
La Sagrada Familia nos da una "lección sobre la vida familiar" y el tiempo que Jesús pasó con María y José tiene como objetivo "enseñarnos lo que es la vida familiar", dice el Catecismo y sí respetar a cada miembro.
Esto es de vital importancia porque el amor familiar es lo que Dios quiere que sea el mundo entero. "La familia cristiana proclama en voz alta tanto las virtudes presentes del Reino de Dios como la esperanza de una vida bendita por venir", dijo la Iglesia en el Concilio Vaticano II.
Menos interacciones de amor

Con demasiada frecuencia nuestras interacciones familiares son menos amorosas que nuestras otras interacciones sociales, y aunque estamos dispuestos a hacer mucho por la familia en situaciones extremas, hacemos mucho menos por ella en otros momentos.
Aquí hay cuatro propósitos para vivir la vida familiar más como la Sagrada Familia, y tratar al mundo fuera de tu hogar más como ellos lo harían.
1Respeta a tu familia como respetas a tus invitados
Cuando los invitados no entienden las cosas de la misma manera que nosotros, lo aceptamos y encontramos la paciencia para explicárselo. Sin embargo, con la familia, a menudo queremos que entiendan lo que decimos tal y como lo decimos, sin concesiones.
Con los invitados, buscamos la razón más benévola para nuestros desacuerdos e intentamos encontrar puntos en común. Con la familia, somos más propensos a intensificar nuestros desacuerdos, alejándolos de los puntos en común y convirtiéndolos en campos de batalla activos.
Cuando tenemos que pedir algo a un invitado, modulamos nuestra voz para suavizar la petición, y si ellos nos piden algo, nos decepciona no poder ayudarles. Con la familia, nuestras exigencias son demasiado habituales y nuestra cortesía demasiado infrecuente.
Por lo tanto, en nuestro discurso, discusiones y peticiones, decidamos tratar a la familia como a invitados.
2Servir a los demás como si fueran familia
Piensa en lo que haremos por la familia:
- Si un familiar está en el hospital, dejamos todo para ir a visitarlo.
- Si un familiar corre el riesgo de perder su hogar, hacemos todo lo posible para ayudarlo.
- Si un familiar se enfrenta a una crisis existencial, hablamos con él hasta que lo supere, sin importar el tiempo que nos lleve.
Lo hacemos por nuestra familia porque son las personas a las que amamos incondicionalmente. No tienen que ganarse nuestro amor ni recompensar nuestros esfuerzos.
3Aprecia a tu familia como si fueran la "versión necrológica" de sí mismos

Cinco años antes de que un miembro de la familia fallezca, vemos una versión distorsionada de ellos cuando los miramos.
- Podemos tender a resumir su historia como la historia de sus pecados y errores.
- Cuando observamos cómo pasan su tiempo, vemos lo que podrían estar haciendo e incluso lo que deberían estar haciendo, en lugar del valor de lo que están haciendo.
- Los miramos y esperamos que algún día se conviertan en la mejor versión de sí mismos.
Pero entonces, al morir, vemos a nuestros familiares despojados de toda la escoria del juicio que les imponíamos, y cuando escribimos su obituario, su verdadero valor brilla con luz propia:
- Resumimos su historia como una sucesión de victorias.
- Señalamos con orgullo lo noble de sus pasatiempos, incluso aquellos que antes no apreciábamos.
- Nos damos cuenta de que no había "versiones" de ellos mismos: eran quienes eran, adorables y geniales.
Dios siempre nos ve de esta última manera. Irónicamente, esto nos plantea un mayor desafío. La actitud de Dios no nos dice: "Sois patéticos. Mejorad", sino: "Sois geniales. Espero mucho de vosotros. Mejorad".
4Vive la vida que deseas en tu obituario
Los guías espirituales llevan mucho tiempo aconsejándonos que pensemos en nuestra vida desde el punto de vista de nuestro lecho de muerte y que vivamos el tipo de vida que queramos recordar entonces.
Otra forma de expresar este consejo es: "Empieza a hacer las cosas que quieres que se mencionen en tu funeral".
Es justo en los funerales cuando escuchamos como los hijos recuerdan los momentos que sus padres pasaron con ellos, no las cosas que les proporcionaron. Los cónyuges aprecian el esfuerzo que cada uno ha dedicado a la familia, pero recuerdan más las palabras de amor y los gestos de cariño con la familia.
Decide empezar a crear hoy mismo los recuerdos familiares fundamentales que llenarán tu obituario más adelante.
Tom Hoopes, Aleteia
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