirme: «Reza el Rosario».

Mientras lo haces no se ven luces cayendo del cielo, ni de pronto se abren las calles para que pases sin problema mientras manejas. Pero rezar el Rosario sí te regala luces a nivel mental y espiritual, abre las murallas que tenías en el corazón.

El Rosario hace el primer milagro en lo más profundo de ti y empieza a abrirte caminos por los que empiezas a encontrar más paz, claridad, amor y finalmente: al amor de los amores, a Jesús.

Pero ¿No te pasa que alguna vez tuviste una fuerte conexión con María y Jesús por medio del Rosario pero ahora no te ayuda?, ¿Empiezar a rezarlo y de inmediato se te vienen otras cosas a la mente?, ¿sientes que repites y repites y no te concentras? O en el peor de los casos ¿no te ha servido el Rosario de arrullo para quedarte dormido? (a todos nos ha pasado alguna vez).

Muchas veces sabemos que tenemos que orar, pero en lugar de hacer oración, de dialogar corazón a corazón, mirada con mirada con Jesús, María o Dios Padre, simplemente evadimos esto importante y repetimos sin más.

El Rosario de la confianza
Hace poco sentí eso, que estaba rezando el Rosario por evadir tener un diálogo transparente con María. Y entonces tomé el consejo de este video que hace pocos días me había encontrado en «Ascension Presents» llamado: «El Rosario de la confianza».

Este método para rezar el Rosario propone que por cada cuenta le cuentes a María una preocupación diferente. No hay angustias tontas ni menos importantes, compártele todas las que tengas.

¿Qué te preocupa? Y se lo entregas a María en cada cuenta: «Te entrego mi miedo a fracasar en este nuevo proyecto, a llegar tarde, a que me corran del trabajo. A reprobar esta materia, a que mi pareja me vea como tonto, mi miedo a ser irresponsable toda la vida».

«Te entrego la angustia de que mis padres se puedan lastimar en su divorcio. Mi miedo a que no me alcance el dinero para pagar mi teléfono. A no ser santo, a que nadie se quiera casar conmigo. Mi angustia de que haya prostitución en mi país, mi miedo a que: _____ ».

*Puedes activar los subtítulo en español en la parte inferior derecha



¡Ponle nombre a lo que llevas en el corazón!
Cuando no lo hacemos lo encerramos, no lo sacamos a la luz y se pudre… como la comida que guardamos y se empieza a dañar. Poner nombre a lo que sentimos dentro nos permite entender las cosas mejor y llevarlo al Padre en la oración.

No somos menos importantes que nadie para nuestra Madre. Todo lo que vivimos es para Ella importantísimo y digno de su abrazo, su intercesión y su lucha junto con nosotros. A veces creemos que tenemos que contar cosas muy elaboradas en nuestro diálogo, pero qué mejor que ser uno mismo y poderle decir hasta lo que da pena confesar, esos miedos e inseguridades que nos atormentan por dentro.

Más cerca de María y Jesús
Este modo de rezar el Rosario recupera también otra oración maravillosa que es «El examen diario de conciencia»: el modo de San Ignacio de Loyola que nos sugiere que al final de una jornada revisemos lo que nos pasó, qué sentimos, qué pensamos, y cómo nos dejó ese conjunto de acciones al final del día.

Este examen es como sacar de una maleta que cargamos diario lo que lleva dentro. A veces ni siquiera nosotros sabíamos qué cargábamos. Cada cosa vamos viéndola en compañía de Dios o María y empezamos a dejárselas en sus manos. La oración es para entrar en diálogo y qué mejor que dejando lo que nos angustia, preocupa, inquieta o avergüenza a través del rezo del Santo Rosario.

Aprendamos a dejarnos amar y cuidar por Dios y María. Si estás interesado en descubrir nuevas formas de oración o de aprender a hacerlo para sentirte más cerca de Dios, te recomiendo el curso «Crecer en la vida de oración».

Sandra Estrada, catholic-link

Vea también y puede escoger lo que le interesa respecto al rezo del Rosario