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sábado, 20 de febrero de 2021

Test: ¿eres capaz de desconectarte de tu celular?

 

WOMAN ON PHONE

En este tiempo de Cuaresma, despegarte de tu teléfono móvil puede ser una hermosa manera de (re)descubrir los beneficios del silencio, pero también de volver a estar más disponible para las personas que te rodean.

Hoy en día, olvidar el celular es casi tan dramático como salir de casa sin las llaves. Hay personas que no imaginan la vida sin él. Y tú, ¿qué relación mantienes con tu smartphone? ¿Eres capaz de apagarlo durante unas cuantas horas o un día entero? Para saberlo, responde lo más sinceramente que puedas a este cuestionario.

1/ “¡Todavía con el celular!”. Este comentario lo escuchas…

a – A menudo
b – A veces
c – Rara vez

2/ Llegas tarde al trabajo. Al salir de casa, te das cuenta de que has olvidado el celular…

a – Nunca lo olvidas
b – Das media vuelta
c – ¡Qué más da! No me voy a morir sin mi teléfono

3/ En la iglesia, tu smartphone está…

a – encendido
b – en modo vibración
c – apagado

4/ Al salir de la iglesia…

a – Te abalanzas sobre el celular
b – Consultas los mensajes y las llamadas que hayas podido recibir y guardas el celular
c – Conversas con las personas en la salida de la misa

5/ Tu celular suena en medio de una reunión…

a – Respondes de inmediato
b – Descuelgas únicamente en caso de urgencia
c – Bloqueas el celular

6/ ¿Cuántos mensajes envías al día?

a – Más de 10
b – Entre 5 y 10
c – Menos de 3

7/ Estás esperando una llamada…

a – Mantienes el celular en tu bolsillo o en la mano
b – Dejas el celular en un lugar visible y lo consultas regularmente
c – Continúas con tus ocupaciones. Si no ves la llamada, ya llamarán de nuevo

8/ En el transporte público…

a – Miras vídeos en el celular
b – Evitas sacarlo
c – No lo tocas y lees un libro

9/ En una velada en la que no conoces a mucha gente…

a – Navegas con tu celular
b – Consultas discretamente tus mensajes
c – Disfrutas de la velada y no tocas el celular

10/ Suena un celular en mitad de la misa…

a – Te dispones a clavar tus ojos en el descuidado propietario antes de darte cuenta de que eres tú
b – ¡Buf, no es el mío! Y lo pones en modo avión discretamente
c – No hay riesgos, has dejado el teléfono en casa

11/ A la hora de cambiar de celular…

a – Siempre tienes el último modelo
b – Cambias cuando hay una oferta interesante
c – Nunca. ¿Para qué? Estás contento con el tuyo mientras funcione

12/ Apagarlo durante una noche o un fin de semana…

a – Lo hiciste una vez. ¡Nunca más!
b – ¿Por qué no? No te cierras a esta idea
c – ¡Es fácil! Lo haces a menudo

Respuestas

Si has sacado una mayoría de…

a: No concibes vivir sin tu celular.

¿Y si lo utilizas un poco menos durante la Cuaresma? ¡Sería un excelente propósito!

b: Tienes una actitud más bien moderada.

De vez en cuando, no dudes en apagar el celular durante unas cuantas horas, todo un fin de semana o durante las vacaciones.

c: Haces gala de un gran desapego con respecto a tu celular, el cual usas con gran mesura. ¿Estás seguro de que tienes uno?

Anna Ashkova, Edifa


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jueves, 27 de septiembre de 2018

La adicción a los móviles es «la heroína de nuestra época»: España está a la cabeza en Europa

El psicólogo Marc Masip pide que se prohíban en los colegios e institutos


El psicólogo Marc Masip aboga por la prohibición de los teléfonos móviles en los colegios
El problema con las pantallas, especialmente con el móvil entre niños y adolescentes, ya empieza a ser abordado una vez que están saliendo a la luz los graves efectos que de manera vertiginosa se están reproduciendo en este grupo de edad, aunque también afecta y mucho a los adultos.
El psicólogo Marc Masip acaba de publicar el libro Desconecta (Libros Cúpula), y este experto en adicciones a las nuevas tecnologías alerta de que España es el país europeo con más adicción adolescente a la red: un 21,3% de los jóvenes ‘enganchados’, frente al 12,7% de la media europea.
En su opinión, esta escalada de adicción se ha producido debido a que no existen normas nacionales para prohibir y regular su uso. Por ello, aboga por la prohibición de los móviles en los colegios españoles para mejorar el rendimiento académico, crear buenos hábitos y frenar el aumento de la adicción entre los adolescentes.
"La heroína de nuestra época"
En una entrevista con la agencia EFE, Masip no duda en asegurar que el móvil es "la heroína de nuestra época", al recordar que "hasta que murió mucha gente, gustaba a los jóvenes, les enganchaba y nadie les había dicho que les iba a matar".
marc-masip
Marc Masip afirma que en su gabinete tiene 300 familias por problemas de adicción a las nuevas tecnologías
Este experto reconoce que la adicción al móvil no es una patología declarada, ya que no la ha reconocido, "aún", la Organización Mundial de la Salud (OMS), como sí ha hecho con los trastornos causados por los videojuegos, aunque espera que lo haga en breve, porque "es una enfermedad social enorme".
La experiencia en su gabinete
Esta afirmación la hace en atención a su experiencia profesional. Lo constata el hecho de que se estén tomando medidas contra esta adicción en las familias y en los colegios y de que en su gabinete haya unas 300 familias en terapia, lo que califica de "barbaridad".
Pese a estas cifras, es optimista en cuanto a la solución del problema: "Se sale de la adicción y con éxito en un 90 % de los casos", asegura, pero advierte de que es un tratamiento de entre seis meses y tres años.
Masip explica que el término que mejor define ahora este abuso del móvil es "nomofobia", acuñado en el Reino Unido para conocer el nivel de ansiedad que genera su utilización.
No necesitan móviles los alumnos
Pese al rechazo que puedan tener sus propuestas, este experto apuesta por un régimen sancionador para combatir el abuso de la utilización del móvil en España y alaba la ley francesa que prohíbe a los estudiantes utilizarlos en los centros. "Ni lo necesitan ni les viene bien", aprecia, y hay que crear el buen hábito de que en las horas de estudio no hay que usar estos teléfonos, subraya.
libro-desconecta
Puede comprar este libro a través de la librería OcioHispano pinchando aquí
"Dirán que hay que formar y educar en el buen uso del móvil. Suena muy bonito, pero ni estamos haciéndolo ni consiguiéndolo", asegura Masip, quien tiene claro que no se debería usar antes de los 16 años. Es la edad en la que fija la madurez mental necesaria para poder utilizar "una máquina de este calibre" y, además, dice que "antes los menores no necesitan un 'smartphone' para nada".
Una "dieta digital"
Y es que, asegura, el peligro del abuso del móvil -los adolescentes lo consultan cada 7 minutos- no se detecta fácilmente, porque "todos lo hacen, no deja resaca y no produce daños físicos en un primer momento". Pero a largo plazo, sí, advierte Masip, como el descenso del rendimiento escolar y laboral, cansancio, malestar y aumento de la irritabilidad.
Este libro, Desconecta, asegura, es un manual para el buen uso de las tecnologías en el querecomienda su "dieta digital" para superar la adicción al móvil. Algo que no es fácil de reconocer para el adolescente ni para los padres, con los que recomienda "ser un poco 'cañero', porque es importante que se den cuenta de la situación", ya que, destaca, siempre les cuesta asumir que "su hijo no es el hijo que han dibujado en su mente".
En este sentido, alerta sobre el uso del móvil como moneda de cambio para premiar o castigar y aboga por normas familiares aplicadas de forma estricta. Según sus datos, un 75 % de la población mundial reconoce tener dependencia del móvil, por lo que tanto a menores como a adultos recomienda la citada "dieta digital".
Dormir con el móvil apagado, no usarlo cuando se está acompañado, utilizarlo solo para comunicarse y no hacerlo más de dos horas al día son algunos de los consejos del método de Masip, entre los que destaca el de ponerse en manos de un profesional, cuando haya un problema.










sábado, 14 de julio de 2018

El secreto de las pantallas que seduce a todos

Aprende a utilizarlas para que no te esclavicen

PHONE
Tienen algo las pantallas que atrapan. Las pantallas de los móviles, de los ordenadores, de las Tablets. Me sacan de mi mundo real y me llevan fuera, muy lejos, a otro lugar.
Con frecuencia son una ayuda que me pone en contacto con mucha gente. No quiero descalificarlas. Como leía el otro día, son sólo herramientas:
“Este mundo de la información nos ofrece herramientas. Y las herramientas en sí no son ni un problema ni una bendición, sino una oportunidad. Lo que tenemos que hacer es aprender a utilizarlas, y también detectar las dinámicas tramposas en las que nos pueden sumir[1].
Creo que las pantallas ejercen sobre mí un poder seductor. Me encanta su luz, su movimiento. Me abren a un espacio que parece infinito. Un bosque del que sólo percibo los primeros árboles.
Vuelo al futuro, regreso al pasado. Y como soy curioso me adentro buscando. Y súbitamente me encuentro fuera de la realidad que toco.
Dejo de escuchar preguntas, de mirar a los ojos, de caminar mirando a la gente. Y la pantalla me atrae y seduce con una fuerza irresistible.
Las pantallas tienen una luz especial. Parece en ellas todo mágico. Puedo decir lo que pienso sin tanto miedo al rechazo. Y puedo ocultar lo que pienso sin miedo a ser descubierto.
Tienen algo las pantallas que me sacan de mi tristeza y melancolía. En los juegos me siento poderoso. Y en las comunicaciones me veo más exitoso que en la vida real. De lejos tal vez parezco tener mejor aspecto.
La pantalla me cautiva y me dejo llevar por su invitación constante a cambiarme de lugar. Desaparezco de la vista de los presentes. Me ausento siendo aún visible. No logro desaparecer del todo. Son más bien los demás los que desaparecen.
Tienen las pantallas algo mágicoMe hacen pensar que tengo poderes especiales. Y me hacen creer que tengo más amplitud de mente para hacer varias cosas a la vez sin dispersarme. Vana ilusión.
Tienen las pantallas un toque casi divino. Traigo a mi mundo al que está lejos. Y alejo de mi cercanía al que está cerca.
Digo lo que quiero impunemente. Nadie me puede hacer daño si decido apagar la pantalla. Es la puerta de entrada y de salida.
Tienen las pantallas el poder de cambiar mi ánimo. Una noticia buena o mala. Un mensaje que me hace daño o me alegra.
He descubierto de golpe que soy un niño en edad de aprender a comunicarme. Antes sabía, sí, eso creía yo, antes de las pantallas.
Pero luego, cuando aparecieron, desaprendí lo aprendido. Olvidé lo recordado. Ya no recuerdo un solo número de teléfono. Me he vuelto más perezoso.
Y creo que Google es ese Dios que lo sabe todo. Y yo, solo por un momento, también necesito saberlo.
Intento cuidar más a los que tengo cerca. Pero se interponen entre ellos y yo una pantalla mágica. No logro verlos como antes. Porque tienen prioridad los mil avisos que me dicen que alguien, lejano o cercano, me pide algo.
Y yo, no sé si por curiosidad, por generosidad o por un afán no reconocido de ser necesario, voy raudo a dar respuesta. Porque es inmediato lo que el otro espera.
Porque para eso fue inventada esta pantalla invasiva que altera mis conductas, mis hábitos y mis tiempos.
Tengo que aprender ahora, como los niños, a comunicarme de verdad. Más que con palabras con los gestos, con el corazón.
Lo he olvidado y los emoticonos que envío no pueden reemplazar mis abrazos de antes o mis besos.
Mis palabras entrecortadas que se deslizan por la pantalla no logran llenar los vacíos que antes llenaban de vida mis conversaciones profundas, tal vez más verdaderas. Seguro que más humanas.
Quiero tocar la pantalla. Como un niño que descubre en su brillo, en su magia, algo nuevo. Pero decido al mismo tiempo que tengo que aprender a utilizarla. Para no ser un esclavo atado con cadenas. Con un peso en los pies que no me deja moverme.
Quiero luchar por ahondar en los vínculos que tengo. Quiero vivir en presente y no dejar pasar el tiempo. Quiero ser yo mismo para los demás y no esconderme detrás de mil caretas.
Respondo desde el alma y no quiero sólo dar rápidas respuestas. Es lo que quiero. Es lo que sueño ante estas mágicas pantallas que atrapan mi mirada.

[1] José María Rodríguez Olaizola, Bailar con la soledad
 Carlos Padilla Esteban, Aleteia







jueves, 16 de febrero de 2017

Nomofobia, like adiction o vamping: nuevas adicciones en los adolescentes provocadas por los móviles

Nomofobia, like adiction o vamping: nuevas adicciones en los adolescentes provocadas por los móviles

ReL

El debate sobre el uso de móviles y otros dispositivos como las tablets por parte de los menores está encima de la mesa. La preocupación de los padres es cada vez mayor ante los efectos que está produciendo.

En una entrevista para Religión en Libertad, el prestigioso neuropsicólogo infantil, Nacho Calderón ya alertaba del "grave perjuicio" que se hace a los niños y citaba algunas consecuencias de las pantallas: agresividad, déficit de atención, hiperactividad, mal humor...También el juez de menores Emilio Calatayud nos indicaba los casos que están llegando a su juzgado por menores adictos a los móviles por lo que pidió limitar la edad de acceso y su uso.

Según la encuesta del Instituto Nacional de Estadística sobre Equipamiento y Uso de Tecnologías de Información y Comunicación en los Hogares, cerca del 30% de niños menores de 10 años tiene móvil; porcentaje que se dispara hasta casi el 80% hasta los 13 años, y al 90% a los 15 años.

Por su parte, el 95% de los adolescentes de entre 10 y 15 años utiliza ordenador, y el 93% accede a Internet. Aunque el dato más revelador lo aportó un estudio realizado por investigadores de la ONG Common Sense Media, con la participación de más de 1.200 adolescentes, entre los 12 y los 18 años, y sus padres. El 50% de ellos se consideraba adicto al móvil, una cifra que los padres elevaron al 60%. 


Ahora, la web Ella Hoy habla de estas "adicciones sin droga" pero que están generando graves trastornos en los más jóvenes. Algunos de estos nuevos términos están irremediablemente unidos a los adolescentes y a cada vez más adultos:

Like adiction
Todo por un like (me gusta) o un retuit en las redes sociales. Tener un perfil actualizado, mostrarse activo subiendo fotos, comentarios, poner likes en otras publicaciones, sumar amigos… Según los expertos, la obsesión por el like desvela una necesidad de lograr aprobación o de ser legitimado en público, y no olvidemos que la adolescencia es una etapa de búsqueda de la identidad. Cuando no se logra la interacción esperada, aparece la frustración.

Vamping
Pasarse la noche sin dormir y pegado a la pantalla del móvil o del ordenador chateando o navegando por las redes sociales. Es lo que se conoce como vamping, y además de romper la rutina del sueño (esencial para estar al cien por cien al día siguiente), trae consigo cansancio, fatiga durante el día, pérdida de concentración, bajo rendimiento, irritabilidad y cambios de humor. En España también se utiliza el término phonbies para definir a los adolescentes que roban horas al sueño para estar conectados a la pantalla del móvil o tablet.


Nomofobia
Quizá sea el fenómeno más extendido y más conocido. La nomofobia (abreviatura de la expresión inglesa ‘no-mobile-phone phobia’) define la fobia o el miedo incontrolable a perder el teléfono móvil o a salir de casa sin él. Hay otros síntomas que pueden aparecer, como ansiedad, malestar general, irritabilidad, negación, sentimiento de culpa y baja autoestima.