
Todos aspiramos a ser la mejor versión de nosotros mismos, y así, encontrar sentido y propósito a nuestra vida para trascender. Pero, ¿cuántas veces nos hemos visto abrumados a causa de la sensación de que "no somos suficientes" o porque el cansancio nos vence? Santa Teresita de Lisieux nos da una clave muy importante.
Esta gran santa se empeñó en buscar cuál era su propósito en la vida para llevarlo a acabo; y no fue hasta que leyó las cartas de san Pablo a los Corintios, cuando descubrió su verdadero llamado.
"Entonces, llena de una alegría desbordante, exclamé: Oh Jesús, amor mío, por fin he encontrado mi vocación: mi vocación es el amor. Sí, he hallado mi propio lugar en la Iglesia, y este lugar es el que tú me has señalado, Dios mío. En el corazón de la Iglesia, que es mi madre, yo seré el amor; de este modo lo seré todo, y mi deseo se verá colmado".
¿Y si el propósito no está en lo grande sino en lo pequeño?

Para santa Teresita, no hacía falta hacer cosas heroicas, sino más bien hacer pequeños actos a diario, pero con amor y encontrando sentido en cada uno de ellos. Es decir, hacer lo que te toca hacer en el momento en el que corresponde hacer las cosas. Viviendo el presente con sencillez, mientras que aceptamos nuestra propia fragilidad humana, evitando así, compararnos con otros.
La rutina también importa
Una de las sensaciones que a menudo ocurren en el mundo moderno es sentir que "nada importante está pasando dentro de nuestra rutina". Y es que, el pensamiento actual es que si no somos capaces de hacer varias cosas a la vez, o cosas nuevas a diario, se genera una gran insatisfacción.
De modo que, genera frustración en el ser humano y a su vez, desarrolla inquietud en nosotros mismos, pero santa Teresita nos recuerda que dentro de la rutina diaria podemos hacer las cosas con propósito, desde lavar los trastes, hasta ir a trabajar.
Cuando nadie nos observa
Ahora bien, no solo es importante llevar a cabo actividades diarias con esfuerzo y sentido, sino que también es necesario que dichas actividades rutinarias las hagamos con el mismo esfuerzo incluso si nadie nos está viendo.
Para Teresita, aquellas acciones que no reciben aplausos, construyen fuertemente el carácter. Por lo tanto, no es necesario que alguien reconozca nuestros esfuerzos, basta con que Dios mismo los vea.
La intención transforma la acción

No es lo que haces, sino cómo y desde dónde lo haces. Santa Teresita de Lisieux, comparte que aunque existan momentos en nuestra rutina que nos son incómodos o aburridos, podemos llevarlos a cabo con paciencia y en total entrega a Dios.
Soltar la exigencia constante
Todos queremos ser extraordinarios y la clave para ello está en lo que nos dice santa Teresita, "hacer de lo ordinario, algo extraordinario". Ahí está el secreto para la verdadera excelencia.
Viviendo con más paz, sin dejar de crecer, liberándonos de la autoexigencia, al evitar compararnos constantemente con los demás.
Encontrar propósito en lo ordinario, al estilo de Santa Teresita, es aprender que una vida sencilla, vivida con amor y fidelidad, también puede ser profundamente significativa.
Karen Hutch, Aleteia
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