viernes, 7 de junio de 2019

¿Cómo hacer un pequeño altar en tu casa o en tu oficina? Guía visual, paso por paso



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«Quítate las sandalias, porque el suelo que estás pisando es una tierra santa» (Ex 3,5).

Desde el principio de los tiempos que Dios hizo que el hombre le dedicara espacios “sagrados” es decir “separados” para el culto y la oración. Cuando Jesús oraba, buscaba siempre un lugar apartado y secreto. Y la Iglesia siguió con esa costumbre desde los primeros siglos.

El hombre necesita tener lugares especiales desde donde dirigirse a Dios, y, como somos seres corporales, necesitamos también que esos lugares “dirijan” nuestros pensamientos y oraciones a Dios. Por eso, también la Iglesia, en todos los lugares de culto, y desde los primeros tiempos, comenzó a utilizar símbolos e imágenes que representaban de algún modo los misterios a contemplar. El pez fue uno de los primeros símbolos usados por los cristianos, porque pez en griego se escribía “??T?S”, y era un acrónimo que significaba ??s??? ???st?? Te?? ???? S?t?? (Jesucristo, Hijo de Dios, Salvador). Mientras los cristianos eran perseguidos tenían la costumbre de dibujar una curva en la arena o el polvo de los caminos, y si había otro cristiano presente, dibujaba la otra mitad, así ambos sabían que eran cristianos y que podían hablar libremente.

Luego, en los lugares de culto se comenzaron a representar imágenes que recordaban escenas de la vida del Señor y luego crucifijos representando a Jesús en el momento de nuestra salvación. Como Dios había prohibido en el antiguo testamento hacer imágenes (Ex 20, 4-5), muchos cristianos comenzaron a querer combatir esta “nueva” costumbre y se generaron muchas disputas durante los primeros siglos de la cristiandad. El segundo concilio de Nicea (787) zanjó definitivamente la cuestión, afirmando:

«Siguiendo el camino real, fieles al magisterio divinamente inspirado de nuestros santos Padres y a la tradición de la Iglesia católica, pues la reconocemos ser del Espíritu Santo que habita en ella, definimos con todo esmero y diligencia, que lo mismo que la de la preciosa y vivificante cruz, así también hay que exhibir las venerables y santas imágenes, tanto las de colores como las de mosaicos o de otras materias convenientes, en las santas iglesias de Dios, en los vasos y vestidos sagrados y en los muros y tablas, en las casas y en los caminos: a saber, tanto la imagen de nuestro Señor Dios y Salvador Jesucristo, como la de nuestra inmaculada Señora, la santa Madre de Dios, y las de los honorables ángeles y de todos los santos y piadosos varones». 

Entonces, comenzó un florecimiento del arte sagrado en todo el mundo, y los cristianos comenzaron a tener también en sus casas imágenes sagradas representando a Jesús, a la Virgen, a los santos y a escenas de la vida sagrada. Estos objetos empezaron a ser ayudas para la piedad: así como una foto de un ser querido nos recuerda a ese ser querido (y no amamos a la foto sino al ser querido) las imágenes sagradas nos ayudan a recordar a Jesús, a la Virgen, a los santos y nos ayudan a dirigir nuestra oración con más eficacia.

Dios está presente y actúa en todas partes. Sin embargo, así como en la tierra hay lugares más fértiles y lugares menos fértiles, Dios se manifiesta más en ciertos lugares… pero eso no quita que nosotros no podamos “fertilizar” algunos lugares para que se conviertan en lugares de oración, en lugares en los que sintamos con más fuerza la acción de Dios. Con esa idea, el Padre José Kentenich fundó el movimiento de Schoenstatt, pidiéndole a la Virgen que “se establezca” en un pequeño santuario, para cuidar y proteger a unos seminaristas que tenían que ir a la Primera Guerra Mundial.

Pero además, el Padre Kentenich, pensó que es en los hogares donde se gesta la humanidad y que sería una gran cosa convertir a cada hogar en un “Santuario Hogar”, lugar de santificación personal y familiar. A partir de allí, todos los matrimonios de la obra de familias del movimiento de Schoenstatt tenemos un itinerario de formación para convertir nuestras casas en santuarios. A partir de esa experiencia, se me ocurre que puedo contarles algunos tips para crear un pequeño santuario en sus casas, en sus habitaciones o en sus trabajos.

1. Escoger un lugar ideal
Para poder hacer un buen huerto tenemos que buscar un terreno con buena orientación, al que le dé el sol durante la mayor parte del día. Para nuestro pequeño santuario también buscaremos un lugar donde podamos “estar” con Dios. Tiene que ser un lugar que nos invite al recogimiento y a la oración. Cada uno conoce su casa mejor que nadie, y sabe dónde puede encontrar un lugar donde poder poner este pequeño “santuario”.

2. Escoger las imágenes
Tenemos que escoger imágenes que sean representativas para nosotros, para nuestra familia, para nuestro trabajo. Por ejemplo, si se va a hacer un santuario en el trabajo, y trabajamos en un club, podemos poner una imagen de san Sebastián, patrono de los atletas y deportistas. O si somos maestros podemos poner una imagen de san Juan Bautista de Lasalle. Siempre es bueno que haya un crucifijo y una imagen de la Virgen María bajo alguna advocación a la que seamos devotos.

3. Que la palabra esté presente
Dios se comunica con nosotros de muchos modos. Pero principalmente lo hace a través de su Palabra que está recogida en las Escrituras. Por eso, tiene que haber un Evangelio o una Biblia completa en nuestro santuario. A nosotros nos gusta meditar las lecturas del día y tenemos un Evangelio que tiene un índice con las lecturas del día, para poder leer y meditar qué es lo que nos quiere decir Dios. A otros les gusta abrir los Evangelios al azar y leer el primer párrafo que cae ante su vista, otros van leyéndolo capítulo a capítulo. Cualquiera de estos modos es válido, siempre y cuando lo hagamos asiduamente.

4. Santos, reliquias, devocionario…
Además de las imágenes, de las que ya hablamos, podemos tener reliquias de santos, beatos o siervos de Dios, devocionarios y oraciones que nos ayuden a entrar en contacto con Dios. ¿Qué son las reliquias? Son objetos que estuvieron en contacto durante la vida de estas personas tan cercanas a Dios. Estas cosas nos sirven para “fertilizar más” nuestro terruño de oración. Y tienen un origen escriturístico: «Dios hacía grandes milagros por medio de Pablo, tanto que hasta los pañuelos o las ropas que habían sido tocadas por su cuerpo eran llevados a los enfermos, y éstos se curaban de sus enfermedades, y los espíritus malignos salían de ellos» (Hch 19,11-12).

5. Que no sea un simple adorno, que sea realmente un lugar de oración
Y por supuesto que este es el primer objetivo. ¿Tenemos un lugar de oración? Usémoslo para orar, pero para orar de verdad. Que sea un lugar de encuentro para nosotros, para nuestra familia y nuestros amigos. Que los demás vean el ejemplo y quieran unirse a nosotros en oración. Si lo hicimos en nuestro puesto de trabajo, hagamos una pequeña oración de consagración del trabajo antes de empezar la jornada y una acción de gracias al final para agradecer los frutos recibidos. Que nos vean rezar va a ser un gran acto de evangelización.

Como vemos, los altares pueden estar en todas partes. Pero también es importante prepararnos un “terreno fértil” para encontrarnos con Dios. Es importante hacer de nuestro corazón un santuario vivo, un lugar de encuentro con Dios.
Andrés D' Angelo, catholic-link



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jueves, 6 de junio de 2019

¡Esto es amistad!: imagen de hombres orando por su amigo el día de su boda se hace viral

¡Y pensar que hay quienes dicen que ya no existen amigos así!
La usuario católica Lady Mantilla, de Elmont, Nueva York, compartió una fotografía que enmarca la amistad de un puñado de hombres, fieles católicos, quienes oran por la felicidad, fortaleza y bienestar de su amigo, quien estaba por casarse en unos minutos.
Se lee en la publicación:
“Un grupo de hombres católicos orando juntos el Rosario antes de que uno de ellos se case”.


La fotografía llegó a ser retuiteado casi 700 veces, a tener un poco más de 4 mil Me Gusta y 100 comentarios.  
Ante la fotografía, el famoso doctor en teología y evangelizador católico Fernando Casanova opinó:
“Vean a este grupo de hombres que rezan el #Rosario antes de que uno de ellos contraiga santo #Matrimonio. Mucho que aprender”.

ChurchPOP























3 datos de la devoción a Nuestra Señora del Sagrado Corazón




¿Conocías esta advocación que contempla a la Virgen María como alguien que nos lleva al Sagrado Corazón de Jesús? Nació en Issoudun, Francia, 1857 y hoy se encuentra tanto en países de Europa como de América.
Aquí te compartimos 3 datos que quizás no conozcas de esta advocación mariana:
1. Promesa de un sacerdote
El Padre Julio Chevalier, durante la novena de la Inmaculada Concepción de 1854, prometió a Dios que si su sueño de crear una congregación misionera en honor al Sagrado Corazón de Jesús se cumpliese, él enseñaría a los fieles a amar a la Virgen de una manera particular. Tres años después, logró obtener las donaciones suficientes para construir la Basílica de Nuestra Señora del Sagrado Corazón consolidando su tan deseada cofradía.
2. Propuestas de la imagen
La imagen que en un principio el Padre Chevalier propuso para dicha advocación no es la que actualmente se tiene. En un principio, en 1870, la iconografía según el sacerdote mostraba a la Virgen María de pie mostrando a su pequeño Hijo. Cristo señalaba, de pie, a su Sagrado Corazón con su mano izquierda, de esta manera:



Esta imagen tuvo algunos cambios. Para 1880, se la representó como la Virgen María cargando al Niño Jesús quien llevaba su Sagrado Corazón en el pecho y levantaba los brazos en son de recibir a todos los fieles. Así:



Sin embargo, a finales del siglo XIX la devoción se extiende a América y, después de bendecirla, el Vaticano propone un cambio en la imagen. Se le agregaría un par de ángeles coronando a la Virgen.
Para 1920 se elegiría la imagen que quedaría hasta la actualidad, en ella la Virgen coronada sostiene el Sagrado Corazón de su Hijo mientras que Jesús la señala a ella, representando el dinamismo salvador que existe entre ellos: El camino para el Sagrado Corazón de Jesús es la Virgen María.



3. Devoción exiliada
Una de las razones de la expansión de su devoción se debió a una tragedia. Entre 1793 y 1794 la Francia Revolucionaria persiguió a los católicos exiliado a los sacerdotes y tomando a las iglesias para evitar el culto. Este trato seguirá sucediendo a lo largo del siglo XIX.
Debido a estas dificultades, los misioneros fundados por el Padre Chavalier tuvieron que retirarse a otros países, construyendo santuarios por toda Europa. Por ejemplo, Sittard en Holanda, Plaza Navona en Roma y Nuestra Señora de Scé en Suiza. Propagando dicha devoción.     

ChurchPOP




























miércoles, 5 de junio de 2019

martes, 4 de junio de 2019

Soy joven pero no tonto. Hablemos de inmediatez, castidad e ideología de género

La inmediatez. Creo que ese es uno de los valores mundanos más buscados por los jóvenes de hoy en día (me incluyo en el rótulo). Digo «valores mundanos» porque es un valor subjetivo que la gran mayoría de la gente que nos rodea tiende a buscar. Ultimamente, Netflix ha estado subiendo mucho contenido (sin hacer una valoración positiva o negativa, simplemente mencionando el hecho) sobre la adolescencia y esa valoración de lo inmediato. Esto me llevó a reflexionar sobre los siguientes puntos.

1. ¿Se condice la inmediatez con el escuchar la voluntad de Dios?



Como fieles cristianos católicos apostólicos romanos, sabemos que nuestro Padre celestial tiene un plan para nosotros incluso antes de darnos origen en la historia (Jer 1, 5). Estamos hechos para responder a ese plan. Si nuestro anhelo es ser felices y santos ante los ojos de Dios, es menester cumplir con esa misión. Ahora bien… ¿Dios se comunica de la misma manera y con la misma velocidad que nosotros? Claramente no. Más de una vez he escuchado la expresión «Los tiempos de Dios no son los del hombre» y hoy es muy necesario recordar eso.
Los jóvenes tendemos a impacientarnos cuando algo no tiene la velocidad que nos gustaría. Si la conexión de Internet no es lo suficientemente rápida, nuestros nervios empiezan a jugarnos una mala pasada. Cuando una conversación no tiene el ritmo que nos gustaría que tuviera, empezamos a mirar el celular y dejamos de escuchar a nuestro interlocutor. Si una clase no es tan interesante como nos gustaría que fuera, algunos empezamos a mover una de nuestras piernas de arriba abajo, como si eso fuera a acelerar el tiempo.
Si todo eso lo hacemos con cosas que podemos ver… ¿qué dejamos para la lentitud de las cosas espirituales? Dios habla en el silencio. Si no logramos acallar el terrible ruido de nuestro día a día, si las redes sociales nos inundan de sonido en el interior y las series ocupan más espacio en nuestra semana que la oración, muy probablemente nos sea imposible escuchar a Dios. Hay que apretar un poco el freno y discernir qué es lo que realmente necesitamos en nuestra vida cotidiana y qué se puede dejar de lado para poder escuchar a Jesús que llama a la puerta de nuestro corazón (Apoc 3, 20).

2. Noviazgo y castidad

Si bien hemos tratado este tema en repetidas ocasiones, dada a la variada oferta de la plataforma de streaming más famosa de Internet, me parece válido traer a colación este tema. Se ha banalizado el verdadero significado de una relación sexual. Es cada vez más frecuente en los jóvenes el desarrollar una mentalidad que dicta que es necesario para su bienestar social el haber entrado en intimidad con alguien (a esta altura de la cultura contemporánea ni siquiera importa de qué sexo sea ese otro) para ser alguien. Y eso no está mal, está pésimo. Hago énfasis en el gigante error en el que se cae al sostener que es necesario «practicar» antes del matrimonio. Sacado de su contexto de unidad y procreación, (reservado para el matrimonio como enseña el papa Pablo VI en su encíclica «Humanae Vitae») el acto se convierte en uno de egoísmo, expresado por una búsqueda de la propia satisfacción personal.
La castidad no es una virtud que los ancianos quieren imponer por estar «chapados a la antigua». Cuando hablamos de castidad buscamos dejar en claro que hay una manera de vivir el amor, esa entrega que, en su expresión máxima, implica dar la vida por el otro. Esa manera se llama castidad. Si no sabes mucho del tema, sería ideal que te informes un poco.

3. Ideología de género

Merece un punto y aparte. Como algunos sabrán, es ley que aparezca por lo menos una referencia de una inclinación sexual «no binaria» en todo material audiovisual producido en Hollywood. Increíble. Cada vez que te sientas a disfrutar de algo que creías «entretenimiento inocente», te encuentras con propaganda LGBT sin falla.
Es necesario un criterio especialmente atento a la hora de consumir este tipo de material. En el momento en el que notemos que afecta para mal nuestra vida espiritual, es mejor dejarlo de lado. Porque no vale la pena perder la paz, fruto de una relación con Dios, por unos minutos de entretenimiento banal. ¿Qué más identificas en los nuevos lanzamientos de Netflix?, ¿Estás de acuerdo con lo dicho? Haznos saber qué opinas de este tema en los comentarios.
Ignacio Romero, catholic-link






Consejos para ser un gran padrino

¡Padrinos y madrinas, vuestros ahijados cuentan con vosotros! Tenéis un papel importante que desempeñar para con ellos, una función distinta de la de los padres y madres. Aquí tenéis algunas ideas para intentar tejer una relación de afecto y confianza, condición previa a la transmisión de la fe, el gran desafío de esta paternidad espiritual que os une

Homme et garçon jouent ensemble

“A vosotros, padres y padrinos, se os confía acrecentar esta luz. Que vuestros hijos, iluminados por Cristo, caminen siempre como hijos de la luz. Y perseverando en la fe, puedan salir con todos los Santos al encuentro del Señor”, dice el sacerdote en el momento de entrega del cirio encendido al final de la ceremonia del bautismo. Dicho de otra forma, el padre, la madre, el padrino y la madrina se comprometen a acompañar al niño o niña a lo largo de su vida cristiana, humanamente y espiritualmente. Pero, ¿cómo cumplen en concreto su misión los padrinos?

Rezar por vuestro ahijado

Respondisteis afirmativamente a los padres cuando os pidieron ser padrinos, dijisteis sí al sacerdote cuando os preguntó si estabais dispuestos a ayudar a los padres a criar al hijo en la fe cristiana, con mucha dignidad habéis encendido y llevado el cirio durante la ceremonia de bautismo, pero ¡vuestro trabajo no termina ahí! Más bien al contrario, acaba de comenzar. Y puede empezar con una acción concreta muy sencilla: rezar por vuestro ahijado. Es probable que vuestras jornadas estén a desbordar, quizás ni siquiera conseguís encontrar un ratito para rezar por vosotros mismos, así que aquí tenéis una mini oración recomendada por la web Hozana y que podéis recitar en cualquier momento pensando en vuestro ahijado o ahijada:
Señor, que tu mano proteja siempre a este niño para que nadie pueda causarle mal. Te doy gracias por tener la suerte de ser su padrino. Te pido que me ayudes a cumplir bien mi papel y a establecer con este niño un vínculo de confianza y afecto. Estaré ahí, junto a sus padres, cerca del niño, para levantarle cada vez que caiga. Amén.
Ya habéis hecho mucho con esto. Habéis confiado a vuestro ahijado o ahijada a la misericordia del Señor y pedido al Espíritu Santo que os ayude en vuestra misión de padrinos. Sin duda, Dios os insuflará la fuerza para repetir regularmente vuestra oración.

Encontrar ocasiones de expresar vuestro afecto (más allá de la Navidad y el cumpleaños)

Un regalo por Navidad, otro por su cumpleaños, y ya tenéis la conciencia tranquila del deber cumplido. Con un mínimo de dedicación, ya encarnáis al padrino o madrina perfectos. Pero vuestra aportación tendría mucho más valor si estuvierais presentes en los momentos en que vuestro ahijado no os espera necesariamente. Por ejemplo, celebrar su aniversario de bautismo es una bonita manera de subrayar la importancia del sacramento, el nuevo nacimiento en Cristo.  El papa Francisco invitó a ello en muchas ocasiones “para dar gracias a Dios por este don”. 
También generará una inmensa alegría en el ahijado que manifestéis vuestra cercanía e interés en los pequeños acontecimientos de la vida, como un campamento de scouts, una excursión escolar, exámenes, lesiones pequeñas o grandes… Pasar tiempo con el ahijado, invitarle a merendar o a pasar un fin de semana en vuestra casa, interesarse por sus motivaciones y sus problemas, hacerle preguntas en las reuniones familiares, son gestos que contribuirán a crear vínculos de afecto y confianza. Y estos lazos son importantes para cumplir otra misión: guiar al ahijado en su vida de cristiano.

El centro de la cuestión: guiar al ahijado en su vida de cristiano

La principal misión de los padrinos consiste en ayudar a los padres a que el niño llegue un día a profesar la fe cristiana y expresarla en su vida, dice el Ritual de Bautismo. Sin embargo, no siempre es fácil guiar a un niño, luego adolescente, en el camino de Cristo. A veces el niño está muy alejado del camino o, por el contrario, ya está bien acompañado por los padres. Entonces, ¿cómo encontrar el lugar como padrino o madrina?  Porque los padrinos tienen un papel específico que desempeñar, distinto del de los padres. De otro modo, el derecho canónico no precisaría que el padrino o madrina ha de ser alguien que “no sea el padre o la madre de quien se ha de bautizar”. Además, la Iglesia no exige que los padres estén bautizados y confirmados, mientras que sí lo exige para los padrinos.  Por tanto, aquí reside toda la responsabilidad de los padrinos y en este aspecto es donde vuestro ahijado cuenta con vosotros: en esta paternidad espiritual que exhorta a los padrinos a transmitir y luego mantener la fe de su ahijado.
De niños, esto se puede hacer a través de pequeños libros u otras herramientas educativas sobre la fe cristiana, oraciones recitadas juntos, velas encendidas en las iglesias, etc. A medida que el niño crezca, se pueden debatir cuestiones de fe, especialmente durante la adolescencia. Sin embargo, lo más importante es el modelo que ofrecéis a vuestro ahijado, un modelo de vida cristiana donde hay coherencia entre vuestra vida y vuestra fe, un modelo del que vuestro ahijado será un atento testigo. 
Ya lo habéis entendido; ahora solo os queda haceros discípulos de Cristo para transmitir a vuestro ahijado las ganas de seguiros en la dicha de la fe compartida. Hay una ocasión única de concretizar este impulso misionero: la Comunidad de Emmanuel organiza fines de semana para padrinos, madrinas, ahijados y ahijadas. Son un tiempo específico de formación, para compartir y rezar por el apoyo a vuestro ahijado (15 años mínimo) en su vida cristiana y reforzar vuestros lazos.


Mathilde De Robien, Aleteia









































domingo, 2 de junio de 2019

La Iglesia recuerda la responsabilidad que tenemos unos con otros también en las redes sociales







Responsabilidad del Creyente de cara a las redes sociales
“Somos miembros unos de otros: De las comunidades en las redes sociales a la comunidad humana” es el tema que propone el Papa Francisco para la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales que se celebra hoy en todo el mundo, por ser la solemnidad de la Ascensión del Señor.
Desde que internet ha estado disponible, recuerda el Santo Padre, “la Iglesia siempre ha intentado promover su uso al servicio del encuentro entre las personas y de la solidaridad entre todos”. Por eso, “con este Mensaje, quisiera invitarles una vez más a reflexionar sobre el fundamento y la importancia de nuestro estar-en-relación; y a redescubrir, en la vastedad de los desafíos del contexto comunicativo actual, el deseo del hombre que no quiere permanecer en su propia soledad”. Ante la complejidad del escenario y para ayudar a esta reflexión, el Papa plantea las ventajas de la red, advierte de sus peligros y nos plantea un interrogante: ¿Cómo reencontrar la verdadera identidad comunitaria siendo conscientes de la responsabilidad que tenemos unos con otros también en la red?
Por su parte, los obispos españoles señalan el “debilitamiento de las relaciones personales” en el entorno de la nueva comunicación, además de la “manipulación de las opciones sociales y el bien común”, insistiendo también, como en mensajes anteriores, en “la dificultad creciente para acceder a la verdad” en el mundo digital, afirmando que “corremos el riesgo de alimentarnos con la mentira o el error”. Una impresión que les anima a afirmar con convicción que “la verdad se ha hecho, de tan costosa, inaccesible”.

ReL