
En la vida cotidiana del matrimonio es normal que, al hablar, surjan desacuerdos, diferencias de opinión y momentos de tensión. Sin embargo, cuando estas situaciones se expresan en forma de críticas o descalificaciones delante de los hijos, las consecuencias pueden ir mucho más allá de una simple discusión pasajera.
Los niños no solo escuchan las palabras de sus padres, sino que también interpretan gestos, tonos y actitudes, construyendo a partir de ello su comprensión del amor, el respeto y la convivencia. Por eso, la manera en que los esposos se tratan entre sí frente a sus hijos tiene un impacto profundo en su desarrollo emocional y en la visión que formarán del matrimonio y la familia.
Los niños aprenden con el ejemplo que los padres dan en casa. Por lo que, si uno de los dos comienza a tener actitudes de crítica o de desprecio hacia el cónyuge, los niños comenzarán a aprender de ello y más tarde replicar dicho conocimiento.

El reconocido Doctor John Gottman, señala que los niños expuestos a conflictos frecuentes y duros entre sus padres tienen más probabilidades de experimentar problemas de ansiedad y de comportamiento a medida que crecen; por ello, sugiere que las parejas trabajen para reducir ese patrón y resolver sus discrepancias en privado siempre que sea posible.
Ser prudentes delante de los hijos
La especialista Eva Bach, explicó que cuando entre cónyuges comienzan a hablarse de formas inadecuadas, a pelear o a ofenderse delante de los hijos, los pone en una situación difícil porque distorsiona la imagen de los mismos padres.
Especialmente cuando se les pide que tomen partido o cuando dicen frases a los hijos como:"te pareces a tu padre" destacando algún aspecto negativo, eso no favorece la autoestima de los hijos.
Por el contrario, recomienda que hablen bien el uno del otro en presencia de los hijos, destacando aspectos que les guste del otro, por ejemplo, "me encanta esto de tu padre". De modo que favorezca un sano desarrollo no solo en los hijos, sino en la familia entera.
Aquí te compartimos algunas recomendaciones que pueden ayudarlos como esposos a abordar los desacuerdos de manera apropiada y a dar un buen ejemplo a sus hijos.
1Acordar una regla de pareja
Primero que nada, es importante hablar con una comunicación asertiva entre esposos y así fijar una regla de pareja que funja como acuerdo, por ejemplo: "Los temas delicados se hablan en privado, no delante de los hijos".
Este compromiso mutuo crea unidad y evita reproches públicos.
2Pausar antes de reaccionar
Cuando surge un desacuerdo, es mejor detener la conversación si los hijos están presentes. Frases como:
"Luego lo hablamos" ayudan a postergar el conflicto sin tratarlo en ese preciso momento.
3Cuidar el lenguaje y el tono
El sarcasmo, las burlas o los gestos despectivos también comunican crítica. Hablar con respeto protege la dignidad del cónyuge y transmite un buen ejemplo.
Cuidar las palabras delante de los hijos no es fingir una relación perfecta, sino proteger su corazón y su confianza. Cuando los esposos se respetan públicamente, los hijos crecen sintiéndose seguros y aprendiendo a amar con madurez.
Karen Hutch, Aleteia
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