jueves, 9 de noviembre de 2017

3 hábitos que te hacen empezar el día con el pie izquierdo

Acepta el desafío. ¡Quítate estos tres vicios y descubre cómo mejora tu día a día!

¿No sabes por qué tus buenas intenciones matinales se van al garete tan rápidamente? Aquí descubrirás tres maneras en que quizás estés saboteando tu propio día desde la misma línea de salida:

Vicio 1: Mirar los correos electrónicos y las redes sociales


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Tu smartphone te ha facilitado adquirir este hábito poco saludable: en cuanto te despiertas, revisas la bandeja de entrada de tu email, tus mensajes de texto, los muros de Facebook y Twitter y las demás redes sociales que tengas. ¿El problema de este vicio? Sencillo: empiezas a conectarte con las vidas de los demás y con el trabajo ¡antes incluso de conectar contigo mismo! Permites que una oleada súbita de elementos externos den comienzo a tu día por ti, arrastrándote en una corriente desbocada, en vez de ser una persona que tiene el control, que empieza el día pacíficamente, con una oración de agradecimiento o una ofrenda matutina, sintiendo el sol y la brisa de la mañana (aunque sea a través de la ventana), saludando a tu familia con una sonrisa y un beso, desayunando sano… y luego, sí, preparándote para un día de trabajo productivo y edificante.

Vicio 2: Leer o ver malas noticias


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Ya eres consciente del hecho de que los medios siempre dan una posición de honor a lo que sea que atraiga al público general. Por norma, eso implica apelar a emociones fuertes y a los instintos humanos más básicos, que son los más sencillos de hacer detonar, así que lo que más público recibe es, con más frecuencia, las noticias negativas: tragedias, crisis, escándalos, violencia, divisiones, peligro, amenazas, cotilleos… Por supuesto, tenemos que ser conscientes de los problemas que existen en el mundo, entendiendo que debemos usar ese conocimiento para ayudar a solucionar los problemas y evitar que sucedan más, no solo para poder quejarnos y lamentarnos.
Sin embargo, el primer momento de la mañana no es la mejor ocasión para ponerte al día con noticias de este tipo. Las malas noticias inspiran ira y miedo, y estos sentimientos liberan cortisol, la hormona relacionada con el estrés. Así que, sin duda, esa dosis de cortisol que podrías evitar fácilmente es una de las cosas que no necesitas para empezar el día con buen pie. ¡Respeta la paz y la armonía del inicio de tu día!

Vicio 3: Preocuparte por las tareas futuras


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Apenas has empezado el día y ya te estás preocupando; estar “pre-ocupado” significa (desde su etimología) “ocuparse de antemano”, en este caso, anticipas y te aferras mentalmente a un torrente de ocupaciones, tareas, responsabilidades, a las que no puedes dedicarte productivamente en ese momento. Esto genera ansiedad y una falta de concentración durante los primerísimos minutos del día. Es mucho mejor idea “llenar tu depósito” con paz al inicio del día porque, en nuestro horario, deberíamos tener “un lugar para todo y todo en su lugar”. Aprende a vivir el momento presente. Si, durante el desayuno, solamente piensas o hablas sobre lo que tienes que hacer durante tu día de trabajo, ni estás trabajando ni estás teniendo un buen desayuno.
Cambiar estos tres hábitos no es tan complicado y pueden suponer un gran cambio en nuestra actitud a la hora de afrontar el día desde el principio. Empezar la mañana con optimismo, positividad y concentración puede hacer que todo tu día sea diferente. ¡Pruébalo y seguro que estás de acuerdo con nosotros!
Este artículo se publicó originalmente en la edición portuguesa de Aleteia y ha sido traducido y/o adaptado aquí para los lectores  hispanohablantes.

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miércoles, 8 de noviembre de 2017

Para Jesús no existe novena mejor que esta (y sólo tiene 9 palabras)

Descubre el poder del acto de abandono

Pido a Dios todo lo que necesito. Mucho. A veces, parece que esto es constante, y que vivo diciendo de la mañana a la noche: “Señor, por favor, dame eso” o “necesito eso”. A menudo, mis necesidades también se extienden a las conversaciones con mis amigos. Siempre pido que oren por mí por varias intenciones.
Aunque intente no dejar que mis necesidades estén en el centro de mi oración, eso es casi inevitable. Tanto que a veces me pregunto si no está siento muy pobre.
Y llego a la siguiente conclusión: todos somos pobres; esto forma parte de la condición humana. Sin embargo, aunque nuestra necesidad nos vuelva un poco vulnerables, Dios lo ve de forma diferente. Él conoce nuestras necesidades. Y ellas le glorifican, dándole la oportunidad de respondernos con su bondad y piedad.
Dolindo Ruotolo, un fraile capuchino que vivió de 1882 a 1970, comprendió profundamente la relación entre nuestra necesidad y la bondad de Dios.
Ordenado a los 23 años, Dolindo pasó la vida en oración, sacrificio y servicio. Él escuchó confesiones, dio orientación espiritual y cuidó a los necesitados. Por un tiempo, sirvió como director espiritual de Padre Pío. Incluso, cuando algunos peregrinos de Nápoles, donde residía Dolindo, iban a Pietrelcina, Padre Pío acostumbraba a decir: “¿Por qué vienen aquí teniendo a  Dolindo en Nápoles? ¡Vayan a él, es un santo!”
El fraile se dio a conocer por su espiritualidad de rendición. Muy consciente de la flaqueza y de la necesidad humanas, Dolindo vio esto como una forma de promover una unión continua con Dios.
Al invitarnos a llevar continuamente nuestras preocupaciones y preocupaciones al Señor, él nos enseña que el foco de nuestras oraciones no debe permanecer en nuestras necesidades. Nos anima a llevar nuestras necesidades a Dios, dejándole libre para cuidar de nosotros con su sabiduría. Dolindo nos dice que el Senhor prometió asumir plenamente todas las necesidades que le confiamos. En las palabras de Jesús a Dolindo:
“¿Por qué te confundes con tu preocupación? Déjame a mí el cuidado de tus asuntos y todo estará en paz. Te digo, en verdad, que todos los actos de entrega verdadera, ciega y completa producen el efecto que deseas y resuelven todas las situaciones difíciles. (…)
Mil oraciones no son iguales a un acto de abandono; nunca olvides esto. No hay mejor novena que esta: oh Jesús, me abandono a ti. Jesús, asume el control.”
Muchas personas han atestiguado curaciones y gracias después de seguir los consejos de Dolindo sobre la constante realización del acto de abandono a la Divina Providencia. La oración de rendición también puede ser hecha en su totalidad o en nueve segmentos más cortos, como una novena diaria.
Yo hice la novena sugerida por fray Duolindo hce casi un año, y creo que no sólo es un recuerdo de la importancia de traer mis necesidades y preocupaciones al Señor, sino también una fuente de gran consuelo y aliento.
Dolindo Ruotolo es actualmente Siervo de Dios; su causa de beatificación está abierta.

Acto de abandono a la Divina Providencia

“Mi Dios, no sé lo que va a pasar en este día. Sé, sin embargo que todo lo que me suceda Tu lo has dispuesto, previsto para mi mayor bien. Me basta saberlo, oh mi Dios, para sosiego y tranquilidad de mi corazón.
Sé que todo estará conforme con tu voluntad, y que el Amor infinito que me consagras con el Padre, el más amable y amigo, el más fiel. Soy como un niño frágil, que nada puedo ni en el orden de la naturaleza, ni de la gracia, y ni siquiera puedo tener un buen pensamiento en Ti.
Me entrego totalmente a tu amor paternal, sabiendo que, así como la madre lleva sólo para el bien al hijo que tiene en brazos, así Tu y mejor que ella, sólo puedes darme lo mejor para mi felicidad, santificación y salvación. Me abandono enteramente a tus santos, impenetrables y eternos designios, y a ellos me someto de todo corazón.
Quiero todo, acepto todo, te ofrezco todo uniéndome al sacrificio de Tu querido Hijo Unigénito y mi Salvador. En nombre de Jesucristo, por su Santísimo Corazón y por sus merecimientos infinitos, te pido la paciencia en el sufrimiento y la perfecta conformidad con Tu voluntad por todo lo que Tu quieras y permitas.  Amén”.

Ellen Mady, aleteia

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martes, 7 de noviembre de 2017

Una oración para cada día de la semana

Basadas en el antiguo ordenamiento de los días según una temática espiritual concreta


Según explica el Catecismo de la Iglesia Católica: “El año litúrgico es el desarrollo de los diversos aspectos del único misterio pascual” (CIC 1171). Aunque esto hace referencia principalmente al ciclo anual de las estaciones, desde Adviento hasta la Pascua, la Iglesia también ha venido considerando tradicionalmente cada semana como un desarrollo del misterio de Cristo.
Con el tiempo se desarrolló una tradición que asignaba a cada día de la semana un tema espiritual diferente. Esto se reveló con más claridad en las regulaciones relativas a la celebración de las Misas Votivas.
Cuando un sacerdote dice misa a lo largo de la semana, tiene varias opciones para las oraciones que puede usar. Lo más frecuente es que sean reflejos de la festividad de un santo particular, pero ciertos días el sacerdote puede celebrar una Misa Votiva que destaque un aspecto particular de la fe. Durante siglos esto se restringió a ciertas misas en conexión con el tema espiritual del día.
Estos temas se repetían cada semana y permitían al sacerdote (y a los fieles) tener un enfoque principal sobre sus días de trabajo. La mayoría de estos temas están conectados con varios acontecimientos históricos sucedidos en un día específico de la semana (por ejemplo, Sagrada Eucaristía los jueves, porque la Última Cena sucedió en un jueves).
A continuación encontrarás una oración diferente para cada día de la semana basada en las oraciones de las Misas Votivas en el actual Misal Romano.

Lunes – Santísima Trinidad

Dios Padre, que has enviado al mundo la Palabra de verdad y el Espíritu de santificación para revelar a los hombres tu misterio admirable, concédenos que, al profesar la fe verdadera, reconozcamos la gloria de la eterna Trinidad y adoremos la Unidad de tu majestad omnipotente.

Martes – Los Santos Ángeles

Oh, Dios, que en tu providencia inefable te has dignado enviar a tus santos ángeles para nuestra custodia, concede, a los que te suplicamos, ser defendidos siempre por su protección y gozar eternamente de su compañía.
Oh, Señor, bajo la fiel protección de tus Ángeles, haz que avancemos con valentía a lo largo del camino de la salvación.

Miércoles – San José

O Dios, que con inefable providencia elegiste a san José como esposo de la Madre de tu Hijo, concédenos la gracia de tener como intercesor en el cielo al que veneramos como protector en la tierra.
Renovados con este sacramento de vida, te suplicamos, Señor, que, por el ejemplo y la intercesión de san José, tu servidor fiel y obediente, vivamos siempre consagrados a ti en justicia y santidad.

Jueves – La Santísima Eucaristía

O Dios, que en este sacramento admirable nos dejaste el memorial de tu pasión, te pedimos nos concedas venerar de tal modo los sagrados misterios de tu Cuerpo y de tu Sangre, que experimentemos constantemente en nosotros el fruto de tu redención.
Concede, Señor, a tu Iglesia, el don de la paz y la unidad, significado en las ofrendas sacramentales que te presentamos.

Viernes – El Sagrado Corazón de Jesús

Dios todopoderoso, al celebrar la solemnidad del Corazón de tu Hijo unigénito, recordamos los beneficios de su amor para con nosotros; concédenos recibir de esta fuente divina una inagotable abundancia de gracia.
Mira, Señor, el amor del Corazón de tu Hijo, para que los dones que te ofrecemos sean agradables a tus ojos y sirvan para el perdón de nuestras culpas.

Sábados – Santa María Madre de la Iglesia

Dios misericordioso, que quisiste que tu Hijo unigénito proclamara desde la cruz como Madre nuestra a su propia Madre, haz que tu Iglesia, por la intercesión maternal de santa María, crezca cada día en santidad y atraiga a su seno a todas las naciones.
Convierte, Señor, en el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo, estos dones que te presentamos, y haz que este memorial de nuestra redención, nos inflame en el amor que te profesó santa María, Madre de la Iglesia, y nos asocie íntimamente, como ella, en la obra de la salvación de la humanidad.
 Philip Kosloski, aleteia



domingo, 5 de noviembre de 2017

¿Por qué gastar 37 millones en la visita del Papa



Cuántas tonterías han hablado y escrito respecto a los millones que gastará el estado peruano con ocasión de la visita del Papa.  Escuchen...





5 ideas para que el domingo sea una fiesta


El domingo, vaya lata... ¿O no?


© baldiri
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De ir bien vestido a misa, a trotar como cabras por los montes. El domingo, aquel día de “guardar”, ha pasado en algunos lugares a ser la idea jornada de deporte, familia y ocio, además de merecido descanso. Pero la idea de “Día del Señor”, como día para dedicar a la espiritualidad, al culto… se ha ido desvaneciendo en algunos ambientes.
Era el año 2005, y el Servicio Cultural de la Iglesia Italiana se planteó qué pasaba con el domingo. Teóricamente, es el momento más importante de la semana. Pero cuando antes se celebraba con toda liturgia y ceremonial, ahora el domingo empezaba a ser un momento para ir a hacer “running” y la vida espiritual y también a veces la familiar quedaba en un segundo momento.
El Servicio Cultural Italiano, un proyecto de los obispos italianos para enlazar fe y cultura, se decidió a entrevistar a 10 personalidades, para preguntarles el sentido de la fiesta, especialmente de la fiesta dominica (Il tempo della festa. Dieci voci per riscoprire la domenica, San Paolo). El filósofo Simone d’Agostino realizó entrevistas a filósofos, biblistas, artistas, psicólogos… para desentreñar la esencia lúdica del domingo.
El libro recuerda las palabras de Juan Pablo II, en su carta apostólica Dies Domini, que ayuda a redescubrir el domingo: “No tengáis miedo de dar vuestro tiempo a Cristo” (DD, 7).
El tiempo de la fiesta, según se lee en la presentación, es “gratuito por definición”. El libro se estructura según algunas dimensiones propias de la fiesta: dar gracias, comer, comunicar, cantar, danzar, reír, jugar, dar, reposar, parar-iniciar.

He aquí algunas de las ideas de esta reflexión sobre el sentido de la fiesta:

  1. El domingo nace de la mirada positiva de Dios e interrumpe el cortocircuito de la desgracia (Elmar Salmann)
  2. La celebración seminal del domingo ayuda a superar resignaciones ante los aparentes desmentidos de la historia (Francesco Cacucci)
  3. La celebración eucarística dominical no se puede terminar dentro de las Iglesias, exige transformarse en compromiso y servicio de caridad (Francesco Cacucci)
  4. La verdadera fiesta es la pacificación. Un amor correspondido es fiesta (Marko Ivan Rupnik)
  5. No es la fiesta que crea comunidad, sino la comunidad que hace la fiesta (Piero Stefani)
 Miriam Díez Bosch, aleteia


viernes, 3 de noviembre de 2017

Hay dos tipos de formas de quejarse, la diferencia es abismal

                                  ¿Eres reflexivo o melancólico?

¿Sabes que tu cerebro fortalece ciertos recorridos neuronales cada vez que se usan hasta que consolidas un hábito que es tremendamente difícil de romper? Bueno, pues cuando te centras solamente en las cosas que te contrarían pasa lo mismo.
Permitir que la negatividad sea tu foco principal en la vida tiene todo tipo de efectos nocivos sobre tu mente y cuerpo, incluyendo un aumento en tus niveles de cortisol.
Un aumento del cortisol, la hormona del estrés, está relacionado con aumento de peso, problemas de sueño, hiperglucemia, empeoramiento del sistema inmunológico y todo tipo cosas poco agradables. Así que eso de quejarse, quizás no sea tan inofensivo como parece.
Llegó un momento en que me tomé todo esto muy en serio y dejé de quejarme radicalmente, nada en absoluto. Y es que podía sentir cómo me estaba afectando: estaba embarazada y todo me parecía motivo de queja. Se me iba de las manos. Pero incluso después de establecer el hábito de simplemente mantener la boca cerrada en relación a mis quejas, lo cierto es que mi estado no mejoró mucho.
En vez de sentirme cada vez más agradecida y positiva sobre mi vida, sentí que mis problemas crecían, porque había renunciado a mi único modo de sacarlos a la luz.
Sabía que no era justo establecer una dicotomía entre quejarme constantemente y fingir que todo iba bien, pero tenía dificultades para encontrar ese terreno medio entre los dos extremos.
Resulta que simplemente necesitaba usar un vocabulario más específico. En realidad hay un término científico: “co-rumiación”. Significa una conversación sobre problemas con los amigos y sobre lo mal que hacen sentir esos problemas.
Pero hay dos tipos de co-rumiación. Uno es un pensamiento o una expresión melancólica (darle vueltas al tema, para entendernos) y el otro es una reflexión, y la diferencia entre ambos es abismal.
La expresión melancólica es pasiva. Le das vueltas una y otra vez al problema, pero sin ningún objetivo en mente. Es como rascarse una costra, únicamente empeora la cosa.
Este tipo de comportamiento exacerba la depresión y la ansiedad, no solo en la persona que rumia con melancolía, sino en las personas que la escuchan también. Es contraproducente se mire por donde se mire.
Por el contrario, puedes reflexionar sobre tus problemas, centrándote igualmente en ellos, pero con un propósito: solucionar el problema o conocer mejor el problema para poder evitarlo la próxima vez.
En caso de que sea un problema inevitable, sigues teniendo un objetivo específico en mente: ayudar a la otra persona a entender lo que estás sintiendo. Te sigues quejando. Sigues hablando de lo que te amarga, pero lo haces de una forma muy específica. Este tipo de “queja”, en vez de alimentar los pensamientos depresivos, fomenta de forma activa el optimismo y la esperanza. Después de todo, abordas tu problema dando por sentado que, de alguna manera, algo puede hacerse.
Así que quejarse de la forma apropiada puede ayudar de verdad a una persona. En vez de comerte el tarro, lamentarte diciendo: “Hoy nada ha salido bien” y centrarte en eventos pasados que no pueden cambiarse, podrías decir: “Hoy ha sido un día especialmente frustrante” y seguir con una conversación sobre cómo poder evitar los problemas en el futuro.
Al recordar cuando todos los malestares del embarazo me hacían empezar a quejarme, me di cuenta de que el problema no era la queja en sí, sino que me faltaba una actitud esperanzadora.
Si me hubiera acordado de reconocer que podía hacerse algo, si no física, quizás mentalmente, entonces la diferencia habría sido notoria. Podría haberme comprometido conmigo misma a recordar que un problema no duraría para siempre, presentar como ofrenda el sufrimiento al mundo, usar la incomodidad para ganar mayor solidaridad hacia las personas que sufren o muchas otras estrategias más.
Incluso los problemas que no tienen solución pueden abordarse con optimismo y eso es muchísimo mejor que limitarse a poner buena cara e ignorar el problema.
Antes dije que centrarse en lo negativo hace que el hábito de la negatividad sea cada vez más difícil de romper, ya que los caminos neuronales que construyes se fortalecen más, y es cierto. Pero quejarse usando una actitud reflexiva para aportar esperanza a la discusión, en especial cuando no es fácil, enseña al cerebro a mejorar cada vez más en encontrar la esperanza en situaciones duras, y este sí que es un hábito digno de alimentar.
Anna O'Neil, aleteia
Este artículo fue publicado originalmente en la edición inglesa de Aleteia , que ha sido traducido y / o adaptado aquí para lectores de habla española.

jueves, 2 de noviembre de 2017

Elogio al silencio



Jorge Drexler nos regala una canción basada en el silencio. ¿Es posible?

 Alvaro Real, aleteia
¿Donde encontrar a Dios? ¿Donde encontrarnos a nosotros mismos? ¿Donde encontrar el sentido de nuestra existencia? ¿Donde encontrar la Verdad? Este es un tema complejo, muy complejo.
Dios está en todos sitios, desde las grandes noticias hasta las pequeñas cosas cotidianas. Lo difícil es verle, encontrarle, escucharle… Para verle, para sentirle, para escucharle…lo primero es hacer silencio.
Pablo D’Ors sacerdote, escritor y maestro del silencio afirma “El ruido es el auténtico terrorismo que nos devasta por dentro”.
Permitánnos una pregunta personal: ¿Cómo viven ustedes el silencio? ¿No notan que últimamente hay mucho ruido en todo? ¿No creen que estamos un poco saturados de información, de conflicto, de problemas?
¡Stop! Paremos…meditemos, oigamos el silencio…No sea que por estar tan informados nos perdamos la noticia más importante de toda la historia.
Jorge Drexler nos regala esta canción: “No encuentro nada más valiosa que darte/ nada más elegante/ que este instante/de Silencio”. Disfrutadla: