
Hace algunas semanas inició el año 2026, pero si observamos lo que sucede en redes sociales, pareciera que nos hemos metido en una cápsula del tiempo y regresado diez años atrás, al 2016. Desde inicios de año hemos visto cómo se han grabado videos que recuerdan el maquillaje, la vestimenta y distintos aspectos de la vida cotidiana de aquel momento.
Esta tendencia no solo nos permite ver cuánto ha cambiado el mundo exterior desde entonces, sino que también puede convertirse en un ejercicio personal para mirar nuestro interior y preguntarnos qué ha cambiado en nosotros a lo largo de estos diez años.
1Dimensión espiritual
Una de las primeras preguntas que conviene hacernos es: ¿cómo ha sido mi relación con Dios en estos últimos diez años? Tal vez antes vivíamos una fe más sencilla, más espontánea o más centrada en la acción; o quizá hoy nuestra fe es más reflexiva y consciente. La fe no es una vivencia estática, sino un camino que evoluciona junto con nuestra historia personal. Este puede ser un buen momento para cuestionarnos:
- ¿Con qué frecuencia y de qué manera rezo actualmente?
- ¿Cuántas veces me permito escuchar a Dios en el silencio?
- ¿Con qué frecuencia me acerco a los sacramentos?
- Las experiencias que he vivido durante este tiempo, tanto las buenas como las dolorosas, ¿las he caminado de la mano del Señor?
2Relaciones interpersonales

Otro punto clave es la forma en la que nos relacionamos hoy. En estos diez años han cambiado muchas dinámicas sociales. Pasamos más tiempo frente a las pantallas que en encuentros presenciales, lo cual, en algunas ocasiones, dificulta la construcción de vínculos profundos y duraderos. Por ello, vale la pena preguntarnos si estamos priorizando la calidad de nuestras relaciones por encima de la cantidad:
- ¿Cuántas veces busco genuinamente a la otra persona para interesarme por su vida?
- ¿Cuántas veces estoy realmente presente y atenta con quien tengo enfrente?
- ¿Qué personas entraron y salieron de mi vida en estos años y qué aprendí de cada una de ellas?
3Relación con uno mismo
Aunque ya se hablaba de la importancia del cuidado personal en 2016, en los últimos años el tema de la salud mental se ha vuelto mucho más visible y necesario. Hoy somos más conscientes de lo que sentimos, pero también vivimos inmersos en un mundo digital que fomenta la comparación constante, el aislamiento y modelos de vida difíciles de alcanzar. Por eso, es importante detenernos un momento y reflexionar:
- ¿Cómo me veo a mí mismo: me aprecio, me tengo paciencia, me autorregulo?
- ¿Me comparo con la vida de los demás o logro verla como una fuente de inspiración?
- ¿He cuidado de mi mente y de mi cuerpo a lo largo de estos años?
5Aspiraciones, metas y concepto de éxito

Diez años son suficientes para haber atravesado pruebas importantes y haber visto florecer algunos sueños, mientras que otros quizá no se concretaron. Las prioridades de entonces no siempre son las mismas que las de ahora. Mirar atrás nos permite reconocer lo que sí logramos, aun cuando los sueños cambiaron de forma o aparecieron situaciones inesperadas que transformaron nuestras aspiraciones.
- ¿Qué sueños tenía en 2016 y cómo cambiaron con el tiempo?
- ¿Cuáles son hoy mis prioridades y metas?
- ¿Qué significa para mí el éxito en este momento de mi vida?
6El mundo que nos rodea
En la última década hemos sido testigos del aumento de guerras, conflictos internacionales, polarización política y de una pandemia que marcó a toda una generación. Han sido años atravesados por la tensión, el miedo y la incertidumbre. Sin embargo, también hubo momentos de alegría, esperanza y unidad. Hoy podemos mirar atrás y preguntarnos con gratitud
- ¿Cuántas veces confié en Dios ante situaciones inciertas?
- ¿Qué agradezco hoy que en 2016 daba por sentado?
- ¿Qué puedo hacer desde este momento para mejorar en cada área de mi vida?
- ¿He sido capaz de contemplar la Divina Providencia de Dios en estos momentos que he atravesado?
Este ejercicio nos ayudará, no solo a sumarnos a la tendencia del 2016, sino a vivirla con mayor profundidad, reconociendo y agradeciendo el crecimiento que hemos tenido a lo largo de la última década.
Yohana Rodríguez, Aleteia
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