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sábado, 15 de agosto de 2026

Señales de que el móvil se ha convertido en algo siniestro para tus hijos: un consejo radical

La experta Kimberly Ells alerta de que el móvil no es solo un portal para que el niño acceda al mundo, sino que también lo es para que el mundo acceda a los hijos.

"Es posible sugerir algo radical e incluso impensable para muchos padres: no le dé a su hijo un teléfono con Internet. No esperen a que su hijo sea el protagonista de un drama", señala Kimberly Ells

    Hace años que Kimberly Ells se ha convertido en todo un referente especializado en la salvaguarda de la familia. Dispone de muchas herramientas para ello, ya sean sus apariciones en -ha llegado a ser entrevistada por Tucker Carlson o alertado ante la ONU-, a través de sus libros como La familia invencible o bien desde sus propias redes, web y artículos. Y la advertencia en todas ellas es siempre la misma: "No lo hagas. No les des teléfono a tus hijos".

    En uno de sus últimos artículos, la también madre de tres hijos describe lo que supone para un padre ser consciente de cómo extraños "se acercan, atacan, educan y manipulan" a los propios hijos a través de los teléfonos.

    Por su experiencia, se refiere a una de las razones más frecuentes a la hora de dar el teléfono a los hijos: lo que implica no tener móvil. Sin embargo, dice Ells, "los peligros de tenerlo pueden ser mayores. Un móvil no es solo un portal para que el niño acceda al mundo. También es un portal para que el mundo acceda a tu hijo".

    Y aunque "nunca es demasiado tarde" para tomar medidas, el tiempo es oro. Y es que nunca se piensa que el abuso digital, la "desprogramación" o vaciado moral, la captación por el lobby trans, la adicción o incluso la trata puedan afectar a los hijos… hasta que pasa. Como en estos tres casos reales:

    Jenna

    Como le pasó a Jenna. En su caso, sus padres le dieron un Ipad para hacer las tareas y al principio se preocupaban de que lo usase poco y lo guardase cada noche. Pero cuando se normalizó, Jenna lo usaba cada noche en su habitación, encontrándose contenidos cada vez más "oscuros y perturbadores". "Con el tiempo se volvió más triste e irritable. Su madre le preguntó y en ese momento y ella estaba experimentando pensamientos suicidas", cuenta Ells. La reacción de los padres se limitó a dos actuaciones: terapia y quitarle el iPad por completo: "Su reacción fue un profundo alivio, porque quitaron la influencia del dispositivo sobre ella".

    Nikki-chan

    En el caso de Nikki, adolescente, tenía un teléfono con el que buscaba al principio contenidos inocentes que no dejaron de volverse de contenido erótico. En poco tiempo, Nikki estaba saturada de contenido y peticiones sexuales, incluso de hombres mayores que se acercaban "digitalmente" a ella, conformándose con la atención que le prestaban. Lo siguiente que hizo fue acceder a una aplicación móvil de citas y reunirse con hombres mayores que ella en encuentros sexuales: "Cuando sus padres se dieron cuenta de la situación, ella estaba a un paso de ser arrastrada hacia el tráfico sexual por un hombre que pretendía estar interesado románticamente en ella".

    Olivia

    A Olivia le ocurrió algo similar al descargar Snapchat. Solo era para interactuar con amigos, pero pronto se le acercaron extraños, algunos de los cuales le manifestaban sus intenciones y describían actos depravados. Y si ella mostraba sorpresa, sus interlocutores se celebraban ser los responsables de exponer a Olivia a esos mensajes. Desesperada, acudió a su madre y todo terminó cuando le recomendó que parase la conversación, borrase la aplicación y no volviese a descargarla.

    Dos reflexiones inapelables

    La asesora observa que en los tres casos citados, si los padres no hubiesen permitido a sus hijas tener el dispositivo nada habría ocurrido. Y esto, dice, debe hacer a los padres "preguntarse por qué ponen a los niños en situaciones de las que deban de ser rescatados".

    También observa que también es habitual exculpar al teléfono móvil, argumentando que los niños deben prepararse para usarlo responsablemente. ¿Pero están preparados?, se pregunta Ells, "¿o se debe esperar que niñas de 12 años sean capaces de desenvolverse en situaciones de gran carga sexual con depredadores"?, plantea.

    `The invincible family´ de Kimberly Ells.

    A modo de respuesta, sugiere "algo radical e impensable" para muchos padres: "No les deis un teléfono con acceso libre a Internet. Y no les deis otro dispositivo que proporcione acceso ilimitado. Simplemente, no lo hagáis: no esperéis a que vuestro hijo sea el protagonista de una triste historia como las anteriores, o peor".

    Advertencias y señales de alerta

    Para Ells, lo descrito forma parte de un fenómeno de "naturaleza extrema" que se puede prevenir prestando atención a algunos indicativos en los hijos, pero también en los padres.

    1.  Atención a los cambios

    Si la apariencia de su hijo ha cambiado drásticamente y si el cambio va acompañado de una negativa a participar en actividades familiares o resistencia a entablar una conversación, no es algo que deba descartarse a la ligera.

    1. Más teléfono y menos familia
    2. Si la falta de interés en la participación familiar se combina con el uso del teléfono (y es casi seguro que así es), es probable que se haya orientado hacia los `extraños´ en lugar de hacia los padres. Y el daño a su hijo y a su relación con él puede ser significativo.

      1. Padres ausentes…
      2. "Y yo me pregunto: ¿Dónde están los padres? Seguramente la mayoría de ellos preferiría que sus hijos no saliesen al mundo pareciendo payasos, pero lo hacen mientras sus padres se retuercen las manos, miran a otro lado o animan a sus hijos a expresar su `yo auténtico´", comenta.

        1. … y sin influencia
        2. Lo que realmente supone, agrega, es "que los padres tienen una influencia cada vez menor sobre sus hijos y esto no es beneficios para ellos. La mayoría de los padres han aceptado su degradación a ser menos importantes y menos consultados que las personas que usan los teléfonos de sus hijos".

          Medidas para los hijos

          Aunque advierte de que "no será fácil", no duda en afirmar que lo más probable y recomendable es "interrumpir el uso del teléfono de tu hijo. Y tu hijo resistirá con sus mejores esfuerzos. Pero puedes y debes hacerlo. El bienestar inmediato y final de tu hijo puede estar en juego".

          En otro de los artículos publicados en su web, Ells propone tres sugerencias "dolorosamente obvias" para evitar y reducir el tiempo que los hijos pasan ante la pantalla, como son:

          • Leer muchos libros.
          • Hablar con tus hijos cada día
          • No utilizar dispositivos digitales como parte de un rato en familia premeditado

          Kimberly Ells, con el afamado periodista Tucker Carlson.

          Bebés

          "Si tienes un niño pequeño en el carrito de la tienda, no le des un teléfono para que se calle o se entretenga (esto es prácticamente una epidemia cada vez que voy a la tienda). Habla con tu hijo. La tienda es un lugar donde un niño puede aprender mucho sobre el mundo simplemente observando. Leer un libro une a padres y niños, un móvil [no]. Minimiza estos ratos tanto como sea posible".

          Niños pequeños

          "No establezca cuotas sobre cuánto tiempo debe leer tu hijo. Obligar a los niños a leer como si fuera un castigo o una tarea les quita la alegría a ellos (y a tí). Aunque bien intencionadas, las cuotas de minutos de lectura tienden a alejar a los niños del amor por la lectura. Lea por el placer de leer y deje que sus hijos hagan lo mismo. Las invitaciones de lectura, los desafíos o los atracones son diferentes a las cuotas de lectura. ¡Todo es cuestión de enfoque!"

          Preadolescentes y adolescentes

          "Si tuviste la casa llena de libros durante la corta vida de tu hijo y continuaste leyendo con él, es más probable que tu hijo disfrute la lectura. Apoya esta tendencia manteniéndolo con libros en los que le gusten. Desgraciadamente hoy en día no se puede simplemente ir a la sección para adolescentes de la biblioteca y esperar encontrar material adecuado. Cíñete a los clásicos que te encantaban cuando eras niño y sigue las recomendaciones de fuentes confiables".

          José María Carrera, Rel

          Vea también    Mi fe de niño




          sábado, 20 de febrero de 2021

          Test: ¿eres capaz de desconectarte de tu celular?

           

          WOMAN ON PHONE

          En este tiempo de Cuaresma, despegarte de tu teléfono móvil puede ser una hermosa manera de (re)descubrir los beneficios del silencio, pero también de volver a estar más disponible para las personas que te rodean.

          Hoy en día, olvidar el celular es casi tan dramático como salir de casa sin las llaves. Hay personas que no imaginan la vida sin él. Y tú, ¿qué relación mantienes con tu smartphone? ¿Eres capaz de apagarlo durante unas cuantas horas o un día entero? Para saberlo, responde lo más sinceramente que puedas a este cuestionario.

          1/ “¡Todavía con el celular!”. Este comentario lo escuchas…

          a – A menudo
          b – A veces
          c – Rara vez

          2/ Llegas tarde al trabajo. Al salir de casa, te das cuenta de que has olvidado el celular…

          a – Nunca lo olvidas
          b – Das media vuelta
          c – ¡Qué más da! No me voy a morir sin mi teléfono

          3/ En la iglesia, tu smartphone está…

          a – encendido
          b – en modo vibración
          c – apagado

          4/ Al salir de la iglesia…

          a – Te abalanzas sobre el celular
          b – Consultas los mensajes y las llamadas que hayas podido recibir y guardas el celular
          c – Conversas con las personas en la salida de la misa

          5/ Tu celular suena en medio de una reunión…

          a – Respondes de inmediato
          b – Descuelgas únicamente en caso de urgencia
          c – Bloqueas el celular

          6/ ¿Cuántos mensajes envías al día?

          a – Más de 10
          b – Entre 5 y 10
          c – Menos de 3

          7/ Estás esperando una llamada…

          a – Mantienes el celular en tu bolsillo o en la mano
          b – Dejas el celular en un lugar visible y lo consultas regularmente
          c – Continúas con tus ocupaciones. Si no ves la llamada, ya llamarán de nuevo

          8/ En el transporte público…

          a – Miras vídeos en el celular
          b – Evitas sacarlo
          c – No lo tocas y lees un libro

          9/ En una velada en la que no conoces a mucha gente…

          a – Navegas con tu celular
          b – Consultas discretamente tus mensajes
          c – Disfrutas de la velada y no tocas el celular

          10/ Suena un celular en mitad de la misa…

          a – Te dispones a clavar tus ojos en el descuidado propietario antes de darte cuenta de que eres tú
          b – ¡Buf, no es el mío! Y lo pones en modo avión discretamente
          c – No hay riesgos, has dejado el teléfono en casa

          11/ A la hora de cambiar de celular…

          a – Siempre tienes el último modelo
          b – Cambias cuando hay una oferta interesante
          c – Nunca. ¿Para qué? Estás contento con el tuyo mientras funcione

          12/ Apagarlo durante una noche o un fin de semana…

          a – Lo hiciste una vez. ¡Nunca más!
          b – ¿Por qué no? No te cierras a esta idea
          c – ¡Es fácil! Lo haces a menudo

          Respuestas

          Si has sacado una mayoría de…

          a: No concibes vivir sin tu celular.

          ¿Y si lo utilizas un poco menos durante la Cuaresma? ¡Sería un excelente propósito!

          b: Tienes una actitud más bien moderada.

          De vez en cuando, no dudes en apagar el celular durante unas cuantas horas, todo un fin de semana o durante las vacaciones.

          c: Haces gala de un gran desapego con respecto a tu celular, el cual usas con gran mesura. ¿Estás seguro de que tienes uno?

          Anna Ashkova, Edifa


          Vea también    Hay que sacar la TV del cuarto de los niños




          viernes, 17 de julio de 2020

          Gregorio, el “taxista honesto”, una bofetada a la corrupción en Ecuador

          TAXI DRIVER

          Su historia ha sacudido las redes sociales, gesto que hace ruido en tiempos donde impera la corrupción, tema que incluso ha motivado un mensaje de los obispos

          Ella se olvidó su móvil (celular) en el taxi. Pero Gregorio se lo devolvió. Hasta aquí suceso que tal vez no sorprenda tanto, pero con el correr de las horas, luego de conocidos los detalles, empezó a cobrar relevancia en redes sociales y ha llegado incluso a posicionar a este hombre como el “taxista honesto”.
          Gregorio suele conducir su coche por las calles de Guayaquil (Ecuador) y el pasado 10 de julio su encuentro con Blanca Moncada comenzó de alguna manera a convertirlo en famoso. Esta mujer, recuerdan medios como El Comercio, tomó el taxi a la salida de un centro comercial y tras un corto viaje dejó la unidad sin siquiera “mirar el rostro del conductor”.
          Un tiempo después, se dio cuenta que no tenía su móvil consigo, por lo que decidió llamar a su teléfono olvidado y alguien le contestó. Era Gregorio, quien le dijo que su hija lo había encontrado y que en minutos se lo alcanzaría. Era el segundo móvil que este hombre devolvía en una semana.
          El agradecimiento de la mujer fue tal que le prometió –recuerda El Comercio–  que difundiría su gesto en las redes sociales “para que todo el mundo sepa que las buenas personas aún existen y están por allí, esperando hacer el bien”.
          Aquí los tuits difundidos en redes:
          Las reacciones no se hicieron esperar. “Por más Gregorios en cargos públicos”, llegaron a indicar algunos.

          Bofetada a la corrupción

          ¿Por qué lo acontecido con este taxista ha generado tal repercusión? Un ensayo de respuesta empieza a continuación. Es que desde hace varios años la corrupción –algo generalizado en varios países de América Latina- se ha transformado en tema de preocupación y conversación en Ecuador.
          Recientemente, hasta la Iglesia en Ecuador sacó un comunicado en el que expresa su sentir “ante una escandalosa proliferación de casos de corrupción que afectan a la sociedad ecuatoriana, en momentos en que el pueblo sufre dolorosas consecuencias de la pandemia del COVID-19”.
          “El número de casos de corrupción dos da la idea de las dimensiones de un problema que salpica, de forma inmisericorde, a nuestra sociedad, a las instituciones del Estado y a los pobres de nuestro pueblo. En efecto, esta dura realidad no es de hoy, sino que viene de lejos, como tampoco es exclusiva de políticos o altos funcionarios, pues, lamentablemente, se ha extendido a las costumbres de todos los estratos sociales. Por ello, al tiempo denunciamos la corrupción de los demás, debemos mirar también nuestros propios comportamientos cotidianos, a fin de evitar que la corrupción se adueñe de nuestros corazones”, señalan.
          El mensaje de los obispos responde de alguna manera a algunos temas que llevan varios años, pero también a casos recientes vinculados a denuncias de sobreprecios en la compra de insumos y equipos para atender la emergencia sanitaria por COVID-19.
          Pero también, por ejemplo, además de temas de empresas que tienen contratos con el Estado, la situación de Daniel Salcedo, amigo cercano al hijo del expresidente Abdalá Bucaram, quien ha estado salpicado en el escándalo de la entrega ilegal de carnés de discapacidad con efecto en beneficios tributarios.
          “La corrupción no tiene límites”, había recordado el presidente Lenín Moreno luego que el tema se posicionara en la opinión pública. “No permitiré que nadie se aproveche de los derechos de las personas con discapacidad”, esbozó.
          Pero hasta aquí solo pinceladas de un tema que sacude al continente –recientemente el tema corrupción en tiempos de pandemia también ha sonado países como Brasil, México o Perú-  y es por eso cuando pequeñas acciones como la de Gregorio surgen, a muchos le refresca el ánimo, verdadero bálsamo, cuasi oasis en el desierto.
          Pablo Cesio/Aleteia Ecuador

          Vea también Consagración de las Emociones

          jueves, 27 de septiembre de 2018

          La adicción a los móviles es «la heroína de nuestra época»: España está a la cabeza en Europa

          El psicólogo Marc Masip pide que se prohíban en los colegios e institutos


          El psicólogo Marc Masip aboga por la prohibición de los teléfonos móviles en los colegios
          El problema con las pantallas, especialmente con el móvil entre niños y adolescentes, ya empieza a ser abordado una vez que están saliendo a la luz los graves efectos que de manera vertiginosa se están reproduciendo en este grupo de edad, aunque también afecta y mucho a los adultos.
          El psicólogo Marc Masip acaba de publicar el libro Desconecta (Libros Cúpula), y este experto en adicciones a las nuevas tecnologías alerta de que España es el país europeo con más adicción adolescente a la red: un 21,3% de los jóvenes ‘enganchados’, frente al 12,7% de la media europea.
          En su opinión, esta escalada de adicción se ha producido debido a que no existen normas nacionales para prohibir y regular su uso. Por ello, aboga por la prohibición de los móviles en los colegios españoles para mejorar el rendimiento académico, crear buenos hábitos y frenar el aumento de la adicción entre los adolescentes.
          "La heroína de nuestra época"
          En una entrevista con la agencia EFE, Masip no duda en asegurar que el móvil es "la heroína de nuestra época", al recordar que "hasta que murió mucha gente, gustaba a los jóvenes, les enganchaba y nadie les había dicho que les iba a matar".
          marc-masip
          Marc Masip afirma que en su gabinete tiene 300 familias por problemas de adicción a las nuevas tecnologías
          Este experto reconoce que la adicción al móvil no es una patología declarada, ya que no la ha reconocido, "aún", la Organización Mundial de la Salud (OMS), como sí ha hecho con los trastornos causados por los videojuegos, aunque espera que lo haga en breve, porque "es una enfermedad social enorme".
          La experiencia en su gabinete
          Esta afirmación la hace en atención a su experiencia profesional. Lo constata el hecho de que se estén tomando medidas contra esta adicción en las familias y en los colegios y de que en su gabinete haya unas 300 familias en terapia, lo que califica de "barbaridad".
          Pese a estas cifras, es optimista en cuanto a la solución del problema: "Se sale de la adicción y con éxito en un 90 % de los casos", asegura, pero advierte de que es un tratamiento de entre seis meses y tres años.
          Masip explica que el término que mejor define ahora este abuso del móvil es "nomofobia", acuñado en el Reino Unido para conocer el nivel de ansiedad que genera su utilización.
          No necesitan móviles los alumnos
          Pese al rechazo que puedan tener sus propuestas, este experto apuesta por un régimen sancionador para combatir el abuso de la utilización del móvil en España y alaba la ley francesa que prohíbe a los estudiantes utilizarlos en los centros. "Ni lo necesitan ni les viene bien", aprecia, y hay que crear el buen hábito de que en las horas de estudio no hay que usar estos teléfonos, subraya.
          libro-desconecta
          Puede comprar este libro a través de la librería OcioHispano pinchando aquí
          "Dirán que hay que formar y educar en el buen uso del móvil. Suena muy bonito, pero ni estamos haciéndolo ni consiguiéndolo", asegura Masip, quien tiene claro que no se debería usar antes de los 16 años. Es la edad en la que fija la madurez mental necesaria para poder utilizar "una máquina de este calibre" y, además, dice que "antes los menores no necesitan un 'smartphone' para nada".
          Una "dieta digital"
          Y es que, asegura, el peligro del abuso del móvil -los adolescentes lo consultan cada 7 minutos- no se detecta fácilmente, porque "todos lo hacen, no deja resaca y no produce daños físicos en un primer momento". Pero a largo plazo, sí, advierte Masip, como el descenso del rendimiento escolar y laboral, cansancio, malestar y aumento de la irritabilidad.
          Este libro, Desconecta, asegura, es un manual para el buen uso de las tecnologías en el querecomienda su "dieta digital" para superar la adicción al móvil. Algo que no es fácil de reconocer para el adolescente ni para los padres, con los que recomienda "ser un poco 'cañero', porque es importante que se den cuenta de la situación", ya que, destaca, siempre les cuesta asumir que "su hijo no es el hijo que han dibujado en su mente".
          En este sentido, alerta sobre el uso del móvil como moneda de cambio para premiar o castigar y aboga por normas familiares aplicadas de forma estricta. Según sus datos, un 75 % de la población mundial reconoce tener dependencia del móvil, por lo que tanto a menores como a adultos recomienda la citada "dieta digital".
          Dormir con el móvil apagado, no usarlo cuando se está acompañado, utilizarlo solo para comunicarse y no hacerlo más de dos horas al día son algunos de los consejos del método de Masip, entre los que destaca el de ponerse en manos de un profesional, cuando haya un problema.










          jueves, 16 de febrero de 2017

          Nomofobia, like adiction o vamping: nuevas adicciones en los adolescentes provocadas por los móviles

          Nomofobia, like adiction o vamping: nuevas adicciones en los adolescentes provocadas por los móviles

          ReL

          El debate sobre el uso de móviles y otros dispositivos como las tablets por parte de los menores está encima de la mesa. La preocupación de los padres es cada vez mayor ante los efectos que está produciendo.

          En una entrevista para Religión en Libertad, el prestigioso neuropsicólogo infantil, Nacho Calderón ya alertaba del "grave perjuicio" que se hace a los niños y citaba algunas consecuencias de las pantallas: agresividad, déficit de atención, hiperactividad, mal humor...También el juez de menores Emilio Calatayud nos indicaba los casos que están llegando a su juzgado por menores adictos a los móviles por lo que pidió limitar la edad de acceso y su uso.

          Según la encuesta del Instituto Nacional de Estadística sobre Equipamiento y Uso de Tecnologías de Información y Comunicación en los Hogares, cerca del 30% de niños menores de 10 años tiene móvil; porcentaje que se dispara hasta casi el 80% hasta los 13 años, y al 90% a los 15 años.

          Por su parte, el 95% de los adolescentes de entre 10 y 15 años utiliza ordenador, y el 93% accede a Internet. Aunque el dato más revelador lo aportó un estudio realizado por investigadores de la ONG Common Sense Media, con la participación de más de 1.200 adolescentes, entre los 12 y los 18 años, y sus padres. El 50% de ellos se consideraba adicto al móvil, una cifra que los padres elevaron al 60%. 


          Ahora, la web Ella Hoy habla de estas "adicciones sin droga" pero que están generando graves trastornos en los más jóvenes. Algunos de estos nuevos términos están irremediablemente unidos a los adolescentes y a cada vez más adultos:

          Like adiction
          Todo por un like (me gusta) o un retuit en las redes sociales. Tener un perfil actualizado, mostrarse activo subiendo fotos, comentarios, poner likes en otras publicaciones, sumar amigos… Según los expertos, la obsesión por el like desvela una necesidad de lograr aprobación o de ser legitimado en público, y no olvidemos que la adolescencia es una etapa de búsqueda de la identidad. Cuando no se logra la interacción esperada, aparece la frustración.

          Vamping
          Pasarse la noche sin dormir y pegado a la pantalla del móvil o del ordenador chateando o navegando por las redes sociales. Es lo que se conoce como vamping, y además de romper la rutina del sueño (esencial para estar al cien por cien al día siguiente), trae consigo cansancio, fatiga durante el día, pérdida de concentración, bajo rendimiento, irritabilidad y cambios de humor. En España también se utiliza el término phonbies para definir a los adolescentes que roban horas al sueño para estar conectados a la pantalla del móvil o tablet.


          Nomofobia
          Quizá sea el fenómeno más extendido y más conocido. La nomofobia (abreviatura de la expresión inglesa ‘no-mobile-phone phobia’) define la fobia o el miedo incontrolable a perder el teléfono móvil o a salir de casa sin él. Hay otros síntomas que pueden aparecer, como ansiedad, malestar general, irritabilidad, negación, sentimiento de culpa y baja autoestima.